Capítulo [12]

(...)

Glynda aún no estaba totalmente convencida por las palabras de Izuku. Después de todo, su coraje todavía seguía presente hacia él. Pero ella sabía que no tenía otra opción más que creer que él regresaría a tomar su papel como profesor, tal como los viejos tiempos.

Conocía muy bien a Izuku para determinar en qué momento decía la verdad y si estaba comprometido con sus declaraciones. También sabía cuándo mostraba arrepentimiento, como en ese momento.

Si bien esto no resolvería las relaciones con aquellos que alguna vez lo quisieron, incluyéndola a ella, esta era su manera de redimirse. Claramente no estaría en contra de que lo intentara, pero también tenía que dejar las cosas claras.

Después de todo, no estaba dispuesta a soportar otra tontería de su parte.

—... ese es mi propósito, Glynda. Como profesor, es mi deber guiar a esta generación. Solo así podré reparar mi error... —dijo Izuku con una expresión arrepentida.

Al escuchar esto, Glynda concluyó que una severa advertencia serviría para ese propósito. Así que se liberó del agarre de sus hombros y finalmente decidió aferrarse a esa firmeza siniestra que la caracterizaba como docente.

—Confiaré en ti, Izuku, por ahora. Pero si nos abandonas de nuevo, utilizaré los años que me quedan para cazarte y castigarte. ¿Entendido?

Aquella mirada penetrante y autoritaria hizo a Izuku recordar el miedo que ella imponía cuando salían juntos, especialmente cuando tenían peleas de pareja o había celos de por medio.

Mientras tanto, Glynda estaba perdiendo la paciencia debido a su silencio abrupto.

—¡Dije! ¿Entendido? —insistió.

Otra cosa que la caracterizaba era que no le gustaban las respuestas a medias. Para llegar a un acuerdo con ella, uno debía ser firme con lo que tenía que decir, con seriedad y convicción.

—¡Sí! —respondió Izuku.

A veces se preguntaba cómo llegaron a salir juntos, siendo ella una mujer de carácter fuerte, comprometida con el trabajo, mientras que él era un anciano desobligado que por mucho tiempo había tenido una botella de alcohol como una vieja amiga.

—Eso es lo que quería escuchar. Espero que tomes tu papel en serio como dijiste. Yo misma te estaré vigilando... —advirtió Glynda.

—Sí —respondió Izuku de nuevo, sin posibilidad de reproche ni opinión adicional.

En sí, lo último que había dicho Glynda sería el fin de la conversación y un cierre a los desacuerdos que ambos tenían. Después, tendría que soportar de nuevo ese silencio insoportable mientras esperaba que la larga de Ozpin llegara a su fin.

Para el infortunio del desdichado peliverde, todavía había otro asunto pendiente. Dicho asunto estaba más inclinado hacia los sentimientos que aún tenía por ella y su necesidad por hacer entender que realmente estaba arrepentido.

"¡Soy un idiota!" dijo Izuku reprochándose dentro de sus pensamientos.

Sabía que estaría desobedeciendo sus instintos de supervivencia al tomar este riesgo innecesario, pero para él era vital hacerlo, ya que tenía que ganarse su perdón a toda costa. Sería demasiado iluso si pensara que aún hubiera algo entre ellos o una posibilidad, pero llegar a buenos términos y poder estar a su lado en términos de amistad era su meta a seguir. En su situación, ser cercano a ella podría ser suficiente.

¿Por qué debería ser ahora y no después?

La respuesta residió en su experiencia previa. Él había vivido lo suficiente para saber que nunca es bueno dejar pendiente cosas en una relación porque el rencor seguirá latente y aumentará hasta convertirse en odio. Ese odio estará presente siempre que llegue el "momento adecuado" y para entonces, nada podrá salvar la situación. El destino podría ser inevitable, siendo obligado a abandonar el lugar donde residen y teniendo que soportar humillaciones. En el peor de los casos, podría ser bañado con agua sucia.

No deseaba que Glynda fuera una de ellas y por eso este era el momento adecuado para intentarlo. Además, no quería repetir la misma historia de las otras relaciones.

