Capítulo 5 "Venganza Suicida"
(...)
Adam Shepard ya presentía que era su hora. Es decir, el final de su miserable vida. Después de todo, no era un secreto que la vida de un mercenario es corta y violenta. Un hecho al que deben enfrentarse aquellos que se dedican a esta profesión.
Desafortunadamente, nacer como una minoría esclavizada en un reino extremadamente religioso no le dio muchas opciones. Terminó convirtiéndose en un monstruo inevitablemente.
La única cosa que le proporcionaba algo de humanidad era el fruto del amor que tuvo con una humana, quien falleció por las circunstancias de la guerra. Su amada hija Emily era su mundo. Le dio la oportunidad de no ser el mercenario que asesinó a incontables inocentes por dinero.
Al verla crecer a lo largo de los años, poco a poco comenzó a creer que podía lleva una existencia más feliz de lo que había pensado. Ver su sonrisa inocente, era un raro evento en un mundo lleno de dolor y tragedia. Incluso llegó a considerar que, alguna vez, con la fortuna que acumulaba por sus trabajos, podría darle a su hija la vida que nunca tuvo de joven.
Desafortunadamente, la vida que eligió le cobró factura al arrebatarle a su hija de la manera más cruel posible. Confío en la persona equivocada, y su treta provocó una serie de sucesos que llevaron a que su guarida fuera invadida por otros mercenarios rivales mandados en venganza por parte de un terrateniente esclavista. Este quería desquitarse por una misión fallida de su parte.
Con las pocas armas funcionales que tenían, lograron eliminar a todos los invasores. Pero no pudieron salvar a su querida Emily, cuya muerte fue cruel, rápida y sumamente dolorosa.
Verla sostener su cuello tratando de parar la sangre que brotaba debido a que fue degollada por un mercenario del grupo invasor, fue el momento donde enloqueció. Mató cruelmente a su asesino, pero no era suficiente. Nunca será suficiente para aliviar el dolor de perderla. Tener que enterrarla él mismo fue el punto de partida para su venganza.
En primer lugar, todos los miembros de la banda rival fueron asesinados sin piedad. Luego, siguió el terrateniente y su posterior ultraje hacia sus seres queridos. Este hecho fue un consuelo dentro de su psique ya destrozada.
Había llamado irresponsablemente la atención de las autoridades más peligrosas hacia su grupo, pero no le importó. En un mundo donde su hija no está con vida, nada le importa.
Esta postura quedó demostrada con su osadía al perseguir a Izuku Midoriya, la persona en quien confió y quien lo traicionó al darle armas de pésima calidad. Sabía que era un suicidio conocer al monstruo sanguinario que le mostró cuando le hacía favores cuando eran socios. Además, su objetivo se dirigía hacia el Imperio, cuyo territorio es el hogar de monstruos de terrible poder gracias a las armas ancestrales que su antiguo emperador mandó hacer. Si hacía algo, incluso la poderosa general Esdeath pondría su cabeza en una estaca en menos de unos minutos en una pelea.
A pesar de las súplicas de sus hombres, negarse a vengar a su hija no era una opción. Era una misión suicida de venganza, y estaba dispuesto a dar su vida por ello.
Por supuesto, gastó todos sus recursos para seguir el rastro de Izuku por el Imperio. Afortunadamente, el chico se demoró unos días en una ciudad del suroeste, lo que le dio la ventaja de determinar su único acceso hacia la capital. Obviamente, lo bloquearía para su enfrentamiento final.
Fue fácil atacar el puesto imperial y hacer todo lo inhumano allí. Después de todo, serían cazados por las autoridades, y nada importaba para él y su grupo.
Sus hombres tenían el ego inflado por su victoria sobre las autoridades del temido imperio, mientras que él tenía una oportunidad perfecta de finalmente enfrentarse al bastardo traidor.
No pasó mucho tiempo antes de que por fin Izuku apareciera frente a él. Con su cabello cambiado de verde a plateado como resultado de activar su anormal poder, y posibles aliados haciendo estragos con sus hombres afuera, ya que había un ruido poco alentador para sus hombres.
Ciertamente, no esperaba que sobrevivieran mucho con los acontecimientos actuales, por lo que sólo tenía su venganza antes de partir hacia el valle de las almas.
—Hola, Adam —dijo Izuku sacando su espada con su postura habitual.
—Hola, Izuku —dijo Adam levantándose de su improvisado trono de una silla de madera.
