¡Hola a todos! - Le saca el polvo a su cuenta de Fanfiction y comienza a darle cariñito a sus historias abandonadas - Ya era hora que reviviera.
Y no, no están alucinando, soñando o cualquier otra cosa que puedan pensar ya que no se la creen por el tiempo que pasó. Yo no puedo creer que hace más de un año que no actualizo esta historia y ya pasaron meses desde la última vez que me pasé por aquí. Disculpen por dejar todo, pero pasaron muchas cosas durante este tiempo y a pesar que había pensado actualizar mis historias antes, no me fue posible. Pero ya estoy aquí, así que sin más que agregar (por ahora), les dejo el capítulo, el cual espero que no tenga muchos errores :)
Yugioh y sus personajes no me perteneces, yo solo me inspiro y escribo historias.
Tesoro
El faraón entrecerró los ojos mientras veía al grupo de chicos, seguido a eso cruzó sus brazos y estufó. No estaba molesto porque cierta joven castaña lo ignorara, tampoco era por el motivo que ella estuviera con sus amigos, absolutamente no se trataba de eso. La cosa era que no soportaba el hecho que la ojiazul se encontrara sonriendo de esa forma tan alegre y despreocupada al sospechoso peliblanco, al mismo tiempo que tenían una animada charla, la cual los demás no tardaron en unirse. De verdad no estaba enojado ni celoso, solo se estaba preocupado por Anzu…, no, eso tampoco, nada más tenía un mal presentimiento sobre ese chico y por eso estaba molesto. Que la joven se encontrara tan pegada a Bakura definitivamente no era el motivo de sus quejas silenciosas y menos el detalle de que ambos estuvieran tomados de las manos hacía ya un largo rato y que la chica no diera indicios de soltarlo o alejarse de él.
-¿Qué ocurre? - Preguntó Anzu, quién había desviado su mirada en dirección del tricolor al sentir la intensa mirada fija de este sobre ella.
-Mmm -Evitó verla – Nada - Le respondió al mismo tiempo que se encogía de hombros y ante esto la ojiazul lo miró extrañada por la respuesta de éste.
- ¿Pasa algo Anzu? - Preguntó Bakura, al mismo tiempo que la miraba con curiosidad.
- N-no – Desvió su mirada en dirección del peliblanco - No pasa absolutamente nada, solo… pensaba en voz alta - Dijo ella, para después reírse nerviosamente - Creo que es bueno tenerte de vuelta.
- La próxima vez que te vayas avisa, al final nos enteramos por los profesores - Dijo Tristán al mismo tiempo que lo miraba molesto.
- Sí viejo, desapareciste de un día para el otro - Continuó el rubio, compartiendo el mismo sentimiento que su amigo.
- Lo siento - Sonrió levemente - Mi padre insistió que lo acompañara y no tuve tiempo de decirles nada - Dijo el peliblanco con cierta incomodidad.
- Lo mínimo que pudiste hacer es traernos regalos - Dijo Joey mientras lo miraba fijamente, esperando una respuesta.
- Pues…yo…- Comenzó a decir Bakura.
- ¡Joey! - Lo interrumpió Anzu, salvando al alvino de responder - No seas así - Dijo algo enojada - Eso no es lo que importa.
- Pero…- Trató de protestar el rubio, sin embargo dejó de hablar de golpe al sentirse que se hacía pequeño ante el regaño de su amiga.
- Nada de peros, no seas infantil - Dijo la ojiazul mientras lo fulminaba con la mirada.
- Sí mamá - Le respondió Joey, al mismo tiempo que bajaba su mirada y metía sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta - Mentiría si dijera que no extrañaba esto - Susurró para sí y no contó que alguien más lo escuchara.
- Oh, pobrecito, todo este tiempo quería que Anzu lo regañara - Dijo burlonamente el castaño.
- Cállate Tristán - Dijo Joey mientras lo fulminaba con la mirada.
- Ustedes sí que no cambian - Dijo Bakura, quien trataba de reprimir la risa que le causaba el comportamiento de esos dos.
- No es como si siempre me enojara con ellos ¿O sí? - Preguntó la castaña algo insegura.
- Eh..., no te gustará la respuesta Anzu - Le respondió el peliblanco.
