ENTRE PROMESAS ROTAS

¡Hola! Sí, una nueva actualización y celebrando que al fin se pueden ver los Views en FanFiction. ;)

- joiscar: ¡Hola! Me alegra que hayas disfrutado del capítulo. ¡Sí, definitivamente parece que hay mucho amor entre ellos a pesar de todo! :) Jaja, y sí, Sango es todo un caso. ;) ¡Gracias por tus buenos deseos y muchas bendiciones para ti también! Estaré trabajando en el próximo capítulo pronto, mientras tanto puedes disfrutar de este nuevo cap. :3 ¡Nos leemos en la siguiente entrega!

- Rosa. Taisho: ¡Hola! Sí, 12 años de amor y una promesa que parece tambalear con el paso del tiempo. La falda no pudo faltar, necesitaba un recuerdo emotivo e intenso. ;) ¡Inuyasha está en una montaña rusa de emociones y parece que hay más revelaciones por venir! :3 Muchas gracias por seguir la historia. Nos leemos en el próximo capítulo. ¡Besos! :D

- Rocio K. Echeverria: ¡Hola! ¡Vaya capítulo! Las emociones están a flor de piel, y la historia se está volviendo cada vez más intensa. ¿Qué pasará? ¡Kagome está pasando por un momento complicado, y la trama promete más sorpresas! :) ¡Qué bueno que pudiste poner al día! :D Espero que disfrutes mucho de los siguientes capítulos. ¡Saludos y feliz año nuevo para ti también!

- Lin Lu Lo Li: ¡Hola! Entiendo que el contraste entre el momento íntimo y las palabras de Inuyasha haya generado sentimientos encontrados. :3 Pero, parece que hay muchas emociones y tensiones acumuladas en ese par. ¡Estoy intrigada por ver cómo se desarrollará la historia a partir de ahora! y ¡Espero que sigas disfrutando de la trama! :D ¡Saludos!

- Karii Taisho: ¡Hola! ¡Me alegra que hayas disfrutado del flashback y del momento en el baño! ;) jaja La trama parece estar tomando giros emocionantes, ¿verdad? Y perdón por lo que se viene, pero me encanta sufrir :( ¡Gracias a ti por seguir la historia linda! :D ¡Saludos!

- Kayla Lynnet: ¡Hola! ¡Gracias por compartir la historia en tu página de Facebook! :3 Me alegra que estés disfrutando de la trama, y respecto a tus dudas, parece que hay muchos elementos en juego, ¿verdad? :D La relación entre Inuyasha y Kagome está tomando caminos inesperados, y estoy emocionada de ver cómo evolucionarán las cosas. ¿Será que le contará del embarazo a Inuyasha o no? Bueno, para saberlo te dejaré disfrutar de la lectura :) ¡Gracias por tu apoyo y review! ¡Espero que sigas disfrutando de la historia! :3

- Ladyahomehigurashi: ¡Hola! Sí, aquí estoy, ¡actualizando la historia cada vez que puedo! :) Me alegra que estés emocionada por lo que se viene. Kagome está tomando decisiones fuertes y parece que las cosas están a punto de ponerse aún más interesantes. :D Gracias por tu entusiasmo y por seguir la historia. ¡Espero que continúes disfrutándola! :3 ¡Nos leemos pronto!

Ok, por esta vez ¡Solo por esta vez! Podemos permitirnos odiar a Inuyasha, ya sabrán por qué lo digo :(

Este cap. me provocó una punzada en el corazón a medida que lo escribía, estoy ansiosa por escribir el próximo capítulo tanto como ustedes por leerlo y estoy segura de que estará listo para el domingo :3

Nuevamente quiero agradecer a todas aquellas bellas personitas que se toman el tiempo para comparta la historia en sus páginas de Facebook. Rosa. Taisho, Kayla Lynnet, son un amor. Quisiera saber cómo agradecerles, pero no sé cómo. :) Por mientras, solo puedo actualizar seguido esperando que lo disfruten.

¡Gracias nuevamente!

Atte. XideVill


Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 10.

KAGOME

Dormir nunca fue una opción y menos con los recuerdos de lo que había pasado hace unas horas. Mi mente aún recordaba cada sensación electrizante que me provocaron sus caricias. Aún podía sentir sus labios sobre mi piel y aquella calidez que dejaban a su paso.

–¿Las conseguiste?

–¿Eh? –miré a Sango.

–Las aspirinas Kag, siento que la cabeza me va a explotar.

Sonreí mientras le entregaba el remedio para su tremenda resaca.

–Agradece tenerme como amiga.

–Gracias Kag, me las tomaré ahora mismo.

–¿Estás lista? –pregunté al verla aún en pijama.

–Claro, si tu idea de una boda es que la novia vaya vestida como mendiga, sí Kag, estoy lista.

