Las cosas habían transcurrido amenamente entre ellos, Asami había vuelto a ser la misma desde que hablara aquella noche con Kensei, sin embargo, su hermana seguía, o muy disgustada, o muy molesta por el hecho de que Renji y el capitán las atraparan en el baño semi desnudas.
Takeshi había notado esto, y es que la relación de su hermana con su colega de la sexta si había cambiado bastante, por lo que de alguna manera u otra había intentado encontrar la manera de saber que había pasado. Saya era un tumba, más no entendía porque cada que preguntaba algo sobre el pelirrojo, la morena solo desviaba la mirada y se sonrojaba, casi contrario, a Asami parecía que un resorte le brincaba en las asentaderas y salía corriendo apenas preguntaba.
-Qué difícil es vivir con estas dos- Pensó en voz alta mientras caminaba directo a la división seis, y no porque quisiera interrogar al teniente, el trabajo llamaba y hacerle favores a su capitana también era parte de su trabajo -Si solo Hanako estuviera aquí…
Dejo sus pensamientos al aire, recobró su compostura mientras entraba al edificio que albergaba la oficina del capitán, viendo salir a Renji de ésta.
-Yamamoto- Los ojos de Renji se abrieron por la sorpresa, ya que la simple mención de aquel apellido le ponía los nervios de punta, aunque sabiendo que era él hermano, bueno, podía mantener la calma un poco mejor - ¿Vienes a ver al capitán?
-Abarai, si, un encargo de la capitana Kuchiki- Dijo el moreno con una sonrisa, si bien sabían que eran hermanos, pero los tres tenían facciones muy similares, leves pero significativas -Por cierto, he notado que tú y Saya andan un poco distanciados, siempre los veía pelear por el gotei y ahora nada ¿todo bien entre ustedes?
Esto hizo sudar a Renji la gota gorda del momento ¿sabía el hermano mayor lo que había pasado? No, porque de hecho lo estaba preguntando, a menos de… ¿quería confirmarlo?
Y los nervios del pelirrojo lo traicionaron.
-No fue mi culpa, ellas estaban bañándose y no cerraron la puerta, creímos que estaban dormidas. Había mucho vapor, no vimos nada, lo juro- Renji se cubrió la boca luego de tanto mover las manos, mirando el rostro inexpresivo del mayor, quien solo sonriera luego de su explicación.
-Gracias por la información, Teniente Abarai- Y segundos después llamo a la puerta del capitán y entró cuando el pelinegro le diera el pase.
Esto dejó sin palabras a Renji, quien temeroso y dudoso se alejó de la oficina, había estado haciendo un poco de papeleo en su oficina cuando la puerta de esta se abriera de golpe, dejando ver el aura demoníaca del mayor de los Yamamoto.
No había tenido tiempo de reaccionar cuando un látigo de fuego apareciera en las manos del recién nombrado teniente, quien comenzara a perseguir a su colega por todo el Gotei. Ambas hermanas habían sentido el enardecido reiatsu de su hermano, por lo que dieron seguimiento a la persecución.
-No dudo que el bocazas de tu crush haya abierto la boca- Dijo la peliblanca al ver la manera en que su hermano cazaba al pelirrojo - ¿Cómo vamos a detener a Takeshi?
-En primer lugar, no es mi crush- Asevera la morena, a lo que su hermana solo rodó los ojos -Y en segunda, creo que no estaría mal que lo persiga por un rato- Sonríe maliciosamente cruzándose de brazos y solo disfrutando la persecución -Si vemos que está a punto de matarlo interferimos
-Ah, claro, déjalo que mutile a un pobre hombre que no tuvo la culpa- Dijo la menor con sarcasmo -Estas hablando de Takeshi, lo va a perseguir hasta la muerte
El mayor había cambiado su estrategia, comenzando a lanzarle un par de kidō para tratar de frenarlo, pero el diamante de la menor interfirió con algunos haciendo que el moreno le mirara con más ira en su semblante.
-Por mucho que este disfrutando esto, hermano- Hablo Saya, haciendo a Renji voltear la vista hacia ella, mirándola con una vena palpitante en la frente – No puedo permitir que mates a Renji- De verdad ¿Saya defendiéndolo? Eso sí que causo un sentimiento extraño en el teniente -Aunque ese soquete me debe varias competencias, así que solo yo puedo matarlo
Traición, desilusión, toda una mezcla de sentimientos que invadieron al teniente de nuevo.
Asami suspiró con resignación, nunca iba a hacer cambiar la manera de pensar de su hermana, por lo que termino rodando los ojos, y con las manos sobre la cadera, necesitaba trazar un plan para poder detener a su hermano antes de que acabara con el pelirrojo.
-Si va a matarme a mí, entonces también debería matar al capitán Muguruma- Esto hizo a Asami abrir los ojos como platos, no se atrevería ¿o sí? No, hasta la pregunta era tonta; se trataba de Renji -Él también vio a Asami desnuda y la tuvo encima de él
No muy lejos de ahí, el capitán caminaba con su teniente y confidente, por lo que lo tomo por sorpresa que un kidō lo atacara, y no entendiendo completamente lo que sucedía, solo atinó a ver el rostro de la menor para darse cuenta de que todo se había ido al carajo.
-Maldito Abarai- Pensó el albino al momento de esquivar el kidō del hermano -Si no te mata Yamamoto, seguro lo haré yo
Saya no quería reír, pero era inevitable hasta cierto punto, pues ahora el capitán de la novena y el teniente de la sexta estaban siendo perseguidos por un colérico Takeshi. Y, para agregar más, Asami trataba en vano de hacerle entrar en razón.
-Esto es demasiado divertido- Expresa Saya en la persecución junto a su hermana, quien, a diferencia de ella, no se divertía en absoluto.
Asami no podía detener a su hermano, pero sí proteger a ambos hombres de los ataques de éste, por lo que los hizo chocar con una pared de diamante, haciendo aparecer un par más y encerrándolos en una caja que reforzó ante el inminente ataque de su hermano, el cual apenas resistió, pero que reforzó cuando éste se girara a verla.
-Deja que les de su merecido- Gruño el mayor mirando con ira a su hermana -Nadie ve a mis hermanas de esa manera y vive para contarlo
-Ay por favor, ya no somos unas bebés, así que bájale diez rayitas a tu mal genio y tranquilízate- Dijo la menor al estar cara a cara con su hermano, dándole un respiro a ambos hombres -El capitán Muguruma y yo solucionamos el problema, hablamos de ello y todo está bien, los del problema son esos dos, así que a mi déjame fuera de todo esto, y al capitán también
- ¿Ah? Él fue el que abrió la puerta, yo solo entre porque escuche mucho alboroto- Se defendió Renji desde la caja de Diamante, haciendo que Asami lo mirara con cara de demonio.
- ¿Sabes qué? Ve y acabalo- Dijo la menor al dejar e Renji libre -Eso solo les pasa a los bocones
Renji estaba literalmente, sudando por los nervios de estar a merced del hermano mayor de los Yamamoto, quien claramente tenía toda la intención de achicharrarlo sin piedad, sin embargo, contrario a las llamas que esperaba, una enorme oleada lo alejo de ahí, arrastrándolo varios metros fuera del peligro.
-Gracias, hermanote- Suelta Saya aun con una sonrisa divertida en los labios -Creo que el tonto ya aprendió su lección, yo me encargare del resto- Y sin decir más se va saltando por los tejados en dirección a donde Renji había sido arrojado.
Asami suspiró, negando con la cabeza suficientemente segura de que Takeshi había detenido la masacre y liberando a Kensei, aunque acto seguido, apareció delante del capitán encarando a su hermano.
-Ya basta, ve y desquita tu furia a otra parte- Sabía que Takeshi iba a interrogarlas una vez su cabeza se enfriara, por lo que desapareció en un parpadeo de la chica y luego se giró hacia el peliblanco -Lo lamento capitán, mis más sinceras disculpas
Kensei se sonrojo, nunca espero que la chica fuera a disculparse, mucho menos con una reverencia tan marcada. No podía acudir a nadie, Renji y Saya estaban lejos ¿Y ahora?
-No Yamamoto, está bien, quizá debía pasar tarde o temprano- Respondió mientras se rascaba la nuca, nervioso y viendo a su teniente aparecer -Pero gracias al cielo no paso a mayores
-Tengo algo pendiente con Renji, así que lo dejo seguir su camino- El albino notó la chispa diabólica en su mirada antes de desaparecer, así que el hizo lo mismo con su teniente y se marcharon, no iban a quedarse a ver como la chica machacaba al teniente de la sexta. Y así lo hizo la chica, llegando a donde Renji y dejando escapar su aura demoníaca -Solo te lo perdonare esta vez Renji, pero que no vuelva a suceder nunca más
La chica esperaba que la amenaza fuera suficiente, así que desapareció y dejo a su hermana con el teniente.
El silencio entre los dos fue bastante denso el principio, ninguno se miraba de nuevo directamente hasta que Renji, mirando claro, a otro lado, fue el primero en hablar.
-Lo lamento- Pronuncio en apenas un murmuro.
- ¿Por ser un tarado y abrir la bocotá frente a mi hermano o por lo del baño?
-Ambas cosas, pero principalmente por no haberme disculpado con ninguna por lo del baño- Tan solo tener que volver a mencionarlo y recordarlo le hizo que la sangre se le acumulara en el rostro.
