Capítulo [7] "Un breve descanso"
(...)
Desde la abrupta separación del grupo, ha pasado más de una semana. Desafortunadamente, para el preocupado Tatsumi, escapar de la zona boscosa del río tomó más tiempo del esperado debido a que las patrullas se intensificaron después del ataque de los mercenarios a la institución imperial y la posibilidad de fuga de los mismos. Por lo tanto, ambos jóvenes tuvieron que tomar un camino más largo y rodear el mismo río para regresar a la ciudad de Dresde, ya que era la única manera de entrar a la capital sin pasar por el dichoso puente. Todo esto para evitar ser confundidos como fugitivos del ataque imperial.
Afortunadamente, tuvieron un descanso merecido al llegar a la ciudad, sin temor a ser investigados por las autoridades. Si bien, en su momento, el castaño quería continuar en muy pocas horas de haber llegado a la posada, su amigo le insistió en que era una mala idea llegar a la capital cansado y agotado.
—Ellos ya deberían haber llegado a la capital en este punto. No me gustaría preocuparlos por no haber llegado todavía—dijo Tatsumi sentado en el bar de la posada.
Después de decir esas palabras, el joven castaño no pudo evitar tomar de nuevo su merecida dosis de cerveza.
—Amigo, seguramente ya deberían estar inscritos en el ejército y tú no estás disfrutando de tus inesperadas vacaciones —dijo Izuku también queriendo tomar su dosis regular de cerveza.
—Sí, pero no puedo evitar pensarlo. Nunca nos hemos separado, y menos en estas circunstancias —respondió Tatsumi con preocupación.
Izuku continuó hablando.
—Mira, Sayo, del poco tiempo que he estado con ella, puedo decir sin dudas que sabe cuidarse sola. Sé que tu amigo puede ser impulsivo a veces, pero si está con ella, no hará cosas estúpidas.
—¿Lo crees así? —lo miró Tatsumi de reojo.
—Exactamente, mi amigo. Por ahora, ellos probablemente te estén guardando un lugar en el campo militar de la capital.
Después de lo que dijo Izuku, por primera vez, Tatsumi pudo relajarse, aunque solo fuera por un momento. Si bien, podrían ir directamente a la capital, lo que les tomaría un par de días por el camino de tierra. Era una mala idea, ya que ese camino no era 100% seguro de amenazas.
Él estaba claramente en lo correcto, y no se estaría haciendo un favor al no descansar de esta manera. Así que, después de estar unos segundos pensativo, finalmente le respondió al peliverde:
—Tienes razón, brócoli. Tomarse uno o dos días de descanso no me haría mal antes de retomar nuestro camino a la capital.
Izuku inmediatamente se alegró por su amigo y tomó una sonrisa risueña gracias a la bebida.
—¡Así se habla, Tatsumi! —dijo Izuku con un tono alegre—. Por ahora, es indispensable descansar. Como tu empleador, invito a la siguiente ronda.
Entonces Tatsumi se rió un poco.
—¡Está mejor! Ambos idiotas tenían la mayor parte de nuestro botín, y apenas tengo dinero para pagar la posada.
—Sabes que podría pagarte la posada.
—Sí, pero gracias de todas formas. Como te dije, no necesito que me pagues eso. El alojamiento es mi responsabilidad, y estoy bien con las bebidas.
Izuku simplemente encogió los hombros en señal de conformidad.
—Como tú quieras.
Después, se limitó a seguir bebiendo, mientras Tatsumi hacía una breve pausa en la conversación para mirar el tarro que fue nuevamente llenado por las atractivas meseras del lugar. Todo para pensar en algo que lo ha estado molestando desde hace un tiempo.
Al final, llegó a la conclusión de que no perdería tiempo preguntándole.
—Izuku, ¿puedo hacerte una pregunta? —dijo Tatsumi.
—¿Qué cosa? —dijo, bastante confundido.
—¿Cómo llegaste a ser un comerciante con esta experiencia en combate? Sé que no eres tan legendario como los generales de la capital, pero me sorprende que tengas la capacidad suficiente para defenderte. Me parece aún más gracioso que nos hayas contratado siendo que tú eres tu propia escolta —dijo Tatsumi, riendo nerviosamente por lo último.
Esto puso a Izuku un poco tenso y pensativo sobre qué decir. Tatsumi pudo notarlo, pero no le importó. Sabía que cada uno tiene su pasado y sería descortés insistir demasiado.
Si le decía claramente que no era de su incumbencia, no tendría problema con eso.
Para sorpresa de Tatsumi, su nuevo amigo le respondió, pero parecía que la bebida le estaba afectando un poco. Sin embargo, parecía bastante serio.
—Solo diré que esta vida no la elegí. Antes de convertirme en esto, no era alguien que verías matando. Si me hubieras conocido antes, dirías que es prácticamente imposible.
Entonces, Tatsumi continuó con su curiosidad.