- Bakura - Dijo ella molesta mientras inflaba sus mejillas.
- No te enojes, aunque te veas tierna haciendo esos pucheros - Dijo el alvino, para luego alborotar el pelo de la castaña.
- ¿Q-qué? - Preguntó la ojiazul, quien se sonrojó al instante por lo que le había dicho Bakura y por lo que este hizo ya que la hacía sentir una niña pequeña.
El faraón estaba que le salían chispas por los ojos mientras un aura oscura emanaba del espíritu de rompecabezas del milenio, lo peor era que la sonrisa de triunfo del peliblanco parecía una burla dirigida hacia él. Debía calmarse, él… no podía estar celoso y menos de Anzu, eso… no era ese sentimiento, aunque él mismo estaba dudando de ello, cosa que lo hacía enojar mucho más. Fue un alivio para el tricolor una vez que el grupo de amigos entraron al aula, por lo menos de esa forma Anzu no estaría pegada a Bakura, quien se sentaba a unos cuantos bancos de distancia, estando bastante alejado de la castaña. Solo quedaba esperar que terminara la jornada escolar y así podría estar tranquilo con la ojiazul y poder hablar de muchas cosas con ausencia del peliblanco que se le pegaba como garrapata a ella. Pero eso no era lo peor, la forma de que Bakura la miraba, tan atentamente, estando pendiente de cada gesto o acción de ella lo irritaba y más sabiendo que él hacía exactamente lo mismo.
Ese día las horas no pasaban más, por lo menos para el espíritu del rompecabezas del milenio, el cual ya había perdido la cuenta de cuantas miradas de reojo, guiños y sonrisitas se habían lanzado tanto Anzu como Bakura ¿Qué demonios le pasaban a esos dos? A la castaña no parecía importarle el comportamiento del peliblanco hacia ella, hasta parecía que le gustaba,… o solo eran cosas del tricolor, pero cualquiera que vieran a ambos jóvenes se daría cuenta que algo pasaba. Hasta apostaría que Joey se había percatado de ello, puesto que siempre parecía mantener cierta distancia del par y poner escusas tontas junto al castaño, quien le seguía el juego. Lo que ya estaba empezando pensar era enseñarle a la ojiazul a elegir a sus amigos.
- ¡Por fin salimos! ¡Vamos a comer en casa de Anzu, vamos a comer en casa de Anzu!- Comenzó a cantar Joey, siendo seguido por un también animado Tristán.
- ¿Los invitaste a comer hoy? - Preguntó con curiosidad Bakura.
- Etto…, se los debía, a parte hace mucho que no hacíamos cosas todos juntos - Dijo la castaña, quién tenía la mirada perdida en dirección de los dos escandalosos.
- Ya veo - Dijo el peliblanco, comprendiendo a la chica.
- Bakura - Lo llamó ella, haciendo que este enseguida le prestara atención.
- "No lo hagas, ni lo pienses, de verdad Anzu, él no está invitado"- Pensó el faraón mientras se cruzaba de brazos y fulminaba con la mirada a Bakura -"No te atrevas a hacerlo"
- ¿Quieres venir también a casa?- Preguntó la castaña, haciendo lo contrario a los deseos del tricolor, quién maldijo mentalmente por eso.
- ¿De verdad puedo? Yo no quisiera que… - Comenzó a decir, pero fue interrumpida por la chica.
- "Una molestia, eso es lo que eres "- Pensó el faraón, para después mirar fijamente a la ojiazul - Es tu oportunidad Anzu, dile que no - Dijo el tricolor, esperando que la chica hiciera lo que quería.
- Tranquilo, sí estás invitado, además eres mi amigo- Dijo la chica, ignorando olímpicamente al ojivioleta- No te estás colando o molestando a alguien.
-"¡Pero si está haciendo precisamente eso Anzu!"- Pensó molesto el faraón.
- Entonces sería genial, podré probar tú comida, de seguro que cocinas bien Anzu - Dijo el peliblanco, quien estaba bastante animado.
-¿Qué? - Se sonrojó levemente - S-sí, supongo, a Joey y a Tristán les gusta.
- A esos dos les gusta cualquier cosa, creo que tu comida es mejor de lo que piensas - Dijo Bakura mientras la empujaba con cariño, haciéndola reír.
