Saludos lectores; Feliz año nuevo a cada uno de ustedes. Estoy feliz porque esta plataforma por fin arreglo su sistema de stats y puedo ver cuantos de ustedes estan aquí y son muchos de ustedes! Muchas gracias por disfrutar tanto de lo que escribo. Esta parate del capítulo es un poquito pesada y no se siente tan celebratoria pero espero que aun así lo disfruten. Gracias por leerme.

Advertencia: Lenguaje soez, ansiedad, celos, trauma, discrimen, algo de violencia sexual; estan advertidos.


Capítulo 17-3

Llegó a ella otro halcón; era el cuarto que aparecía en su ventana en los últimos tres días. Tan pronto dejó una nota en la mano de Hinata desapareció. Serían las las once de la noche pronto, un día normal estaría en su habitación organizándose para una práctica matutina al día siguiente pero lo que hacía era ahogarse con papeles en su habitación.

Hoy tampoco dormiría.

Abrio la nota:

Se que aún estás trabajando y que lo estarás toda la noche, otra vez. No puedes continuar así Hinata; descansa y delega, mañana será otro día.

Se preguntaba si el Sharingan podía ver a través de las cosas como su propia línea sucesoria. Sonrió posando la nota sobre sus labios, inhalo profundo, deseando poder percibir el olor de él en el papel y colocó la nota en su mesa de noche junto a las otras.

Nueve días atrás había llegado a la aldea, pero con los preparativos para la reunión anual del clan y sus aliados, no había podido hacer nada que no fuera planificar, organizar, dirigir y supervisar. Sasuke llegó seis días después de una misión y desde ese día le enviaba sus halcones. Ella le contó que estaría ocupada con preparativos y que no se podrían ver tanto como de costumbre, él buscó una manera de no perder contacto. La primera vez que vio un halcón se sobresaltó, al abrir la nota, se quedó viéndola por mucho tiempo, sin poder dejar de leer una y otra vez su contenido. Solo decía que no olvidará comer y que si lo necesitaba, se lo dejara saber. Naruto nunca le había enviado una nota así, ni en los mejores días de su noviazgo.

Las notas eran escuetas, una oración o dos, en una letra pulcra y delicada, que la hacía avergonzarse de la propia. Nunca era nada romántico o sentimental, sólo le decía que comiera, que durmiera, que estaba al tanto de los muchos preparativos pero que no se sobrecargara. No tenía que escribir mucho para que Hinata se conmoviera por el gesto.

Pronto podría verlo. Estaba ahora con los preparativos iniciales, si lo organizaba todo bien y delegaba a personas capaces, podría tener algo de tiempo entre las semanas restantes antes de la actividad. No solo quería ver a Sasuke sino que quería hablar con Naruto también.

Tenía que terminar la relación, no podía alargarlo más. No solo su falso noviazgo la atormentaba sino que dejaba un mal sabor entre Sasuke y ella.

Se sentó en la cama a verificar que faltaba y si todas las órdenes estaban correctas. Estaba muy nerviosa con la preparación del evento. Era la primera vez que ella lo organizaría. Era esencial que quedará a la perfección. Con este evento se hacían nuevas alianzas y se reforzaban las viejas, se hablarían de nuevos proyectos y posibles objetivos futuros. Tenía que demostrar que era capaz y que tenía el temple para hacer este trabajo. No solo ante su clan sino ante todos.

Miro la lista de los invitados; divisó el nombre de Sasuke. Era la primera vez, en mucho tiempo, que un Uchiha era invitado al evento. La última vez que se invitó a unos fue la familia de Sasuke. Al ser su padre líder del clan, era invitado anualmente como representante de los Uchihas. Luego del ataque del Kiubi, que ahora habitaba dentro de Naruto, no solo fueron vistos como los posibles agresores, sino que la aldea les dio la espalda y por tanto cualquier clan que tuviera relaciones con ellos sería marcado como paria. Ni Sasuke ni ella habían nacido todavía para esa última reunión.

