Hola hermosas criaturitas

Ranma 1/2 y sus personajes no me pertenecen, son absoluta propiedad de la extraordinaria y cruel Rumiko Takahashi.

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Capítulo 3 - Decisión

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- Buen día, señorita Nabiki - era algo muy protocolario pero así eran las reglas, cuando levantó la mirada luego de hacerle una pequeña reverencia en forma de saludo. Se topó con esa mirada astuta, sin duda alguna le daba escalofríos.

- Abogado Ishikawa, un gusto volverlo a ver - no parecía alguien tan mayor, si calculada su edad no debía pasar de los 30 años hasta menos. Le sorprendía que alguien como él trabajará en un bufete de abogados tan prestigioso como lo era Haruki Law Office.

Mientras tomaba asiento pidió un café, habían quedado para tratar los temas del proceso legal que se llevaba a cabo, luego de semanas había recibido una llamada del mencionado en cuestión, para recibir los pormenores del caso. Observó como él sacaba algunos documentos de su portafolio y los ponía en la mesa mientras se los acercaba.

- Durante estas semanas he investigado muchas cosas, siguiendo la línea de los hechos también me trasladé a diferentes locaciones. Tengo toda la información referente al sujeto, en los papeles lo encontrará más detallado pero le daré una rápida explicación.

- Sin duda ha hecho un buen trabajo - mencionó mientras agarraba una hoja donde estaba la foto de ese tipo, le causaba repulsión solo verlo.

- Su nombre es Yasuo Wada, es un farmacéutico del hospital Central de Kioto, si a simple vista sabemos eso, podemos decir que es una de las razones por las que tienen acceso al tipo de droga que usó en su hermana. Fue muy raro cuando su cuñado fue apresado y desde ese momento se sabía que había algo más detrás. No sólo es un simple farmacéutico, es hijo del director del hospital donde trabaja, su padre Rai Wada es un hombre poderoso y con mucha influencia. Al enterarse que su hijo estaba en el hospital se contactó con el jefe del departamento de policía solicitando capturar al responsable del altercado que sufrió su hijo.

- Así que esa basura, no es un don nadie - puso una mano en su barbilla mientras seguía examinando los papeles que tenía enfrente.

- No lo es, es alguien bastante reconocido con muchos títulos a sus espaldas. Podríamos decir que nadie esperaría que una persona con un futuro así por delante, cometiera tales actos.

- Su padre debe estar moviendo algunos hilos para que salga bien librado de esto - mencionó con cierto enojo.

- Eso intenta, pronto podrá ser dado de alta del hospital. Aunque aún está lleno de fracturas. Igual la orden de aprehensión está interpuesta.

- Mi cuñado tenía que haberlo dejado peor - resopló nada de esto le gustaba, tenían un enemigo peligroso.

- Igual puede estar tranquila, todo está a nuestro favor y saldremos ganando - dijo tranquilamente.

- Lo veo muy confiado.

- Lo estoy - soltó con una sonrisa - Créame que me tomo muy enserio mi trabajo, no me importa quien sea nuestro rival en esto. He movido mis fichas antes que ellos y sé lo que hago.

Lo miro seriamente, parecía muy convencido de todo. Tal vez lo juzgo mal, cuando lo conoció creyó que solo era un abogado cualquiera al que enviaron sin pensar.

- Bueno me gustaría saber más detalles, si es posible.

- Verá señorita Nabiki, desde el día que los visite en la comisaría me puse en movimiento, supuse que había algo raro como ya le comenté. Antes de abandonar la comisaría pedí la dirección de donde se había dado el hecho y me dirigí a ese sitio para hacer una revisión por mi parte y también estaba en busca de algún prueba más sólida que nos fuera útil el proceso. Era un lugar muy extenso, estuve toda la noche preguntando y pude dar con una cámara de circuito cerrado que estaba perfectamente ubicada donde sucedió todo y pude dar con la cinta de grabación original la cual tengo en poder. También tengo fotos de la escena y alguna que otra prueba que nos servirá en el juicio.

- Tengo entendido que para tener grabaciones de ese tipo se necesita una orden judicial ¿Como la consiguió? - trato de interrogarlo y vaya que estaba sorprendida.

- Puedo decirle que tengo mis métodos de persuasión. En este momento me encuentro investigando todo lo referente a la vida del agresor. Pronto tendremos una fecha tentativa para el proceso y donde haremos las formulaciones de cargos que vamos a presentar.

- Buenos días.

Ambos miraron a la persona que se había unido a su conservación y se sentaba en la misma mesa que ellos.

- Buenos días, Señor Kuno. No esperaba verlo hoy aquí.