—¿Eras campesino? —preguntó.
—No, era un civil cuya madre tenía el salario promedio como secretaria de un pediatra. Afortunadamente, me dio lo suficiente para poder prepararme para ser un héroe, entre otras cosas —respondió Izuku.
—¿Qué? —dijo Tatsumi, casi levantándose de la mesa.
Lo único que el joven castaño no terminó de entender fue la palabra "pediatra". De ahí en fuera, todo esto le parecía interesante.
—Sí, aunque suene ridículo, yo era más o menos un aprendiz de ser un héroe en mi tierra natal —dijo Izuku.
Tatsumi, al oír eso, claramente se emocionó y el brillo en sus ojos era evidente. Al mismo tiempo, también estaba un poco envidioso, ya que a simple vista tenían la misma edad o más, pero él había logrado más de lo que Tatsumi había podido hacer en toda su vida. Aun así, eso no evitaba que pensara en que Izuku sería un modelo a seguir.
Mientras tanto, Izuku hacía tiempo que no veía la emoción juvenil de un chico, y claramente lo extrañaba en su vida anterior.
—¿Cómo en el imperio? —preguntó Tatsumi—. Es que en este lugar, en las zonas rurales se cuentan miles de historias en las que personas comunes se convierten en héroes legendarios que protegen y sirven al imperio. Personas que arriesgan sus vidas por el bien común y muchos de ellos llegaron a ser tan poderosos que, gracias a eso, el imperio estuvo por encima de muchas naciones o reinos.
No solo eso, sino que la gran mayoría parecía provenir de orígenes humildes para luego estar bañados en gloria, mujeres y riquezas. De hecho, según dicen, muchas familias nobles nacieron porque sus ancestros eran héroes. Se sabe que los emperadores a lo largo del tiempo les otorgaron a varios de ellos títulos nobiliarios.
Ser héroe aquí es lo máximo a lo que una persona como yo, y muchas otras que también hemos tomado el camino de la espada y las armas, puede aspirar. ¿En tu tierra natal es igual?
Para sorpresa de Tatsumi, Izuku respondió rápidamente, aunque no se le veía la misma emoción que al joven castaño. De hecho, parecía sentir lo contrario.
—Por lo que veo, este lugar y mi tierra natal no son tan diferentes — dijo Izuku.
—¿Cómo es eso? — preguntó Tatsumi.
—Aquí, ser héroe y ser nombrado como tal es más un estatus que te otorgan por tus acciones, mientras que en mi tierra natal, era un trabajo regulado por el gobierno. Pero hay algo que considero que no es diferente y es la finalidad. ¿A qué me refiero? Que la mayoría de las personas que aspiran a convertirse en héroes lo hacen más por la gloria y los beneficios que por hacer el bien común.
Esto desconcertó a Tatsumi.
—¿Qué tiene de malo obtener un beneficio de tu trabajo o logros? — preguntó Tatsumi.
—No tiene nada de malo — respondió Izuku—. De hecho, no está nada mal obtener un beneficio económico de ello. Según me habían dicho, ustedes aspiran a ser héroes para ayudar económicamente a su aldea. Eso es algo que admiro profundamente ya que no se desvían de lo que significa ser un héroe. Para mí, ser héroe significa hacer lo que sea necesario para sacar una sonrisa en momentos de desgracia y ser el símbolo de la esperanza que puede ayudar a la sociedad en la que vive a seguir adelante.
—¡Wow! No lo había pensado así — exclamó Tatsumi.
Esto dejó a Tatsumi pensativo. Aunque había nacido en la pobreza, siempre había tenido la profunda ambición de convertirse en un héroe y llegar a la cima, pero sabía que las metas de riqueza personal siempre quedaban en segundo plano debido a su necesidad de salvar a su aldea de la terrible hambruna que los afectaba actualmente. Afortunadamente, él y sus hermanos compartían los mismos ideales.
Entonces, Izuku volvió a sonreír.
—Mi sociedad estaba podrida, y no dudo que esta también lo esté — dijo Izuku con pesimismo—. Quienes estén en la cima, no dudarán en aplastar a los débiles de abajo. Los héroes actuales seguramente están cegados por su estatus y les importará poco lo que les pase a personas como tú y a los habitantes de tu aldea. Suena pesimista, pero muchas veces así es la realidad. Como te dije antes, yo también aspiraba a ser héroe cuando era más joven que tú y en algún momento lo logré.
Sin embargo, al tomar ese camino me di cuenta de las verdades que te acabo de decir, y quise cambiar las cosas. Desafortunadamente, no tuve la oportunidad de hacerlo y la situación empeoró cuando no tuve la fuerza para poner fin a la guerra en la que estuve involucrado. Luego, otras cosas ocurrieron y llegué a un punto en el que renuncié a mi aspiración de ser héroe.
