Capítulo [10]
(...)
Nora Valkyrie es una de las aspirantes que más destacó durante el examen de admisión. Su participación no solo se destacó por su entusiasmo sin límites dentro de un entorno ya de por sí bastante hostil, ni por su continuo apoyo motivacional hacia los demás aspirantes, aun cuando la situación no lo ameritaba. La verdadera razón por la que ella llamó la atención de los espectadores de años más avanzados fue su extraordinaria Semblanza y su habilidad para manejarla.
Por increíble que pareciera, algunos consideraban que dicha habilidad para usarla era demasiado buena para una chica aspirante de nuevo ingreso, lo que la llevó a ser considerada una de las "jóvenes promesas" de la nueva generación de Beacon.
Para sorpresa de aquellos que lograron conversar con ella después de la ceremonia de aceptación, reaccionó con humildad ante su nueva fama, incluso tratando a sus nuevos compañeros como iguales. Además, haciendo honor a su personalidad osada, declaró ante su nuevo grupo una nueva frase que la distinguiría del resto:
"Para mí, todos son mis amigos"
Dicha declaración se había convertido en una especie de reto personal para ella. En menos de unos pocos días antes de iniciar las clases, Nora logró relacionarse bien con la gran mayoría de la clase, lo que preocupó a su mejor amigo, Lie Ren. Incluso logró congeniar con los alumnos más imbéciles, como Cardin Winchester .
Ruby era consciente del potencial de Nora para unir al grupo, gracias a sus grandes habilidades sociales. Era necesario para su plan que todos colaboraran de alguna manera. Afortunadamente, Nora aceptó rápidamente el plan y no tardó en transmitir la idea a los demás sobrevivientes. Finalmente, se reunieron en círculo alrededor de Ruby.
Eso sí, sus habilidades sociales no fue lo único en que se fijó ella.
—Nora, te vi utilizando tu Semblanza durante el examen —dijo Ruby dirigiéndose a Nora entre la pequeña multitud— ¿Serías tan amable de explicarla a los demás? Creo que algunos necesitan comprender su alcance...
Por otro lado, ella era una chica bastante perspicaz, por lo que ya estaba adivinando el cómo Ruby utilizaría sus habilidades.
—¡Por supuesto jefa! —dijo Nora bastante animada.
Ella misma la nombró como "High Voltage". Una semblanza que le permite canalizar la energía eléctrica de la atmósfera dentro de su cuerpo, haciéndola capaz de aumentar su fuerza y también de expulsarla hacia un objetivo en específico. También explicó que cada que la utiliza, de alguna forma, tiene que expulsarla para que su cuerpo no sufra daños por una sobrecarga. Ya sea empleándola para alimentar el incremento de su fuerza o su ataque eléctrico. Una de las razones por las que Nora tiene que tomar esas precauciones, es porque Remnant y su suelo es un gran conductor y porque el exceso de electricidad siempre tomará el camino de menor resistencia.
—... ¿sabían que por el aire circulan cargas eléctricas aunque no nos percatemos? —dijo Nora algo apasionada en explicar— En fin... Ruby, si es lo que creo que planeas. Necesitaremos algún superconductor para debilitar gran parte de su fuerza. Algo que este al alcance de nuestra mano ahora... ya veo…
Esa cuestión era la que Ruby realmente quería oír. Mientras tanto, la sonrisa confiada de la nueva líder le había dicho a Nora todo lo que tenía que saber. Claramente, ya lo había pensado de antemano.
—¿Qué dicen si hacemos que el profe tome un inesperado baño? Justo en el pequeño estanque cerca de aquí. Solo queda aplicar el resto del plan, en lo que Nora carga pilas... —propuso Ruby.
En efecto, todos estuvieron de acuerdo.
(...)
Desde que sus alumnos entraron en acción con un plan elaborado específicamente para vengarse de él, Izuku supo que estaba tratando con un grupo muy especial. No solamente eso, sino que algunos de ellos demostraron un potencial que pocas veces había visto durante su larga etapa como maestro. Después de la paliza recibida, aprendieron rápido y se adaptaron a la situación, atacando de la manera más eficiente que pudieron. Por primera vez en mucho tiempo, decidió tomar más en serio su educación en el futuro.
