Hola a Todos!

Por fin pude actualizar esta historia!

Me demoré un montón, a parte como ultimamente no tuve tiempo para escribir, es como que la deje de lado (igual estoy segura que cuando termine con la escuela podré actualizar más seguido), igual me estoy dedicando más a mi primer finc (pero no quita que actualice de vez en cuando mis demás historias)

Espero que les guste el capítulo y nuevamente lamento mucho la demora. No los entretengo más, difruten de la historia

Tesoro

El faraón miraba con cierta curiosidad como Anzu y sus amigos terminaron corriendo hacia la escuela. Capas si Joey y Tristán no hubiesen discutido y peleado infantilmente en el camino hacia ese lugar, no habrían perdido tanto tiempo. El tricolor vio como la castaña se apuraba para entrar al edificio, lo que dejo pensativo al ojivioleta era que la joven tenía una sonrisa en su rostro, después de todo sus amigos sí pudieron animarla, aunque a decir verdad cualquiera se reiría por las payasadas de Joey y Tristán. Entonces la chica y el par de chicos entraron al edificio rodeado de jóvenes de distintas edades que hablaban entre ellos sobre diversos temas y se dirigieron a una de las aulas del lugar, una vez adentro toca el timbre. Para alivio de los tres jóvenes habían llegado justo a tiempo.

- Así que esta es la escuela, no me parece la gran cosa- Dijo el ojivioleta, quien había mirado con cierta curiosidad todo el lugar.

- Sí y es mejor que no te me aparezcas en las horas de clases- Lo mira de reojo- Mejor dicho mientras estemos en la escuela- Le susurró Anzu, para luego desviar su mirada hacia sus amigos, quienes ya se habían sentado en sus respectivos bancos.

El faraón la miro con mala cara, para luego regresar al rompecabezas del milenio, el cual emitió un pequeño brillo que solo la castaña logró ver. Al parecer no le había gustado para nada la forma que lo había tratado la ojiazul.

- Estuvo cerca, por poco y no llegamos- Dijo Joey, para luego suspirar.

- Llegamos a tiempo para la clase de matemática- Dijo Tristán mientras se estiraba y después bostezaba.

- Oh, no, después de esa materia tenemos historia- Se volteó y miro a la castaña que ya se había acercado hacia su banco y estaba dejando su mochila en este-Anzu- La llamó el rubio mientras se alejaba de su banco y se acercaba a ella- ¿Me harías un favorcito? Uno muy pequeñito- Dijo mientras la miraba con súplica.

- Esto no es bueno, si te digo que sí estoy segura que me arrepentiré- Dijo Anzu ya viéndosela venir.

- Por favor Anzu, eres la mejor, sabes que tengo baja la aburrida y horrible materia de historia-Le rogó su amigo.

- Igual que las demás- Agregó Tristán a las espaldas del chico.

- Ya cállate Tristán ¿No ves que la trato de convencer? – Le dijo molesto Joey mientras se volteaba a verlo y lo fulminaba con la mirada.

- Joey- Dijo Anzu mientras lo miraba enojada.

- ¿Sí?- Preguntó el nombrado mientras se tensaba, algo en la voz de la castaña lo asustaba.

- No me digas que no hiciste el trabajo práctico que nos encargó el profesor- Dijo Anzu con mirada acusadora- Sabes muy bien que si no lo entregamos hoy es muy posible que desaprobemos la materia.

- Emmm… yo- Desvía su mirada- Me olvidé- Le respondió, para luego reírse nerviosamente- Ya sabes, por todo lo que paso…

- ¿Qué haré con vos?- Lo interrumpió ojiazul cansada mientras lo miraba fijamente. De verdad no quería que Joey terminara la oración, era obvio que su descuido por la escuela se debía a lo de Yugi. Igual su amigo nunca prestaba mucha atención en la escuela.

-Pues, quererme, ayudarme y nunca dejarme- Dijo Joey mientras le sonreía inocentemente.

- ¿Dónde sacaste eso?- Suspira- Esta bien, te lo prestaré- Dijo Anzu sonriéndole brevemente, cuando el rubio se ponía así le era difícil darle una respuesta negativa.