-Bueno, supongo que la paliza que te di y que mi hermano casi te quemara vivo es castigo ya suficiente- Sonríe con sorna, pero también había un hilo pacifico que Renji no supo descifrar del todo - ¿Cómo se te ocurrió la brillante idea de contarle lo que paso? - Exige saber mientras se cruzaba de brazos.
-Pensé que de eso venía a hablar cuando entró a mi oficina- Se defiende con nerviosismo -Ahora tendré que pensarlo dos veces si quiero invitarte a comer o algo- Y de nuevo hablo sin si quiera pensarlo, generando que a ambos se le subiera los colores al rostro.
Es verdad que desde hace un tiempo tenía la idea de invitar a salir a la shinigami, es decir, había cierto atractivo en ella, en ese ímpetu de competir y no por mostrar de forma pretenciosa lo fuerte que era, si no para mejorar, para incitar a otros a dar lo máximo de sus capacidades.
-No te será tan fácil Abarai- Se cruza de brazos y mira a otro lado -Y no lo digo por mi hermano, primero deberás vencerme en algún combate- Reta, mirándolo de perfil.
-Siempre tiene que ser contigo una competencia- Reclama, pero aquello parecía enorgullecer a la morena- De acuerdo, será a tu manera
-Hecho, luego te diré cuándo- Y haciendo aquella peculiar tregua de paz, se dieron la mano, mirándose de forma retadora, aunque con algo oculto en aquel duelo de miradas.
…
El final del trabajo solo marcaba el inicio de una tormenta desatada en casa, cuando la menor volvió a casa, sabía que debía hacer algo para compensar el posible mal humor de su hermano, no podía hacer pan de nube nuevamente, necesitaba otra clase de postre más suave, más cremoso. Sonrió al comenzar a moverse por la cocina, hizo una masa para tarta y la metió al horno, había comenzado a preparar la cena en conjunto con el postre.
Sintió el reiatsu de Saya al volver, aliviada de que Takeshi todavía no volviera.
- ¿Dónde está Takeshi? – Preguntó a la morena al verla asomarse por la entrada a la cocina - ¿Lo viste el resto del día?
-No lo vi en todo el día, la capitana estuvo preguntando por él- Responde Saya -Creo que no quería desquitarse con el resto de los shinigamis, lo cual fue una sabía decisión
Saya había tenido que encargarse de algunas cosas que Rukia necesitaba, cosas que generalmente Takeshi realizaba, pero prefería hacer el tedioso papeleo a tener que encarar a su malhumorado hermano en la división.
Asami suspiró, la última vez que Takeshi había hecho un berrinche, fue cuando en la academia unos chicos quisieron intentar propasarse con ella, obviamente el abuelo había hecho mucho trabajo con él, ayudándolo a controlar sus emociones, y haciéndole entrar en razón en que en algún momento de su vida, debía dejar ir a sus hermanas por un hombre.
-Va a volver con hambre, preparare porción extra- Dijo mientras volvía a sus deberes en la cocina, colocando en la vaporera un poco más de arroz, agregando más ingredientes a la cocción y sintiendo a su hermana todavía observándola -Y ni me veas con esa cara, estoy muy molesta con Abarai por abrir su bocotá, ahora el problema es que Takeshi va a cuestionar el asunto
-Ese bobalicón no tiene remedio- Hace un puchero molesto cruzándose de brazos -Pero ya le daré su merecido en algún combate, aun me queda mucho que mostrarle lo que una soldado es capaz- Sonríe de forma maliciosa.
Durante la primera misión en la que el teniente también fue participe no dejo de decirle durante su ronda no de forma denigrante, pero si haciéndola menos, que se mantuviera atenta, que en caso de un ataque no le fuese a estorbar, que él se encargaría de todo y claro, logro oírlo murmurar algo sobre cómo se atrevían a mandar a tal misión a dos soldados novatas que apenas se incorporaban al Gotei.
Al final fueron ella y Asami quienes terminaron salvándole, en fin, desde esa noche se prometió demostrarle que no era cualquier shinigami de bajo rango.
Una hora después de la llegada de Saya, Takeshi apareció. Ambas hermanas guardaron silencio, dándole tiempo para que procesara la información, por lo que Asami siguió en la cocina hasta que todo estuvo listo, en silencio y mirándolo de vez en cuando, como queriendo preguntar algo y a la vez mejor guardándoselo para sí misma, conociendo en la mayoría de las veces la respuesta a su pregunta.
Sirvió la cena, dándole a Takeshi un cuenco de comida más grande, pasándole a Saya su plato y luego ella sentándose a cenar apenas intercambiando con su hermana un par de miradas.
-Espero que puedan explicarme con más calma lo que paso en la misión- Estas palabras casi hicieron a Asami atragantarse, ya que aún estaban comiendo cuando él decidiera hablar - ¿Quién quiere ser la primera?
Saya y Asami se miraron, haciéndose señas y miradas.
-Luego de patrullar Saya y yo nos quedamos en casa con Hanatarō, estábamos cansadas y aun nos estábamos acostumbrando a los gigai, así que decidimos darnos un baño, el capitán y Renji habían ido a patrullar, no pensamos siquiera en asegurar la puerta, así que si, tuvimos un poco de culpa- Dijo finalmente Asami no mirando a su hermano y picoteando su comida, llevándose un pedazo de pollo para tomar un respiro -Cuando la puerta se abrió, lo primero que hice fue derribar al capitán, si bien no lo golpee, la amenaza era suficiente, y sí, me envolví en una toalla antes de hacerlo y Saya también antes de ir tras de Renji
Takeshi miró a sus hermanas, el rostro de Saya le aseguraba que la menor decía la verdad, así que suspiró.
-Bueno, les debo una disculpa y a ustedes también, al menos sé que no se dejaron ver indefensas- Dijo el mayor con algo de pena, haciendo que Asami lo mirara de forma enternecida, dándole un deja vú al recordarle a su difunta madre y a su hermana perdida -Ya decía yo que era raro que Renji no peleara con Saya ¿Quién va a querer enfrentarse al demonio cuando ya ha golpeado antes?
-Y menos aún tras que el demonio mayor casi lo calcinó vivo- Expresa Saya con una extensa sonrisa divertida.
-Hubiera sido divertido, aunque bueno, creo que le temen más a la cara de ángel- Asami se atraganto en ese momento con su té, teniendo que cubrirse la boca con la servilleta y mirar recriminatoriamente a su hermano - ¿O no, Asami?
-Bueno, el capitán Muguruma se portó decentemente bien, a diferencia de cierto pelirrojo bocón que solo se sonrojaba como tomate ante alguien- Dijo la menor mirando a su hermana y recriminándole las acciones de teniente -Hablamos del problema al día siguiente y trabajamos en equipo, y solucionamos el problema aún al volver a la sociedad de almas, así que debo admitir que es bastante caballeroso
-No tengo manera de defender al soquete de Abarai- Dice tras que había dado algunas probadas a su comida -Aunque, a decir verdad, yo no utilizaría la palabra caballeroso para el capitán Muguruma en una oración
- ¿Como que no son palabras que usarías en la misma oración? - Pregunto la menor con el ceño fruncido, dejando los palillos a un lado de su plato y mirando a su hermana - ¿Qué estas insinuando Saya?
-Nada, nada, solo que se ve más del tipo bruto barbaján- Y con una clara sonrisa retadora, la mira directamente.
Asami rodó los ojos, mirando despreocupadamente a su hermana, ¿pensaba que diría otra cosa? Bueno, que tonta por creer que así sería.
-Si, sigue siendo un bruto barbaján, pero caballeroso- Ignoro la sonrisa retadora de su hermana y luego miró a Takeshi -Seremos más cuidadosas en las próximas misiones, aunque bueno, creo que en la última junta que tuvieron hablaron sobre una nueva encomienda ¿verdad?
-Probablemente, el mini mini te tiene muy bien informada, bien podrías quitarle el lugar a Matsumoto- Dijo el mayor mirando a su hermana y haciéndola atragantarse nuevamente -Yo apoyo la moción ¿Qué dices Saya?
-No, no, no está a discusión, seguiré haciendo el trabajo que se me dé, pero no voy a quitarle el puesto a nadie, estoy bien así- Dijo ella y se levantó de su silla, llevándose su tazón a la cocina y dejándolo en el fregador - ¿Quieren postre?
-Yo si- Pide Saya inmediatamente de que se terminara la comida del plato -Cada uno está bien en sus puestos, has visto que al ser una solado con el nivel para poder seguirle el ritmo a un teniente ayudó a motivar a los demás
Takeshi suspiró, sabiendo que no podría hacer cambiar a ninguna de las dos, así que no insistió. Observó a su hermana sacar la tartaleta del congelador, por lo que entendió que había hecho aquel postre para contentarlo en caso de emergencia.
-Quiero doble porción y nieve- La menor lo volteo a ver, moviendo la cabeza con negativa en su dirección y sonriendo, viendo únicamente la blanca y pulcra sonrisa de su hermano.
-Sin mamá y sin Hanako, soy la única que queda para consentirlos- Dijo al momento de entregarles sus respectivos platos, volviendo a la cocina por el propio y sentándose con ellos -Nuevamente, feliz de tenerlos a mi lado
La sonrisa que los tres se brindaron decía más que mil palabras, continuaron disfrutando las delicias culinarias que preparaba la menor mientras seguían charlando de algunas trivialidades. Aquella escena, claro, no podía faltar en aquella casa, era lo que les daba un suspiro de calma ante sus duras vidas en el gotei.