Cuando le comentó a su padre que lo invitaría, estaba hecha un mar de nervios pero no desistiría. Algunos años atrás se lo comento al consejo pero ni la tomaron en serio. Esta vez ella era la que organizaría todo; invitaría a quién quisiera. Temió que hubiera algún tipo de reproche de parte del patriarca pero no dijo nada solo asistió. Ninguno de los miembros del consejo le dijo algo tampoco, asumió que su padre intervino por ella.

El reproche vino de otra persona; alguien que fue de inmediato a donde ella cuando vio el apellido Uchiha en la lista de invitados.

Estaba en su taller prensado flores cuando sintió cerca a Neji. No tocó; solo se quedó en la puerta esperando que ella le diera permiso para entrar.

"Niisan" solo se limitó a decir. Hace mucho que no veía a su primo. Ambos estaban muy ocupados. Cada vez tenían más tareas en el clan, los días de entrenar juntos y hablar sobre una taza de té eran más escasos. Hinata estaba siendo preparada para ser cabeza del clan, Neji ya era el representante de la rama inferior.

Tan pronto él entró Hinata fue a abrazarlo, él le correspondió con afecto. Sus dedos pasaron por su cabello y ella acunó su cabeza en su hombro. Neji siempre tenía un olor fuerte a té y a incienso. Hinata sabía que su primo, todas las mañanas que se encontraba en la aldea, le rendía respeto a sus padres en su eterna morada, algunas veces lo acompañaba y prendía inciensos con él. En ocasiones, Hinata visitaba también a su madre; por miedo de entristecer a Hanabi no lo hacía con la frecuencia que quisiera.

Se separaron; Hinata vio su rostro serio, en medio de sus ojos claros había resentimiento.

Él se dirigió a la mesa que ella estaba trabajando y prosiguió a colocar las flores que ella prenso en un cristal de enmarcar. No lo hacía a menudo pero en ocasiones compartía con ella aquí; muchos secretos se pronunciaron entre ellos dentro de este taller. Miedos, desamores, ambiciones, Neji sabía muchas cosas de ella pero había algo de lo que no le había hablado nunca.

"Hinata no puede continuar." Levantó los ojos de su tarea para mirar fijamente los de ella.

"Lo sabes." No pregunto; sabía a qué se refería. Neji era la persona más cercana en su vida, se entendían sin palabras, pero desde que sus vidas se hicieron más ajetreadas un distanciamiento se había creado, uno que ella utilizó para ocultar su romance con Sasuke. Neji odiaba a Sasuke, incluso antes de que fuera un rebelde, un traidor. Su clan, desde que ella tenía uso de razón, despreciaba a los Uchihas; no era una sorpresa un Hyuuga mostrando hostilidad contra un Uchiha, más a uno que traicionó todas las naciones ninjas. Escuchaba desde niña que sus ojos eran negros porque sus madres hacían pactos con demonios, que se tornaban rojos con la sangre de sus enemigos y que nacían sin alma, así que eran incapaces de sentir otra cosa que no fuera odio. Ella no creía en las historias infantiles o mitos pero en cada rumor hay algo de verdad y cuando las mentiras se cuentan una y otra vez eventualmente todos la creen al final.

"¿Se te olvida cual es mi trabajo principal? Confíe en ti y en tu buen juicio, Hinata. Te respeto lo suficiente como para no velar por cada movimiento que das pero no es difícil descubrir lo que se ve a simple vista." Comenzó a sellar una orquídea blanca entre dos cristales con una viga. Veía el coraje y frustración en sus manierismos bruscos pero la gracia que lo caracterizaba nunca desaparecía. "He visto cómo lo ves, como le sonríes, como él te añora con la mirada. Traerlo a nuestros terrenos, a nuestra casa, a comer en nuestra mesa, meterlo en tú taller, ¡no has traído ni a Naruto aquí Hinata!" Le dio un golpe al escritorio resaltando sus palabras. "Lo encuentro hoy en la lista de invitados. ¡Un asqueroso Uchiha en la reunión anual del clan!" Cada vez levantaba más la voz. Había terminado con el cuadro y caminó con hostilidad para pararse al frente de ella. "Para completar, hace un tiempo atrás vi que te escabulliste de noche; ¡¿en el bosque Hinata? ¿Cómo animales?!" Puso una mueca de asco en medio de su rostro encolerizado.