- ¡Gracias Anzu!- Dijo Joey mientras la abrazaba y luego la soltaba para saltar de felicidad.

- Sé que me arrepentiré- Magulló ella por lo bajo, al mismo tiempo que veía lo infantil que se comportaba su amigo.

- Eso te pasa por ser tan blanda y dejarte utilizar- Dijo el faraón mientras aparecía al lado de ella. Anzu se lo quedó viendo por un instante, el tricolor estaba con los brazos cruzados y la mirada fija en ella. Lo que menos deseaba era un sermón de parte del ojivioleta.

- Vuelve al rompecabezas, te dije que no aparecieras- Le respondió algo molesta la ojiazul. Ante esto el tricolor estufo y se desvaneció sin decir nada más- "¿Pero qué le pasa? Se ofende por nada" – Pensó la chica, para luego suspirar.

- ¿Estas enojada conmigo Anzu? – Preguntó Joey mientras la miraba.

- No ¿Por qué? – Preguntó ella sin entender.

- Estabas murmurando y pensé que estabas enojada- Dijo Joey y Anzu se reprochó por haberle contestado al faraón, sabiendo muy bien que ella sola era consciente de la presencia del ojivioleta.

- Sí, murmurando algo como "Inútil, fracasado, Idiota…"- Empezó a decir Tristán, sin embargo Joey le golpeó en el brazo, haciendo que este dejara de hablar.

- Cállate o no compartimos el trabajo- Dijo el rubio y ante esto el castaño lo empujo.

- No digas eso, te recuerdo que tenemos un trato- Dijo molesto Tristán.

- Genial, ya me lo imaginaba- Dijo Anzu, para luego suspirar nuevamente. La joven no se sentía con energías para discutir o evitar que ese par no peleen y más repróchales por aprovecharse de ella.

- No es lo que crees- Dijeron ambos chicos al mismo tiempo, para luego mirarse con odio y seguir discutiendo.

- "Usualmente en estos momentos Joey y Tristán estarían peleando, sin embargo solamente se encuentran discutiendo de vez de pegarse. Ahora ni sus bobas peleas son como antes, cuando Yugi trataba que no se hicieran daño entre ellos"- Observó a sus amigos que se habían quedado mirándose con bronca, para después cambiar su expresión a una algo melancólica y triste- "Que horrible, se está haciendo costumbre el que Yugi no esté y tanto Joey como Tristán lo están pensando"- Pensó Anzu con tristeza.

- Parecería que siempre tienes una excusa para ponerte mal- Le dijo el faraón, interrumpiendo los pensamientos de la chica.

- Cállate, estoy bien- Dijo Anzu mientras se sentaba en su banco, luego agarraba su mochila y empezaba a sacar sus útiles para la materia que iban a tener cuando llegara el profesor- Solo déjame tranquila, por favor- Le pidió ella sin mirarlo.

- De verdad que no te entiendo- Dijo el tricolor mientras la observaba detenidamente, cosa que incomodó a la castaña.

- No es necesario que me entiendas, solo dame mi espacio- Le contestó ella mientras miraba por la ventana que daba al patio de la escuela- Te preocupas mucho por mí y no deberías hacerlo.

- No estoy preocupado- Dijo él, para luego volver al rompecabezas del milenio.

- Entonces deja de aparecer a cada rato- Murmuró la castaña mientras pasaba las hojas de su carpeta y saca algunas de esta- Toma Joey- Dijo ella mientras le extendía unas hojas adentro de un folio y el nombrado se apresuraba a estar a su lado y tomar lo que su amiga le ofrecía.

- Ahora lo copio…- Se percata de la mirada que le lanzaba la ojiazul- Emmm, claro que voy a cambiar algunas cosas- Continuó hablando el rubio, pero algo nervioso.

- ¿Vas a lograr terminarlo?- Le preguntó ella mientras alzaba una ceja- No tienes mucho tiempo.

- Vas a ver que lo lograré, solo espera y verás- Le respondió el rubio, muy confiado.