- Eso espero - Dijo ella, al mismo tiempo que sonreía.
- Ya verás cuando lo pruebe - Dijo el peliblanco, para después giñarle un ojo.
- Esto no puede ser verdad - Pensó en voz alta faraón mientras alzaba una ceja y observaba con desagrado la escena.
- ¡Oigan! – Les gritó Joey - Apúrense, estuve esperando mucho para esto.
- Yo ni siquiera dormí por ese motivo - Dijo dramáticamente Tristán y ante eso el rubio asintió.
- Parece que están desesperados - Dijo Anzu mientras los miraba con algo de vergüenza.
- ¿Eso te sorprende? - Preguntó Bakura, para luego reírse un poco.
- De verdad no, después de todo así son ellos - Dijo la castaña mientras sonreía.
- Esta va a ser una tarde larga y desagradable - Dijo el ojivioleta, quien observaba como el grupo se dirigía con prisa al hogar de Anzu.
Una vez en la casa de la ojiazul, los tres chicos tomaron asiento mientras esperaban con ansias que Anzu trajera lo que tanto ellos esperaban. Lo que pasó a continuación de eso era de esperarse, una vez que la joven dejó sobre la mesa los postres, literalmente tanto Joey como Tristán se abalanzaron sobre ellos, la chica a penas los pudo separar un poco para que comieran como personas normales, corrección, casi normales. Al rubio le brillaban los ojos con cada porción que comía, al igual que el castaño, por otra parte, Bakura miraba con diversión al par de glotones mientras disfrutaba tranquilamente su postre, de los tres chicos era el único que no comía como un animal hambriento. Por su parte la castaña no comió nada, solo se limitó a observarlos, esa escena se le hacía tan familiar y un sentimiento de paz la invadió a pesar de lo contrario que eso pareciera a lo que ocurría en ese momento.
-Yo…- Joey miraba seriamente el postre delante suyo - He esperado tanto,…eres el amor de mi vida, cásate conmigo yo…- Se calló de golpe al ver con espanto como el castaño con su cuchara agarraba un pedazo del postre y se apresuraba a comerlo.
- Emmm, delicioso - Dijo Tristán disfrutando el sabor.
- ¡Monstruo! ¡Cómo pudiste! - Lloró mientras cubría lo poco que quedaba de su comida - ¿Por qué tanta crueldad?
- Tu declaración me dio el antojo de comer algo y como tardabas en ello, no me pude aguantar - Se justificó él, para después tomar una servilleta y limpiarse los restos de postre de su rostro.
- ¡Te odio Tristán! No eres mi amigo, eres un ser maligno y cruel, yo ya no te conozco - Dijo dramáticamente.
- Eso duele, no te enojes - Sonrió y cortó otra porción, para luego ofrecérsela - Aquí hay más – Dijo mientras le acercaba la fuente llena de delicias.
- No creas que…- Miró el postre - Me enamoré - Lo agarró con ojos brillosos - Cuanta belleza, mira esa textura, esa suavidad, el aroma, el sabor…
- Por Dios – Suspiró - ¿Van a hacer esa escena cada vez que les haga algo de comer? - Preguntó Anzu mientras negaba con la cabeza.
- Los tienes embobado con tu comida y no los culpo, estos postres son deliciosos - Dijo Bakura mientras sonreía y se disponía a tomar otro cupcake.
- No es para tanto - Desvió su mirada - No es como si fueran los mejores - Dijo la ojiazul.
- De los que he probado sí – Sonrió - No dudes de ello - Dijo el peliblanco y ante esto la chica se sonrojó levemente.
- ¿De verdad? – Preguntó ella mientras lo miraba fijamente.
- ¡Pues claro Anzu! ¿A caso usas magia o algo? - Pregunto Bakura sin dejar de sonreírle a la castaña, la cual se veía algo avergonzada.
- ¡Por Ra! ¿De verdad tengo que ver esto? – Estufó - Mejor me regreso al rompecabezas - Dijo enojado el faraón mientras veía con desagrado la escena delante de él.
- Es Anzu, es obvio que cocina bien - Dijo Joey, para luego agarrar un cupcake y comérselo de un solo bocado.
