Hola a todos!
Después de mucho, pero mucho tiempo(increíblemente por meses y no me había dado cuenta que había pasado tanto tiempo)... ¡ POR FIN ACTUALIZO ESTE FINC!
El capítulo hacía rato que estaba escrito y casi terminado(Desde el año pasado, así que mátenme, solo tenía que arreglarlo y agregar unas cosas), pero no me convencía, lo arreglé muchas veces y de verdad no sé cómo quedo, ustedes juzguen.
Espero que les guste el capítulo n.n y perdonen la demora del mismo y si tiene alguna falta de ortografía.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Tesoro
Mai caminaba a paso apresurado por las calles de la ciudad casi completamente en penumbras, se le había hecho tarde y se reprochaba por eso, solo esperaba que su amiga la recibiera. Por la hora que era capaz tendría que visitarla al día siguiente, sin embargo Joey le había dicho con emoción exagerada que mañana iban a comer en casa de la ojiazul y que si quería podía ir, pero ella de cierto modo le incomodaría estar allí con todo el grupo. A pesar que no tenía por qué sentirse de esa forma, también creía que de cierta forma la ojiazul se sentiría igual que ella, se notaba por su comportamiento que había cambiado drásticamente en los últimos tiempos y parecía evitar a aquellos más cercanos a ella.
La rubia suspiró cuando paró en la esquina de la cuadra por el semáforo, no le faltaba mucho para llegar a la casa de su amiga, tan solo dos cuadras. Miró fijamente la luz rojiza que se mantenía deteniéndola, por un lado no quería seguir avanzando para encontrarse con Anzu, no sabía bien que decirle y si podía ayudarla de alguna forma, ella no era buena en esa clase de cosas. Sin embargo por otra parte, quería ser de ayuda y ver a la castaña un poco más animada, en realidad no le agradaba verla tan triste y alejada de los demás, de cierta forma le recordaba a ella. Al perderse en sus pensamientos, rápidamente el semáforo cambió y Mai retomó su carrera con el tiempo, más decidida de ver a la ojiazul que antes.
En casa de Anzu
Si al faraón le extrañaba el comportamiento de la castaña, fue aún más cuando vio como esta observa fijamente su celular. De eso ya había pasado un buen rato y seguía sin entender la razón de que la joven observara con seriedad aquel aparato y queriendo que agarrara aquel objeto de una buena vez. Entonces fue cuando Anzu suspiró y agarró el celular con cierta lentitud, como no queriendo hacerlo, en la pantalla de este figuraba la imagen de un sobre, indicando el recibimiento de un mensaje, entonces ella desbloquea la pantalla y se dispone a leer. El tricolor la observa con atención y ve claramente como los ojos de la chica se oscurecen un poco, antes de cerrarlos y de una forma para nada delicada tirar literalmente el teléfono móvil arriba de la mesa de la cocina y seguido de esto salir deprisa de allí. Eso no significaba nada bueno ¿No?
- ¿Qué se supone que fue eso Anzu?- Preguntó el ojivioleta mientras la miraba sin entenderla.
- Nada- Dijo ella cortante, haciendo irritar un poco al espíritu- Ni siquiera sabes que es un celular, así que no me molestes.
- Claro, eres muy sincera y sí sé lo que es- Dijo él mientras se cruzaba de brazos y la miraba algo molesto.
- Ya cállate- Lo mira sin expresión alguna- Me voy a mi habitación, así que déjame tranquila.
- ¿No ibas a preparar todo para cenar?- Preguntó él mientras alzaba una ceja.
- Se me fue el hambre, a parte recordé que hoy mi madre llega tarde a la casa y odio comer sola- Dijo ella fríamente- Ya es hora que regreses de una vez al interior del rompecabezas del milenio y no sé qué esperas.
-¿Se puede saber qué te pasa Anzu?- Preguntó el tricolor ante el repentino cambio de humor de la castaña.
- Nada- Le respondió mientras evitaba verlo.
- ¿Por qué nunca puedes ser sincera ni por una vez?- Preguntó él con cierto enojo en su voz.
Antes de que la chica le pudiera responder, tocaron el timbre de la casa, Anzu miró de reojo al faraón, quién había apartado su mirada de ella y en esos momentos su vista estaba en dirección de la salida de la casa, de seguro preguntándose al igual que ella de quién se podría tratar. Entonces la joven suspiró, para luego dirigirse hacia la puerta, ella no esperaba visitas, por eso se extrañó que alguien viniera y más por la hora que era. Una vez que la chica abrió la puerta se encontró con la persona que no esperaba ver, sabía bien que la iba a visitar en otra ocasión, pero creía que estaría enojada por literalmente echarla de la casa la última vez que se vieron. Ante ella se encontraba Mai vestida tan perfecta como siempre con su típico conjunto que la hacía ver como una modelo, ella sonreía de costado y llevaba en su hombro derecho una cartera negra y en su mano izquierda una bolsa de compras. A pesar del increíble aspecto de la ojivioleta, esta se veía un poco cansada como si hubiese ido corriendo hasta allí, lo cual no estaba tan lejos de la verdad.
