Mejor tarde que nunca, lamento la demora pero me había quedado sin inspiración para poder continuarlo y no sé cómo quedó.
Espero que les guste el capítulo!
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Tesoro
Anzu caminaba sin rumbo alguno por las calles de la ciudad que por alguna razón parecía deshabitada, le llamó la atención ver todos los negocios cerrados y las ventanas de las casas siendo tapadas con las cortinas, como si fuese todavía muy temprano y todos estuvieran durmiendo. Capas era por eso que no se hallaba nadie cerca, aunque por la clara posición del sol, era de tarde. La chica no recordaba la razón de que estuviera allí, solamente sintió como se movía sin voluntad propia. Entonces la castaña siguió avanzando por unos minutos más, hasta llegar a un gigantesco edificio, ella tardó solo segundos en darse cuenta de que lugar se trataba. El sitio estaba rodeado de árboles que movían sus hojas cada tanto por el viento, el edificio estaba completamente pintado de blanco, con varias ventanas que daban a su interior. La ojiazul había estado allí miles de veces en ese lugar ese año para visitar a Yugi que estaba internado allí y no se extrañaba estar en ese sitio. Entonces avanzó hasta la entrada del reconocido hospital y se sorprendió al ver que este se encontraba vacío, al igual que las calles de la ciudad. No había ningún alma y no se escuchaba ningún sonido. Eso ya le estaba empezando a preocupar.
En ese preciso momento a Anzu le agarró una desesperación y sin saber por qué, se echó a correr, adentrándose más en el edificio, subió varias escaleras y siguió hasta llegar a una habitación específica. La chica se detuvo para tomar una bocanada de aire y luego abrir la puerta, para después entrar. Lo que la ojiazul no se esperaba era que esta estuviera vacía, como todo y enseguida se reprochó a sí misma por pensar que alguien se encontraría allí. Era tonto pensar que la habitación seguiría estando su amigo, la cama estaba ordenada y ya no se encontraba las máquinas que mostraban el estado y rendimiento del chico. Después de todo Yugi había dejado de existir y estaba harta de recordárselo a sí misma todo el tiempo. Era como sacarse la cascarita de una herida e inevitablemente de esta saliera sangre, causándole nuevamente el dolor ya conocido.
Anzu suspiró y se dispuso a salir de aquél lugar, no tenía nada que hacer allí, desde un principio no debió haber ido. A medida que se iba acercando hacia la salida del blanquecino edificio, el interior de este, todo su alrededor, ya sea cuadros, ventanas, los distintos objetos del lugar, poco a poco se le hacía más borroso ante sus ojos. Fue en ese momento cuando comprendió que eso era solo un sueño, el primero que tenía noción de que lo era. Una vez fuera del hospital, la ojiazul mira todo su alrededor, mientras pensaba que haría a continuación, capas sería bueno despertar, aunque no estaba segura de cómo hacerlo y menos como controlar su sueño. La chica suspiró, hasta en sus sueños se sentía perdida, entonces vio una luz dorada, que al fijarse bien provenía del rompecabezas del milenio, el cual no se había dado cuenta que lo llevaba consigo. La castaña miró con curiosidad ese preciado objeto que le había dado Yugi y de tan improviso como este irradió luz, dejó de transmitirla.
Anzu tomó entre sus manos aquel triángulo invertido y lo observó por un rato, esperando que pasara algo inexplicable, aunque se cuestionó por pensar algo así, no porque no podía explicar cómo el alma de una persona puede estar encerrada en un objeto como ese, no significaba que algo ilógico pudiera suceder.
- Debo dejar de imaginarme cosas- Se dijo ella mientras posaba una mano en su frente.