- Es un orgullo, será una buena esposa - Dijo Tristán, quien se imaginaba a la castaña vestida con un delantal mientras cocinaba alegremente.
- De eso es seguro, no lo dudo - Dijo el alvino mientras la miraba fijamente.
- Y-yo… - Ella se sonrojó sin saber qué decir.
- Por cierto Bakura, no nos contaste, cómo te fue en tu viaje - Dijo Tristán, recordando que hacía tiempo que no lo veían por ese motivo.
- Bien, de hecho no hubo mucho que ver, pero me divertí bastante - Respondió el chico, para después agarrar su vaso y beber un poco.
- Viejo, no todos los días uno se va a Inglaterra, pero sí escuché sobre el clima de allá y no se ve un carajo por la niebla - Dijo Joey, más que nada recordando las películas ya que nunca había ido o se había informado tanto del lugar.
- A mí me gusta y más de noche - Dijo el peliblanco mientras dejaba su vaso en la mesa.
- ¿De noche? - Le dio un escalofrío - Oscuridad, más niebla, más posibilidades de robo o que ocurran cosas tenebrosas, no gracias - Dijo el rubio mientras negaba con la cabeza.
- Supongo que tiene su encanto - Dijo Anzu, quien pensaba que su amigo estaba exagerando.
- Un día sería bueno que lo visitemos juntos - Dijo Bakura mientras sonreía.
- "Ni lo pienses, Anzu no se va a mover de aquí"- Pensó molesto el faraón mientras lo fulminaba con la mirada, a pesar de lo que había dicho antes, se mantuvo fuera del artículo del milenio, parte de él no quería dejar a la joven.
- Me encantaría - Dijo la castaña, quien le devolvió la sonrisa.
-"Al menos podrías responder negativamente algo de lo que este te dice ¿No?"- Pensó enojado el ojivioleta mientras se cruzaba de brazos.
- Oye Anzu - La miró fijamente - ¿Lo que traes colgado en el cuello era de Yugi o me parece? -Preguntó con curiosidad Bakura.
-"¡Ajá! ¡Lo Sabía! Todo este tiempo estaba interesado en el artículo del milenio"- Pensó el faraón, para después estufar.
- ¿Esto? - Miró el rompecabezas - Sí, me lo dejó a mí - "Ahora es como mi tesoro"- Pensó ella mientras sonreía levemente.
- Te queda bien - La alagó el alvino.
- G-gracias…- Dijo Anzu mientras desviaba su mirada y sus mejillas se coloreaban otra vez.
- "¿Eso es todo? Debe de ser una broma"- Pensó el faraón, ya que se esperaba más.
- No lo había notado hasta ahora - Dijo Tristán mientras miraba el artículo de milenio de su amiga.
- Qué despistado, hasta yo me di cuenta - Dijo Joey.
- Sí, pero cuando Bakura lo mencionó - Dijo el castaño estando seguro de eso.
- No es cierto - Le respondió el rubio mientras ponía mala cara, aunque esto solo pareciera un puchero.
- Si no lo hubieses mencionado, sabías que Yugi lo llevaba todo el tiempo - Dijo Tristán recordando lo apegado que estaba el tricolor con aquel objeto.
- Sí pero en Anzu se ve diferente - Dijo Joey estando a la defensiva.
- Yo no le veo la diferencia - Dijo Bakura quien no comprendía la discusión infantil de los otros dos chicos.
- Pues… ¿Cómo te lo digo…? - Preguntó Joey nervioso mientras miraba el rompecabezas del milenio.
- Mejor tengan cuidado a lo que vayan a decir chicos - Dijo el peliblanco sabiendo perfectamente la forma de ser de ese par.
- ¿De qué forma es diferente? - Preguntó la ojiazul, ya estando algo cansada de esa discusión.
- Verás Anzu, tú tienes pe…- No logró terminar su frase ya que Tristán le tapó la boca.
- ¿Acaso no escuchaste el consejo de Bakura? Hay mejores formas de decir las cosas - Lo regañó el castaño.
- Chicos…- Comenzó a decir algo incómoda y molesta la castaña.
