Día 2: Dirty Talk
Ship: TodoMomo
Fandom: BNHA
Advertencias: esta publicación tiene contenido 18, se sugiere discreción por parte del lector.
Aclaración: Los personajes de BNHA no me pertenecen, son del maravilloso Kōhei Horikoshi, solo los he tomado prestados para dar una cara y personalidad a los personajes de mis historias.
Título: Promesas
—¡Vamos Shōto, será divertido!—le alienta su preciosa novia mientras se cuelga de su brazo. Siente cómo sus senos se presionan contra él, y agradece estar sentado o su notable erección delataría sus pensamientos.
—Está bien—accede finalmente a la petición de ella—¿Quieres que pase por ti, o llegarás con tus amigas?— pregunta para poder distraer su mente.
—Pasa por mí— le sonríe dulcemente al ser complacida— hace mucho que no podemos estar solos— le dice con un leve sonrojo —Y aunque sea por ese corto trayecto, quiero que seas completamente mío.—Se inclina y deja un beso en su mandíbula.
Shōto aprovecha la cercanía de ella y le pregunta bajito—¿Y si en lugar de ir a esa absurda boda, nos vamos tú y yo, a pasar un tiempo solos?— se acerca a su oído y frota su nariz por detrás para tentarla—¿Qué tal el fin de semana en la cabaña?
—Mmm…es tentador, pero en verdad quiero ir a la fiesta, los chicos estarán allí—le dice con un puchero exagerado.
—Bien, después de la fiesta podemos ir a la cabaña, no te culparé si te duermes en el camino,—accede nuevamente a los caprichos de ella, y bajando la voz agrega la advertencia —porque estando solos no te dejaré dormir.
La morena se muerde los labios, y aprieta los muslos debajo de la mesa, el tono que ha usado Shōto le ha hecho recordar muchas cosas. En verdad llevan mucho tiempo sin estar solos.
Al ser los hijos herederos de dos de las familias más adineradas de Japón, tienen grandes responsabilidades, y claro que cuando anunciaron su relación ambas familias estuvieron más que de acuerdo en aprobarla, claro cada quien tenía sus propios intereses, pero es una gran suerte para ambos, que el otro sea su pareja ideal. Más allá del dinero y las relaciones sociales, Todoroki Shōto, y Yaoyoruzu Momo, se enamoraron, y cuando decidieron dar un paso más teniendo relaciones, consolidaron su relación.
Es Momo quien toma el rostro de Shōto, y lo acerca para darle un beso, cuando escuchan la voz de Inasa: —Muy bien, par de tórtolos, es hora de irnos.
Shōto se separa y aún con los ojos cerrados, suelta un suspiro—voy a matar a ese idiota— dice con su tono frustrado, que hace reír a Momo, quien solo pasa su mano en un suave contacto por su mejilla.
—Vamos, antes de que regrese y cumplas tu palabra— le dice antes de tomar sus cosas y salir de la pequeña cafetería que escogieron para compartir un tiempo antes de que cada uno siga con sus agendas.
Afuera del local, ella le da un casto beso y se gira para ir a su respectivo vehículo que ya le está esperando.
—Vaya— dice Inasa —sí que está muy enamorada de ti— le suelta a su amigo en tono burlón.
—Cierra la boca y vámonos— le contesta mientras se sube al vehículo. Cuando se acomoda, un mensaje de Momo le llega de inmediato
Momo: "No olvides tu esmoquin, si prometes usarlo, yo prometeré NO usar panties ese dia. Te quiero, hasta el viernes "
El mensaje lo deja inquieto, mientras el carro sale del estacionamiento hacia la oficina de su padre que ya le espera, entonces se le ocurre contestarle.
