Capítulo III.
Cambio de planes.
El rey Vegeta estaba en su trono observando con algo de ansiedad a los invitados mientras ingresaban, pensando en que cualquiera de esas muchachas podría ser la futura esposa de su hijo. Eran todas bastante decentes y eso le bastaba en ese momento. A su izquierda estaba de pie el gran Ministro y a su derecha Vegeta junto a su escolta, Nappa. El joven estaba oyendo con desgano como le presentaban y le presentaban y le presentaban a un sin fin de mujeres de las más variadas características, pero ninguna le parecía especial. De hecho, nunca imaginó que había tantas solteras en el reino, por lo que le comentó en voz baja a Nappa, llevándose una mano a su boca para que no lo vieran hablar - ¿Qué mierda le pasa a los hombres de este reino que no son capaces de conquistar a estas mujeres?
-No entiendo a dónde quieres llegar con esa pregunta, príncipe.
-Hmn… Digo que seguramente son todos como tú, Nappa…
-¿Por qué lo dices? – preguntó, intrigado.
-Porque… ¡Bah! Olvídalo – le soltó, molesto regresando a su posición.
-Em…Así lo haré, príncipe.
Vegeta puso cara de fastidio y su padre lo regañó en voz baja – ¡Concéntrate, Vegeta!
El príncipe iba a reclamarle pero en eso su vista se fijó en una doncella que estaba recién ingresando al salón, reconociéndola al instante. No podía estar equivocado, era la mocosa del riachuelo, pero ya no vestía harapos sino que se veía deslumbrante en ese vestido rojo. La siguió con la vista y vio que no se acercaba a presentarse, en cambio parecía bastante perdida, por lo que él príncipe no pudo evitar sonreírse al recordar lo torpe que era. Sintió la imperiosa necesidad de escapar de esa lenta tortura para ir a su encuentro, por lo que se dirigió al rey y le dijo, haciendo antes una leve carraspera - Padre… ¿será que puedo ir a beber algo?
-¡Aguántate! - le dijo el rey en voz baja, sin mirarlo.
-Argg… Si no bebo algo enseguida te aseguro que comenzaré a toser como un tísico y no se verá digno del heredero a la corona.
El rey rodó sus ojos e hizo un gesto con su mano para interrumpir las presentaciones mientras susurraba – Está bien ¡Pero que sea rápido!
Vegeta lo reverenció y se alejó, seguido por Nappa.
Caminaron, mezclándose con los invitados, recibiendo reverencias y saludos, pero Vegeta solo quería ir al encuentro de esa muchacha, por lo que le dijo a su guardia – Ve y tráeme dos copas de vino…- El hombre obedeció, mientras el príncipe, a pesar de seguir saludando personas, se mantenía al pendiente de donde estaba la muchacha.
…
Bulma comenzó a caminar por el salón, con Shin a su lado y le preguntó - ¿Cuál es el príncipe?
Shin miró hacia el trono y le respondió – Esto es extraño… Debería estar junto al rey… Seguramente se apartó para charlar con alguna joven, recuerde que esta fiesta es para que se comprometa…
-Eso no lo sabía…
-Bueno, se supone que para eso es… - le aclaró Shin - de lo contrario no lo dejarán ascender al trono.
-¡Tú sí que estás bien informado! - exclamó la muchacha de manera insidiosa.
-Sí… Me lo contó un pajarito, je, je, je.
Bulma sonrió y continuó buscando con su mirada mientras le preguntaba al espíritu – Oye ¿Cómo es él?
-Es un poco más alto que usted y tiene el cabello negro…
-¡Eso no me dice nada! Mira a tu alrededor, casi todos los hombres de por aquí tienen el cabello oscuro. Será como buscar una aguja en un pajar… Que acaso ¿tu pajarito no te dijo como iba a estar vestido hoy?
-No sea así conmigo, señorita Bulma… - se defendió el Shin, agregando a continuación - Mejor movámonos al jardín ya que seguramente el príncipe estará allí cortejando a alguna joven.
-¿Quieres que lo interrumpamos mientras se está declarando?
-No creo que le importe… Recuerde que le ayudaré a que le preste atención.