Sin embargo en ese momento le llama la atención ver sombras que aparecían y desaparecían a su alrededor y que estas dibujaban figuras monstruosas. Entonces Anzu ve por el rabillo del ojo, una especie de criatura grotesca, su tamaño era gigantesco, las escamas del monstruo centellaban de un verde pasto cada vez que hacía algún movimiento, sus ojos eran un par de círculos blanquecinos, carentes de pupila y que poco a poco se le iba acercando. La castaña retrocede asustada y en un segundo a otro comienza a correr sin dirección alguna, siendo seguida por esa bestia. - "Es un sueño, tu imaginación, no es real. Esa cosa no existe"- Se repetía la castaña una y otra vez- "Debo despertar de una buena vez"
Tenía que escapar, alejarse de allí cuanto antes. Anzu siguió corriendo, mientras se desesperaba cada vez más al ver que no lograba perder a aquella horrible criatura que le estaba pisando los talones. Y para sumar más a la situación, cada calle parecía repetirse sin fin, hasta que un momento se convirtió para ella en un desesperante laberinto de edificios similares. Entonces, de un instante a otro, la criatura se le abalanza y la tira al suelo, comprimiéndola con su peso. Anzu trata de gritar, sin embargo apenas podía respirar, mientras trataba sin éxito de liberarse. Sin embargo, en ese momento el rompecabezas del milenio comienza a brillar, segando al monstruo con su luz dorada, el cual retrocede mientras grita de dolor.
Anzu, aun estando aturdida, se levanta con dificultad, tambaleándose un poco, hasta que logró estar completamente de pie. Entonces la ojiazul observa hacia la dirección de donde estaba la criatura, sin embargo no la ve, esta había parecido esfumarse en el aire. En poco tiempo de eso siente y una puntada de dolor en su cabeza, seguido por un ardor en su brazo, todo comienza a girar a su alrededor, hasta que siente como si el suelo se abriera y caía en una profunda oscuridad sin fin.
La ojiazul abre lentamente sus ojos, para luego sentarse de golpe, para después arrepentirse de haber hecho eso. Un ardor profundo titilaba en su brazo derecho y al fijarse notó una herida sangrante. Anzu suspira, mientras se esforzaba por levantarse e ignoraba el dolor que sentía, mientras se repetí que lo que sentía era su imaginación, no era real. Entonces Anzu avanza lnaen y mira su alrededor, al parecer se encontraba en una plaza rodeada de árboles y flores. La chica recordaba bien ese lugar, ella y Yugi iban cuando eran chicos, era uno de sus lugares favoritos. Allí habían jugado innumerables juegos, como a las escondidas, a ver quién podía amorcarse en las hamacas y llegar más alto, deslizarse en el tobogán, hacer unas carreras, jugar en el pequeño arenero, acostarse en el pasto y ver las formas de las nubes…
- Que lugar más… nostálgico- Susurró mientras caminaba lentamente, fijándose cada detalle del sitio, tratando de ver si algo salí fuera de lugar, sin embargo todo era tal cual lo recordaba, siendo un sueño, pensaba que alguna diferencia o algún cambio debía de haber sufrido, sin embargo, todo estaba perfectamente.
- Pensar que todo esto es un sueño- Dijo mientras cerraba sus ojos ante la agradable sensación del viento que le acariciaba la piel- Pero…- Abre sus ojos, dándose cuenta de algo- Si todo esto es solo un sueño… ¿Cómo puedo sentir estas cosas? El viento, el dolor de mi brazo…- Se interrumpió al ver la silueta de una persona sentada en una de las tantas bancas del sitio. Anzu sintió una opresión en el pecho al contemplar al joven, tenía el cabello en punta, tricolor y aunque no pudiera ver su cara, ya que este estaba de espaldas, podría tratarse de su pequeño amigo.
- ¡Yugi!- Corrió lo más rápido posible, pero enseguida desacelero su paso, algo andaba mal, el tricolor no parecía reaccionar ante su nombre- "Se ve distinto"- Pensó mientras avanzaba despacio, temiendo equivocarse- Yugi… ¿Eres vos?- Preguntó ella algo insegura, mientras extendía su mano, como queriendo tocarlo.