Él había elegido una bodega de suministros cerca del río que divide esta parte del imperio como el lugar donde moriría o mataría al peliverde. Era un lugar espacioso para una batalla, así como un buen lugar para liberar todo lo que llevaba dentro.
Desafortunadamente, su enemigo estaba igualmente decidido a darle la muerte que tanto buscaba con sus acciones recientes. A pesar de haber intentado con todas sus fuerzas golpearlo con su confiable espada, apenas pudo cortar parte de su capucha.
Lo más desesperante de la situación era que su enemigo parecía burlarse de él, ya que parecía contenerse.
—¡Maldito traidor! ¡Haz algo! —exclamó Adam con todas sus fuerzas.
—Adam, sé que amabas a Emily. Mi muerte es tu justicia, pero no permitiré que te desquites con inocentes abiertamente —dijo Izuku, reteniendo la imponente espada de su adversario con la suya, invocando una lucha de fuerza.
—¡Maldito! Tú me obligaste a hacer esto. Todas esas personas inocentes murieron por tu culpa —gritó Adam, liberándose del choque de espadas e intentando golpear el torso de Izuku. Pero su ataque fue inútil, porque el peliverde logró detenerlo agarrando su muñeca, lo que generó un devastador contraataque en uno de sus brazos.
—¡Maldición! —dijo Adam, cayendo al suelo e intentando en vano detener su repentina hemorragia con su otra mano.
Su espada quedó adherida a su brazo amputado, que quedó en el frío suelo del lugar donde creyó que encontraría su venganza.
Lo que no esperaba era que Izuku guardara su espada y hablara.
—¿Qué esperas, bastardo?
—Necesitamos hablar…
(...)
—¡Maldición! —dijo Tatsumi, tratando de cubrirse del fuego enemigo detrás de un pilar de concreto de la estructura.
—¡Deja de quejarte, hermano! ¡Hay que buscar a Izuku! —dijo Sayo, matando a uno de los tiradores que les estaban dando problemas.
Afortunadamente, el arco todavía era un arma eficaz.
De repente, la situación se volvió horriblemente problemática. Su empleador se perdió poco después de iniciado el ataque a la institución imperial tomada por los mercenarios. Por lo tanto, el plan de invasión previamente establecido cambió a uno de rescate. Ahora tenían que adentrarse en cada zona del complejo para buscarlo.
Lo más curioso era que, mientras buscaban en cada zona, encontraban muchos cadáveres de los hombres de Shepard. Al principio, pensaron que sería su peliverde problemático, pero ese nivel de habilidad solo podría tenerlo un miembro élite del ejército imperial. No pensaban que él estuviera a ese nivel.
—Probablemente estemos en una posible redada de las autoridades imperiales. No es bueno quedarse mucho tiempo aquí —dijo Leyasu, matando al último tirador con su arma desde otro pilar cercano.
—El imperio es cruel con los criminales. Nos pueden confundir más que felicitarnos por ayudarles —dijo Tatsumi, reconociendo la horrible imparcialidad que pueden tener las autoridades.
—¡Te mataré, Izuku! —dijo Sayo, terriblemente enojada. —¡Le dijimos que no se adelantara y ahora tenemos que buscarlo!
—Cálmate, hermana, lo importante es salir. Probablemente, quien dejó los cadáveres de los mercenarios está limpiando la zona. No queremos ser confundidos como dijo Tatsumi —dijo Leyasu, cargando de nuevo su rifle con las balas que le proporcionó Izuku.
Mientras tanto, Tatsumi empezó a saquear los cadáveres para conseguir algo de esta operación fallida. Solo podía estar decepcionado en una posición penosa de cuclillas.
—Es una pena que no nos den el crédito de ayudar —dijo Tatsumi, frustrado levemente.
—Conformaos con la recompensa de la caravana a la que ayudamos hace unas horas —dijo Sayo, dando unas palmadas de ánimo a su hermano.
—Al menos espero que ese idiota consiga más dinero en lo que sea que esté haciendo. Por lo que hemos visto, se escabulle fácilmente y probablemente no se encuentre con aquellos que el imperio envió para eliminar a los mercenarios —dijo Tatsumi, reflexionando sobre la situación de su nuevo amigo y preocupándose por él al mismo tiempo.
Muchos de los hombres de Shepard que encontraron en su camino para buscar a su amigo dijeron que un monstruo se estaba dando a conocer en el lugar, dejando un mar de pesadillas para quienes sobrevivieron y trataron de esconderse.