Reímos. Sango siempre era así, a decir verdad, no recordaba alguna ocasión en la que ella se haya molestado por algo.

Seis horas después ambas nos encontramos frente a la puerta de la iglesia. Me fue inevitable no sentir un escalofrío al recordar el día de mi boda tres años atrás. Aunque no fuera en una iglesia, Inuyasha y yo siempre quisimos que fuera en una.

El matrimonio civil no estaba mal, pero ahora me preguntaba ¿por qué no hicimos lo que queríamos?

–Bien, es hora –soltó ella mientras tomaba el brazo de su padre.

Les sonreí y entré junto a las demás damas de honor. No fue difícil encontrar a Inuyasha, estaba junto a Miroku y parecía contener la respiración.

Cuando sus ojos dorados dieron con los míos mis mejillas ardieron en respuesta. Traté de disimular agachando la cabeza, pero aun así sentí su mirada sobre mí.

La entrada de la novia fue la más emotiva, podía ver a Miroku contener el llanto y a un Inuyasha sonreírle con diversión. Aquella sonrisa provocó la mía de inmediato.

–Queridos amigos y familiares, nos hemos reunido aquí hoy en la presencia de Dios y de estos testigos para unir en matrimonio a Miroku y Sango. Estamos reunidos para celebrar el amor y el compromiso que comparten y para pedir la bendición de Dios sobre su unión.


(Tres años atrás)

KAGOME

–El matrimonio es un compromiso único y significativo. Es un pacto entre dos personas que se aman y desean compartir sus vidas juntas. Hoy, Inuyasha Taisho y Kagome Higurashi han decidido formalizar su unión ante nosotros y, más importante aún, ante sí mismos.

Claro que estaba nerviosa, después de todo, no todos los días una se casaba y menos con el hombre que le renovaba el aliento. Después de nueve años de relación, por fin Inuyasha y yo cumplimos esta promesa.

–Inuyasha, ¿aceptas a Kagome como tu legítima esposa, prometiendo amarla, respetarla y serle fiel en la alegría y en la tristeza?

Nuestras miradas se conectaron y pude sentir el hormigueo de sus manos sobre las mías.

–Acepto.

–Kagome, ¿aceptas a Inuyasha como tu legítimo esposo, prometiendo amarlo, respetarlo y serle fiel en la alegría y en la tristeza?

–Claro que acepto.

Su sonrisa era igual de grande que la mía. Ambos firmamos esos papeles deseando estar por fin juntos legalmente, aunque este era el principio, no dudaba que tendríamos una boda en la iglesia algún día. Cuando se dé y no lo forcemos.

–Al intercambiar estos votos y anillos, Inuyasha y Kagome han expresado su compromiso y amor mutuo. Por el poder conferido en mí por legítimo estado de Yufuin, los declaro marido y mujer. Inuyasha, puedes besar a la novia…

El hombre frente a nosotros no había terminado de hablar e Inuyasha ya había reclamado mis labios. Los gritos y aplausos no se hicieron esperar. Podía escuchar a Sango decir "Vivan los novios" a lo lejos y aquello me provocó una sonrisa.

–Es oficial… –susurró Inuyasha juntando nuestras frentes.

–Ahora no te podrás librar de mí Inuyasha Taisho.

Sonrió.

–Tendría que estar loco si quisiera hacer eso. Tengo planeado pasar el resto de mi vida con la mujer más hermosa del mundo.

–En ese caso, por qué no vamos a celebrarlo. He escuchado que Miroku se encargó de las bebidas.

Su risa me hizo vibrar.

–¿Planeas emborracharte el día de tu boda?

–Planeo ser feliz contigo de hoy en adelante.

–¿Es una promesa?

–Lo es.

–Entonces vamos señora Taisho.

Volvimos a dejar que nuestros labios hablaran por nosotros.


(Actualidad)

KAGOME

–¿Por qué sigues haciendo eso?

Me sobresalté al escuchar la voz de Inuyasha muy cerca de mi oído. Me había dejado llevar por mis recuerdos que había olvidado dónde estábamos.

–¿Qué cosa?

Me tomó del brazo y me guio a uno de los asientos de la iglesia. Al parecer ya todos estaban sentados.

–No has dejado de sonreír desde que inició la ceremonia.

–Ah, eso… –dije avergonzada– No es nada, solo estoy feliz por Sango.

–Yo también… –Lo miré– Por Miroku –dijo con una sonrisa– Al final pudo encontrar a su alma gemela ¿No te parece gracioso que sea tú amiga y mi amigo los que se estén casando ahora?

–Sí, un poco. Después de todo, Miroku tenía una mala fama.

–¿Te olvidas de mí? –soltó sugerente.

–Tú eras diferente.

–¿Aún lo recuerdas?

–Creo que nunca lo olvidaría Inuyasha.