"¿Nos... nos viste?" Había procurado que nadie estuviera por el área, estaba segura que el byakugan de su primo no tenía el radio del de ella.

"No, pero no tenía que usar mis habilidades para saber lo que hacía mi prima saliendo a esa hora hacia el bosque y sumando mis sospechas previas, no estaba seguro antes pero ahora sé que es cierto."

"No es lo que crees Niisan." Tomo a Neji de la manga de su yucata. Escuchar el tono dolido de él hizo que se le apretara el corazón.

"¡Lo que sé es que estás teniendo sexo con un traidor y que me lo ocultaste! ¡Si algo te pasara yo pagaría por los platos rotos, por eso nos contamos todo! ¡Somos tú y yo, contra el consejo, contra el clan, contra las imposiciones de la aldea!" se soltó del agarre.

"¡Lo siento Niisan! No debí ocultarlo. Sasuke, él no es… se que todos piensan que es un monstruo pero no es así, él..." Era frustrante no contarle la verdad, pero no podía. Sasuke le había contado con más detalle la historia de su clan pero era un secreto. Su hermano le pidió que no se manchara el nombre de su aldea o su clan, por eso Sasuke se mordió su lengua y se tragó su dolor junto a su orgullo; no quería dañar el único legado de su hermano. Era solitario vivir con esa carga.

"¡Hinata! ¿Te escuchas? Muchos murieron en la guerra, familias enteras de nuestro clan, el padre de Ino y Shikamaru, mi maestro quedó lesionado de por vida…"

"De-de-después que vio el error en sus acciones se unió a nosotros y por eso salimos victoriosos, po-po-por eso..." Lo interrumpió desesperadamente, tratando de mirar a su primo a los ojos y que entendiera lo que quería decirle con palabras pero no podía.

"¡El declararnos la guerra a todos nosotros no es un error, Hinata!"

"¡Todos tienen derecho a reivindicarse! ¡Tú mejor que nadie debes saber eso!" Hinata se tocó el pecho, donde aún estaba la pequeña cicatriz sobre su corazón, la que él le dejó cuando trató de matarla.

Neji se echó hacia atrás como si el doloroso recordatorio fuera un puñal.

No le gustaba echarle las cosas en cara a nadie y menos a él pero estaba cansada que todos se la pasaran hablando de Sasuke como si ninguno de ellos cometiera errores.

Al ver el rostro de remordimiento de Neji hizo que cambiara su tono. Verlo así le afectaba más que nada en el mundo.

"Lo lamento." Se acercó a él y colocó una mano en su mejilla. "No quería… no debí… lo siento."

"No, yo lo lamento. Tienes razón, todos tenemos derecho a la redención, incluso un…" Se interrumpió, era difícil para él darle humanidad a Sasuke. Tomó la mano de Hinata que tenía en su mejilla y la apretó. "Debí cuidar mejor de ti. Me demoré demasiado en darme cuenta lo que pasaba, lo sospeché pero lo creí absurdo. Esa vez en el cumpleaños… creí ver algo pero tú… con él… imposible."

"No es tu culpa lo que está pasando, me esforcé mucho para ocultarlo. Lo siento mucho. Te lastimé con mi secreto, no tome en consideración el daño que esto te podría ocasionar." Se acercó y lo abrazó. No soportaba discutir con Neji, por eso no le había contado nada, sabía que se enfadaría, pero no había excusa, el ocultarle algo así podía hacerle mucho daño a Neji; físico, ético y político. Si el consejo se enteraba de su romance podrían desquitarse con él, utilizar el sello en su contra, cuestionar su honor y lealtad, incluso quitarle su posición en el consejo.

Se sentía horriblemente egoísta en estos momentos.

"¿Qué hay de Naruto?" Neji recostó su cabeza sobre la de ella.

"Tu sabes que pasa con Naruto." Neji estaba al tanto de lo difícil que era su relación con su pareja. Sabía que no se veían, sabía que existía una distancia grande entre los dos, sabía más de su relación que ella misma, le advirtió de antemano que Naruto no la amaba y muy probablemente nunca lo haría.