- Siempre funciona mejor bajo presión- Sonríe- Una vuelta cuando se llevó literatura, se pasó de vago y estudio el día anterior del examen y aprobó con la mayor nota- Dijo Tristán recordando lo que había pasado el año anterior.

- Te recuerdo que yo fui quien se pasó toda una tarde y parte de la mañana siguiente ayudándole a estudiar- Dijo Anzu mientras miraba fijamente a Joey, quien solo sonreía- Mejor no me hablen más sobre eso o me voy a arrepentir.

- Nos vamos- Dijeron ambos chicos al mismo tiempo mientras se iban a sentar a sus respectivos lugares.

Al rato entra el profesor y comienza con la clase, sin embargo la castaña no le presta mucha atención, ella se encontraba perdida en sus pensamientos mientras tenía la mirada fija sin mirar nada en concreto. Después de la hora de matemática, la cual extrañamente pasó rápido, comenzó la de historia. Por suerte para Anzu, Joey le devolvió el trabajo momentos antes de que llegara el profesor y la ojiazul pudo entregarlo sin ningún problema. Las horas seguían pasando, las cuales se le hacían infinitas a la castaña y eso le extrañaba, ya que nunca se le había hecho el día tan largo como ese. Algo faltaba y se odiaba por recordárselo todo el tiempo, necesitaba despejarse, pensar en otra cosa, hasta prefería que el faraón apareciera en ese momento y le hiciera olvidar todo, solo concentrarse en el enigma que este representaba. Anzu suspiró y recostó su cabeza en el banco, otra vez estaba pensando en el espíritu del rompecabezas del milenio. Había algo en el faraón, no era solo la curiosidad que tenía, era como si algo la atrajera a él.

- "¿Pero qué estás pensando Anzu? Concéntrate en la escuela, concéntrate en la clase que da el profesor. No pienses en el faraón, ni en Yugi, ni en nada que no tenga que ver con el estudio"- Pensó Anzu mientras trataba en prestar atención al tema que estaba explicando el docente.

Entonces pasan las horas y al fin toca el tan esperado timbre que anuncia el fin de las clases de ese día, la castaña guarda sin apuro sus útiles y luego sale del colegio, para encontrarse con sus amigos. Como era de costumbres, apenas terminaba la clase, ambos chicos salían corriendo de la escuela como si esta se estuviera incendiando y tuvieran que huir del lugar. Para ciertas cosas eran muy exagerados y una vez que se encontraban afuera de la escuela parecían prisioneros que por fin habían conseguido su libertad.

- Uff, no se terminaba más el día- Dijo Joey mientras se estiraba.

- Ni lo menciones, vi tantas veces el reloj que de vez de pasar más rápido el tiempo, este andaba como tortuga. Parecía apropósito- Dijo Tristán mientras se acomodaba la mochila en el hombro.

- Viejo, sabes que eso no funciona, yo ya lo intenté miles de veces- Le respondió el rubio.

- No puedo creer que sigan intentando hacer algo como eso- Dijo Anzu por decir, de verdad no les estaba prestado mucha atención.

- ¿Te acompañamos a tu casa Anzu?- Le preguntó Joey mientras la observaba, la chica parecía últimamente muy distraída y no la culpaba por ello, solo le preocupaba.

- No, gracias chicos, prefiero ir sola- Desvía su mirada- A parte supongo que tendrán otras cosas que hacer y yo tengo algo pendiente- Dijo la castaña, esperando que sus amigos le creyeran, ya que era notable que lo que decía no era verdad, al menos no la gran parte.

- Bueno… entonces nos vemos mañana Anzu- Dijo el rubio, claramente decepcionado.

- Cualquier cosas nos llamas ¿Sí?- Dijo Tristán mientras la miraba algo preocupado. Eso hizo que a la ojiazul sintiera un fuerte dolor en el pecho.

- No se preocupen chicos, estoy bien- Dijo ella en voz baja, al mismo tiempo que seguía evitando la mirada de sus amigos.

- Pero Anzu…- Replicó el rubio.

- Enserio, estoy bien- Se apresuró la castaña a contestarles mientras levantaba la mirada y después de esto hizo algo que el faraón no creía.