Su sonrisa iluminó todo el lugar, tuve que desviar la mirada para no ser presa nuevamente de sus encantos.

¿Sería este era el momento para decirle que sería padre?

–Inu yo…

—¡Por favor, acompañemos a los novios con aplausos!

Todos se pusieron de pie y aplaudieron a los recién casados que caminaban hacia la salida.

–¿Querías decirme algo?

–No, sí… –sonreí con nerviosismos mientras jugaba con mis dedos– Recuerdas que te dijiste que teníamos que hablar –Asintió– Bueno… sobre eso…

–Kag, oye – dijo con dulzura mientras buscaba mis manos– No quiero que te sientas presionada a hacerlo.

–No es eso…

–Lo que pasó ayer, ¡Dios! Sé que no estaba en nuestros planes.

–Para nada.

–Pero pasó – dijo firme.

–Lo sé.

–¿Qué es lo que piensas?

Ahora mismo, un montón de cosas. Una de ellas era dejar de una maldita vez la idea del divorcio y seguir como estábamos, solo que un bebé en camino. Pero no lo dije, al menos no en voz alta.

–Está bien si no dices nada –soltó un suspiro– Creo que será mejor que vayamos a la recepción de la fiesta. Sango te matará si no te ve.

Las palabras se quedaron en mi boca, tontamente me acobarde ¿Por qué? ¡Maldición! ¿Por qué?

El lugar al que llegamos era hermoso, todos los alrededores estaban decorados con flores aromáticas. Las luces a lo alto hacían parecer que eran estrellas, la pista de baile ya estaba ocupada por ambos novios. Sí, habíamos llegado tarde y estaba segura de que Sango no me lo perdonaría.

–Señor y señora Taisho –saludó el joven de recepción– Acompáñenme por favor, sus asientos están por aquí.

–Muchas gracias.

Seguimos al joven hombre y pude sentir la tensión que ejercía Inuyasha sobre mi mano.

–¿Ocurre algo? –cuestioné llamando su atención.

–Veo que Miroku no bromeaba cuando dijo que invitó a todos de nuestra promoción.

Sonreí.

–Y ¿No te gusta?

–No, porque acabo de ver al idiota de Koga.

Contuve la risa.

Inuyasha me rodeó para quitarme el abrigo y entregárselo al joven.

–¿Desean algo para beber?

–Vino está bien por ahora –pidió él.

–En seguida.

Nuestra mesa se encontraba a tan solo unos metros de la mesa de los novios y aquello seguro tenía algo que ver con Sango.

Nos sentamos. La bebida no se hizo esperar y cuanto tuve la copa frente a mí unas irremediables ganas de vomitar me invadieron.

–¡Eso fue cansado! –dijo Sango acercándose a nuestra mesa– ¿Qué eso? ¿Eso es vino?

Asentí y ella se bebió todo el líquido de mi copa. Agradecí a Sango internamente por venir a mi rescate.

–¡Ey! Eso es de Kag –Reclamó Inuyasha al instante.

–Es mi boda y yo hago lo que quiero –atacó ella y antes de que se desatara una guerra Miroku llegó con una gran sonrisa.

–¿Se están divirtiendo?

–Acabamos de llegar –respondió Inuyasha bebiendo de su copa.

–Bueno, aún es temprano. Tenemos toda la noche para festejar.

–¡Sí! –gritó Sango entusiasta.

En ese momento vi que Inuyasha dejaba su copa para sacar el celular.

–¿Pasa algo? –pregunté creyendo que se trataba de algo urgente.

–No, solo es trabajo. Responderé luego.

–Sobre eso. ¿Cómo van las elecciones?

–¿Enserio quieres hablar de eso ahora?

–Es importante para ti y…

–¡Inu!

En ese momento vi como una mujer se sentaba junto a él y lo abrazaba efusivamente. Pude ser testigo vivo de cómo nuestros amigos se quedaban quietos y mudos al igual que yo.

–Te estuve llamando ¿Por qué no contestabas? – Inuyasha no respondió– Qué guapo estás Inu, sabía que te encontraría aquí.

Sentí una punzada en el pecho al instante.

–Ah, sí –Miroku trató de romper el incómodo momento– No creí que vendría a mi boda Kikyo.

–Kikyo… –musité.

De no haber sido por la mención de Miroku creo que jamás la hubiera reconocido. Kikyo llevaba puesto un vestido ajustado, corto y escotado. El aroma de su perfume llegó a mí antes de poder evitarlo.

Inuyasha deshizo el abrazo y volteó a verme de inmediato.

–Kag…

–Cuando recibí la invitación no estaba segura de sí venir o no, pero luego supe que estaría Inuyasha y no lo pensé dos veces, después de todo, como colegas, pensé que sería más fácil para nosotros trabajar si estamos en el mismo lugar. Y así fue, nos reunimos en varias ocasiones aquí para…

–¿Colegas? –soltó Sango.