-¿Vas a dejarme pasar o solo te quedarás ahí con la mirada perdida?- Preguntó la rubia al ver lo tildada que se había quedado la otra chica.
- M-Mai… ¿Qué…?- Comenzó a preguntar ella, pero no tardó en ser interrumpida por la otra chica.
- Ahórrate las preguntas, de verdad niña ¿Cómo haces para preocupar a los demás de esa forma?- Dijo Mai con una voz entre enojo y preocupación que sorprendió a la castaña.
- ¿A qué te refieres?- Preguntó Anzu sin entender.
- Yo creo saberlo- Acotó el faraón, quien para frustración de la ojiazul, este aun no le había hecho caso sobre volver al artículo del milenio, sin mencionar que la miraba como diciendo "no pienso irme".
- ¿Qué fue lo que dijiste?- Preguntó Anzu mientras se volteaba a ver al tricolor y este desviaba su mirada, evitando la de ella.
- ¿Qué tanto murmuras? ¿A caso no te gusta que te visite?- Preguntó Mai mientras la miraba con extrañeza.
- ¿Q-qué? Nada de eso, mejor pasa- Dijo ella mientras trataba de formar una pequeña sonrisa en sus labios, claramente fingida- "Genial, me vi rara, por eso no quiero que este Yami cuando hay alguien más conmigo"- Pensó molesta mientras miraba al espíritu de reojo.
Mai alzó una ceja ante el comportamiento de la castaña y seguido a esto ingresó al hogar de esta, la cual suspiró y después de que la joven pasara se dispuso a cerrar la puerta. Anzu no sabía que le sorprendía más, que la rubia estuviera allí o que trajera una bolsa con ella y al parecer la ojivioleta notó que se estaba fijando lo que tenía entre sus manos y le giñó el ojo. Capaz no era buena idea tener tanta curiosidad al respecto porque siendo Mai se podría tratar de cualquier cosa. Le echó una mirada al faraón que se veía claramente sin intenciones de darle privacidad con su amiga, este ya se las vería con ella, ya que no le agradaba ni un poquito que estuviera allí y no podía decirle nada en ese momento porque simplemente parecería loca hablándole al aire.
- Etto…- Comenzó a decir Anzu, pero dejo de hablar de golpe, no sabía que decir, al no esperar visitas tenía la casa no muy aceptable y tenía la esperanza que la rubia no quisiera ir a la cocina porque la había dejado hecha un lío, aunque la verdad era que no deseaba hablar con ella y otra vez la embargo el horrible sentimiento de alejar a alguien de ella, el cual cada vez se le hacía más común ¿Qué era lo qué le estaba pasando? Eso no era común en su personalidad, la cual siempre quería estar y brindar ayuda y ánimos a sus amistades.
- Espero no ser muy inoportuna- Dijo la rubia mientras la miraba de reojo.
- Para nada- Debía su mirada, evitando la de su amiga- Me agrada verte de nuevo- "Aunque no es totalmente verdad, pero desearía que lo fuera"
- Te ves un poco mejor- Observó Mai mientras se sentaba en el sofá y la miraba con atención.
- ¿Enserio?- Preguntó Anzu mientras se acercaba a su amiga y se sentaba a su lado, pero manteniendo un poco de distancia con ella.
- ¿Arreglaste las cosas con tus amigos?- Quiso saber la rubia mientras se acomodaba un poco mejor.
- ¿Cómo lo supiste?- La miró sorprendida, para luego negar con la cabeza-Aunque no creo que este arreglado, digamos que estoy en el intento… y Mai, estuve pensando un poco en lo que me dijiste…
-No te presiones mucho, tómalo con un poco más de tranquilidad, Joey me contó todo- Dijo la rubia, interrumpiéndola con rapidez.
- ¿Qué fue lo que te dijo?- Preguntó Anzu, deseando que su amigo no haya dicho alguna tontería.
- Solo que estaba contento porque iban a pasar más tiempo contigo fuera de la escuela, se ve que extrañaban tu compañía- Dijo Mai mientras sonreía y la otra chica suspiraba de alivio.
- Que exagerados como si los hubiese abandonado- Se cruza de brazos y mira para otro lado, fingiendo estar enojada. Esto no le dura, ya que enseguida piensa un poco mejor las cosas y mira preocupada a su amiga- Lo cual no hice ¿No?- Dijo de pronto sintiéndose insegura.
- Si estuvieras segura de eso no te lo preguntarías, también sería bueno que aprecies que se preocupen a su forma por ti- Dijo la ojivioleta seriamente mientras se cruzaba de brazos.
- Claro que lo hago, es solo… que no quiero que lo hagan- Desvió su mirada y el tricolor la observó con un poco más de atención.
- ¿Pero qué te pasa? Son tus amigos, no es raro que se preocupen ¿Por qué te pones así? ¿A caso no fuiste siempre la que se súper preocupaba por sus amistades? – Preguntó Mai sin entenderla, se suponía que ella no era así y menos con sus amigos.