"Mereces más que esto, Hinata. Estar de novia, por casi dos años, con alguien que no te toma enserio y ahora de amante con un Uchiha." La miro a los ojos, no estaban empañados por coraje sino por tristeza.

"Voy a romper mi relación con Naruto, pero no me pidas que termine las cosas con… con Sasuke; por favor." Sus ojos estaban comenzando a arder porque sabía que Neji nunca entendería su amor por Sasuke. Perder su conexión más importante en todo el mundo por no poder decirle la verdad o dejar al hombre que amaba porque su primo no lo aprobaría; ambos desenlaces serían nefastos para su corazón.

"No soy el único que verá esto con malos ojos, no lo aceptaran en el clan jamás. Encontraran particularmente desagradable tu indecisión amorosa; la promiscuidad no es bien vista." Tomó uno de los mechones de su pelo y lo colocó detrás de su oreja.

"¿Promiscuidad? Naruto es mi primer y único novio, Neji ¿ahora me acusas de cualquiera por no seguir amando a un hombre que he amado toda mi vida?" Dijo incrédula. Era evidente que Neji estaba aún herido por creer que su prima estaba metida en una situación desastrosa; aun su lengua era ponzoñosa. Neji bajó la mirada algo avergonzado de sus propias palabras. "Sobre el clan; ellos no son los que tienen que aprobar con quien me acuesto o me dejo de acostar, eso es arcaico, gracias a Kami. No es una unión formal después de todo." Giró su cabeza para mirar a otro lado. No le gustaba hablar del futuro de ella y Sasuke, no sabía si había algo para ellos allí.

"¿Y de qué estamos hablando? Hiashi-sama ha soportado, durante todo este tiempo, que Naruto no pidiera tu mano. ¿crees que será igual de benevolente con tu traidor?" Neji le buscó la mirada de nuevo.

"A mi padre le agrada Sasuke." Se soltó del abrazo cerrando sus ojos. No sabía por qué pero era verdad. No solo lo invitó a la mesa familiar sino que le había dado el visto bueno de traerlo en más ocasiones.

" ¡Pff! También le agradaba Naruto y mira cómo ha terminado todo. Además sería prudente, de tu parte, desconfiar que a tu padre le interese la idea de que estés envuelta con el Uchiha, sabes lo calculador que puede ser." La incredulidad en la voz de Neji le disgustó pero tenía un punto, su padre no daba pasos en falso.

"Eso no importa ahora, no estoy buscando casarme." Se escuchaba obstinada pero no le importaba. Neji no dejaría ni un solo punto fuera pero ella tampoco se rendiría fácilmente.

"Hinata eres la heredera, cada vez te van a cortar más las alas. Es sorprendente que aún te dejen participar en misiones y con tantas libertades. No te tienen que marcar para tener control sobre ti. No estás en edad de tener novios y romances, estás en edad para tomar un pretendiente, casarte y tener sucesores."

"¡Lo sé! ¡Por eso no lo puedo dejar ir!" Le gritó con sus manos sobre su corazón, apretando los ojos porque sabía que comenzaría a llorar pronto. Él y ella se conocían como nadie por lo tanto cuando discutían era doloroso, sabían sus puntos sensibles. "Es... es injusto." Susurro casi como si no quisiera ni escucharse a sí misma. "Toda mi vida se la dedicaré a este clan. Planearan mi ropa, mis comidas, y hasta cuantos hijos tendré. Sé que quizás no tenemos futuro pero si mañana me encierran aquí, habrá valido la pena. Por eso no quiero desperdiciar ni un segundo. Es egoísta, lo se, pero... no puedo soltarlo." Le dio la espalda; no había hablado con nadie sobre la posibilidad de que eventualmente tendría que terminar con Sasuke por su posición. Cuando comenzó a dormir con Sasuke, aunque sentía cosas por él en ese momento, no era el amor que ahora sentía por él.

"Es un capricho Hinata." Ella lo escuchó decir y se giró a mirarlo con ojos entrecerrados. Odiaba cuando frivolizaba sus sentimientos.

