Hola a todos!- Esquiva un tomatazo, que le viene seguido a otros. Una vez que logra salir "ilesa" de los proyectiles los mira con nerviosismo- Bueno... creo que me lo merecía, pero no busquen más municiones, al menos hasta que terminen de leer el capítulo.
Dejando de lado esa "entrada"... ¡Por fin terminé este capítulo! Hace semanas que lo escribo,borro y reescribo.
Otra vez debo pedir disculpas por la tardanza, espero que les guste, aunque yo no este segura de cómo quedó pero juzguen ustedes.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen
Tesoro
Yami suspiro de alivio al notar como la castaña poco a poco se calmaba, no pensaba que la joven se pudiera derrumbar así, a pesar de todo ella era una chica fuerte, siempre sonreía y de su manera siempre trataba de ayudar a los demás. Era admirable, hasta a él, un alma encerrada en un objeto milenario, sumamente desconocido para ella…, a Anzu no le importó y sin dudarlo le había dicho con decisión que lo ayudaría a recuperar sus memorias. Él sabía que la joven ocultaba su tristeza, sobre todo a sus amigos, pero esa vez, de alguna forma le alegraba que fuese sincera con sus sentimientos y que de cierta forma confiara tanto en él para demostrarle como se sentía, darle la posibilidad de desahogarse. Sin embargo no se perdonaba saber que tenía parte de la culpa de que la ojiazul se encontrara de esa forma. Por otro lado, la castaña lo abrazó un poco más fuerte mientras trataba de que el tricolor la viera a la cara, ella cerró por un momento sus ojos, sintiéndose por primera vez después de mucho tiempo en paz. Estar en los brazos del faraón la tranquilizaba y le hacía sentir un calor inexplicable en su pecho y fue entonces que deseó nunca separarse del ojivioleta, no se permitiría perder a alguien más y sin dudar a él que la hacía sentir tan diferente, tan calmada, como si con tan solo estar cerca del espíritu se olvidara de todo.
- Anzu- Dijo el tricolor inconscientemente el nombre de la chica, quién tembló al sentir el aliento de él en su cuello.
- ¿Q-qué…?- Dijo la nombrada, quien abrió sus ojos y levanto la mirada. En cuanto vio al faraón un sonrojo se hizo presente en su rostro al darse cuenta de cómo ambos se encontraban, era… muy cerca, demasiado. Entonces ella con un taque de vergüenza trata de alejarse de él, lo cual no le es posible ya que al parecer este no quería que Anzu hiciera eso y solo logró que la acercara más a él- ¿Qué se supone que estás haciendo?- Preguntó ella de repente sintiéndose débil y confundida. Ante estos sentimientos confusos, la joven terminó empujando al ojivioleta lejos de ella.
- ¿Pero qué te pasa?- Preguntó el faraón un tanto molesto por la acción de la chica mientras él la miraba sin comprender.
- ¿Por qué te acercaste a mí? ¿Por qué me abrazaste? ¿Por qué te pude sentir?- Comenzó a preguntar con nerviosismo la ojiazul, al mismo tiempo que su rostro se enrojecía más y más- "Comprobé antes que podía tocarlo, pero fue solo para pegarle, no me esperaba que reaccionara de esa forma"- Pensó ella aún sorprendida por el abrazo que le había dado el faraón.
- Es fácil, yo…- Se calló de golpe, de verdad… ¿Por qué lo había hecho? Ni él sabía explicarlo y menos que ellos pudieran tocarse dentro del rompecabezas del milenio. No, no podía admitir que no lo sabía pero...
- Yami…- Comenzó a decir ella, interrumpiendo los pensamientos de él. La joven lo veía extrañamente ya que no le había respondido como veces anteriores, sin mencionar que este había dejado de hablar de un momento a otro.
-Me pode sentir por el vínculo que tenemos, cual es más profundo dentro del rompecabezas del milenio y… te abrace porque me parecía que lo necesitabas - Se sonroja levemente al decir lo último, para la sorpresa de Anzu, quien no puede evitar que le pareciera tierno.
-Supongo que agradezco eso- Desvía su mirada mientras sentí su cara arder- Pero en realidad busco otra respuesta- Su vergüenza se desvaneció en instante, lo cual sorprendió al faraón por el drástico cambio de humor de la joven- ¿Qué fue lo que realmente pasó fuera del rompecabezas del milenio? Quiero una respuesta sincera, no quiero saber nada de que…
- Nos vemos fuera- Dijo él sin dejar de terminar lo que iba a decir- "Después de todo… ¿Ahora me vine a exigir una respuesta? Fue suficiente por hacerme decir algo tan vergonzoso, como si tuviera que decir por qué hago las cosas"- Pensó mientras se negaba a contestar, era mejor que el tema se dejara ahí.