- No deberían, ya tienen muchos problemas para yo convertirme en uno de ellos- Dijo la ojiazul evitando la mirada de la otra joven.
- Deja de un lado esas tonterías, lo decís como si fueras una más de la lista de eso, lo cual no es- La agarra por los hombros- Pareciera como si nos quisieras alejar.
- Yo…
- No terminé- La interrumpió con brusquedad- No puede ser que hayas cambiado tanto en poco tiempo, tú no eras así.
- La gente cambia- Se deshace del agarre de la rubia-¿Crees que es fácil para mí todo lo que pasó? ¿Quién no cambiaría en esas situaciones? ¿Tan malo es querer estar tranquila?- Dijo Anzu, quién si darse cuenta había comenzado a elevar un poco la voz.
- Pero lo que estás haciendo es perjudicial para ti y para los que te rodean ¿Crees que yo o Joey nos agrada la idea de verte tan mal?- Le respondió Mai en el mismo tono que ella.
- Esto no parece que vaya a salir para nada bien- Dijo Yami como espectador de la conversación, tenía suerte de que la castaña se haya olvidado por completo de su presencia.
- Yo de verdad no quería que se diera cuenta, no quiero que se preocupen de esa forma, me hacen sentir peor- Dijo la castaña ya calmándose un poco, su voz temblaba ligeramente y sentía un poco de ardor en sus ojos.
- ¿Y cómo crees que se sienten ellos al respecto? Solo estas escapando- Suspira en un intento de calmarse también, de nada servía alterarse- Capaz no sea nadie para decirlo, sin embargo escucha a alguien que conoce bien la soledad- La mira fijamente- La amistad es algo muy preciado, si la tienes cuídala y apréciala porque siempre estará para ti pase lo que pase y créeme que cuando uno está solo es como si el frío te invadiera y no tuvieras forma de calentarte.
- Que complicado- Dirige su mirada hacia Anzu, quién parecía estar conteniéndose- ¿Por qué se reprime tanto? ¿Por qué quiere afrontar todo sola?-El tricolor suspira- ¿Y ahora porqué estoy teniendo tantas preguntas sobre ella? Uff, al menos tengo como consuelo que no me esté prestando atención- Y él no se equivocaba, la castaña parecía concentrada en la conversación con su amiga.
- Lo sé bien – Desvió su mirada-¿No te acuerdas que era la que hartaba a todo el mundo con sus discursos de amistad? Y que todos odiaban eso- Dijo la ojiazul con cierta tristeza en su voz.
- Como olvidarlo, me lavaste el cerebro con eso y ahora reparto palabras de aprecio de amistad todo el tiempo – Bromeó la ojivioleta-¿A caso tú ya lo olvidaste?- Le preguntó, poniéndose nuevamente seria.
Anzu levantó su mirada y la observó fijamente… ¿A caso ella estaba usando psicología? Eso definitivamente no le gustaba, odiaba la psicología cuando se aplicaba en ella, como si eso la ayudara de algo. Ese era un pensamiento muy negativo de parte de la ojiazul, pero no había tenido buenas experiencias con psicólogos y lo único que hacían era empeorar las cosas, por su parte que todos ellos se fueran a la mierda. La chica negó con la cabeza para sacarse esos pensamientos y responderla a su amiga, la cual la estaba viendo extrañada otra vez.
- ¿La amistad?... No…, supongo que no, pero no entiendo la razón de que me siento así- Dijo Anzu mientras se abrazaba a sí misma.
- Y para que te quede claro, nadie odiaba tus discursos, capaz llegaba un punto en que cansaba, pero nada más, después de todo siempre nos hacía recordar a todos cuanto valíamos para ti, el apoyo y la confianza que nos dabas- Le sonríe con cariño- Te queremos Anzu, no lo olvides, estaremos siempre contigo y nos podes hablar de cualquier cosa, lo entenderemos- Dijo Mai, deseando que la ojiazul dejara a un lado esos sentimientos que la atormentaban y no la dejaban continuar, como una clase de depresión insistente.
-Pero…- la voz de Anzu sonó temblorosa y ella sabía que si seguía así iba a llorar.
- ¿Por qué crees que estoy aquí? ¿O por qué Joey y Tristán se esmeran para hacerte sonreír? Hay momentos difíciles que uno afronta, pero son más fáciles cuando uno está en compañía de las personas que quiere y también creo que eso no es a única cosa que te preocupa ¿No?
-Mai- Inevitablemente las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas- Yo…, de verdad… de verdad lo siento- Dijo al mismo tiempo que trataba de secarse las lágrimas que había derramado sin querer ¿Por qué la ojivioleta tenía que ser tan comprensiva? ¿Decirle todas esas cosas? ¿No sabía ella que si hacía eso no tardaría en derrumbarse?
- Tranquila- Se acerca a ella y la abraza- ¿Lo estuviste soportando todo este tiempo?- Preguntó la rubia mientras peinaba con torpeza el pelo de la otra chica, en una demostración de cariño inseguro y poco común de ella.