El ojivioleta se la quedó mirando, ella sonrió, estaba sonriéndole a sus amigos. Una sonrisa que lo dejó incapaz de decir algo, esta resplandecía como las estrellas en la noche, alumbrando la oscuridad del cielo. Anzu estaba tratando de brillar para no estar cubierta de esa oscura angustia y sufrimiento que sentía. El faraón sintió deseos de saber por qué la chica hacía eso, ocultar como se sentía a través de esa sonrisa para que nadie se preocupara por ella. Capas esa era una de las cosas que la hacían especial, sin importar la situación, Anzu tenía una sonrisa en su rostro y se preguntó si eso fue por lo que Yugi sonreía cuando estaba con la castaña. Todo se debía por lo que transmitía esa sonrisa, una serenidad y seguridad, esa esperanza que a uno le podía surgir , eso que te dice que todo iba a estar bien, que no importara lo que pasara las cosas mejorarían. Que no hay necesidad para caer, solo fuerzas para continuar en pie y si no lo logras detener la caída, siempre encontrarías una mano tendida para levantarte. Una sonrisa capaz de animarte sin importar la situación que uno se encontrara.

- Bueno Anzu, entonces nos vemos mañana- Dijo Joey con una sonrisa triste, no convencido del todo sobre lo que decía su amiga.

- Ya sé, como últimamente los hago preocupar mucho, mañana vengan a casa después de clases- Dijo la castaña, recordado lo que le había dicho su madre respecto a sus amigos- "Los tengo descuidados, a parte no me gusta verlos tan preocupados por mí, ya tienen suficiente con lidiar otras cosas"- Pensó la ojiazul mientras veía a los dos chicos.

- ¡Sí! Vamos a comer la comida que prepare Anzu- Dijo contento Tristán.

- Sí, hace mucho que no comemos de lo de Anzu, ya quiero comer su especialidad- Dijo Joey cambiando drásticamente su estado de ánimo por uno de pura felicidad mientras sus ojos brillaban intensamente- ¡Comida!

- Bueno, entonces mañana después de clases- Sonrió una vez más- Nos vemos chicos- Se despidió la ojiazul, recibiendo una respuesta al instante de sus amigos y luego se dispuso a caminar en dirección contraria de los chicos.

- Viejo, me preocupa – Dijo Joey mientras veía a la castaña marcharse.

- A mí también, a parte tengo la leve sospecha de que nos mentía- Dijo Tristán pensativo.

- También me pareció lo mismo, alguna razón debe de tener, solo espero que cualquier cosa que haga la anime un poco- Dijo Joey mientras daba media vuelta y empezaba a caminar, siendo seguido por el castaño.

- Hablando de animar- Lo miro mientras sonreía- ¿Te parece si compramos ese juego?- Preguntó Tristán

- Sí, vos perdiste y yo me lo gané, como viste la hice sonreír y reír hoy ¡Espérame XBOX! Papá te va a llevar un nuevo juego- Dijo Joey animado mientras extendía sus brazos.

- ¿Papá?- Preguntó el castaño mientras trataba de no reír.

- Estamos hablando de mi bebé, vos serías el tío molesto- Le respondió Joey mientras sonreía.

- Me agrada eso de tío, después de todo Serenity sería la tía- Dijo Tristán, esperando una reacción explosiva de parte de su amigo por la mención de su hermana menor.

- Ni en tus sueños pervertidos- Dijo Joey, para luego estufar y caminar un poco más rápido.

- ¿Eso es todo? Por lo que veo no solo Anzu está deprimida, todos lo estamos- Dijo el castaño antes el leve enojo del rubio. Eso no era normal, antes como mínimo lo perseguía, tratando de matarlo cuando tan solo pronunciaba el nombre de la hermanita del chico.

- No hablemos de eso, solo quiero comer y jugar videojuegos- Le respondió el rubio tratando de evitar el tema.

- Ok amigo, si cambiamos lo de jugar video juegos por llorar, te compararía con una chica en plena etapa de depresión- Dijo Tristán.

- Cállate Tristán- Le dijo Joey molesto- Solo quiero despejarme y no pensar en nada.