Entonces en un momento a otro su alrededor se ilumino con una luz cegadora, seguido de eso, la castaña sintió como era arrastrada fuera del artículo del milenio. Entonces al abrir sus ojos estaba en su habitación, ella miró su alrededor por un momento, sin asimilar todavía que ya no se encontraba en el rompecabezas, parpadeó un par de veces y luego miró molesta el triángulo invertido que colgaba de su cuello. No podía creer que el faraón la había sacado a la fuerza de allí ¿Qué le pasaba? Se estaba comportando de una forma extraña, aunque mucho no podía opinar al respecto, ya que apenas lo conocía. No lo entendía, por más que lo intentara, no sabía la razón de su forma de actuar, ella siguió con la vista fija en el objeto triangular, esperando que de este hubiera alguna señal de que el tricolor seguía allí. Aunque eso no había ni la menor duda, este no podía salir y en ese momento sintió lástima por él, una profunda tristeza y un gran deseo de hacer lo posible para ayudarlo. Entonces como si con sus pensamientos lo invocara, Yami apareció a su lado, este la observo con una mirada fija en ella que mostraba seriedad, mientras sus brazos se mantenían cruzados.
- Eres un torbellino de emociones - Dijo el tricolor, sin despegarle ni por un segundo la mirada de la ojiazul.
- ¿Yo? ¿Y tú qué?- Lo mira fulmina con la mirada- ¿O será que de nuevo tu…?- Dejó la pregunta inconclusa por la repentina interrupción del tricolor.
- No hice nada, no me mires como si fuera lo contrario- Desvía su mirada- No es mi culpa que perciba tus sentimientos- Dijo el faraón mientras pensaba por qué no se había quedado dentro del rompecabezas del milenio sino quería hablar al respecto- "Por eso sabía que te ibas a quejar de un montón de cosas."- Pensó.
- Si sentís lo mismo que yo ya deberías saber lo que me pasa ¿No crees?- Dijo Anzu sin rendirse al obtener una respuesta un poco más clara.
- Eso es ridículo, solo tengo noción de tus sentimientos, aunque… no los comprendo, son tan diferente a los míos, llenos de cosas que nunca sentí, pero a la vez un sentimiento de nostalgia me invade, diciéndome lo contrario- Dijo él con la mirada perdida, viéndola sin ver.
-Yami…- Comenzó a decir Anzu.
- Olvídalo- la interrumpió, provocando que la chica se molestara un poco- En total no lo vas a entender- Termino de decir el faraón mientras se cruzaba de brazos.
- El que aquí no entiende eres tú- Dijo un poco enojada y ante eso el tricolor la volvió a mirar, el azul y violeta se mezclaron al hacerlo- Si es como decís, yo también puedo percibir tus sentimientos – Cierra con fuerzas sus manos en forma de puño- Y créeme, no son tan diferentes a los míos y los que no entiendo…- Paró de hablar por un momento, solamente concentrándose en mirarlo a los ojos, para que le creyera, que viera que en cierto modo lo comprendía- Porqué te empeñas a ocultar todo, quiero saber lo que te ocurre, deseo que me lo digas, si es así yo…
- ¿Para qué? ¿Por qué tendrías que entenderlo? ¿Para qué lo quieres saber?- Quiso saber el ojivioleta, quién no comprendía esa forma de ser de la castaña que parecía siempre querer ayudar a los demás y especialmente querer saber todo sobre él.
- ¿Hay algún problema por eso? ¿A caso no puedo querer conocerte? ¿Por qué me alejas?- Siguió preguntando la ojiazul, sin darle tiempo al faraón de responderle, quién miraba algo perplejo a la joven que inconscientemente se iba acerando más a él con forme hablaba- Respóndeme- Terminó de decir ella, quién estaba a tan solo centímetros de él, si el faraón tuviera un cuerpo físico, podría sentir la respiración de la chica cerca de su rostro.
El ojivioleta se sintió perdido en los ojos de la joven, la mirada de ella eran tan intensa y profunda que le era imposible apartar su vista. Él permaneció en silencio, aunque quisiera decir algo las palabras no salían ¿Quién era de verdad esa chica que lo hacía ponerse de esa forma? ¿Qué le estaba sucediendo? Cada vez estaba más confundido, de verdad era lo único que le faltaba ya que tenía muchas cosas en su mente, pero esta se ponía en blanco al estar con la castaña.
- No me abrumes- Dijo él en voz baja una vez que logró aclarar un poco su mente- No entiendo la exigencia de querer que te cuente todo, si alguien no quiere hablar por algo será, a parte pareciera que piensas que tienes derecho a saber todo, es ridículo ¿Para qué saber todo sobre mí? Cuando ni siquiera tú eres sincera con tus sentimientos- Elevó un poco la voz a medida que terminaba de hablar, se notaba claramente frustrado y algo confundido con todo, cosa que lo molestaba.