…
Unos días después, el comandante había llamado nuevamente a una junta, necesitaban un nuevo grupo de reconocimiento, y es que sinceramente, estaban atados de manos y pies ante estos nuevos enemigos, el comandante ya había hecho su elección, y puesto que enviaría al hermano mayor, pensó que sería buena idea llevarse también a la soldado para que trabajaran nuevamente juntos en la misión.
-Capitán Kuchiki, ¿me haría el honor de encabezar el siguiente grupo? – El aludido asintió levemente con la cabeza haciendo sonreír al hombre -Lo flanquearan los tenientes Kira y Yamamoto, así como el tercer oficial Yamada y la soldado Yamamoto
-Odio admitir que el desempeño de los hermanos Yamamoto ha sido bastante favorable hasta el momento para el éxito de las misiones- Afirmó el capitán Hirako cruzado de brazos y mirando a su colega de la seis -Podría decirse, que sin un Yamamoto la misión fracasaría
-Podría decirse que sí, capitán Hirako- Confirmó el comandante con una sonrisa, haciendo a los capitanes alzar el rostro para mirarlo. El apacible rostro del hombre más fuerte solo se vio alterado por la seriedad que mostró en ese momento -Luego de analizar las últimas misiones, decidí que es obligatorio que uno de los hermanos asista la misión para garantizar el éxito de esta, así como la integridad del equipo. La última vez, la joven Asami salvó la vida del teniente Abarai con kidō médico que ni siquiera la capitana Kotetsu podía replicar, luego fue el desempeño de ambos hermanos los que dejaron asombrado al capitán Ōtoribashi, sin duda, de una u otra manera, los hermanos han logrado captar la atención de nuestros capitanes
La reunión había finalizado, los capitanes habían vuelto a sus divisiones y cada uno avisó a los integrantes de la misión, Hitsugaya había notificado a su tercer oficial, por lo que le dio la oportunidad de ir a despedirse de sus hermanos al senkaimon.
Aquello le daba la oportunidad de salir a pasear a Hogo sin problema y poder reunirse con el capitán de la novena.
…
En el mundo humano, Takeshi y Saya estaban al mando del capitán Kuchiki, algo que, sin duda, marcaba una diferencia en el alboroto que podían o no hacer, ya que Kira y Hanatarō se mostraban sumamente serios ante la presencia del noble.
-Teniente Yamamoto, organice una ronda de reconocimiento, ante cualquier amenaza desenfunde
-Si, capitán- Y dicho esto, el capitán desapareció - ¿Y ahora? Creí que se quedaría
-El capitán Kuchiki tiene un sobrino, quizá vaya a verlo- Dijo Hanatarō al escuchar las dudas del mayor de los Yamamoto -Es hijo de la capitana Kuchiki, su nombre es Kurosaki Yoshio
-Escuche que Kurosaki Ichigo sigue siendo segador de almas en el mundo humano- Comenta Saya - ¿Por qué no se quedó en la sociedad? Pudo incluso llegar a ser capitán
-No es alguien ambicioso, está satisfecho con cuidar el mundo donde vive su familia- Agrego Kira, mirando a Saya -Pero gracias a él podemos mantener la paz y estabilidad en esta parte del mundo
-Karakura sigue siendo objeto de alerta, entonces debemos agradecerle su ayuda- Suspiró, no entendía bien porque el capitán se había dirigido a él cuando claramente Kira tenía más experiencia que el -Bueno, por ahora vayamos a investigar el perímetro, ante cualquier ataque, traten de reunirse con un compañero. Hanatarō -El aludido alzó la cabeza -Ve con Saya, sé que por algo eres tercer oficial, pero ella te mantendrá a salvo
-Si, señor- Dijo el oficial mirando a la soldado.
-Bueno, tu conoces el lugar mucho mejor que yo, así que dime por dónde empezar a investigar- Dice Saya.
-Nos reuniremos en casa al cabo de una hora y esperaremos al capitán para nuevas órdenes- Dijo Takeshi al momento en que todos parecieron estar de acuerdo y se marcharon, aunque fueron Saya y Hanatarō quienes quedaran en el mismo lugar.
-Perdon, ah... este... te llevaré a otro lado ¡vamos! - Apenas había dado un par de pasos para irse por el lado opuesto a los otros dos hombres cuando tropezó - ¡Perdona! Ay que vergüenza...
-Veo que tendré que estarte cuidando la espalda- Alega Saya tomando al pobre shinigami del cuello de su uniforme, alzándolo sin esfuerzo alguno.
-Lo siento- Dice derramando un rió de lágrimas.
Hanatarō no era precisamente un shinigami de combate, de momento Saya no conocía sus habilidades, pero ciertamente podía confiar en él ante cualquier problema.
-Puedes dirigirte a la preparatoria, allí siempre suceden cosas- Dijo el chico mientras Saya lo mantenía en el aire -Es un azar que nos topemos con algo
-De acuerdo, vamos entonces hacia allá- Y llevando a rastras a Hanatarō cual monigote, Saya corre velozmente entre los tejados hacia la dirección señalada.
…
Por otro lado, Asami continuo con sus labores luego de la partida de sus hermanos, por lo que ahora entregaba un par de reportes. Tarareaba una canción mientras caminaba en dirección a la
tercera división, siendo interceptada por su amigo y teniente de la novena.
-Pareces muy feliz hoy- Le dijo Shūhei al darle alcance, haciéndola sonreír - ¿Te gusta estar sola en casa?
-Son momentos de paz y tranquilidad para mí- Respondió ella, inhalando el aire fresco que la rodeaba y disfrutando un poco de la loción de su amigo -Para empezar, no tengo que cocinar como loca para ese par de tragones, en segunda, puedo tomar un largo y cálido baño sin que me den carrilla ¿sabes lo que es ser la chica más femenina de esa casa?
-Bueno, viéndolo por ese lado- Dijo con una risita en el rostro, notando que ese día llevaba una burda trenza que no iba con las sofisticadas de días pasados - ¿También vas a tener oportunidad de peinarte mejor?
Asami se miró la trenza, soltando un resoplido que le alejo los mechones rebeldes de la cara y dejo escapar un gruñido.
-El capitán me ha pedido que entrene a los soldados, y la verdad es que no son para nada débiles, no han logrado hacerme ni un rasguño, pero me dieron una paliza que admito, me dejo exhausta y despeinada- Afirmó la menor, sosteniendo entre sus brazos las carpetas, pero sin dejar de sonreír -Me gusta tener responsabilidades, no solo la de ser un soldado cualquiera
Platicar con el teniente fuera de sus áreas era bastante relajante para ella, no cabía duda de que ambos se habían hecho buenos amigos, por lo que Shūhei tenía la suficiente confianza con ella para hablar del tema. Estaban volviendo a sus divisiones, así que tenían un buen tramo para recorrer y hablar, solo tenía que encontrar el momento justo para hablar del asunto.
- ¿Qué harás aparte de tomar un largo baño en casa sola? ¿Tienes algún otro pasatiempo? – Preguntó el moreno mientras ella se detenía a mirarlo con curiosidad - ¿Eres una nerd?
Asami hizo una mueca de incredulidad, relamiéndose los labios para después dirigirse a su amigo al colocarse frente a él.
-Soy campeona de videojuegos Shū ¿quieres probar suerte? – Había un ligero coqueteo en aquella frase, mientras la chica le sonreía con soberbia y una ceja alzada -Ni siquiera Takeshi o Saya han podido ganarme
-Eso suena…- El brazo que pasó por detrás de su cuello, el aura casi imprescindible hasta ese momento apareció y se alzó como bestia tras de sí ¿Qué si se le erizo la piel? Bueno, internamente estaba muriendo ante el aura asesina de su capitán.
- ¿Haciendo planes para después del trabajo? – La menor le sonrió al capitán, sintiendo el nerviosismo de su amigo y el aura asesina del mayor - ¿Bebes, Yamamoto?
-Negativo capitán- Dijo en tono burlesco, mirando a Shūhei para notar que sudaba la gota gorda -Pero esta cordialmente invitado a ver como le pateo el trasero a su teniente, así que los espero esta noche, prepararé algunos bocadillos
Les guiñó el ojo y se dio la vuelta para marcharse, dejando a ambos hombres en una posición incómoda. Aunque Kensei no miraba a su teniente, sino la estilizada figura de la tercer oficial que se alejaba con cada contoneo de sus caderas, notando lo desestabilizado de su peinado, pero viendo que, a pesar de todo eso, seguía viéndose hermosa.
-A la división- Gruño el mayor y desapareció en shunpo.
Shūhei sabía que aquello lo había visto de primera mano, pero ¿la chica detecto la presencia de su capitán y por eso comenzó a coquetearle? Quería pensar que aquello era imposible, sobre todo cuando no había tenido oportunidad de interrogar a su amiga, pero si las cosas fueron así… no, no podía especular nada todavía.
Cuando llegó nuevamente a la división y entro a la oficina de su capitán, pudo ver que este ya estaba sirviéndose una taza de café, y aunque quería observarlo un rato más para ver su expresión corporal, se dio cuenta de que ese no era el objetivo de su capitán, notando a simple vista su disgusto y su nerviosismo.