- Tuve algo de tiempo por eso decidí venir, para ponerme al tanto de cómo va todo - dijo mientras su vista se dirigió hacia la mujer sentada a su izquierda - Nabiki Tendo ¿Como te encuentras? - pregunto amablemente.

- Podría decirte que he estado mejor, Kuno.

El abogado realizó un rápido resumen del caso para que Kuno se pusiera al corriente de los avances. Nabiki solo se dedicó a observarlos, estaba pensativa hasta que noto que ambos se levantaron y se comenzaron a despedir.

- Señorita Nabiki, nos veremos pronto - se despidió de ella.

- Claro, estaremos en contacto - terminó su bebida antes de levantarse, noto como Kuno caminaba a su lado.

- Me enteré de todo lo sucedido hace días, bueno el abogado me lo comentó. Como nunca me llamaste, no quise molestarte y tampoco he ido de visita porque me preocupa cómo está tu hermana, no sabía si sería lo correcto - dijo mientras se encogía en hombros.

- Está muy mal aún, agradezco que no pidieras explicaciones y también tu ayuda con todo esto - suspiró pesadamente - Me sorprende lo bien que te estás portando, pensé que aún estabas enamorado de ella.

- Akane Tendo siempre será uno de mis amores más importantes, pero después de todo he decidido seguir mi vida sin ella. Sabes que tengo que hacerme cargo de los negocios familiares y no tengo mucho tiempo.

- Estás madurando Tatewaki ¿Puedo contar contigo? - indagó sin mirarlo.

- Sabes que si Nabiki Tendo, somos amigos - cuando ella giró a verlo le dedicó una sonrisa.

- Tendré en cuenta esto cuando sepa algún secreto tuyo - le guiño antes de adelantar el paso.

Luego de graduarse ambos habían seguido en contacto y se llevaban bien. Por eso ella no dudó en llamarlo porque sabía que él la ayudaría, tal vez era un pacto entre ellos. Claro que ella también le ayudaba con algunos negocios, así que era una colaboración en conjunto. Y como él dijo eran amigos, por eso estaba él ahí brindando su ayuda sin miramiento alguno. Porque Kuno Tatewaki podría ser todo desde un obsesionado con las mujeres, un tipo ególatra y un idiota en ocasiones, pero era un buen amigo para ella.

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Habían pasado dos duras semanas en donde las cosas no parecían mejorar mucho, luego de tanto insistir por parte de Kasumi, Akane decidió por fin bajar a cenar con la familia. Todos parecían estar nerviosos en todo caso, luego de todo lo vivido eso era un paso para ellos, Ranma por su parte decidió no estar presente, no quería incomodarla y si ella planeaba tratar de volver a la normalidad dejaría que todo fuera a su ritmo sin prisas.

Estaba escondido, expectante de verla salir de ese cuarto donde había estado recluida todo ese tiempo, escuchó el ruido de la puerta y observó con más detenimiento. La vio pararse bajo la puerta sin moverse ni un milímetro, no supo cuántos minutos estuvo así pero fueron eternos. Luego ella fue caminando poco a poco hasta que bajó las escaleras, el solo camino silenciosamente hasta el borde para poder verla, observó cómo ingresaba a la habitación y luego como la familia la recibía. Sin evitarlo sonrió, para él y para ellos eso era un gran avance, esperaba que todo se fuera dando así.

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Aunque durante los últimos días sus pesadillas habían cesado, le resultaba más fácil descansar y se sentía con un poco más de energía. Se seguía sintiendo igual de mal, cada día la tristeza la embargaba y sin poder evitarlo acababa llorando, por más que lo intentaba no podía cambiar eso, se sentía débil, a veces se preguntaba dónde quedó su otra versión la que nunca se rendía y la que siempre salía adelante sin importar nada. No sabía dónde encontrarse a sí misma y no podía controlar todos sus temores, ni los malos pensamientos que le venían a la mente. Hace solo 3 días intentó hacerse daño así misma y como resultado su hermana mayor no se desprendía de ella para nada, solo fue un ligero corte, creyó que aquello la despertara de esta horrible pesadilla.

Recuerda lo mal que se sintió cuando su hermana entró a la habitación y la vio sangrando. Su mirada reflejaba un absoluto terror y en ese momento se arrepintió de todo, mientras la curaba ella lloraba y le decía que nunca volviera a intentar algo así, más que una reprimenda era un ruego de su parte. No sabía si podía prometer eso, pero intento darle tranquilidad, en esas ocasiones ni ella sabía lo que quería o lo que haría. Todo era tan confuso y sin color, que era como vivir en otra realidad.