Shōto: "Lleva un vestido con escote, y medias…solo medias. No puedo esperar porque sea viernes "
Después de la semana tan pesada que ha tenido, finalmente llega el día de la tan esperada boda, dos de sus mejores amigos, Bakugou y Midoriya unirán sus vidas, lo que le parece absurdo, pues en sus días de colegio, el rubio apenas y toleraba a Midoriya, pero como bien dicen, del odio al amor hay un solo paso, desde que finalmente admitieron sus sentimientos, bueno desde que Bakugou admitió abiertamente que estaba locamente enamorado, han sido inseparables. Aún se cuestiona como Midoriya aguanta el carácter gruñón de su amigo, pero si acepto casarse…algo bueno tendrá ¿no? Piensa en esto cuando termina de ajustar su corbata frente al espejo. Ha peinado su cabello, y finalmente está listo para salir, lleva una maleta aparte donde ha guardado lo esencial para su estadía fuera de casa. Le envía un mensaje a Momo, mientras la guarda en el maletero, y sale directo a buscarla.
Cuando llega a la mansión Yaoyorozu, pasa a esperarla, es cuando la ve bajar las gradas, que se piensa un maldito afortunado, la mujer lleva un vestido rojo escotado, que se pega y abraza cada un de sus curvas, es largo, pero una abertura en la pierna, le deja ver qué ha seguido su instrucción de las medias, su cabello suelto descansa sobre uno de su hombros, y aunque lleva un maquillaje sutil, es su sonrisa lo que mejor le queda puesto. Se apresura a extender su mano, antes que descienda los últimos escalones, y cuando la tiene enfrente no puede evitar darle un beso, y susurrar en sus labios —Estas bellísima.
Momo se sonroja, antes de tocar la solapa de su traje y le contesta de la misma forma —Tú también — vuelve a sonreír, pero está es una sonrisa traviesa, recordando sus promesas —Bien, estoy lista, ¡hay que irnos ya!
Uno de los sirvientes es quien lleva su maleta cuando Shōto se da cuenta —yo puedo llevarla— se ofrece para que no rompan la burbuja de complicidad que ha aparecido entre ellos.
Ninguno dice de nada de camino al auto, sin embargo Shōto mira embobado el vaivén de las caderas de su novia, si que es atrevida de usar ese vestido, la ayuda a subir al auto, luego guarda la maleta y finalmente se sube del otro lado.
Lleva una mano en la palanca de cambios, cuando ella la toma entre sus dedos, y le observa concentrado. El no la observa, así que la dirige hacia sus muslos internos, muy cerca de la unión—¿No vas a preguntarme, si traigo algo debajo?— le pregunta coqueta, es su especialidad poner caliente a su novio previo a cualquier evento.
—Confío en tu palabra— le dice tranquilo, ya la conoce —además, tú quieres ir a la boda y a la fiesta, si me lo dices, no garantizo llevarte a ninguna.
Ella sonríe cómplice—Te ves muy guapo con esmoquin—dice, está vez acerca su mano, para apartar un mechón que descansa en su frente —y tu cabello así, te hace irresistible.
—Se lo que buscas, no me tientes Momo— ahora es él quién quita su mano de la entrepierna, y regresa a la palanca de cambios.
—Oh no lo hago, solo digo lo que veo en mi novio— sin embargo no aparta la vista de él. ¿Qué hiciste en estos días?— le pregunta, ahora tocando su cuello.
—Momo…
—Responde…
Suelta un suspiro —Reuniones, fusiones, ejercicio, comer, dormir…¿?—responde simple.
—¿Pensaste en mí?— Ahora es el lóbulo de la oreja.
—Siempre pienso en ti.
—Yo también pienso en ti, cuando necesito relajarme.
Lo ve tragar nervioso, pero su novio es duro, y no voltea a verla. Entonces la escucha continuar.
—También tuve reuniones,fusiones, ejercicio, fui al salón, y también me hice la cera…hoy ni siquiera habrá pista allá abajo.
Y eso es lo que Shōto necesita para verla finalmente con la boca abierta, es un instante suficiente para ver la sonrisa triunfal en ella. La ve inclinarse hacia él, dejando un beso en su cuello—nos vamos a divertir mucho está noche— finalmente se sienta, y se concentra ella misma en lo que resta del camino.