- ¿Qué fue lo que paso ahí afuera Shūhei? – Preguntó una vez más, dándole un sorbo a su taza y mirando a su teniente, que se cruzara de brazos mientras le miraba -Tu viste lo que yo vi, eras tú el motivo de ese coqueteo
¿Cómo le explicaba a su capitán que no era ese el objetivo? Que tenía una teoría bastante sólida al respecto, pero si Kensei mostraba celos, entonces no era algo que iba a escuchar con tanta facilidad.
-Bueno, creo que aquí el único afectado soy yo- Suspiró con resignación para tratar de defenderse -Tengo la teoría de que ella sabía que tu estabas observando de alguna manera, por lo que lo hizo únicamente para darte celos
El albino lo miro con desinterés, obviamente no podía creerle aquello, no cuando claramente ella también se sorprendió por la presencia de éste. O era muy buena actriz. Así que el teniente se sentó frente a su capitán con únicamente el escritorio del mayor interponiéndose entre ambos.
- ¿Cómo va a tratar de darme celos? Ella ni siquiera sabe que me gusta…
- ¡Lo admitiste! – Salto de su silla, dando un par de vueltas por el espacio libre, colocando una mano en la cintura y la otra en el mentón y caminando en círculos -Iras conmigo esta noche
- ¿Y declararme con ella? Estas loco, son menos de cinco meses de conocerla- Dijo el mayor, pasándose la mano por el cabello, nervioso, porque sabía que una parte de las palabras de su teniente eran verdad -No puedo Shūhei
-Deberías aprovechar la oportunidad- Había dicho el moreno al ver a su capitán balanceándose en la silla muy pensativo -Asami es una chica de interés
La mirada asesina del mayor solo hizo que el teniente retrocediera.
-Soy algo mayor para ella, no merece a un viejo como yo- Shūhei bufó, colocando las manos en la cadera y mirándole recriminatoriamente - ¿Qué? Además, que vienes a conspirar tú aquí conmigo ¡tienes trabajo!
-Bueno, bueno, esta bien, pero no digas que no te lo advertí- Le dijo el moreno antes de salir y cerrar la puerta, pero la volvió a abrir -Más te vale que vayas esta noche, te invitó personalmente
-Lo pensaré- Fue su única respuesta antes de que su teniente cerrara la puerta de la oficina.
…
La escuela estaba en penumbra y totalmente desierta al estar a mitad de la noche.
Hanatarō iba siguiendo muy de cerca a la soldado, especialmente por petición de ella de que no se separara mucho. El shinigami estaba bastante sorprendido de que una soldado inexperta en el mundo humano al ser a penas su segunda misión se mostrara tan confiada y segura, es decir, estaba atenta a cualquier cosa extraña, pero en lo absoluto se le notaba nerviosa.
-Pues no siento que haya algo extraño por aquí- Comenta Saya, volteando hacia atrás para encarar al shinigami - ¿Dónde más recomiendas investigar?
-Emm, podemos ir a los parques de alrededor, también en esos lugares suelen atacar mucho- Reacciona el shinigami.
-Muy bien, vamos para allá- Sin cuestionarlo se encamina hacia la salida de la escuela, notando detrás suyo que Hanatarō la miraba expectante - ¿Sucede algo?
-No, nada, solo que es admirable que siendo apenas una shinigami recién incorporada al gotei y que siendo su segunda misión se vea tan confiada- Saya tan solo sonríe con orgullo y agradecida por el comentario -No me extraña que el propio comandante los haya sugerido a usted y su hermano para esta misión
Su capitana le había platicado un poco acerca de la junta que tuvieron, y no pudiendo evitar quedar admirado por el desempeño de las dos hermanas aun en su primera misión.
-Bueno, el antiguo comandante no nos estuvo entrenando hasta el cansancio para no dar lo mejor de nosotros desde la primera misión- Habla Saya con orgullo, más no presuntuosa -Aunque, es agradable que confíen en nosotros pese a ser inexpertos en el campo
-Sí, yo hubiese querido que siendo novato confiaran de esa forma en mi- Expresa el shinigami con una sonrisa resignada -Aun actualmente no sirvo para estar en combate
Era claro que aquel tercer oficial era algo torpe, es decir, no se guiaba para nada en su físico, que era notablemente delgado y pequeño. Ella, después de todo, era pequeña y físicamente delgada pero más de uno conocía perfectamente ya que era buena en el campo de batalla al haber aprendido prácticamente desde que empezó a caminar Hakuda de Takeshi. Sin embargo, todo el lenguaje corporal del tercer oficial denotaba nula capacidad en batalla.
-Todos tenemos fortalezas y debilidades- Habla la soldado, mirando al frente -Si te mandaron a esta misión es porque se necesita a alguien que nos auxilie en caso de una muy probable herida mortal, por eso es mi deber mantenerte a salvo, si tú sales herido los demás estaríamos perdidos- Le da un duro golpe amistoso en la espalda, el cual, aunque le dolió, aun así, sonrío por el alago de la shinigami -Ahora, sigamos, muéstrame la ciudad de Karakura
Hanatarō estaba más que complacido en que confiara en él para ser su guía, así que ambos continuaron investigando.
…
Tener que posponer su largo y relajante baño para el día siguiente valía la pena, así que una vez llegó a casa se dedico a preparar algunos bocadillos, preparo un poco de té y café por si alguien quería, a sabiendas que Shū prefería el alcohol.
Había hecho una limpieza mínima, después de todo, solían dividirse entre todos las tareas de limpieza, por lo que realmente no estaba sucio, así que acomodo los sillones, la consola, las mesas para los bocadillos y luego de un par de horas, Shūhei llegó acompañado de Renji y poco después Yumichika con Ikkaku.
- ¿Cómo terminaste enredada en esto? – Pregunto el moreno al ver a Renji y Shūhei más que listos a recibir una paliza en los videojuegos -Tú rodeada de tanto bruto barbaján
-No lo se Yumi, pero aquí estamos y…- Le da una bandeja con algunos bocadillos y aderezos -Falta un bruto barbaján
Apretó los labios y desapareció, el chico corrió detrás de ella para darse cuenta de que el trío de tenientes estaba ya con la consola, jugaban un poco mientras la chica terminaba, por lo que se perdió un momento para acomodarse el cabello luego de ese día tan ajetreado, aunque había tenido que darse un baño luego de la paliza de esa tarde, estaba feliz de tener un poco de compañía.
- ¿Cómo que falta un bruto barbaján? ¿Quién más vendrá? – Pregunto el moreno mientras veía a la chica trenzar su cabello y soltar un suspiro resignado -Haber, estamos hablando del mismo bruto barbaján del que hablamos ese día en tu habitación ¿cierto?
-Si Yumi, y creo que ha sido lo más tonto que he hecho- Respondió ella, mirando al pelinegro y colocando la liga en la punta de la trenza -No va a venir ¿sabes por qué? Porque no está interesado en mí, así que, si me disculpas, iré a patear traseros
Yumichika la miró con seriedad, caminando detrás de ella y notando que se sumaba a la emoción y euforia de los chicos. No había nada raro esa noche, ella no estaba interesada en absoluto en ninguno de los chicos ahí presentes, y claramente, el bruto barbaján del que ella hablaba era el capitán de la novena.
Observó claramente como abolió las emociones y rostros de felicidad de todos los presentes en poco tiempo, Renji claramente se molesto por aquello, Ikkaku parecía encantado con la competencia tan reñida que tenía con la menor, sin embargo, las habilidades en juego eran claras, y Asami tenía toda la ventaja sobre los nuevos jugadores.
El tiempo paso rápidamente, Renji y Shūhei habían bebido un poco, Ikkaku estaba tan centrado en ganarle a la chica, que simplemente había dejado olvidado su ochoko para competir seriamente con la menor. Claramente estaba ansiosa, miraba el reloj con insistencia, comenzando a decaer su mirada ante el tiempo de juego.
-Los dejaré seguir, tengo algo que hacer- Dijo ella mientras entregaba su control a Shūhei, que había otorgado el mismo a Renji cuando perdiera -Con su permiso
Nadie lo noto, a excepción de Yumichika, pero había un tono de decepción en sus palabras, así que la siguió a la cocina. No iban a escucharlos, no con las constantes quejas y gruñidos de su compañero de la onceava, así que se acercó a ella cuando terminara de instalarse frente al fregador con ambas manos apoyadas a la orilla, claramente decepcionada.
-Tuve demasiadas esperanzas en él- Fueron sus palabras las detonantes de aquel instinto protector que Yumichika tenía hacia la menor de los hermanos, había forjado una amistad con Saya y sin duda, gustaba de la compañía del varón que fungía como el cabeza de la familia, pero esta niña simplemente le gustaba por sus emociones tan volátiles y desbordadas -Debería dejar de pensar en eso y concentrarme en el presente
Algo en ella le confirmaba al hombre ahí presente que ese sentimiento no iba a desaparecer tan fácil, que intentaría disfrazarlo, pero seguiría ahí, muy presente en ella sin importar que sucediera.
-Te apoyare en todo momento cielo, pero deberías reconsiderar ese pensamiento- Dijo el pelinegro mientras le acomodaba un cabellito rebelde detrás de la oreja y acariciaba su mejilla -Muchas veces las cosas no salen como nosotros queremos así intentemos cambiar el destino, y mira que es bastante caprichoso
Apretó los labios, intento sonreír, pero solo consiguió que una fina línea se dibujara en sus labios. Exhaló, y luego cambió su expresión para volver a la batalla, hasta que Renji y Shū terminaron un poco ebrios, por lo que Ikkaku y Yumichika se encargaron de llevarlos a casa.
