Bueno por fin tenemos el capítulo 7 para esta historia.
!18k de palabras!
Ahora, esto es muy diferente a lo que suelo escribir, quédense con eso. No quiero dar espóiler ni nada.
Y ya, la verdad es que no hay mucho que decir, y espero les guste esto. Me esforcé mucho para que al menos quedara en mi opinión bien.
Y además este capítulo no está revisado, literal lo acabo de terminar y lo estoy subiendo, estaré corrigiendo errores que pueda llegar a tener esto en estos dias.
Capitulo 7. Sentimientos
-Castillo Belphegor, más tarde-
Roygun se sentía desubicada.
Había regresado a su hogar y yacía en su cómoda cama, mirando el techo con una mirada perdida en su rostro.
Sentía como si un gran peso se hubiera instalado en su cabeza.
Una nueva fuente de estrés.
Ahora lo sabía, sabía que era lo que había tenido a sus padres tan preocupados y el significado de todas esas reuniones que tuvieron con el clan Agares. Y también el significado del porque Naruto venia tan seguido a su hogar.
'Negocios nada más', decían.
Que ilusa.
Sabía que las cosas que se discutían en esas reuniones era algo serio, pero no que fuera ASÍ de serio.
Naruto le había revelado todo, y no se quedó con nada.
Nunca pensó que lo que se estaba poniendo en marcha era un plan para derrocar a las familias de los Maou por medio de una guerra civil. Y que su clan, estaba del lado de la revolución, apoyando al clan Agares y al clan Bael.
En un momento, Roygun estuvo a punto de reprocharle a Naruto por no haberle contado sobre la inminente guerra civil. Sin embargo, Naruto le respondió antes de que pudiera hacerlo. Le explicó que habían acordado con sus padres no mencionarle nada al respecto, ya que no era necesario que cargara con esa información. La idea era informarle solo cuando estuvieran a punto de iniciar la guerra. Sin embargo, la introducción de Grayfia y el plan para persuadirla cambiaron las cosas. Por eso, Naruto decidió revelarle todo.
También comprendió la intención de Naruto de forjar una amistad con alguien como Grayfia. Según lo que Naruto le había explicado, Grayfia no era un demonio común y corriente. Había nacido con reservas de poder demoniaco que superaban con creces la media de los demonios nobles y que con el tiempo podría llegar a ser igual que la de los difuntos Maou.
Además, porque su poder e influencia política la convertían en una figura de gran importancia para las familias de los Maou. Ella era una ficha clave para la futura guerra.
Y, en palabras de Naruto, "Es un demonio que es mejor tenerlo de nuestro lado".
¡Eso era una locura! ¡En que estaba pensando al idear semejante cosa!
Ella no estaba de acuerdo. Teniendo en cuenta que Grayfia era la futura líder del clan Lucifuge y la misma representante del Lucifer, ¿Qué le hacía creer que solo por ser amigos, ella traicionaría al Lucifer y su familia?
Era una locura completa.
Pero luego recordó las palabras de Naruto respecto a ese plan. "Las tengo a ustedes dos, así que confió en ustedes".
En ese momento no pudo refutar nada de lo que dijo, ya que estaba tratando de procesar con calma toda la información, pero ahora pensaba en todo eso y llego a una conclusión.
Estaba loco, no había otra respuesta.
Y las había involucrado tanto a Eula como a ella en un plan tan audaz que implicaba persuadir a uno de los demonios más influyentes del inframundo, para luchar de su lado y derrocar todo lo que, por deber de nacimiento, tenía que proteger.
¿Qué clase de demonio era Naruto para pensar que algo así podría ser posible?
No tenía idea. Cada vez que pasaban más tiempo juntos, parecía conocerlo mejor y él le revelaba más de su verdadera naturaleza. Naruto era impredecible. Además, había colocado una responsabilidad en sus hombros de la que no era consciente, hasta que se dio cuenta cuando la involucró en su plan para hacerse amigo de Grayfia.
No es que tuviera problema con ello. Ser amigo de una figura tan importante en el inframundo como lo era Grayfia era una ventaja con la que se podría aprovechar de muchas formas. Pero todo esto era tan repentino.
Luego recordó las últimas palabras de Naruto para ese plan. "Solo tienen que ser ustedes mismas y toda ira bien. Grayfia no sabrá que la golpeo y ella con el tiempo cederá."
Cuanta confianza tenía.
Ella noto que Eula no refuto el plan de Naruto, al contrario, parecía convencida del mismo y se lo tomo bastante enserio. Roygun también entendió la gravedad del asunto, si englobaba el concepto de la guerra que se avecinaba y ahora tendría que apoyar ese loco plan. Tendría que hacer su mejor esfuerzo para que todo saliera bien.
Roygun se giró en su cama para quedar acostada de lado. Ni siquiera se había cambiado su ropa desde que llego de su visita. Se sentía cansada, y aún más cansada de saber toda esta locura. Había hecho caso de la recomendación de Naruto, de no saltar sobre sus padres cuando llegara a casa exigiendo más respuestas, y que se lo tomara con calma todo lo que le había dicho. Ella obviamente entendió su posición, revelándole toda esta información confidencial.
Pero estaba cansada de pensar sobre el asunto, más tarde hablaría con sus padres para aclarar las cosas. Sentía que sus parpados se cerraban a medida que el cansancio se apoderaba de ella, se iba desmayar y…
*TOC TOC*
El sonido de la puerta la puso alerta de nuevo.
"Cariño soy yo, ¿Puedo entra?", La voz de su madre.
Con un ligero cansancio, se recompuso y se sentó al borde de su cama. "Claro, está abierto", respondió.
Roygun noto la sonrisa que traía su madre pintada en la cara, ella no dijo nada y solo dejo que su madre se sentara al lado suyo.
"¿Cómo te fue en tu visita al territorio del clan Agares?"
Era una pregunta simple, pero con varias intenciones detrás. Y, por supuesto, su madre sabía que iba a visitar a Naruto de manera sorpresiva. "Bien, gracias a la hospitalidad de Naruto, pude conocer gran parte del territorio Agares y todos fueron muy amables conmigo", dijo una respuesta sincera.
"Me alegra escuchar eso y me alegra que también te lleves tan bien con alguien como lo es Naruto." Lady Belphegor suspiro como si estuviera tratando de contener su alegría, pero también como si quisiera decirle algo más, algo que noto Roygun.
Roygun no menciono nada y en este punto se resignó. "Somos buenos amigos" respondió, tratando de mantener la conversación ligera.
Lady Belphegor asintió, su sonrisa se ensanchó un poco más. "Eso es maravilloso, cariño. Naruto es un joven excepcional y su clan es muy respetado como bien sabes. Además, que los negocios que llevamos con ellos están haciendo que nuestra amistad sea muy fructífera."
No esperaba menos de su madre. Pero no pudo evitar sonreír, se alegraba que su madre viera con buenos ojos a Naru… Un momento… ¿Por qué pensaba eso de repente? ¿Por qué le importaba de repente que su madre aprobara a Naruto?
Por segunda vez en el día, algo en su pecho canto. ¿Qué era lo que sentía de repente?
Acaso estaba…
Su madre junto sus manos en su regazo y se tomó un momento para responder, estaba tratando de pensar en la forma correcta para abordar un tema delicado algo que ella noto. Pero a pesar de su seriedad parecía emanar ¿Optimismo? De la sonrisa en su cara.
Roygun no pudo evitarlo. "¿Pasa algo?"
"Hace unos días me llegó una carta del clan Abbadon con una propuesta que te involucra", comenzó Lady Belphegor.
Al escuchar esas palabras, Roygun sintió de inmediato un estado de malestar general, como si de un momento a otro se sintiera enferma. Era un peso que amenazaba con hacerla vomitar de la pura impresión. Entendió al instante lo que su madre intentaba decirle.
Con un gesto de su mano, Lady Belphegor convocó un pequeño círculo mágico del cual emergió un papel doblado. Lo sostuvo en sus manos sin desplegarlo para leer su contenido. Notó que Roygun se había quedado callada ante sus palabras y decidió continuar.
Lady Belphegor suspiró mirando la carta. "Es una propuesta de matrimonio. Quieren que te cases con el próximo heredero de su clan".
'Así que llegó el día', pensó Roygun. Era la primera propuesta de matrimonio que llegaba a su hogar pidiendo su mano. Pero le surgían dudas acerca de lo que pensaban sus padres, ¿Ellos querían que se casara ahora mismo? Pero no podía ser eso posible si analizaba de nuevo las palabras de su madre, ¿hace unos días?
Sus palabras salieron por puro reflejo. "¿Por qué hasta ahora me lo cuentas?".
Su madre la miró con simpatía, "No vi la necesidad". Ella hizo una pausa. "Sí, es una propuesta de matrimonio, pero es a largo plazo, quieren que te cases con su heredero en unos años cuando sea más joven, el chico solo tiene cinco años, es apenas un niño".
Roygun no pudo evitar soltar una pequeña risa ante la situación. Definitivamente no esperaba eso, no conocía a nadie del clan Abbadon, y mucho menos a su heredero. Su reacción al inicio fue de alerta, pero ahora era un poco más de calma, era una situación con la que podría maniobrar gracias a su plan, en busca de poder, pero tenía dudas de lo que pensaban sus padres.
"Y… ustedes qué piensan de esto, ¿ya hablaste con mi padre respecto a esto?", preguntó con curiosidad en su voz.
Su madre asintió. "Sí, y él no está de acuerdo con esa propuesta, no nos beneficiaría en nada y también pensábamos en otra cosa".
Roygun se sorprendió y dejó escapar un suspiro de alivio, pero a pesar de escuchar eso le surgieron más dudas. "¿Qué otra cosa pensó?"
"En una mejor opción para ti, por supuesto, una que beneficiaria mucho a nuestro clan y… a ti claro… si nuestros juicios sobre esa opción son correctos, él es un candidato que podría cuidar bien de ti" respondió su madre con una leve sonrisa.
Lo habían dicho. Roygun lo noto al instante, no era tonta, sabia a quien se refiera a pesar que andaba por las ramas.
Ella miro los ojos de su madre, y sus palabras salieron por reflejo, "Naruto"
Su madre solo asintió.
Roygun suspiro ante el desarrollo de todo esto. Todo esto era tan repentino…
"Sé lo complicado que es esto, cariño. Entiendo la posición en la que te encuentras porque yo también pasé por ahí. Sé lo difícil que es entender que tienes que casarte con alguien sin tu consentimiento. Y las dificultades a las que podrías enfrentarte cuando estás atada a un matrimonio no deseado. Comprendo a la perfección esa carga que llevas", dijo su madre, haciendo una leve pausa.
"Pero, pensamos con tu padre que Naruto es una buena opción para ti. No solo porque sea el próximo Archiduque del Inframundo, ni por el beneficio tan grande que nos traería tener una alianza con el clan Agares. Si no que él nos ha demostrado ser un demonio de gran integridad. Su carácter fuerte a pesar de su temprana es algo de admirar. Y esas son cosas que rara vez se ven en nuestra raza. Creemos que él sería un buen compañero para ti, alguien que te respetaría y te apoyaría. Y, sobre todo, alguien que te amaría por quién eres." Termino su madre con una sonrisa en su cara.
Roygun no pudo evitar sonrojarse ante esas palabras. Si su madre la estaba convenciendo de que buscara una relación con Naruto, lo estaba logrado con mucha seguridad. Luego se quedó atónita con la siguiente acción de su madre.
Lady Belphegor tomó la propuesta de matrimonio que tenía en su mano y con un pequeño hechizo de fuego la quemó, dejando que las pequeñas cenizas se dispersaran en el aire. Luego le sonrió a su hija. "Por eso, esto ya no es necesario. Tu padre y yo rechazamos esta oferta del clan Abbadon y te dejamos a ti la responsabilidad de decidir si quieres seguir e intentar algo con Naruto". Luego sonrió de manera juguetona, algo que la puso nerviosa. "Y… por tu reacción, yo sé que te interesa, ¿no es cierto?"
"¡De ninguna manera! ¡Él es solo mi amigo!" respondió tratando de defenderse, y volteando la mirada para que su madre no viera su cara avergonzada.
Lady Belphegor se llevó una mano a la boca, ocultando su sonrisa como lo haría una refinada dama. Disfrutaba avergonzar a su hija, ¿Qué madre no disfrutaría hacer eso?
Roygun trató de tranquilizarse ante las burlas de su madre. Su pobre corazoncito estaba a punto de estallar luego de experimentar tantas emociones en un solo día. Además, esto la dejaba en una especie de paradoja que no había considerado desde el principio. Su objetivo de adquirir suficiente poder para superar a cualquier pretendiente que pidiera su mano parecía inútil si ya había encontrado a alguien tan excepcional como Naruto. Además, su plan carecía de sentido frente a él, recordó la asombrosa cantidad de poder demoníaco que él poseía y se dio cuenta de que no era rival para alguien así.
Aunque, ¿no es que ella lo estuviera rechazando para que la cortejara?
Roygun negó con la cabeza. Ya estaba empezando a imaginar que Naruto la veía de manera diferente, pero eso no estaba sucediendo. Él la veía simplemente como una buena amiga. Y esa era otra cosa que lo diferenciaba de otros candidatos por su mano. Él desde un inicio nunca la miro con ojos que mostrara esa especie de interés en ella.
"Sabes, él ni siquiera me mira de esa forma, ¿qué te hace creer que está interesado en mí?"
Lady Belphegor sonrió ante la pregunta. Ella dejó que su hija pensara en todo lo que le había dicho, y por las palabras de su hija, parecía que estaban progresando con este asunto. "Puede que lo oculte bien para alguien de su edad cariño, pero yo sí he notado sus miradas y él sabe que eres hermosa, muy hermosa. Además, se ha acercado activamente hacia ti buscando una amistad, si eso no es una indicación, entonces no sé qué es."
"Tu misma lo dijiste, y puede que lo primero sea verdad, pero es eso, solo somos amigos…" Roygun poso su mirada en el suelo.
Lady Belphegor negó con la cabeza ante la negativa de su hija. "Su relación apenas es joven. Llevan más o menos un mes que se conocen, puede que él ahora te vea así, pero puede que con el tiempo te mire de otra forma, aunque para eso también tienes que poner un esfuerzo de tu parte, claro, si estás interesada en ello."