Las palabras de Izuku dejaron un poco triste al castaño, no le gustaba ver a alguien que renunciara a sus aspiraciones a una edad tan temprana, pero sabía que no podía hacer mucho más que mostrar empatía.
—Es una lástima, pero al menos fuiste soldado ¿no? Debes haber hecho algunas cosas buenas —dijo Tatsumi.
Izuku sabía muy bien que no era el momento de decir toda la verdad. No quería implicar a Tatsumi en la situación infernal en la que se encontraba.
—Sí, algo así —respondió Izuku—. Quiero creer que hice las cosas bien, pero no me gusta pensar en eso mucho. Aunque, jejeje, debo decir que no estaba al nivel de los monstruos del imperio. Soy habilidoso, pero la sexy General Esdeath me haría pedazos —añadió en tono bromeante—. El caso es que después de conocerlos, poco a poco, me di cuenta de que son verdaderos héroes, aunque el emperador no los reconozca como tal.
—Reconozco la ambición cuando la veo, ya que soy comerciante —continuó Izuku—. Tú, Leyasu y Sayo claramente no quieren ser los próximos que funden familias nobles, quieren ayudar a la aldea que los crió. Para mí, tienen el potencial de hacer lo que sea y ser los héroes que necesitan los más necesitados. Ser quienes cambien las cosas.
Tatsumi quedó visiblemente confundido por las palabras de Izuku.
—Pero nosotros aún somos simples pueblerinos —dijo Tatsumi.
—¿¡Qué!? ¡Vamos! Ustedes han hecho el bien incluso antes de llegar a la capital. Como esa caravana que salvamos y para mí, el hecho de que les hayas dado esperanza a esas personas y que las hayas hecho sonreír por tu valentía te hace un verdadero héroe —respondió Izuku con énfasis.
Por alguna razón, esto conmovió a Tatsumi al punto de que estaba reprimiendo las lágrimas. Nadie, excepto su propio pueblo, creía en ellos. Ver que alguien ya los consideraba héroes era algo que necesitaba escuchar. A pesar de que no era el emperador, al menos había alguien que ya los consideraba como tal.
—Yo... no sé qué decir. Solamente que... gracias, Izuku, por creer en nosotros —dijo Tatsumi con gratitud.
Tatsumi supo que ya era parte de la familia. Aunque, si su hermana lograba algo con ese brócoli, definitivamente lo llamaría cuñado inmediatamente.
—No hay de qué —respondió Izuku con una sonrisa amistosa.
La situación se hacía familiar para Izuku y eso lo hacía sentir extraño. Era como verse a sí mismo, y esto claramente le preocupó un poco. Este joven todavía ignoraba muchas cosas y temía que esa llama de impetuosidad se apagara demasiado rápido.
De repente, Sia habló de nuevo dentro de su cabeza.
"Izuku, aunque reconozco que es hábil en la espada, es demasiado inocente. Este idiota tendrá que enfrentar la realidad tarde o temprano".
"No tuve una guía cuando llegué a este mundo. Necesito ayudar en todo lo que pueda".
"Ambos sabemos que el imperio, a diferencia de otras naciones que hemos visto, está tan corrupto que sorprende que siga en pie. La capital es el paraíso de las escorias".
"Sí, lo sé. Decirle que la sociedad está corrupta se queda corto. Necesito advertirle al menos sobre lo que le espera cuando llegue allí".
"Es tu decisión. Pero ya sabes cuál será el resultado de esto, ¿verdad?"
"Espero estar equivocado".
—Tatsumi... necesito que me hagas un favor —dijo Izuku con un semblante serio.
—¿Qué cosa? Lo que sea —dijo Tatsumi aún conmovido.
—Necesito que, al llegar a la capital, tengas cuidado.
—¿Cuidado de qué? —dijo Tatsumi repentinamente extrañado.
—De la primera persona que te ofrezca una sonrisa amable y una ayuda desinteresada. En especial, si es de una persona más acaudalada. Cualquier ayuda que aceptes, piénsalo dos veces antes de acceder.
—¿Por qué? —dijo Tatsumi, para luego beber otro tarro lleno de cerveza— He oído que los nobles del imperio son buenos samaritanos, en especial con los prospectos a soldados.
Eso le trajo recuerdos desagradables a Izuku. Todavía podía sentir el olor de la sangre de ese momento y la inmensa rabia. Afortunadamente, eso quedó en el pasado. Por ahora, era más importante su misión y que estos chicos estuvieran a salvo.
—Experiencia... solo ten cuidado.
—Lo haré —dijo Tatsumi dando su respuesta final a la conversación.
En ese momento, Izuku no estaba muy convencido de su respuesta. De forma honesta, temía por el joven y su ingenuidad.
Continuará...
Espero que les haya gustado, y quisiera saber su opinión. ¿Cómo vieron la conversación entre Tatsumi y Izuku? y bueno, gracias por leer.