"¿Es un capricho lo que sientes por Shikamaru-kun? ¿Si mañana pudieras estar con él, si él te correspondiera, lo dejarías a un lado, por las apariencias, por tradiciones tontas?" Sabía que era un golpe bajo, pero no le dejaría trivializar su amor por Sasuke, eso no se lo permitiría.

"Amas de verdad a ese maldito." Le hablo atónito, no sabía si porque utilizó su amor no correspondido como un arma o por comprender que no era pasajero lo que sentía por el vengador caído.

"No es solo amor Niisan." Sonrió entre sus lágrimas por la sensación que le provocaba el poder hablar en voz alta de lo que sentía por Sasuke. "Es real, me hace feliz, me entristece de verdad cuando no lo tengo, me da rabia, jajaja y hasta celos… no es un espejismo. Es desear tenerlo todo y aun así es sencillo, simple, como si aquí es donde él pertenece…" señaló en su propio pecho "... y yo pertenezco en el de él. Lo que siento por Naruto-kun es amor... pero no es lo mismo que siento por Sasuke. Es más que amor... estamos conectados por algo que no podemos controlar, es diferente." Sus lágrimas no paraban, las emociones que sentía por Sasuke la hacían llorar en ocaciones, a veces por el júbilo de estar enamorada, otras por lo doloroso que era amar siempre.

Vio la preocupación de su primo en sus ojos, la vio sufrir por Naruto y no quería ver lo mismo de nuevo.

"Se lo que crees, la tonta de Hinata, enamorada de otro perdedor, de otro que no la puede amar. Pero él no es lo que todos creen, no lo has visto como lo he visto yo, hambriento de afecto, buscando desesperadamente cubrir sus desbordadas emociones hasta que estas se desparraman y nos arropan a los dos y se siente como se sentiría volar. Me aterra pero me hace sentir que lo puedo todo porque lo veo todo desde arriba y nada ni nadie me puede tocar."

Neji suavizó su mirada para retirarla y mirar un punto fijo detrás de ella. "Hinata si lo amas de verdad tienes que dejarlo ir." Se movió y señaló a su alrededor con sus brazos. "Sabes lo que es este lugar, es una gran jaula, el sello es la mía, tus deberes es la tuya. Si lo aceptaran, ¿has pensado cómo sería para él? Su clan los consideraban un peligro, antes de que los aniquilaran a todos; aquí lo amarraran aún más de lo que la aldea hace ya, mataran su orgullo, lo utilizarían, hasta quebrar su espíritu, querrán marcarlo a él, a sus hijos…"

"¡No permitiré que marquen a mis hijos, jamás! ¡No dejaré que hagan lo que te hicieron a ti!" La sola idea de que algo así pasara le revolcaba el estómago; ya cargaba con la culpa del sello de Neji y el resto de los de la rama inferior, como para que también tuviera que cargar con que marcarán a Sasuke y a sus hijos.

"Hinata quiero creer en ti, de verdad que si. Quiero soñar con que tu y yo no estemos del otro lado de la mesa sino al lado del uno al otro, que no nos corten las alas, pero he visto lo que la burocracia le hace a las personas. No quiero que te llenes de unas expectativas de lo que quieres hacer y te destruya no lograrlas." Neji se acercó y trató de limpiar sus lágrimas, ella no se dejó. La mayor discusión entre ambos era siempre la misma; la capacidad de ella de cambiar la tradición de las ramas, el sello y otras costumbres obsoletas. Neji creía que era imposible.