En ese momento el chico se dio vuelta y para sorpresa de la joven castaña, no se trataba de su amigo de la infancia, sino de alguien completamente diferente. Era el faraón que se hallaba atrapado en el rompecabezas del milenio. El joven la miro atentamente, su mirada era seria y un tanto molesta, ella dedujo que era porque lo había confundido, sin embargo sentía que no era solo eso. Entonces ella ese acordó de la última vez que los dos habían hablado y de verdad no sabía cómo dirigirle la palabra, no esperaba verlo tan pronto, ella pensaba que no querría verla nuevamente .La chica retrocedió un poco, le incomodaba estar a centímetros del tricolor.
- L-lo siento- Logró decir Anzu en voz casi inaudible.
- ¿Por qué te disculpas?- Preguntó el faraón mientras la miraba sin entender.
- Y-yo….- Lo mira fijamente y luego baja su mirada- P-por lo de antes, por forzarte a decirme quién eres cuando ni vos lo sabes-Dijo Anzu, quien seguía con la mirada clavada en el suelo.
- ¿Siempre eres así?- Le preguntó él mientras se volteaba nuevamente, dándole la espalda, mirando un punto fijo del paisaje delante de él.
- ¿Así cómo?- Preguntó extrañada la castaña.
- Te preocupas mucho por los demás y tratas de ayudarlos, siempre dejándote de lado, no te importa lo que te pase, solo piensas en el bienestar de los demás por encima del tuyo- Le respondió.
- ¿A qué te refieres?- Preguntó ella mientras lo miraba fijamente.
- ¿Enserio hay que decírtelo?- Se paró y volteó a verla- De vez de preocuparte por mí, de alguien que ni conoces y no quiere que lo conozcas de vez de fijarte en tus problemas ¿Acaso no te das cuenta de que estás lastimada? – Pregunto seriamente mientras se cruzaba de brazos.
- Yo siempre fui así y no es para que me reproches porque no pienso en mi misma, sobre todo no pienses que me conoces porque no es cierto ¡A penas nos conocimos ayer! Y ¿A parte qué tiene de malo preocuparse de los demás? ¿A caso nadie nunca se preocupó por vos?- Dijo Anzu molesta.
- Sí y esa persona ya no está, no sabes nada, así que no hables- Le respondió también molesto.
- Si me lo contaras entendería, a parte no sé para qué te estoy hablando, ya que esto no es verdad, eso solo un sueño, un producto de mi imaginación. Vos, ese monstruo, mi herida, todo es un simple sueño- Dijo ella mientras también se cruzaba de brazos y hacia una mueca de dolor.
- En eso te equivocas, yo sí soy real- Se acerca a ella, hasta estar a tan solo unos pocos pasos de distancia.
- ¿Q-qué quieres decir?- Preguntó sorprendida, por lo que dijo y por la cercanía del chico.
- No soy un producto de tu imaginación, te dormiste cerca del rompecabezas del milenio y gracias a esa cercanía pude entrar a tu sueño- Dijo mientras señalaba el rompecabezas y este brillaba brevemente.
- ¿Qué hiciste qué?-Pregunto enojada- ¿Quién te da derecho a hacer eso?
- Nadie, solo vi la puerta que conducía a tu mente y entre en esta, no me esperaba encontrarme en medio de tu sueño, a parte me llamó la atención el hecho de que unos de los monstruos del reino de las sombras ingresaran a este, fue más por ese motivo que por otra cosa- Admitió el faraón.
- ¿Monstruo del reino de las sombras?- Preguntó Anzu mientras lo miraba atentamente.
- Igual eso pasó porque el rompecabezas del milenio tiene también un parte oscura, es comprensible que algún ser de las sombras haya podido aparecer, tal como le sucedió a Yugi una vez que armó el rompecabezas del milenio- La miró fijamente- A vos solo te paso porque sos la nueva portadora- "Al menos creo que fue por eso"- Pensó-Lo sorprendente es que pudiste arreglártelas solo, yo tuve que ayudar a Yugi.
- "Así que esa cosa era un monstruo del reino de las sombras"- Pensó Anzu- ¿Es posible que las criaturas de las sombras se sientan atraídas por el rompecabezas del milenio?- Preguntó la ojiazul.