Tal vez por esa razón aceptó la petición de bajar a comer con todos, no estaba segura por eso dudo tanto antes de ir. Respiró profundamente antes de ingresar y cuando lo hizo todas las miradas se posaron en ella, quiso salir corriendo no quería que la observarán así, tenía miedo de ser vista con repulsión como la que sentía al verse. Pero no sintió eso, sino miradas llenas de sinceridad y felicidad, eso la relajó un poco y se acercó hasta sentarse en su lugar de siempre, luego se alarmó nuevamente y miro a un lado en busca de esos ojos azules que siempre la observan, pero no lo encontró, no sabía bien si eso la tranquilizaba o la preocupaba, mejor es así se dijo.

La cena fue muy tranquila, no hablo mucho, se limitó a responder lo que le preguntaban, cosas triviales como si quería más comida o esto y aquello. Agradeció en parte el tacto que estaban teniendo con ella, una vez terminaron de comer se retiró nuevamente a su habitación.

- No fue del todo malo - dijo mirando por la ventana. Su corazón dio un vuelvo cuando lo vio, él estaba ahí hace mucho que no lo veía, estaba realizando simples movimientos y se notaba muy concentrado, decidió mirarlo más tiempo, lo extrañaba mucho sin evitarlo comenzó a llorar, deseaba gritar su nombre y pedirle que viniera con ella ¿Pero luego que? El cómo la vería y ella cómo podría hablarle. En fin no tenía caso, cerró la ventana y las cortinas mientras se envolvía en sus sábanas sin querer pensar tanto en eso.

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Un día se encontró tratando de leer una novela que había dejado pendiente. Lo cual resultó ser una mala idea, terminó odiando como todo era un final feliz. Se vio reflejada en esa pesadilla donde no veía ningún final feliz para ella, noto como comenzaba a temblar y como su respiración se contrae, su mente volvió a reproducir nuevamente esas imágenes que quería olvidar. Sin evitarlo se alboroto el cabello en frustración hasta el límite que sintió dolor, entonces se detuvo y pensó que no tenía sentido vivir así, tal vez si acabara con su vida todo fuera más fácil. No era fácil tomar una decisión así, pero se encontraba desesperada y sin ganas de seguir viviendo de esa forma. Se levantó con decisión y se dispuso a salir por la ventana, cuando recordó la mirada de su hermana y la promesa que le hizo, pensó en su papá sabía que él había sufrido mucho cuando su mamá murió ¿Y ahora ella haría eso realmente? No tenía la fuerza necesaria para causar más dolor, volvió sobre sus pasos y se sentó en su cama tratando de calmarse.

Necesitaba un poco de agua luego de tanto llorar, no le quedaba de otra que ir por ella a la cocina. Avanzó por el pasillo mirando si había alguien alrededor, cuando no noto a nadie bajo, pero al llegar a la cocina se topó con su papá y solo pudo quedarse parada sin saber que decirle.

- Akane hija, estás aquí - su voz era suave y con un ligero temblor.

- Quería un poco de agua, papá - caminó hacia la cocina y busco un vaso.

- Yo quería hablar contigo - dijo mientras se sentaba en la mesa de la cocina - ¿Es posible que te sientes conmigo un momento? - consulto esperando una reacción de ella.

No sabía si aceptar eso o no, pero ver a su papá tan triste y pidiendo algo de esa manera, no le dejó otra opción. Se sentó mientras bebía de su vaso.

- Hija, sé que este momento es demasiado duro para ti y sé que no puedo saber cómo te sientes. Pero soy tu padre estaré siempre preocupado por ti, si hay algo que puedo hacer para ayudarte, puedes decírmelo - intentó encontrar su mirada para que ella estuviera segura de sus palabras.

- Lo se papá, pero no creo que nadie pueda ayudarme - soltó mientras bajaba la mirada.

- Lamento mucho ser un padre tan incapaz - el nudo en su garganta se sintió más fuerte, estaba tratando de no llorar. - No pude proteger a tu mamá y ahora no puedo protegerte a ti, lo siento tanto Akane. He sido un muy mal padre - sin evitarlo sus lágrimas comenzaron a caer, la culpa que sentía era demasiada y había alcanzado su límite.

- No, no papá. Nada de esto es tu culpa - trato de calmarlo al verlo llorar.

- Si lo es, debía estar ahí para cuidarte y no lo estuve. Ahora me encuentro incapaz de hacer más por ti, lo siento - pegó su cara en la mesa intentando que su hija no lo viera en ese estado tan lamentable.

