Hola, tanto tiempo!

Sé que súper tardé en actualizar el finc u.u me disculpo por eso. Ultimamente no estoy muy bien de salud y a veces no me siento con ánimos de escribir, igual trataré de actualizar mis historias.

Espero que les guste el capítulo que no me termina de convencer del todo.

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Tesoro

Anzu cierra con llave su casa, aunque estuviera en ella, no le gustaba dejar la puerta sin seguridad, deja la llave en la mesita del living y se dirige con una sonrisa a su habitación. Era increíble que con tan solo saber el nombre del faraón la pusiera de buen humor, aunque no era el verdadero le gustaba. La joven tarareó una canción mientras se dirigía hacia su habitación, su estado de ánimo había subido considerablemente y el espíritu del rompecabezas del milenio no tardó en notarlo ¿Era su idea o esa chica le parecía algo bipolar? El faraón negó con la cabeza, para luego mirarla fijamente.

- ¿Por qué esa felicidad?- Preguntó extrañado el tricolor mientras veía a la castaña que prácticamente estaba dando saltitos.

- No sé de qué me hablas- Dejó su mochila y buscó ropa cómoda que ponerse- Estoy como siempre- Dijo Anzu mientras se sacaba el rompecabezas del milenio y lo dejaba arriba de la cama.

- "¿Me habrá escuchado?"- Pensó al recordar que había dicho que le gustaba el nombre de ella-¿Se puede saber qué se supone que estás haciendo?- Preguntó el faraón mientras miraba lo que hacía la joven.

- ¿No pensarás que me voy a cambiar en tu presencia no?- Le respondió ella, al mismo tiempo que sacaba algunas prendas y luego lo miraba alzando una ceja.

- Es ridículo, regresaría al rompecabezas y podrías cambiarte tranquila, sin necesidad de dejar el artículo del milenio abandonado en la habitación- Dijo Yami mientras se cruzaba de brazos y tan solo en pensar lo que había dicho la chica le daba cierta vergüenza al imaginársela sin ropa. Estufó molesto ante sus pensamientos para nada inocentes, los cuales le extrañaban ¿Desde cuándo pensaba esa clase de cosas?

- Por el momento no confío en vos faraón ¿Y si me espías aunque no aparezcas? No gracias- Dijo Anzu mientras fulminaba al ojivioleta.

- ¿Quién piensas qué soy? Como si fuera capaz de hacer algo tan indecente- Dijo el tricolor con un pequeño rubor en sus mejillas, por suerte la joven pareció no notarlo y si se había dado cuenta no dijo ni hizo nada al respecto.

- Sos un chico Yami, es normal desconfiar- Dijo Anzu, para luego sacarle la lengua y salir del cuarto, cerrando la puerta detrás de sí.

- Que chica- Dijo el faraón mientras se quedaba viendo fijamente por donde la castaña se había marchado.

En el baño

Anzu cierra la puerta y se recarga en ella, por alguna razón se estaba empezando a sentir rara en la presencia del espíritu del rompecabezas, como si uno no se sentirá extraño por poder hablar con el alma de un faraón de hacía como cinco mil años ¿Uno se sentiría así no? Solo esperaba que Yami no pudiera salir de su cuarto y aparecerse en el baño, ya había hecho acto de presencia en ocasiones no recomendadas ¿Pero no le era posible no? Él estaba donde estuviera el artículo de milenio y se alegró por eso, por lo menos podría tener privacidad y cambiarse tranquila. No entendía la razón de que el espíritu no quisiera que ella se quitara el artículo del milenio, no era como si este fuera a desaparecer al sacárselo. Capaz si Yami fuese un poco más comunicativo y le digiera de una vez todo sobre el rompecabezas del milenio, quizás lo entendería más sobre ese objeto y capaz también sobre él y otra vez estaba pensando en el espíritu. La ojiazul sacudió su cabeza para despejar sus pensamientos y se miró a espejo, sorprendiéndose al ver un sonrojo en su rostro, la joven algo frustrada y con un poco de vergüenza baja la mirada y se apresuró a lavarse la cara, no era normal para ella estar con la cara así de roja.

- Que exagerado que es Yami, me habló como si lo dejaría de lado a él y el rompecabezas del milenio, como si pudiera dejar de lado lo único que me queda de Yugi- Su expresión cambió a una de tristeza- No puedo creer que pensara eso, de verdad que tiene un problema con la palabra "abandono" y "soledad"- Mira su reflejo- Aunque lo entiendo, será mejor que a partir de ahora le tenga más consideración.