- Sí y no tan solo monstruos del reino de las sombras, también personas influenciadas por estos- Dijo algo pensativo- De verdad no sé por qué Yugi te dejó el rompecabezas, es demasiado peligroso para una chica como vos- Dijo el faraón seriamente.
- No me subestimes, puedo hacer muchas cosas cuando me lo propongo, enséñame a defenderme y ya está- Dijo Anzu mientras miraba molesta al tricolor.
- Lo único que puedo decir es que tienes carácter, sos muy insistente pero…. ¿Estás a la altura de los cambios que van a pasar a partir de ahora?- Preguntó desafiantemente.
- Claro que sí- Le respondió muy segura de sí- Solo espera y veras.
- Primero te voy a decir algo, solo no te asustes- Dijo el faraón mientras la miraba atentamente, hasta que su mirada quedo fija en el brazo de la castaña.
- ¿Qué…?- Preguntó ella con curiosidad.
- La herida de tu brazo es verdadera- Dijo señalando el corte profundo que ella tenía.
- ¡Debes de estar bromeando!- Exclamo.
- Yo no soy de la clase de personas que bromearían y menos en esto- Le respondió seriamente.
Anzu estaba a punto de contestarle, sin embargo escuchó un ruido, como si fuese de una alarma y poco a poco su alrededor se fue deformando, para luego empezar derrumbarse. La joven pegó un grito al ver como un árbol se cayó al lado suyo.
- Al parecer te estás despertando- Dijo el faraón calmadamente mientras miraba su alrededor.
- ¿No me digas? No me di cuenta de que se trataba del sonido del despertador- Dijo Anzu algo molesta.
- Que fastidio, nos vemos después- Le contesto, para después desaparecer, junto con lo que quedaba del sitio.
- Pero es un…
La cálida luz del sol entró por la ventana de la habitación de la castaña, lo cual la molesto e hizo que abriera sus ojos, mientras se reprochaba por no correr las cortinas el día anterior. El despertador seguía sonando ruidosamente en su mesita de luz, haciendo que Anzu deseara tirarle al molesto aparato cualquier cosa que tuviera a la mano. Entonces la ojiazul se sentó de golpe en la cama, no se acordaba cuándo se había quedado profundamente dormida el día anterior, lo único que le venía a la memoria era haber estado escuchando música, mientras miraba el rompecabezas del milenio y…. luego estaba ese sueño que parecía tan real. Anzu miro el artículo del milenio que llevaba colgado en el cuello, este brilló levemente y por alguna razón sintió que de verdad había hablado con el faraón el aquel sueño, cierto, no era un sueño cualquiera, de verdad era real. La castaña desvía rápidamente su mirada hacia su brazo, sin sorprenderse que este tuviera un tajo y que de este brotaran pequeños hilos de sangre, esa definitivamente era la mayor prueba y una que no le agradaba para nada. Justo cuando ella trató de tocarse la herida, oyó una voz familiar llamándola.
- ¡Anzu levántate!- Abrió un poco la puerta de la habitación- El desayuno está listo, así que no tardes- Dijo una mujer de apariencia similar a la de la ojiazul.
- S-sí ma, dame un minuto y voy- Dijo Anzu aunque no tenía ganas ni de moverse de su cama, pero sabiendo el carácter su madre, era mejor levantarse en ese mismo momento.
