Capitulo [2]
Mientras tanto, afuera del edificio se acercaban varias criaturas con un aspecto grotesco y con cierto parecido a los lobos. Estos se hacen llamar Beowolves, y son Grimms bastante comunes en este mundo. Poseen una máscara con forma de hueso con marcas rojas características de la mayoría de los Grimm, así como las púas con forma de hueso que sobresalen de sus brazos, espalda y rodillas. Sus manos y pies también tienen puntas con garras largas, afiladas y blancas.
Ellos también son conocidos por su excelente olfato, principalmente la sangre. Misma que era abundante por esta zona de la ciudad abandonada, ya que los cadáveres del grupo de bandidos se encontraban expuestos y en demasía. Adam sabia perfectamente que aun con sus habilidades, probablemente no tendría escapatoria de la ciudad si no se largaba de ahí mismo. Los constantes aullidos y rugidos de esas criaturas era una clara señal de ello.
Podría irse rápido, pero su mayor obstáculo era la niña que estaba enfrente del. Aun temerosa, no parecía confiar en él completamente. Por su parte, dentro de su poca moral restante, no quería dejarla a merced de las criaturas conocidas por su crueldad al atacar cualquier ser vivo con rasgos humanos y Faunos. Él quería convencerla de algún modo.
—Niña, no creo que estás comprendiendo lo que está pasando aquí. Así que te lo diré—Dijo Adam reuniendo toda la paciencia posible— Hay criaturas que te pueden devorar, necesitamos salir de ahí, ¡Ahora!
Él, que ya estaba levantado, le ofreció la mano a la niña. Mientras tanto ella, viendo que las intenciones del señor no era hacerle daño por lo visto. Aún desconfiaba de él y de sus intenciones. Cuando se limpió las lágrimas de su rostro, dijo.
—No… Dime quién eres...—Dijo la niña con un poco más de seguridad—
Adam solo podía frustrarse.
—Me llamo Adam Tauros, soy orgullosamente fauno. Ahora soy la única persona que te puede ayudar a escapar de aquí. Pero necesito que confíes en mí.
—¿Qué es un fauno?—Preguntó ella con duda—.
Adam esta vez no podía enojarse, está niña, seguramente tiene más de mil años y probablemente no sabía de los Faunos y los humanos que conforman la sociedad actualmente.
De repente, se oían ruidos fuertes cercanos a la puerta de la mina. La situación se estaba aclimatando.
—No te haré daño, necesitamos salir de aquí.
La niña se quedó pensativa ante la propuesta de Adam. Aún parecía dudosa de él.
Sin previo aviso, se escuchaba un Grimm más cerca, como si hubiera entrado al túnel.
—¡Carajo!
Entonces el saco su confiable espada roja,"Wilt". Después de que se puso en guardia, dijo.
—Espera aquí.
Entonces la niña le dijo. Se pudo que ella ya terminado de pensar acerca de confiar en él.
—¿Señor, podría quitarse la máscara?
—¿¡Es una broma?!
Ahora sí, el fauno termino enojándose. De repente, un Beowolf se lanzó a Adam rápidamente y él sin problemas logro cortarle el cuello. Cosa que hizo que cayera al suelo muerto. Eri tuvo que alejarse un par de pasos del cadáver del Grimm. Aunque se asustó un poco, no cayó víctima del pánico.
—Niña, no necesitó recordarte que llegarán más y este túnel no es una ventaja.
Adam empezó a odiar su moral. Quería ser egoísta y dejarla, no sería más que un simple estorbo. Pero no podía, su voluntad jamás le dejaría hacerlo.
—He aprendido que siempre hay qué reconocer el rostro de una persona para que se pueda confiar. Tienes esa máscara y nunca vi tu rostro. Por favor, si quieres que vaya contigo, quítate esa máscara…
Su voz era como la de cualquier niña, pero sus palabras no eran como las de una. Adam sabía bien lo que es madurar desde pequeño, sabía que el pasado de esa niña también tuvo sus momentos.
—¡Mierda! Bien, si quieres ver mi rostro, estaba bien.