La noche había sido divertida, quitando de lado el hecho de que el albino nunca apareció, así que se dedico a limpiar un poco y luego se fue a dormir.
…
Todos volvieron a casa luego de una hora de recorrido, siendo Saya y Hanatarō los últimos en volver. Takeshi no podía reprimir a su hermana por ser la última, al contrario, estaba feliz de que al menos volvieran íntegros ambos shinigamis.
-Lo mejor será esperar a que el capitán Kuchiki vuelva, no dudo que Yoruichi venga a traer los gigai que faltan- Agregó Izuru al momento en que todos estuvieron reunidos -Se que no es tu primera misión, pero el capitán Kuchiki es un tanto raro en el manejo de sus misiones, y tú y tu hermana son la comidilla del gotei en estos momentos
-Eso lo tenemos muy presente, muchas gracias, Kira- Dijo el joven Yamamoto, mirando a su hermana congeniar con el tercer oficial.
No tenía que recibir un comentario o pregunta directa de su hermano y teniente, sentir su sola mirada ya le daba la noción de que debía reportarle cómo fue su recorrido.
-Todo estuvo bastante tranquilo- Finalmente habla la soldado -No hubo un solo altercado por el área que recorrimos- Dejo ver su aburrimiento por el hecho de no haber encontrado nada.
Takeshi dejó escapar una risita, acercándose a su hermana y alborotándole el cabello.
-Creo que podemos relajarnos por un momento, decidiremos que hacer una vez transcurra el tiempo, así que relájense un poco- Comentó el mayor, mirando al tercer oficial -Por cierto, cuando se quedan aquí ¿cocinan o compran comida?
-Ambas, hay algunos puestos de comida por los al rededores, pero también cocinamos...
-Las alacenas tienen un poco de comida, podemos preparar algo- Dijo Kira desde la cocina, luego abrió el refrigerador -Aunque no hay mucho en el refrigerador
-Yo diría que busquemos algo que comer- Propone Saya con una extensa sonrisa -No he tenido la oportunidad de probar la comida local ¿Qué sugieren?
-Oh, conozco un puesto que vende unos okonomiyaki muy buenos, y al lado tienen Takoyaki- Comentó el tercer oficial, convenciendo completamente al mayor de los hermanos -Puedo ir, bueno, quizá... Saya quiera ir conmigo
-Yo no tengo problema con que vaya contigo, le servirá para distraerse- Dijo el mayor guiñándole un ojo a su hermana -Pero tengan cuidado, ya saben las reglas
-Muy bien, entonces démonos prisa, quiero cenar algo y luego dormir- Comenta estirando los brazos -Te sigo
Hanatarō asiente gustoso, saliendo junto con Saya para traer la cena para todos.
La llevo directo a unas calles un poco más transitadas donde se ubicaban varios puestos de comidas, Hanatarō terminó por acercarse a uno, olía todo muy bien, y el cocinero pareció reconocer al muchacho.
-Tiempo sin verte muchacho ¿Qué vas a llevar esta noche?
-Quiero tres platos de Yakisoba, tres de okonomiyaki y cinco brochetas de Takoyaki- Luego volteó a ver a Saya - ¿Que vas a llevar para ti y tu hermano?
-Mi hermano querrá también probar todo- Responde viendo al cocinero preparando todo, ya prácticamente saboreándolo -Dos de cada cosa por favor
El hombre tuvo la comida velozmente, después de todo, no era el único trabajando, ya que otra persona trabajaba los Takoyakis, mientras otro preparaba los Yakisoba, y cuanto tuvieron todo listo, entrego el pedido y Hanatarō pagó todo. Pero un olor dulce llamó a su nariz apenas se habían despegado del puesto, así que se acercó.
-Saya ¿quieres un poco? Es Yaki Imo, sabe muy bien- Dijo Hanatarō al ver que la chica caminaba hacia el con curiosidad -Deme dos
El tendero le entregó al chico dos batatas asadas, pagándolas al momento y ofreciéndole una a Saya.
-Oh esta deliciosa- Exclama Saya al dar el primer bocado -Si que conoces muy bien Karakura
-Me han enviado a tantas misiones, que he aprendido a convivir con los humanos- Comentó, y ambos comenzaron a caminar de vuelta a la casa -De un momento a otro te acostumbraras, lo más tedioso es el gigai
-Comienzo a acostumbrarme- Sigue al tercer oficial mientras comía gustosa el Yaki Imo.
Continuaron charlando todo el trayecto, las historias de Hanatarō eran divertidas, pero luego pudo ver algo de pánico en sus ojos.
-El capitán Kuchiki está en casa, démonos prisa- Dijo el chico mientras aceleraba el paso.
Ambos entraron a casa, Hanatarō iba a disculparse con el capitán, sin embargo, éste solo lo acallo con un movimiento de la mano y puso su vista en la soldado.
-Tenientes, ¿Cuál fue el resultado de esta noche? - Preguntó el capitán, observando a ambos tenientes, que, sin duda, estaban un poco tensos - ¿y bien?
-No hubo nada fuera de lo normal capitán, nos separamos para abarcar más terreno, pero ninguno encontró algo que pudiera darnos pistas de estos nuevos enemigos- Respondió Kira, si bien era el más apto para dar el informe, sabía que el capitán estaba sumamente interesado en lo que el joven Yamamoto tuviera que agregar -Volvimos a casa luego de una hora de recorrido
-Pero, aun así, no hemos bajado la guardia en ningún momento, debemos ser sumamente cautelosos con estos enemigos- Dijo firmemente el moreno mientras miraba al capitán -He estado pensando que el termino correcto para llamar a estos enemigos es Genzaki
Todos miraron al chico con curiosidad, incluso Byakuya se vio interesado y curioso por lo que tenía que decir el teniente de la trece.
-Estas cosas se dedican a robar reiatsu, tienen más secretos de los que creemos, y son más peligrosos. Desde la primera misión donde resulto herido el teniente Abarai tengo la sensación de que hay una clase de veneno que no nos permite usar completamente el reiatsu para sanar- Esto tenía sentido, luego de analizar el hecho de que Renji necesitara reposo y un poco de cuidados extras -No estamos ante un enemigo común, de eso no hay duda, pero creo que nadie que no tenga el nivel de un teniente o capitán deba enfrentarlos así tan a la ligera
Las conjeturas del muchacho solo le daban más norte a los pensamientos vagos que tenía sobre aquellas cosas, quizá el cerebro analítico de este chico era más útil en las misiones que encerrado en una oficina.
-Quizá podamos llevar al gotei alguna muestra de esas cosas- Propone Saya, a quien todos miran sorprendidos- Supongo que la división doce podrá analizarlos
Byakuya observó a la soldado, si bien no estaba en pos de dar opiniones, aquello no parecía tan errático.
-Supongo que podríamos considerar la posibilidad- Afirmó el capitán, sorprendiendo sin duda al teniente de la tercera -Bien pensado, soldado Yamamoto
Saya, aunque trato de no ser tan evidente, no pudo disimular su orgullo ante la aprobación de un capitán como Kuchiki ante su idea, volteando luego a donde su hermano.
Takeshi le guiño un ojo, sobre todo, porque aún no terminaban la junta con el capitán. Byakuya continúo dirigiéndose principalmente a los tenientes, pero todo iba por el mismo lado, rondas en grupos y con relevos para evitar estar solos, aunque, claramente él sería el único que podría andar por ahí sin compañero; injusto, pensó el mayor de los Yamamoto, pero no sabía si lo decía por el hambre que tenía o solo eran pensamiento razonables.
La cosa paró luego de que el estómago de Hanatarō gruñera, haciendo suspirar al capitán y permitiéndoles cenar de una vez. Claro que el tercer oficial le diera al capitán a elegir entre los platillos para luego ir a sentarse a un lado de Saya, que estaba sentada a un lado de Takeshi en el sofá.
-La comida de Karakura es deliciosa- Expresa la soldado ya yendo por su segundo platillo -Espero que me envíen a más misiones- Continúo comiendo con gran apetito, aunque ya no se sabía si era porque aún tenía hambre o simplemente porque la comida era demasiado buena.
-Si trabajaras como comes, todo sería más fácil- Comentó Takeshi de manera burlona, haciendo reír levemente al tercer oficial -Ahora entiendo porque Asami siempre se la mantiene cocinando para nosotros, pero admitámoslo, comes más que yo
-Es lógico que coma tanto, me tienes con entrenamientos mucho más exhaustivos que a los otros soltados- Reclama Saya señalando a Takeshi con los palillos.
-Ah, es verdad- Fue su única respuesta, concentrándose nuevamente en su comida, ignorándola momentáneamente -Por cierto, Hanatarō ¿Cómo te trata cuando estas con ella? Es raro que alguien quiera estar tan cerca de Saya cuando realmente es sumamente agresiva y brusca
Saya terminó fulminando a su hermano con la mirada, notando que el shinigami solo los miró con curiosidad.
-Bueno, Saya... es una persona bastante paciente conmigo, al menos hasta el momento, nos hemos visto en algunas ocasiones en el Gotei y aunque si es algo brusca, siempre me ayuda cuando lo necesito- Respondió sin mirar a sus compañeros, aunque las palabras del chico terminaron por hacer que el mayor alzara una ceja -Es una buena persona, creo que es de las pocas personas a las que puedo decir amigos
-Claro que si- Le da un leve golpe en la espalda al shinigami, un gesto que tendía a hacer con Ikkaku, pero claro, el teniente de la onceaba soportaba mucho más las muestras de afecto de la soldado, por lo que a Hanatarō si le dolió un poco, aunque lo disimulo con una sonrisa -Y tu- Nuevamente señala a Takeshi con los palillos -Ni si quiera lo pienses
Takeshi alzó los brazos de forma inocente, tratando de justificarse mientras pasaba el último bocado que se había llevado antes de la acusación de su hermana.