- Como es usual, nunca piensas- Murmuró Tristán mientras seguía al rubio que extrañamente se había quedado en un profundo silencio, el cual duro todo el camino hacia la tienda de videojuegos.

Regresando con Anzu

La castaña caminaba automáticamente por las calles de la ciudad, claramente perdida en sí misma. Se sentía culpable por evitar a sus amigos, no quería alejarlos y por la situación que estaban pasando todos, deberían estar juntos. Era duro, no lo podía negar, pero de una forma u otra tenía que salir adelante, mantenerse ocupada en otras cosas para no pensar tanto en ello. En ese momento percibió la presencia del faraón, esa alma atrapada dentro del rompecabezas que anteriormente le pertenecía a Yugi. Miro aquel chico de reojo, era incómodo que la estuviera observando sin decir nada, sin embargo sabía lo que estaba pensando, eso capas eso tendría que ver con la conexión que ambos tenían con aquél artículo del milenio y se preguntó si Yugi también había tenido la misma curiosidad que ella sobre ese antiguo faraón.

- Tus amigos se preocupan mucho de vos, pero tendrías que hacer lo mismo- Dijo el tricolor, al darse cuenta que la chica lo miraba de reojo. Ante eso la castaña suspira, para luego voltear a verlo.

- Me preocupo por ellos, aunque debo admitir que últimamente no mucho, por eso voy a intentar estar más atenta- Sonríe- Igual voy a hablar bien con Joey y Tristán mañana- Le respondió ella.

- ¿Tu especialidad?- Preguntó de pronto el ojivioleta mientras alzaba una ceja al recordar lo que había dicho Joey sobre la castaña.

- Ah, eso…- Desvió su mirada y se rió brevemente- Dicen eso por lo que cocino y lo que más les gusta a ellos son los postres que hago- Puso cara de pensativa- El favorito de Joey es el arrollado con relleno de pastelera y arriba de esta toda una cubierta de chocolate. Sin embargo el favorito de Tristán son los cupcakes de chocolate con dulce de leche- Dijo Anzu mientras pensaba que apenas llegaba a su casa iba a preparar esas delicias para los dos chicos.

- Conoces muy bien a tus amigos- Dijo el faraón mientras la miraba fijamente, lo cual la incomodo un poco.

-Sí, aunque a veces me sorprenden con cosas que no sabía sobre ellos. Pero sé que la están pasando igual que yo- Dijo Anzu con un tono de tristeza en su voz- Aunque lo ocultan porque no les gusta verme triste- Sonrió por un momento y el tricolor la siguió viendo, pero como lo había hecho anteriormente, tratando de comprender la forma de ser de la chica.

- ¿Por qué no te quedaste con ellos?- Preguntó el faraón mientras desviaba su mirada, sin soportar seguir viendo la expresión de la joven.

-Necesitan un poco más de tiempo al igual que yo, aunque sea solo por hoy- Lo mira directamente a los ojos- Igual tenemos algo que hacer- Le respondió la castaña.

- ¿De qué estás hablando? – Preguntó extrañado el tricolor y un tanto incómodo por la intensa mirada de parte de la ojiazul.

- No mentía cuando decía que tenía algo que hacer y eso te incluye a vos- Lo señalo, para luego seguir hablando- Te prometí que te iba a ayudar y eso es lo que voy a hacer- Dijo la chica decidida.

- ¿Qué tienes en mente?- Preguntó el ojivioleta algo interesado.

- Ahora nos dirigimos… - Hizo una pequeña pausa antes de continuar- Nos dirigimos a la casa de Yugi- Le respondió ella con voz casi inaudible- Aunque es más preciso decir la tienda de juegos, allí está el abuelo de Yugi , quien encontró el rompecabezas del milenio y él sabe mucho sobre Egipto- Agregó mientras paraba de caminar, ya que el semáforo estaba en rojo.

- No creo que sea una buena idea- Le respondió el faraón.

- Me parece que lo que realmente te pasa es que no sabrías cómo mirar a un familiar de Yugi- Dijo Anzu y ante eso el tricolor la miró algo sorprendido- Voy entendiendo como funciona lo del rompecabezas del milenio, uno puede sentir brevemente lo que el otro siente. Vos percibías la negatividad que tengo y el dolor por la… muerte de Yugi- Agregó mientras su voz le temblaba un poco- Pero yo también percibo lo que vos sentís.

