Misa se dio vuelta y lo miró, no mucho más viejo que la última vez que lo había visto: de cabellos castaños, ojos marrones esperanzados y sorprendidos. ¿Hacía falta examinar lo que veía todos los días en algunas de las fotografías esparcidas en los cuadros grandes y pequeños colocados en…?

—¿Misa?

«¡HABLABA!»

—Pensé que eras un… —No lo era, pero tenía que serlo—. No, no, debo estar volviéndome loca —Apartó la mirada de su persona y la bajó hacia sus manos temblorosas, vacías…, vacías—. Quien… quien quiera que seas, mi esposo estará por llegar del trabajo en…

Notaría que estaba mintiendo si decía que llegaba ahora o en cinco y no llegaba. Si decía que en diez minutos o más él igual tendría suficiente tiempo para llevarse lo que pudiera… hasta que se percatara de que estaba mintiendo y no importaría más nada.

—Puedo buscarte dinero para que te vayas —Jugó su última carta.

—Seguís siendo tan hermosa como te recuerdo… —contestó él a todo eso, acercándose a pasos lentos hasta estar a solo tres de distancia… El cuchillo en el suelo más cerca suyo que de la rubia.

Tenía un aire de diversión que no la convencía, pues no lo era todo a la vista… ni completaba su estado. ¿Era eso… cariño?

—Todavía tonta —agregó.

El temor se esfumó en pocos segundos. O eso pareció con esas solas palabras. Había que recordar, que nada era leve en Misa en cuanto a emociones.

«¿Cómo se atrevía?» Solo por eso alzó la cabeza y lo miró, todavía confundida y todavía esperando que cayera la gota que aclarara el brebaje de surrealismo, cuestiones y aparentes imposibilidades que se estaba bebiendo en estos instantes.

—Nos conocimos en la universidad, Misa —continuó hablando, en una voz baja; pero clara, lenta y articulada—. Solo venías porque tenías que buscar a tu hermana, que siempre se quedaba a conversar con sus amigos después de sus clases. Una vez me dijiste que habías terminado acostumbrándote a entrar al edificio y encontrarte con ella. No sé, era una cosa de ustedes.

Misa se empapó. No podía moverse y solo supo eso, y absorber toda esa información, asimilarla… Con cada vocablo, siempre quedaba la duda de cómo, si él realmente era quien parecía y alegaba que ella creía, era posible que fuera él.

—Puede que sea tonta, pero no es posible que estés vivo, Li-light… —No debió llamarlo así—. O que estés vivo y tengas la misma edad que tenías cuando te despedí ese día.

—Yo… eh… —Él no tenía mucha confianza esta vez—, viajé en el tiempo.

—Me estás tomando el pelo —soltó a los dos segundos.

—No, ni siquiera lo planeé —negó sin una sonrisa—. En mi último caso, estábamos deteniendo a personas que experimentaban con una máquina, por ahora enviando animales… lo que siempre hacen. Tratando de detenerlos la máquina falló y terminé yo… siendo trasladado a otras épocas. Han pasado… varias semanas de eso… para mí. Y nunca me quedo en un mismo período por siempre. Una semana creo que fue lo máximo que alcancé a estar —Percibiendo que podía llegar un punto en que soltaría todo lo que sé le venía a la cabeza, él se detuvo.

Misa asimiló su apariencia joven… Unas pocas lágrimas salieron de sus ojos celestes, las cuales no demoró en limpiar para luego cruzarse de brazos y aclararse torpemente la garganta.

—Te hicimos un funeral, Light.

No sabía cómo le creía.

—A tu padre también.

No sabía si siquiera le creía, pero sentía que debía expresar algo.

—Tu ataúd estaba vacío y nos habían dicho…

Incluso si esto se trataba de una monumental broma de mal gusto cuyo remate vendría una vez engañada.

—El cuerpo no estaba para que lo viéramos.

"Light" también lucía incómodo.

—...Mi padre sí está muerto —le contó—. Un disparo entre los ojos antes de que yo desapareciera.

«Mierda, esto es difícil.»

Corrieron silenciosos segundos interminables.

—¿Me amaste alguna vez?

—¿Cómo están mamá y Sayu?

Por supuesto que habían hablado al mismo tiempo.

—Sachiko está bien —Ella se obligó a contestar—. Sola… pero bien —Curvó las comisuras de su boca hacia arriba, gesto tranquilizador no compartido con sus propios ojos—. Organizamos reuniones para verla aparte de las festividades y los cumpleaños.

»Sayu, como sabrás, se casó muy joven por su embarazo. Continuó su carrera y logró terminarla con éxito. Ahora es una diseñadora muy reconocida —Otra sonrisa—. Shou, tu sobrino, es un muy buen dibujante.

—Estás en contacto con ellos… —Era claro su desconcierto.

—Sí…

Así no era como había planeado decirle a Light de que sería padre. Quizás era otro escenario agregado a los cientos que había llegado a imaginar, únicamente que más realista y hasta capaz de hacerle preguntarse si su cabeza seguía sobre sus hombros.

—Lo estoy por nuestra hija —Apartar la vista no evitó que escuchara la brisca inhalación de "Light".

Se centró en explicar, entonces.

—Estaba embarazada cuando te fuiste. No lo supe con seguridad hasta unas dos semanas después. Pero cuando te quise contactar estabas ocupado, yo no encontraba el momento… Aunque confiaba en que volverías… Hasta que no contestaste más.

—¿Qué edad tiene ella ahora?

—Hoshi… —Le devolvió la mirada una vez más, un poco perturbada por sus acciones—. Yagami Hoshi se llama. Y ella tiene catorce años.

¿Acaso era idiota?

—E-está en su habitación; voy a buscarla para que al menos te conozca.

¿Light de verdad estaba…?