Después la castaña suspira y se apresura a cambiarse, no quería admitir que a ella tampoco le gustaba alejarse del artículo del milenio y más porque sentía un gran vacío al hacerlo, sin mencionar que no quería dejar solo al faraón, no era necesario pensarlo tanto, él ya lo estaba lo suficiente solitario para que ella lo dejara de esa forma. Entonces la ojiazul no tardó nada en cambiarse, eso sí que era algo que era definitivamente sobresaliente en Anzu a comparación con otras chicas, ya que tenía la habilidad de cambiarse en tiempo record, por eso en un minuto ya salía lista del baño y se apresuraba a irse a su habitación.

En el momento que la ojiazul ingresa a su cuarto, queda algo sorprendido al ver a Yami observando atentamente las fotos que ella tenía colgadas en cuadros en diferentes partes de su habitación o colocados en los muebles del cuarto. El tricolor no se había percatado de su presencia, él tenía la mirada fija en una foto específica hallada arriba de su mesita de luz. Anzu se lo quedó mirando por un rato, antes de caminar hacia el faraón, una vez que estuvo a unos pocos pasos de él, se fijó en la foto encuadrada que él admiraba. La ojiazul sonrió levemente ante los recuerdos que traía aquella fotografía.

Flash back

Era una tarde de verano, Anzu y sus amigos habían organizado un picnic en unas de las plazas más grandes de la ciudad Domino para celebrar que las clases habían finalizado y que Yugi había ganado exitosamente uno de los torneos de monstruos en duelo de la zona. La castaña se encontraba sentada en el mantel que había colocado en el suelo mientras miraba el duelo que tenían Yugi y Joey, a su lado estaba Tristán animando a su manera al par. Era la octava vez que el rubio y el ojivioleta se enfrentaban aquella tarde, no faltaba decir que las otras siete veces el pequeño tricolor había obtenido la victoria y esa vez no iba a ser la diferencia.

- ¡Vamos Joey! Es la octava paliza que te está dando Yugi en el día ¿Y así quieres derrotar a Kaiba?- Dijo Tristán, haciendo que el nombrado ponga cara de pocos amigos.

- ¿Con qué ahora sí sabes bien contar Tristán?- Estufa- Ya verás lo fácil que se me va a hacer derrotar a ese ricachón- Dijo molesto el rubio.

- Es mejor que primero puedas derrotar a Yugi, sino cuando te enfrentes a Kaiba vas a estar con la cola entre las patas- Le respondió el castaño.

- ¿Cómo dices?- Pregunto enojado Joey.

- Joey ya perdiste- Dijo la ojiazul, interrumpiendo la discusión de sus amigos.

- ¿Ahora vos Anzu?- Preguntó el duelista desanimado.

- No, te equivocas- Se apresuró a negar- Solo es que Yugi ya te ganó el duelo- Dijo la castaña mientras señalaba donde deberían estar los hologramas de los monstruos, los cuales habían desaparecido.

- ¿Perdí otra vez? ¿Pe-pero cuándo? ¿Cómo demonios pasó eso? Solo me distraje un segundo - Dijo Joey mientras hacía un puchero y se tiraba al piso dramáticamente.

- Buena jugada Joey, cada vez mejoras más- Dijo Yugi mientras le sonreía, ignorando el comportamiento de su amigo.

- Y señoras y señores presentes en este increíble momento, Joey a rompido su record en duelos perdidos consecutivamente con una derrota aplastante- Dijo el castaño con voz de anunciador- Dime señorita Anzu ¿Qué le pareció presenciar tantas derrotas a la vez de Joseph?

- Emmm, pues que va mejorando, aunque fueron ocho derrotas seguidas- Dijo Anzu, siguiéndole el juego al ahora reportero Tristán.

- Tristán- Dijo enojado Joey mientras miraba amenazadoramente a su amigo.

- Mejorando ¿Eh? Decir que él perdió una y otra y otra vez contra Yugi, así que deberá perder infinita de veces más para lograr una de esas cumplir su meta de ganarle presumido más adinerado que existe en todo el mundo- Siguió diciendo el castaño, ignorando que Joey se acercaba a él.

- Y esto señoras y señores será el final del reportero Tristán- Dijo el rubio mientras se abalanzaba sobre su amigo.