- Sacas conclusiones muy rápido, estás en lo cierto- Admitió el faraón- Aunque me molesta enormemente.

- Procura tranquilizarte un poco- Hablo ella, ignorando lo último que dijo el joven- El nerviosismo que sentís por ir a la casa de Yugi no me ayuda de nada, ya que me pones más nerviosa a mí. No te olvides que no te pueden ver ni escuchar- Dijo Anzu mientras cruzaba la calle.

- Yo no estoy nervioso- Replicó el ojivioleta, al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.

- Claro, sonaste bastante convincente- Dijo ella sarcástica y ante esto el faraón estufó.

Anzu caminó unas pocas cuadras más en un incómodo silencio, ya que el faraón no le dirigió más la palabra, sin embargo se mantuvo al lado de ella. Al poco tiempo llegaron a su destino, ante ellos se hallaba la tienda de juegos que le pertenecía al abuelo de Yugi, aquel lugar le traía muchos recuerdos a la castaña, pensar que pasaba la mayor parte del tiempo allí en compañía del pequeño tricolor.

- Ya llegamos- Dijo la castaña, al mismo tiempo que se detenía y miraba fijamente el edificio que se encontraba delante de ella- La tienda está abierta, así que el abuelo debe estar adentro.

- ¿Una tienda?- Preguntó el faraón mientras miraba atentamente el lugar.

- Sí y es una de juegos- Observó la entrada del local, sin embargo no entró- ¿Por qué se me hace tan difícil?- Se preguntó en voz alta la ojiazul.

- No es necesario que hagas esto- Dijo el tricolor, comprendiendo a Anzu.

- Claro que lo es, una promesa es una promesa faraón y nunca la rompería- Suspiró – A parte tarde o temprano iba a venir aquí, ya que quiero saber cómo se encuentra el abuelo de Yugi- Miro una última vez al tricolor, para luego animarse a entrar al local.

El lugar estaba tal cual lo recordaba, decorado con varios posters de distintos juegos colgados en la pared. En las vitrinas se podían admirar varios juegos, sin embargo principalmente había más cartas de duelos de monstruos que otra cosa. Entonces a la castaña le vino a la mente el recuerdo de cuando Yugi y ella armaban su primer mazo y la imagen de su amigo sonriendo apareció fugazmente en su memoria.

- ¿En qué te puedo ayudar?- Escuchó que le decía una voz familiar, entonces la joven observa como el abuelo de su amigo camina hacia ella, este sostenía una caja entre sus manos. Al parecer había llegado material nuevo a la tienda y lo más probable era que los iba a acomodar en las diferentes partes del local de juegos. Anzu dejo salir una bocanada de aire, la cual no se había dado cuenta que estaba reteniendo.

- Hola señor Muto, soy… soy Anzu- Saludó la ojiazul y ante esto el abuelo corre la caja para verla mejor.

- Ah, Anzu- Deja la caja a un lado- Me alegra verte- Dijo este mientras sonreía.

- Se parece mucho a Yugi- Dijo el tricolor mientras observaba al pariente de su amigo, definitivamente era como ver a Yugi pero en una versión mayor.

- ¿Qué esperabas?- Susurró mientras lo miraba de reojo- Lamento molestarte pero… ¿Podría hablar con usted?- Dijo Anzu dirigiéndole la mirada al señor Muto.

- Claro- La observa detenidamente- Así que mi nieto te dejó el rompecabezas del milenio, me alegra que te lo diera- Le dijo Salomón mientras miraba el artículo de milenio de la chica.

- Ah…, sí- Miro el rompecabezas por un momento para luego desviar su mirada hacia el abuelo de Yugi- Y no sabe cuánto me sorprendió que lo hiciera- Dijo la castaña mientras tocaba con sus manos el artículo del milenio.

- Vamos a la casa para hablar con calma, de todos modos ya iba a cerrar la tienda- Dijo este mientras abría la puerta de atrás del local de juegos e ingresaba a esta.

