Ladies and Gentlemen!

¡Estoy viva! ¡Hola queridos amigos, hace mucho tiempo que no nos vemos! Una vez más regreso a esta bella categoría gracias a nuestros queridos amigos de la página de Facebook: Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma (MundoFanficsInuyashayRanma) que una vez más, me hicieron la invitación para una de sus maravillosas dinámicas, esta vez, por ser el mes de Febrero. ¡Una historia tierna y con un final tan típico que no dejaran de reír de nuestra pareja principal! Bienvenidos sean a #Tu_Manera_De_Amar

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Ranma 1/2 no me pertenece. Es propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.

Aclaración: Recuerden que esta historia es un fanfic, historias ficticias escritas de fans para fans, algunas cosas pueden cambiar y otras más se pueden agregar. No siempre los personajes contienen las mismas personalidades. Por favor, si no les gusta, abstenerse de comentarios ofensivos y/o negativos.


En ningún lugar estaba escrito que un chico no le puede regalar un chocolate a una chica, era de lo más normal que se podía imaginar y los gritos femeninos serían capaces de escuchar desde cualquier lugar de la ciudad, aunque también había algunos llantos por parte de los hombres al ver que ese dulce amor no era correspondido por la chica que lo ignoro en ese momento. Era más que valido hacer eso cuando la fecha en el calendario indicaba "14 de Febrero" con un gran corazón marcado en el mismo y eso solo podía indicar una cosa: "Día de los enamorados". Un día en específico en donde no importaba el lugar donde te encontraras, siempre se encontraría alguna guerra de coloridos dulces y deliciosos chocolates en la ciudad.

Pues las chicas eran las guerreras más impresionantes y fuertes que se pueden encontrar.

Nunca aceptaban un "No". Sabían a lo que iban, a entregar sus corazones en aquellos dulces tan típicos y deliciosos a los chicos que les gustan y tal vez a pelear con otras chicas, algo muy típico de ver. Pero también existían otras que con tal de saber cuál sería la chica a la que le entregarían el chocolate del chico que tanto amaban, serían capaz de seguirlo.

¿Por qué se decía esto?

Porque en el momento que se escucha alguna pelea, es donde siempre se encontrara el chico de cabellos negros atado en una curiosa trenza, corriendo de un lado a otro ante aquellas miradas curiosas de las chicas como de las otras "locas" que lo seguían sin dudar porque la manera en la que cuidaba su maletín, solo podía significar que compro un chocolate y piensa dárselo a alguna de ellas.

Claro, luchaban entre ellas mientras pequeñas bolsas decoradas de bonitos colores rojos cuidaban de entre sus manos para evitar que estos sean destrozados en aquella "sangrienta" pelea de chocolates.

¿Por qué nunca había día en la que no hubiera peleas?

El culpable de esto, Ranma Saotome, tampoco lo sabe, pues ese día solo salía normal de la escuela, sin querer levantar alguna sospecha a pesar de la manera en la que inútilmente trataba de esconderse. Aunque bueno, no podía evitar ese sonrojo en sus mejillas al ver la cantidad de mujeres que lo perseguían, era agradable voltear a sus espaldas y encontrarse con las mismas corriendo detrás de él. Aunque también, su rostro de terror al sentir que por poco y rompen su maletín con tal de agarrar lo que tanto había querido esconder. Y, por último, su rostro de decepción total al ver a la cantidad de hombres enemigos que lo perseguían, todo porque no podían tolerar que él fuera uno de los chicos más populares y que toda esa cantidad de chicas corran detrás de él.

Aquella escena podría parecer un sueño creado solo para él. Era un completa desgracia que no fuera así y siendo sincero, ya estaba cansado de aquello. Ya llevaba bastante tiempo siendo perseguido que estaba a punto de rendirse, pero no, aun no era momento de rendirse, no sin antes entregar lo que había estado protegiendo todo ese tiempo, porque si no, aquella batalla hubiera estado perdida. Ranma, en un descuido de todos, se escondió muy bien en unos arbustos, observando como todos pasaban de largo, entre gritos por parte de las chicas e insultos por parte de los hombres.