Después de unos minutos de trayecto, llegan al hotel donde se llevará a cabo la ceremonia, y seguido la fiesta. Uno a uno van saludando a sus amigos, y cuando la ceremonia da inicio, llevan un pequeño juego entre ellos, que empezó con un roce de manos, Momo se encarga de tocarlo cada vez que puede, y Shōto le corresponde cuando él encuentra la oportunidad. Ella lo abraza, él va bajando hacia su cadera, ella le da un beso en un hombro, él lo hace en su frente, un pellizco en un brazo, él en un muslo, ella frota su espalda, y él frota su brazo descubierto con delicadeza —Tu piel es tan suave— le dice con admiración mientras la ceremonia va llegando a su fin.
Los novios comparten un beso sellando finalmente su unión, y los asistentes se unen en vítores de celebración.
—Bien, es hora de irnos— le dice Momo en medio de la ovación, ya que se encuentra ansiosa y no quiere esperar más tiempo.
—Pensé que querías estar en la fiesta— le dice él.
Ella se acerca a él, para abrazarlo y aprovecha la cercanía para susurrarle al oído —Lo que quiero ahora es cogerte, sígueme — se separa de él, pero sus manos permanecen enganchadas.
Cómo siempre la audacia de su novia lo hace sonreír, e incapaz de negarse le sigue como un perro faldero, caminan por los pasillos, hasta el elevador, en busca de su piso y su habitación.
Cuando entran, es él quien la abraza por la espalda, retira su cabello y va dejando besos húmedos en su cuello y hombros. Momo se sostiene en sus manos, y jadea cuando las guía hacia sus senos para que los presione.
—Bien hecho Momo— le escucha hablar cuando avanzan hacia la cama — pero me has tentado toda la noche, por eso yo te voy a coger— tira con fuerza del escote de su vestido y lo baja liberando sus senos.
—Si Shōto, cogeme — apenas alcanza a decir, antes de sentir como él la besa, su lengua entra traviesa en su boca, sus manos aprisionan sus senos. —¡Mngh! Espera, espera, déjame solo…—ella besa su mandíbula, y su cuello, mientras quita su corbata, y uno a uno desabrocha sus botones, sigue besando su piel conforme va apareciendo, hasta llegar al pantalón que desabrocha y apenas baja, para dejar a la vista su miembro.
Momo se arrodilla ante él, y toma su miembro entre sus manos, lo acerca a su boca y empieza a succionar, siente como Shōto la toma del pelo para llevarla más profundo en su boca. —Tienes una boca deliciosa Momo, llena de mi polla se ve preciosa. — las mejillas de Momo se tiñen de rojo, por el esfuerzo y la alabanza.
—Es suficiente, ven aquí— le dice ayudándola a levantar, la lleva a la cama y la obliga a acostarse, la abertura en su vestido deja descubiertas sus piernas, que Shōto recorre con las manos por encima de las medias. Ve la liga que las sostiene en sus muslos y se acerca a dejar un beso justo encima de la misma—me encantan tus piernas—dice mientras sigue subiendo el vestido, hasta su cintura.
Tal como ha prometido, no lleva panties puestos, ve su pubis liso, libre de cualquier vello y se inclina a besarlo en adoración. Pero no sé detiene allí, baja hasta sus pliegues, y con los dedos separa los labios para dejar ver su abertura. —Estas tan mojada, y eso que solo la chupaste— le dice en tono burlón, mientras dos de sus dedos la penetran lentamente.