-Bien, vamos… - aceptó Bulma, advirtiéndole enseguida - Pero no me vayas a dejar sola…
-No puedo prometerle eso… recuerde que solo usted puede verme.
-¡¿Qué?!
-¿No se lo dije?
-¡No! ¡No me lo dijiste!- le gritó ella, pero enseguida se avergonzó al darse cuenta de que habían llamado demasiado la atención.
-Disculpe. Pero ya lo sabe y espero que no se ponga nerviosa… A él no le gusta la gente temerosa.
Bulma lo pensó un momento y le respondió - Comprendo y por eso no te preocupes… Necesito tanto salir de esa casa que estoy dispuesta a todo.
-¡Ese es el espíritu, señorita Bulma! - la felicitó Shin, con amabilidad.
Salieron al jardín y vieron que no había casi nadie allí, a excepción de una que otra pareja, pero no se veía al príncipe por ninguna parte.
-¡Vaya! Tal parece que me equivoqué…- comentó Shin, avergonzado.
Bulma rodó sus ojos por enésima vez en la noche. A esa altura ya pensaba que ese espíritu era un bueno para nada y que solo le estaba haciendo perder el tiempo. Lo miró con fastidio un momento y caminó hasta una banqueta de piedra que estaba bajo un enorme árbol, iluminada tenuemente por un farol cercano - ¿Y ahora qué? – le preguntó con fastidio apenas se sentó.
-No lo sé… - respondió Shin con sinceridad al tiempo que avanzaba hacia ella, agregando - Pero creo que es probable que…
Justo en ese momento alguien lo atravesó haciéndolo desaparecer, Bulma se asustó pero no alcanzó a reaccionar ya que el intruso se paró frente a ella y le dijo - No creí que te volvería a ver, ni mucho menos en estas circunstancias, mocosa…
Bulma abrió sus ojos como platos al ver al joven maleducado frente a ella - ¡Deja de llamarme mocosa! Ya soy toda una señorita y mi nombre es Bulma, por si no lo sabías… Y tú ¿Qué haces aquí?
Él se sonrió de lado y tomó asiento junto a ella, mientras le entregaba una copa y le decía – Nada… Solo aburriéndome como siempre en estos eventos… ¿Y tú? ¿Viniste a ver si tenías suerte con el príncipe?
-Bueno, no exactamente… gracias – le respondió, recibiendo la copa mientras balanceaba sus pies bajo su asiento. Enseguida le preguntó -… Oye, si te aburren estás fiestas ¿por qué viniste?
El joven se encogió de hombros brevemente – No lo sé… Creo que esperaba que ocurriera algo interesante… - volteó su vista hacia el palacio y le dijo con voz calma – Lamento lo de hoy…
Bulma lo miró curiosa un momento pero enseguida recordó que no pudo acudir a su cita y le dijo – Yo también… Supongo que las cosas no se dieron como esperábamos… - él la miró extrañado un momento pero enseguida le comentó, fingiendo desinterés – Por si te interesa, mi oferta sigue en pie…
Ella le respondió sin pensarlo - Gracias, pero hoy espero conocer al príncipe y estoy segura de que él me ayudará haciéndome una oferta mejor que la tuya…
Él se sonrió para decir – Así que viniste aquí para ofrecerle tus servicios de doncella…
-¿Cómo crees eso? Vine a ofrecer mi trabajo, pero no como sirviente…
-Hmn… No quisiera pensar mal de tu propuesta pero…
-¡No tiene nada que ver con aquellas porquerías en las que estás pensando!
-Ja, ja, ja… De todos modos te advertiré que he oído que el príncipe es un maldito idiota que solo gusta de menospreciar a sus sirvientes y gritarles por todo – terminó mirándola fijamente esperando que ella aportara a la mala imagen que muchos tenían de él, pero ella simplemente se sonrió y le respondió - Solo lo dices porque no quieres que trabaje para él…
-No. Solo lo digo para que después no te sorprendas.
-Ja, ja, ja… Eres muy amable, pero creo que esperaré a que él aparezca… - le respondió, bebiendo enseguida un sorbo de su copa. El joven se la quedó viendo y le preguntó - ¿Te molesta si te acompaño mientras ese imbécil aparece? Si lo veo podría presentártelo...