.

Misa golpeó la puerta de la habitación de su hija. Tuvo que mirar por el ojo de la cerradura cuando no hubo respuesta luego de unos minutos de hacerlo.

Abrió la puerta cuando vislumbró la cama vacía.

Revisó los armarios cuando ni eso hizo que la viera.

—Hoshi… ¡Hoshi!

"Li…", Light, a quien había dejado en su delirio en algún lugar de la cocina llega de cubiertos afilados, se aproximó, sin detenerse bajo el marco de la puerta abierta, y hasta quiso… ¿consolarla?

—Misa…

No dejó que la rodeara con sus brazos tensos mientras se llevaba sus manos al cuello y miraba al techo.

—Solo escuché la puerta cerrarse cuando había entrado hace un rato —pensó en voz alta—. La ventana se puede oír desde la cocina. No es posible que nu… mi… Hoshi haya desaparecido así.

—Creo que tengo una idea de adónde fue.

Misa movió el cuello casi dolorosamente. Elementos e imágenes borrosas arribaban su cerebro.

—¿Estás diciendo…? —Era peligroso enojarse, era peligroso enojarse. Así que luego preguntó, como si se refiriera al viaje en el tiempo que "Light" había mencionado—: ¿¿Cómo sería posible??

Mientras él hablaba ambos se dirigieron de nuevo a la cocina. Misa ya con la idea no de que él estuviera en sus cabales, sino que realmente se creyera esto. Ella había actuado con patetismo no más de media hora antes.

—He llegado a enterarme que una de las personas que estén cerca de mí en el tiempo en que esté o vaya a estar puede viajar también como yo, pues las dos veces que sé que sucedieron escuché a escondidas sus relatos a sus conocidos. Cómo el tiempo no pasaba igual para ellos, cómo a veces podían interactuar con personas y otras no, cómo fueron testigos de eventos pasados de los que solo tenían conocimiento sus conocidos. Si yo viajaba al futuro, además de alimentarme me ponía a averiguar si la persona figuraba como muerta o desaparecida. Pero eso nunca pasó. Así que creo que… Hoshi va a dejar de viajar si es que lo ha hecho más de una vez.

—¿Lo tuyo tiene solución? —preguntó, con la idea de distraerlo de su hija.

Como se odiaba a sí misma en estos momentos.

Se agachó a recoger el cuchillo que seguía en el suelo.

—No lo creo —No parecía convencido, pero Misa no creía que él quisiera que lo esperara en algún momento de las próximas décadas para que se quedara con ella.

—Deberías haber estado acá. Hoshi se te parece tanto.

—¿Oh sí? —Parecía más interesado ahora—. ¿Se me parece cómo?

—Ella busca arreglar las cosas todo el tiempo… Pero en consecuencia se ha descuidado. Tiene una alta autoestima en muchos casos, acostumbrada a ser la más inteligente en ciertas cosas, y se enoja por lo que no puede hacer. Tampoco se esfuerza mucho por solucionar eso; no es tan enérgica como lo fui yo alguna vez.

Misa se había estado acercando de frente a "Light". Viéndola de más cerca llamaría la atención los leves temblores de sus brazos y la confusión persistente.

—Estoy seguro de que también hay cosas que le heredaste —Estaba sonriendo como siempre lo hacía; pero ahora la rubia percibió tristeza.

No lucía fingida. Nada había parecido falso en él, de verdad.

—Sí… —Realmente iba a lastimarlo, pues había vuelto con fuerza la sensación de amenaza cerniéndose sobre la confusión que la había hecho manipulable.

Sin embargo, ocurrió lo más insólito.

Y el hombre joven con características idénticas a un Yagami Light de veinticuatro años no fue visto más.

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Tampoco tuvo muchos minutos para acostumbrarse a eso cuando una figura alta irrumpió en la cocina desde el pasillo y la rodeó con sus brazos torpes.

—Mamá…

Tenía un tono desprovisto de toda negatividad que Hoshi pudiera transmitirle. Respeto y afecto eran palabras que Misa usaría para describirlo.

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Hubo una vez, unos años después de atestiguar eventos históricos y futuros, que Light retornó al momento exacto en el que había estado antes de irse. Era el mismo lugar. Tampoco tenía muchas expectativas, ya que sabía que no había una versión mayor de él viviendo con Misa catorce años después. Supuso que tampoco podía cambiar lo que estaba predestinado a suceder.

Tampoco sabía si sería capaz de esperar hasta después de su desaparición frente a Misa.

No más preocupaciones, habría de pensar. Porque sintió… que su corazón dejó de latir días después de haber llegado a su tiempo. «—Si me pasa algo —dijo a los agentes sobrevivientes—, cremen mi cuerpo. No se debe modificar nada.»

Light había recordado, sintiendo las corrientes eléctricas recorriendo su cuerpo en sus últimos minutos, muchas cosas. Su familia, Misa, era de esperarse. Se había casado con ella porque era lo que había que hacer, reflexionaba. Y ella… No había sido realmente una muy mala opción, después de todo.

La había conocido bien antes de la boda. Era él quien no se había abierto a ella del todo, considerándolo poco importante.

Amor era todavía una palabra muy fuerte para describir sus sentimientos, pues Light no era una persona que se preocupara por alguien más que por sí mismo.

Sí llegó a preguntarse, antes de cerrar por última vez sus ojos, cómo podría haber sido todo si él hubiera vuelto de este caso en la época en la cual debería haber vuelto.

No parecía una mala vida, después de todo.

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5/2/2023: Toda esta última parte, este cierre, no la tenía siquiera ideada hasta por lo menos cuando escribía la parte cinco.

Si llegaron hasta acá, espero que les haya gustado este fanfic. Acepto cualquier opinión mientras sea respetuosa.