Asegurándose de que ya no había nadie, fue en el momento que salió y miro a todos lados.

-No entiendo porque tanto alboroto -Hablo por fin. Soltó un pequeño suspiro en el momento que miro su maletín.- Aunque puedo comprender muy bien él porque, yo mismo me metí en la boca del lobo

Rasco su nuca sin ser consciente de ese sonrojo que apareció en sus mejillas al pensar en ella y tal vez, de aquella sonrisa aparecerá en su rostro. Una pequeña sonrisa apareció en él, las energías se renovaron, no importaba lo cansado que se encontraba, tenía que encontrarla rápido. Y así como llego, desapareció rápido antes de que se dieran cuenta del lugar donde se escondió.

Minutos fueron los que pasaron, en donde se ocultaba entre los callejones para evitar ser visto por una chica y alertar a las demás acerca de su paradero. Veía algunos chicos pasar desilusionados porque no fueron aceptados sus chocolates, otros más que no recibieron de las chicas que tanto esperaban y al verlos de esa manera, no pudo evitar sentirse un tanto temeroso acerca de ello.

¿Sería muy bien aceptado?

¿Cuál sería su reacción?

Era difícil pensar en un momento como ese.

Sus ojos la encontraron en ese momento, era imposible confundirla. Su corazón dio un pequeño brinco en su pecho que, por un instante, no supo cómo controlarlo. Tomo un poco de aire y volvió a mirar a su alrededor. Arrugo el ceño en el momento que vio a un chico hablar un tanto nervioso y con un notorio sonrojo en su rostro. Después se enfocó en el rostro de Akane que parecía querer huir de aquella situación, pero ante los ojos de las personas, no pudo evitar sentirse aún más nerviosa.

Aquello no lo permitiría.

En el momento que aquel desconocido mostro una pequeña caja de chocolates como le dedicaba una suave sonrisa, Ranma hizo su salvaje aparición, llamando la atención de todos y provocando que las chicas gritaran en ese momento al haberlo encontrado después de que este escapara de la vista de todos, sin querer perder más tiempo, tomo a Akane entre brazos y empezó a saltar entre los árboles para perderse ante la vista de todos y así evitar llevar la guerra a ese lugar.

-¡Eres un salvaje! -Le regaño Akane aun entre sus brazos.

-No tenía otra opción si quería huir de ahí -Suspiro Ranma. Una vez que se encontraban lejos, sabía que ir a la casa de los Tendo no era una buena opción, las chicas llegarían a ese lugar a esperarlo y mucho menos con todos lo chismosos que se pueden encontrar ahí.- Además, necesitabas salir de ese lugar antes de querer aceptar esos chocolates, ¿Me equivoco?

-¿Y a ti qué? -Se quejo una vez más la chica.

-Eso es realmente lo molesto -Murmuro el chico.

Siguió brincando de un lado a otro hasta llegar a un parque, donde era demasiado visible la cantidad de parejas que se encontraban en aquel lugar. Si fueran inteligentes, sabrían que nunca se ocultaría ahí por la misma situación en la que intentaba huir de todos ellos que intentaban darle chocolate como aquellos que querían matarlo. Pero por si las dudas, busco un lugar un tanto alejado, entre algunos arbustos para poder ocultarse bien y evitar ser atrapado en el acto. Bajo con cuidado a la chica de sus brazos, la cual, en lugar de agradecer, solo se cruzó de brazos mientras su rostro de enojo aparecía. Ranma soltó un pesado suspiro al ver que Akane ni siquiera le miraba, se dejó caer en el pasto a su lado.

Por unos minutos, todo estuvo en silencio.