-Claro que no me molesta, de hecho me vendría bien un poco de ayuda porque realmente no sé cómo luce… Además, solo tengo hasta la medianoche para conseguir hablar con él...
-¿Por qué tan poco tiempo?
-Bueno… es que tengo cosas que hacer… - le respondió, bajando su mirada. El príncipe se la quedó viendo y le preguntó - ¿Tiene que ver con tus quehaceres?
-Sí...
El joven estaba intrigado por conocer más de esa muchacha, por lo que le preguntó - ¿Cómo fue que terminaste trabajando allí? Creí que eras hija de un aristócrata por tu vestimenta el día que tropezaste conmigo.
Ella suspiró y le dijo – Eso es porque solía ser la hija de un investigador de renombre… el profesor Brief… pero él falleció y su viuda se encargó de dilapidar nuestra pequeña fortuna y desde entonces me tiene trabajando para ella y su hija…
- Comprendo… pero, y tu madre… ¿Qué pasó con ella? - se atrevió a formular él. Los ojos de la muchacha se volvieron sombríos y el joven se arrepintió de inmediato de haber preguntado aquello – Yo… - apartó su rostro - … no era mi intención...
Bulma miró hacia la entrada y sonrió con melancolía – Está bien… Debo aceptar que aún me duele hablar de ello porque la extraño mucho... Ella falleció hace mucho… Mi padre era lo único que me quedaba…
Vegeta se quedó pensativo un momento y le comentó – Mi madre también falleció hace años, luego de dar a luz a mi hermano…
-Lo lamento mucho…
-No te preocupes. Casi no la recuerdo… Pero mejor no hablemos de ello…- se sonrió un momento y le dijo - ¿qué harás si el príncipe se niega a tu propuesta? ¿Trabajarás de sirviente toda tu vida?
Ella volteó a verlo y le dijo – ¡Ni que estuviera loca! Tengo otros planes, pero para cumplirlos debo reunir algo de dinero y eso por ahora me es imposible… Por eso había aceptado tu oferta de trabajo – hizo un alto y agregó – Pero creo que si hablo con el príncipe tal vez él pueda financiarme y trabajar para él no como sirvienta, sino que realizando investigaciones que serían provechosas para el reino… Aunque mi sueño es tener mi propia botica.
-¿Hmn? - hizo él alzando una ceja. Enseguida la miró serio y le preguntó - ¿Se puede saber qué tipo de investigaciones realizarías? Y no lo tomes a mal, pero es que me es extraño conocer a una mujer que se interese en las ciencias… Cualquiera diría que eres una bruja…
Ella sonrió y le respondió – Lo sé y por lo mismo necesito alguien que realmente apoye mi trabajo, porque, para que lo sepas, sé mucho de botánica, por lo que podría ayudar en crear pociones y cataplasmas para mejorar la salud tanto de sus ciudadanos como el rendimiento de sus tropas… Supe que están en tiempos de expansión del reino, por lo que tener un ejército saludable y fuerte debería ser una prioridad para él.
El joven quedó boquiabierto un momento mientras ella comentaba, mirando hacia el palacio – Oye, se está haciendo tarde… ¿Crees que podrías llevarme con él y presentármelo?
Él se quedó mirándola, sin saber qué responderle. En ese momento se maldijo por no haberse presentado de un principio como quién realmente era. Además, había desistido de usar el distintivo de su familia, pero estaba tan molesto con su padre, que le había parecido un desaire correcto. Ahora estaba completamente arrepentido y debía decirle la verdad a la muchacha para poder conseguir esas maravillas de las que hablaba ella.
-No creo que me sea posible…
-¿Qué?… ¡Pero si dijiste me lo presentarías! - exclamó ella bastante desconcertada.
-Sé lo que dije, pero no puedo ir a buscarme a mí mismo para presentarme ante ti.
La muchacha lo miró un segundo extrañada, pero al siguiente soltó una carcajada – Ja, ja, ja… Espera. ¿Acaso estás diciendo que tú eres el príncipe Vegeta?
-Por supuesto - le respondió con media sonrisa.
-Mira… No estoy para bromas… Quizás en otra oportunidad, pero ahora solo quiero que me lleves con el príncipe y me lo presentes.