Ver el estado de su padre, la hizo quebrarse también, sin pensarlo se levantó y lo abrazó mientras ella lloraba también, luego sintió como su padre la envolvía en sus brazos y la consolaba. Estuvieron así mucho tiempo sin decir nada, ambos sufrían pero sin importar eso estaban ahí, el uno para el otro compartían la misma sangre y se querían por igual. Si algo podría estar bien dentro de todo lo malo era eso, que un padre siempre estaría para apoyar a su hija y una hija siempre estaría para apoyar a su padre.

- Estaré aquí siempre que me necesites - mencionó mientras la sostenía aún.

- Lo se papá, gracias - lo abrazó un poco más, se sentía como cuando era una niña pequeña y su papá la consolaba cuando ella llegaba llorando.

- Papá te apoyará en todo y nunca te dejaré sola. Tu y tus hermanas son lo más valioso en mi vida ¿Entiendes eso?

- Si papá, solo es que..

- Lo se pequeña, aún es difícil para ti. Pero te aseguro que todo estará bien, saldremos de esto juntos - acarició dulcemente sus cabellos.

Esas palabras fueron reconfortantes tal vez porque su padre las dijera de esa forma, sin evitarlo sonrió todo era un asco, pero su familia seguía con ella. Tal vez aún tenía algo por lo que debía ser fuerte.

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Durante esa semana hubo un cambio significativo en la actitud de Akane. Diariamente comió con su familia e intentó volver a adaptarse como pudo a la normalidad de antes.

Se planeaba si debía intentar un acercamiento con ella, cada día prefería esperar a cenar luego que todos lo hicieran. Mientras Akane parecía avanzar un poco, él intentaba esperar que ella dijera querer verlo y no forzar la situación, tenía miedo de sofocarla. Por eso se mantenía alejado aún muy a su pesar.

- Ranma, tenemos que hablar - dijo sin más, señalando que la siguiera.

El que hasta el momento estuvo perdido en sus pensamientos, la siguió sin decir nada. Entraron al dōjō y se sentaron en el piso.

- ¿Sucedió algo? - preguntó inmediatamente.

- Posiblemente suceda según lo que he estado observando - dijo sin más

- Pues dime qué sucederá - se puso serio esto no le parecía nada bueno.

- Creo que Akane quiere disolver el compromiso definitivamente.

- ¿Ella dijo eso? - interrogó le molestaba demasiado el hecho y no planeaba aceptar algo así.

- No lo ha dicho, pero sé que lo hará es mi hermana y la conozco - recalcó para que él se convenciera.

- Aún que lo haga, no aceptaré eso - dijo firme.

- ¿Y crees que papá se lo negara? El lo único que quiere es que ella mejore y si para eso tiene que romper el compromiso contigo, lo hará sin dudarlo - lo vio tensarse y apretar la mandíbula en clara frustración.

Esto no era como él imaginó y ella tenía razón, pero si Nabiki venía a decirle esto es muy seguro que había otro motivo detrás.

Ella tenía alguna idea en mente y él estaba seguro de eso.

- ¿Y qué puedo hacer? - sabía que lo mejor era pregúntale sin darle vueltas al asunto.

Si algún punto a favor podía darle a su cuñado es que se había vuelto mucho más listo y observador. Pero si quería seguir siendo su "Cuñado" debían poner el plan en marcha ya.

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Se encontraba ayudando a su hermana en la cocina, se estaba realmente esforzando por su familia e intentaba distraerse, en cierto punto daba resultados, pero aún así en ocasiones toda su estabilidad emocional se iba por los suelos. Podía andar por la casa con normalidad ahora, salir de ella era un tema aparte necesitaba más tiempo para eso, estuvo intentándolo pero le daba un pánico terrible.

Se había percatado que Ranma evitaba toparse con ella a tal extremo que nunca lo vio a más de 5 metros, él simplemente desaparecía cada que lo logra ver. Sabía que la culpa era de ella, se lo dijo en incontables ocasiones a sus hermanas, no estaba preparada para verlo y las dudas que sentía sobre ella misma solo hacían que ese temor creciera mucho más. Tal vez toda la situación le estaba llevando a creer que debía tomar cartas en el asunto de una vez, era algo que había decidido solo faltaba hablarlo con su padre ¿Qué más podía hacer ella? Eso era lo mejor para ambos, sería doloroso pero era lo correcto.

- ¿Si, diga? - asentía mientras parecía esperar que la otra persona respondiera.

- Listo, nos veremos ahí mañana - decía mientras colgaba.