- No es cierto Mai, yo…
- Te dije que Joey me lo contó todo, sé cómo te preocupaste por Yugi y las cosas que hiciste por él- "Aunque no fue todo lo que me dijo Anzu…"-Pensó ojivioleta.
- Ese idiota… ¿Qué fue lo que exactamente te contó y cuándo?- Preguntó la castaña, sin querer deshacer el abrazo.
- Eso no importa ahora- Sonríe levemente- Lo que importa es apreciar a las personas que se preocupan y quieren a uno- Dijo Mai, sin querer contarle lo de Joey, eso era una plática entre los dos, no podía decírselo a Anzu. Sin embargo era casi imposible no recordar sobre ese día.
Flash back
Había pasado solo dos días desde que Joey la había llamado, aunque no era mucho tiempo un deseo de saber cómo estaba la invadía, por eso había decidido regresar a Domino y en esos momentos se desplazaba en diferentes sitios de la ciudad, como si esperara encontrarse con el duelista. Era ridículo que hiciera eso, después de todo no había muchas posibilidades de dar con él, sin embargo otra no le quedaba, no sabía dónde vivía y este no respondía el celular para saber dónde era y menos para poder arreglar algún lugar para encontrarse. Ella suspiró y siguió su camino, después de todo sí había sido una pésima idea, a parte se estaba haciendo tarde, el sol se estaba escondiendo y no tardaría en anochecer. Entonces Mai ya resignada en toparse con Joey, emprende la vuelta hacia el hotel donde se hospedaba, sin embargo en ese momento detiene su paso al escuchar su celular sonar con la canción que había puesto en tono de llamada y lo que menos esperaba al sacar el teléfono de su bolso fue que en la pantalla figurara el nombre de la persona que tanto buscaba.
- Hola guapo hasta que me llamas- Dijo ella tratando de que su voz sonara lo más normal posible, porque desde la última vez que le había hablado sentía un nudo en la garganta.
- Mai…- Aguardó silencio por un momento, por lo cual la joven aprovechó a seguir hablándole.
- Sí…-Dijo la ojivioleta esperando con algo de impaciencia que el chico le hablara.
-… ¿Estás ocupada ahora mismo?- Preguntó con cierta vacilación Joey.
- Soy una mujer muy ocupada Wheeler- Sonríe de costado- Pero es tú día de suerte porque estoy disponible.
-Bien… en mi casa en una hora- Dijo el chico rápidamente.
- Perfecto, pásame la dirección cariño.
Una vez que Mai estuvo en la entrada del hogar del chico, se quedó un rato observando la puerta, sin reunir todavía el valor suficiente de golpear o tocar el timbre para anunciar su llegada. Sin embargo no tuvo la oportunidad de siquiera intentarlo, ya que repentinamente esta se abrió, sobresaltándola y ante ella apareció Joey. La rubia estaba a punto de decirle de todo, sin embargo mantuvo el silencio al ver la expresión del chico, ella nunca lo había visto de esa forma, tan… invadido por la tristeza, parecía que no hubiese quedado nada del joven alegre, molesto y peleador que conocía. Al parecer era peor de lo que ella imaginaba.
- Entra Mai- Dijo él con voz suave y sombría.
- Recién llego y dándome órdenes guapo, deberías tratar mejor a una dama cuando se presenta a tu puerta….- Se calló de golpe una vez que entró y vio el interior del lugar del chico.
Todo su alrededor, parecía que un terremoto había pasado por allí y nadie hubiese querido arreglar los destrozos que este causó. Había ropa regada por el piso, envases de cartones que alguna vez habían contenido comida para llevar depositados en cualquier parte y uno que otros objetos en las mismas condiciones por todo el sitio. Quizás lo que la alarmó en ese desorden fueron las botellas de alcohol esparcidas por todo el piso, algunas aun con el contenido, otras rotas y vacías tiradas al azar.
- No son mías, mi padre estuvo por aquí, ya se fue, quizás no venga por unos días- Cierra la puerta tras de sí- Después de todo no se puede esperar mucho de un alcohólico- Dijo Joey sin emoción alguna, respondiendo la pregunta que se había formado en la mente de ella.
- Al menos podías acomodar…- Negó con la cabeza- De todas formas… ¿Qué se supone que hago aquí?- Preguntó más para sí misma que para el chico.
- No lo sé…, podría ser porque quería hablar con alguien… o solo deseaba algo de compañía- Baja su mirada, evitando la de ella- No lo sé… ¿Qué debería hacer? Todo parece cada vez salir peor, es como que ningún intento fuera suficiente…
- Alto ahí- Lo interrumpió Mai, elevando un poco su voz- ¿Se puede saber de qué estás hablando? Porque creí que estabas mejor cuando hablaste conmigo la otra vez.
- Sí…, hablar contigo me animó en ese momento, quizás por eso te llamé hoy, aun así me parece patético, incluso para mí, estar pidiéndote ayuda cada vez que no sé qué hacer.
- Suéltalo, lo escucharé- Le respondió la ojivioleta, sorprendiéndolo, por fin haciendo que él cambiara de expresión- Si eso hace que vuelvas a ser el mismo de siempre, te ayudaré en lo que pueda.