- ¿Y cómo quieres que lo diga? - Preguntó una vez que logró apartar la mano de su amigo que se mantenía en su boca – Si ella tiene… - Se señaló el pecho e hizo unos gestos, queriendo explicarse y cuando iba a continuar de hablar, pudo sentir de golpe la energía oscura que emanaba de Anzu.
- Ustedes no estaban viendo el rompecabezas de mileno ¿No? - Quiso saber la castaña mientras se cubría el pecho y miraba amenazadoramente al par de idiotas, provocándoles a estos un escalofrío.
- Por Ra, de verdad se estaban fijando en eso - Dijo el faraón mientras desviaba su mirada algo sonrojado, sin querer que esta se dirigiera a cierta parte de la anatomía de la joven.
- P-perdónanos la vida, es que el artículo del milenio hace resaltar justo…- Comenzó a excusarse Joey, sin embargo fue bruscamente interrumpido.
-Cállate idiota- Dijo completamente roja la ojiazul mientras lo golpeaba.
- ¡Duele! - Gritó el rubio, quién tenía los ojos brillosos por las lágrimas que pronto iban a salir de estos.
- C-cálmate Anzu - Dijo nervioso y asustado Tristán, quien recibió como respuesta un golpe al igual que su amigo.
- Sabía que esto no iba a terminar bien - Dijo Bakura mientras negaba con la cabeza y luego reía nerviosamente.
Después de varios golpes y formación de chichones, toda la casa se quedó en un completo silencio. Anzu en ese momento tomaba un café y de vez en cuando fulminaba con su mirada a sus dos amigos bocones, los cuales comían callalditos con lágrimas en los ojos. Por otro lado Bakura reprimía su risa y hacía un intento de no pronunciar ninguna palabra sobre el tema anterior por las dudas que también se ganara la furia de la castaña. Así estuvieron por un tiempo hasta que ya se estaba haciendo tarde por lo que los invitados de la chica tenían que marcharse.
- Realmente espero que la hayan pasado bien - Dijo Anzu mientras sonreía.
- S-sí - Dijeron al mismo tiempo algo desanimados Joey y Tristán.
- Sí Anzu, la pasé muy bien, fue divertido - Dijo Bakura, el cual era el único de los chicos que se veía sin ningún daño y bastante feliz.
- Tengan cuidado en el camino - Dijo la ojiazul.
- Sí…- Respondieron los tres al mismo tiempo.
- Joey, Tristán - Los llamó la castaña, haciendo que ambos chicos temblaran y dejaran de avanzar hacia la puerta, deteniendo el intento de ellos de huir de allí lo más rápido que les fuera posible.
- No se vayan todavía - Se dio media vuelta y agarró de la mesa dos bolsas con paquetes adentro de estas- Llévense lo que quedó - Dijo ella mientras le ofrecía los postres restantes.
- Anzu - Se giraron y la abrazaron - Eres la mejor aunque nos pegues - Dijeron ambos chicos sincronizados.
- No respiro, ya suéltenme - Dijo la castaña y ante eso sus amigos la liberaron de ese abrazo asfixiante.
- ¿Eso significa que nos perdonas? - Preguntó Joey mientras la miraba con una carita de perrito.
- Yo…- Suspiró - No puedo enojarme con ustedes, sin embargo váyanse antes de que cambie de opinión.
- ¡Gracias Anzu! Nos vemos mañana en la escuela - Dijeron ambos, antes de salir corriendo de la casa, sin dejar que la ojiazul le respondiera.
- Cuando quieren sincronizan y usan como una especie de súper velocidad - Dijo la joven, para luego reír.
- Anzu - La llamó Bakura - ¿Te molestaría que me quedara un rato más? – Preguntó mientras se acercaba a ella.
- Sí molesta, dile que se vaya de una buena vez Anzu - Dijo el faraón y por fin la joven pareció escuchar al tricolor, por lo que miró a su amigo algo vacilante.
- Se está haciendo tarde y…- Comenzó a decir la castaña, tratando de que el chico no lo tomara mal.
- Quiero ayudarte a limpiar o que sea un poco, al menos déjame lavarte los platos, no te puedo dejar así - Dijo el peliblanco con sinceridad.
- Está bien- Dijo Anzu mientras sonreía levemente, no era capaz de rechazar la ayuda del otro chico y por otra parte el ojivioleta estufaba molesto.