—Glynda... yo...—dijo Izuku, bastante inseguro—...quisiera pedir perdón por lo del anillo y también por lo de nuestra boda.

Sin embargo, no esperaba una reacción calmada, y tuvo razón, ya que ella lo miró aun más amenazante, como si hubiera encendido una mecha de un artefacto que estaba a punto de explotar. Solo le quedaba confiar en su paciencia para que su prolongada discusión no llegara a excesos.

Como era de esperarse, ella casi repitió el mismo diálogo que tuvo con otras parejas, aunque con algunas diferencias.

—¡No quiero hablar de esto Izuku! Los recuerdos siguen estando frescos para mí; no puedo perdonarte completamente por lo nuestro...

—Sé que nuestra relación ya no será como antes, pero quisiera estar en buenos términos...

—En lo profesional te lo aseguro, pero no estoy preparada para estar cerca de ti de manera personal, ¡idiota!

Izuku sabía que tenía que ser más convincente si quería lograr algo.

—Sé que lo arruiné, pero quisiera dejar esto en el pasado y empezar de cero...

—¡No es tan sencillo! ¿Crees que se me olvidó cómo me sentí al verte nunca presentarte? ¿Tu ridícula nota en la mesa del banquete de nuestra boda fue una excusa suficiente?

No, él sabía que nunca fue suficiente. Pero a pesar de este argumento, él no se rendiría.

—¿Por qué no me das una oportunidad con mi compromiso con ustedes y la clase? Así podemos intentar dejar esto atrás…

—¡Cállate! —interrumpió Glynda— Una cosa es que nos hayas abandonado y otra es nuestra desastrosa relación.

Poco a poco, ella estaba tentada a darle un golpe en su apuesto rostro, lo que le asqueaba aún más, ya que todavía lo consideraba atractivo en vez de un anciano horrible, como debería verlo.

—¡Vamos! ¡Están estrechamente relacionados! No estaría mal agregar esto también a la lista de mis advertencias. Solo pido que retomemos al menos nuestra amistad, Glynda. —dijo Izuku, demostrando sus argumentos de la manera más patética posible.

—¡No, imbécil! —respondió Glynda.

—¡Solo amigos! Solo eso pido, mi "linda chica de lentes" —dijo Izuku, acercándose a Glynda de manera coqueta, recurriendo a un recurso inútil.

—¡No vuelvas a llamarme así! —exclamó Glynda.

De repente, se oyó un fuerte estruendo en la habitación, seguido del sonido de una gran cachetada que impactó en Izuku. Mientras tanto, parecían tener al menos a un espectador.

—¿Cuándo aprenderás, Izuku? Jajaja —dijo Ozpin, que estaba esperando en la entrada de su oficina. Últimamente, los programas en el Reino le parecían demasiado aburridos y encontraba más entretenido ver a su fiel camarada implorando por perdón.

Izuku tuvo que sobarse la mejilla adolorida, mientras que Glynda quería poner fin a esa incómoda discusión.

—¡Déjalo así! Nada hará que retomemos al menos la amistad que teníamos. Además, para tu información, tuve mis propios problemas después de ti y estoy cansada de lidiar con asuntos como estos contigo, especialmente contigo.

Antes de que Izuku pudiera replicar algo más, se necesitaba un argumento equivalente a una bomba nuclear para finalmente callarlo.

—...conociéndote, supongo que hubo otras después de mí, ¿me equivoco? —preguntó Glynda.

En ese momento, Izuku no tenía ningún argumento para refutar lo que ella había dicho. Mentirle solo lo pondría en una situación aún peor. Parecía que su derrota era inminente.

—Yo...

De repente, se oyó un aplauso bastante sarcástico detrás de ellos. Al voltear, ambos parecían molestos al descubrir que Ozpin había estado escuchando todo el tiempo.

—Le pido a la pareja que dejen sus problemas románticos por ahora. Tendrán varios años para discutir esto... —dijo Ozpin sonriendo complacido mientras iba hacia su escritorio.

Ozpin quería ver cómo Izuku respondería a eso. También había considerado exponer a Izuku con el nombre de la otra joven con quien había tenido otro amorío mientras estuvo desaparecido. Todo para que fuera más incómodo para su amigo y así poder desquitarse de varios asuntos del pasado. Pero la situación ameritaba que la reunión comenzara de inmediato y que no se prolongara más la discusión.