Si no fuera porque sus alumnos le estaban aplicando un castigo, amarrándolo con cuerdas resistentes y arrastrándolo por el suelo fangoso, les estaría felicitando con mucha alegría por convertirse en los primeros alumnos de la historia de Beacon en derrotarlo en su iniciación.
Después de todo, él había firmado su rendición.
"Supongo que será en la próxima clase... ¡Dejen de mirarme!" Pensó Izuku, bastante incómodo.
La mayor parte de su ropa estaba cubierta de ceniza y parcialmente quemada por la electricidad, por lo que gran parte de su piel estaba expuesta. Las chicas, siendo chicas, descaradamente disfrutaron visualmente del cuerpo tonificado del chico, comparándolo con los hombres de gran musculatura y belleza reflejados en las estatuas de la Antigua Humanidad.
—¡Justo en ese árbol! —dijo la líder Ruby, seleccionando el árbol donde colgarían a su profesor.
Los hombres fueron los encargados de subirlo y amarrar la cuerda al tronco. Finalmente, el susodicho profesor quedó colgado bocabajo, con los pies, tobillos, manos y cadera amarrados, solo dejando la cabeza expuesta para que pudiera hablar.
—¡Bien! Ya se divirtieron... ¡bájenme de aquí! - gritó el profesor.
Las sonrisas sádicas del grupo no le dieron un buen pronóstico, en especial la de Ruby Rose, quien lo rechazó con un ademán. Afortunadamente, Jaune y Pyrrha eran los únicos que de alguna forma no disfrutaban tanto de esto.
—Lo siento, profesor, lo dejaremos ahí por un buen rato. No se preocupe, le diremos al profesor Ozpin que usted está aquí para que envíe a alguien a desatarlo. Tómelo como nuestra iniciación hacia usted —dijo la líderesa dando su mandato.
"Summer... Tal parece que tu hija heredó ese lado sádico tuyo" dijo Izuku pensando en el hecho de que la idea de dejarlo colgado en el árbol era de Ruby.
No le quedaba de otra, tenía que cumplir este ridículo castigo.
—Ya que... —dijo resignado— ¡Recuerden despertar a sus compañeros para llevarlos a la clase que les toque! ¡Nos vemos en la siguiente clase!
No quería que Oobleck le recriminara de nuevo que sus alumnos llegaban tarde por su culpa.
—¡Claro! —dijo Ruby yéndose hacia los demás.
Mientras tanto, su hermana...
—¡Nos vemos, Izuku! —dijo Yang guiñándole el ojo, siendo evidente su coqueteo.
Algo le decía que durante su tiempo en Beacon, tendría que soportar el coqueteo indiscriminado de Yang. Temía que ella utilizara su miedo a su favor para aprovecharse, peor aún, que hubiera un resultado real.
—Tai, si alguna vez te enteras, ¡culpa a Ozpin! Él me la puso en mi clase —dijo Izuku retorciéndose como un capullo de mariposa.
Cuando los alumnos se fueron, vio el lado positivo de esto y pudo tener un momento para evitar algunas obligaciones que le habían conferido. Esta también era una oportunidad para disfrutar de la naturaleza a su alrededor.
Por lo menos una hora hasta que ese idiota se dignara a desatarlo.
(...)
Como había dicho Izuku, era necesario que los demás compañeros que habían sido derrotados regresaran a su clase a tiempo. Por lo tanto, despertarlos era urgente. Por suerte, no tardaron mucho en despertar a sus compañeros caídos. Simplemente bastó con una simple cachetada o agua descongelada de Weiss para despertarlos. Evidentemente, no pudieron evitar alegrarse de que los demás habían derrotado finalmente a su profesor.
No fueron tan crueles como para no avisar al director Ozpin por medio de un correo en sus Scrolls para que supiera dónde estaba exactamente.
