Capítulo [9]

(...)

"Parece que encontraron una de mis mayores debilidades", pensó Izuku reconociendo la astucia de esta generación.

Había caído bajo la influencia de una chica atractiva, aunque no había correspondido a sus coqueteos. Para su desgracia, su distracción fue suficiente para que cayera en una de las trampas clásicas de la familia Schnee: una trampa de hielo que Yang aprovechó para golpearlo con su Semblanza activa.

Nunca quiso reconocerlo, pero tenía un serio problema cuando se relacionaba con el sexo femenino. A diferencia de lo que se podría pensar, no se trataba de ser un hábil conquistador, eso era otro tema. Sino que le era inevitable no reaccionar con la cabeza fría ante la proposición de una chica o, en su defecto, cuando esta se abría a expresar sus sentimientos. Es decir, que su problema radicaba en que solía pensar más con el corazón que con la racionalidad ante estas situaciones, lo que explicaba algunos comentarios fuera de lugar que había hecho a lo largo de su vida.

En el caso particular de la hija mayor de su exalumno, la distracción aumentó aún más por el miedo que le producía enfrentarse a las consecuencias de su advertencia. Por ahora, ser posiblemente derrotado le resultaba más fácil de lidiar que enfrentarse a las duras consecuencias. Incluso podría decirse que estaba de alguna forma emocionado por este giro inesperado de eventos.

Pero, ¿era solo eso? ¿O había algo más? En ese momento, al mirar a Ruby, Izuku veía el espíritu de liderazgo que poseía su madre, Summer.

—¡A él! ¡Es hora de la venganza! —gritó ella, llenando de moral al grupo entero y haciendo que la mayoría unieran sus voces en un poderoso grito de guerra. Era como si ella fuera una general dirigiéndose a sus tropas para reclamar la merecida victoria.

—A ver qué tienen... —dijo Izuku, emocionado y a punto de levantarse.

—...¡Eh! —exclamó al darse cuenta de que varios proyectiles lo amenazaban. Tuvo que realizar maniobras evasivas para evitarlos, utilizando sus habilidades.

—¡Fuego! —ordenó una voz.

Más proyectiles se dirigieron hacia él, obligándolo a retroceder aún más. Fue entonces cuando se dio cuenta de que un pequeño grupo de alumnos estaba detrás de los que avanzaban hacia el frente, coordinando sus disparos con armas de fuego hacia el objetivo, utilizando una formación horizontal perfectamente organizada.

El líder de ese grupo era nada menos que Cardin Winchester, una grata sorpresa incluso viniendo de un chico bastante imbécil.

—¡Fuego! ¡Mantengan posiciones! ¡Nuestros compañeros necesitan fuego de cobertura! —ordenó Cardin, demostrando sus habilidades de organización y táctica. Era ventajoso tener a alguien con una familia en la industria militar.

Ruby se había enterado de este recurso en una breve discusión con Izuku y lo había utilizado a su favor. Ya no sería ella quien distraería a Izuku, sino quien lo apoyaría en la organización de los tiradores.

Como siempre, la líder no dudó en felicitar a cada miembro por cumplir su parte, incluso si ella estaba al frente del ataque.

—¡Bien hecho, Cardoso Winchester! —exclamó Ruby, felicitando desde la distancia a su compañero.

Como era de esperarse, la cara de indignación de Cardin se hizo presente.

—¡Cardin Winchester! ¡No lo olvides! —corrigió él.

Yang, que aún estaba cerca de Cardin, notó que se estaba distrayendo, lo cual era preocupante ya que todos debían estar concentrados.

—¡Cárdenas! ¡Sigan disparando! —ordenó ella.

Para él, últimamente las hermanas eran las que lo sacaban más de quicio, incluso más que Nora Valkyrie.

—¡Argggg! ¡Solo continúen disparando! —gritó, intentando no explotar en ese momento y tratando de dar instrucciones a los compañeros.

Mientras tanto, Izuku estaba demasiado concentrado en esquivar los proyectiles como para enfrentarse directamente. Ruby Rose había tomado la iniciativa y estaba luchando contra él.

Los choques entre su espada y la "Crecent Rose" de Ruby estaban produciendo chispas. Ambos trataban de bloquear el ataque del otro y hacer retroceder a su oponente.

—Los proyectiles me dejan poco margen de maniobra para esquivarte, bien jugado señorita Rose —dijo Izuku, felicitando a su nueva alumna.

Ruby estaba demostrando por qué estaba en la academia, a pesar de ser la más joven del grupo. Con cada acción, la confianza de Izuku en el criterio de Ozpin aumentaba.

—Hagamos una apuesta, profesor... —propuso Ruby.

—¿Qué? —preguntó Izuku, sintiendo que probablemente no le iba a gustar la propuesta.

Por un momento, detuvieron su combate, sorprendentemente los demás parecían saber lo que procedía y dejaron de disparar mientras los otros se quedaron en posición.

Entonces, era el momento adecuado para que Ruby hiciera su petición.

—Si ganamos, no nos dejará tarea por una semana. Por otro lado, mi petición personal sería que... ¡Usted sea mi amigo! —dijo Ruby, señalando a Izuku.