Entonces bostezó, para luego sacarse el rompecabezas del milenio que llevaba puesto y dejarlo arriba de la cama, ante esto sintió un vacío en su interior, no le agradaba estar sin aquel objeto, era increíble que en tan poco tiempo se hubiese encariñado con el artículo del milenio. Ahora comprendía porque Yugi lo llevaba a todas partes, sin embargo ella tenía vergüenza tenerlo cuando tenía que cambiarse de ropa, aunque el faraón no parecía la clase que le gustara espiar a uno cuando hacía eso, no se fiaba de él, le daba desconfianza la posibilidad que este tenía de aparecer en un momento a otro. Ruborizándose un poco al pensar que el tricolor hiciera ese tipo de cosas, alejó rápidamente esos pensamientos y se dispuso a buscar la ropa de la escuela, para luego dirigirse al baño, donde en poco tiempo se desinfectó y vendo su herida y se cambió. Una vez que terminó, se miró en el espejo, las ojeras que tenía el día anterior no habían desaparecido por completo, sin embargo, no se notaba tanto como antes. Anzu suspiró y se peinó, no se podía quejar, dentro de todo, se veía bastante mejor. Luego ella volvió a entrar a su habitación, para agarrar el rompecabezas del milenio y colgárselo nuevamente, la ojiazul sintió una mezcla de alivio y alegría al sentir el peso de aquél preciado objeto y la cadena que lo sujetaba. Estaba a punto de abrir la puerta de su habitación para irse, sin embargo se quedó quieta, sin ser capaz de abrirla, era como si esta le fuera imposible de pasear ¿Qué haría ahora? ¿Ir a la escuela y fingir como si nada hubiese pasado? ¿Cómo afrontaría las cosas ahora en adelante? "Tienes a Joey y a Tristán" Se recordó, sin embargo no estaba de humor para verlos, después de haberles mostrado lo débil y frágil que era. Pensar en todo eso la angustiaba y ya era suficiente con el dolor de cabeza que estaba teniendo.
- ¿Te encuentras bien?- Preguntó el faraón, apareciendo al lado de la castaña, ya que la joven se había quedado con la mirada perdida en la puerta por mucho tiempo.
- Sí- Dijo ella, lamentando haberle respondido, su la voz había salido algo temblorosa.
- Yugi nunca mencionó que eras una mentirosa- Dijo el tricolor mientras se cruzaba de brazos.
- Perdón por no ser lo que esperabas y no miento- Dijo Anzu mientras abría la puerta y salía de su cuarto.
- ¿En serio Yugi confiaba en vos?- Preguntó el faraón mientras alzaba una ceja.
- ¿Y él confiaba en vos? Que yo sepa el me conocía mejor – Lo miro por un instante y luego agregó-No creo que sepas tanto de Yugi como yo- Dijo la ojiazul mientras bajaba las escaleras y sentía un extraño vacío en su interior por hablar de su amigo.
- Claro que confiaba en mí, Yugi me contó todo sobre él mientras estaba en el hospital.
- Felicidades, tuviste un amigo, alguien que le caías bien, aunque no me sorprende ya que Yugi siempre se llevó bien con todos- Le respondió un tanto fría, aunque se arrepintió al instante.
- ¿Yo no te caigo bien?- Preguntó de improviso, haciendo que Anzu se sorprendiera un poco.
- ¿Desde cuándo te interesa? Creí que no querías hablarme, ni conocerme, que no querías saber nada de mí ¿Por qué esa repentina curiosidad?- Preguntó la ojiazul, para luego mirarlo.
- Mmmm- Dijo solamente mientras la miraba fijamente y pensaba en lo que le había dicho Yugi.
Flash back
El faraón observaba como el chico que se parecía físicamente a él, se encontraba hablando con una chica de pelo castaño y ojos azules. Yugi no paraba de sonreír mientras conversaba con esa joven y le daba cierta curiosidad saber cómo hacia esa muchacha para que el tricolor se sintiera tan feliz, a pesar de la circunstancia que estaba. Al poco tiempo, la joven se despide con una sonrisa tranquilizante y se marcha de la habitación, al mismo tiempo la alegría de Yugi desaparece, como si ya no tuviese motivo para estar de ese ánimo, casi parecía fingido, aunque en parte era así.
- ¿No crees que Anzu es increíble?- Preguntó el pequeño tricolor, mientras dirigía su mirada hacia el faraón, quien se voltea a verlo.
- … ¿Anzu?- Preguntó mientras lo miraba fijamente, notando que el otro ojivioleta le sonreía.
- Sí, es mi amiga, nos conocemos hace mucho tiempo, desde que era pequeño- Dijo el ojivioleta.
-Mmm- Fue la única respuesta que le dio el espírito del rompecabezas.