Roygun notó que su madre estaba siendo considerada con ella. Sus palabras estaban tratando de reconfortarla y animarla. Y ahora se estaba planteando llevar su relación más lejos con Naruto. "Puede que lo intente como dices. Pero solo el tiempo dirá si nuestra relación evoluciona a algo más."
Lady Belphegor sonrió con suficiencia. "Me alegro escuchar eso Roygun."
Ella parpadeó, recordando la charla que tuvo con Naruto. "Aunque, las cosas ya se están dando con él si lo pienso mejor. Hoy después de una charla que tuvimos sobre su entrenamiento, mencionó si existía la posibilidad de que entrenara con él y con Eula, para fortalecer nuestras habilidades."
Su madre asintió satisfecha. "Es una gran oportunidad para que se acerquen más, y si estás seguro que es lo que quieres, tienes nuestro apoyo."
Roygun asintió y luego pensó en una forma de abordar ese tema tan delicado. "También, es por otra cosa que sucedió el día de hoy."
Ahora la curiosidad de Lady Belphegor era notoria. "¿Qué paso?"
Roygun suspiro. "Yo no era la única visita el día de hoy en el castillo Agares, había alguien sumamente importante allí. Su nombre era Grayfia Lucifuge, la próxima líder del clan Lucifuge". Ella miro a su madre, que parecía ahora ya bastante seria sobre el asunto, "Una cosa llevo a la otra durante el almuerzo y Naruto le ofreció su amistad y también la de Eula y la mía. Algo que me pareció repentino, si tenemos en cuenta la posición de Grayfia, pero él tenía algo más mente con formar esa amistad."
"No pensara…", murmuro Lady Belphegor antes de ser cortada por su hija.
Roygun miro a su madre a los ojos. "Él me lo conto, me conto todo sobre la futura guerra civil que se avecina, y de la alianza que tiene nuestro clan con el clan Agares y el clan Bael para derrocar a los herederos y sus familias.", pudo notar el ceño fruncido que se formó en la cara de su madre al escuchar esas palabras. Pero decidió continuar. "Después, entendí su objetivo de hacerse amigo de alguien como Grayfia, planea persuadirla para que se nos una a nuestro lado en la guerra."
"Se suponía que teníamos un acuerdo…" murmuro su madre de mala gana.
"La introducción repentina de Grayfia, y su plan salido de la nada para persuadirla lo obligo a revelarme todo. Él decidió involucrarme para que lo ayudara.", respondió con calma mientras cruzaba sus brazos debajo de su pecho.
"Supongo que ya no tiene sentido ocultártelo. Y lo que te dijo Naruto es verdad, estamos aliados con el clan Agares y el clan Bael para derrocar a nuestros actuales gobernantes. Aunque me sorprende este nuevo plan para persuadir a alguien tan importante como lo es Grayfia." Explico Lady Belphegor ahora con resignación.
"¿Por qué me lo ocultaron? ¿Es que acaso no inspiro la suficiente confianza para saber algo así?" cuestiono Roygun con un ceño fruncido en su cara.
Lady Belphegor respondió ahora con más serenidad, "Nada de eso, eres nuestra hija y confiamos en ti. Simplemente no queríamos imponerte la carga de saber que se avecina una guerra que involucra a todo el inframundo y que determinará el destino de nuestra raza, es una realidad que puede ser difícil de asimilar para alguien consciente de la gravedad de la situación."
"Entiendo…" comenzó Roygun, "Y… también me alegro que tomaran el bando del clan Agares y el Clan Bael, estaríamos luchando por una causa justa y con una gran recompensa al final".
"Veo que te conto todo"
Roygun asintió, "La idea de prometer algo tan considerable a los clanes extra como es poner un estatus igual que los clanes de los 72 pilares es algo que pude poner en duda la lealtad de cualquiera. Quien haya concebido tal idea, debió haber comprendido perfectamente nuestra posición y aspiraciones."
"Así es, hija. Además de evitar que nos extingamos en otra guerra, esta alianza podría darle a nuestro clan un mayor poder político." Lady Belphegor hizo una pausa, y se llevó una mano al mentón como si estuviera reflexionando algo. "Y considerando que hicieron la misma propuesta a todos los clanes extra, me hace pensar que la repentina propuesta de matrimonio del clan Abbadon podría estar relacionada. Tal vez el clan Abbadon vea una oportunidad de fortalecerse con nosotros, ya que ambos podríamos tener el mismo estatus que los 72 pilares en el futuro. Pero, claro, estas son solo conjeturas mías."
"Puede que sea así como lo piensas, pero ya no hay necesidad de darle más vueltas a ese asunto, ya se tomó una decisión sobre eso." Roygun puso sus brazos en frente suyo en forma de X. "¡Rechazamos eso!"
Lady Belphegor soltó una risita ante la reacción de su hija. "De acuerdo, no mencionaré ese tema de nuevo." Luego puso una sonrisa que a Roygun no le gusto para nada. "Pero espero que tu relación con Naruto se fortalezca aún más, sobre todo ahora que entiendes todo este asunto de la guerra. Tienes que apoyarlo como lo haría una esposa comprensiva, incluso si quiere persuadir a otra mujer para que se una a su causa ~"
Roygun se sonrojó ante la insinuación de su madre. "Creo que ya hemos hablado suficiente por hoy, mamá. Sería mejor si te retiras ahora..." dijo, su voz teñida de vergüenza.
"Está bien", respondió Lady Belphegor con un tono de preocupación en su voz mientras se dirigía hacia la salida. "¿Seguro que no quieres cenar?"
"No, no tengo hambre", respondió Roygun, mientras cerraba la puerta de su habitación y dejaba a su madre fuera.
Suspiro, agotada por las ocurrencias de su madre. Y solo pensó, en lo mismo que le dijo a su madre hace un momento. Dejaría que el tiempo dictara si su relación con Naruto pasaba a algo más, por el momento no le daría más vueltas a ese asunto.
Roygun sintió que su garganta estaba seca luego de hablar por tanto tiempo con su madre. Por suerte tenía agua en su habitación. Luego de tomar agua, se puso su pijama y se acostó en su cómoda cama. Su mente se oscureció y su cuerpo se relajó cuando el cansancio acumulado tuvo efecto sobre ella.
-Dos semanas después, Castillo Agares-
Los parpados de Eula se abrieron con cansancio, y el sueño todavía quería apoderarse de ella. Era de mañana y era tarde. Normalmente, si estuviera trabajando, eso sería un inconveniente, pero hoy era su día libre, así que no había motivo para preocuparse.
A pesar de dormir más de ocho horas se sentía extrañamente cansada, más cansada de lo habitual. Podía culpar con seguridad a Naruto sobre eso, acompañarlo todos los días a entrenar era bueno para mantenerse en forma y hacerse más poderosa, pero el cuerpo también tenía un límite y se sentía agotada.
Eula se giró en su cama para quedar acostada de lado. Su mirada se posó en la ventana de su habitación. Estaba cerrada, pero a través de las cortinas pequeños rayos de luz se filtraban, recordándole de nuevo que ya era tarde.
Tenía pereza de levantarse.
Y en momentos como estos, sus pensamientos eran inundados por sus recuerdos más recientes. Roygun se le habían unido al entrenamiento como habían acordado, y venia cada dos días al castillo Agares para entrenar.
Esto claramente le afecto a ella, y a su relación con Naruto.
Se sentía desequilibrada con todo esto. Por un lado, conoció más a Roygun, y sentía que era una buena chica, no podía sentir odio de ninguna forma hacia ella.
¿Odio?
¿Porque tendría tal pensamiento?
Celos.
Celos de lo que podría ocurrir si Roygun pudiera llegar a tener una relación más cercana con Naruto, de la que ella tenía con él. Claro, porque en el fondo sentía que tenía un vínculo con Naruto bastante profundo, y que alguien viniera a robar su atención y parte de su vínculo, la hacía sentir horrible.
Penso en un inicio que asimilar que otra mujer se le acercara sería fácil, que era su lugar aguantar que otra mujer captara la atención de quien ella estaba enamorada.
La realidad era que de ninguna manera era fácil. Ella era un demonio. Los demonios por naturaleza eran egoístas. Y de sentir claramente celos por Roygun, le llegaba el pensamiento de odiarla, a pesar de que ella era una buena chica.
La solución más viable a todo esto, era que Naruto la tomara como una concubina en un futuro. El amor de Naruto seria repartido entre su esposa y ella, era la opción más amigable para todos. Y no era tonta, Roygun estaba comenzando a mirar a Naruto con otros ojos, algo que la incomodaba.
¿Podría soportarlo si llegara a ese escenario?
La respuesta ahora, podría ser… sí, podría soportarlo.
Pero luego se imaginaba hipotéticamente a Naruto besándose con Roygun y teniendo intimidad, y se sentía enferma.
Sentía celos, y en la práctica, no podría soportar algo así.
A veces se preguntaba, ¿Como funcionaba la mente de una mujer que estaba en una relación poliamorosa?, en el inframundo era habitual encontrar relaciones así. Demonios con harems de una docena de mujeres, o también, mujeres en una relación con varios hombres.
Si sentían alguna especie de amor de verdad por él o ella, ¿Cómo podían verlo tener intimidad con otro? ¿Cómo podían hacerlo? ¿Les importaba siquiera? Tal vez sí, talvez no. Era complejo, si pensaba en la circunstancia del individuo del como llego a ser parte de un dichoso harem. Unos lo podrían hacerlo por amor, otros por conveniencia, y otros por obligación.
Era una situación complicada.
¿Cómo se sentiría si ella fuera parte de uno?
Era una posibilidad que estaba ahí, aunque a veces la personalidad de Naruto le gritaba lo contrario, él se comportaba con demasiado respeto hacia los demás, era un hombre íntegro. Pero esas eran cualidades que podrían atraer muchas mujeres, además de su poder.
Podía verlo fácilmente adquirir un gran harem con esas dos cualidades.
Y ya estaba sucediendo. Roygun se estaba acercando a él de manera significativa. Era una verdad dolorosa y difícil de aceptar.
Eula se giró de nuevo para quedar acostada sobre su espalda. Podía sentir la pesadez de su cuerpo, una sensación de languidez que se apoderaba de ella después de estar acostada durante tanto tiempo. Aun así, no quería levantarse todavía.
En esta situación miraba a rivales amorosos en todos lados. Estaba paranoica en cierto punto. Y todo era por culpa de Naruto y su personalidad amigable. Algo que personalmente le gustaba a ella, pero que también era muy problemático en cierto punto.
Era extraño si quiera raro pensar en ese escenario, pero su cabeza en este punto, no estaba bien.
Grayfia.
Grayfia también podría ser otro posible rival amoroso, y vaya competencia que era. Tenía estatus, poder y belleza. Tres cualidades con las que cualquier demonio femenino podría soñar. Compararse con otro siempre estuvo mal, pero no pudo evitarlo, y ella al lado de Grayfia era alguien insignificante.
Pero… ¿Porque Grayfia como rival amoroso?
El plan de Naruto para persuadirla implicaba muchas cosas y lo sabía. Formar una mistad solo era el inicio. Aunque no creía que Naruto llegara al punto de seducirla, él podría despertar ciertos sentimientos en Grayfia debido a su personalidad. Conocía Naruto a la perfección, ese carisma oculto que no se lo demostraba a la mayoría, salía a relucir cuando se proponía a hacer algo, tal como lo demostró durante aquel almuerzo que compartieron hace unas semanas.
Era problemático.
Amaba todo de él, tanto sus defectos como sus virtudes. Sin embargo, a veces resultaba irritante cómo sus encantos atraían inevitablemente a otros hacia él.
¿Qué hacer?
Inevitablemente traería la atención de más mujeres, de eso no había duda. Con el tiempo podría tener un harem. Aunque eso dependía de él, no dudaba de que eso fuera posible.
Aquí lo importante era lo que ella sentía por él, y lo que él sentía hacia ella.
Actuar, por supuesto.
El tema de acercarse hacia Naruto cambiando su cargo, siendo su guardaespaldas era bueno. Su relación era incluso mejor que antes. Su idea para jugar póker tampoco estaba mal. Naruto ya le había preparado varias comidas, y su relación había mejorado aún más. Pero esa gran recompensa que tenía preparada al él cuando le ganara en el juego de cartas resulto un desafío frustrante.
No lograba ganarle. Y tampoco podía dejarse ganar, porque sería algo evidente para alguien como él. Estaba irritada, su recompensa secreta seguía sin entregarse.
Tenía que cambiar el enfoque y ser más directa, si quería concretar algo.
Antes de que otra...
*TOC TOC*
¿Alguien llamando a su puerta? Eso fue raro, nunca paso eso. Se sentó en su cama, mirando la puerta con cierta incertidumbre.
"Eula, ¿Estás ahí? ¿Puedo pasar?"
Esa voz… ¡Naruto! ¿Por qué estaba aquí? ¡Ni siquiera se había levantado de la cama!
¡¿Qué hacer?!
Eula decidió responder, "Naruto, no es buen momento, ¿Podrías volver más tarde?", pero antes de que pudiera terminar su frase, la puerta se abrió lentamente, hasta quedar entre abierta, y miro a Naruto asomar su cabeza y mirarla.
"¡Lo hacer aún mejor!" dijo Naruto con una sonrisa en su rostro, al verla sentada en su cama, he inconscientemente se sonrojo.
"Naruto de dije…", Nunca había interrumpido en su habitación de esa manera.
"Tranquila, relájate ~" canto Naruto mientras entraba en la habitación.
Los pensamientos de Eula se quedaron bloqueados cuando miro al intruso, tenía un delantal rosa encima de su ropa de informal, y en una de sus manos tenía una bandeja, con lo que parecía ser comida recién preparada. Incluso tenía un adorno en la bandeja, ¿Eso era una flor?
Naruto la miro con una sonrisa mientras se acercaba a su cama y se paraba justo al lado. "Se que dijiste que volviera más tarde, pero pensé que podrías tener hambre. Así que prepare algo de comer para ti".
Estaba anonada…
Se quedo sin palabras. A pesar de su resistencia inicial no pudo sentirse conmovida por el gesto de Naruto. Luego su mirada se posó en su estado, estaba vestida con su pijama y la parte superior estaba descubierta, mientras que sus mantas tapaban sus piernas.