- N-no sé de lo que hablas- Su voz tembló un poco- No cambies de tema y por lo menos… ¿Puedo saber por qué me echaste del rompecabezas del milenio?- Dijo Anzu al darse cuenta que a lo mejor lo estaba presionando mucho, pero tampoco era razón para que le hablara de esa forma y menos sabiendo muy bien que lo que decía sí era verdad.
- Si seguías perdiendo el tiempo, no lograrías hacer la comida de tus amigos- Dijo el tricolor, aunque no era la verdad, era mejor eso que nada y era una respuesta que tenía posibilidad de olvidar el tema planteado.
- ¿Solo por eso?- Preguntó la ojiazul sin creerle.
- Solo eso- Dijo el faraón mientras evitaba la mirada de la chica y se encogía de hombros.
- Eres un… - "¿Por qué no es sincero? Es obvio que no es eso"-¡Arg! Me estás haciendo enojar y cada vez te entiendo menos- Dijo ella molesta.
- Que temperamental- Dijo Yami sin que la castaña lo escuchara- Y es mejor que cures tus heridas- Agregó al acordarse los cortes que la joven tenía en el cuerpo, él no podía creer que se hubiese olvidado de algo como eso y al juzgar por la expresión de la castaña, ella también se había olvidado.
Entonces Anzu lo miró de reojo, para luego darse media vuelta y salía de la habitación sin dirigirle nuevamente la palabra ni querer seguir con él, sin embargo sabía que no se podía deshacer del tricolor y que la seguiría como si fuese su sombra. En efecto, el faraón no regresó al rompecabezas del milenio y su presencia se estaba haciendo increíblemente molesta para la ojiazul que en esos momento estaba resentida con él ¿Por qué? Había muchas razones, aunque estas no eran escusas para que sintiera lo que estaba sintiendo. La joven entró en el baño y buscó el botiquín, entonces se apresuró a curarse, pero con tan solo con ver su reflejo en el espejo le hizo acordar de golpe todo lo que había sucedido, ella tembló ligeramente y sintió sus ojos arder.
La joven castaña no entendía porque le estaba ocurriendo todo eso ¿Qué era lo que iba a pasar a partir de ese momento? Tantas preguntas, tantos sentimientos mezclados dentro de ella, confusión, dolor y… ¿Enojo junto con vergüenza? Eso… definitivamente no debería estar presente en ella ¿No? Y tampoco debía ser por Yami ¿O se equivocaba? Estufó, de verdad no entendía para nada al faraón, era tan… ¡Ni siquiera podía describirlo! La hacía sentir tan extraña y más por lo que hizo, vergüenza por ese abrazo que en parte se lo agradecía y… eso de tomar su lugar en su cuerpo y también hacerla sentir tan frágil, tan débil le hacía enojar.
Entonces miró a su lado y se encontró con la mirada del tricolor en ella, esta sintió sus mejillas arder y desvió enseguida su mirada ¿Por qué esa mala costumbre de observarla de esa forma? Se maldijo mentalmente por sus pensamientos, los cuales siempre se dirigían hacía el faraón y ahora estando enojada con ella misma por la simple razón que ni ella se entendía. Refunfuñando la ojiazul se apresuró a irse a la cocina, tenía que olvidarse de lo que estaba pensando o se volvería loca, era mejor concentrarse en lo que tenía planeado preparar ese día. Una vez en la cocina, Anzu de una forma no muy madura, se dispuso a desquitarse con la búsqueda de lo que necesitaba para cocinar mientras estas cosas eran tratadas no muy delicadas que digamos por la joven. Ante todo esto, el faraón la observó en silencio cada movimiento que ella hacía sin estar cerca de comprender el maltrato que cada objeto que agarraba la chica recibía. Y la chica admitía que era muy infantil de su parte hacer eso con las cosas, pero era una forma de descargar todo lo que sentía, a pesar que también sabía que de seguro el tricolor no probaría aquel comportamiento suyo.
- Ahora vamos a cocinar- Dijo Anzu repentinamente animada, sin embargo una pizca de mal humor permanecía en ella.
- ¿Vamos? No entiendo porque lo decís en plural- Dijo el faraón, sin comprenderla, de verdad se le estaba haciendo muy seguido el poco entendimiento que tenía de la castaña.
- Tú me vas a ayudar Yami- Dijo Anzu pronunciando cada palabra con enojo, si el faraón pensaba que se le había pasado o que sea un poco el enojo, estaba muy equivocado y al parecer seguía molesta por lo anteriormente sucedido.
- No puedo agarrar nada, si no te has dado cuenta soy un espíritu- Dijo el tricolor, lo cual era lógico.