Él no tenía otra opción. Entonces, él se la quito y se la guardo en su bolsillo.
—¿Ves? Hay razones por la gente quiere guardar su rostro para sí. ¿Ya que me conoces, supongo que puedes confiar en mí, no?
Eri no podía evitar mirar triste aquella cicatriz horrible en su ojo derecho. Ella finalmente vio una parte real de él, sabía que no era fácil que mostrará a cualquiera ese rostro. Desde ahí, supo que ya podía confiar en él.
Entonces, ella se levantó y le dijo a Adam. De una forma más alegre y la ternura que una niña solamente puede dar.
—¡confió en ti!, hermanito…
Algo en él se conmovió, jamás se había sentido así. Era como si esas palabras lo endulzarán de una manera que nunca experimentó.
"ARGGGG"—Los gruñidos se oían en la cercanía.
Los Beowolves se estaban acercando, y él jamás permitirían que a ella le hicieran daño.
—Vengan por mí, ¡bastardos!—Dijo con coraje.
Ahora, por primera vez en su vida, se vio en la necesidad de proteger algo. En ese caso, una niña que necesitaba de su protección.
(...)
Mientras tanto. En la famosa Academia de cazadores de Beacon, una nave ilegalmente zarpo del puerto de Aeronaves, dejando un chico aun encapuchado, que era acompañado con su fiel botella de alcohol. En Renmant era común que había aeronaves que los radares no podían detectarlas, así que muchas veces eran utilizadas para el contrabando. En este caso, se usó de manera diferente al dejar aquel individuo en la academia.
—Ha pasado años eh academia Beacon—Dijo contemplando la academia en su mayor belleza durante la noche, junto con la luna a su lado— Izuku Midoriya ha regresado, como siempre obligatoriamente, por ese imbécil.
Luego, inmediatamente le dio un trago profundo a su bebida alcohólica. Para luego toser brevemente. A partir de ahí, empezó a caminar para adentrarse en sus instalaciones. Al llegar al jardín principal, decidió sentarse en una banca cercana para simplemente descansar y contemplar la fuente.
No tardo muchos minutos en empezar hablar, aun si no había gente cercana.
—Lo siento Summer, no pude dejar la bebida—Cada vez su tono se mostraba más borracho y un poco deprimido— Tanto que te esforzaste en hacérmela dejar, pero así soy. Un imbécil que no deja de beber y tener relaciones desastrosas.
A los ojos de cualquiera que pasara ahí, él parecía hablar a la nada. Pero a sus ojos, ella estaba ahí. Summer estaba parada y enfrente del. Él no sabía distinguir si ella era real o producto de su alcoholismo, aunque no se quejaba. Era suficiente reconfortante la sensación de que ella estuviera junto a él.
La que estaba enfrente del, era como él la recordaba. Con los mismos ojos plateados, tez clara y cabello degradado de negro a rojo y su siempre confiable capucha blanca.
Luego, ella habló.
—Tantos años que han pasado y aún no superas mi muerte— Ahora ella le toco su hombro y lo miro de una manera comprensiva— Maestro, es hora que avances, deberías darle oportunidad a esta generación.
Entonces, él le contestó con unas lágrimas en el rostro.
—No sé si pueda, no me siento capaz, ustedes eran mis niños— De repente dejo caer su botella al suelo estrellándose en el acto, no era capaz de sostenerla— Dejarte morir así y luego tu hija…
Entonces ella le interrumpió.
—… Fue mi decisión, y tú más que nadie bien lo sabes. Ambos tiene que aceptarlo, tanto como Taiyang y tú…
Muy dentro de sí, sabe que ella tiene razón. Solo no ha querido hacerlo, no es algo que es fácil para él.
—Siempre fuiste terca, eh.
—Me conoces bien, ja, ja, ja
Contestó ella riendo.
—Supongo que tengo una responsabilidad ahora.
—Exacto, tu mismo me enseñaste, sé que vas a dirigir bien a mi hija…
Esas palabras le hicieron cambiar de parecer, después de todo, esto era lo que necesitaba.
Espero que les haya gustado y también no olviden comentar ;)