- No que tengo mucho por vivir- Se escapa de Joey- Mi amada Serenity espera por mí- Dijo Tistán dramáticamente.

- No hables de mi hermana pervertido- Dijo el rubio hecho una furia.

- Si alguien ve a mi dulce Serenity díganle que la amo- Joey lo agarra de la chaqueta y levanta su puño para pegarle- Y díganle que el perro rabioso de su hermano produjo mi muerte.

- ¿A quién le dices rabioso?- Preguntó gruñendo, unos centímetros más y el castaño iba a tener un ojo morado.

- Ya basta Joey- Le regaño Anzu- Suelta a Tristán ahora mismo- Le ordenó y enseguida el chico soltó al castaño y alzó sus manos como si su amiga fuese la policía.

- Mi salvadora- Dijo sonrientemente Tristán, sin embargo tragó saliva cuando la castaña le lanzó una mirada aterradora.

- Vos también Tristán, todo esto fue por tu culpa- Dijo molesta.

- Viejo ¿Por qué las mujeres dan miedo cuando se enojan?- Preguntó Joey aterrado.

- Será que en el fondo son unos monstruos, tan solo mira el aura negra que la rodea- Dijo el castaño, estando cien por ciento de acuerdo.

- ¿De qué hablan chicos? Si Anzu es tan tierna- Dijo Yugi inocentemente.

- ¿Cómo puede ser que no vea la crueldad en su mirada?- Preguntaron ambos al unísono horrorizados mientras se abrazaban.

- Ven, Yugi siempre es tan tierno y se comporta bien a diferencia de ustedes- Dijo Anzu, para luego sonreírle al tricolor, quien se sonrojo al instante.

- Anzu da miedo- Dijo Joey, mientras Tristán asentía.

- ¿Te parece si nos sacamos una foto Anzu?- Preguntó Yugi mientras agarraba la cámara que había traído la chica.

- Claro, en este día solo tengo las fotos de los glotones comiendo o de los duelos que hiciste con Joey- Le respondió la ojiazul sonrientemente, olvidándose completamente del par de bufones.

- Genial – Sonrió- Chicos acérquense así sacamos la foto- Dijo Yugi sonrientemente.

- No, es mejor tener distancia, Anzu es aterradora amigo- Dijo Joey y Tristán seguía apoyando lo que él decía.

- Déjense de tenerías y vengan ahora mismo- Dijo molesta la castaña.

- Sí señora- Dijeron al mismo tiempo los dos, para luego apurarse a estar al lado de la joven.

Entonces Yugi sonrió y sacó la foto de todos juntos. Al final se puede ver a Anzu abrazando al tricolor y a Joey y Tristán al lado de la castaña mientras sonreían burlonamente, al mismo tiempo que señalaban al tricolor y a la chica.

Fin del flash back

De ese entonces había pasado meses, cuando el tiempo se le antojaba pasaba sumamente rápido ¿Quién se iba a imaginar que las cosas cambiarían tanto? Ahora era todo muy diferente, demasiado para la castaña que tenía el presentimiento de que algo inimaginable estaba por suceder, desde que el rompecabezas del milenio estaba en sus manos sentía eso. La joven trata de no pensar mucho y termina con el poco espacio que separaba al espíritu de ella, ubicándose a su lado, sin que este se diera cuenta. Ella lo miró con detenimiento, viéndolo de cerca de verdad que no se parecía tanto a Yugi, como lo había pensado antes y más lo miraba, más diferencias le encontraba con su amigo. Anzu se percató de la forma de que tenía la mirada perdida en Yami y se sonrojó al instante, eso no le parecía bien, pero no podía dejar de observarlo. Ella se bofeteó mentalmente, para después mentalizase y así lograr hablar con el tricolor normalmente.

- Eso fue antes de que Yugi se enfermara con gravedad- Dijo Anzu, sobresaltando un poco al faraón.

- No aparezcas así de la nada- Dijo él algo molesto.

- Oh, vamos, vos haces lo mismo- Se cruza de brazos- A parte no deberías andar mirando cosas que no son tuyas- Le respondió la castaña mientras señalaba la foto encuadrada.

- No tiene nada de malo, solo me llamó la atención las fotos que están por toda la habitación- Dijo el tricolor, sin comprenderla, después de todo si tenía esas fotografías a la vista, era obvio que uno las mirara.