-Mai…
- Pero no te confundas- Dijo con cierto tono de voz de enojo mientras un leve sonrojo aparecía en sus mejillas- Solo lo hago porque de verdad pareces un cachorro abandonado y no lo soporto.
- Siempre dirigiéndose a mí como un canino- Dijo Joey con cierta diversión y por primera vez sonriendo un poco- Pero es verdad después de todo…
- ¿Y bien?- Preguntó ella impaciente.
- Esta vez es sobre…Anzu- Dijo Joey, ganándose toda la atención de la rubia, quien aunque conocía a la castaña, no podría decir que sabía mucho de ella y menos en los últimos tiempos.
Fin del flash back
Mai abrazó con un poco más de fuerza a la ojiazul, no debía pensar en eso en esos momentos, sino su amiga lo sabría lo que estaba pensando con tan solo verla. Era mejor que las cosas por el momento quedarán así, la castaña ya se había sacado un peso de encima al soltar todo lo que sentía con respecto a sus amigos y sacar a relucir un tema más profundo iba ser demasiado. Después de todo, lo que le había contado el chico no era solamente de Yugi, ya que a este se le habían escapado ciertos temas personales de la castaña que si ella supiera lo querría matar.
"Anzu debe de sentirse sola y a veces pareciera como si no pudiéramos llegar a ella"- Le había dicho Joey en ese entonces- "Debe de haber una forma de que estamos para ella, porque en el fondo todos nos sentimos igual"
- Así que es mejor que no te culpes más Anzu, lo de Yugi afectó a todos y por eso se fueron alejando sin querer-"No estás sola, esto es algo que puedes superar más fácil si comprendes la amistad de tus amigos"-Sin embargo siempre estuvieron apoyándose el uno al otro, aunque pocas veces se dieron cuenta y eso es lo que importa.
- Mai…- Comenzó a decir la castaña, sin embargo no sabía que decir.
- Debes entender Anzu, eres una persona increíble y yo quiero de verdad entablar una fuerte amistad contigo, que seamos más unidas y que me puedas contar lo que quieras, porque yo sé que puedo hacer lo mismo.
- S-sí- Desase el abrazo y la mira fijamente- Eso me gustaría- Dijo ella mientras sonreía, lo cual sorprendió a Mai, quien le devolvió la sonrisa.
Al parecer la ojiazul siempre trataba de calmar a sus seres queridos y evitar sentirse mal todo el tiempo por lo que le pasaba. La joven sonreía y afirmaba estar bien, sin embargo… ¿Qué tan cierto era eso? Por ahora tenía que confiar que ella se encontraba mejor y a decir verdad, así lo sentía.
- Creo que tendrán mucho de qué hablar mañana así que anímate- Dijo la rubia mientras le guiñaba un ojo.
- Gracias Mai- Dijo Anzu, estando ya más tranquila.
-"Al parecer solo necesitaba alguien que la abrace"- Pensó Yami mientras miraba a ambas chicas, al mismo tiempo que un sentimiento inexplicable lo invadía- ¿Por qué no me contó nada y a ella sí?- Desvía su mirada- Esto no debería molestarme, si fui yo para empezar que no quería saber nada de ella, pero…- La vuelve a mirar- De cierto modo me hace enojar.
- Anzu…- Agarra la bolsa que había dejado anteriormente a su lado en el suelo- Espero verte mejor, no es un regalo, solo... un presente- Dijo Maí mientras evitaba la mirada de la otra joven.
-¿Para mí?- Toma la bolsa y la abre- Es hermoso…- Dijo una vez que sacó del envoltorio el peluche que este contenía y lo veía con ojitos brillosos.
Era el peluche amistad brillante, un monstruo de las cartas, el cual a la castaña siempre le había gustado porque representaba una de las cosas más importantes para ella. La joven sonrió y miro atentamente cada detalle de la figura afelpada, sus alas, su aurora, todo, al mismo tiempo que sonreía. Por otro lado, Mai suspiró aliviada de que le gustara el peluche, ella no era buena para elegir esa clase de cosa, sin mencionar que desde un principio le había parecido ridículo regalarle una cosas así a alguien de la edad de Anzu, sin embargo a todo el mundo parecía gustarle esa clase de cosas sin importar la edad, así que estaba aliviada. También la rubia se sentía avergonzada por ser ella quien le regalara algo así de tierno, sin importar lo que digiera Joey al respecto.
-Nunca pensé que me regalarías algo como esto- Abrazó el peluche y la miró- Y si fueras a darme algo sería otra cosa, como ropa o accesorios o…- Dijo la ojiazul, pero fue interrumpida por la otra chica.
- Ya entendí- Se sonroja levemente- En parte le debo el crédito a los dos tarados por darme la idea de darte eso, sin embargo fui yo quién lo eligió.
- De verdad muchas gracias Mai- Sonrió nuevamente- No me habías dicho que te encontraste con Joey y Tristán.