Lo más extraño del asunto es que esos hombres estaban tan catatónicos que no opusieron resistencia y que él y sus hermanos tuvieron que matarlos.
—Cuídate, Izuku —dijo Sayo en voz baja mientras miraba al cielo, esperando que no le pasara nada a su nuevo amigo.
(...)
[Soundtrack recomendado, Sweet Dreams de Marilyn Manson]
—Soy un monstruo, no lo niego. Cada vez que alguien se relaciona conmigo, viene la desgracia a sus vidas —dijo Izuku mientras limpiaba su espada de la sangre de su enemigo, cuya vida apenas se sostenía enfrente de él—. Con mi pecado que causó la muerte de tu hija, y los demás que cargo conmigo, me he dado cuenta de que tendré el destino que merezco. Probablemente, cuando muera de forma patética y me reúna contigo en el valle de las almas, por fin estarás satisfecho. Aunque probablemente iremos al lugar malo. En fin...
—¿Puedes dejar de hablar? Arrgh... —dijo Adam tosiendo sangre mientras estaba en el suelo con gran parte de su cuerpo dañado por el horrible poder de las sombras que tenía su adversario.
Estar recargado en la pared era la única forma de verlo ya que sus piernas quedaron inútiles por el daño que le causó. Lamentablemente, tampoco podía mover gran parte de su cuerpo y la hemorragia no era su salvación ya que Izuku le había cauterizado su herida rápidamente.
Por muchos minutos, este lo había torturado de maneras que él no había visto, desde quemarle partes de su cuerpo hasta utilizar su inimaginable poder sombra para atravesar su piel en distintos puntos quirúrgicos; todo por sacarle información.
—Desafortunadamente, hasta que llegue ese día, no dejaré que le hagas daño a más inocentes o a mis clientes, que por cierto, deben estar buscándome —dijo Izuku mirando por la ventana, ya que podía oírse los disparos de Leyasu—.
—¡Mátame! —dijo Adam implorando a su enemigo, ya que esta humillación y frustración era algo que lo estaba carcomiendo.
—Disculpa por no haberlo hecho rápido —dijo Izuku con una sonrisa sádica y un tono de voz hipócrita—. Tenía que averiguar cómo me lograste ubicar, ya que me gané muchos enemigos que podrían dañar a mis clientes. Pensaba que varios de mis aliados comerciales en el bajo mundo me habían traicionado, pero solo torturaste y mataste a gente con quien había hecho negocios o había hablado, siguiendo mi rastro con su información. El haberte hecho sufrir solo sería una minúscula parte de lo que te mereces por haberlos matado.
Izuku sentía el pesar de sus muertes dentro de sí. Varios de ellos eran buenas personas con familias maravillosas que habían dejado este mundo de la manera más horrible.
"¡Es el Izuku que conozco! No lo había visto en algún tiempo...", comentó la chica que residía dentro de él.
"¡Cállate!" exclamó Izuku dentro de su mente.
Para la desgracia del peliverde, Adam aún tenía algo que decir.
—Crees que puedes proteger a esos mocosos que trajiste contigo, pero eres un idiota. Tú mismo dijiste que todos sufren al tener un mínimo contacto contigo —dijo Adam, sacando una sonrisa malvada—. En este caso, te recomiendo sacarlos de aquí, ya que intercepté un comunicado en el que las autoridades imperiales ya se aproximaban con una buena guarnición de soldados para sacarnos como cadáveres del complejo. No van a distinguir a unos pueblerinos de mis hombres. Por lo que tienes que darte prisa, bastardo. Eso sí, puedes sacarlos a tiempo, porque pasar mi puente tiene un precio, ya que mis hombres están para matarlos jajaja jajaja.
La risa de Adam fue silenciada al momento que su cabeza fue cortada de un solo tajo por la espada de Izuku.
—¡Tsk! Debo llevarlos al puente. No pueden escapar del complejo por el mismo camino. Debo aguantar….
De repente, una horrible tos invadió a Izuku, dejándolo derrotado de rodillas por un momento. Luego, expulsó sangre de su boca y la atrapó en su mano para evitar ensuciar su ropa aún más.
—¡Mierda! No me queda mucho tiempo. Debo resistir para llevarlos a un lugar seguro…
Continuará...
Bueno eso es todo, espero que les guste y no olviden comentar que les pareció por fa. Nos vemos en la próxima actualización!!