Entonces para degradado del espíritu del rompecabezas del milenio, Bakura permaneció un rato más en el hogar de la ojiazul, quien parecía contenta de estar a su lado. En todo ese tiempo el faraón no paraba de mirar molesto al peliblanco, el cual a pesar de sus "buenas intenciones" no le agradaba para nada y más cuando este estaba tan cerca de Anzu, haciendo que otra vez tuviera esos sentimientos que lo irritaba. Por suerte ambos jóvenes no tardaron de acomodar todo y terminar con la limpieza, lo que significaba que el amigo de la chica tendría que irse de una buena vez.
-Gracias por ayudarme a lavar y acomodar el desastre que dejaron los dos angurrientos - Dijo la castaña mientras le sonreía.
- No fue nada Anzu - Le devolvió la sonrisa - Gracias a ti por invitarme.
- ¿Quieres llevarte lo poco que quedó? - Preguntó la castaña.
- No pensé que hubiese sobrado- Dijo algo sorprendido, ya que pensaba que Joey y Tristán habían acabado con todo - ¿Acaso cocinaste para un ejército?
-No saqué todo lo que hice, además teniendo unos amigos como Joey y Tristán, hay que estar preparada - Le respondió Anzu, para luego giñarle un ojo.
-Yo no sé…- Comenzó a decir Bakura, pero fue rápidamente interrumpido por su amiga.
- Insisto -Sonrió, para luego sacar de la heladera unos pocos cupcakes que habían quedado - Son para ti - Dijo ella mientras le extendía la bandeja.
- De verdad gracias Anzu - Dijo Bakura mientras agarraba la bandeja que le daba.
- De nada, es tu regalo de regreso - Dijo la ojiazul mientras lo acompañaba a la puerta de la casa.
- Nos vemos mañana - Dijo el peliblanco antes de salir.
- Sí - Asintió con la cabeza - Cuídate.
Una vez que la castaña cerró la puerta de la casa, el peliblanco dio solo unos pocos pasos alejándose mínimamente de la entrada, se quedó quieto un rato, para después darse media vuelta para ver el hogar de la castaña y entonces el colgante de su cuello brilló con una luz dorada, haciendo que él cambiara su expresión por completo. No parecía ser el mismo joven de antes, aunque no muchos pudieran notara la diferencia del antes y del después, pero había algo en su mirada, junto al aura que trasmitía éste que uno podría distinguirlo si lo analizaba.
-Anzu…, interesante, esto se va a volver divertido - Dijo Bakura mientras sonreía y se alejaba de allí, perdiéndose mientras el sol de la tarde se escondía y daba paso a la noche.
La castaña una vez que cerró la puerta de la casa, sonrió ya que para ella fue un día estupendo, hacía rato que no se sentía tan bien y que Bakura hubiese regresados solo mejoraban las cosas, pero había algo que la inquietaba. Entonces ella dirigió su mirada hacia el rompecabezas del milenio y luego en dirección al tricolor, quién estaba en frente suyo, a tan solo unos pocos pasos de distancia. La mirada del ojivioleta era intensa, se notaba molesto y estaba con los brazos cruzados, algo que parecía ser típico de él.
- Estuviste todo el día observándome - "Y no de una buena forma"- Pensó ella mientras lo miraba fijamente - ¿De casualidad hubo algo que te molestó? Parecías raro.
- No sé de qué me hablas - Fue la respuesta del tricolor mientras desviaba su mirada, algo que sacó de quicio a Anzu.
- ¿Es enserio? - Alzó una ceja - Sentí tu mirada asesina, no puedes mentirme y lo sabes muy bien - Dijo ella molesta.
-¿Qué me podes contar de ese tal Bakura? - Preguntó él, si darle importancia a lo que la chica decía.
- Con que era eso - Se rió brevemente - Es un amigo mío, nos conocimos hace unos años en la escuela.
- ¿Sabías que posee un artículo del milenio?- Preguntó él mientras la miraba seriamente.
-¿Qué? ¿De verdad? - Preguntó Anzu sin creérselo.
- Uff - Negó con la cabeza - Es ese collar que usa, supongo que lo habías visto antes – Le respondió el tricolor.