Qué vergüenza…
Naruto notando su incomodidad, colocó con cuidado la bandeja en la mesita de noche. Luego se sentó en la cama, girándose para mirarla de lado. "Veo que has dormido bastante tarde hoy… Y como es tu día libre, pensé que sería un buen momento para saldar una de mis deudas, o más bien, una de mis derrotas en el póker…", dijo con una risa suave. Luego continuó, "Pero si te soy sincero, también estoy aquí es porque me preocupé. Normalmente estás despierta mucho antes, especialmente en tus días de descanso, incluso llegue a pensar que estabas enferma, pero veo que no es así". Miró su reloj y levantó la mano para mostrarle la hora, "Mira, ya son las once de la mañana".
Eula miro el reloj, y efectivamente era esa hora. Ella se calmó de su arrebato inicial y se sintió un poco más cómoda. Estaba siendo considerado, de eso no había duda. Solo pudo sonreír de vuelta.
"Naruto, no tenías que preocuparte por mí", dijo, aunque la gratitud en su voz era evidente. "Pero gracias por la comida. Y gracias por preocuparte, aunque no tengo nada, solo estaba algo cansada, por eso no me levante antes."
Eula dirigió su mirada hacia la bandeja y su atención se centró en la flor que descansaba en el pequeño jarrón. Sin dudarlo un momento, extendió su mano y la tomó con delicadeza. Era una hortensia, de un azul profundo y vibrante, casi como un espejo de su propio cabello. Los pétalos se agrupaban en un racimo denso, formando una esfera casi perfecta que era tan característica de estas flores, además que desprendía un aroma agradable.
"Es una hermosa flor, Naruto", expreso, mirando a Naruto y sosteniendo la flor en su mano, sentía que su cara se sonrojaba levemente. "¿La escogiste tú?"
Naruto asintió, y su sonrisa se ensanchó, "Si, pensé que te gustaría…"
Eula levantó una ceja, una sonrisa juguetona en su rostro. "¿Estás tratando de cortejarme, Naruto?" preguntó, su tono era ligero y burlón.
Naruto giro su rostro para no mirarla y solo resoplo divertido.
¿Qué clase de respuesta era esa?
Naruto, al ver la expresión desconcertada de Eula, se río suavemente. "Podría ser una señal, Eula", dijo, su tono era ligero y burlón. "Pero sí, quiero que te sientas especial. Siempre estás ahí para mí, y aprecio eso más de lo que puedes imaginar. Así que, ¿Por qué no demostrar mi gratitud de esta manera?"
Eula se quedó en silencio, procesando las palabras de Naruto. Había una honestidad cruda en su voz que la dejó sin aliento. No había duda de que Naruto era alguien que no tenía miedo de mostrar sus sentimientos, y eso era algo que siempre la había asombrado de él.
Y esta era la segunda ocasión en la que él expresaba el gran aprecio que sentía por ella.
"Prueba la comida, me esforcé mucho esta vez" sugirió Naruto, señalando la bandeja.
Eula miró la bandeja de comida que Naruto había preparado.
Había un sándwich cuidadosamente preparado, con una variedad impresionante de ingredientes frescos y sabrosos. Lo tomó con cuidado para examinarlo mejor. Podía ver rodajas de jamón ahumado, queso derretido, tomate maduro y lechuga crujiente, todo entre dos rebanadas de pan integral tostado a la perfección. Pero eso no era todo, también había rodajas finas de pepino, un toque de mostaza y mayonesa, y hasta un poco de aguacate cremoso. Todo se unía para crear un sándwich verdaderamente gourmet.
Luego miro lo que lo acompañaba. Había una taza de té caliente, el vapor subiendo en espirales desde la superficie.
Naruto la observó, esperando su reacción. "Es un sándwich especial", dijo, su tono era casual pero sus ojos brillaban con anticipación. "Y el té debería ayudarte a despertar. ¿Qué te parece?"
Eula tomó un bocado del sándwich que Naruto había preparado. Estaba delicioso. Ella sonrió, "Está deliciosa, como siempre. Eres un buen cocinero, Naruto".
Naruto río, su risa llenando la habitación con calidez. "Me alegra que te guste".
Un silencio cómodo se instaló entre los dos. Eula lo notó mientras comía en silencio, esa atmosfera que Naruto lograba crear para que los demás se sintieran cómodos a su alrededor. Era una de las muchas cosas que apreciaba de él.
Después de un momento observo como Naruto se puso de pie y se dirigió hacia la ventana de su habitación. Con sus manos, abrió las cortinas, dejando que la luz iluminara la habitación. Y no pudo evitar que sus ojos se entrecerraran con leve irritación.
"Hoy está haciendo un buen día", comenzó Naruto, mirando el paisaje a través de la ventana. "¿Qué te parece si salimos a Lucifaad a dar un paseo? Hace mucho que no voy a la capital y me gustaría que me acompañaras". Luego volteó su mirada hacia Eula. "Claro, no como mi guardaespaldas, sino como mi… amiga. ¿Qué te parece?"
Dudó. Ella lo notó. Algo estaba pasando con Naruto, y sobre la forma en que se dirigía a ella. Respondió de forma simple, "No hay problema, ¿a qué horas quieres salir?"
Naruto volvió y se sentó en su cama mientras la miraba. "Pensé en antes del almuerzo, me gustaría almorzar en la ciudad. Y tal vez… más tarde podríamos, no sé, ir de compras o algo así, para pasar el rato", luego hizo una pausa. "O tal vez visitar algún sitio turístico de la ciudad, algo nos podríamos inventar."
Eso sonaba como una cita.
Eula se quedó en silencio por un momento, procesando sus palabras. Y el pensamiento llegaba de nuevo ¿Estaba Naruto sugiriendo una cita? Su cara se calentó y su corazón comenzó a latir más rápido debido a la emoción.
Era su oportunidad.
Si quería dejar en claro las cosas que sentía, esta era indudablemente una gran oportunidad. Además, conocía a Naruto lo suficiente como para percibir que algo no estaba bien, podía ver las dudas que tenía, no sabía de qué, pero todo esto tal vez era una indicación que estaba intentando probar algo con ella.
Eula tomó una respiración profunda, tratando de calmar los latidos de su corazón. Miró a Naruto, su expresión era seria, pero sus ojos brillaban con determinación. "Naruto", comenzó, su voz era firme. "Si vamos a salir juntos, quiero que sepas algo".
Naruto la miró, su expresión era de sorpresa, pero no interrumpió. Eula continuó, "No quiero que esto sea solo un paseo entre amigos. Quiero que sea… más que eso". Hizo una pausa, buscando las palabras correctas. "Quiero que sea una cita".
Eula esperó, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Había dicho lo que sentía, había dado el primer paso. Ahora, todo dependía de Naruto.
"Vaya…" Naruto ahora tenía una expresión más seria, y poso su mirada en el suelo. Claramente estaba pensando en el asunto. Luego la miro de nuevo, la expresión en su rostro, le hacía entender que había algo mal, que tenía alguna especie de conflicto. Con un pequeño suspiro Naruto continuo, "Esto es inesperado… No estoy seguro de qué decir. Pero por lo que me estás insinuando, parece que albergas sentimientos que van más allá de la relación que solíamos tener".
"Sabes Naruto, me gustas." Ahora la incomodidad los envolvió ambos. Naruto parecía sorprendido, pero no interrumpió. Eula continuó, "Sé que nuestra relación ha sido principalmente de familia. Tú eres como el hermano menor que nunca tuve y creo que tú también me apreciaste de igual manera como alguna especie de hermana. Pero las cosas cambian, Naruto. Todos cambiamos. Y mis sentimientos por ti han cambiado".
Hubo un largo silencio mientras Naruto procesaba sus palabras. Finalmente, él habló, "Eula, siempre te he visto como una hermana mayor. Siempre has estado ahí para mí, cuidándome, apoyándome. Y …". Se detuvo, claramente luchando por encontrar las palabras correctas.
Eula sonrió tristemente, "Sé que es complicado, Naruto. Y no espero que tus sentimientos cambien de la noche a la mañana. Solo quería que supieras cómo me siento. No importa lo que decidas, siempre estaré aquí para ti".
Naruto negó con la cabeza y se sentó incluso más cerca de ella, "Sabes, tenía sospechas de que albergabas esos sentimientos hacia mí, y créeme que de cierta manera me siento muy feliz y alagado." Naruto luego extendió una mano y tomo una de sus manos, "Y quizás yo también siento que también tengo ese tipo aprecio hacia a ti" luego sonrió aún más, poniendo una sonrisa más juguetona. "Además estaba planeando esta salida para ver si había más certeza de entender cómo te sentías, pero veo que ni siquiera tuvimos que salir para saberlo"
Eula sonrió de vuelta, "¡Pero aun podemos ir!"
Naruto río ante su entusiasmo. "Es cierto", dijo, poniéndose de pie. "Será mejor que me prepare y tú deberías hacer lo mismo". Luego, se acercó a Eula y acarició su mejilla con cariño, se inclinó y le dio un beso en la frente. Al separarse, la miró a los ojos, "Es una cita, vamos". Sin decir más, salió de la habitación, dejándola sola.
Eula quedó en shock, mirando la puerta con una expresión pensativa y las mejillas sonrojadas. ¿Realmente acababa de suceder todo eso? Se había declarado a Naruto, y él le había dicho que sentía algo similar por ella.
Se sentía feliz y emocionada por este nuevo giro de los acontecimientos.
Se llevó ambas manos a la cara y se dejó caer de nuevo en la cama. Después de su momento de valentía, ahora sentía una profunda vergüenza.
"¿Qué acaba de pasar?"
Sabía que su relación ya no sería la misma. Exponer sus sentimientos y los de él, cambiaría su relación a partir de ahora.
Sin embargo, al reflexionar, parecía que Naruto ya había notado sus avances. No era tan ingenuo como ella había pensado inicialmente. Lo juzgo mal. De hecho, parecía tener un talento innato para percibir estos matices en las relaciones con las mujeres. Y si eso era cierto, con el tiempo, también podría notar las miradas que Roygun le lanzaba.
Eso era problemático.
Pero se alegraba de dar el primer paso, tenía que hacerlo, o si no alguien más se le podría adelantar.
Con una mentalidad renovada, Eula se levantó de su cama y se dirigió al baño para comenzar a prepararse para su cita.
-Habitación de Naruto, momentos después-
Naruto entró a su habitación con un suspiro pesado. Cerró la puerta detrás de él y se quitó el delantal, colgándolo cuidadosamente en la percha junto a la entrada. Luego, sin prisa, pero sin pausa, se dirigió a la ventana y se quedó contemplando el paisaje que rodeaba el castillo Agares.
Sentía que necesitaba algo de aire.
A pesar de la belleza única del inframundo que se extendía ante sus ojos, un sentimiento de conflicto lo invadía, y sabía cuál era la raíz del conflicto que lo atormentaba.
Eula y su familia, todos ellos eran demonios. A pesar de la máscara de aceptación que había adoptado frente a Eula, el conflicto seguía latente en su interior. Le resultaba extraño y desconcertante considerar la posibilidad de entrar en ese tipo de relación con alguien que lo había cuidado y criado desde que era un niño.
Esto le recordaba ciertas situaciones de su mundo, donde los nobles o las personas poderosas a veces tomaban a sus sirvientes o a las personas bajo su cuidado para tener relaciones que podrían considerarse cuestionables. Cosas que también podía encontrar con facilidad en el inframundo.
¡Demonios! No tenía ninguna duda sobre las escenas oscuras que se desarrollaban en la alta nobleza del inframundo, escenas que preferiría ni imaginar.
El pecado.
Era una filosofía profundamente arraigada en la facción bíblica, y la entendía perfectamente. Y ahora mismo, se sentía como el más grande pecador, por pensar cosas que no debería estar pensando sobre Eula.
Sus escrúpulos era lo que lo inquietaban, y conocía este sentimiento.
Lo conocía muy bien, porque había tenido este mismo tipo de sentimiento en el pasado.
Estaba experimentando el mismo malestar que cuando inicio una relación con Hanabi en el pasado. Ella había intentado llenar ese vacío en su corazón tras la muerte de Hinata y su primer hijo, pero a pesar de ese malestar inicial, no podía negar que esa relación lo hizo feliz y cumplió con su propósito.
Pero, ¿Era correcto iniciar una relación con Eula con estas circunstancias?
¡Sus malditos principios morales le decía que NO! ¡Ella fue literalmente su niñera! Aun así, había ideado este pequeño plan, para ver si sus sospechas eran correctas, averiguar si ella de verdad tenía alguna especie de sentimiento romántico hacia él.
Por otro lado, Naruto sentía que estaba luchando contra la corriente. Ahora era un demonio y los demás lo veían como tal, esperando que se comportara de acuerdo a su nueva naturaleza.
Pero, ¿cómo podía hacerlo? Tenía escrúpulos, ética y valores humanos arraigados en su ser. No era fácil deshacerse de todo eso de la noche a la mañana. Además, ¿por qué debería siquiera considerar abandonar todo aquello que lo había formado como persona?
No tenía sentido.
Tenía que minimizar el problema.
Eula y la relación que había desarrollado con ella hasta ahora.
No era raro que un demonio de clase alta, mantuviera relaciones íntimas con sus sirvientes. Era algo común, incluso sabía que otros señores de las grandes casas del inframundo tenían harems de mujeres.
Además, la diferencia de edad era el menor de los problemas aquí, dada la longevidad de los demonios. Había escuchado casos de parejas casadas con diferencias de edad de 100 a 200 años.
La diferencia podría ser un posible problema en una relación humana, pero con los demonios definitivamente no era uno. ¿Eula cuantos años tenía?, Treinta y ocho. Un margen bastante pequeño si lo comparaba con otras relaciones.
Luego estaban los sentimientos.
Ella se le confeso, así que claramente estaba enamorada. ¿Y él? La quería también, desde hace mucho tiempo la quería, pero como una especie de hermana mayor. Nunca la había visto como una especie de interés romántico. Pero como dijo ella, 'todos cambiamos' y los 'sentimientos también'.
"Cambiar… ¿he?" se llevó una mano al mentón tratando de reflexionar.
'Podría aprender a amarla…', pensó. Lo que le había dicho a Eula sobre amarla cuando ella se le confesó, había sido una mentira para no herirla. Sin embargo, ahora se encontraba considerando a Eula como un posible interés romántico.
Entonces la amaría.