-¡Que soy yo, tonta! - Gritó, comenzando a molestarse.
-¡No me digas tonta! Lo que tú quieres es hacerte pasar por el príncipe para que acepte tu propuesta.
-Argg… ¡Por supuesto que quiero que aceptes!
Bulma abrió sus ojos sorprendida un momento pero enseguida lo miró con suspicacia y exclamó - ¡Oh, claro! Ahora que conoces mis capacidades obviamente quieres que me quede contigo… Está bien. Acepto tu propuesta, pero solo si el príncipe rechaza mi oferta – se levantó y tomó la mano de Vegeta, obligándolo a seguirla mientras agregaba – Vamos, iremos dentro y me lo presentarás de una vez.
Él se soltó y se quedó de pie, cruzando sus brazos, molesto – Si no me crees no me queda más remedio que demostrártelo.
-Ah ¿Sí? Y ¿Cómo se supone que lo demostrarás?
Vegeta lo pensó un momento. Podría llevarla con su padre y demostrárselo, pero seguramente el Rey creería que ella era la elegida y lo obligaría a casarse, lo que no le parecía tan mala idea pero él no tenía en mente ceder ante su padre y su desesperación por comprometerlo. Se le ocurrió algo mejor, por lo que sonrió y le dijo – llamaré a uno de los guardias y él mismo te lo confirmará.
-Está bien, pero que sean dos guardias – le dijo ella, levantando dos de sus dedos – Así nos aseguramos de que no están confabulados contigo.
El joven rodó sus ojos y caminó hacia el palacio, volteando unos pasos más allá para decirle -¿Sabías que eres una mocosa ridículamente terca?
Ella le sonrió y bebió de su copa, segura de que el joven mentía – Prefiero ser terca que tonta, mi señor. – Vegeta le respondió la sonrisa y avanzó hacia el palacio.
-Más le vale que cumpla su palabra – comentó la muchacha para enseguida preguntarse - ¿Dónde se habrá metido ese despistado de Shin?
…
En uno de los pilares de la entrada que daba al jardín estaba Violeta, que había salido a tomar algo de aire y a descansar de su hija que le había estado reclamando por no alcanzar a ser presentada al príncipe.
-Maldita chiquilla – murmuró - Si no fuera porque su padre era asquerosamente rico ni siquiera la hubiera conservado. La quiero pero ¡Es un verdadero dolor de cabeza!- En eso vio caminar hacia ella a un joven que reconoció de inmediato – Pero si es…
Sin dudarlo se paró delante de él y le hizo una reverencia – Joven príncipe. Dichosos los ojos que lo ven…
-Buenas noches, mi lady – la saludó cortésmente, con la intención de seguir su camino, pero la señora le insistió – Este, señor… Quiero que conozca a mi hija…
Él la miró extrañado y le dijo – Señora, ni siquiera la conozco a usted… Pero deberá ser en otro momento, ya que debo atender algo urgente, así que le pido me excuse.
-Pero si tan solo le tomará un segundo, mi señor.
Vegeta volteó a ver a Bulma un segundo y le insistió a Violeta – Señora, deje de retenerme o de lo contrario la mandaré a encarcelar por... ¡por BRUJA!
La mujer, viéndose derrotada, le hizo una breve reverencia y lo dejó seguir su camino, ya que estaba al tanto del carácter difícil del joven, pero cuando el príncipe se hubo marchado desvió su vista hacía donde había mirado él anteriormente, encontrándose con la sorpresa de que había una chica ahí y que al parecer era el motivo de la urgencia del joven. Disimuladamente caminó hacia ella para poder ver de quién se trataba pero al acercarse vio como los ojos de la muchacha se abrían en horror y que comenzaba a caminar en otra dirección.
-¡Tú! - le gritó a Bulma, cuando estuvo a unos pasos de ella y pudo reconocerla.
La muchacha no esperó a tenerla más cerca y huyó despavorida de allí.