-Solo encontré a Tristán hace unos días y Wheeler… - Vaciló un poco antes de continuar-Digamos que estuvimos en contacto- Le respondió la ojivioleta mientras desviaba su mirada.
- ¿Contacto?- Miró fijamente a la rubia, la cual parecía por alguna razón evitar su mirada- Cuenta todo.
- ¿Qué cosa?- Preguntó ella, sin querer contestar la pregunta.
- ¿Qué más podría ser?- Sonríe- Hablo de las cosas entre Joey y tú.
- No nada que decir sobre él- Dijo la ojivioleta mientras se cruzaba de brazos y seguía evitando la mirada de su amiga.
-Mai, me digites que te podía decir cualquier cosa, lo mismo es para ti, ahora suéltalo- Le exigió la ojiazul.
- ¿Sabes qué?- La mira molesta-Me arrepiento de mis palabras.
- Esto cansa, parece que la hora de los chismes va a comenzar- Mira con cierto aburrimiento a ambas chicas-Creo que regresaré al rompecabezas del milenio- Dijo Yami ya aburriéndose.
El faraón no se equivocaba, las dos jóvenes se pasaron un largo rato hablando, tanto que le fastidiaba, en ese tiempo hubiese podido jugar todo un torneo de monstruos en duelo, fue un gran alivio de su parte cuando la rubia al fin se despidió y se marchó de la casa. Anzu en esos momentos se veía un poco más relajada, incluso feliz. No entendía a la castaña, no comprendía a las mujeres en general y él era un antiguo gobernante, no tenía conocimiento sobre eso. Miró a la ojiazul, quién en ese momento parecía saltar de dos en dos los escalones de la escalera mientras sostenía entre sus manos el peluche que le había dado su amiga y para la opinión de él, ella no tardaría en pisar mal y caer si seguía así. Pero al parecer estaba equivocado, ya que la joven poseía un buen equilibrio y evitó cualquier accidente hasta estar en su habitación. No por nada la castaña quería ser bailarina y era innegable que poseía talento para eso.
- No puedo esperar a mañana- Dijo la ojiazul mientras literalmente se tiraba en la cama- Quiero ya ver a los chicos- Sonrió en una forma diferente a la que siempre había visto el tricolor, esta era divertida, pero daba un mal presentimiento- Quiero saber lo que me tiene que decir Joey de Mai- Se ríe brevemente- Esos dos-Sonríe- ¿Quién lo diría?
Anzu dejó de pensar en voz alta cuando sintió la mirada fija del faraón sobre ella, inquietándola por la atención que le daba y el incómodo silencio de este. Era la primera vez desde que había llegado Mai que le prestaba atención, era increíble la forma que se había olvidado por completo del espíritu del artículo del mileno ¿Estaría enojado con ella por eso? ¿O era algo más que se le escapaba?
- Yami… - Desvía su mirada hacia él- ¿Ocurre algo?
- No- Respondió él cortante, para luego regresar al rompecabezas del milenio.
- ¿No?- Se sienta de golpe, seguido a eso agarra entre sus manos el triángulo invertido y lo mira con atención- Esa respuesta no me convence- Estufa- Y después dices que yo cambió mucho de estado de ánimo.
Se saca el artículo del milenio y lo deja al lado suyo sin dejar de mirarlo, lo cual se le estaba haciendo costumbre. El faraón siempre le era difícil de entender a la castaña, misterioso, un poco enojón con cada cosa que la ojiazul hiciera, sin embargo a veces parecía preocuparse de verdad por ella, aunque había dejado bien en claro que no quería saber nada de Anzu y eso quizás era porque prefería descubrir su pasado.
- Como sea- Sonríe levemente- Ya es tarde para que mi mente de vueltas - "Otra vez estoy pensando mucho sobre el faraón "- Pensó la castaña con las mejillas algo coloreadas-Buenas noches Yami- Dijo en ese momento el rompecabezas brilló, haciéndola sonreír ante la silenciosa respuesta del tricolor, para luego quedarse profundamente dormida.
Al día siguiente Anzu abre los ojos por un incesante ruido y la constante llamada a su persona. Ante ella ve al faraón, quien la miraba fijamente, la chica le devuelve la mirada, para después darse cuenta que el sonido molesto era el despertador y que la voz era perteneciente a su madre que quería que se despertara para desayunar. Sin embargo no sabía por qué el tricolor la miraba de esa forma y le dio un mal presentimiento cuando este sonrió con burla, entones se dio cuenta que había estado todo el tiempo abrazando contra ella el rompecabezas del milenio. La castaña se sintió enrojecer mientras soltaba el artículo del milenio como si este de pronto le quemara, al mismo tiempo que evitaba ver a Yami, al hacer eso vio la hora y saltó de la cama.
-¡Kya! Me quedé dormida- Dijo Anzu, quién a toda prisa agarraba su ropa y se dirigía al baño a darse una ducha rápida antes de ir al colegio.
