Capítulo [8] "La Capital"
(...)
Luego de un merecido descanso, los dos jóvenes reanudaron su viaje hacia la capital. Cuando se adentraron en el camino de tierra recomendado, descubrieron que el viaje resultó ser más seguro de lo esperado. Incluso pasaron sin problemas el control de seguridad ubicado a un kilómetro detrás de los imponentes muros que rodeaban la gran urbe.
El único incidente que interrumpió el tranquilo trayecto del dúo fue un breve ataque de un dragón de tierra a un carruaje de unos comerciantes.
En esta ocasión, Tatsumi asumió el protagonismo y dejó a Izuku en un lugar seguro y cercano, insistiendo en que, por primera vez en su viaje, su empleador tomara en serio su papel de persona protegida. A su vez, Tatsumi deseaba que Izuku fuera espectador de su gran batalla contra el despiadado dragón de tierra, en la que demostraría su "amplia experiencia" en el enfrentamiento de monstruos. Sin embargo, ambos eran conscientes de que para él era la primera vez que se enfrentaba a una criatura de gran tamaño.
A pesar de la gran confianza de Tatsumi en su victoria, Izuku estaba dispuesto a proteger al chico desde las sombras en caso de que las cosas salieran mal. Afortunadamente, sus sombrías expectativas se desvanecieron cuando Tatsumi derrotó rápidamente a la criatura.
Inevitablemente, cuando Tatsumi le dijo que ya era seguro salir, Izuku no pudo contener las ganas de felicitar al chico por derrotar al monstruo. En base a su propia experiencia, el hecho de que Tatsumi lograra esta hazaña sin ser un soldado solo confirmaba lo que había expresado anteriormente en esa posada de Dresde:
"Tatsumi tiene el potencial de ser un héroe", pensó Izuku con una emoción latente que no había experimentado en mucho tiempo, mientras se acercaba tanto a los comerciantes como a su amigo.
También le resultó algo gracioso el hecho de que el ego de su amigo se estaba inflando apenas. Para bien o para mal, Tatsumi estaba ganando confianza en sus habilidades.
—¡Ya es seguro, Izuku! —exclamó Tatsumi.
—Gracias por derrotar a ese monstruo, Tatsumi —dijo el chico sonriendo—. Eres un héroe, tal como te dije.
Mientras tanto, Tatsumi empezó a conversar con los comerciantes a quienes había salvado. A simple vista, Izuku notó que ambos hombres notaron la inocencia de su amigo. Era algo de lo que Izuku era consciente y esperaba que no llegara a afectar al castaño en el futuro.
—Oye chico, solo ten cuidado —dijo el comerciante, mostrando cierta preocupación—. Como te dije, hay monstruos allá y no precisamente de origen animal.
Al escuchar las palabras del hombre, Tatsumi no le dio mucha importancia a la advertencia. Estaba un poco cansado de que su amigo mencionara el tema una y otra vez a lo largo del día, ya que eran las mismas advertencias que le había dado anteriormente.
A pesar de esto, agradeció su intención de prevenirle.
—Te agradezco el aviso, pero no puedo volver a mi pueblo. Estoy buscando a unos amigos antes de empezar mi viaje para convertirme en un héroe —dijo Tatsumi guardando su espada en la funda.
—Como sea —dijo el comerciante más joven, suspirando frustrado—. De todos modos, estamos agradecidos. Si hay algo que pudiéramos hacer...
En ese momento, Izuku se encontraba cerca del trío y prefería mantenerse al margen de la conversación. No quería involucrarse en una posible recompensa. Tatsumi tenía todo el derecho de reclamarla o rechazarla. Aunque podía prever lo que diría.
—No será necesario, mi amigo —dijo Tatsumi, tomando bruscamente el brazo de Izuku y colocándolo a su lado—. ...Izuku es quien necesitaba ser protegido por esta criatura, ya que también había la posibilidad de ser atacados. Simplemente cumplí con mi trabajo y nuestro acuerdo.
—Lo que él dijo —mencionó Izuku, señalando nerviosamente a su amigo, consciente de que esta conversación no debería alargarse más de lo necesario.
Después de todo, había personas en la ciudad que le conocían de antes y desafortunadamente existía la posibilidad de que estos hombres también hubieran oído hablar de él.
—Como quieras, chico —respondió el comerciante más viejo, sonriendo ligeramente por el resultado positivo de este encuentro—. Fue un placer conocerlos.
Una vez concluidas las formalidades, los comerciantes y el dúo de amigos tomaron caminos separados. Después de un tiempo, finalmente llegaron a la capital tras una larga travesía.