- Es una forma de siempre recordar los buenos momentos, ahora Joey y Tristán ya no pelean como entonces y Yugi no está más- Dijo melancólicamente Anzu- Sin embargo no me agrada que mires cosas personales.

- No exageres, a parte tus amigos de verdad que no se ven nada bien, aunque ocultan como se sienten por vos- Le respondió, al mismo tiempo que se cruzaba de brazos, al igual que la ojiazul.

- ¿Me estás echando la culpa de cómo están ellos?- Preguntó a la defensiva cambiando su posición, colocando sus manos en la cadera mientras lo miraba molesta.

-No, a lo que me refiero es que en serio deberías pensar más en ellos- Dijo Yami mientras la miraba fijamente.

- Sí pienso en ellos, es más creo que esto ya me lo habías dicho antes, hago lo mejor que puedo- Dijo Anzu mientras desviaba su mirada, los ojos del faraón parecían mirar su interior, incomodándola.

- Entonces esfuérzate más y demuestra lo contrario- Dijo el tricolor con voz seria.

- Uff, ya me estás haciendo enojar, decir que hoy estaba de buen ánimo- Sale molesta del cuarto- Ahora vas a ver cuánto pienso en ellos y lo importante que son para mí- Agarra sin delicadeza el rompecabezas del milenio, se lo cuelga en el cuello y se dirige a la cocina- Le voy a hacer la comida que les prometí- Dijo la ojiazul refunfuñando.

Yami solo guardó silencio y se dedicó a seguirla con la mirada, era imposible hablar con ella cuando estaba en esa forma, al menos eso creía y no deseaba averiguar si tenía razón o no. La castaña lo ignoró olímpicamente, aunque sentía la penetrante mirada del tricolor sobre ella, se dedicó a concentrarse en ver qué había en la cocina. Abrió cajones, muebles, alacenas, hasta la heladera, sin embargo solo encontró una miseria de cosas, se sentó en el suelo frustrada, no había nada y debería ir al supermercado ¿Era qué nadie hacía las compras en esa casa?

- Es inútil, no tengo lo necesario ni para hacer una ensalada, tendré que salir a la calle- Dijo Anzu desanimada.

- No le veo el problema- Dijo Yami mientras la miraba sin comprender por qué tanto drama de parte de la chica.

- No lo entiendes, odio salir a la calle, al menos en los últimos meses- Le respondió ella en voz casi inaudible.

Entonces la ojiazul se levantó sin mirarlo y agarró las llaves de la casa, seguido de esto se dirigió a la salida de la vivienda, el tricolor no agregó ninguna palabra más y solo se dedicó a ver como la chica cerraba la puerta con llave y caminaba en dirección del negocio más cercano que estaba a unas seis cuadras de allí. Yami supuso que el camino iba a ser incómodo y silencioso.

En la casa de Joey

Cuando el rubio y Tristán habían llegado a la casa, literalmente fueron disparados hacia la habitación para prender la consola de juegos, ambos habían dejado las cosas del colegio regadas por toda la casa y miraban con impaciencia cómo la Xbox cargaba el juego recién comprado.

- Vamos bebé lee el juego que papá te compró- Dijo Joey, quién mantenía la mirada pegada en la televisión.

- Querrás decir el tío- Lo corrigió Tristán.

-Cállate que ya terminó de leerlo y ahora la instalación del jue…- No terminó la oración ya que en la pantalla apareció que no había disco.

- Y el pequeño se puso caprichoso y no quiere agarrar el juego- Dijo el castaño.

- ¡NO!- Gritó con horror Joey- ¡Por qué!- Se tira al suelo y llora desconsoladamente.

- Capaz vino fallado- Sugirió Tristán.

- No, eso nunca debe pasar, no hay cambio para el juego- Hace un puchero- Debe de haber un error.

- ¿No me digas que desperdicié mí dinero?- Preguntó Tristán mientras se agarraba la cabeza con las manos.

- Tranquilo, déjame sacarlo y volverlo a poner, a ver si así lo lee- Se apresuró a decir Joey- "Tristán es capaz de cobrarme por el juego si no lo arreglo"- Expulsó el disco y su amigo lo empuja, tirándolo de costado al suelo.

- Sos un idiota- Dijo Tristán mientras le pegaba en la cabeza, como si la caída que había recibido el rubio no fuera suficiente- Pusiste mal el juego Joey, casi más y me agarra un ataque.

- Sabía que no era culpa de mí bebé- Dijo sonriente desde el piso, ignorando el resto que dijo el castaño.