Fijo su vista en su hermana, hace días que notaba como Nabiki recibía llamadas. Quiso imaginar que se trataba sobre el proceso legal que estaban llevando a cabo, pero siempre era respuestas cortas y no se podía entender de qué hablaban realmente. La fecha del juicio sería pronto y ella tendría que estar ahí, le recorría un escalofrío de solo imaginar que tendría que volver a ver a ese sujeto. No sabía cómo actuaría y no quería pensarlo tampoco.

- Hermanita - saludo mientras entraba en la cocina.

- Hola Nabiki - intento sonreírle.

- ¿Que comeremos hoy? - se acercó para ver lo que estaba haciendo su hermana.

- Solo ayudo con cosas sencillas, ya sabes la que cocina es Kasumi - mencionó siguiendo con su tarea.

- Tienes razón, no queremos acabar en el hospital todos, sería muy malo para nuestra economía - trato de bromear.

- Nabiki - la regañó Kasumi.

- Solo bromeó, ella lo sabe - se acercó y le dio un pequeño abrazo.

- Si, si lo sé - sonrió porque su hermana siempre intentaba levantarle el ánimo de cualquier forma.

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Tomo un poco de valor y en verdad lo necesitaba para hablar sobre eso y era el momento indicado todos estaban ahí reunidos, menos Ranma.

- Papá - mencionó, su padre la observó con interés - Hay algo que debo pedirte - se puso nerviosa pero estaba decidida.

- Claro, hija. ¿De qué quieres hablar? - le pregunto tranquilamente.

- Lo he pensado mucho y decidí que quiero romper el compromiso, no hay razones para seguir con esto. No me siento cómoda y será lo mejor para Ranma. Así que por favor necesito que me apoyes esta vez - lo miro suplicante.

Soul Tendo solo la observó sabía que no podía negarle lo que su hija le pedía, porque más importante que su honor o cualquier cosa, eran sus hijas precisamente y si su pequeña quería eso, sería de esa forma. Miró a su buen amigo a su lado con profundo arrepentimiento y lamentaba más hacerle esto a Ranma.

- Si es lo que quieres hija, el compromiso será...

En ese momento no continuó hablando porque vio a Ranma hacer acto presencia y atrás de él venía Nabiki.

- Señor Soul espere un momento - dijo secamente. Luego fijó su mirada en Akane, la vio retroceder un poco. - Me parece que este tema no debería ser tratado sin estar presente yo.

- Tienes razón Ranma, disculpa que no te llamaramos - se disculpó y quiso continuar - Entonces...

- Aún no termino de decir lo que quería, permítame - sólo recibió un asentimiento - Akane ¿Quieres disolver el compromiso? - preguntó mientras la observaba.

- Si Ranma - trato de verlo para que entendiera que era enserio lo que decía.

- Lamento decirte que eso no será posible. Porque tú y yo estamos casados ya. - soltó mientras sacaba una carpeta con algunos papeles y los dejó sobre la mesa. - Y no pienso firmar ningún divorcio - sentenció cruzando los brazos y tomando asiento tranquilamente.

- ¿Estás loco? - intentó ver si lo decía en broma, pero al no verlo dudar se acercó a ver esos papeles. Cuando vio lo que decía se dio cuenta de que todo era verdad, estaban casados.

- Como ven no miento, esa es la verdad - aclaro confiado.

- Yo no recuerdo haber firmado nada de esto - mencionó mientras removía los papeles.

- Pero esa es tu firma ¿O no? - interrogó sin apuro.

- Sí, pero no puede ser legal esto - estaba exasperada por la situación.

- Todo es legal, esa es tu firma. Ahora eres la Señora Saotome, así que no hay compromiso que puedas romper y tampoco tengo pensado dejarte por ningún motivo - Sonrió mientras la miraba, cuanto extrañaba escucharla así. Aunque no era la mejor situación se sentía feliz de ver ese genio que se manejaba seguía igual que antes. Decidió irse antes que se le ocurriera golpearlo, camino tranquilo hasta la salida cuando escucho un grito furioso de Akane.

- Buen trabajo cuñadito - camino a su lado mientras levanto la mano abriendo por completo los dedos.

Sin pensarlo la imitó y chocaron las manos en celebración por la victoria que habían obtenido ese día. Aún quedaba mucho por delante pero se acababan de quitar un problema de encima, se habían anticipado y habían ganado.

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Como siempre, un agradecimiento especial a las personas que dejan esos hermosos comentarios, a los que siguen la historia y a los que miran secretamente.

En este capítulo vemos como van avanzando las cosas, todo lento pero seguro. Se vienen cositas buenas en los siguientes capítulos y vamos llegando a la mitad de esta historia.

Abrazos criaturitas, nos veremos pronto.