-¡Vuelve acá, chiquilla del demonio! - gritó violeta, viendo desaparecer a Bulma por entre el laberinto de arbustos que estaba en un costado del amplio jardín. La siguió unos metros pero enseguida la perdió de vista por lo que chasqueó sus dedos – ¡Estúpida! Pero esta me las pagas… Sobre todo si por su culpa no consigo que mi niña se case con el príncipe…- miró por si veía a la muchacha por ahí, pero no la encontró, por lo que caminó de vuelta a donde estaba – Si el príncipe estaba con ella, seguramente regresará por este mismo camino… Traeré a Maron para que lo conozca…
…
Mientras tanto, Bulma estaba oculta en medio de unas plantas que estaban en el centro del laberinto, llamando en susurros a su espíritu – Shin… ¡Shin!… ¿Dónde se habrá ido ese tonto espíritu? Lo único que consiguió fue meterme en problemas… Lo mejor será marcharme de aquí, ya que dudo mucho que pueda acercarme al príncipe, no ahora que Violeta sabe que vine…- caminó por entre los arbustos pero no hallaba la salida, por lo que comenzó a desesperarse. Por suerte recordó un truco para esos casos que consistía en caminar con la mano pegada a uno de los muros. Así que lo puso en práctica y en eso estaba cuando comenzó a sonar la campana del Templo, indicando que era media noche.
-¡No puede ser! ¿Tan pronto? - empezó a correr y de un momento a otro, una luz la envolvió y volvió a sus harapos - ¡Demonios! - exclamó y continuó corriendo, pero no salió por donde había ingresado, sino que fue a dar frente a uno de los muros que rodeaban el palacio. Miró a ambos lados y vio la salida de servicio, por lo que caminó hacia ella. Intentaría salir disimuladamente de allí y volvería a su casa a esperar por su castigo, como tantas otras veces. Y aunque tenía en mente negar los cargos, dudaba mucho que funcionara.
…
Vegeta salió del salón hacia el jardín, acompañado por Nappa y otro joven, de cabello enmarañado. Le había costado encontrar un segundo guardia, ya que la mayoría estaba en los alrededores custodiando las entradas, pero por suerte recordó que Kakaroto siempre estaba cerca de donde hubiese comida, y allí fue donde lo halló, justo en la entrada de la cocina, probando los platillos que salían, según él, para comprobar que no estuviesen envenenados.
Miró hacia donde había dejado a la muchacha pero se desconcertó al no hallarla. En cambio, solo encontró a la mujer que se le había cruzado anteriormente, pero esta vez acompañada de una joven.
-Su alteza – lo saludó Violeta, con media sonrisa al comprobar que no estaba equivocada en sus deducciones.
Vegeta la pasó de largo y buscó a Bulma con la mirada en los alrededores. Algo confundido volvió donde la mujer y le preguntó – Señora ¿Ha visto por donde se fue la joven que estaba junto a ese gran árbol?
Violeta se hizo la extrañada y le dijo – No vi a ninguna joven, mi señor…
Vegeta la ignoró y les dijo a sus guardias – Vayan y busquen en los alrededores a una mujer de vestido rojo... ¡rápido!
Los hombres obedecieron de inmediato, mientras Vegeta se quedó en su lugar pensando en que era lo que podía haber ocurrido. Violeta lo sacó de sus pensamientos, preguntándole – Mi señor ¿Será que ya puedo presentársela?
-¿A quién? - preguntó desconcentrado.
-A mi niña… Ella es Maron – se apresuró en actuar, señalando a la muchacha que la acompañaba.
El príncipe la miró un momento y la saludó según el protocolo, haciendo una leve reverencia. Pero nunca se esperó que la muchacha se le colgara al cuello y le dijera.
-¿Acompaña a Maron a pasear, señor príncipe?
Vegeta la tomó por la cintura para sacársela de encima, pero justo en eso vio a su padre en la entrada, sonriéndole satisfecho.
-¡No es lo que piensas! - le gritó, pero el rey amplió su sonrisa, mirándolo con picardía – Me parece excelente que ya hayas tomado una decisión, porque ya voy a hacer el anuncio… - y diciendo esto regresó al salón haciendo ondear su capa.
El corazón de Vegeta dio un brincó y casi se atraganta con él. Pero de inmediato reaccionó y se deshizo de la joven, diciéndole con rabia – Suéltame de una maldita vez o no respondo…
-Pero ¿Por qué, mi lord? - intervino Violeta, dispuesta a aprovechar tamaña oportunidad - Su padre acaba de aprobar que mi hija sea su esposa… ¿Qué acaso no cumplirá con sus obligaciones?