- Bueno fantasmita, quieras o no vas a ser mi ayudante ¿Puedes ver no? Entonces creo que no será problema que leas y me dictes los ingredientes que están escritos en el libro- Dijo ella con una mirada que puede provocar miedo-Al menos que no sepas leer.
El faraón alzó una ceja para luego estufar molesto ¿Qué se creía esa chica para darle órdenes? Era obvio que sabía leer ¿A caso lo estaba tomando como analfabeta? Miro con mala cara el libro que la chica señalaba, no era como si fuera un texto con alto nivel de dificultad, era solo un libro de recetas, no algo escrito en algún idioma desconocido que uno tuviera que descifrar. Aunque estaba totalmente en desacuerdo en hacerle caso, hizo lo que ella le pedía, le molestaba de sobre manera que ella se comportara así ¿Fue su culpa lo que ocurrió? No ¿Se lo tenía merecido? Era muy posible ¿Había hablado demás o dicho algo que no estaba del todo bien? Tal vez ¿Tendría que hacer lo que la chica decía? Sí, para que ella dejara de estar de esa manera. A parte la joven sensible y frágil que había visto en el rompecabezas pareció desvanecerse ¿De verdad era la misma Anzu? Desvió su mirada y no se sorprendió que la ojiazul lo siguiera mirando con reproche, no sabía si prefería a ella enojada y molesta o a la que él le dio ese cálido abrazo dentro del artículo del milenio. Ante esto el faraón se sorprendió antes sus pensamientos y se abofeteó mentalmente, de verdad la cachetada que le había dado la joven lo había dejado mal ¿O había sido el abrazo? Sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos y miró a la ojiazul.
- ¿No se supone que deberías ya saber las recetas?- Preguntó mientras se cruzaba de brazos, él no creía que fuera tan difícil aprenderse algo como eso.
- No, de hecho, hace mucho que no preparaba algo, supongo que me negué por un tiempo a hacer algunas cosas que me gustaban- Le respondió la castaña mientras bajaba su mirada y tanto su tono de voz y expresión tenían una pizca de tristeza.
- Déjame que te ayude- Se apresuró a decirle, la mirada de la chica era la misma que la había visto poner cuando era algo relacionado con Yugi y lo probable era que fuera algo relacionado. No deseaba que Anzu pensara más cosas que la entristeciera, en esos momentos prefería que sonriera, hasta que siguiera enojada con él antes que eso.
- ¡Genial! Empecemos- Dijo la ojiazul mientras sonreía con ánimos, al parecer tenía una habilidad increíble de cambiar de estado de humor o de ocultar lo que sentía.
- Después de todo no estaba tan mal como pensaba- Susurró para sí mientras alzaba una ceja al ver el entusiasmo de parte de la chica, por su parte quizás fuera mejor que así de rápido se le fuera el enojo.
- Comencemos con los ingredientes- Dijo Anzu mientras se ponía el delantal y luego tomaba entre sus manos el libro de recetas y lo ojeaba hasta encontrar la página de los cupcakes.
Entonces la ojiazul dejó el libro sobre el lado de la mesa donde estaba el faraón y lo miró atentamente, esperando alguna acción del tricolor. Por su parte, Yami sin percatarse de la vista fija de la joven, miró con cierta curiosidad el título de la receta: "Cupckes de chocolate con relleno de dulce de leche". Debajo estaba unas ilustraciones de los pastelitos y más abajo la lista de los ingredientes que lo conformaba. El faraón no podía negar que se veían deliciosos y por un momento deseó poder probar uno de los que iba a hacer Anzu.
- ¿Me dictas la lista? Quiero saber si tengo todo- Dijo la castaña sin quitarle la mirada ni por un segundo- Después no encargaremos de cómo vamos a hacerlos.
El faraón asintió sin verla y comenzó a leer cada uno de los ingredientes mientras la castaña afirmaba cuando poseía cada uno de ellos. El tricolor esperaba que con esa ayuda lo perdonara aunque el mismo se cuestionaba eso ya que para él no había hecho algo tan grave para tener el perdón de ella, además no le estaba gustando nada la idea de que él quisiera con tanto deseo que ella lo tratara como antes. Definitivamente esa bofetada lo había dejado mal y no dejaba de repetírselo. Una vez que él termino con el listado, solo que quedó observando en silencio como la castaña cocinaba, solo con breves interrupciones cuando la chica tenía alguna duda sobre la preparación de la comida, ella parecía estar contenta de hacer eso para sus amigos.