Tenía qué. La conocía, desde hace mucho tiempo, desde que tenía conciencia en este mundo. Y ahora conocía a los demonios, el mal que llevaban en su interior. Pensar que otro demonio masculino se llevara a Eula, le dolería en este punto, aun mas sabiendo que ella alberga esa clase de sentimientos por él.
No es que creyera ciegamente que todos los demonios masculinos eran malos, no, sabía que había buenos demonios por ahí, pero eran excepciones.
"Ella está mejor conmigo…", murmuró suavemente, mientras miraba el paisaje. Una suave brisa pasó por la ventana, acariciando su rostro y llevándose sus palabras al viento.
Sonaba egoísta, pero así era el amor. El amor, en su esencia, es un deseo de poseer, de proteger, de cuidar a la persona amada. Es un sentimiento que puede llevar a uno a actuar de formas que normalmente no haría, todo en nombre de ese amor.
Dada la cercanía que había desarrollado con Eula después de todo este tiempo, él estaría dispuesto matar por ella si fuera necesario. Ella estaba en su lista de prioridades a proteger. Era uno de sus seres preciosos.
¿Cómo no hacerlo?
Estar en este mundo también se sentía como una segunda oportunidad para él. Una oportunidad para evitar cometer los mismos errores que causaron tanto sufrimiento a su familia. Hinata lo amo, realmente lo hizo, y él nunca correspondió a ese amor de la misma manera. Fue injusto con ella y eso fue lo que más le dolió cuando ocurrió la tragedia. Incluso su relación con su hijo Boruto no fue la mejor. Lamentó profundamente no haberle dado la atención que merecía.
Encontrar un equilibrio.
No volvería a poner el pueblo sobre su familia. Sería justo como Gobernante, pero su mayor prioridad seria su familia y su bienestar.
Su felicidad personal.
Por esa misma razón, aceptó los sentimientos que Eula tenía hacia él. Si su felicidad implicaba estar a su lado, entonces él correspondería a esos sentimientos de la misma manera.
Si ella era feliz, él era feliz.
Y no es que estuviera en contra de tener una relación con ella. Al principio, podría ser difícil debido a la relación que tenían, pero no podía negar que Eula era extremadamente hermosa. Sin duda, había genética demoníaca corriendo por sus venas.
Era hora de hacerla feliz.
Con un último suspiro dejo la ventana y procedió a alistarse para salir.
Minutos más tarde, Naruto ya se había cambiado para su cita. Se paró frente al espejo, luciendo una chaqueta naranja que había mandado hacer, tenía líneas negras en las mangas y en la parte baja, era un guiño a su antiguo atuendo de Hokage, pero con un toque más elegante y sofisticado. La chaqueta estaba cerrada, ocultando cualquier prenda que pudiera llevar debajo. Sus pantalones y zapatillas eran de color negro, complementando su aspecto pulcro y armonioso entre naranja y negro.
No pudo evitar sonreír con nostalgia. Hace mucho tiempo no hacia esto. Su experiencia respecto a citas era compleja, las tuvo cuando intento reforzar su relación con Hinata. Fue difícil dado que fue obligado a casarse con ella por razones políticas.
También tuvo citas con Hanabi, a escondidas de todos en la aldea. Y vaya recuerdos aquellos, citas que terminaban en noches de pasión.
Eran recuerdos felices, y como dice un viejo refrán, 'vivir es recordar'.
Con un par de toques de perfume, estaba listo. Salió de su habitación y se dirigió de nuevo hacia la de Eula. No pudo evitar sonreír ante las miradas curiosas de algunos sirvientes, claramente intrigados por su ropa. Era la primera vez que se vestía así en este mundo, tal como lo solía hacer en el pasado.
Unos momentos después llego o través a la habitación de Eula, y se quedó parado enfrente de la puerta. Soltó primero otro suspiro de leve emoción, y toco la puerta.
*TOC TOC*
Esta vez no tuvo que decir nada, solo escucho unos pasos que se acercaban dentro y momentos después Eula le abrió la puerta.
"Veo que esta lista…" murmuro Naruto cuando la pudo observar completamente. Lucia su cabello igual que siempre, corto hasta los hombros, con el flequillo que rozaba sus cejas. Sobre su flequillo, llevaba una diadema, como siempre. Vestía una chaqueta azul abierta, revelando un buso gris que abrazaba su generoso pecho. El buso estaba cuidadosamente metido dentro de sus pantalones blancos, sujetados por una delgada correa en su cintura. En sus pies, llevaba tacones que dejaban ver su delicada piel y se ataban a sus tobillos con cuerdas.
"Cierra la boca, vas a atrapar moscas" bromeo Eula divertida, al ver su clara sorpresa en su rostro. Luego ella hizo lo mismo con él, "Y… tú no te vez tan mal, es la primera vez que te veo esa chaqueta."
"¿Te gusta?, La mande hacer a escondidas" dijo Naruto mirando su chaqueta naranja, luego miro Eula de nuevo. "Sabes que mi madre no me deja utilizar este tipo de colores, pero como hoy es un día especial decidí presumir un poco"
"¿Dia especial? ¿Hace cuanto querías tenderme esta trampa?" dijo Eula mientras cruzaba los brazos debajo de su pecho, e inclinaba levemente su cabeza.
'Ella se ve linda así', Penso al verla hacer esa expresión. Luego Naruto sonrió y se acercó al punto en que sus narices casi se tocaban. "Desde que comencé a sospechar que sentías algo por mi" murmuro suavemente, y no pudo evitar disfrutar como la cara de Eula se sonrojaba un poco.
Eula toco su pecho con una de sus manos, "Que malo… nunca pensé que el príncipe del clan Agares jugara así con mis sentimientos" ella puso una cara de tristeza.
'Sabe jugar…'Penso Naruto divertido, tenía que contratacar, "¿Jugar con tus sentimientos?" preguntó, mientras envolvía suavemente su cintura con sus brazos en un abrazo inesperado, que claramente ella no esperaba que le dieran. El pecho de Eula se presionó contra su torso, y la sintió tensarse en sus brazos. "Lo que siento por ti es real. No es un juego para mi" luego sonrió juguetonamente, "Además, ¿No eres tú la que está jugando conmigo ahora?"
Sus ojos se encontraron, y por un momento, el mundo pareció detenerse. Los ojos de Eula, miraron sus labios como si quisiera tomar acción. La boca de Eula se abrió como si fuera a decir algo, pero ningún sonido salió. Luego, lentamente una sonrisa se formó en su rostro, "Así que esto es lo que se siente estar en el otro lado"
Naruto entendió las palabras, no era idiota. Ahora ella se sentía correspondida por él. Y de alguna forma también eso le gusto, sentía que sus mejillas se calentaban y su corazón latía con emoción.
Pasos sonaron por el pasillo que los alertaron a ambos mientras seguían abrazados.
Eula reaccionó primero ante los pasos que resonaban por el pasillo. "Por mucho que me gustaría seguir así contigo, debemos separarnos. Sería problemático si alguien nos viera en esta posición", dijo con una voz suave pero firme.
Naruto frunció el ceño, pero asintió. Aunque no quería soltarla, entendía la situación. Eula pareció percibir su disgusto y, tomando su mano, lo condujo al interior de la habitación. Con un movimiento rápido, cerró la puerta detrás de ellos. Se encontraban cerca de la entrada, aún tomados de la mano. Eula, se quedó mirando la puerta con una mirada perdida, parecía estar sumida en sus pensamientos. Sin embargo, decidió romper el silencio.
"Creo que es mejor si vamos a Lucifaad desde aquí con un círculo mágico", dijo Naruto, mientras apretaba levemente la mano de Eula, haciendo que ella lo mirara de nuevo.
"Si… tienes razón…"
Evito suspirar, ya que noto la duda en la voz de Eula, "¿Qué paso?"
"Nada… solo… estaba pensando en que sería prudente salir desde aquí", respondió Eula con una sonrisa mientras se acercaba de nuevo a Naruto sin soltar su mano.
Naruto sintió que definitivamente estaba pasando algo. Sin embargo, optó por corresponder la sonrisa de Eula. Hasta hace un momento, habían estado coqueteando abiertamente, y ahora, ella se mostraba con dudas. Sospechaba lo que podría ser, estaba casi seguro de ello. Pero decidió dejar de lado la incertidumbre de Eula y continuar con su cita, no quería arruinar el ambiente aún más.
"Entonces vamos…" sin decir una palabra más, Naruto soltó la mano de Eula. Con un gesto fluido de sus manos, invocó un círculo mágico que brilló intensamente bajo sus pies y un momento los dos desaparecieron.
-En un abrir y cerrar de ojos, Naruto y Eula se encontraron en un lugar completamente diferente. Naruto había configurado el círculo mágico de teletransporte para que los llevara a una de las propiedades de su familia en Lucifaad, la capital del inframundo.
La residencia, aunque desprovista de sirvientes, mantenía un aire de elegancia y orden. Se notaba que, aunque no estaba habitada de manera constante, había personal que venía de vez en cuando para asegurarse de que todo estuviera limpio y en su lugar.
Naruto observó su entorno, familiarizándose con el lugar que había elegido como punto de partida para su cita con Eula. Desde aquí, planeaban explorar la vibrante ciudad de Lucifaad juntos.
"Hace mucho tiempo que no vengo aquí", comentó Naruto, dirigiéndose hacia una de las ventanas. Se encontraban en un edificio alto, desde donde podía apreciarse el bullicio de la ciudad. A través del cristal, pudo observar a los demonios paseando por las calles como si fuera un día cualquiera, llenando la ciudad con una energía vibrante y animada.
"Ni yo" menciono Eula, ella se acercó hasta quedar a su lado y observo la calle también, "Si no recuerdo mal, vinimos cuando se estaba dando un festival en la ciudad hace unos años"
Naruto la observo de reojo.
Eula sonrió con nostalgia, "Recuerdo aquel festival. Tú eras un niño entonces, y yo era tu niñera. Estabas tan emocionado por todas las luces y los colores. Corriste por todas partes, probando todas las comidas y jugando todos los juegos. Tuve que correr detrás de ti todo el día para asegurarme de que no te metieras en problemas", dijo, riendo suavemente al recordar.
La cara de Naruto se volvió roja, y recordó ese día. En su mente, revivió la extraña dualidad de su situación: un hombre mayor atrapado en el cuerpo de un niño, obligado a actuar de acuerdo con su apariencia externa. No fue fácil, pero hizo lo que pudo para mantener la farsa. A pesar de todo, esos recuerdos le traían una sensación de nostalgia y cariño. Tener una familia.
Eula continuo, "Y ahora, aquí estamos de nuevo. Pero esta vez, no como niñera y niño, sino como… bueno, algo más", continuó Eula, mirando a Naruto con una sonrisa suave. "Es curioso cómo cambian las cosas, ¿no crees?".
Naruto asintió, "Si es curioso, pero estoy contento de que las cosas hayan cambiado de la manera en que lo hicieron." Él se acercó y toco la espalda de Eula con delicadeza, "Ahora, deberíamos ir buscar algún lugar para almorzar."
"he… si tienes razón…" respondió, aunque su voz sonaba con un poco de sorpresa.
Un momento después, salieron del edificio y comenzaron a caminar por la calle. Era una zona elegante de Lucifaad, la capital de la sociedad demoníaca. Los edificios a su alrededor eran grandiosos, con arquitectura gótica y detalles intrincados que reflejaban la rica historia y cultura demoníaca. Las calles estaban pavimentadas con piedra oscura, mientras que el andén a cada lado tenía farolas de estilo gótico.
A pesar de ser una zona rica, la calle estaba sorprendentemente tranquila, con solo unos pocos peatones caminando con prisa o charlando en pequeños grupos. Cada uno de ellos tenía un aire de sofisticación, vestidos con ropas finas y joyas centelleantes.
'Una ciudad de demonios', pensó Naruto mientras caminaba por la calle junto a Eula, él observo con leve interés la arquitectura de la ciudad. A pesar de ser una sociedad que llevaba el mal en su ser, los demonios tenían un gusto exquisito cuando se trataba de arquitectura y diseño urbano.
Y la podía definir con dos palabras. Belleza oscura.
Luego volteo y miro a Eula. Naruto tenía cierta experiencia con relaciones, no se consideraba un experto en como leer a una mujer por completo, pero ya tenía un camino recorrido. Noto que Eula parecía incomoda por alguna razón, así que decidió tomar una de sus manos y colocarla debajo de su brazo, caminando juntos como una pareja.
"¿Mejor?", preguntó Naruto, su voz llena de diversión.
Eula evitó su mirada y respondió con un "Sí…" tímido, su rostro se sonrojó ligeramente.
Naruto sonrió ante su reacción, "Sabes, aquí nadie nos conoce. Yo aquí no soy un príncipe de un gran clan demoniaco, y tú no eres la guardaespaldas que me protege. Solo somos dos demonios más paseando por las calles de la gran ciudad de Lucifaad."
Eula lo miro.
"Así que relájate", expresó Naruto con una sonrisa. "Sé que nuestra relación hasta ahora ha sido… bueno, ya sabes. Pero esto es un nuevo comienzo para nosotros. Así que, vamos a disfrutar de este día, como cualquier pareja normal lo haría". Hizo todo lo posible para que Eula se sintiera cómoda con él. Y no mentía, esto también era nuevo para él.
Eula respiró hondo. "Está bien… es como dices… es la primera vez que estamos en público, así, y me sentía…" ella suspiró, "algo incómoda, no te voy a mentir".
Naruto le dio una sonrisa tranquilizadora. "No te preocupes, Eula. Y, además, tendrás que acostumbrarte. Después de todo, esta no será la única vez que salgamos juntos así", dijo con un tono seguro y optimista.
Eula río suavemente, apretándose más contra él mientras caminaban. "Vaya, ya estás pensando en el futuro. Debes tener mucha seguridad de que lo nuestro va a funcionar", dijo con un tono alegre en su voz.
"¿Cómo no hacerlo? Nos conocemos desde hace mucho tiempo", dijo Naruto, mirando a Eula con una expresión serena. "Te conozco, y a menos de que pase algo muy terrible que pueda terminar con nuestros lazos, sé que nuestra relación tiene mucho futuro".
"Tienes razón", respondió Eula mirando el suelo mientras caminaban.