Escuchando las risas de las parejas felices, las burlas de un grupo de chicos a otro que paseaban por aquel lugar, los gritos de diversión de los pequeños niños que se encontraban corriendo de un lado a otro. Incluso el ruidoso canto de los pájaros que se acercaban a otro pajarito y que, al alzar vuelo, se encontraban juntos, pareciera que todos estaban con alguien aquel día donde se supone, tenía que ser "especial".

¿En serio había sido arruinado de esa manera?

Akane no volteo a ver a Ranma hasta que sintió como algo aterrizaba en su cabeza. Alzo las manos curiosas y sintió una caja cuadrada. Con cuidado, tomo la misma y abrió los ojos sorprendida en cuanto vio aquel papel café con el que era envuelto como el gran moño rojo que lucía en uno de los extremos de dicho objeto. Fue en ese mismo instante que volteo a ver a su acompañante que ni siquiera era capaz de mirarla, pero podía notar sus orejas rojas como su maletín se encontraba abierto sobre el pasto. Lo recordaba, en el momento que salieron de la casa, en el trayecto a la escuela e incluso, cuando hasta hace unos instantes estaba en sus brazos, había estado cuidado su maletín. Su corazón dio un brinco en ese momento que no dudo en subir su mano a su pecho para querer tranquilizarlo, no quería que el otro lo escuchara.

De igual manera, sonrojada, abrió con cierto nerviosismo aquella caja, cuidando de no romper el bonito papel ni de arruinar ese gran moño. Se encontró con una caja de chocolates, sus preferidos. Sabía que por esas fechas estaban agotados, pero ver que en su regazo estaba una caja en perfecto estado, sintió esas incontrolables ganas de querer llorar. No era un llanto de tristeza, al contrario, era un llanto de felicidad.

-Son tus favoritos -Hablo Ranma aun sin querer mirarla.- Tuve suerte de encontrarlos y apartarlos desde hace algunos días

-No lo olvidaste

-Nunca olvidaría algo importante -Resoplo un poco.- Solo te quería entregar esto a ti, así que no te emociones -Tosió un poco.- Eso no significa algo, ¿Entendido?

Akane lo miro sorprendida pero también una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Destapo aquella caja con cuidado para fijarse en su contenido, los chocolates en forma de corazón, solo se encontraban un poco afuera de su lugar, pero se encontraban completos y a su vista, demasiado deliciosos.

Soltó una pequeña risita, había veces en las que no podía comprender a Ranma pero cuando se lo proponía, podía llegar a ser demasiado lindo. Demasiado atento, demasiado tierno y cariñoso, un aspecto que él intenta ocultar de todos los demás pero que, de alguna manera, ella es la única que le muestra dicho rostro, ha visto cada una de aquellas caras que decidió guardar aquello como su pequeño secreto. Claro, solo era cuando ellos dos se encontraban a solas, normalmente es él quien actúa de manera sospechosa y hace todo a espaldas de los demás, nadie es capaz de averiguar que es lo que está pensando el chico, incluso ella ni es capaz de saber en qué piensa o que es lo que va hacer, cuando menos se lo espera, se encuentra en un lugar diferente y con una sorpresa entre sus manos. Justo como la de ese momento.

Hace unos días había comentado sobre los chocolates, pero al ver que ya no se encontraban en venta, desistió de tenerlos. Nunca creyó que ahora mismo, tuviera una caja de los mismos. Realmente se esforzó por obtenerlos.

-Ranma

El nombrado, volteo a su lado para sentir algo suave, dulce y agradable chocar con su mejilla. Inmediatamente, su rostro se puso rojo, hubiera querido lanzarse en ese momento al rio de agua fría, aunque eso significaría romper ese momento. Aquellos labios que besaron con dulzura su mejilla, se separaron y a su lado, una hermosa chica con una gran sonrisa, mejillas sonrojadas y ojos que pareciera que brillaran.