La joven parecía tener una gran habilidad para la cocina, después de todo no tardó mucho para no decir nada en terminar, de hecho para Anzu era un nuevo record. En poco tiempo los cuppcake de Tristán ya estaban y estos parecían comprados por la buena pinta que tenía y eso le hacía pensar en tener un negocio o dedicarse a algo de repostería. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios, solo le faltaba empezar con lo de Joey y ambos chicos estarán satisfechos, aunque siempre pedían más, sin importar que estuvieran por reventar. La ojiazul sonrió viendo sus pastelitos, aguantándose las ganas de comer uno, luego dirigió su mirada hacia el faraón, quien tenía la mirada perdida en el libro, ella dudaba mucho que viera algo interesante para él, de seguro que estaba pensando en algo que no le iba a contar, sin mencionar que de seguro hacía poco que estaba de esa forma, ya que había sentido la mirada fija de él mientras ella estaba cocinando. Eso no le extrañaba, era difícil comunicarse con el tricolor, quien evitaba con habilidad increíble cada pregunta que le hiciera, a parte se le estaba haciendo costumbre en él fijarse tanto en ella y tan solo en pensar eso, la joven enrojeció.
- ¿Qué sigue Yami?- Preguntó Anzu sin mirarlo.
- ¿Cómo se supone que lo voy a saber?- Preguntó el ojivioleta una vez que levantó la mirada para verla.
- Porque tienes el libro delante de ti- Dijo ella con paciencia.
- Por si no te has dado cuenta, la receta seguramente se encuentra en una página diferente y yo…- Le mostró unas de sus manos, la acercó al libro y esta lo traspasó- No puedo ni siquiera dar vuelta la página, soy un espíritu ¿A caso lo olvidaste? Lo único que consigo es atravesar el libro- Él vio como la chica se sonrojaba y desviaba su mirada.
- Ya entendí- Dijo Anzu avergonzada por omitir ese detalle- Ahora yo lo hago- Hizo un pequeño puchero y se acercó al faraón, quien tenía la mirada fija en ella otra vez.
La castaña miró al ojivioleta de reojo, un tanto incómoda por cómo la miraba y se apresuró a buscar en el libro la página correcta para terminar con lo que se había propuesto. Por suerte le faltaba tan solo un postre más y era bastante fácil para ella, de seguro no tardaría mucho más que el anterior, de todas formas quería apresurarse.
- Ahora falta menos Yami, hagamos el arrollado para Joey- Dijo Anzu una vez que dio con la página indicada.
- Bueno- "En realidad ella sola está haciendo todo"- Pensó el faraón mientras miraba como la chica sonreía mientras lavaba el bol y los demás elementos que había usado para reutilizarlos en la próxima receta- "Se está esforzando mucho"
En casa de Joey
La pantalla de la televisión destellaba con cada efecto especial que era producido por el juego, los botones de los controles eran presionados sin cesar y la concentración se notaba en el ambiente. Joey estaba con la mirada fija en el juego mientras una expresión de molestia era claramente reflejada en su rostro, por otra parte Tristán tenía esa sonrisa de satisfacción que podía llegar a irritar. Ese definitivamente parecía no ser el día para el Wheeler.
- No puede ser, no me lo creo, es una broma, una mentira, una desgracia, una cruel realidad- Dijo dramáticamente Joey mientras miraba con incredulidad lo que figuraba en la pantalla del televisor.
- Oh, sí viejo es mejor que lo creas- Dijo Tristán sonrientemente.
- Yo… perdí en un juego de Xbox… - Dijo el rubio sin creérselo.
- Sip, por fin te gané, amo los recreos de cambio de juegos- Dijo el castaño contento.
- ¿Le llamas a esto recreo? –Lo mira enojado-Fuiste tú quien se cansó de jugar mi precioso juego nuevo para jugar un clásico de pelea- Se cruza de brazos y hace un puchero.
- Es que perdiste la apuesta, maté más monstruos que tú- Sonríe- Aceme acordar que te rete más seguido así gano una cita con la dulce Serenity- Dijo Tristán, ya imaginándose una cita que fuera todo el día.
- Te destruiré en el juego y te mataré en la vida real si haces eso- Dijo Joey mientras lo fulminaba con la mirada.
- Tranquilo amigo- Lo empuja amistosamente, lo cual no logra cambiar para nada la expresión del rubio ni su cara de "date por muerto si te pasas de listo"- Al menos ya estás más animado, pero hay que mencionar que no estás bien, normalmente solo eres un asco en los duelos de monstruos y no en los juegos de las consolas.
- No sé de lo que estás hablando- Dijo Joey mientras desviaba su mirada, sin molestarse en reaccionar de otra forma- Y no soy un asco, solo tengo una mala racha.
- Y que racha más extensa, pero hablando en serio una cosa es si fingimos cuando está Anzu, pero no le veo lo malo de hablar sobre eso entre los dos- Dijo el castaño, quien hacía rato que quería hablar de ese tema, pero no se animaba estando su amiga presente.
- No quiero hablar de eso Tristán- Dijo en voz apenas audible mientras agarraba el control de la consola y se disponía a comenzar un nuevo juego.