Izuku no sabía cómo sentirse, seguía siendo la hija de Tai y la amenaza seguía siendo la misma: no debía acercarse demasiado a ella. Ser su amigo también le traería más problemas. Además, se sentía demasiado viejo para ser un amigo interesante de una niña tan enérgica.

No podía negar su petición, ya que eso levantaría sospechas de ella. Lo último que quería era que ella supiera que conocía a su madre antes y sobre su incómoda verdad. Por lo tanto, estaba atrapado sin poder explicar por qué le daba terror estar cerca de ella. Afortunadamente, aún tenía un poco de confianza en ganarles a este nivel que se había autoimpuesto.

—¿Puedo dar también mis condiciones? —preguntó Izuku.

Al menos era menos peligroso que el coqueteo de Yang. Ruby parecía emocionada de que parecía que él aceptaba.

—Claro... —dijo ella.

Por supuesto, para ella, sus condiciones podrían haber sido un poco menos predecibles.

—Si yo gano, ¡les dejaré el doble de tarea! —declaró Ruby con una inesperada sonrisa malvada y sádica.

Izuku pudo sentir la ira del grupo multiplicándose en el aire.

—Eso es si tú ganas —dijo Ruby con determinación.

De repente, sintió que algo le había aprisionado los pies. De nuevo.

"Debí ser más cuidadoso con mis pies, ¡maldita resaca!" pensó Izuku, mientras se regañaba a sí mismo.

Al voltear para ver quién lo hizo, simplemente dijo:

—Ouch...

Lo que no esperaba era que Blake Belladonna, la única fauno de la clase, había enredado sus pies con el lazo de su arma, lo que lo hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Habilidosa en ocultar su presencia, Blake había estado detrás el tiempo suficiente como para que sus pies quedaran expuestos gracias a Ruby y Weiss.

—¡Bien hecho, Blake! —felicitó Ruby a su compañera como lo haría una buena líder.

Sintiéndose atrapado por ambos pies, Izuku fue lanzado unos pocos metros más allá de donde estaban. Luego fue recibido por su alumna Pyrrah Nikos, quien estaba en la posición exacta para recibir al peliverde en el duro suelo boscoso.

Izuku fue testigo de cómo la chica favorita de Mistral enterró rápidamente su escudo en el suelo. Luego, con una sola mano, lo sostuvo para dar una patada precisa y certera en contra del peliverde.

Lo que no se esperó fue que ella le pidiera disculpas en voz baja justo en el momento en que él estaba cerca de ella.

—Lo siento, profesor Izuku... —se disculpó ella de manera bastante amable.

Varios de los presentes hubieran considerado esa disculpa como inocente.

Cuando su estómago sintió toda la fuerza de la patada de la chica y su extraordinario poder, fue impulsado hacia otra dirección. Aún con el aire salido de sus pulmones, no pudo evitar decirle comprensivo a la chica:

—No te preocupes...

Lo siguiente que sucedió fue que Weiss, de alguna manera, utilizó sus glifos para transportar a Lie Ren, quien había terminado esta especie de carambola con una patada que dejó al objetivo en el suelo.

Lo más raro del asunto era que lo habían llevado a una zona del bosque donde había un pequeño estanque, lo que lo dejó inevitablemente empapado.

Cuando se levantó, dijo:

—Otra vez... ¡Auch!

No había sentido una sacudida así desde hace años.

—¿Todavía no te rindes, profesor?

Sorprendentemente, Ruby Rose estaba justo enfrente de él. A su lado estaba el nervioso Jaune Arc, quien sostenía una libreta donde había escrito varias cosas.

—¡No! ¿Por qué debería?

Ruby mantuvo esa sonrisa confiada, lo que le provocó una mala espina.

—Afortunadamente, mi compañero Jaune trajo su libreta para tomar notas. Me hizo el favor de redactar los términos de la apuesta, y solo necesitamos que firmes.

—¡No! —respondió Izuku tajantemente.

Entonces, sin previo aviso, Jaune decidió correr hacia un lugar seguro con los demás, mientras que Ruby se quedó preparando su próximo movimiento.

—¡LISTA, CHICA DEL TRUENO! —gritó Ruby.

—¿Qué? —dijo Izuku, reaccionando sorprendido.

—¡Siempre lista!

Cuando logró voltear, localizó a Nora, quien apuntaba directamente a su maestro con el dedo índice de su mano izquierda. Era obvio que, con las notables cargas eléctricas saliendo de su cuerpo, su destino estaba sellado si ella disparaba. El estar mojado solo aumentaría los efectos.

Digamos que un gran destello iluminó una gran área del bosque, y para el deleite del grupo y de Ruby, su profesor había dado un gran espectáculo de baile.

Para un plan, siempre se tenía que pensar en cada detalle, aunque fuera mínimo. Nora era uno de ellos.


Continuara...

Hola, aquí el panda anónimo con un nuevo capítulo, espero que les haya gustado. Quisiera que me dijeran que tal les pareció? Alguna duda que tengan?

Por ahora, Ruby y su grupo al fin tuvieron su victoria!! :D