- "Ahora no deja abierto el local por mucho tiempo, me acurdo que antes estaba abierto casi todo el día"- Pensó con cierta tristeza Anzu mientras lo seguía.

- ¿De qué es lo que me querías hablar Anzu?- Dijo el abuelo mientras se sentaba en el sillón de la sala. Por su parte, la castaña prefirió quedarse parada de vez de situarse al lado del señor Muto.

- Emmm, yo…- Mira de reojo al faraón, quien estaba cruzado de brazos mientras miraba seriamente hacia el señor Muto- M- me gustaría saber más sobre el rompecabezas del milenio- Dijo la ojiazul algo incómoda, sorprendiéndose a sí misma a sentirse de esa forma por estar con el abuelo de Yugi.

- Ya veo, sabía que me ibas a preguntar por el artículo del milenio- Dijo seriamente Salomón.

- ¿Pero cómo…?- Preguntó Anzu sin creérselo.

- ¿Sabes que yo fui quien encontró el rompecabezas del milenio?- Le respondió con otra pregunta.

- Sí, me lo contó Yugi, fue en una de tus tantos trabajos como arqueólogo- Dijo Anzu, recordando la conversación que tuvo con el pequeño tricolor y sentía como se le estrujaba el corazón al pensar que esa fue la última vez que hablaron antes que empeorara. No podía olvidar la felicidad que su amigo tenía al contarle sobre ese artículo del milenio.

- Lo encontré en la tuba de un antiguo faraón de Egipto- Dijo el abuelo mientras miraba pensativamente sus manos, recordando el pasado.

- Me lo imagino- Dijo Anzu mientras miraba al tricolor, el joven estaba serio, atento a lo que decía el señor Muto- ¿Sabes algo sobre ese faraón?

- Claro, a parte lo que se cuenta sobre aquél faraón fue lo que me atrajo a ir a su tumba para descubrir más sobre él. Sin embargo muchas cosas se perdieron con el tiempo y en sí no pude averiguar mucho.

- ¿Qué es lo que sabe?- Preguntó algo impaciente la castaña y ante esto recibió una mirada seria de parte del hombre.

- Sé que el faraón que le pertenecía ese artículo del milenio fue quién salvó al mundo. Verás, los reyes egipcios practicaban un juego de enorme y terrible poder que luego se convirtieron en una guerra que amenazaba con destruir al mundo entero, hasta que el faraón sin nombre selló esa magia, encerrándolos en los artículos del milenio. Uno de ellos es el que posees ahora Anzu- Dijo el abuelo mientras miraba el rompecabezas del milenio de la chica, el cual brilló por un momento.

- Así que fue cómo un héroe- Dijo Anzu pensativa mientras miraba nuevamente al tricolor que estaba con la mirada perdida. En él sintió confusión, ansias por saber más de él mismo.

- De verdad no poseo mucha información de cómo lo hizo ni por qué no hallé ningún rastro de su vida como gobernante de Egipto y su nombre se borró con el tiempo- Dijo Salomón mientras miraba fijamente a la ojiazul.

- Dijistes artículos del milenio, entonces… ¿Hay más?- Preguntó Anzu mientras miraba el rompecabezas.

- Son siete exactamente y cada uno tiene un portador, sino me equivoco solo los elegidos los pueden tener. En la actualidad se desconoce el paradero de esos preciados objetos- Dijo pensativamente el abuelo de Yugi.

- "Algo me dice que si encontramos los seis artículos restantes pasará algo extraordinario y que el faraón y yo estaremos más cerca de recuperar sus memorias"-Pensó la castaña mientras miraba de reojo al tricolor-Gracias por contarme abuelo, lo que más deseaba era saber sobre el regalo de Yugi- Dijo ella con una triste sonrisa, al mismo tiempo que miraba al señor Muto.

- Por algo te lo habrá dado, cuídalo Anzu- Dijo Salomón mientras le sonreía y ella asentía.

- Ya me tengo que ir yendo, prometo que cuidaré muy bien el tesoro de Yugi y pronto vendré a visitarlo- Dijo la castaña devolviéndole la sonrisa.