Como siempre, era un excelente oyente, lo que desagradaba bastante a Glynda.

—Si, director, y por favor quisiera más privacidad en mis asuntos a futuro, si no le molesta... —dijo Glynda con una sonrisa petulante.

Eso significaba que había ganado, al obtener un jugoso chisme que Ozpin no iba a dejar pasar.

—Sabes que no puedo evitarlo, Glynda. Desde nuestros días de juventud pude enterarme de todos tus secretos. ¿Por qué no ahora? Sería un buen tema de conversación en el futuro. —respondió Ozpin con una sonrisa.

—Solo habla —dijo Glynda tajantemente.

—Solo dime lo que tengo que saber —agregó Izuku de la misma forma.

Ozpin sacó el expediente de uno de los cajones de su escritorio.

—Eso haré. ¡Calmados, mis amigos! Todo a su tiempo. Aquí tengo el informe para que entremos en contexto.

Después de eso, tanto Izuku como Glynda decidieron dejar el tema por ahora y enfocarse en la reunión que tenían que discutir. Por lo tanto, el ambiente cambió drásticamente y se enfocaron en lo que se debía discutir.

(...)

—Ya veo...

El expediente que le entregaron constaba de alrededor de 200 páginas, dividido en varios capítulos donde se presentaban datos importantes de manera resumida para que Izuku pudiera leerlo rápidamente y complementarlo con las explicaciones de ambos docentes.

El primer capítulo hablaba sobre cifras financieras e informes de inteligencia con respecto a Whitefang: un grupo terrorista. También había una representación pictográfica de un lobo rojo, que es el logo que los representa y se utiliza como propaganda entre la población de Vacuo. El informe incluía la probable jerarquía de la organización, nombres de altos mandos y aliados comerciales, así como sospechas de una alianza con el "Culto".

El segundo capítulo trataba de las operaciones del Departamento de Inteligencia de Atlas (DIA) en contra del grupo y también algunas de las causas del debilitamiento del grupo terrorista. El tercero y el cuarto capítulo eran pura burocracia, que incluso Ozpin decidió ignorar, pero al parecer, ese exalumno Atlasiano quería que se le diera un vistazo.

Antes de llegar al quinto, Izuku compartió sus conocimientos acerca de ese grupo y solo pudo decir que la última vez que interactuó con algún miembro en asuntos de negocios, supo que eran un grupo pacífico que luchaba por los derechos civiles de los Faunos. Su radicalización fue una sorpresa para él cuando empezó a oír de los atentados en Atlas.

—Por último, el Sexto informe es uno de nuestro círculo interno. Otro motivo por el cual era necesario tu presencia. Tu exalumno Qrow y un grupo de cazadores de confianza apenas pudieron salvar a una Doncella...—Dijo Ozpin con profunda tristeza.

—¿¡QUÉ?!—Dijo Izuku levantándose de su asiento abruptamente.

—No es lo peor. Lo peor es que al parecer, Salem tiene varios nuevos heraldos que representan una seria amenaza...

—¿Cómo es posible? —Dijo Izuku exaltado.

—Qrow se preguntó lo mismo. Esto nunca lo habíamos visto—Dijo Glynda con algo de impotencia.

—Glynda, tú tienes el derecho de resumir mal este informe escrito por Qrow—Dijo Ozpin con comprensión— Después de todo, también estuviste allí ese día.

—¿Qué sucedió exactamente? — Preguntó Izuku preocupado por ella.

—Sí... — Dijo ella con un profundo suspiro.

(...)

Cómo sabemos, en la actualidad la gran mayoría de las "Doncellas" está desaparecida o se oculta por motivos que ya conocemos. La alianza entre el WitheFang y el Culto ha llamado mucho nuestra atención, por lo cual nuestro cuervo ha trabajado en la inteligencia junto a otros colegas, principalmente aliados en Vacuo, para investigar exactamente qué están planeando hacer…


Continuará..

Quisiera preguntar a los lectores, ¿qué waifus de RWBY quieren que estén con Izuku?

Espero que les haya gustado.