Vegeta gruñó y se apartó con brusquedad, yendo en busca de sus guardias, dejando impactadas a las mujeres.
-Mamá pero ¿Qué le pasó a mi príncipe? - preguntó Maron.
-No te preocupes, Maron…El Rey ya tomó una decisión – la tranquilizó Violeta.
-¡Maron será princesa! ¡Que feliz soy! – exclamó la muchacha saltando de gusto.
La señora rodó sus ojos y tironeó a su hija al interior del palacio.
...
Bulma al fin había logrado llegar a la entrada y avanzó moviendo sus brazos con soltura para disimular su salida, pero fue agarrada del brazo por un guardia muy fornido de cabellera larga - ¡¿Dónde demonios crees que vas, mujer?! El Rey Vegeta fue muy claro al ordenarles que hoy solo la gente de la cocina podía estar presente en el palacio…
- Este, yo… ¡Soy de la cocina! - le respondió la joven, pero el hombre la miró con desconfianza - ¿Sí? Entonces ¿porque no estás en el salón o en la cocina?
-Es que me enviaron a buscar algo…
-No te pases de lista conmigo… - miró al otro guardia de la puerta y le dijo – Iré a devolver a esta sinvergüenza a su lugar… regreso enseguida…
-¡¿Qué?! ¡No! - grito Bulma, intentando zafarse del guardia.
El guardia la ignoró y comenzó a arrastrarla, conduciéndola por un costado del palacio, llevándola por un pasillo que le pareció eterno. Bulma intentó decirle la verdad para que la dejara ir – Oye, disculpa, pero yo no trabajo aquí… La verdad es que vine al baile, porque un espíritu del bosque me invitó y entonces me encontré con… ¡con un joven que me dijo que era el príncipe!... pero entonces me vio mi madrastra y corrí. Fue cuando me perdí y me encontré con ustedes en la entrada…
-Sí, seguro…
-No. Lo que te digo es verdad… ¡Tienes que creerme!
-He oído historias locas en este castillo, pero la tuya las supera todas… Ahora solo guarda silencio y vete a tu cuarto.
Pasaron una reja y llegaron a un pasillo lleno de puertas. Entonces el hombre le preguntó - ¿Cuál es el tuyo?
-¡Ninguno! Ya te dije que yo no trabajo aquí.
-Déjate de tonterías. Te dejaré con la jefa de doncellas y que ella se encargue de ti – la jaló, mientras la muchacha ya había comenzado a pensar en un nuevo plan con velocidad. Si se hacía pasar por sirvienta era más probable poder ver al príncipe y ofrecerle su trabajo como investigadora, por lo que le dijo a Raditz – Oye, tienes razón. Casi olvido que trabajo aquí…
-¡Estás bastante tocada! Por lo mismo es mejor que te lleve con la encargada…
-Sí, llévame con la encargada, por favor…
Caminaron hasta la puerta que estaba al fondo y el guardia dio un par de golpes a ésta. Luego de varios segundos se asomó una anciana que Bulma reconoció de inmediato, pero no comentó nada para no ponerse en evidencia delante del guardia. La anciana los miró a ambos y dijo - ¡¿Qué te dije de andar por aquí a esta hora, Raditz?! - el hombre la miró serio y le dijo – No vengo en plan de visita… es solo que descubrí a esta doncella en la entrada de palacio y supuse que estaba tratando de colarse en la fiesta del rey.
La mujer miró de arriba a abajo a Bulma y le dijo al guardia – Nunca la había visto… Seguramente es nueva... Últimamente hemos estado cortos de personal de servicio por el carácter endemoniado de tu sabes quién... - Raditz sonrió levemente - Entiendo.
La mujer enseguida le ordenó – Está bien, déjamela. Yo me haré cargo de ella ahora... Y márchate de una vez que no quiero quejas de mis muchachas.
El hombre se marchó y Bulma en ese momento se acercó a la anciana, tomándola de las manos - ¡Menos mal que eres tú, Baba! Me da un gusto enorme poder encontrarte en este lugar.