Naruto sonrió ante su respuesta. "Me alegra que estés de acuerdo", dijo, apretando suavemente el brazo de Eula. "Y aunque no puedo prever el futuro, estoy dispuesto a hacer todo lo posible para que funcione. Porque, realmente me importas".
Eula soltó una risita nerviosa, una especie de tarareo que parecía más un chillido suave. Era una reacción extraña, pero Naruto entendió que era su forma de lidiar con la vergüenza.
"Realmente eres algo, Naruto", dijo Eula, su voz llena de cariño y una pizca de incredulidad. "Eres tan sincero con tus sentimientos, incluso cursi a veces. Pero eso es lo que me gusta de ti. No eres frío, siempre estás dispuesto a expresar lo que sientes". Luego, apretó su brazo, incitándolo a detenerse en la acera de la calle. "Es… la tercera vez que me dices cuánto te importo…", añadió.
Naruto la miró con una sonrisa. Ambos se acercaron de nuevo, y deslizó su brazo, el que Eula tenía, hasta bajar y tomar una de sus manos con suavidad y cariño. Esta acción hizo que ambos se sonrojaran. "Y lo seguiré repitiendo, hasta que muera. Me importas tanto que llega a doler", confesó, su voz llena de sinceridad.
Naruto pudo ver el deseo y el amor en los ojos de ella. Y, esto le traía recuerdos nostálgicos, hacía mucho tiempo que alguien no lo miraba de esa forma.
¿Esto era felicidad?
Sus caras estaban tan cerca que podían sentir la respiración del uno del otro, un intercambio íntimo que parecía detener el tiempo. Pero Eula fue la que decidió romper el silencio, "Naruto yo…" sus palabras se entrecortaron, "estoy tan feliz…" luego ella se cerró la pequeña distancia que separaba sus bocas y suavemente le plantó un leve beso en sus labios. Naruto pudo sentir la suavidad de sus labios, un contacto que le hizo cerrar los ojos instintivamente. Definitivamente no era un beso cargado de deseo, era uno lleno de amor. Uno que correspondió levemente, mientras ambos cerraban sus ojos.
Era como si todo a su alrededor hubiera dejado de existir. Estaban tan inmersos en ese beso, que no pudieron evitar sobresaltarse cuando una nueva voz habló, rompiendo la burbuja en la que se encontraban.
"Mami, mami, ¿Qué están haciendo ellos dos?" preguntó una voz infantil, mientras señalaba a la pareja. El niño, un pequeño de cabello castaño y ojos curiosos, miraba a Naruto y Eula con asombro y confusión.
La madre del niño, una mujer de apariencia amable con el cabello recogido en un moño, miró en la dirección que señalaba su hijo. Al ver a la pareja, una sonrisa divertida se dibujó en su rostro. Rápidamente, cubrió los ojos del niño con una mano y lo levantó en sus brazos con la otra.
"Oh, cariño, hay cosas que aún eres demasiado joven para entender", dijo, riendo suavemente. "Vamos, es hora de que vayamos a casa."
Naruto y Eula se separaron con una rapidez que casi parecía cómica. Sus rostros se encendieron con un rubor intenso, como si estuvieran iluminados por la luz del atardecer. Eula, sorprendida y avergonzada, se llevó una mano a la boca, sus ojos amarillos violáceo con una mezcla de emoción y sorpresa. Naruto, por otro lado, se llevó una mano a la cara, tratando de ocultar su sonrisa. Se inclinó ligeramente, su otra mano se posó sobre su estómago, como si el risueño momento le hubiera quitado el aliento.
Luego, Naruto no pudo contenerlo más. Soltó una carcajada, una risa genuina y llena de alegría que resonó en la tranquila calle de Lucifaad. Miró a Eula, cuyos ojos se habían ensanchado ante su risa repentina. "Nuestro primer beso fue memorable, ¿no te parece?" dijo, su voz llena de calidez y cariño.
Eula, aún sonrojada, asintió, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
Después de que las emociones a su alrededor se calmaran un poco, Naruto se acercó de nuevo a Eula. Con una sonrisa suave y cálida, extendió su mano y la entrelazó con la de ella. La invitó a continuar su paseo con un gesto de su cabeza.
"Ahora sí, vamos a buscar un lugar para almorzar. Ese beso me abrió el apetito", bromeó, su sonrisa se ensanchó mientras lanzaba una mirada juguetona a Eula. Ella le devolvió la sonrisa, su rostro todavía teñido de un ligero rubor.
No se mencionaron más palabras entre ambos mientras seguían caminando por las calles de Lucifaad, Naruto sintió que un cómodo silencio se instalo entre ambos, fue como si las inseguridades de ambos hubieran desaparecido con ese beso.
Y, Naruto se sintió feliz. Estaba experimentando una felicidad tan grande en este momento que todas sus dudas sobre entablar una relación con Eula habían desaparecido. Eso a pesar de que se cuestionó en un inicio si era lo correcto entrar en una relación con la mujer que lo había criado, ahora se sentía liberado. Había seguido su corazón, permitiendo que su lado humano prevaleciera, y eso era algo digno de celebración.
Naruto apretó suavemente la mano de Eula, capturando su atención mientras continuaban su paseo. Una sonrisa se dibujó en su rostro, una sonrisa que irradiaba una felicidad tan pura y genuina que parecía iluminar la calle por la que caminaban. Al ver su sonrisa, Eula no pudo evitar devolverle el gesto, su rostro reflejando la misma alegría y felicidad que él transmitía.
´Claro que la amare… nunca hubo duda de eso´
La pareja siguió caminando unas cuantas cuadras más, hasta que se toparon con un restaurante para almorzar. El restaurante, ubicado en una zona de clase alta, era un edificio elegante y lujoso. Su fachada estaba adornada con detalles arquitectónicos intrincados y un letrero de madera tallada que decía "Restaurante" en letras doradas.
"No es un mal lugar para una primera cita" comento Eula mirando el edificio.
Naruto asintió, y con su mano la incito a entrar. Cuando entraron, fueron recibidos por el ambiente sofisticado de la planta baja. El interior estaba decorado con buen gusto, con muebles de madera oscura y plantas verdes que añadían un toque de frescura al lugar. Sin embargo, lo que realmente llamó su atención fue un conjunto de escaleras que conducían a un segundo piso.
Decidieron subir y descubrieron que el segundo piso era una terraza abierta. Estaba amueblada con mesas y sillas elegantes, y las paredes blancas estaban adornadas con plantas trepadoras. Desde allí, podían tener una vista panorámica de la calle.
A pesar de la multitud, Naruto, guiando el camino, encontró una mesa libre que tenía vista a la calle. La mesa estaba ubicada de tal manera que podían respirar el aire fresco y disfrutar de la vista panorámica, y además parecía algo privada más alejada de las demás.
Con una sonrisa en su rostro, Naruto le indicó a Eula el lugar libre con una mirada llena de anticipación. Ambos caminaron sin prisa hacia la mesa, disfrutando del ambiente del restaurante. Al llegar, Naruto, tratando de ser todo un caballero, tomó la silla en la que se sentaría Eula y la retiró de la mesa un poco para que ella pudiera sentarse cómodamente.
"Vaya, tanta atención…" comentó Eula con una sonrisa divertida, mientras aceptaba el gesto.
Naruto sonrió de vuelta mientras se sentaba frente a ella. "Oh, vamos Eula, siempre soy cortés contigo, ¿no es así?" dijo, guiñándole un ojo de manera juguetona. "Si sigo tratándote con tanta delicadeza, podrías enamorándote aún más de mí.", su sonrisa ahora era completa, "O eso espero que pase."
Eula rio, "Créeme que me siento como si estuviera en medio de tu plan diabólico, con el fin de hacerme caer aún más por ti"
Naruto se encogió de hombros, su sonrisa se ensanchó. "Bueno, si eso es lo que estás pensando, entonces tal vez sí tengo un plan", respondió, su tono era ligero y burlón. "Después de todo, a las mujeres también les gusta un hombre que sea encantador, ¿no es así?"
Eula le lanzó una mirada juguetona. "Bueno, si tu plan incluye ser encantador, entonces definitivamente está funcionando.", dijo, su voz llena de diversión y cariño.
Naruto se inclinó sobre la mesa, extendiendo sus manos para tomar las de Eula. Sus ojos se encontraron, y sonrió juguetonamente, "Bueno, si mi plan está funcionando, entonces supongo que debería seguir adelante con él, ¿no te parece?"
Eula río ante su comentario, su risa resonando en el aire fresco de la terraza. "Supongo que sí, Naruto. Pero recuerda, los planes no siempre salen como uno espera", respondió, su tono era ligero pero sus ojos brillaban con un desafío divertido.
Naruto asintió, su sonrisa nunca desapareció. "Eso es cierto, pero creo que estoy dispuesto a correr el riesgo", dijo, apretando suavemente las manos de Eula. "Después de todo, ya me he enamorado de ti, Eula. Y si mi plan puede hacer que te enamores aún más de mí, entonces creo que vale la pena intentarlo."
Estaba decidido a conquistar el corazón de Eula. Esta era su oportunidad de expresar su amor, de mostrar sus sentimientos a alguien que lo valoraba y apreciaba tanto. Estaba decidido a no repetir los errores del pasado, a no dejar que las oportunidades se le escaparan como lo hizo con Hinata. Esta vez, estaba decidido a luchar por su amor, a demostrarle a Eula cuánto significaba para él.
Él notó que Eula parecía perpleja, su rostro reflejaba una mezcla de sorpresa y contemplación. Su mirada se posó en la mesa, como si estuviera buscando las palabras adecuadas para responderle. Finalmente, levantó la vista y lo miro a los ojos, "Sabes Naruto, todo esto me parece surrealista en este punto. Estoy tan feliz que a veces siento que esto no es real, que esto no está pasando," hizo una pausa, su mirada se volvió introspectiva, "que lo que estamos sintiendo es solo un sueño, dada la relación que teníamos antes."
Naruto, al ver la expresión perpleja de Eula, simplemente sonrió y le dio un leve pellizco en la mano.
Eula soltó un pequeño grito de sorpresa, su rostro reflejando una mezcla de sorpresa y leve indignación. "¡Auch! ¿Por qué hiciste eso?" exclamó, mientras sobaba su mano con una expresión de fingido reproche.
El pequeño gesto la hizo sobresaltar, rompiendo su ensimismamiento. "Esto está realmente sucediendo, Eula", dijo Naruto con una sonrisa juguetona. "No es un sueño."
Eula suspiró y puso un puchero, pero luego su expresión se volvió seria. "Pero Naruto, tú eres un demonio de clase alta, destinado a casarte con otra heredera de un clan poderoso. Y yo… yo solo soy un demonio de clase media. ¿Cómo podría soñar con tener una relación tan íntima contigo?"
Naruto sintió un nudo en el estómago. Sabía que este tema podría molestarla. Su expresión se volvió seria, algo que Eula notó de inmediato. "Eula, de verdad no sé por qué dices eso", comenzó, su voz era firme pero suave. "Ya me conoces, sabes que nunca me han importado los rangos o las clases sociales. No voy a despreciar a alguien que me ama solo porque es de una clase social más baja. Lo que importa para mí es lo que siento por ti, y eso no va a cambiar, sin importar lo que digan los demás. ¿Me entendiste?"
Eula asintió, comprendiendo sus palabras. Pero Naruto sabía que estaba evitando un tema aún más delicado: estaba obligado a casarse con la heredera de algún clan del inframundo. Sin embargo, decidió que ese era un puente que cruzarían cuando llegara el momento.
"Ahora no pienses en esas cosas", dijo Naruto, su voz era suave pero firme. Luego, en un gesto que sorprendió a Eula, tomó suavemente una de sus manos y la llevó a sus labios, depositando un beso ligero en el dorso de su mano, "Por favor…".
Eula se quedó sin palabras por un momento, sorprendida por su gesto. Pero luego, una sonrisa se dibujó en su rostro, una sonrisa que reflejaba la felicidad y la tranquilidad que sentía en ese momento.
Naruto sonrió al sentir que había logrado tranquilizar a Eula. En ese momento, no pudo evitar sentirse agradecido con Hanabi. Aunque Hanabi, siendo más extrovertida y vanidosa que su hermana Hinata, era muy diferente, ella le había enseñado cómo tratar a una mujer, especialmente cuando estaban en un estado emocional delicado. Él valoro esas lecciones, y ahora, estaban ayudándole a navegar por su relación con Eula más fácilmente.
Momentos después un Mesero se acercó hacia su mesa para pedir su orden.
Ambos observaron con curiosidad el menú que tenía el restaurante el día de hoy. Y Eula fue la primera en pedir su orden.
Eula fue la primera en decidir. "Mmmh, quiero este plato, Surtido de sashimi", ordenó, mientras el mesero tomaba nota en una pequeña libreta.
Naruto echó un vistazo al menú y notó el plato que Eula había pedido. Era una selección de mariscos. Miró de nuevo el menú, sintiéndose un poco decepcionado al darse cuenta de que no ofrecían ramen. A pesar del tiempo que llevaba viviendo en el inframundo, nunca había oído hablar de ese plato. Se prometió a sí mismo que buscaría los ingredientes y lo prepararía pronto, para poder volver a disfrutar de su comida favorita. He incluso para llegar a compartirla con Eula y Roygun.
Continuó explorando las opciones del menú y algo llamó su atención debido a la descripción del plato. "Yo quiero, Sinfonía bendita, parece interesante", dijo, eligiendo un plato de carne.
El mesero asintió, tomó nota de su elección y se retiró para preparar sus pedidos.
Naruto se recostó en su silla, una expresión pensativa en su rostro. "Me pregunto quién le habrá puesto un nombre tan peculiar a un plato de carne", murmuró, más para sí mismo que para Eula.
Eula río ante su comentario, su risa era ligera y llena de diversión. "Sinfonía bendita… suena como si algún ángel le hubiera puesto el nombre", respondió, su tono era juguetón.
Naruto rio, y ambos se quedaron en silencio mientras esperaban que llegara su comida.
Minutos después el mesero llego portando dos bandejas en cada mano. Con movimientos rápidos y eficientes, depositó frente a cada uno su respectivo plato.
El aroma de comida recién prepara lleno el ambiente, algo que Naruto noto. Y observo su plato, a pesar de su rico aroma era divertido como habían dibujado alguna especie de señal demoniaca que no entendía, para nada. Era como una especie de estrella, con una luna. Era interesante.