Durante su camino hacia el aula que les tocaba, la paliza recibida no tuvo efecto en su psique. A este punto, la moral estaba tan alta que algunos estaban pidiendo una fiesta o una pequeña comida de celebración durante el fin de semana por su inesperada victoria. Especialmente para felicitar a la nueva líder no oficial de clase, Ruby Rose, quien estuvo de acuerdo con las peticiones de los demás.
—¡Weiss, invita las Pizzas Mistralianas del local cercano a la Academia! —Declaró ella con mucha emoción.
Inevitablemente, todos en el grupo vitorearon con alegría mientras ingresaban a su próxima clase. Claro, la única que no estaba contenta era Weiss.
—¡RUBYYYYYY! —Reclamó la chica Schnee con mucha furia.
Desafortunadamente para ella, no pudo reclamarle a Ruby ya que el profesor estaba en el aula y no podía armar un escándalo ahora. Sin embargo, cuando entraron sin el uniforme oficial, puesto que no habían tenido tiempo de cambiarse debido a que llegaron tarde, la situación empeoró.
Mientras tanto, el profesor Oobleck murmuró por lo bajo debido a que sus alumnos habían llegado con el traje de batalla puesto.
"Conque regresaste, Izuku, eh..."
Otra vez tendría que hablar seriamente con él, ya que viejas costumbres habían resurgido. Con ellas también vinieron recuerdos divertidos de hace mucho tiempo.
(...)
Como Izuku había previsto, su viejo amigo le había jugado en contra y lo hizo esperar gran parte del día antes de que él fuera a esa parte del bosque a liberarlo. La sensación de sed lo invadió durante el tiempo de espera y la sangre inevitablemente se le había subido al cerebro, lo que era una sensación desagradable. Por lo que aguantar allí fue en sí una tortura leve. Desafortunadamente, tampoco podía quejarse mucho, ya que él tenía la capacidad de hacerlo. Podría reprocharle por ello, pero si lo hiciera, no podría argumentar en contra.
También tenía que admitir que dentro de sí, quería evitar cobardemente aquella reunión incómoda a la que lo habían citado, principalmente porque ella estaría presente.
Cuando el susodicho Director llegó al árbol donde él estaba colgado, lo primero que le dijo fue:
—¡Esto es histórico! —exclamó Ozpin, bastante emocionado, pero todavía conservando su porte de autoridad.
—No puedo negarlo… —respondió Izuku, también emocionado. Era el espíritu del maestro en su interior lo que lo invadía y lo hacía sentir feliz de que iba a enseñar a un grupo prometedor.
—Desde que empezaste a enseñar aquí, ningún grupo había sobrevivido a tu iniciación y te había derrotado. ¿Cómo fue posible? Es decir...
Nadie que hubiera conocido al hombre durante mucho tiempo se hubiera imaginado verlo fuera de sí. Era como ver a un adolescente con una emoción latente debido a que iba a obtener algo.
—Hay que darle crédito a Ruby, Ozpin —dijo—. Tiene madera de liderazgo, al igual que su madre. Mejor aún, siendo la más joven de la clase, logró unir a un grupo que apenas se estaba conociendo. ¡Es extraordinario!
No podía esperar las sorpresas que le daría esa chica a lo largo del ciclo escolar, pensó Ozpin. Mientras tanto, sintió la necesidad de recordarle la razón por la que había vuelto.
—Más vale que le enseñes correctamente a Ruby, Izuku. Es imperante para lo que viene —dijo Ozpin, recobrando su seriedad.
—Lo sé... no tienes que repetirlo.
Por ahora, era vital preparar a Ruby. Por lo menos, antes de que su vieja amiga planeara un movimiento en su contra.
—Hablando de la señorita Rose —continuó Ozpin con una mirada aparentemente burlona—. Recuerdo haberte citado hace horas para nuestra reunión, pero como me gusta verte sufrir... decidí aplazarla hasta ahora. Es necesario que bajes y hablemos de la situación actual ¡ahora!
—Yo... ¿En serio tiene que estar ella?
Izuku sabía que era vital ponerse al día con la situación y la amenaza que estaba en auge. Pero realmente no quería enfrentarla ahora.