- No, solo que su padre que es un gran tonto- Dijo Tristán mientras colocaba bien el disco.

- Cállate que este tonto siempre te gana en los juegos- Le respondió mientras se sentaba de golpe.

- Claro, solo en los juegos.

- Tristán…- Lo llamó algo molesto Joey.

-Mira, está instalando el juego- Lo interrumpió él para ahorrarse la pelea con su amigo.

- ¡Al fin!- Exclamó contento Joey.

En las calles de la ciudad Domino

Como se imaginaba el faraón, el trayecto fue en silencio, Anzu avanzaba con la mirada gacha, fija en el suelo, se notaba que aún estaba atrapada en la depresión, aunque casi siempre lograba disimularlo. Al parecer se había equivocado, la joven no se encontraba mejor, seguía igual y le estaba molestando considerablemente la capacidad de ella en ocultar sus sentimientos. Yami estufa y se dedica a observar a la chica un momento más, antes de desviar su mirada a su alrededor, él era un espíritu, sentía algo que no le agradaba, una sensación que se le hizo sumamente conocida o capaz era solo cosa suya. La chica entró en la tienda, compró lo que necesitaba y se apresuró a regresar a la casa, al mismo tiempo que seguía sin dirigirle la palabra al espíritu del rompecabezas del milenio. Entonces la castaña se adentró en un callejón estrecho y algo oscuro, no se había dado cuenta de eso y caminaba como si nada por allí. Ante esto, el faraón maldijo mentalmente, claro, nada mejor que dirigirse a aquel sitio donde cualquiera podía no salir ileso, ya que podía pasar cualquier cosa con tan solo observar cómo era. No sabía si esa joven era o muy confiada o sumamente despistada, si tu viera que elegir una de las dos opciones, escogería la segunda.

- Anzu- La llamó el ojivioleta, sin embargo la chica estaba tan sumergida en sus pensamiento que no lo escuchó- No creo que sea seguro venir por aquí.

Y nada, ninguna respuesta de parte de la castaña, entonces el faraón pensó cómo llamarle la atención, Yami elevó la voz, la fulminó con la mirada y hasta le sacó la lengua, algo no propio de él, pero todo fue en vano. Fue cruelmente ignorado ¿Qué le pasaba a esa chica? Ella parecía estar en piloto automático ¿Qué debía hacer? Suspiró e intentó otra cosa, esta vez se puso delante de Anzu, quién al verlo retrocede entre sorprendida y confundida, como si recién se hubiera dado cuenta de la presencia del faraón.

- ¿Q-qué te dije de aparecerte de esa forma?- Preguntó ella molesta.

Y de verdad recién se había dado cuenta que él se encontraba con ella, Yami suspiró, esa chica lo estaba sacando de sus casillas.

- Yo debería preguntante en qué estás pensando ¿A caso no te das cuenta del ambiente en tu alrededor?- Dijo enojado, la castaña parecía no entender lo peligroso que era.

- ¿De qué estás hablando…?- Mira su alrededor y traga duro- ¡No puede ser! Me equivoqué, debí doblar en la otra cuadra- Dijo ella entrando en la cuenta de donde estaba.

- Lo suponía- Negó con la cabeza- Es mejor que retrocedamos, parece que es muy largo el callejón y no me inspira confianza- Sugirió el faraón.

- Tienes razón y es irónico que justo acabe en el lugar que siempre evité- Dijo Anzu mientras retrocedía y se disponía a salir de allí.

-Debes aprender a prestar más atención a tu alrededor- Dijo Yami mientras la miraba de reojo.

- No me regañes, es que no puedo evitarlo- Le contestó ella y luego se mordió el labio.

- Al parecer debo de estar pendiente de vos, sino te podría pasar cualquier cosa- Dijo el faraón sin mirarla.

- ¿Q-qué? Etto… C-como d-digas- Dijo Anzu sonrojada, su corazón latía con velocidad, le parecía raro que él se preocupara por ella, aunque por cómo lo dijo el tricolor, la hacía sentirse una molestia.

- Espera- Dijo de pronto Yami, sacándola de sus pensamientos y haciendo que dejara de caminar.

-¿Qué sucede ahora?- Preguntó la ojiazul, aún con las mejillas coloreadas.

- Mira, estuvimos avanzando, sin embargo seguimos lejos para salir a la calle- Dijo él mientras señalaba al frente.