- Sé que no conoces más personas, pero creo que te llevarías bien con ella- Cerró sus ojos mientras seguía sonriendo- Anzu es alguien de confianza, le gusta ayudar a los demás y más a sus amigos y familiares, es sincera y cariñosa- Se ríe brevemente, pero con cierta dificultad- Aunque también a veces tiene un carácter fuerte cuando se enoja, créeme, es mejor no estar ahí- Abre sus ojos y mira al otro tricolor- Simplemente ella es única.
- Yugi…
- Por eso espero que cumplas lo que te pedí, es mi deseo- Dijo mientras lo miraba con una expresión de cansancio, lo cual le dio un mal presentimiento al faraón.
- Sí Yugi, te doy mi palabra- Le respondió en voz baja, ya que el otro chico se había quedado profundamente dormido.
Fin del flash back
- "Al principio no me había acordado de esa conversación, ahora que lo pienso… por eso se me hacía familiar ella…"- Pensó el tricolor- "Aún pienso qué es lo que realmente le hacía tan especial para Yugi"
Entonces el faraón se dio cuenta que se había quedado perdido en los recuerdos del pasado, ya que no había prestado atención a lo que decía la castaña, quien lo miraba fijamente.
- Ahora no me vas a hablar, supongo que es por lo que paso en el sueño que estás así-Terminó deduciéndolo por ella misma, ya que el chico no le había respondido y se había quedado en silencio por un rato. Ante la expresión del faraón, supuso que estaba en lo correcto.
- Solo porque pensé seriamente en tu ayuda, aunque todo es arriesgado cuando tiene que ver con la magia del reino de las sombras- Habló por fin el tricolor, dejando de lado sus últimos pensamientos.
- ¿Qué dices…?- Empezó a decir ella, sin embargo no terminó su pregunta, ya que fue interrumpida.
- ¿Se puede saber con quién estás hablando Anzu?- L e preguntó la madre de la castaña mientras se asomaba desde la cocina y miraba con atención a su hija.
- ¿Y- yo?- Miro de reojo al faraón, quien se había quedado observando a la mujer- Pues parece que pensé en voz alta- Le respondió la chica, mientras reía nerviosamente- " No puedo decirle: ma te voy a presentar al espíritu del rompecabezas del milenio, faraón, mamá, mama, faraón. Eso obvio que no, a parte por la forma que me ve, no es capaz de verlo a él"- Pensó mientras miraba de reojo al tricolor.
-A mí me pareció que hablabas con alguien- Dijo la otra castaña mientras la miraba fijamente.
- ¿Qué dices mamá? Si no hay nadie conmigo- Sonrió forzadamente, su madre no le había creído para nada.
- ¿Segura que estás bien?- Preguntó la mujer algo preocupada.
- Claro, diez puntos- Se percató como la miraba su progenitora- Bueno capas ocho o siente, verás que con el desayuno y un tafirol estoy como nueva.
- Me parece que hoy no deberías ir a la escuela, ya sabes porque lo digo.
- Mamá, no quiero hablar de ese tema- Respondió la chica rápidamente, para luego entrar a la cocina y sentarse a la mesa para comer algo.
- Por lo menos deja de ser tan negativa Anzu- Le pidió mientras la observaba y se sentaba en frente de ella.
- Es solo una etapa ma, ya se me va a pasar, igual sabes muy bien lo que me va a costar seguir adelante…- Dijo la castaña, tratando de tranquilizar a su madre, aunque ni ella se creía sus propias palabras. Sentía que no iba a lograrlo.
- Capas te haga bien pasar un tiempo con tus amigos, eso sí, no los ignores como has estado haciendo últimamente.
- ¿Ignorarlos? Yo no hago eso- Miro la forma de que la mujer la miraba y se preguntó cómo hacían las madres para de una forma u otra enterarse siempre de las cosas. Al menos la mayoría de las veces, o que solamente su mamá tenía una especie de sexto sentido para esas cosas, por el momento no estaba segura de cuál era la de las dos.