"¿Sabes Niisan? Cuando mi padre me hacía extender mis palmas para castigarme por mi falta de precisión, mi mente se desconectaba; deseaba ser algún animal. Unos días uno que corriera, otros uno que nadara o mis favoritos, uno que pudiera volar." Las lágrimas dejaron de salir, no porque no dolieran los recuerdos sino que el sufrimiento de crecer en el clan era tanto que el terror la paralizaba, sus lágrimas se congelaban como lo hacía su corazón. "Era tan pequeña... que… que ni sabía pronunciar sus nombres jajaja así que solo hacía sus sonidos en mi mente... sólo sonidos... y trataba de imaginar que sería ser una mariposa o… o un pez, para distraerme del dolor y la sangre en mis palmas. Cuando me hacían pelear con Hanabi…" Hizo una pausa, apretó sus puños. Recordar la brecha que crearon entre su hermana y ella, hacía que sus manos temblaran de coraje. "...y recibí mi primera, de tantas otras bofetadas, por no herir de gravedad a mi propia hermana... desee ser otra persona, alguien que pudiera amar a su hermana sin condición." Fue donde él para tomarlo del rostro con las dos manos y la viera directo a los ojos. "Cuando te veía... retorcerte de dolor por que activaban tu sello para mostrarme cuál era tu posición en el clan y la mía, deseaba no existir, ser… ser nada para no tener que lidiar con las presiones que era ser lo que nací siendo." Rozó la frente vendada de Neji con sus dedos. "He odiado ser líder de este clan antes de entender lo que eso significaba... antes de poder pronunciar colibrí o elefante; me he odiado también en el camino. Pero ya no puedo hacer eso más, no puedo dejar mis responsabilidades... no hacer lo mejor que puedo sería justo eso. El día que deje de soñar que puedo cambiar el clan, será el día que no podré ser más la líder de el y no me puedo dar ese lujo. No cuando tanto está en juego."

Removió con suavidad la venda, le inclinó la cabeza para besar la frente marcada.

Él tomó su mano y besó su palma.

"Algún día no tendremos que soñar con ser pájaros para sentirnos libres, te lo juro Neji-niisan. Te lo juro."

Hinata se limpió las lágrimas que bajaban por su mejilla.

Quería tantas cosas para ella, para el clan, para su familia y cada vez se sumía más en el miedo de no poder cumplir con sus ambiciones, la desesperanza la abrumaba. Había luchado por su posición en el clan todo este tiempo para proteger a sus seres queridos, para hacer su clan uno más compasivo y sin prejuicios o divisiones. Si ella, con su naturaleza retraída, que todos creían muy suave para el oficio, pudo conseguir su posición de heredera de vuelta, creía en poder cambiar las cosas; tenía que poder.

Por esto era tan difícil el enfrentar a Naruto; Kiba lo veía sencillo, su primo también, pero no tomaban en cuenta que sin él ella jamás habría tenido el valor ni siquiera de soñar con liberar a su clan de sus ataduras.

Después de que Neji la enfrentara, le contó todo. Tardaría en recuperar la confianza que Neji tenía en ella. Él jamás la espiaba y tomaba su palabra como cierta siempre. Ahora que casi por un año, oculto el intercambio y que dormía con Sasuke, entre otras cosas, alguien que él creía que valía mejor muerto, sabía que estaba decepcionado no solo de las mentiras sino de sus decisiones. Pero su primo era un hombre pragmático y ya el daño estaba hecho ante sus ojos, así que se limitó a escuchar y hacer preguntas.

Sabía cuáles eran sus inquietudes porque eran las mismas que ella tenía. Pero trataba de no pensar en ellas, ya su relación con Sasuke era suficientemente complicada como para añadirle más inconvenientes.

Le preguntó; quién fue el de la idea del intercambio, cosa que ella desconocía, las reglas que se implementaron, cómo la más importante, solo intimar entre ellos los días de intercambio, ninguno cumplía esta regla más, cuánto tiempo llevaban en la situación, con qué frecuencia se veían, porque se detuvieron los encuentros, si Naruto le preguntaba por Sasuke.

Le extrañó la pregunta; Neji no abundó más sobre esta.

Neji sin duda alguna creía que Naruto y Sakura estaban juntos antes del intercambio y eso lo tenía decepcionado de Naruto; ella lo pensó pero le dolía mucho solo la idea.

Pero su inquietud más grande era obviamente su odioso tormento, Sasuke. No dejo preguntas fuera, muchas no las contesto, escandalizada. ¡No le diría que hacían en la intimidad!

Pregunto; desde cuando dormía con él, como la trataba, sobre como Sasuke reaccionó sobre el romance de Sakura y Naruto. Le habló de algunos de los momentos que la llevaron a querer estar con él y eventualmente a enamorarse; quería que entendiera que no era un capricho y que lo qué sentía era auténtico.