- ¿Cómo es posible?- Se pone nerviosa al darse cuenta que era verdad y más al ver algo inusual- ¿Y esa niebla?- Preguntó la castaña mirando su alrededor.

- No puede ser- Dijo Yami, para luego mirar atentamente el sitio- ¿Quién invocaría al reino de las sombras?

- ¿Reino de las sombras? ¿Qué es eso?- Le preguntó la ojiazul, no sonaba para nada bien lo que el tricolor dijo.

- Es un lugar que nunca deberías estar, sin embrago, teniendo un artículo del milenio es imposible no tener contacto con el reino de las sombras- Le respondió seriamente el faraón, haciendo preocupar a la castaña.

- Por fin te encontré.

Anzu da un pequeño saltito al escuchar esa voz y se maldije mentalmente ¿Por qué no le sorprendía? Callejón oscuro sin salida y una chica solitaria con un espíritu que nadie ve, era obvio que algo malo iba a pasar, aunque lo del faraón no era tan predecible ¿Quién tendría un espíritu a su lado? Eso solo pasa en las películas, pero su caso era una excepción.

- ¿Quién eres?- Preguntó con la voz más firme que podía tener en esas circunstancias, lo cual no es para nada recomendable, se notaba su nerviosismo y lo asustada que estaba.

- Oh, pero si es una niña, tenía entendido que iba a ser un chico, bueno, mejor para mí- Dijo un hombre que dejaba mucho que desear con su aspecto, el cual era perfecto para alguien con muy malas intenciones.

- No te me acerques – Dijo Anzu mientras retrocedía, la situación no tenía buena pinta.

- Esa cosa que tienes colgada en el cuello- Sonríe- Me ofrecen una buena paga por conseguirlo.

- ¿Quieres el rompecabezas del milenio?- Retrocede un poco más y se encuentra con una pared. Anzu mira atrás de ella ¿Enserio? ¿Ahora las paredes aparecen cuando quieren?

- Puedo hacer tantas cosas en esta situación- Se acerca un poco más y acaricia la mejilla de Anzu, produciéndole un escalofrío- No está mal esa cara de espanto, sin embargo…- Saca un cuchillo- Unos cortes no te vendrían mal.

Anzu estaba paralizada del miedo, no escuchaba lo que le decía el faraón, ni lo que hablaba ese hombre, solo le llegaba el sonido de los latidos de su corazón y veía el arma que sostenía entre sus manos el sujeto como si fuera lo único visible. La castaña cierra fuertemente sus ojos por un segundo, deseando que solo fuese una pesadilla, sin embargo, al abrirlos se encuentra con la cara del hombre más cerca de ella y ve con horror cómo el fijo del cuchillo le atraviesa la piel. Un corte en la mejilla, otro en el brazo y uno en el cuello, cerca de su clavícula.

- Suficiente- Dijo lleno de ira el faraón, no podía quedarse mirando cómo ese tipo hacía daño a Anzu de esa forma.

- ¿P-pero qué haces Yami?- Preguntó la ojiazul con la poca voz que le quedaba mientras miraba cómo brillaba el rompecabezas del milenio.

- Déjamelo a mí Anzu, no soporto ver cómo te lastiman- Dijo el faraón seriamente.

- ¿D-dé qué hablas? ¿Cómo me podrías ayudar…?- Preguntó la castaña, quién lo miraba fijamente, en el fondo deseando que la pudiera rescatar.

Entonces todo se nubló y su alrededor se distorsionó, sintió como si callera al vacío y la oscuridad se apoderó por completo de ella. La ojiazul pegó un grito de sorpresa, para luego acabar tirada en un lugar extraño y desolado mientras veía como si estuviera a través de un espejo lo que estaba sucediendo. El hombre seguía de la misma posición con un cambio considerable en su rostro, una especie de mezcla de confusión y sorpresa, delante de él, haciendo que este estuviera casi tapado, excepto su horrible cara, se encontraba ella misma. Anzu se quedó paralizada ¿A caso se había separado de su cuerpo? Entonces escuchó la voz del faraón mezclada con la suya propia y cayó en la cuenta de que el tricolor tomó su lugar. La castaña sale de su estado de shock al entenderlo, Yami estaba ocupando su cuerpo y de tan solo pensarlo le daban escalofríos.

- ¿Qué mierda está pasando?- Preguntó el hombre mientras tenía la mirada fija en "Anzu."