-Claro, solo hablas con Mai de eso- Dijo Tristán, causando que al otro chico soltara el objeto que sostenía, para seguido de eso él tratara torpemente de que no se cayera al suelo, haciendo en el proceso una especie de malabares.
- ¿De qué hablas?- Pregunta una vez que logra evitar la caída del control con éxito- No es así, y-yo…
- Sé que estuviste con ella varias veces, es más me lo contó- Dijo el castaño mientras disfrutaba la reacción de su amigo.
- ¿Mai? ¿Cuándo?- Quiso saber él, sin estar aún convencido de lo que su amigo decía era verdad.
- Pues el…- Comenzó a decir, pero no logro terminar de hablar.
En ese momento sonó el celular de Joey, ante esto el castaño alza una ceja y mira a su amigo al escuchar el tono de llamada. Por su parte el rubio le saca la lengua para luego ver en la pantalla del móvil de quién pertenecía la llamada, más fue su sorpresa identificar el nombre de cierta ojivioleta recientemente nombrada. El chico se para de golpe y sale a una súper velocidad de la habitación para desconcierto de Tristán, quien luego de ver lo que el rubio hizo, se asomó por la puerta del cuarto y fijó su vista a si amigo que hablaba en el pasillo.
- ¿Mai? Qué raro que llames, usualmente soy yo quien lo hace- Dijo Joey estando un poco sorprendido.
- Ni lo menciones, me molestas todo el tiempo, pero esta vez yo lo voy a hacer- Le respondió la rubia y el chico se imaginó la sonrisa que ella tendría en ese momento.
- No soy molesto… solo que me aburro con facilidad y quiero…, bueno quizás un poco- Admitió él.
- Dejemos lo obvio por un momento, a parte me lo debes por meterme en un lío- Dijo la chica con un tono de molestia en su voz.
- ¿Yo?- Preguntó Joey incrédulo.
- Sí, por culpa de que me hiciste ir a la casa de Anzu la otra vez, no me he podido sacar de la cabeza cómo la había visto, me estoy preocupando demasiado por ella y ahora me encuentro en un lugar que nunca en mi vida imagine estar- Le respondió la ojivioleta.
- ¿Qué? ¿En dónde te encuentras Mai?- Preguntó mientras se imaginaba un montón de sitios donde la chica no pisaría aunque le pagaran.
- Hay cosas muy tiernas, no puedo creer que esté pensando comprarle un peluche.
-¿Un peluche? De tantas cosas que supongo que se le pueden comprar a una chica… ¿Elegís un peluche?- Preguntó él mientras trataba de contener la risa, ya que le era imposible no imaginarse una escena completamente infantil de la joven con un peluche entre sus manos mientras hacía un puchero.
- No sé qué te estés imaginando idiota- Dijo ella enojada, justo dando en el clavo, haciendo que el chico se sobresaltara ante la elevación de voz de la joven-En mi defensa no tenía ni idea de que regalarle, no la conozco tanto como tú.
- Tranquila, tranquila- Dijo en un vano intento de calmarla-Ni yo sabría que regalarle, eso que hace años que somos amigos.
- Al parecer fue muy mala idea llamarte para preguntarte cuál peluche podía comprarle- Dijo arrepintiéndose completamente de su decisión.
- ¿Cuáles hay? ¿Cuáles hay?- Preguntó con emoción- Decime que hay un dragón negro de ojos rojos ¡Decime que sí! ¡Yo quiero uno!- Dijo el rubio infantilmente, ignorando parte de lo que la chica decía.
En esos momentos, sin que el rubio se percatara, Tristán se acercaba un poco más para escuchar la conversación de su amigo, el cual no paraba de hacer caras y movimientos ridículos. Hay que admitir que cualquiera podría tener curiosidad al respecto, solo esperaba no ser atrapado y no le servía de mucho saber que por cualquier "emergencia" podría tan solo esconderse detrás de una cortina gastada que parecía casi transparente, cosa que no era una buena opción. Todo su alrededor le hacía pensar en regalarle un sofá o algo a su amigo que sería más eficaz para esas situaciones.
- No seas infantil no es para ti- Dijo Mai ya perdiendo la paciencia por el comportamiento del rubio.
- ¿Pero hay un…?- Comenzó a decir, pero fue bruscamente interrumpido.
- Sí y de los empalagosamente tiernos, así que mejor cállate- Dijo ella molesta, ya sin paciencia.
- Ya sé que voy a pedir para navidad- Dijo él sin dejar de lado su repentina felicidad.
- Voy a colgar, esta conversación no está llegando a nada.
- No me dejes colgado Mai, solo regálale uno bien tierno y esponjoso- Se apresuró a decir Joey, ya que no quería dejar de hablar con la duelista.
- ¿Cuál parte que todos son así no entiendes?