Antes de ese día pensaba que nunca podría levantarse tarde y hacer todo en cinco minutos, ni siquiera tardar tan poco en ya estar tan cerca de la escuela y menos al ver el estado de sus amigos cuando los encontró por el camino. Tanto Joey como Tristán caminaban como si le costara una gran fuerza cada paso que daban y sus ojeras casi los convirtieran en mapaches. Eso que al principio lo más raro que había sido para ella en esa mañana era haber dormido abrazada al rompecabezas del milenio y que por eso hubiese descansado como nunca antes, ya que ni pesadillas había tenido.
- ¿Pero qué les pasó? Un Zombi se ve mejor que ustedes dos- Dijo Anzu mientras miraba a ambos chicos y alejaba en su mente lo que tuviera que ver con lo ocurrido antes y después de despertar.
-¿Te acuerdas de la apuesta?- Ella asiente lentamente- Viciamos toda la tarde y noche del día anterior y la madrugada de hoy- Dijo Joey mientras sonreía cansadamente, pero con satisfacción.
- Se ven miserables por un juego- Dijo ella por el estado que se encontraban, por lo cual era increíble que se mantuvieran en pie con tan solo unas dos o como mucho tres horas de sueño.
- ¡Yei! – Exclamó animado el rubio mientras levantaba sus brazos-Y qué juego, no sabes cuánto valió la pena.
- De verdad sí que valió la pena ver como perdías una y otra y otra…- Comenzó a decir el castaño, hasta que fue empujado e interrumpido por el rubio.
- Cállate Tristán- Dijo Joey molesto.
- Admite que tienes una mala racha en los juegos amigo- Le respondió él mientras le daba palmaditas en la espalda.
- Hasta yo te gano- Dijo Anzu y Tristán asintió estando completamente de acuerdo.
- Que crueles y se hacen llamar mis amigos- Dijo Joey dramáticamente- Ya no se puede contar con nadie hoy en día.
- Vamos, no es para tanto- Dijo el castaño, sacándole importancia- Solo reconoce lo malo que eres para tratar de mejorar.
- Cruel, Tristán eres malo conmigo-Abraza de improvisto a la ojiazul, sobresaltándola- Anzu, consuélame.
- ¿Pero qué haces Joey?- Preguntó ella mientras trataba de apartarlo, ya que le incomodaba que él se aferrara a ella como garrapata.
- No seas mala y ayúdame- Le respondió él.
-¿Desde cuándo no te puedes enfrentar a Tristan?- Preguntó ella mientras alzaba una ceja.
- Desde que fue aniquilado en el juego- Dijo el castaño mientras lo señalaba- Así que no se meterá más conmigo y me dará su bendición para salir con la dulce Serenity.
- ¡Sobre mi cadáver!- Suelta a su amiga y comienza a perseguir a Tristán- No conoces una actuación cuando la ves.
- ¿Eso era lo que hacías? Debes de esforzarte más sino ni un Oscar ganarás- Le respondió él mientras esquivaba y huía del rubio.
- Si DiCaprio lo consiguió, yo también- Dijo Joey, quién al fin pudo alcanzar al otro chico.
- Pero sí que tardó- Le respondió mientras esquivaba el golpe que le lanzaba su amigo.
-Tus amigos parecen más animados que de costumbre- Dijo el faraón, apareciendo al lado de Anzu mientras miraba la persecución de ambos chicos.
- Sí- Sonríe ampliamente- Me ponen feliz verlos así, aparte de seguro que también están contentos porque vienen a casa.
- Veo que te hizo bien hablar con Mai- Dijo el tricolor mientras desviaba su mirada hacia ella.
- ¿Tú lo crees?- Mira a Joey y Tristán que peleaban tontamente a unos pasos adelante de los dos.
- Parece como si te hubieras sacado un peso de encima- Continuó diciendo el faraón y la castaña lo mira mientras sonreía.
- A decir verdad me siento más aliviada Yami… Empezó a decir ella, pero su voz fue tapada por la de alguien más.
-¡Anzu!
La ojiazul se da media vuelta al escuchar aquella voz conocida que la llamaba, para luego ser sorpresivamente atrapada por unos cálidos brazos que la rodeaban con fuerza. La clara expresión de sorpresa se reflejó en el rostro de a chica, tanto como la del espíritu del rompecabezas del milenio.
- ¿Q-qué…?- Mira con incredulidad al joven que la abrazaba-¿B-Bakura?- Preguntó la ojiazul mientras se sonrojaba.
- ¿Lo conoces?- Preguntó el tricolor molesto por ese motivo como por como la chica lo ignoraba y lo cerca que estaba el joven de ella.
- Anzu, vine lo más rápido que pude cuando me enteré- Dijo el alvino, sin soltar a la castaña, la cual tenía las mejillas levemente coloreadas-¿Estás bien?-Le preguntó preocupado.
- ¿Quién demonios es ese?- Preguntó repentinamente enojado el faraón mientras fulminaba con la mirada al chico.
-S-sí… y y-yo-pensé que tú te encontrabas de viaje- Desvía su mirada, sintiéndose algo incómoda, cosa que no pasó desapercibido por Bakura, quién avergonzado desvió su mirada y la soltó.