-Yo no dije nada, ni siquiera lo pensé ¿acaso puedes leer mis pensamientos? - Y cuando bajo los brazos, terminó por alborotar el cabello de su hermana, si, más de lo que ya estaba -Como me toca la primera ronda junto con Kira, entonces creo que iré a alistarme
-Mucho cuidado, Teniente Yamamoto- Dijo el tercer oficial, viendo en Takeshi una sonrisa.
-Solo Takeshi, por favor Hanatarō- Le dijo el mayor, llevándose su plato y tomando una chaqueta que ya había seleccionado del armario para luego seguir a su colega.
-Entonces yo iré a descansar un poco para la segunda ronda- Dice poniéndose de pie y estirándose -Despiérteme cuando deba salir
Hanatarō observo a la chica decidida a ir a descansar, aunque estaba tranquilo de que le tocara la segunda ronda junto con ella, también debía tomar un descanso.
-Ah, claro- Dijo el algo apenado, ya que al final los hermanos se habían portado amables con el -Te despertare cuando llegue nuestro turno
Saya solo alza el dedo pulgar antes de dar un sonoro bostezo e irse a la habitación que le asignaron.
…
Por la mañana, Asami se levantó a su hora para ir a trabajar, no se había desvelado tanto como esperaba, así que desayuno en paz, fregó los platos y se fue a la división, prometiéndole a Hogo un largo paseo nada mas volviera a casa.
Estuvo trabajando un poco en la oficina, aunque luego salió a repartir unos cuantos papeles que tenía pendientes. Eso la ayudo a despejarse, aunque claro, siempre evitando acercarse a la división nueve o de sentir el reiatsu del capitán, quien, en parte, quería hablar con la chica para disculparse y a la vez tampoco quería verla de momento.
La división nueve tampoco estaba tan tranquila, Shūhei tenía algo que reclamarle a su capitán, había roto la confianza que hasta el mismo había puesto en su propio superior, así que, sin dudarlo, entro a la oficina del capitán en función, y azotándola contra la pared le miro recriminatoriamente.
- ¿Te volviste loco? Debiste haber estado ahí anoche- Le dijo el moreno al momento de reclamarle, acercándose al escritorio y golpeándolo con ambas manos - ¡¿Por qué?! Necesitas tener una buena justificación
-No podía ir, ¿acaso me crees un demente? No esta su hermano, está sola en casa y, aun así, tú te atreviste a perpetrar su paz, con Abarai y Madarame- Dijo el capitán con total tranquilidad, apenas mirando a su teniente y tomando su taza para darle un sorbito a su café - ¿Qué querías que hiciera ahí? Iban a jugar videojuegos, eso no es lo mío
-Ay por favor, no me vengas con eso ¿Qué querías? ¿Una partida de shōgi? - Pregunto el moreno haciendo a su capitán rodar los ojos -Estuvo toda la noche pegada a Yumichika
-Yumichika no cuenta como hombre, y Renji no me preocupa, el parece más interesado en la hermana de en medio- Afirmó Kensei, mirando despreocupadamente a su teniente -Tendría miedo de Ikkaku, pero esa cabeza de bolos no tiene interés romántico alguno, aunque podría preocuparme de ti
-Muy gracioso...
- ¿Sabes qué? Déjame a mí hacerlo a mi manera ¿de acuerdo? - Dijo el capitán al ponerse de pie y dirigirse a la salida -Y quiero los documentos pendientes listos para esta tarde, así que ponte a trabajar y deja de andar de mi casamentera
Kensei azotó la puerta para cerrarla, dejando a su teniente en la oficina de brazos cruzados. Un día antes había admitido que la chica le gustaba, y ahora actuaba como si no le preocupara en absoluto
Por su parte, la chica se mantenía ocupada, y justo en ese momento, estaba dirigiéndose a la treceava división a entregar documentos, no sin antes sentir el golpe de la cadera de su amigo. Yumichika la analizó de pies a cabeza, dejando escapar un bufido.
-Te ves terrible- Le dijo a los cuatro vientos, como si quisiera que lo escucharan -Te veré esta noche en tu casa, y tendremos una noche de relajación
-Yumichika no… por favor, no es necesario- Dijo ella sin mirarle, suspirando. Había empleado un tono marcado de resignación -Deja que me ocupe de esto yo sola
-Oh, la señorita todo lo puedo sola- Asami rodo los ojos, se sentía terriblemente mal desde que se fuera a la cama por la noche, así que simplemente quería olvidar el asunto y seguir su vida -Todos necesitamos compañía y alguien con quien hablar, o acaso ¿prefieres a uno de tus hermanos?
No, definitivamente era algo que ocultaría de Saya y de Takeshi, no era algo sumamente necesario y nuevamente, no necesitaba a su hermano destruyendo medio gotei. Resignada acepto la noche con Yumichika, sabía que no iba a jugar, que solo quería hacerle compañía, así que acordaron una hora y volvieron a sus deberes.
Estaba en la oficina con su capitán, estaba elaborando un par de reportes faltantes, por lo que no se percató de que estaba observándola.
- ¿Estas bien Yamamoto? – Ella alzó la mirada con avidez, centrándose en él y mirando un par de veces hacia otros lados -Estas algo rara el día de hoy, no es usual en ti
- ¿Rara? No, no capitán, todo esta bien- Dijo ella entre risitas, cerrando el documento y sintiendo la necesidad de irse a su casa -De verdad que lo lamento capitán, creo que no tengo la cabeza donde debería
-Deja esos archivos, acompáñame a tomar un té- Esto la tomo por sorpresa, aunque bueno, solían tomar el té juntos a medio día, por lo que ella preparaba una infusión de hierbas y agregaba un poco de leche, algo que terminó por gustarle a él -Pero no será aquí, así que ¿aceptas?
-Por supuesto
Había pasado la tarde con su capitán, habían hablado un poco sobre cosas fuera del trabajo y poco antes del anochecer volvió a casa, había alistado unas cuantas cosas para la llegada de su amigo, quien se presentará solo esta vez y la acompañara por la casa hasta que se sentaran juntos frente al televisor y el solo la observara jugar. Yumichika miró por tercera vez en la noche a la chica, la emoción de una noche anterior se había perdido. La duda estaba en su ser, y tenía que atacar.
-Entonces, el bruto barbaján no vino y tú estás deprimida- El personaje de la chica dio un giro inesperado y cayó por el acantilado -Analicemos el asunto, pero primero ¿De verdad te enamoraste de un capitán?
-Ay no Yumichika, no empieces con eso, no tengo ánimos para hablar de él- Y lanzando el control a un lado se puso de pie y se dirigió a la cocina a hervir un poco de agua -No necesito hablar de él, quiero olvidarme de él
-Hmmm, y ¿qué pasará cuando te manden de misión con él? Tendrás que convivir y estar bajo su mando- La chica rodo los ojos -Tendría que haber un tercero para que la ecuación fuera disuelta
-El capitán Hitsugaya me invitó un té- Yumichika abrió los ojos, acercándose a su amiga y la zarandeó.
- ¿Aceptaste? ¿Le dijiste que sí? ¿Te gusta el capitán Hitsugaya?
La chica no tenía oportunidad de responder, entre una pregunta y otra no había pausa, sumando a eso el continuo movimiento de ir hacia atrás y delante.
-No, espera, no puedo hacer eso, no estoy lista, pero nadie sabía que había alguien, así que quiero pensar que lo hace por cortesía- Yumichika se controló, mirando a su amiga con los ojos entrecerrados -No estoy interesada en él, al menos, no lo veo como algo más
- ¿Y si fuera el indicado?
- ¿Y si no lo es? - Añadió ella, apagando la llama para que la tetera dejara de silbar -Tampoco quiero a Tashi matando a medio gotei, suficiente tiene con hacerse cargo de nosotras y de estar preocupado por otras cosas como para sumarle una ruptura amorosa
Yumichika suspiró, no había momento en que alguna de las dos mujeres Yamamoto deseara aligerar la carga del mayor. Observo los pasivos movimientos de la menor al servir dos tazas de té, invitándolo a la mesa y ofreciéndole algunas galletas recién horneadas.
-De verdad, en serio que quiero dejar de pensar en él, pero es como si algo no dejara de recordármelo a cada segundo, cuando menos lo pienso ya voy en dirección a la nueve- Se quejó, tomando una galleta y suspirando -Ruego al cielo que no me envíen de misión con él
-Cariño, todo es posible y nada es para siempre, deberás afrontarlo tarde o temprano- Soltó el pelinegro, dando un sorbito a su taza -Pero ¿Qué hay del capitán Hitsugaya?
Dejo caer la frente contra la palma de su mano, moviéndola con negación y mirando a su amigo.
-No habrá tercero Yumichika, no puedo corresponderle sin importar cuales sean sus intenciones- Aquello lo había dicho como punto final, quería zanjar el tema -Dejare que suceda lo que tenga que suceder
Yumichika suspiró, ambos volvieron frente al televisor por un rato más, pero decidió retirarse cuando la chica comenzara a cabecear, así que la acompaño hasta su habitación y la dejo en la cama, asegurándole que cerraría la puerta para que Hogo no escapara. No iba a hacer cambiar de opinión a su amiga, así que lo dejaría para otro momento.