Cuando le pregunto por Sakura no tenía mucho que decir. Sakura estaba enfadada con ella, era obvio que algo le molestaba y la buscaba provocar constantemente, pero ella también estaba molesta y no se la pasaba buscando pleitos. Sasuke nunca le hablaba de Sakura, no sabía cuánto amaba a su novia, si tenían planes futuros o cuánto le mortificaba la traición de ella. Era casi como si la relación no existiera, cosa que era extraña. Había experimentado los celos de Sasuke y no entendía cómo soportaba que su pareja durmiera con otro pero eso eran las cosas que trataba de no pensar. Si hablaba con él sobre Sakura y él le decía que amaba a su novia no lo soportaría pero si le decía otra cosa no entendía porque continuaba con ella.

"Hinata tienes que hablar con él, tienes que resolver esto, se ha salido de control. Tu honor está en juego aquí. A Naruto no lo van a juzgar por ofrecerte a otro, a Sasuke no lo van a juzgar por dormir contigo teniendo novia; los hombres no los juzgan por sus cochinadas, son las mujeres las que pagan las consecuencias. Bueno en este caso yo también pero sabes a lo que me refiero."

Sabía que Neji tenía razón, tenía que resolver las cosas con Sasuke, si él quería todo de ella y la gran carga que era ella con todos sus deberes, sino estaba dispuesto, no podrían continuar aunque le doliera. No podía arriesgar su posición en el clan ni por él ni por nadie.

iii

"¿Qué?" Naruto no sabía qué más decir. Sabía que no era la persona más brillante y quizás por eso es que se encontraba en este predicamento.

Nada de esto es lo que tenía en mente. Desde el principió, no había sido su intención el jugar con nadie.

"Naruto-kun, no… no creo que esto esté funcionando para los dos." Miro como Hinata bajaba la cabeza tímidamente.

Recibió un mensaje de Hinata, quería verlo temprano en su apartamento. Se emocionó; hace mucho que no la veía y la extrañaba. Extrañaba su suave risa, sus ojos que brillaban para él, sus tímidos besos. Necesitaba algo de paz en su tumultuosa vida amorosa, alguien que no lo hiciera sentir como una mierda constantemente. Últimamente no importaba que hiciera por Sakura no era suficiente, algo le pasaba y no le decía. Se veía demacrada, a veces lloraba y no le decía porque, asumió que era por Sasuke, siempre era él. Sakura amaba a Sasuke, Sasuke no amaba a Sakura. Él no podía hacer mucho en la situación.

Había descubierto que Hinata era el remedio perfecto para su ego pisoteado.

Hace más de dos años atrás se la encontró en la Torre Hokage después de una misión. Entabló una ligera conversación con ella; se sintió cómodo, relajado y algo halagado en su presencia. Cosas que no sentía desde hace tiempo con alguien.

Desde que la guerra terminó muchas cosas no fueron como antes. El sueño de ser Hokage, de ser admirado y reconocido no era lo que él creía. Todo tiene un precio después de todo. Agradeció estar rodeado de personas que honestamente lo consideraban antes de que su fama llegara. Personas falsas, frívolas que solo se les acercaban por interés, estaban por todas partes.

Tenía la idea, equivocada, que esta nueva faceta de su vida sería la mejor, trabajando para ser Hokage, terminando la construcción de la aldea, fomentando lazos de paz con otras naciones, Sasuke de vuelta, pero había algo que no desaparecía; la soledad.

Leyó, alguna vez, en un libro en la sala de espera del hospital, que los huérfanos sentían, más que otros, un amplio sentimiento de desolación. En el momento se rió a carcajadas, no le dio importancia. Todos se sienten solos, pensó, es lo normal, unos más que otros pero es la naturaleza del ser humano. Además no estaba en él regodearse en su dolor, lo que era, lo hizo más fuerte y le permitió comprender el sufrimiento ajeno. Pero esa incomodidad continuó aumentando con el tiempo. Mientras más personas lo rodeaban más solo se sentía.

Tampoco ayudaba la insolación de la burocracia y protocolos innecesarios que hacían su vida un tormento. Reuniones, habladuría, gente estirada, pretensiones, papeleo innecesario.

Tenía a Sasuke y a Sakura, pero sus amigos más cercanos se habían convertido en fuentes de frustración para él más que otra cosa.