-¡Muchas gracias! Yo tampoco lo olvide -Akane busco de entre su maletín. Una bolsita de tela de color rojo con un listón café. La vio desviar su mirada un tanto avergonzada.- Son dulces que hice, sé que pondrás mala cara pero te juro que esta vez me esforcé, quiero que seas el primero en probarlos, ¿Podrías?

Ranma trago grueso, era valiente pero también un tonto cuando se trataba de ser ese conejillo de indias para Akane. Miro como ella temblaba levemente mientras cerraba sus ojos con fuerza ante el posible rechazo, pero para su fortuna, no fue así. El chico de cabellos negros tomo con cuidado aquella bolsita, la abrió y tomo uno de aquellos dulces, sin dudar, lo metió a su boca. Lo saboreo y a pesar de que noto un sabor extraño, no sabían tan mal, al contrario, le sabían bien. Sonrió un poco en ese momento como Akane de igual manera sonrió al verlo comer otro dulce. Ella sin dudar, tomo uno de sus chocolates y se lo llevo a la boca, un gritito de satisfacción soltó en ese momento al sentir como se deshacía en su boca y el delicioso relleno se esparcía.

Ambos jóvenes cuando se miraron, no dudaron en soltar una gran carcajada.

-Feliz día -Hablo Akane con una sonrisa.

-Feliz día -Sonrió Ranma tomando uno de los chocolates de su acompañante y llevándolos a su boca.- Realmente son muy buenos chocolates

-Te lo dije -Le dio un pequeño manotazo al verlo querer tomar otro.- Pero son míos

-¡Uno más!

-¡No!

Volvieron a sonreír ante aquella pequeña pelea infantil.

Un carraspeo escucharon. Sintieron un gran escalofrió recorrer sus espaldas al voltear frente a ellos y encontrarse con demasiadas miradas molestas tanto de las chicas a Akane como de los chicos a Ranma. Se encogieron un poco en su lugar al ver la cantidad de personas frente a ellos como la cantidad inmensa de regalos que cargaban siendo casi la misma cantidad de las armas que portaban para atacar en ese preciso momento. Aquel no iba a ser un romántico día de los enamorados, iba a ser un día sangriento y la guerra estaba a punto de empezar.

Volvieron a verse y sin dudar, es que empezaron con la huida antes de querer meterse en más problemas.

Con Ranma tomando la mano de Akane para evitar separarse o que se cayera en su carrera. Provoco que todos a sus espaldas se quejaran y su ira creciera aún más. Rodaron los ojos en ese momento, pero era imposible quitar las grandes sonrisas de sus rostros, sentir el cálido aire golpear sus rostros y la emoción golpear su pecho en cada palpitar, en cada paso que daban, cuidando de no tropezar y evitar ser separados. No importaba que aquellos molestos intrusos arruinaron su momento, justo como todos los días anteriores que no dejan de molestar. Los dulces que guardaban celosamente como ese tierno momento que compartieron, nadie se los iba arrebatar.

Era únicamente suyo.

Así como los chocolates y dulces compartidos, esperaban que estos no se derritieran por aquella larga carrera por intentar huir. Aunque siendo sinceros, no importaba, si se encontraban juntos, estos siempre tendrían un buen sabor. Y tal pareciera que en el momento que compartieron miradas, pensaron en lo mismo, pues aquellas sonrisas cómplices nadie se las iba a quitar.


¡Muchas gracias por leer!

Me disculpo de antemano si existe algún error en la historia. Pero en estos días me he sentido mal, me dio Covid, desgraciadamente por tercera vez, y solo he estado somnolienta entre los medicamentos y la enfermedad. Mi cerebro ha estado un poco lento así que me disculpo por ello. Quería escribir esta historia desde el primer día, pero por estar enferma, realmente no se me ocurría nada. Con suerte, ya me siento un poco mejor y tuve ánimos para terminar esta historia. Espero ya encontrarme mejor para una segunda o tercera historia.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Domingo 4 de Febrero de 2024