…
Todo aparentaba ser otra noche tranquila en la ronda de inspección de Hanatarō y Saya, de hecho, la soldado iba bastante entretenida con algunas de las leyendas urbanas que el tercer oficial había escuchado en Karakura. Sin embargo, dicha charla se vio abruptamente interrumpida cuando Hanatarō súbitamente fue echado a un lado de forma violenta por la propia mano de su compañera. Una vez que se recuperó de la sorpresa, notó con asombro como Saya detenía delante de ella con sus espadas cruzadas un aguijón de aquellas cosas que nombraron Genzanki, que tenía una forma combinada de un escorpión con serpiente.
¿En qué momento había aparecido? Se preguntaba internamente Hanatarō, saliendo únicamente de aquel shock en el momento en que Saya le hablo con dureza al tiempo que seguía deteniendo al genzanki.
-Escóndete en algún lado- Ordena sin mirarlo.
Éste le obedece sin reproche, sabía que sus capacidades de lucha eran nulas, especialmente ante esos nuevos enemigos, así que se reincorpora para apresurarse a esconderse en un lugar cercano. Aunque no pudiese luchar, tenía que mantenerse cerca de su compañera en caso de que necesitara ser atendida.
Los pasos del tercer oficial fueron obstruidos por otro genzanki que lo amenazaba con su punzante aguijón que rápidamente venia directo hacia él. Hanatarō veía con terror como se aproximaba, sintiendo que ese realmente seria su fin, pero rápidamente Saya se interpuso cortando al Genzanki de un solo movimiento horizontal, como si una ola de miles de finas dagas arremetiera contra la criatura y que rápidamente se dividiera en dos, yéndose cada una hacia otro lado.
-Tsch, se me olvidaba que estas cosas se dividen si nos las despedazas rápido- Masculla la soldado, volviendo su vista al impresionado tercer oficial -No te muevas de aquí
Ni siquiera hubo tiempo para que Hanatarō tuviera oportunidad de pensar en alguna respuesta cuando una espesa niebla lo empezó a envolver rápidamente y perdiendo a Saya de vista.
- ¿Saya? – Llamó Hanatarō a la shinigami y mirando a todos lados. Podía escuchar la batalla, pero no veía absolutamente nada ¿acaso esto lo había hecho la shinigami para cubrirlo del enemigo?
Precisamente Saya había pedido a Kairyū desplegar una densa niebla alrededor de Hanatarō para que los Genzanki solo se concentraran en ella. Tenía cuatro a su alrededor, producto de que en un acto rápido para salvar a Hanatarō partió a la mitad al que los había atacado furtivamente al inicio y luego al otro que estaba por atacarlo cuando intentaba esconderse.
Los cuatro la atacaron a la vez, pero Saya esquivo sus aguijones de manera ágil a la vez que con la ayuda de ambas espadas destrozaba a unos de ellos, esquivando a sus espaldas a otro bloqueándolo con una de sus espadas en el momento preciso que un aguijón se aproximaba a herirla, sin embargo, sus refinados reflejos por el Hakuda la previnieron.
Los ataques de los genzanki eran rápidos y sin tregua, pero Saya también estaba confiada en su velocidad, así que no importaba que tan velozmente los agujones se aproximaran a ella, podía evadirlos en un shunpo, aparecer detrás de ellos y con una serie de feroces y rápidos movimientos de sus espadas despedazarlos antes de que se duplicaran.
-Quedan dos- Dice mirando a los genzanki restante que se aproximaban a toda velocidad, pero ella tan solo se llevó sus espadas a los hombros y soplo un mechón de su cabello que había caído en su frente.
Siguiendo su misma técnica de esquivar los aguijones, despedazo a un genzanki más mientras tenía en mente que debía llevarse una muestra de uno. Quedaba justo aquel que sería el sujeto de prueba, al cual, sentía llegar detrás suyo. Espero a que se aproximara lo más posible, pues tenía que capturar el aguijón, cortarlo y luego despezarlo antes de que de ese corte se pudiera duplicar.
El ataque estaba por llegar a su hombro derecho, estaba a escasos centímetros de atravesarla cuando, moviéndose apenas hacia a un lado, capturo el aguijón tomándolo con ambas espadas a modo de tijera y cortando la punta. Claro que el Genzanki dio señales de defenderse después de esto, pero Saya reaccionó aún más rápido y en un shunpo se posiciono detrás de él y con otra serie de espadazos sagaces lo despedazo cual desprevenida victima atrapada en un remolino salvaje, quedándose solo con un largo pedazo del aguijón del cual seguían cayendo algunas gotas que probablemente era una especie de veneno.
-No fue tan difícil- Presume volviendo su espada a Katana, así que, en consecuencia, la neblina que protegía a Hanatarō se disipo.
En cuanto el tercer oficial pudo visualizar a su compañera, corre a ella, preguntando si no se encontraba herida.
-Estoy bien, descuida- Respondió con una amplia sonrisa.
Hanatarō suspiro de alivio, por supuesto que se sentía muy impotente al no poder hacer nada, especialmente al estar escuchando tras la neblina la intensa batalla que Saya estaba teniendo sola. Sin embargo, al observarla mejor pudo darse cuenta de una herida, quizá apenas un corte en su hombro derecho.
-Déjame encargarme de esto- Sin esperar aprobación, comienza a implementar kidō curativo.
-Oh, no es nada, apenas es un rasguño
-Según los reportes las heridas provocadas por los genzanki pueden ser muy peligrosas, aunque sean aparentemente pequeñas- En efecto, la herida estaba tardando en sanar, algo tan simple que debió cerrarse casi de inmediato.
-Cierto, con razón Kairyū se estaba tardando también, normalmente esta clase de heridas pequeñas las cura de inmediato
- ¿Tu zanpaku-tō te puede curar? - Pregunta con asombro mientras seguía aplicando kidō, recibiendo un asentimiento orgulloso por parte de la morena -Wow es asombroso, con razón se habla tanto de ustedes en el gotei
Saya lo sabía, no era secreto que ella y sus hermanos habían llamado la atención casi desde el principio, por lo que sonríe extensamente. Así que luego de que Hanatarō sanara, o al menos lograra hacer que aquella pequeña herida dejase de sangrar, ambos miraron el aguijón que seguía retorciéndose en el suelo.
- ¿Qué hacemos con esa cosa? - Pregunta el tercer oficial al ver que seguía moviéndose aún a pesar de no tener cuerpo -De verdad ¿vamos a llevarlo a casa?
-Por supuesto que si- Responde con obviedad -No dejare que ese hermano mío me gane la propuesta- Toma el aguijón, parecía incluso aun tener la voluntad de defenderse por la manera en que se movía. Hanatarō dio un brinco, alejándose aún más de la soldado.
-Sa-sa-saya, ten cuidado- Exclamo el oficial, mirando a la chica tomar valientemente el aguijón -Deberíamos esperar y…
-No debería hacer eso, señorita Yamamoto- Dijo la voz poco familiar para la chica, pero muy conocida para el oficial -Puedo hacerme cargo de eso, si me lo permite
El tendero encargado de los gigai estaba detrás de ellos, viendo con interés como el aguijón seguía moviéndose sin parar, retorciéndose en las manos de la morena -De hecho, tengo la autorización del capitán Kuchiki para llevarlo, se los daré cuando se retiren de regreso al gotei.
-Es todo tuyo- Sin más le entrega el aguijón a Urahara -Pero asegúrate de ponerle mi nombre -Bromea, aunque no quitaba el orgullo de su hazaña - ¿Sabes algo de los demás?
Urahara no pudo pronunciar si quiera la primera silaba cuando sintió el inconfundible reiatsu de su hermano a la distancia. Por la intensidad de este, pudo presentir que se encontraban en una batalla aún más difícil que la suya.
-Creo que hay dificultades con el otro grupo- Habla Saya con seriedad -Me adelantare, vayan a la tienda y esperen, estén al pendiente por si necesitamos que atiendan a los heridos
Hanatarō no pudo decir una palabra, Saya había desaparecido en un santiamén.
-Lo mejor será hacerle caso, necesitará ayuda luego de esto- Comentó el rubio, encerrando el aguijón en algo propio y colgándoselos al hombro -Vayamos a la tienda
La pelea del otro lado había sido sin duda más complicada, más enemigos los habían atacado y, para colmo, Takeshi había salvado a Kira de un ataque furtivo, así que la sangre corría por su pecho y su brazo derecho, mientras su zanpaku-tō cubría de fuego las heridas, eliminando el veneno, pero no cerrándolas.
-Manténgase en la retaguardia - Le dijo el capitán Kuchiki al verlo jadeante -Es comprensible sentirse de esa manera, aún no está adaptado a las restricciones
-Ese no es el problema, pero no vamos a poder capturar nada, no hoy- Respondió el moreno, haciendo a su zanpaku-tō arder y cortar a varios enemigos de un solo movimiento -Saya viene para acá
Los enemigos que la soldado vio desde lo alto al irse acercando a donde sentía el reiatsu de su hermano eran simplemente incontables, genzanki de múltiples formas rodeando a los tenientes y al capitán de la sexta. Estaban haciendo un esfuerzo formidable, pero sin duda estaban luchando demasiado y ya notaba el resultado de sus esfuerzos, como las heridas de su hermano, aunque, pese a eso, seguía en la batalla, y conociéndolo, seguiría hasta el final sin importar que.