- Creo que te equivocaste de persona- Sonríe de costado- ¿Estás listo para el juicio?- Dijo el faraón con la voz de la castaña, la única diferencia notable era el color de sus ojos, los cuales en ese momentos eran violetas.

- ¿De qué demonios hablas? ¿Y qué con esa confianza? Si hace un rato estabas acobardada con esa adorable expresión de dolor.

- Sos repugnante- El ojo de Horus aparece en su frente- Me das asco- Dijo Anzu/Yami.

- ¿Qué te crees niña?- La trata de acuchillar, sin embargo esquiva el filo y le pega una patada en el estómago.

- ¿Niña?- Se ríe- Te haré gritar como una cuando te aprisione en el reino de las sombras- Dijo mientras hacía que el rompecabezas brillara intensamente.

- ¿Q- qué es esa luz?- Preguntó con temor mientras retrocedía.

- Es la luz antes de que veas una profunda oscuridad llena de agonía- Sonríe de costado y el hombre se ve atacado por el resplandor proveniente del rompecabezas del milenio, desapareciendo a causa de esta.

Desde el artículo del milenio, Anzu veía con algo de miedo lo que hizo el faraón, sin creérselo. Ese hombre había desaparecido por completo, no quedaba nada de él, solo el último grito de se perdía en el viento ¿Qué fue lo que hizo Yami? A caso… ¿Ese era el poder del rompecabezas del milenio? En ese momento la asustó el comportamiento del tricolor, parecía otra persona y por su rostro podía decir que tuvo cierta satisfacción haber acabado con esa persona.

- Es mejor que me aleje de aquí, sigue siendo peligroso para Anzu y pueden venir más de esos tipos- Dijo Yami mientras miraba con desconfianza su alrededor.

Entonces el faraón se dispuso a levantar las bolsas de compras que se habían caído cuando ese hombre amenazó a la ojiazul y se apresuró a alejarse de allí. El ojivioleta sabía muy bien que Anzu iba a estar confundida y con mucho miedo por lo que pasó, así que se apuró lo más que pudo, tratando de no distraerse las sensaciones que creía haberse olvidado. No recordaba cuando él tenía su cuerpo y nunca tuvo la oportunidad de hacer lo que hizo con ella porque cuando Yugi logró armar el rompecabezas del milenio, este estaba muy débil y temía dañarlo por su estado tan delicado. Se sacó esos pensamientos al visualizar la casa de la castaña, dejó las bolsas en el suelo y buscó las llaves en el bolsillo del pantalón. Entonces entra en la casa y cierra la puerta con llave, luego deja esta y las compras en el sofá.

- Ahora todo está bien, es mejor que deje a Anzu- Cierra sus ojos y el artículo del milenio resplandece, adentrándose en él.

Dentro del rompecabezas del milenio

Yami mira su alrededor y ve a la ojiazul, ella se encontraba arrodillada en el piso sollozando, haciendo que el faraón se sintiera lo peor en el mundo. El tricolor se lo pensó dos veces antes de acercarse a la castaña, sin embargo ella pareció notar su presencia y se paró de golpe, dándole la espalda, se refregó los ojos para deshacerse de las lágrimas y volteó a verlo. Él aún podía notar un poco las mejillas mojadas de Anzu y sus ojos vidriosos que lo miraban con cierta tristeza.

- Tranquila Anzu, ya me encargué de todo- Desvía por un momento su mirada- Sé que tuve que actuar antes, pero no sabía cómo lo ibas a tomar- Dijo el faraón.

- Yami- Lo mira fijamente- Sos un…

- No debes agradecerme, lo haría siempre por vos, ya que sos la poseedora del rompecabezas del milenio- La interrumpió, no quería escucharla diciendo que era como una especie de héroe o algo así, no quería que malinterpretara las cosas.

- Yami- Lo nombró y se acercó al tricolor, posó una mano en el pecho de él y lo miró fijamente.

- ¿Qué haces?- Preguntó sin saber cómo reaccionar ni qué estaba pensando la ojiazul.

- Vos…- "Como me parecía, estando dentro del rompecabezas del milenio puedo tener contacto con el faraón…. Entonces eso significa que…"- Deja caer su mano y se aleja un poco de él- ¡¿Qué se supone que estabas pensando?!- Preguntó mientras levantaba su mano y le daba una bofetada que juraría que hizo eco por todo el rompecabezas del milenio.