- Ah, es el que parece un atrapa sueños, lo único que sé es que fue un regalo de su padre - Dijo ella pensativa - Nunca me hubiera imaginado que se trataba de uno de los artículos del milenio.
- Esto no es bueno - Dijo bajando un poco la voz, diciéndoselo más para él mismo que para la castaña.
- Yo no pienso que sea malo tener un artículo del milenio - Dijo sinceramente Anzu.
- Es peligroso en manos equivocadas – Dijo el faraón y más sabiendo lo que eran capaces de hacer aquellos objetos egipcios.
- Bakura no haría nada malo, es una buena persona - Dijo ella estando un poco molesta, después de todo conocía hacía tiempo al peliblanco y era su amigo.
- No lo defiendas - Dijo el faraón sin ocultar su enfado - Los artículos del milenio tienen el poder de cambiar a las personas.
- ¿Con que cambiar eh? - Miró pensativa el techo de su habitación - No creo que eso sea verdad - Sonrió levemente - Yugi no cambió.
- Él era diferente… - Dijo el tricolor mientras desviaba su mirada.
-Lo sé, siempre lo fue… - Dijo la castaña, para después suspirar.
Un largo silencio se apoderó del lugar, ambos perdidos en sus pensamientos ¿Por qué cada tanto debían de sacar ese tema? De seguro era porque no lo podían evitar, solo esperaba que llegara el momento en el cual no le dolería hablar sobre su amigo. A la castaña le parecía que era algo que no podía superar, le era inevitable pensar en Yugi, había muchas cosas que hacía que su mente se inundara de recuerdos sobre él. Entonces la ojiazul rodeó con sus manos el rompecabezas de milenio, eso era lo único que le había quedado de pequeño tricolor y de cierta forma hacía que lo sintiera cerca de ella, por más extraño que esto pudiera parecer.
- ¿Cómo serán las otras personas que poseen los artículos del milenio? - Preguntó Anzu, más para ella que para el faraón.
- No lo sé, pero yo no les tendría mucha confianza – Fue la seca respuesta de Yami.
- Solo lo decís por Bakura – Dijo la chica, estando más cansada que molesta por todo.
- No digas incoherencias, no tiene nada que ver – Dijo el tricolor, para después estufar.
-Claro, como digas- Dijo ella sarcásticamente.
- En los artículos del milenio también hay maldad, por eso uno tiene que desconfiar un poco, no se sabe con qué podemos encontrarnos – Dijo el ojivioleta, llamando la atención de la chica.
- Hay que mantenerse positivo Yami, ya verás que Bakura es una buena persona y excelente amigo – Dijo Anzu, para después sonreírle levemente, no le había gustado lo que el faraón había dicho y por eso trataba de no pensar negativamente.
-No estaba hablando de él – Dijo molesto el tricolor.
- Sí…, tienes razón… - Comenzó a decir la castaña, pero fue interrumpida por el espíritu del rompecabezas.
- No seas sarcástica – Dijo el faraón, quien no le agradaba que la chica hiciera eso.
-No lo soy – Se quejó ella.
-Tu tono de voz me dice lo contrario – Dijo el ojivioleta, quién parecía querer tener la última palabra.
- Pero de verdad… ¿Tanto desconfías de Bakura?- "¿O es que solo estás celoso? Porque es lo único que se me ocurre al analizar tu comportamiento"- Pensó la ojiazul.
- Hay algo en su artículo del milenio – Dijo el tricolor seriamente.
- Te puedo asegurar que Bakura nunca dañaría a alguien, quizás sea como yo, que no sepa de verdad los poderes del artículo que posee – Dijo Anzu, ya que era una posibilidad.
- Dudo que no tenga conocimientos al respecto.
-¿Cómo puedes estar seguro? ¿Tienes pruebas? - Preguntó ella mientras lo miraba fijamente y el faraón como respuesta solo se quedó callado al mismo tiempo que mantenía su mirada - Lo tomo como que no tienes nada.
- ¿No puedes solo confiar en mí? – Preguntó el ojivioleta.
- ¿De verdad estás preguntando eso? - Se cruzó de brazos - Estás juzgando a un amigo mío y cómo se supone que podría confiar en alguien que ni siquiera conozco, es más solo es un espíritu que lo único que sabe es quejarse.