Un genzanki en forma de serpiente y cola de escorpión se acercaba por detrás de Takeshi, amenazando con herir por la espalda con su aguijón, pero Saya en un shunpo se posiciono delante de él y con movimientos de ambas espadas tan rápidos como los de su anterior enfrentamiento, despedazo al Genzanki.
-Uf, siempre tengo que andar cuidándote la espalda- Se mofa al tiempo que arremetía contra otro genzanki - ¿Acaso les ofreciste tributo? ¿de dónde salieron tantos?
Takeshi bufó, aunque no sabía si de diversión o de ofensa, notando como su hermana acababa fácilmente con unos cuantos enemigos además de salvarle el pellejo.
-Aparecieron unas tres o cuatro docenas, después cometimos el error de cortarlos y permitirles subdividirse, y aunque hemos acabado con unos pocos, creo que siguen llegando más- Respondió el mayor tratando de erguirse, pero no pudo hacerlo por completo, necesitando una pausa para poder al menos alzar el rostro -Mi dragón elimina el veneno, pero no cauteriza
-Soldado- Llamó el capitán a la chica, notando su firme postura ante los enemigos que se avecinaban -Cuide la espalda del teniente Yamamoto y...
-No te hagas el fuerte Byakuya- Aquella voz era sumamente familiar para el noble, por lo que alzó la vista y no pudo evitar mostrar una sonrisita en el rostro (o algo similar) - ¿Te alegras de verme?
-En absoluto- Respondió el capitán, para luego ver a la morena activar su Shunko y acabar con varios enemigos a la vez -Hmmm
Saya ya había escuchado de la diosa de la velocidad, quien una vez había sido capitana de la segunda división, sin embargo, verla usar aquella legendaria técnica con sus propios ojos la dejo admirada por algunos segundos, es decir, su mayor ambición era ser la shinigami más veloz, así que ver esa increíble velocidad de la morena era más que admirable para ella y a la vez, creció en ella tal ímpetu competitivo que tras salir de su sorpresa se unió a la batalla masacrando con más fiereza a los enemigos, lo que claro, no pasó desapercibido para Yoruichi, quien noto el potencial de la shinigami.
El campo de batalla comenzó a ser una masacre, entre Yoruichi, Saya y Byakuya, los Genzanki fueron disminuyendo, no permitiéndole al teniente y hermano de la soldado siquiera hacer un movimiento certero. Terminó enfundado su zanpaku-tō, tirándose en el piso un poco más relajado por la presencia de su hermana; y luego de un par de minutos más, los Genzanki habían desaparecido.
-Es imposible conseguir una muestra- Masculló el chico, mirando que no había quedado ni rastro palpable de aquellos enemigos -Quizá necesitemos ayuda
-El conseguir una muestra de los genzanki fue mi idea- Habla Saya con un par de rasguños en sus brazos que estaban tardando un poco en cerrar, pero nada grave -Y obviamente no iba a permitir que me la ganaras, así que logre obtener un pedazo de aguijón cuando nos atacaron a Hanatarō y a mi- Mostrando el orgullo de su hazaña, sonríe de forma ladina, colocándose sus espadas a los hombros -Urahara se lo llevo a su tienda
Takeshi sonrió ante el comentario de su hermana, pero el plan debía cambiar ahora que se habían dado cuenta que por sí solos no podrían capturar un genzanki.
Todos terminaron por dirigirse a la tienda de Urahara, Hanatarō esperaba ahí, por lo que en cuánto vio al teniente de la treceava corrió a auxiliarlo.
-Las cosas no parecen haber salido como querían ¿no es así? - Comentó Urahara mientras Tessai dejaba una taza de té frente a cada uno, a excepción de Saya, a quien entregó una taza de café -El problema aquí es que esas cosas no son tan fáciles de capturar, Yoruichi y yo hemos intentado atraparlos, pero simplemente es imposible hacerlo, a menos de que puedan aprisionarse en algo
Byakuya pareció entender por dónde iba el asunto, Yoruichi sonrió al ver la expresión analítica del noble, por lo que se hizo hacia el frente, como si tratara de acercarse a él.
-Aunque la manera tan admirable con la que tu soldado logró cercenar a ese monstruo, me sorprende que haya logrado conseguir una muestra más viable de un aguijón- Comentó la morena mientras señalaba a Saya, que casi se ahoga con el café -Los niños Yamamoto parecen dar sus frutos
-Basta ya, Yoruichi-san- Dijo la voz del mayor de los hermanos, siendo ayudado por Hanatarō y dejándolo sentado entre Kira y Saya -Ya entendí sus indirectas, no podremos atrapar a estos genzanki sin ayuda de alguien que pueda atraparlos dentro de alguna especie de poder especial
- ¿Que sugiere teniente? - Preguntó Byakuya, a sabiendas de a quien, o quienes podría mencionar el aludido - ¿Ya tiene candidatos para la misión?
Urahara miró al moreno con suspicacia, había visto trabajar al joven Yamamoto hacia muchos siglos atrás, y si bien eran bastante analíticos y buenos estrategas, admitía que verlo nuevamente en acción le emocionaba.
-Tres personas, dos capitanes. El primero es el Capitán Hitsugaya, la segunda mi capitana, Rukia- Byakuya se sorprendió que llamara tan confianzudamente a su hermana por su nombre, pero era de esperarse, su hermana era especialmente amigable con todos, y sin duda, el chico se había ganado su respeto -Y la tercer oficial de la décima división, ellos serán nuestro refuerzo
Byakuya dejó ver una fina línea sobre sus labios, esto por el hecho de que el mayor respetaba el estatuto jerárquico de la menor, por lo que estuvo de acuerdo con aquello.
-Avisaré al gotei de la situación, tomaremos esta noche como descanso, así que, por favor, teniente, descanse tranquilamente- Dijo el capitán, poniéndose de pie y retirándose de la sala.
- ¿De verdad nos llevaremos a una de esas cosas con vida al gotei? - Pregunta aun escéptica Saya, dirigiéndose principalmente a su hermano -Es decir, si aquí causan estragos al robar reiatsu, en el gotei serán imparables con una cantidad ilimitada, especialmente con los capitanes
-No pueden robar energía si no te atacan, además, estarán vigilados en la doceava, el capitán Kurotsuchi es demasiado celoso con lo que logra conseguir, así que de igual manera estará vigilado- Afirmó el mayor, soltando un suspiro -Además, las habilidades de los dos capitanes y la tercer oficial son suficientes para mantener a esas cosas quietas, así como de acabar con su vida indudablemente
-No dudo de las capacidades de los shinigamis del gotei, sin embargo, debemos analizar correctamente las oportunidades que tendremos para poder atrapar uno- Agregó el noble, dando un sorbito a su taza de té y mirando al mayor -No he visto las habilidades de la tercer oficial en batalla, así que desconozco por completo el motivo del porque decide llamarla, Teniente
Si Saya iba a responder agresivamente, bastó la mano de Takeshi para que esta se tranquilizara, después de todo, nadie ponía en duda la resistencia del diamante de la menor, y nadie debía atreverse a subestimar su poder.
-El poder de la tercer oficial va más allá de las habilidades y técnicas conocidas, es tan bella y letal a la vez, que no sabe realmente si acabo con su enemigo o si simplemente lo petrifico en un claro y bello diamante por la posteridad- Yoruichi miró a Byakuya, sorprendida por la manera en que el teniente respondía a su superior, soltando un leve silbido -Si estoy solicitando su apoyo, no es porque sea mi hermana, sino porque reconozco sus habilidades en el campo de batalla
Urahara soltó un aplauso, como si aquello hubiera sido un discurso, y aunque así lo fuera, ese no era el tema por tratar.
-Creo que debería confiar más en sus subordinados capitán Kuchiki, creo que las habilidades de Asami serán de utilidad en esta misión- Afirmó el tendero, sonriendo detrás de su abanico y mirando a Yoruichi -Si bien es sabido que es buena idea mandar llamar a los capitanes, no estoy seguro de que tan bien puedan capturar a sus objetivos en sus técnicas, pero esperemos la estrategia del teniente funcione
Silencio, la sala se sumió en un silencio tan perturbador y agobiante, tanto, que Byakuya dio por finalizada la junta y se retiró.
-Así que prácticamente ahora esperaremos deliberadamente que haya un nuevo ataque de los genzanki- Saya rompe el pesado silencio, sobre todo, al ver que en si la fuerza radicaba en las habilidades de su hermano y en que el capitán de la sexta y el teniente de la tres apenas estaban experimentando con estos enemigos - ¿Estaremos en condiciones para eso?
-Es lo mejor que pueden hacer, al menos en lo que llegan los refuerzos- Agregó Yoruichi, sonriendo petulante -Me sorprende que sigas en pie Takeshi, perdiste bastante reiatsu
-Ryū no Raijin eliminó el veneno, así que no perdí tanto reiatsu, pero si mucha sangre, aunque no la suficiente como para acabar conmigo- Terminó suspirando, y es que la pérdida de sangre lo tenía agotado -Si no les molesta, descansaré un poco
Aquella noche no fue tan victoriosa para ellos, los Genzanki sin duda les habían tomado mucha ventaja, y si bien ya los había enfrentado antes, en esta ocasión había algo que lo inquietaba.