Mientras Tatsumi observaba emocionado el lugar al que siempre había querido ir, Izuku lo veía de manera un poco diferente. En su mente, tenía una conversación privada con Sia, en la que discutían sus primeras impresiones de esta gran urbe. Al final, llegaron a la conclusión de que la arquitectura de esta ciudad se asemejaba a la Rusia Zarista y sus imponentes edificios, con toques de estilo gótico anglosajón en sus instituciones religiosas. Además, también notaron muchas similitudes con la cultura rusa de su propio mundo dentro de este lugar. Incluso encontraron sombreros similares a las clásicas "ushankas". Esto también se hizo evidente cuando se adentraron en el Imperio y las demás ciudades.
El propio Izuku tenía que admitir que parecía haber una constante universal en la que varias culturas de su mundo se asemejaban en diferentes áreas. Aunque, era obvio que también existían diferencias notables, como los sectores de la población que vestían de manera más extravagante en determinadas zonas.
Siendo japonés y con su cultura impregnada en su psique, todavía le resultaba extraño ver a tantas mujeres atractivas mostrando mucha piel en plena luz del día, aunque no fueran prostitutas propiamente. Desafortunadamente, tuvo que aprenderlo de la peor manera.
—Deberían llamarla la capital de la desnudez —susurró Izuku, bastante sonrojado, al ver pasar a varias chicas semidesnudas mientras se apoyaba en una pared. Claramente parecían aventureras, armadas y con su equipamiento.
Mientras tanto, Tatsumi observaba algunos puestos de comida en el mercado local en el que se encontraban. Por supuesto, el chico no tardó en comprar algunos platillos callejeros con el poco dinero que tenía en sus bolsillos.
De repente, un hombre en ropa interior con un gran arma de fuego pasó también junto al dúo. Evidentemente, Izuku giró la cabeza hacia el otro lado.
Claramente, él tenía sus preferencias y límites.
"Al parecer, esto se aplica a ambos sexos. Es más común en la capital por lo que veo, y desafortunadamente aún no me he acostumbrado", pensó Izuku bastante incómodo.
"Parece que Japón es más aburrido de lo que pensaba. Necesitas ser más abierto, idiota. Aunque en los otros reinos y repúblicas sean más moderados como en tu tierra natal, seguro estarías evitando ver los pechos de alguna mujer".
"¡Crecí en Japón! ¿Qué esperabas? Tomarse de la mano es una señal de amor, y créeme, seguro te burlarías si supieras de los demás formalismos de pareja que tenemos", pensó Izuku, un poco disgustado por el comentario de Sia.
Una cosa que no extrañaba de su soledad antes de conocer al trío de hermanos era no tener que convivir todo el tiempo con Sia en su cabeza. Eran muchas las veces en que discutían por cosas triviales, o simplemente ella le daba malos consejos y él pagaba las consecuencias. Desafortunadamente, eso no era lo peor que Izuku tenía que soportar, ya que ella siempre se burlaba de su timidez y otras cosas.
"Sí, como digas, brócoli... Sabes, necesitas diversión y parece que nunca te permites esa posibilidad. ¡Oh! ¡Ya sé! Tal vez tengas otras preferencias... ¡Incluso puede que esta vez te interese probar con otros caballeros..."
"¡Sabes muy bien por qué no quiero! ¡Eres una idiota!" pensó Izuku, enojado.
En pocos minutos, Izuku volvía a discutir con ella, y desafortunadamente siempre tenía que escuchar sus burlas de por medio.
—¡Amigo, esta ciudad es alucinante! Aunque la comida es un poco cara.
Afortunadamente, Izuku fue interrumpido en su extraña pelea mental al ser abordado por Tatsumi, quien traía varias brochetas de comida en las manos.
Sia finalmente se calló y eso era todo lo que importaba.
—Oh, está bien, Tatsumi. Aunque no estoy seguro si esta comida callejera puede compararse con la que les preparé a ustedes —dijo Izuku, un poco inflado de ego y con una sonrisa algo presumida.
—¿Celoso?~ —dijo Tatsumi, burlándose un poco— Nah, no creo que se compare con la que tú nos hacías cuando estábamos en camino. Aunque de todas formas está deliciosa.
Al terminar de decir sus palabras, Tatsumi se dedicó a devorar lo que quedaba de su porción de comida callejera.
—¡Si es así! Permíteme decirte algo, estimado amigo. Yo, Izuku Midoriya, haré que vuelvas a disfrutar de mi comida, pero esta vez en un restaurante que abriré muy pronto —de repente, Izuku se encontraba muy emocionado— Será la comida más deliciosa que haya probado este Imperio. Créeme, lo que tú, Sayo y Leyasu han probado no se compara con lo que haré.
—¡Cuenta conmigo! —dijo Tatsumi, hablando con la boca llena, contagiado por la emoción de Izuku— Veo que esta es la oportunidad de la que nos hablaste.
—¡Excelente!
Ahora, los ojos de Izuku brillaban con ambición, reflejando la meta que niega tener en cuanto a los negocios. Aunque solo sea una fachada, no podía evitar pensar en dónde quería llegar con su negocio.