- Por lo menos trata de despejarte un poco y no de estar encerrada todo el tiempo en tu habitación- Le dijo con una mirada dulce, la cual le hizo recordar a Anzu cuando ella era pequeña.
- Sí, lo prometo- Le sonríe- No te preocupes.
- Mentís con facilidad, es sorprendente- Dijo el tricolor, apareciendo al lado de ella.
- Ya cállate- Dijo en voz baja Anzu un tanto molesta- No me hables ahora, que mi mamá no te puede ver y pensará que me estoy volviendo loca- Agregó para luego empezar a comer las galletitas que estaban al lado de su taza.
- "Qué estará susurrando"- Pensó la madre de la castaña mientras miraba a su hija, que en ese momento comía rápidamente mientras ponía mala cara- "Adolecentes"- Suspiró, para luego tomar su té.
Unos minutos después Anzu sale de la casa, mientras despide a su mamá y luego se dispone a ir a la escuela. La escuela Domino estaba a pocas cuadras de su casa, antes caminaba un poco más, ya que siempre se dirigía a la casa del Yugi para ir con él allá. Eso era parte de su rutina, que en los últimos meses había cambiado drásticamente, después que internaran a su amigo, ella se dirigía hacia la casa de Joey o de Tristán, no le gustaba estar sola en la calle y necesitaba a sus amigos para despejarse un poco. Luego, cuando salían de la escuela, se iba directamente al hospital para estar con Yugi y se quedaba allí hasta que la hora de las visitas terminara. Ahora solo le quedaba ir por el camino más corto, apurándose para no sumergir sus pensamientos sobre su amigo de la infancia, ya no quería estar con Joey o con Tristán, de alguna forma empezaba a estar incómoda con su compañía. Lo malo era que no podía evitar pensar ese tipo de cosas.
- ¿Siempre piensas así?- Preguntó el faraón, sacando a la chica de sus pensamientos.
- ¿Q- qué?- Lo mira, dándose recién cuenta de la presencia del chico.
- Te pregunte si siempre tenías esa forma de pensar- Le repitió el faraón.
- ¿Cómo sabes lo que pienso?- Le preguntó interesada, aunque algo molesta.
- Es algo común, o al menos lo creo, con Yugi podía hacer lo mismo- Dijo mientras se encogía de hombros.
- ¿Entonces por ser portadora del rompecabezas del milenio, vos podes leer mis pensamientos?- Alzó una ceja- Genial, ahora nunca voy a tener privacidad- Dijo para luego estufar- "Primero lo del sueño y ahora esto ¿Qué es lo que falta ahora? ¿Qué pueda hablar a través de mi o algo por el estilo?"- Pensó la castaña.
- No exactamente, solo los que están destinados a poseer ese artículo del milenio, sino podría saber lo que todos pensaran.
- ¿Por qué es así?- Pregunto Anzu mientras lo miraba atentamente.
- Es que el propietario y el artículo crean una especie de vínculo.
-¿Eso significa que vos antes poseías el rompecabezas del milenio?- Preguntó Anzu.
- Ya había pensado en eso, ya que podría explicar por qué estoy atrapado en este, sin embargo creo que hay algo más-Dijo el faraón pensativamente.
- Por lo menos es algo, solo hay que investigar sobre el rompecabezas del milenio, a ver si encontramos algo- Dijo mientras lo miraba pensativa- Podría visitar al abuelo de Yugi, después de todo él fue quien encontró el artículo del milenio, capas sepa algo- Le sugirió.
- No creo que tenga mucha información al respecto- Dijo el faraón, no estando de acuerdo, le era un tanto incómodo tener que conocer a alguien que anteriormente era cercano a Yugi.
- Al menos debemos intentarlo, una de esas…-Fue interrumpida por alguien que la llamaba, entonces Anzu se da vuelta y ve a Joey corriendo hacia ella, con Tristán siguiéndole.
- ¡Uf! ¿A caso no nos escuchaste Anzu?- Se detuvo al lado de la ojiazul- Te estábamos llamando hace rato- Dijo Joey, para luego suspirar.