No pudo evitar reír divertido, "Pues, de bendita no parece nada… ¿Qué es esto alguna especie de señal que me envía el chef?",
Eula río ante su comentario, "Podría ser… mi plato parece algo más normal…" Luego puso una cara pensativa, "Mirando mi plato, recuerdo que Lord Mephisto me había invitado a unirme a una de sus escuelas de chefs, pero no he podido ir debido a la falta de tiempo…"
Naruto comenzó a comer mientras escuchaba, "Si realmente quieres ir, puedo hablar con mis padres para que te den un permiso", tomó su copa y bebió un poco de vino, "No me opongo a que mejores tus habilidades culinarias", luego depositó la copa en la mesa y sonrió de manera juguetona, "y como bien se dice, la mejor manera de llegar al corazón de un hombre es a través de su estómago."
Eula hizo un puchero mientras comía, "Tendré que tenerlo en cuenta"
"No es broma, incluso te podría mostrar la receta de un plato especial y si me lo llegaras a preparar me harías el hombre más feliz del mundo" mencionó Naruto, mientras sostenía su tenedor.
Eula se río, "Vaya, es la primera vez que te escucho decir tal cosa, ahora tengo curiosidad por ese plato."
Naruto respondió, "Se llama Ramen, y al parecer su preparación no es tan difícil. Encontré su receta en un viejo libro en la biblioteca y no he visto que nadie más lo prepare."
Eula se mostró curiosa, "Veo que siempre encuentras cosas curiosas en la biblioteca, me pregunto cuántos secretos más has encontrado allí."
'No puedo volver a poner esa escusa…'Penso Naruto algo nervioso, pero aun así respondió con clama, "He encontrado muchos secretos allí, las bibliotecas demoníacas están bien abastecidas con muchos tipos de información."
"Tendrás que revelarme todos tus secretos con el tiempo entonces, o espero que lo hagas, ya que soy ahora tu pareja.", respondió Eula con un tono acusador.
Naruto sonrió mientras comía, "Así que ahora es oficial", tomó otro sorbo de su vino para pasar la comida, luego su sonrisa se ensanchó, "Ahora te puedo considerar mi novia." No pudo evitar sentirse más feliz al ver el sonrojo en la cara de Eula. Aunque también pensó en las palabras de ella, sabía que en algún momento tendría que contarle toda su verdad. Quien era realmente.
Eula bebió de su copa de vino, pero no apartó sus ojos de Naruto. "Sí, ya es oficial, ahora somos pareja y tú eres mi… novio ahora…", dijo, sus palabras se desvanecieron en un susurro, casi como si estuviera avergonzada de decirlo en voz alta. Se sonrojó ligeramente, una sonrisa tímida adornaba su rostro.
Hubo un breve silencio, durante el cual Naruto no pudo evitar sonreír ante la adorable reacción de Eula. Luego, ella aclarándose la garganta, decidió cambiar de tema para aliviar la tensión.
"Pero ahora, cuéntame más sobre ese Ramen. ¿Por qué te interesa tanto?" preguntó Eula, su curiosidad volviendo a encenderse. Su tono era ligero, pero sus ojos brillaban con un interés genuino.
Naruto por alguna razón no pudo evitar sentir emoción al escuchar la pregunta. Era algo personal de él, su plato favorito, el plato que comió hasta que murió. Pero tendría que ser cuidadoso con su respuesta, ya que, ella podría sospechar que ya lo había comido.
Con un suspiro, pensó por un momento, sonrió y respondió, "Bueno, como te decía, encontré la receta en un viejo libro en la biblioteca y el chef que escribió el libro decía que el Ramen era su plato favorito, y describía la preparación del Ramen con tal pasión que me intrigó. Según él, el Ramen es más que solo un plato, es un recuerdo, un consuelo, una alegría. Es la comida de los dioses, como solía decir. Cada sorbo de la sopa, cada bocado de los fideos, es como un abrazo cálido, un recordatorio de casa. Y lo mejor de todo es que no es tan difícil de preparar. Con los ingredientes adecuados y un poco de tiempo, cualquiera puede hacer un tazón de ramen digno de los dioses.", Lo dijo, como si estuviera en una obra de teatro.
Eula escuchó atentamente, su interés se despertó claramente por la pasión con la que él habló de la receta. "¡Vaya! Con la forma en que lo describes, hasta yo me siento tentada a probar ese Ramen", dijo, su voz llena de curiosidad y emoción.
Naruto asintió y sonrió con aprobación, "¡Ese es el espíritu Eula! nos encontramos ante una aventura culinaria que ninguno de los dos hemos experimentado…"
Eula solo rio divertida.
Hacerla reír ya era una buena señal, claramente tuvo que exagerar un poco, pero pudo cubrir su mentira a la perfección.
El almuerzo llegó a su fin. Naruto pagó la cuenta y ambos salieron del restaurante, dejando atrás el aroma de la comida y el murmullo de las conversaciones.
"Fue una buena comida… a pesar de que mi plato tenía un nombre extraño", bromeó Naruto mientras miraba la calle, sus ojos brillando con diversión.
"Sí, no estuvo mal", Eula lo miró de reojo, una sonrisa juguetona en su rostro. "¿Y ahora qué hacemos?"
Naruto tarareó pensativo, "En eso estaba pensando mientras almorzábamos". Volteó su cabeza y encontró su mirada con la de ella, "Creo que también has escuchado del Parque del Lucifer, ¿no es así?"
Eula asintió, "Sí, es un sitio turístico muy popular aquí en Lucifaad."
"Ese es nuestro destino", respondió Naruto. Se giró y miró a Eula de arriba abajo, sus ojos recorriendo su figura con una mirada apreciativa. Ella ciertamente sintió su mirada sobre ella y se ruborizó ligeramente.
"¿Qué?" preguntó, su tono un poco defensivo.
Naruto sonrió, "No, solo estaba observando que estuvo bien que no trajeras vestido. Tendremos que volar hasta allí, sabes."
Eula sonrió con travesura, "¿Te molesta que alguien me llegue a mirar de forma indebida?"
Naruto se acercó, su rostro a solo unos centímetros del de ella. "Claro que me molesta", dijo, su voz baja y seria. Luego, con un movimiento rápido, plantó un leve beso en su mejilla y tomó su mano izquierda. "Ahora yo debería ser el único."
Eula se sonrojó ante sus palabras, pero no retiró su mano. Naruto sonrió, desplegó sus alas de demonio e incitó a Eula a hacer lo mismo, "Vamos".
Con un poderoso aleteo, ambos se elevaron en el aire y comenzaron a volar por encima de la ciudad de Lucifaad. La vista desde esa altura era impresionante, con los edificios y calles de la ciudad extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista.
De repente, Naruto frunció el ceño, "Ahora que lo pienso, no sé exactamente dónde está ese parque…"
Eula río ante su confesión, "No es tan difícil de encontrar, mira", dijo, extendiendo su mano para señalar. Siguiendo su indicación, Naruto miró en la dirección que ella apuntaba. Allí, en medio de la ciudad, un gran árbol se alzaba majestuosamente, visible desde cualquier punto de la ciudad, "Nunca he ido, pero he oído hablar del Gran Árbol de Lucifaad y su historia, y se dice que el Parque del Lucifer se encuentra justo allí"
Naruto asintió, pero había una sombra de decepción en su rostro. "Ya veo… Supongo que debería haber planeado esto mejor."
Eula, viendo su decepción, se acercó repentinamente y le plantó un beso en la mejilla, sorprendiéndolo. "No importa, Naruto", dijo con una sonrisa suave. "No todo tiene que ser perfecto. De hecho, es más emocionante cuando no lo es."
Naruto, conmovido por su consideración, no pudo evitar sonreír suavemente. Sus ojos se volvieron soñadores mientras la miraba, '¿Cómo no podría enamorarme de ella, cuando me trata con tanta consideración…?'.
Continuaron volando en la dirección que Eula había señalado, y pronto Naruto pudo divisar a lo lejos la gran barrera en forma de cúpula que cubría el parque.
Pocos momentos después, ya se encontraban en las inmediaciones del parque.
"Parece que no podemos volar directamente sobre el parque, tendremos que buscar una entrada en el suelo", comentó Naruto con calma mientras miraba a Eula, quien simplemente se encogió de hombros en señal de aceptación.
Tomando la delantera, descendieron para volar a baja altura y comenzaron a rodear el parque en busca de una entrada. No tardaron mucho en encontrarla, Naruto pudo ver un puente que daba acceso al interior del parque. Descendieron hasta posarse sobre el puente y comenzaron a caminar juntos hacia el interior.
"Esto es bastante concurrido", comentó Eula, observando el constante flujo de demonios que entraban y salían del parque.
"Eso parece", respondió Naruto, "pero el lugar adentro es bastante amplio. Estoy seguro de que podremos encontrar algún rincón tranquilo solo para nosotros dos." Eula asintió ante sus palabras, una sonrisa suave en su rostro.
Naruto continuó sosteniendo la mano de Eula mientras caminaban sin prisa hacia el interior del parque. El lugar era hermoso, con un camino de concreto que parecía extenderse por todo el parque, permitiendo a los demonios pasear a su gusto. A su alrededor, filas de árboles proporcionaban sombra y privacidad a las familias de demonios que disfrutaban del día. Los niños jugaban aquí y allá, sus risas llenando el aire.
Después de un rato, llegaron a un gran lago en el centro del parque, que se extendía hasta el otro lado del parque.
"No está mal, es bastante bonito", comentó Eula, observando a los demonios pasar el rato. Luego, con una mirada pensativa, añadió, "Aquí podríamos hacer un picnic en el futuro."
Naruto asintió, una sonrisa en su rostro. "¿Por qué no? Es una excelente idea."
Continuaron su paseo, observando a los demonios que se encontraban en el parque con interés. Naruto hizo una observación, "Hace mucho tiempo que no veía a tantos demonios en un solo lugar."
Eula le respondió con una sonrisa, "Siempre has sido así desde que te conozco, Naruto. A veces eres un poco reservado con los demás."
Naruto asintió, "Tienes razón, Eula." Miró a su alrededor, admirando el paisaje. "Pero no está mal salir a lugares así de vez en cuando. Además, con buena compañía, nunca podría aburrirme." Dijo esto último con un tono coqueto, haciendo que Eula se sonrojara ligeramente.
Continuaron caminando un rato más, hasta que llegaron a un pequeño bosque al lado del lago. Y Eula hizo una observación, "Este podría ser un buen lugar para descansar."
Sin decir una palabra más, Naruto guio a Eula hasta un árbol cercano. Con un gesto suave, se sentó en el suelo, apoyándose cómodamente contra el tronco del árbol. Miró a Eula y, con dos palmadas en el suelo a su lado, la invitó a sentarse junto a él.
Eula aceptó la invitación y se sentó a su lado. Naruto, en un movimiento suave y natural, pasó su brazo derecho por detrás de la cintura de Eula, acercándola a él. Ambos se acomodaron cómodamente, sus cuerpos juntos, mientras observaban el paisaje frente a ellos.
Desde su posición, podían ver el camino de concreto que serpenteaba a través del parque, donde había más demonios caminando con tranquilidad. Más allá del camino, había un pequeño parque donde los niños demonios jugaban, sus risas llenando el aire. Y detrás del parque, podían ver el lago.
Era una excelente vista.
Y ambos por alguna razón solo observaron el paisaje en silencio mientras descansaban, de todo lo que habían caminado hoy.
Naruto observó el paisaje con una mirada distante, encontrando un confort inmenso en tener a Eula en sus brazos. Este era un momento que podría considerar para recordar, no solo este, sino todo lo nuevo que había vivido con ella durante el día, desde su confesión hasta este momento. Eran momentos para atesorar.
No creía que llegaría a este punto, donde sus principios morales habían quedado a un lado, pensando que estar con Eula era un error. Pero qué equivocado estaba, definitivamente estaba equivocado.
Estar en este momento con ella, y por alguna razón, sentía que se estaba ahogando en sentimientos. Inconscientemente apretó un poco más a Eula hacia él. Y podía sentir su pecho arder por alguna razón, no pudo evitar pensar de nuevo en su pasado, en Konoha y su familia. En Hinata, en Boruto, en Himawari, en Hanabi. Los extrañaba a todos tanto en este momento.
Se le formó un nudo en la garganta. Naruto se llevó su mano libre a la cara, 'Estoy llorando…'
Eula pareció notarlo, su respiración se había vuelto un poco irregular, y ella lo miró sorprendida, su rostro lucía asustado. "
"¿Qué pasa Naruto? ¿Por qué estás llorando?" preguntó, luciendo confundida y asustada.
Naruto observó a Eula con lágrimas en sus ojos, y por alguna razón no pudo evitar sentir que la quería tanto a ella en este momento. "Nada, solo… estoy feliz de estar aquí contigo", respondió mientras se limpiaba las lágrimas.
A Eula, por alguna razón, también se le aguaron los ojos ante su declaración. Su rostro se iluminó con una mezcla de sorpresa y alivio, y asintió en silencio, aceptando sus palabras.
Naruto sintió que su garganta todavía estaba apretada, como si se hubiera ahogado en un mar de sentimientos. Sin embargo, forzó una sonrisa para tranquilizar a Eula, "Tranquila, de verdad no me pasa nada", dijo. Eula, en un intento de reconfortarlo, se acercó y lo abrazó. Naruto respondió al abrazo con gusto, agradeciendo su preocupación.
De alguna manera, Eula pareció entender y no hizo más preguntas. Solo se quedaron por unos minutos allí, debajo del árbol, abrazados en un silencio cómodo.
Naruto respiró hondo y se separó de Eula. Ella lo miró con curiosidad, "No pasa nada, solo me sentí demasiado feliz", dijo Naruto, tratando de restarle importancia a su anterior arrebato emocional.
Eula negó con la cabeza, "No, yo sé que algo te pasa, Naruto. No es solo porque estoy aquí contigo, debe ser algo más. Es la primera vez en mi vida que te veo llorar así."
Naruto sonrió de manera juguetona, "Te estás infravalorando, Eula. Si te digo que lloré así por ti, es porque fue por ti. Solo me sentí un poco sensible, eso es todo." Su tono era ligero, pero sus ojos decían lo contrario, reflejando la sinceridad de sus palabras.
Eula tarareó, todavía inconforme con su respuesta, "Está bien, lo dejaré pasar por ahora, pero aun así, siento que hay algo que no está bien contigo."