En caso de que no logre obtener lo que desea esta noche, al menos podrá contar con que su amigo se convierta en alguien reconocido en poco tiempo. Todo para que pueda recomendar su próximo restaurante. Es un ganar-ganar. Tatsumi satisfará su apetito y él ganará dinero.
Una vez que Tatsumi terminó de comer, llegó el momento de una probable despedida. Pero antes, Izuku decidió darle una generosa recompensa por los servicios prestados por él y sus hermanos. Creía que sería suficiente para que pudieran establecerse por un tiempo en un lugar decente para alquilar, y confiaba en que Tatsumi sería lo bastante inteligente para no gastar todo el dinero.
Ambos lo sabían, pero no imaginaban que iba a ser tan difícil. Sin embargo, era absolutamente necesario, ya que cada uno tenía metas distintas. En primer lugar, Tatsumi necesitaba buscar a sus hermanos y enrolarse en el ejército. Por su parte, Izuku tenía sus propios objetivos ocultos además del restaurante que había mencionado.
—No sé qué decir, Izuku, solo que ha sido un honor acompañarte después de tanto tiempo recorriendo juntos este viaje. Estoy seguro de que mis hermanos dirán lo mismo cuando los encuentre —dijo Tatsumi, rascándose la nuca con cierto nerviosismo.
—Igualmente, ustedes hicieron mi viaje mucho menos solitario de lo que esperaba y siempre estaré agradecido —respondió Izuku, extendiendo su mano hacia su nuevo amigo. Era una sensación que no experimentaba desde hace mucho tiempo.
Como era de esperar, Tatsumi estrechó la mano de Izuku en despedida.
—Por cierto, Sayo querrá cobrar su recompensa o hacer uso de un favor. Por favor, trátala bien —comentó Tatsumi de manera inesperada, adoptando de repente una actitud extraña hacia Izuku, oscureciendo su mirada rápidamente.
De pronto, el agarre de Tatsumi se volvió firme, incluso para los estándares de fuerza física de Izuku.
—Por supuesto, aunque no entiendo a qué te refieres. Para mí, los amigos se tratan bien y esta salida fue como amigos —respondió Izuku, desconcertado por la actitud del castaño y su fuerte apretón.
—¿Estamos de acuerdo?
En ese momento, Izuku se encontraba frente a la figura imponente del hermano mayor de Tatsumi, lo cual lo intimidó un poco, para su sorpresa.
—Sí, estamos de acuerdo.
Afortunadamente, Tatsumi volvió a la normalidad y se mostró como el chico común que aspira a convertirse en héroe.
—Bueno... —dijo Tatsumi, al dar media vuelta en dirección opuesta— ¡Adiós! ¡Nos vemos luego!
Finalmente, cada uno tomó su propio camino.
—Adiós —dijo Izuku en un último gesto de despedida hacia Tatsumi.
En ese momento, Izuku solo deseaba que el chico no resultara tan ingenuo como para caer en estafas o poner en peligro su vida. Mientras tanto, Tatsumi, por su parte, se dispuso a experimentar lo que la realidad le tenía reservado.
(...)
La noche ya había caído. La luna llena alcanzaba su punto álgido, anunciando el comienzo de una pesadilla con la llegada del demonio verde a la Capital.
Izuku Midoriya seguía rigurosamente sus propias reglas para llevar a cabo sus operaciones. Cada golpe debía ser un éxito rotundo.
1) Conocer la ubicación exacta de su víctima y asegurarse de que poseía el objeto que anhelaba.
El tiempo pasado en varias ciudades del imperio le había proporcionado la confirmación necesaria, especialmente si algunos amigos de su objetivo se encontraban cerca.
2) Utilizar la corrupción imperante en su favor, adquiriendo información vital sobre la propiedad donde llevaría a cabo su golpe. La falta de información era una debilidad.
Afortunadamente, para el peliverde, fue relativamente sencillo aprovechar sus contactos para obtener lo que necesitaba. Solo debía saber cuándo su presa estaría en su momento de mayor vulnerabilidad.
3) Cronometrar con precisión el tiempo restante para poder utilizar sus habilidades.
Para él, esto era vital para llevar a cabo su plan.
4) Asegurarse de evitar derramar demasiada sangre y así no llamar la atención.
Aunque esta era una regla que, desafortunadamente, había roto en ocasiones anteriores.
Ahora solo quedaba adentrarse en la habitación del hombre en el que se hospedaba.
—¡Maldita escoria! Por fin te tengo —dijo Izuku con una sonrisa tras su pequeña máscara, que cubría la mitad de su rostro.
Contemplar el rostro aterrorizado del hombre que poseía lo que más deseaba era un deleite para el joven. Además, quería que aquel hombre pagara por las malas acciones que había cometido y que habían provocado sufrimiento a algunas personas cercanas.
Continuará...
Espero que les haya gustado, ¿Que opinan? Nos vemos en el siguiente capítulo.
Alguna waifu que quieran que agregue al Haren? Su recomendación será bien recibida.