La espalda de Momo se arquea, y un gemido sale de su boca — es lo que me provocas, ahh—siente los dedos de Shōto entrando y saliendo, ha tomado un ritmo constante cuando siente su boca sobre su clítoris, succiona y chupa ese trocito con hambre, besa sus labios como si se tratara de su boca, y con la mano libre presiona su pubis desde afuera, los dedos que la penetran han encontrado el punto que la enloquece, y acarician sin tregua, buscando el primer orgasmo de la morena. —¡ah, mierda, sí! Allí Shōto —su boca le pide más, pero él sabe que está cerca del orgasmo, cuando siente cómo sus dedos se enroscan en la mano con la que la está penetrando tratando de detenerlo. Por lo que acelera hasta que ve sus piernas temblar, la humedad crece dentro de ella, y la ve estallar de placer cuando convulsiona y su cadera se mueve en un vaivén hipnótico.
Shoto se levanta de la cama, dispuesto a quitarse sus pantalones, cuando la imagen de Momo con el vestido enrollado en la cintura, sus medias y tacones, sonrojada y el placer sexual que ahora nubla sus ojos, lo pone durísimo.
Ella es consciente de que la observa, y aún en medio de su bruma le dice: —Ahora quítame el vestido y follame — baja el zipper en espera que el haga el resto del trabajo.
—Tan hermosa, y tan demandante— toma el vestido y lo quita deslizándolo por sus piernas— quién diría que la hermosa princesa Yaoyorozu es toda una puta en la cama.
—Soy una puta contigo— y una vez el vestido se ha ido abre sus piernas y brazos invitándolo a qué se coloque sobre ella —ven aquí amor, lléname.
Y a pesar de la urgencia, Shōto sube lentamente, ahora quita las medias de sus piernas, y las besa en su recorrido, pasa nuevamente por su abertura y se empapa de la excitación de ella. Momo se derrite con su tacto, y usa sus propias manos para amasar sus pechos en urgencia. El sigue hasta tomar el lugar de sus manos en sus pechos, y empieza a succionar sus pezones, mientras la penetra lentamente. —Siempre tan apretada— murmura contra sus senos
—Ahh…mngh!— ella entierra sus uñas en sus hombros, la sensación de tenerlo dentro siempre le ha gustado desde que lo descubrió. —vamos Shōto, dame más, dijiste que me ibas a follar.
—¿Quieres follar?— le pregunta Shōto separándose de su cuerpo, se pone de cuclillas sin salir de ella, con sus manos toma sus caderas elevandolas y empieza a penetrarla fuerte y rápido, el sonido de sus pieles chocando resuena junto a los gemidos de placer de Momo al verse complacida.
Shoto gruñe, y se apoya en la cama sin perder el ritmo, ella envuelve sus piernas en su cadera, mientras vuelve a jalarlo para besarlo —¡me voy a correr!— le dice ella sintiendo el orgasmo formarse en su bajo vientre.
Sin embargo Shōto sale de ella antes de que el orgasmo llegue, y la gira sobre su estómago. Levanta su cadera y vuelve a penetrarla desde atrás. Momo arruga las sábanas en sus manos, y con la cabeza enterrada en el colchón gime descontroladamente abrumada por el placer y la pasión. —Correte, preciosa, exprime mi polla dentro de ti— le dice amasando sus nalgas con fuerza.
Finalmente llega el segundo orgasmo con fuerza, Momo deja atrás los gemidos y grita de placer, Shōto siente como las paredes internas de ella presionan su miembro llevándolo a una liberación dentro de ella. Siente cómo su semen desborda de la entrada de ella, y aún así sigue empujandose hasta sacar lo último. En su estado post orgásmico se inclina en la espalda de ella, la besa, hasta llegar a sus hombros, sale con cuidado y se deja caer al lado de ella, halandola contra él para abrazarla y mimarla.
—Bien pensado quedarnos aquí, no creo que hubiéramos aguantado hasta ir a la cabaña— le dice Shōto,una vez que recupera el aliento y acaricia su espalda suavemente.
—Mjmm—dice ella adormilada por los suaves mimos que su novio le proporciona, —déjame recuperarme, y después voy yo encima— le dice.
—Eres una insaciable, Momo, pero no pienso oponerme a eso— le dice él también más relajado. Después de todo, tienen todo un fin de semana, para explorar más de los placeres carnales.