Naruto rodó los ojos ante su respuesta. Se sintió como si estuviera casado de nuevo. A veces, las mujeres que conocen bien a su pareja tienen una especie de sexto sentido para detectar cuando algo anda mal.
En un intento de aliviar la tensión, Naruto rodeó la cintura de Eula con su brazo y la atrajo hacia él. "Deja de cuestionar lo que siento y ven aquí", dijo, guiándola para que se recostaran juntos contra el árbol. Eula se acomodó de nuevo, su cuerpo cerca del pecho de Naruto.
Naruto miró a Eula de reojo y notó que ella también lo estaba mirando de la misma manera, entrecerrando sus ojos. No conocía esta faceta de ella, y supuso que era algo nuevo debido a la intimidad de su nueva relación. No pudo evitar reír divertido ante la mirada que ella le estaba dando, "¿No me vas a dejar en paz?"
Eula apartó la mirada de él, pareciendo un poco molesta.
'¿Qué he hecho yo para merecer este desprecio?' pensó Naruto, consternado, pero también divertido. Decidió que no iba a dejar que Eula ganara este pequeño juego.
Con un movimiento rápido de su brazo, la atrajo hacia él y la levantó ligeramente, provocando un chillido de sorpresa en Eula. Con habilidad, pasó su pierna derecha debajo del cuerpo de Eula, de manera que ella quedó en medio de sus piernas, recostada contra él. Luego, pasó sus dos brazos por la cintura de Eula, abrazándola por la espalda.
"¿Qué vamos a hacer contigo, eh?" murmuro Naruto con su voz llena de diversión y cariño. Su tono era ligero, pero sus ojos reflejaban un afecto genuino por ella.
Eula giró su cabeza para mirarlo, su expresión era de leve molestia, pero el sonrojo en sus mejillas revelaba su vergüenza.
Naruto decidió que era el momento. Con un movimiento suave, cerró la distancia entre sus rostros y le robó un beso en los labios. Fue un gesto inesperado que definitivamente la tomó por sorpresa. La sorpresa inicial de Eula se desvaneció rápidamente, reemplazada por una aceptación silenciosa mientras se dejaba llevar por el momento.
Ambos se separaron, y Eula ya no lucía enojada. En cambio, había una sonrisa suave en su rostro. "Tonto", murmuró, pero no había enojo en su voz, solo cariño.
Luego, con un suspiro contento, Eula se recostó contra Naruto, su cabeza descansando cómodamente en su pecho. Naruto, por su parte, la rodeó con sus brazos, proporcionándole un abrazo cálido y reconfortante. Juntos, se quedaron allí, disfrutando del momento y de la compañía del otro. El parque, con su belleza y tranquilidad, proporcionaba el escenario perfecto para su momento compartido.
Naruto observo desde su posición el gran árbol en el centro del parque con curiosidad. Su presencia era imponente y, de alguna manera, le evocaba recuerdos del Shinju, el árbol divino que una vez amenazó la existencia de su mundo. Aunque este árbol del parque tenía un tamaño considerable, no podía competir con la inmensidad del Shinju.
Este árbol, sin embargo, estaba seco. Sus muchas ramas se extendían hacia el cielo como dedos esqueléticos, despojados de cualquier signo de vida. A pesar de su apariencia desolada, había algo majestuoso en su soledad, como un viejo rey que aún mantiene su dignidad a pesar de haber perdido su reino.
Naruto no pudo evitar pensar que este árbol podría ser incluso más antiguo que los demonios cuando llegaron al inframundo. Su tronco grueso y retorcido, su corteza áspera y agrietada, todo en él hablaba de una antigüedad inimaginable. Era como si el árbol fuera un testigo silencioso de la historia, resistiendo el paso del tiempo con una paciencia estoica.
"Me pregunto si tiene algún tipo de historia", murmuro Naruto, atrayendo la atención de Eula, y la sintió mover ser en sus brazos.
"Si te refieres al árbol, si la tiene", ella acomodo su cabeza en su pecho, y sintió el olor perfumado de su cabello contra su nariz. "Se dice que, en este lugar, en el 'Parque Lucifer', fue donde Lucifer llegó por primera vez al inframundo", comenzó Eula, su voz suave y melódica. "Estaba encantado por este gran árbol, a pesar de su apariencia seca y desolada. Vio en él una belleza austera, una resistencia estoica que resonaba con su propia lucha interna.", Ella hizo una leve pausa, tomando un poco de aire.
"Y fue aquí, bajo este mismo árbol, donde conoció a Lilith, la madre de todos los demonios. Ambos, marginados en sus propios mundos, encontraron consuelo y compañía el uno en el otro. Este árbol fue testigo de su primer encuentro, de sus primeras palabras, de la chispa inicial que eventualmente se convertiría en un amor."
'Amor… me pregunto si realmente sintieron eso'. Naruto pensó divertido, conociendo a los demonios y su maldad, le resultaba curioso escuchar algo tan romántico viniendo de ellos. Le hacía cuestionarse si eso era cierto.
Eula continuó, "Desde entonces, este lugar ha sido sagrado para todos nosotros, los demonios. Es un recordatorio de nuestro origen, de nuestra historia, y de la posibilidad de encontrar belleza incluso en los lugares más desolados."
Naruto parpadeó y se acomodó mejor contra el árbol. Siendo honesto, no había escuchado sobre esto antes. Sabía el contexto general de cómo Lucifer y Lilith crearon a los demonios, también de cómo comenzó la guerra contra el Dios bíblico, pero no tenía ni idea de este romance entre los progenitores de los demonios.
"Entonces es un lugar romántico…" Naruto acerco su cara para estar justo al lado de Eula, mientras la seguía abrazando, y coloco su mejilla contra la de ella. "Definitivamente tenemos que venir más seguido…"
Eula sonrió, su mejilla aún en contacto con la de Naruto. "Me parece una excelente idea", respondió con suavidad.
Naruto sonrió, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. "¿Y qué tal si sellamos nuestro pacto con un beso?", sugirió, girando su rostro para mirarla a los ojos.
Eula lo miró sorprendida por un momento, antes de sonreír y asentir. "Eso suena como un plan perfecto", dijo, antes de acercarse para sellar su promesa con un beso.
Naruto sintió los labios suaves de Eula presionando nuevamente contra los suyos. Al principio, fue solo un beso tierno, pero Eula parecía anhelar algo más. Sintió cómo su lengua rozaba sus labios, solicitando permiso para entrar. Dejándose llevar por el momento, accedió, permitiendo que el beso se convirtiera en algo más íntimo.
El beso se volvió más profundo, más apasionado. Naruto podía sentir el calor de Eula, su cercanía, y se dejó llevar por la intensidad del momento. Sus manos se movieron instintivamente hacia ella, acercándola aún más a él.
Eula respondió al abrazo, sus manos recorriendo la espalda de Naruto. Podía sentir su corazón latiendo con fuerza, su respiración agitada. En ese instante, todo lo demás pareció desvanecerse, dejándolos a ellos dos en su propio universo. El tiempo parecía haberse detenido, y todo lo que importaba era el calor del otro, el sabor del otro, la presencia del otro.
Finalmente, cuando se separaron para tomar aire, se quedaron mirándose a los ojos, ambos con las mejillas sonrojadas y las respiraciones entrecortadas. Naruto miro los ojos de Eula, brillaban con una intensidad que nunca antes había visto. Y suavemente acarició la mejilla de ella con el dorso de su mano, una sonrisa suave adornando su rostro.
"Eso fue… intenso…", murmuro Eula mientras tomaba aire.
Naruto aún podía saborear a Eula en sus labios, anhelando más de ese dulce placer. Sin embargo, había salido de la pequeña burbuja en la que se encontraban hace un momento. Escuchó a los niños jugando alegremente en el pequeño parque frente a ellos. Ahora, sentía un deseo de privacidad, no quería exponer a los niños a algo que no debían ver, ni que otro niño llegara a interrumpir otro momento con Eula.
"¿Qué te parece si nos vamos a un lugar más tranquilo?", sugirió Naruto, su voz suave pero llena de intención. Señaló hacia el pequeño bosque detrás de ellos, un lugar donde podrían estar solos. "No quiero que otro niño nos interrumpa de nuevo, como esta mañana"
Eula sonrió y río ante el recuerdo. "Creo que eso suena perfecto", respondió. Luego, con gracia, se separó de él y se levantó. Se alejó un poco, dándole espacio a Naruto para que se levantara. Luego, extendió su mano hacia él, una invitación silenciosa para que se uniera a ella. Naruto aceptó la mano extendida y se puso de pie, sacudiendo cualquier rastro de pasto de su ropa.
"Vamos", dijo Eula, su voz llena de anticipación.
Naruto tomó la mano de Eula y, juntos, se adentraron en el pequeño bosque detrás del parque, dejando atrás los sonidos alegres de los niños jugando. El bosque era pequeño y había pocos demonios por allí, un detalle que le alegró internamente. Caminaron hasta un gran árbol y, decididos a mantener la intimidad, Naruto tomó a Eula por la cintura y la guio suavemente hasta apoyarse contra el tronco del árbol.
Eula sonrió de nuevo ante su acción, y ambos se miraron a los ojos brevemente. Fue como si ambos pensaran lo mismo, sus rostros se acercaron y se besaron con pasión. Naruto exploró la boca de Eula con fervor, y de manera instintiva, colocó sus manos en la esbelta cintura de Eula, apretándola suavemente, haciéndola gemir levemente en su boca ante el contacto. Eula, por su parte, colocó sus manos detrás de su cabeza, atrayéndolo aún más cerca de lo que ya estaban.
El beso se prolongó, y la intensidad solo aumentó. Naruto, pudo sentir el calor emanar del cuerpo de Eula. Pero ella llego primero a su límite y se separó brevemente para tomar aire. Pero Naruto no perdió el tiempo, bajó sus labios hasta su cuello, dejando un rastro de besos ardientes que la hicieron jadear. Eula enredó sus dedos en el cabello de Naruto, tirando de él ligeramente cuando él encontró un punto sensible.
Naruto continuo con su exploración, depositando besos y suaves succiones en su piel blanca, dejando marcas de amor que la hicieron estremecer. Eula, incapaz de contenerse, dejó escapar un suspiro de placer, su agarre en el cabello de Naruto se apretó aún más. Naruto, sintiendo su reacción, sonrió contra su piel.
Esto se estaba descontrolando un poco, y sus hormonas juveniles estaban alteradas.
Tenía que mantener el control, apenas estaban comenzando su relación, pero… esto no estuvo tan mal. Escucharla gemir así por él, acariciaba su ego, y no podía sentirse más atraído por ella en este momento.
Quería seguir.
Eula, sintiéndose un poco audaz, deslizó una de sus manos desde la nuca de Naruto hasta su pecho, sintiendo los músculos de él contra sus manos, con un movimiento suave, apretó los músculos de Naruto a través de su ropa. Naruto, sorprendido pero complacido, dejó escapar un suspiro de satisfacción contra el cuello de Eula.
Naruto se apartó suavemente de Eula, sus ojos se encontraron y en ellos vio un reflejo de su propio deseo. Ella lo miraba con una intensidad que le robó el aliento. La quería, eso era innegable. Pero sabía que debía detenerse, al menos por ahora. El afecto que habían compartido había encendido una llama en él, una llama que amenazaba con consumirlo si no tenía cuidado.
Naruto exhaló suavemente, luchando por mantener la compostura. "Creo que deberíamos relajarnos un poco y llevar las cosas con calma, o temo que perderé el control contigo".
Eula sonrió ante sus palabras, también soltó un suspiro. "Estoy de acuerdo contigo. No puedo negar que me gusta lo que está pasando entre nosotros y que te deseo, pero nuestra relación apenas está comenzando", admitió. Luego, con una sonrisa traviesa, tocó las marcas en su cuello. "Mira lo que me hiciste, y apenas es nuestra primera cita".
Naruto se acercó, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, y le dio un suave beso en los labios. "No me digas que no te gustó", dijo con una sonrisa juguetona.
Eula frunció el ceño en un puchero y le dio un beso en la mejilla. "Por supuesto que me gustó, tonto", respondió, su voz llena de cariño y diversión. "Pero tienes razón, deberíamos llevar las cosas con calma".
"¿No está mal para una primera cita, no crees? Todo esto…" Naruto dejó la pregunta en el aire, su mirada fija en Eula. Mientras hablaba, sus dedos trazaban suavemente patrones en la espalda de Eula, una caricia ligera que enviaba escalofríos por su columna.
Eula miró a Naruto, su sonrisa se ensanchó aún más. "No, no está mal en absoluto", respondió, su voz llena de cariño y una pizca de diversión. La mano de ella se deslizo por su pecho, dibujando círculos suaves con sus dedos. "De hecho, diría que ha sido bastante… interesante".
Naruto río ante su respuesta, su risa resonando en la tranquila noche. "¿Interesante, eh?", preguntó, su tono juguetón. "Supongo que eso es una forma de describirlo, pero para mí, es algo más que eso".
Eula río a su vez, su risa mezclándose con la de Naruto en una melodía dulce. "Bueno, ¿cómo lo describirías tú?", preguntó, su tono desafiante.
Naruto pensó por un momento antes de responder. "Inolvidable", dijo finalmente, su voz suave pero firme.
"Qué dulce…", respondió Eula, su voz llena de cariño. Con una sonrisa, cerró la distancia entre ellos y lo besó de nuevo. Pero esta vez, el beso no estaba lleno de deseo, sino de un amor puro y profundo.
Naruto correspondió de nuevo feliz.
Después de su íntimo momento en el pequeño bosque, Naruto y Eula decidieron pasar el resto de la tarde juntos. Recorrieron el parque, respirando el aire fresco y disfrutando de la belleza natural que los rodeaba. En su camino, se detuvieron en un pequeño puesto de helados, donde compartieron un dulce momento juntos.
A medida que la tarde se convertía en noche, decidieron que era hora de regresar a casa. Con un simple gesto, se teletransportaron de vuelta al castillo Agares, apareciendo directamente en la habitación de Eula.
Naruto compartió otra pequeña sesión de besos con ella en su habitación, un dulce final para su primera cita. Sus labios se encontraron en un baile suave y amoroso, cada beso transmitiendo las emociones que habían compartido durante el día. Pero antes de que las cosas pudieran ir más allá, decidieron poner fin a su cita. No querían apresurar nada, sabiendo que tenían todo el tiempo del mundo para explorar lo que estaba floreciendo entre ellos.