-¿Qué haces aquí, mi niña?
-Bueno, lo que pasa es que… La verdad es que no sé por dónde empezar sin parecer una desquiciada y además...
-Mira, si no quieres decirme, no importa…- la interrumpió la señora - Ya mañana nos haremos un momento… Ahora camina conmigo, que te llevaré a un cuarto, porque es tarde y no nos pueden ver fuera de nuestras habitaciones a esta hora hoy... - la mujer comenzó a avanzar y continuó – Mira, Bulma, no sé porque buscaste empleo aquí, pero que te quede bien claro que aquí soy la Jefa de las doncellas de palacio, por ende, solo te dirigirás a mí como señora Baba frente a los demás... Empezarás mañana mismo y te encargarás de la limpieza. Mañana te mostraré donde y que debes y no hacer – se detuvo frente a una puerta y sacando una llave de un bolsillo de su falda la abrió – Esta será tu habitación. Allí está tu cama y ese será tu uniforme, hay un baño al final del pasillo – Bulma miró el vestido que estaba colgado en uno de los muros. Era blanco, de mangas largas y seguramente le llegaría a los tobillos. Lo único que destacaba en él eran unas blondas azules en el cuello, que hacían juego con su delantal y un tocado. Baba continuó – Allí hay un baúl donde puedes dejar tus perten… ¿Dónde están tus cosas, niña?
Bulma rio nerviosa – Este… No tenía pensado quedarme…
- Entonces ¿Por qué viniste a trabajar aquí? - Baba abrió sus ojos sorprendida y exclamó - ¡No me digas que te escapaste de casa!
-No fue a propósito, Baba… Yo solo quería una oportunidad para hablar con el príncipe Vegeta y todo terminó complicándose...
- ¡Con el príncipe! - exclamó la señora, llevándose las manos a las mejillas - ¡No! ¡Te lo prohíbo! ¡No puedes acercarte a ese sujeto!
-¿Qué? Pero ¿Por qué?… Oye, Baba. Ya no estás a mi cuidado para regañarme ni para decirme que puedo y que no puedo hacer… Pero en serio necesito entrevistarme con él para poder prosperar… ¡No quiero ser una sirviente toda mi vida!… Por favor ¡Tienes que ayudarme! - terminó poniendo sus manos juntas frente a ella a modo de súplica.
La anciana la miró con paciencia y le dijo – Bulma, no sé qué tienes en mente pero seguramente es una terrible idea, sin embargo… - se quedó pensativa un momento y agregó - ¡Está bien! te ayudaré… Pero después no digas que no te lo advertí… Ese muchacho es muy voluble y todos aquí tienen pánico de él… Aun así, espero que todo te resulte como esperas…
-¡Gracias! Haré todo lo posible y cuando esté establecida, te llevaré conmigo…
-No es necesario… - le dijo Baba - Aquí me tratan muy bien.
-Pero…
-Solo preocúpate de no hacer enojar ni al príncipe Vegeta, ni al Rey ¿Me lo prometes?
-¡¿Cómo crees que los haré enojar?!…
-Es en serio, Bulma… - le advirtió, agregando muy seria - Tu pescuezo depende de eso… - la muchacha instintivamente tragó saliva, mientras la anciana agregaba - Ahora ve a dormir porque deberás estar bien despierta por la mañana. Te pasaré a buscar a las cinco…
-¿Tan temprano? - reclamó la muchacha.
-Así se acostumbra aquí...
-¿No podrías hacer una excepción? - le rogó - ¿Por los viejos tiempos?
-Imposible, quiero mantener mi empleo y eso incluye que las doncellas estén presentables a primera hora… Aquí son muy madrugadores. Mañana te ingresaré a la nómina.
-Está bien, Baba… y ¡Muchas gracias!
Baba asintió y salió, dejándola sola. Bulma pudo oír cómo se cerraba una puerta en el pasillo y entonces se dedicó a ver con calma su nueva habitación. Era un cuarto pequeño y sus muros eran de piedra, pero tenía una ventana que daba al jardín. Al mirar tras la cortina pudo darse cuenta de que estaba metro y medio bajo tierra, y que muy probablemente se verían solo las piernas de las personas, pero no le dio mayor importancia. Finalmente se dejó caer en la cama y notó que, a pesar de ser humilde, era mucho más cómoda que la que tenía en casa.