- Esta bien, no me grites, solo busca uno que te parezca que sea para ella ¿Sí? O más bien agarra el primero que veas y listo.
- Definitivamente no eres de ayuda, hubiera llamado a Tristán.
- ¿A Tristán? No bromees, sería más inútil que yo- Dijo Joey repentinamente molesto- Yo sí soy de ayuda.
- Como digas campeón- Dijo sarcásticamente, lo cual no le agradó al chico.
- Mai…
Solo el silencio le respondió, cosa que solo hizo incrementar el nivel de insoportable de Joey, la ignorancia no servía para nada con él y eso era lo que Mai iba a aprender.
- Mai, Mai….MAI- Siguió nombrándola él como un niño insistente llamando a su madre.
- ¡¿Pero qué quieres?!- Dijo ella con un tono de enojo.
- No me respondías y yo… creo saber cuál podría ser el peluche ideal para Anzu- Dijo Joey y su voz por un momento se pareció a la de un niño pequeño.
- Podías haber empezado por eso- Dijo Mai, para luego suspirar.
- No sé si es así porque se está enamorando de Mai o porque simplemente es un tonto- Dijo para sí Tristán.
El castaño siguió espiando a su amigo, este parecía estar muy parlanchín y siempre buscaba algún tema para seguir con la conversación de la rubia. Al parecer últimamente ambos estaban muy unidos o al menos eso pensaba, ya que hacía tiempo que Joey no le contaba nada, siempre era invitaciones a jugar, comer o cualquier cosa que uno podría hacer para distraerse y escapar de la realidad. No lo quería admitir, pero muchas cosas habían cambiado y nada era como antes, muchas veces se encontraba así mismo añorando el pasado. Pero sin importar lo que uno pase, el tiempo sigue, la vida continúa y hay que aceptar la realidad como es. En tiempos como esos era mejor que todos estuvieran unidos, tener confianza con tus amistades y saber que siempre uno puede contar con el otro, cosa que en su caso no se estaba dando, pero sabía que con el tiempo todo caería en su lugar.
- Entonces nos vemos Mai- Dijo Joey, quién esperó a que la joven de la otra línea se despidiera y colgara ella.
- Bueno casanova ¿No crees que es mal educado dejar a tu amigo por horas esperándote con la consola de juegos mientras tú haces un intento de coqueteo?- Preguntó Tristán y ante esto el rubio dio un pequeño salto al escucharlo.
- ¿De dónde demonios saliste?- Preguntó el rubio, quien en esos momentos tenía las mejillas levemente sonrojadas.
- Pues de tu habitación ¿De dónde más?
- Qué se yo, apareciste de la nada y no estaba coqueteando- Dijo el rubio mientras desviaba su mirada.
- Oh, vamos amigo, quita esa vergüenza y contárselo todo al cuñadito- Dijo el castaño mientras agarraba amistosamente a su amigo por los hombros. Por otro lado no había nada amigable en el otro chico, el cuál parecía que en cualquier momento iba a atacarlo.
En casa de Anzu
La joven ojiazul miró con estrellitas en los ojos sus "obras maestras", las cuales ante ellas parecían brillar ¿Qué pastelería? ¿Qué supermercado? Lo suyo era casero y mil veces mejor, no era presumida, pero tenía la crítica de Tristán y Joey, eso era más que suficiente para sentirse orgullosa de sus dones culinarios. Así la misión "CPRAA" que eran las iniciales de cocinar para recompensar a amigos, estaba completada.
- ¡Éxito!- Exclamó la castaña- Terminamos la orden para el día de mañana.
- ¿A sí que ya no estás enojada?- Preguntó el tricolor mientras la miraba con detenimiento.
- Yo no dije eso Yami malo, ahora vuelve al rompecabezas- Dijo ella con una pizca de enojo en su voz, aunque esta sonara un poco burlesca.
- Pasé de faraón a un perro, es muy infantil de tu parte llamarme así- Dijo el faraón mientras la miraba molesto, pero aun así a su forma siguiéndole el juego.
- No desobedezcas y entra al artículo del milenio- Dijo Anzu divertida ante la reacción del tricolor.
- Ya voy, no soy un niño- Dijo él mientras se cruzaba de brazos.
-Entonces no te comportes como uno- Lo mira fijamente y este suspira.
- Te digo lo mismo, no hay razón para que te comportes así- Dijo el ojivioleta, hartándose de un momento a otro.
- ¿No? ¿Te hago una lista o qué? No puede ser que…- Se calla de pronto al sentir su estómago gruñir. Sus mejillas se colorean de vergüenza y desvió su mirada- Etto… ¿Q-qué hora será?- Dijo mientras se daba la vuelta y se fijaba en el reloj colgado de la pared.