Con una última sonrisa y un adiós suave, Naruto dejó la habitación de Eula, prometiendo volver al día siguiente.
Por alguna razón, se sintió agotado.
Ahora que estaba solo, sin la presencia de Eula y la distracción de sus momentos íntimos, la realidad golpeó con fuerza.
Era oficial, Eula era su novia.
Pero con esa realización vino una ola de preocupación por el futuro. No temía que las cosas con Eula terminaran, al contrario, tenía muchas esperanzas en su relación. Lo que realmente le preocupaba eran sus obligaciones, el tema que Eula había tocado durante el almuerzo. Eso le preocupaba ahora, incluso si preferiría no enfrentarlo, no podía ignorarlo.
Dada su posición, sabía que en el futuro tendría que casarse con una mujer de otro clan. Eso era un hecho ineludible. Y la idea de romperle el corazón a Eula, la mujer que ahora ocupaba un lugar tan especial en su vida, era su mayor preocupación.
No sabia que hacer.
Inconscientemente, Naruto se detuvo en medio del pasillo, su mente girando en busca de una solución. Pero por más que lo intentaba, no se le ocurría nada. Frunció el ceño, la frustración comenzando a asentarse. Y con cada segundo que pasaba, un pequeño dolor comenzó a formarse en su cabeza.
"¿Qué puedo hacer?", se preguntó a sí mismo, su voz apenas un susurro. Pero la respuesta no llegó.
Suspiró y miró el pasillo. Estaba cerca de la oficina de su madre.
¿Madre?
Podría contarle su dilema… ella podría ayudarlo, ¿verdad?
Naruto sonrió. Necesitaba consejo, necesitaba ser escuchado. Sus padres siempre habían estado allí para él, podrían ayudarlo de alguna manera. Sabía que no pasarían por encima de las reglas para evitar un matrimonio arreglado, pero podrían darle algún tipo de consejo, ¿no?
Sin más dilación, Naruto caminó sin prisa hacia la oficina de su madre, esperando que ella estuviera allí.
Al llegar, tocó la puerta y escuchó un 'adelante' desde el otro lado. Abrió lentamente la puerta y allí encontró a su madre trabajando. Por alguna razón, sintió una oleada de admiración por ella. Qué mujer tan dedicada tenía como madre.
"Oh, eres tú, Naruto. Qué sorpresa verte hoy por aquí", dijo su madre, levantando la vista de sus papeles para sonreírle. Pero luego notó algo en él, algo que la sorprendió, "Mmh, ¿y esa ropa?"
Naruto miró hacia abajo, observando su chaqueta naranja. No pudo evitar fruncir el ceño, ¿ella realmente iba a molestarlo por su elección de ropa justo ahora? Ella pareció notar su molestia.
"Relájate, Naruto", dijo con una sonrisa tranquilizadora. "Sabes que a mí no me gusta que utilices colores tan vibrantes, pero se te ve extrañamente bien… combina bastante bien con tu color de pelo."
Naruto sonrió ante eso. Pero no estaba allí para hablar sobre su ropa. "Creo que deberías tomar un descanso. Necesito hablar contigo sobre algo", dijo mientras entraba y tomaba una silla frente al escritorio de su madre. La trasladó para colocarla justo al lado de la de ella y se sentó allí, preparándose para la conversación que estaba a punto de tener.
"Parece importante, ¿verdad?", mencionó su madre, divertida por su acción, mientras se recostaba en su silla y lo miraba. "Ahora que lo pienso, no te vi durante el almuerzo. ¿Dónde estabas? Ni siquiera las criadas sabían dónde te encontrabas".
Naruto suspiró, pero luego una sonrisa se dibujó en su rostro mientras se recostaba en su silla. "Eso es precisamente de lo que quería hablarte", respondió, su voz llena de seriedad. Se preparó para discutir el dilema que había estado pesando en su corazón. "Y para no alargar el tema, hoy estuve en una cita con Eula y ahora somos oficialmente pareja".
La sorpresa se dibujó en el rostro de su madre, sus ojos se abrieron y una sonrisa completa se formó en su rostro. "Así que finalmente sucedió, ¿eh? ¿Fue ella quien tomó la iniciativa?", preguntó, su tono lleno de diversión.
"¿A qué te refieres?", preguntó Naruto, claramente sorprendido por su comentario.
Su madre río divertida. "Bah, no me sorprende que no lo supieras. Desde que ella pidió ser tu guardaespaldas, no podía quitar sus ojos de ti. Estaba claro que estaba enamorada de ti". Su voz estaba llena de cariño mientras recordaba esos momentos.
Naruto suspiro al escuchar esa información.
Mujeres…
"Ahora tengo curiosidad, ¿tienes algún problema con que tenga una relación sentimental con ella?", preguntó Naruto, mirando a su madre directamente a los ojos.
Su madre resopló divertida y negó con la cabeza. "No, ¿por qué debería tenerlo, Naruto? Ya estás en esa edad", respondió. Luego, sonrió de forma pícara. "Es más, me alegra que estés mostrando y aceptando los sentimientos de una mujer. Siempre has sido reservado en ese aspecto…". ella lo miro de manera comprensiva.
'Bueno, no esperaba menos…', pensó Naruto rodando sus ojos.
Naruto no se sorprendió por la facilidad con la que su madre aceptó su relación con Eula. No cuestionó la diferencia de edad entre ellos, ni el hecho de que ella fuera su guardaespaldas, ni siquiera el hecho de que ella fuera un demonio de clase media.
Estaba haciendo una buena su posición de lo que ella pensaba realmente de su relación con Eula. Para su madre, Eula podría ser una simple amante de su hijo, nada más. Ese pensamiento le hizo fruncir el ceño.
Incluso su madre, no se podía diferenciar del resto, y la verdad lo molestaba pensar eso de ella.
"Y bueno, ¿cuál es el problema?" pregunto su madre con una sonrisa.
Con una expresión seria, Naruto miró a su madre. "Mi posición, por supuesto y supongo que en algún punto, también la de ella". Luego soltó un leve suspiro. "Y está mi deber de casarme con una mujer de otro clan", continuó. Después, se recostó en su silla, apoyando su cabeza y mirando al techo. "Ese es el problema".
Su madre se quedo callada, y decidido continuar.
Finalmente, con una voz apenas audible, confesó, "Tengo miedo… miedo de romperle el corazón a Eula".
Pareció que a su madre le tomó un momento procesar sus palabras, pero después de un minuto, ella respondió, "Eso es muy dulce, Naruto, demasiado dulce. Debería haber esperado algo así de ti," soltó una risa suave, "Y es reconfortante escuchar eso de mi hijo, tanta preocupación por no romperle el corazón a una chica… por alguna razón, eso me llena de orgullo."
Hizo una pausa, y Naruto la dejó hablar.
"He conocido a muchos demonios, créeme, y ver este nivel de preocupación por alguien a quien quieres me hace pensar que no eres un demonio, pareces más un humano", Naruto agradeció no estar mirándola, o de lo contrario, habría visto la sorpresa en sus ojos, "Lo digo porque es raro escuchar a un demonio mostrar tal preocupación por asuntos tan delicados, como romperle el corazón a una mujer."
Naruto ahora la miro.
"Pero si quieres que sea honesta, Eula debe conocer su lugar, ella no puede estar a tu lado en el futuro", su madre desvió la mirada como si no quisiera verlo, "Si se aman tanto, ella tendrá que aprender a compartirte con otra mujer, esa es la realidad Naruto."
La palabra le quedo resonando en la cabeza, como el sonido de un gran tambor.
'Compartir…'
Qué problema.
La mirada de Naruto era perdida.
"Compartir no suena bien… ¿Cómo crees que ella se sentirá cuando esté comprometido con otra mujer?" preguntó Naruto, mirando de reojo a su madre.
"La poligamia es algo común entre los demonios", ella lo miró con una sonrisa triste, "Incluso tu padre ha tenido varias amantes en el pasado, ¿sabías?"
Naruto frunció el ceño ante esa revelación, y no pudo evitarlo, "Maldito viejo…", y no pudo evitar sonreír ante la sorpresa en la cara de su madre, pero continuó con una pregunta, "¿Y tú cómo te sentiste con ello?"
Su madre estaba sorprendida, pero sonrió con tristeza, "Mal, por supuesto." Ella estaba siendo honesta. Luego ella continuo, "Pero Eula tendrá que acostumbrarse como yo lo hice en su momento. Incluso tu futura esposa también tendrá que entender tus sentimientos por Eula, y los de ella por ti.", su madre se recargo contra su silla, adaptando una postura recta, "Esa es la realidad Naruto, nosotros los demonios nobles, también tenemos nuestras cargas que llevar".
Naruto se sentía abatido al escuchar todo eso. No esperaba que su madre continuara hablando con un tono más optimista.
"Pero tú no la tienes tan difícil, ¿sabes?", su madre ahora lo miró con una gran sonrisa en su rostro, "Ya tienes una buena opción como esposa, cerca de ti."
Él no era tonto, armó el rompecabezas en segundos, "¿No estarás pensando…?"
Su madre asintió.
"¿Roygun, eh?" Naruto no pudo evitar sonreír ante la posibilidad, "No pensé que la vieran como opción para mí, como mi futura esposa", mencionó mirando ahora a su madre, "Pensé que, dado que ella es de un clan extra, no estaría dentro de las opciones, y harían un contrato con algún clan de los 72 pilares."
"Ella me parece una chica bastante simpática, además, después de la guerra, oficialmente el clan Belphegor tendrá un rango igual al de los 72 pilares, gracias a ti", luego su sonrisa se volvió pícara, "Además, ella es muy hermosa, incluso tú ya lo has notado en este punto, ¿no es así?"
Naruto resopló, "Sabes, antes de su hermosa apariencia, me gusta saber qué tipo de mujer son en el interior."
Su madre estaba complacida con su respuesta y chilló de alegría, "¡Ah, Naruto, de verdad eres muy lindo!, pero ya son amigos cercanos, con el tiempo no dudo que ella incluso te vea como material de esposo y no dudo que el clan Belphegor este en contra con un matrimonio con nuestro clan."
Naruto se pasó la mano derecha por la cabeza, con un poco de estrés. Pero lo que decía su madre era realista. Y lo bueno que vio allí, es que Roygun ya conocía a Eula, incluso eran amigas.
Si lo pensaba así, no era ni tan mala idea.
Su madre río, "Y creo que incluso Eula podría aprobar tu relación con Roygun, sin que tú sientas que le estás rompiendo el corazón a ella. Ahí tienes la mejor solución para tu problema," concluyó su madre con una sonrisa.
Naruto respiró hondo, y luego exhaló con un poco de cansancio, "Parece que es mi mejor opción", dijo más para sí mismo, que para su madre.
Se sentía cansado. Quería irse a dormir. El se levanto de su sillón, pero antes de que pudiera irse, noto unos papeles sobre el escritorio de su madre. Eran cartas de invitación, y pudo leer en una 'Reunión de jóvenes demonio'.
"Son para enviar a todos los clanes del inframundo, será pronto, más exactamente en un mes. Y tú también tienes que ir", Su madre le respondió, incluso antes de que él preguntara.
'Mierda, tendré que ver de nuevo a todos esos idiotas presuntuosos', Pensó Naruto con un ceño fruncido. Luego miró a su madre, sus ojos azules encontrándose con los suyos, "Supongo que allí también estarán los ases de Zekram ¿no?"
Su madre asintió, "Sí, tendrás la oportunidad de conocerlos también". Su voz era tranquila, como si estuviera hablando de algo tan simple como el clima.
Acepto su respuesta y comenzó su retirada, "Me voy madre, gracias por escucharme sobre esto… y por…"
Su madre negó con la cabeza y lo interrumpió, su voz suave pero firme, "Tranquilo, solo ten la seguridad que Eula entenderá, solo muéstrale cuanto la amas y todo irá como la seda".
"Está bien madre, lo tendré en cuenta" respondió Naruto, mientras salía de la oficina de su madre.
No cenaría, se iría directo a dormir.
Espero les halla gustado, es la primera ves que escribo romance así, y me gustaría de verdad escuchar opiniones de como me fue.
Además, decidí mover el romance y no darle tantas vueltas, y que cita tan larga, enserio, cuando comencé a escribirla no pensé que se desarrollara de esa manera, me comenzaron a salir ideas e ideas e ideas, que pensé que no terminaba nunca. Pero quede feliz con el resultado.
También me gustaría darle crédito a dos canciones que escuche mientras que escribía, para la mayoría de la cita, estaba escuchando una excelente canción hecha por mis buenos hermanos mexicanos.
Saludos a los mexicanos que leen mi historia.
Con tus Besos, de eslabón armado. Que canción tan bonita, Dios mío, eso es amor, literal. Es mi canción favorita de corridos tumbados, me pone en modo romántico, y me inspiro mucho en ella para escribir los bonitos momentos de Naruto y Eula en su cita.
Eso sí, es la versión de Con tus Besos, es esa que tiene una caratula gris, con una pareja besándose en un baño, no la que tiene su video oficial. Es la de la caratula gris con la pareja, para que lo tengan en cuenta.
Y la otra canción, es la que me inspiro para escribir la parte de Naruto llorando por su familia, es AMOR Y CONTROL de Rubén Blades. Temazooooo. Me puso muy sentimental para escribir esa parte. Y es una canción algo trágica y por eso me gusta también.
Y ya, Eula fue en este capítulo, desarrolle su romance bastante con Naruto, pronto llegara Roygun y a la larga Grayfia.
También como verán escribí el dilema moral de Naruto con tener múltiples parejas. Y de su conflicto inicial con Eula. Es algo que no suelo ver mucho en los fics de Naruto con Harems.
Viejo, yo solo pienso, primero que todo es difícil tener una relación ya con una mujer, porque cada persona es diferente. Ahora no me puedo imaginar cómo será mantener una relación con un harem de múltiples mujeres.
Por eso lo hice, me gustaría explorar ese conflicto.
Y ya, si me dejan algún pensamiento o reseña sobre lo que escribo se los agradezco. Y espero hallan disfrutado.
Hasta la próxima.
Me pueden encontra en Whattpad como: ElVerdaderoJohn asi todo pegado.