–Sí, ¿no se los dijo? –Kikyo pareció no haberme visto o tal vez solo me omitía– Inu y yo trabajamos en la misma clínica desde hace dos meses. Llegué a ese lugar de pura casualidad y desde entonces lo estoy apoyando con todo lo que tiene que ver la candidatura para ser el nuevo director.

Dijo ¿Desde hace dos meses? No Kag, no te hagas ideas. Es solo coincidencia, piensa en el bebé, no le hará bien si empiezas a pensar de más.

Fingí una sonrisa tratando de esconder mis manos temblorosas bajo la mesa.

–¿Esto es vino?

Tomó de la copa de Inuyasha sin dudar y aquello fue lo que me hizo reaccionar.

–¡Kag! ¡Kagome!

Escuché los llamados desesperados que hacía Inuyasha a mis espaldas, pero no me detuve.

–Kag, espera.

Captamos varias miradas curiosas, pero la música nunca paró.

–¡Suéltame! –me liberé cuando me agarró del brazo.

–Escúchame por favor.

–No…

–Kagome…

Me giré para verlo.

–Dos meses Inuyasha, pasaron dos meses y ¿nunca pensaste en contarme que trabajabas con tu ex?

–No creí que…

–Que era necesario –exclamé pasando mi mano por mi cabello– Ya dijiste eso una vez y ahora también lo dices, he escuchado esa frase venir de ti tantas veces últimamente.

–Ok, sí. Me equivoqué, debí contarte lo de Kikyo, sé que hice mal al no hacerlo, pero de alguna forma sabía que te pondrías así.

–No podías saberlo –dije libremente– Claro que no podías saberlo, me conoces Inuyasha o al menos creí que lo hacía. Si ahora reacciono así es porque me tuve que enterar por alguien más y no por ti.

–Pasaron dos meses Kag…

Me aparté cuando quiso acercarse.

–Exacto, hace dos meses que no me tocabas, hace dos meses que te olvidaste de mi cuerpo, hace dos meses que volviste a ver a Kikyo.

Entonces sus ojos dorados me miraron.

–No Kagome, no te atrevas a ir por ese lado.

Sonreí sintiendo que me perdía.

–Y ¿Por qué no Inuyasha? porque sabes que tengo razón.

–Kag…

–¡Déjame! –aparté su mano conteniendo un sollozo– Firmaré esos papeles y entonces podrás hacer lo que quieras.

Recorrí todas las mesas hasta llegar a la salida. Las lágrimas me nublaban la vista y aquello no hizo más que complicar mi situación. Choqué con alguien y de inmediato levanté la cabeza.

–Lo siento…

–¿Kag? –Koga me miró y la preocupación lo asaltó– ¿Te encuentras bien? ¿Por qué estás llorando?

–¡Kagome, espera!

Inuyasha venía tras de nosotros y entonces miré a Koga con ansiedad incrustada en los huesos.

–Por favor sácame de aquí.

–¿Qué?

–¡Kagome!

–Por favor –supliqué.

Lo vi mirar a Inuyasha y no lo pensó dos veces. Me tomó de la muñeca y me llevó hasta su auto.

–¡Kagome, baja de ahí!

Inuyasha daba toques en la ventana.

–¿Quieres que los deje a solas? –cuestionó Koga.

–No –negué poniéndome el cinturón e ignorando al hombre que seguía llamándome– Solo sácame de aquí.

Y así lo hizo, no quise demostrar lo mucho que me dolía lo que acaba de pasar, pero después de muchos años, estaba reviviendo cómo se sentía tener el corazón roto.

Las lágrimas no tardaron y me odié incansablemente por derrumbarme frente a alguien. Koga me alcanzó un pañuelo lo que agradecí inmensamente junto a su silencio.

¿Por qué las cosas tenían que ser así? ¿Por qué después de haberme decidido al fin tenía que venir alguien a romper mi débil estabilidad?

La analogía de todo esto se resumía en una sola frase. Yo era paz para Inuyasha, lo fui desde que me conoció porque él siempre me lo decía, pero olvidó decir que Kikyo era caos, era el cataclismo al que tanto temía.

–Puedes quedarte aquí – dijo Koga amablemente cuando entramos a su casa– Te traeré algo de ropa cómoda.

Asentí sumergida en mis propios pensamientos. Por ahora lo mejor sería no ir a casa, ese sería el primer lugar en donde Inuyasha me buscaría, el segundo era la casa de Sango y no tenía deseos de afrontarlo por ahora.

No hasta que vuelva a ordenar mis ideas. Otra vez…

Como tratar de reconstruir algo que se había roto, solo que esta vez no estaba segura de encontrar todas las piezas.

Continuará...