- ¿Eso es lo que en verdad piensas de mí? ¿Y acaso tú lo conoces? ¿Sabes quién es de verdad Bakura? – Preguntó el faraón y esa vez estando bastante enojado.
- Sé lo suficiente sobre él, no como tú – Dijo ella, elevando un poco su voz.
- Quizás tengas razón, pero yo no me equivoco – Dijo Yami seriamente mientras la miraba con ojos intimidantes.
- ¿Estás tan seguro de eso? Que creído que eres y no te voy a dar la oportunidad que me digas un "te lo dije" – Dijo Anzu, quien cada vez se enojaba más con el espíritu.
- ¿Quieres apostar? No te conviene, ya que yo nunca pierdo – Dijo desafiante el faraón.
La castaña lo fulminó, si quería una apuesta, jugar a eso de una forma tan infantil, lo harían, aunque le fuera molesto y que toda esa situación la hiciera enojar. Entonces Anzu solo pudo fulminarlo con la mirada ya que cuando estaba a punto de contestarle de una manera no muy educada, fue interrumpida por la voz de su madre, la cual había regresado del trabajo.
- Anzu, ya llegué - Dijo la mujer, quien dejó las llaves arriba de la mesa y esperaba que su hija le diera la bienvenida.
- ¿Mamá? No puede ser, perdí la noción del tiempo – Dijo la castaña mientras dirigía su mirada en dirección del reloj de su cuarto.
- Veo que alguien se divirtió hoy - Dijo la mujer mientras sonreía, una vez que vio a su hija acercarse a ella.
-Sí, la pasé muy bien con los chicos – Dijo Anzu, estando bastante feliz a comparación de antes de que su progenitora llegara.
-Ya veo, pero aun pienso que necesitas tener más amigas – Dijo la madre de la chica mientras dejaba su cartera en la mesa.
- Con Mai y los chicos es más que suficiente - Dijo Anzu.
- Comprendo - Se rió - Tendrías que invitarlos más seguido – Sugirió la mujer y ante eso la chica asintió con la cabeza.
-Lo sé, prometo que lo haré.
Entonces Anzu habló un poco más con su madre sobre su día, eso sin que las dos se dieran cuenta, les había llevado mucho tiempo, por lo que cenaron y luego se despidieron hasta el día siguiente. La joven le sonrió a su madre una vez más, luego se dirigió a su habitación, había sido un día corto para ella, indicando que la había pasado bien, hacía mucho tiempo que no le ocurría eso y hubiese sido mejor sin las miradas del faraón y el enojo de este por Bakura y todo lo relacionado con los artículos del milenio. Además estaba pensando mucho en Yami, la última charla con él, solamente la hizo enojar y que muchas incógnitas rodearan por su mente, parecía que el tricolor de vez de ayudarla o aclararle un poco las cosas, solo sabía empeorar y dejar su cabeza hecha un desastre.
Fin del capítulo ocho.
¿Qué les pareció? Yo no estaba muy convencida, pero ya se merecían una actualización e hice lo que pude, esto de continuar cuando dejas algo hace mucho... es difícil. Desde ya no prometo nada que no pueda cumplir, sin mentir, no dejaré mis historias inconclusas y quizás me tarde en actualizar... espero que me comprendan, haré todo lo posible para traerle cuanto antes las actualizaciones.
Etto, ya extrañaba estar por aquí, siempre ando de desaparecida, pero creo que lo importante es que siempre regreso ¿No?
Muchas gracias por la infinita paciencia, apoyo y reviews a : Rossana's Mind (Por fin doy señales de vida, espero pronto ponerme al tantos con tus increíbles historias y poder comunicarme más contigo), Tea Mutou (Hurra, volvía a actualizar y voy a seguir haciéndolo), Jesi 3, LinkZX (Ahora tardé mucho más, espero no volver a hacerlo, espero haber mejorado con mis errores, pero siempre uno que otro se me escapa), DanyStormborn01, Miu-nia, Anghara Clockworker ( Ahora empieza lo bueno (?) Sé que me tardé mucho, pero ya estoy de vuelta) y a todos los que se toman su tiempo de leer este finc.
Espero estar por aquí pronto n.n
Besos y abrazos psicológicos :)
Etto... ¿Reviews?