El faraón se quedó claramente sorprendido y se tocó la mejilla dañada ¿A caso esa mujer le acababa de pegar? ¿Después de lo que él había hecho por ella?

- ¿Cómo se te ocurre hacer algo así?- Se abraza a sí misma- Me sentí violada, no se te ocurra hacerlo de nuevo Yami.

- No era necesario que me pegaras, no fue apropósito y lo sabes bien- Dijo enojado, él la salvaba y de esa forma se lo agradecía.

- Y créeme que lo volvería a hacer, que tonta que soy ¡¿Cómo pude pensar que todo iba a ser normal?! Puedo aceptar que me persigan y ataquen monstruos y hombres desagradables que se evaporiza por una luz, una neblina de ultratumba y callejones que parecen no tener nunca final - Tomó aire- Hasta te dejo que me hables y aparezcas el tiempo que se te dé la gana, pero… – Apretó sus puños- ¡NO QUE TE METAS Y CONTROLES MÍ CUERPO! - Terminó gritando, esa vez sí que se había desahogado, mejor que estar llorando para largarlo todo.

Yami la miró fijamente, algo impactado y luego se dio media vuelta y se cruzó de brazos. Quizás ella tenga algo de razón, pero no era motivo para que le hablara así ¿De qué otra forma la podía ayudar? En esos momentos deseaba echar a la castaña del rompecabezas y no dirigirle nuevamente la palabra, pero él sabía que eso no era una solución, sin mencionar que sería muy infantil de su parte. Pero en ese momento ella…

- Y-yo- Una lágrima se deslizó por su mejilla- Yo tenía tanto miedo- Dijo Anzu, quien sin poder evitarlo comenzó a llorar nuevamente.

El faraón se dio vuelta de golpe y miró a la ojiazul, se veía tan frágil, tan herida y solitaria a la vez. Sintió como su alma se estremecía, entonces con cierta inseguridad se acerca hacia ella, quién trataba en vano deshacerse de sus lágrimas. Yami le tocó el hombro y sintió como Anzu se estremecía ante el contacto ¿Qué suponía que él debería hacer en ese momento? Nunca había consolado a nadie, ni a Yugi cuando este se encontraba deprimido y sin esperanzas. Entonces la castaña levantó su mirada, él la vio a los ojos y supo que hacer, pensó una vez solamente que eso era una mala idea, para después rodearla con sus brazos y abrazarla. Ella estaba temblando, continuó llorando en su pecho, pero parecía más aliviada y el faraón cerró sus ojos para dejarse llevar por la sensación cálida que sentía por todo su ser. Ahora sabía cómo era abrazar a otra persona, era algo reconfortante que te da ganas de seguir así por un largo tiempo, como si fuera una especie de protección de todo lo que a uno lo rodeaba. El siendo solo un espíritu sin memorias y perdido en un objeto hacía cinco mil años, por fin sentía como si no estuviera solo y que todo iba a estar bien.

Fin del capítulo cuatro.

¿Qué les pareció el capítulo?

Gracias por la súper paciencia, apoyo y reviews a: Rossana's Mind (Yo fuí la que saco a Yugi del finc y tampoco lo supero, aún así sigo escribiendo sobre él), DanyStormborn01 (el amor se huele muy cerca entre Atem y Anzu XD y sí, Tristán y Joey pase lo que pase son unos payasos que nos harán reir), love stories on my mind ( Yo también suelo decir fraces de vieja XD En este finc Anzu y el faraón se van a peliar mucho XD), HimeVampireChan (No sé que tengo con los finales amorosos n.n), Antoinette Gray (Y sí, volví XD Gracias a vos por tomarte tu tiempo en leer la historia, mis lectores me hacen feliz. Como siempre trataré de traer más rápido el próximo capítulo), katzumi (¡Sigo viva! Tengo suerte que seas kawaii ;) Sobre el lemmon, creo que no habrá, ya que nosé como me saldría, pero todo es posible y capaz algún día se me de por hacer uno. Es probable que más adelante haya celos, me encanta los celos y más si son de Atem XD. Ten dos cajas de chocolates para que sigas leyendo XD), Chiyo Asakura (Yei! Estoy mejorando lo de las faltas de ortografía, aunque no estoy muy segura en este capítulo ¡Seguiré esforzandome! Me pone feliz que te alegre leer mí historia n.n)y a todos que se toman su tiempo para leer este finc.

Besos y abrazos (Bien de oso) Psicológicos n.n

Hasta el próximo capítulo!