- No esperaba otra cosa de vos Anzu- Dijo Salomón- "Siempre has sido alguien muy especial Anzu y Yugi lo sabía muy bien"- Pensó mientras miraba a la ojiazul, quien sostenía con cariño el rompecabezas del milenio.

- Si quiere puedo ayudarlo en la tienda- Sugirió Anzu, queriendo ayudarlo de alguna forma.

- Me vendría bien una mano, ven cuando quieras, te recibiré con los brazos abiertos Anzu- Dijo el abuelo mientras le sonreía.

La castaña se despide del abuelo de Yugi, para luego encaminarse hacia su casa, aunque fue muy poco lo que descubrió sobre el espíritu del rompecabezas del milenio, algo era algo. Al menos eso era lo que ella pensaba, aunque sabía que no era suficiente para el faraón, lo sentía inquieto, con muchas más incógnitas sobre su pasado. De verdad no lo había ayudado mucho, es más le parecía haberle complicado las cosas. Pero era mejor no pensar mucho en eso, estaba segura que con el tiempo iba a descubrir todo sobre el faraón y ella estaría con él en el transcurso de la búsqueda de las memorias del tricolor. Entonces Anzu mira hacia su derecha, a su lado ve al chico, quien estaba perdido en sí mismo, sintiendo deseos de hablarle, pero sin saber bien como empezar una conversación con él y no se imaginaba lo difícil que le debía ser para el ojivioleta no saber nada sobre sí mismo, ni siquiera su nombre.

- ¿Es verdad que no sabes tu nombre?- Preguntó la castaña, al mismo tiempo que divisaba su casa.

- No, me han llamado de muchas formas con el tiempo, pero no sé cuál es mi nombre verdadero- Dijo el tricolor mientras la miraba de reojo.

- No es que no quiera llamarte faraón, pero al menos quiero saber de qué otra forma puedo llamarte- Dijo ella mientras se tocaba el brazo que tenía lastimado, el cual había hecho un mal movimiento y le había dejado una pequeña sensación de dolor.

- Yami- Dijo el faraón mientras desviaba su mirada hacia el cielo.

-¿Qué?- Preguntó Anzu mientras volteaba a verlo.

- Así me llaman, Yami- Le respondió, sin mirarla.

- Yami- Dijo la ojiazul mientras sonreía tímidamente.

El tricolor se quedó viendo a la castaña, por alguna razón le gustaba como ella pronunciaba su nombre, los gestos, la intensa mirada de ella sobre él, como sus ojos brillaban y parecían más azules que nunca, el leve sonrojo que cubría el rostro de la chica, su resplandeciente sonrisa. Todo de ella lo hacía sentirse extraño, pero no tenía lógica las sensaciones que tenía, era ridículo los raros sentimientos que estaba teniendo por la amiga de Yugi. Debía pensar en otra cosa que no fuere en ella, pero sus intentos fueron en vano cuando ella se dispuso a hablar otra vez.

- Prefiero llamarte Yami, me gusta- Dijo Anzu mientras sacaba sus llaves y abría la puerta de su casa, seguido de esto entra a la vivienda. La joven mantenía un leve sonrojo en sus mejillas y una sonrisa formada en sus labios.

- "Anzu…también me gusta tu nombre"- Pensó el faraón mientras seguía con la mirada clavada en la chica.

Fin del capítulo tres

¿Qué les pareció?

Muchas gracias por la súper paciencia, apoyo y reviews a: Rossana's Mind, love stories on my mind, izanami1019, Antoinette Gray (Pronto se desarrollará el amor entre Atem y Anzu, por ahora que peleen XD), DanyStormborn01, Chiyo Asakura (Me alegra que te guste como va la historia y espero no tener tantas faltas de ortografía), katzumi (No me mates, soy muy joven para morir, a parte quiero seguir viendo anime ¡XBOX! Seguire con la historia, pero a paso lento), yue yuna, LaylaMutuoTaisho y todos los que se toman su tiempo para leer este finc.

Besos y abrazos (bien de oso) Psicológicos n.n

Hasta el próximo capítulo!

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