-Me enteré lo de Yugi y no dudé en tomar el primer vuelo hacia Dominó- Dijo el peliblanco sin mirarla.
- ¿Pero cómo lo supiste?- Preguntó Anzu y ante eso el alvino la ve y centra su atención por un momento hacia el rompecabezas del mileno que ella poseía, pero enseguida no tardó en apartar su mirada de este.
Esa acción no pasó desapercibida por el faraón, quién miro al alvino con desconfianza, tenía un mal presentimiento de ese chico, pero la castaña parecía no sentir lo mismo que él, cosa que no le gustaba para nada. Como ella parecía tener la atención atrapada en el alvino, solo podía observar, ya que otra vez lo ignoraba como había hecho con Mai.
- No creo que eso sea importante- Sonríe-En estos momentos la que me preocupa eres tú- Dijo Bakura mientras le tocaba el hombro, cosa que hizo que Yami lo viera mal.
- Estoy bien, de verdad- Le devuelve la sonrisa- Siempre que tenga a mis amigos lo estaré, sin importar que pase.
- Tienes razón, me alegra verte bien.
- Y yo estoy feliz que regresaras, de verdad me sorprendiste, pensaba que vendrías recién dentro de dos meses- Dijo Anzu, recordando el viaje que había hecho el chico por el trabajo de sus padres.
- Tenía que ver como estabas tú y los demás, no dude en venir lo más rápido posible- Dijo él, un poco incómodo por el tema de la pregunta que le hacía.
- De seguro que te debió costar convencer a tus padres de regresar.
- No, la verdad que fue muy fácil- Dijo Bakura en voz baja, llamando la atención de la ojiazul.
- ¿Fácil?- Peguntó mientras lo miraba fijamente, ella sabía que los progenitores del chico eran muy estrictos para que accediera que se fuera de esa forma.
- Yo…- Comenzó a decir, pero fue interrumpido.
- ¡Ey! ¡No se queden atrás que llegarán tarde!- Les gritó Joey, quién ya estaba con Tristán en la entrada de la escuela.
- Mejor nos apuramos- Le dijo la castaña a Bakura.
- Tienes razón- La mano que estaba en el hombro de la chica, la deja caer, para después con ella agarrarle de la mano, cosa que sobresaltó un poco a la ojiazul- No hay que llegar tarde- Dijo el peliblanco mientras la hacía avanzar más rápido.
- S-sí- Dijo ella relajándose un poco mientras le sonreía y se disponía caminar al lado del chico- "No han cambiado nada, hasta Bakura sigue siendo el mismo de siempre"- Pensó Anzu mientras veía de reojo al alvino, para después desviar su mirada hacia Joey y Tristán.
"Ellos son mis amigos, de verdad los aprecio mucho, no sé cómo no me di cuenta antes, cuando menos me lo esperaba siempre estuvieron conmigo y yo tengo que hacer lo mismo, les debo mucho. Capaz hayamos perdido nuestro sol, pero las estrellas de cada uno de ellos no dejaron de brillar, siempre iluminando mi oscuridad, no estoy sola y yo brillaré lo más intensamente que pueda para los que más quiero."
Fin del capítulo siete.
Oh, que lindo pensamiento el de Anzu al final, bueno, creo que me salió algo cursi.
¿Quién quería ver a Yami celoso? Pues ya lo tienen XD Es hora que se compliquen las cosas.
En fin...¿Qué les pareció?
Muchas gracias por la súper paciencia, apoyo y reviews a:LinkZX(Me agrada que te agrade mi finc XD wow, los seis capítulos de una y yo aquí tardándome en escribir una continuación, espero que te haya gustado este cap), DanyStormborn01(Creo que ya desaparecida es mi segundo nombre, pero bien que siempre regreso XD Espero seguir expresando bien los sentimientos de cada personaje y no irme por las ramas. Anzu y Yami tratan de evitar lo que están sintiendo el uno por el otro, pero no les funcionará para siempre. Joey y Mai son todo un caso, el amor se huele en el aire n,n),Rossana's Mind(La relación de Atem y Anzu es lo más, nos estamos escribiendo amiga n.n),Tea Mutou (Me alegra que te guste la historia, trataré de actualizar más seguido), Love Stories On My Mind (Amiga, andas más desaparecida que yo, pronto me pondré en contacto contigo. La relación entre Yami y Anzu es complicada, me divertiré escribiendo el proceso que espero que todos disfruten. Hay que tener cuidado la Atemtitis aguda es contagiosa (me mataste en esa parte de tu review XD) Espero escribirnos pronto n.n ), Kyojuanime(Gracias por todo, me sirvió de mucho y me alegra de contar con tu ayuda. Perdón por la demora del capítulo, trataré de actualizar más seguido, aunque a veces se me haga imposible de hacerlo), Mizuki(Ya tengo una idea del final de esta historia, solo espéralo porque todo puede pasar)y a todos los que se toman su tiempo en leer este finc.
Besos y abrazos(bien de oso) psicológicos n.n
Hasta el próximo capítulo!
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