- Lo siento chicos, estaba… distraída- Dijo la castaña mientras observaba a ambos jóvenes y luego miraba a su lado, sin sorprenderse que el faraón ya no estuviera allí.
- Estas así últimamente y ya ni siquiera nos prestas atención- Se quejó el rubio.
- "Ahora ya sé por quién se enteró mi mamá"- Pensó Anzu.
- No es normal que no te rías de las cosas graciosas que digo y hago, créeme que últimamente me he esforzado- Dijo Joey.
- ¿Enserio le estabas poniendo empeño para no esté tan decaída?- Preguntó la castaña sin creérselo, el chico nunca se había empeñado a algo como eso.
- No le creas, es payaso por naturaleza- Señala a Joey- Es que solo míralo, no tiene que esforzarse para que los demás se rían de él- Dijo Tristán.
- ¡Oye!- Se quejó Joey- Solo lo hago para que Anzu sonría- Dijo Joey mientras miraba molesto a su amigo.
- Hasta ahora no lo has conseguido y se te acaba el tiempo- Sonríe- ¡Voy a tener el diablo tres para xbox!
- En tus sueños te voy a comprar ese juego- Dijo Joey, para luego sacarle la lengua.
- ¿Apostaron?- Preguntó un tanto molesta- ¿No era que lo hacía para animarme?- Preguntó a castaña mientras los miraba con reproche a los dos.
- En parte- Dijo el rubio y ante la mirada de la ojiazul, sonrió nerviosamente.
- ¿De quién fue la brillante idea?- Preguntó Anzu mientras miraba fijamente a sus amigos.
- Él tuvo la idea- Dijeron al mismo tiempo ambos chicos mientras se señalaban entre sí.
- ¿Podrían dejar de ser infantiles al menos por un día?- Preguntó la chica, mientras evitaba sonreír.
- Misión imposible, pero admítelo, adoras nuestra forma de ser- Dijo Joey mientras le sonreía burlonamente.
- Imposible va ser llegar a tiempo a la escuela si no nos apuramos- Dijo Tristán mientras veía la hora por su celular.
- ¿Escuela? ¿Qué es eso? ¿Se come?- Preguntó Joey, fingiendo no saber de qué estaba hablando Tristán.
- Si fuese de chocolate sí, pero sabes muy bien que tenemos que ir allí para estudiar- Le respondió.
- El infierno, yo quiero quedarme en casa jugando videojuegos o retando a alguien aun duelo de monstruos, no a esa cárcel sin diversión- Se quejó Joey.
- Vamos, no exageres señor dramático- Dijo Anzu.
- ¿Siempre se comportan así?- Preguntó el faraón mientras miraba a ambos chicos, el castaño arrastraba al otro para que este se moviera de su lugar.
- Sí y con ellos nunca te aburres-Le respondió ella, mientras sonreía, a pesar que tanto Joey como Tristán fueran un desastre, no los cambiaría por nada del mundo.
Fin del capítulo dos.
¿Qué les pareció?
Muchas gracias por el apoyo, mucha paciencia y ánimos a: Antoinette Gray, Rossana's Mind, Chiyo Asakura (Sí, tengo que mejorar mucho, espero que con el tiempo pueda arreglar esos errores), Hadley Doleto (Que bueno que te gusto el capítulo, con el tiempo se va revelar muchas cosas), DanyStormborn01 , Tenchou-Fliqpy (Que bueno que te gustó, he pensado que este ligado con los duelos, aunque no estoy segura todavía, lo más posible es que sí), karlaguilar (Tienen muchas diferencias ahora Atem y Anzu, así que sí van a tener ciertas peleas XD), izanami1019 (De verdad que sí los hago sufrir a los personajes, soy mala, bueno no tanto solo un poquito?), love stories on my mind (Atem simpre tan Atem XD), katzumi (No lo voy a cambiar dramáticamente, pero con Joey y Tristán, es difícil), Clarieleven (Capítulos en proceso, algo lento, pero sigo la historia)
Hasta el próximo capítulo!
Besos y abrazos psicologicos n.n
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