—Ya fui suficientemente piadoso. No puedes huir de ella y lo sabes muy bien. Además, ella también es parte de esto ¡Quieras o no!
—¡Lo sé! ¡Ya lo sé! —dijo Izuku claramente rendido— ¡Solo bájame de aquí antes que ella!...
—Yo que...
Al oír su conocida voz, la piel de Izuku se volvió helada e incluso su temor se había multiplicado a números nunca antes vistos. Ella finalmente estaba aquí, y no parecía estar contenta con su presencia.
—Hola, Glynda. Cuánto tiempo, ¿verdad? Casi veinte años. Los años no te han pasado factura, como siempre. ¿Te han dicho lo hermosa que eres? Obvio que lo eres, incluso eres más...
—¡Cállate!
No hubo necesidad de gritar, pero su voz claramente firme y autoritaria hizo temblar a ambos hombres por igual. Por su parte, Ozpin sabía que debía alejarse un poco para que ambos pudieran hablar sin que lo involucraran directamente.
—Creo que es imperante que el profesor Izuku se reincorpore rápidamente... —comentó seriamente Glynda.
Aquella mujer se llamaba Glynda Goodwitch. A simple vista, parecía ser una mujer de mediana edad con cabello rubio muy claro recogido en un moño, con un rizo colgando del lado derecho de la cara. Sus ojos eran de color verde brillante y usaba anteojos ovalados delgados. Llevaba una camiseta blanca de manga larga con pliegues y un gran escote que acentuaba su belleza. La parte inferior de su cuerpo estaba cubierta por una falda lápiz negra de talle alto con botones de bronce y medias que se desvanecían en marrones.
Él no quería admitir que parte de lo que ella le había dicho era verdad, no solamente una mera excusa para evitar sus consecuencias. Para él, ella seguía siendo tan hermosa como el día en que se había ido de Beacon. Incluso odiaba que el último recuerdo que tenía de ella fuera la manera horrible en que todo había terminado.
—Glynda... Si quieres hablar sobre lo que pasó...
—El profesor Ozpin nos ha citado a ambos en su oficina. Es necesario que te mantengas al día para saber cómo proceder ante la amenaza que nos interesa.
Ella no lo dejó terminar como se esperaba, y siguió hablando de la manera más profesional posible.
—No era mi intención...
Debido a su mirada inquisitiva, era más que obvio que no tenía disposición a hablar de lo que pasó en ese momento, dejando en claro su punto con lo que iba a hacer.
—¡Te bajaré!
—Glynda, espera por favor... — intentó decir Izuku, pero un solo movimiento ascendente con su Fusta bastó para que la cuerda que sostenía su cuerpo fuera cortada y cayera al duro suelo boscoso.
—¡Auch!— se quejó Izuku por el dolor del golpe recibido.
En consecuencia, se pudo oír claramente el golpe mientras ella se volteó en dirección a la Academia, ignorando que había perdido su estricto control de emociones.
—Señor Ozpin, me adelantaré hacia su oficina. Me es imposible mantener una compostura profesional con el profesor Izuku. Para cuando lleguen, ya me habré recuperado…— dijo Glynda con algunas de sus emociones desatadas.
—Claro- respondió Ozpin bastante asustado.
—Si me disculpan…— se despidió ella con propiedad y se alejó.
Cuando ella se fue, Izuku miró a Ozpin buscando respuestas de lo que podría hacer.
—No me mires a mí. Fuiste tú quien provocó su furia al dejarla plantada— exclamó Ozpin al ver al derrotado peliverde.
Izuku todavía permanecía sentado en el suelo, con las cuerdas rotas aún a su lado.
—Como siempre sirves de algo, Ozpin — comentó sarcásticamente Izuku.
Lo peor de todo era que tenía razón. Peor aún, temía que Glynda no lo perdonara en un futuro próximo, ya que todavía tenía aquellos sentimientos que había enterrado al sumergirse en su propia miseria.
Realmente había sido un idiota.
Continuará...
Al fin salimos del mini arco de la iniciación de Izuku a la clase. Ahora sigue otro que espero y les guste :)
Bueno eso es todo, nos vemos en el siguiente capítulo.