- ¿Cocinaste por horas y recién te acuerdas que no comiste nada?- Preguntó el tricolor, quien de cierta forma ocultaba que le preocupara un poco que ella no le hubiese dado importancia a algo como eso.
- Me olvidé, como había almorzado en la escuela, no me di cuenta, a parte perdí la noción del tiempo por estar concentrada en preparar los postres- Se excusó, cosa que luego se reprochó, no era como si le tuviera que da alguna explicación.
- Ya es muy tarde- Dijo el faraón y era verdad, afuera ya estaba oscureciendo.
- Cierto y mi madre no tardará en regresar, será mejor que la espere con la cena lista.
- ¿Recién terminaste de cocinar y lo vas a hacer de nuevo?- "¿No es mucho? Debería descansar un poco"- Pensó él de vez de decírselo.
- ¿Sí no? Capaz tendría que dedicarme a esto, al menos hasta que alcance mis sueños- Dijo Anzu mientras se disponía a guardar los postres.
- ¿Sueños?- Preguntó con cierta curiosidad Yami.
- Sí, pero capaz es una tontería- Le respondió y el ojivioleta no se esperó una sonrisa de parte de ella, sin embargo con el tono de voz de la chica y lo que reflejaba sus ojos, podría decir que su sonrisa era fingida.
- No creo que los sueños de uno sean una tontería- Dijo el tricolor, quien había tenido una fugaz imagen de Yugi en su mente.
- Uno puede soñar, desear, querer muchas cosas, pero la realidad es cruel y dura, ella te apuñala de frente sin vacilar.
Yami se quedó pasmado por las palabras de la chica, quiso buscar la mirada de ella en busca de una explosión, pero esta solo lo evadía. No se esperaba esa clase de respuesta de su parte, pensó que le diría lo que le gustaba con ojos soñadores, unos similares a cuando Yugi le dijo los suyos. Mentiría que no le sorprendía la reacción de Anzu y más el sentimiento que sentía de ella, era uno tan profundo y parecía como si alguien le hubiera dado un golpe que le quitara el aire y que luego el suelo debajo suyo se hubiese desplomado, llevándoselo a él también ¿Qué significaba eso? ¿A caso su lazo se estaba fortaleciendo para que sintiera algo tan fuerte? De verdad ese parecía un dolor más fuerte que cualquier pérdida, era algo más ¿Pero qué? También cómo lo iba a saber, no la conocía y si lo hiciera estaría perdido, lo peor que se podía hacer era acercarse a alguien más por eso no le permitía que la ojiazul lo hiciera. Sin embargo él no lo podía evitar, quería saberlo, era un sentimiento abrumador que no lograba ignorar.
Fin del capítulo seis
¿Qué les pareció?
Muchas gracias por la súper paciencia, apoyo y reviews a: DanyStormborn01 (Siempre estoy insegura de mis capítulos y es normal que no me convenzan y me alegra que te haya gustado n.n ¡Gracias por los ánimos!), Rossana's Mind (Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior, tenemos que contactarnos más seguido), izanami1019 (Te agradezco por leer mi finc ¿Piensas que le tendría que dar más romance?... Esta buena la idea que tuvieran algo en el rompecabezas del milenio... ¿Quién sabe? Capaz me anime a hacer algo más hot?), katzumi (Me atacaste a tomatazos y yo que quería chocolate u.u Adoro tus review, con la bipolaridad y todo, sé que tengo que actualizar más seguido y de verdad lo intento. Seguiré esforzándome en no tardar tanto, por cierto, creo que no falta mucho para los celos ¡SPOILER! No leíste nada XD), Layla MT (Aquí está la conti n.n, que bueno que te encante mi finc, a mí también me gusta mucho la pareja de Atem y Anzu. Al parecer tenemos otra mente sexy por aquí XD), Jibril Suriel (Que bueno que te haya encantado el capítulo, el amor se huele en el aire. Gracias por tu apoyo, ya estoy mejor y seguiré adelante), Love Stories On My Mind (Oh, sí, tengo Atemtitis aguda y estoy orgullosa de eso? Hace mucho que no nos contactamos amiga, espero escribirnos pronto.), semayet (Que bueno que te interese, siempre había querido saber como sería si Anzu tuviera el rompecabezas del milenio y así nació este finc.), Guest (me alegra que te encante n.n), Kyojuanime (me agrado tu crítica, tienes mucha razón sobre el español neutro, a veces cuando escribo se me pasa por alto, hasta he llegado a mezclarlo con como me comunico en donde vivo. Lo consideré y cambie al español neutro que después de releerlo me gustó más y te agradezco por eso. Seguiré con la historia y me gustaría que siguieras, no me molesta que me corrijan porque es una forma para mí de mejorar como escritora.) y a todos los que se toman su tiempo en leer este finc.
Hasta el próximo capítulo n.n!
Besos y abrazos (bien de oso)psicológicos!
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