-Sí… - soltó como un suspiro - Mañana mismo buscaré a ese esquivo príncipe y cueste lo que cueste le diré mis planes. Y si no resulta, al menos tendré una paga con la cual ahorrar y poner mi propio estudio de investigación, o me convierta en una famosa científica que viaje por el reino vendiendo mis remedios... O tal vez abra una escuela… ¡Las opciones ahora serán infinitas!
Cerró sus ojos y cayó en un sueño profundo.
...
El rey Vegeta miró el reloj del salón y le dijo a Roshi – Ve por Vegeta. Es momento de hacer el anuncio… Ah, y lleva un par de guardias contigo por si se pone difícil.
Roshi lo reverenció y salió en busca del príncipe, mientras el rey observaba como sus invitados danzaban al ritmo de una animada melodía. Continuó siguiendo el ritmo golpeteando con sus dedos sobre su rodilla, como hacía hasta antes de hablarle a su ministro, pero fue interrumpido por una mujer que, aprovechando que no estaba Roshi, se paró delante de él y que luego de hacer una reverencia, le dijo – Su majestad, espero que este disfrutando la velada.
-Así es, muchas gracias… Usted se me hace familiar... ¿Nos conocemos?
-No, mi lord… Solo soy su humilde vasalla y la madre de la joven con quién vio a su hijo en el jardín hace unos momentos…
El rey alzó una de sus cejas interesado y le dijo – Me alegra conocerla Lady…
-Violeta Roth Maxwell Larsson Von Wolfferdorff viuda de Brief para servirle, mi Lord – dijo la mujer, haciendo una reverencia.
El rey abrió sus ojos en sorpresa un momento y enseguida le preguntó - ¿Le molesta si solo la llamo Lady Violeta?
-Claro que no, mi Señor…
-De acuerdo… Lady Violeta ¿Sabe usted si mi hijo le propuso formalmente matrimonio a su hija?
-No alcanzó, mi señor… Él salió corriendo luego de que lo viera a usted.
El Rey se quedó meditando el asunto y le dijo – No se preocupe. Haré el anuncio apenas ubiquemos a mi hijo. Si él no ha tomado una decisión, yo mismo proclamaré a su hija como su futura esposa, pues es la única joven con quien lo vi interactuar esta noche.
Violeta sonrió complacida y le respondió - ¿Me da su palabra, mi señor?
-Claro. ¡Ya es hora de que ese insolente siente cabeza!… - se puso de pie y dio un par de pasos hacia los asistentes que danzaban y le dijo, volteando a verla ofreciéndole su brazo- Acompáñeme y platíqueme sobre su vida mientras esperamos.
Violeta aceptó encantada.
…
Vegeta abofeteó a Nappa tomándolo por el cuello de la armadura y le gritó - ¡Ella no es, pedazo de mierda!
El guardia, muy confundido, le dijo – Lo lamento, Vegeta… Es la única mujer vestida de rojo que hallé…Tú no nos dijiste ni qué edad tenía ni nada...
El príncipe lo miró furioso, pero enseguida volvió a darle un vistazo a la mujer que tenía delante de él. Bien podía pasar por su abuela, pero era solo una chaperona así que le dijo - ¡Retírate! - la señora obedeció y ahora fue el turno de Kakaroto – ¡Y tú! ¡¿Cómo es eso que te perdiste en el laberinto?!
El joven llevó su mano a la nuca y le dijo – Es que siempre me pasa lo mismo allí...je, je, je... - el príncipe frunció aún más y les dijo - ¡Son un par de inútiles! ¡Fuera de mi vista!
-Pero…
-¡Largo!
Ambos hombres se marcharon y en eso apareció Roshi que exclamó - ¡Al fin lo encuentro! Su padre lo solicita en el salón…
-Argg… ¡¿Que mierda quiere ahora?!
-Es momento de hacer el anuncio, mi señor…
Los ojos del príncipe se entrecerraron e hizo chirriar sus dientes con impotencia. Al parecer, ya no tenía escapatoria.
…
Continuará…