Trajo a Sasuke de vuelta pero eso no era del todo cierto, de vez en cuando veía algo ahí que le daba esperanzas a Naruto, de que todo volvería a ser como antes, pero en el fondo sabía que Sasuke no estaba del todo bien. Muchas veces estaba ido, solo hacía misiones y rara vez interactuaba con otros que no fuera Sakura o él. Eso no era vida; le dio espacio y le dio tiempo pero, aunque más sereno, parecía más una imitación de lo que era su amigo.

Su relación con Sakura eran puras complicaciones, hacía su vida más emocionante pero mucho más estresante.

Sakura era todo para él. Supo que ella era diferente a las otras chicas cuando vio que ponía su perseverancia sobre todo. Si todo lo quería todo lo tendría, no se rendía ante nada. En el instituto no solo lo atraparon sus lindos ojos verdes sino ver lo inteligente que era y hábil. Siempre era la mejor de la clase, no había ni una niña que le rozara los pies. Algunos pensarían que era creída pero odiaba cuando las personas menospreciaban las ambiciones ajenas, especialmente cuando eran mujeres, las veían como ofensivas por tener ambiciones como las tenían los hombres.

Su amor por Sakura creció en el equipo 7. Ella no era solo brillante sino que no importaba que tan estupido o tonto lo viera, estaba para él. Sus sonrisas, su energía, su fuerza, sin pretensiones, sin miedo a expresar quien era. Nunca había sentido algo más auténtico por una chica.

Estuvo siempre el inconveniente de que la kunoichi no lo veía románticamente, solo tenía ojos para Sasuke, pero él no era de rendirse en sus sueños y ambiciones. Sería Hokage, sería respetado, cambiaría el mundo ninja y se ganaría el corazón de Sakura.

No sabía en qué falló.

Siempre ambiciono que al igual que todo lo que hacía en su vida, si se dedicaba a ello, lo conseguiría, así no fue con Sakura. Algún momento se rindió de alguna forma, no dejó de amarla, eso nunca pasaría, pero sí de insistir estar con ella, tanto así que juro traer a Sasuke.

La conexión que tenía con su amigo era inquebrantable, no importaba que tan perdido o lleno de odio estuviera Sasuke, podía verlo a través de todo y entenderlo. Por eso lo trajo de vuelta aunque también lo hizo por otra razón. Descubrió que amar tenía un precio; querer la felicidad de esa persona aunque eso no fuera con uno mismo. Entendió que Sakura era la persona más importante para él cuando su sueño de tenerla a su lado pasó a un segundo plano para tenerla feliz.

Las cosas cambiaron de manera natural.

Por un periodo Sakura estuvo muy cerca de su corazón; casi lo sostenía en sus manos. Podia ver como no lo veia como un niño tonto y lo veia como un hombre, cuando ella curaba sus heridas y sus manos descansaban sobre él más de la cuenta, como algunas veces sus ojos se encontraban y veia algo más que amistad.

Pero todo eso quedó en el pasado cuando Sasuke regresó a sus vidas.

No sabía si era la edad, lo vivido, o que ya no tenía el valor de antes para dejarle su felicidad a otro, pero en el fondo agradecío que Sasuke no le correspondiera a Sakura.

Se lo dijo una vez. De misión en una noche calurosa y húmeda, ella acababa de darle un fugaz beso y las palabras salieron directas del corazón; no habría otra como ella y esperaría.

No debió prometer algo que pesara tanto.

La soledad era algo que cada vez lo envolvía más y comenzó a flaquear. Sakura era increíble en muchos aspectos pero lo vivaz que era se comenzó a opacar por el peso de lo poco que tomaba en serio su corazón.

Entendía que no le correspondiera pero no era eso lo que pasaba.

Sakura vivía en dos mundos. En uno trataba de ganarse a Sasuke, como fuera, pero en otro, con mucha frecuencia, le mostraba afecto a él. Le contaba miedos y ambiciones, lo buscaba todo el tiempo, se quedaba en su apartamento a dormir...

...lo besaba.

Después aparentaba que nada había ocurrido y regresaba un nuevo ciclo de patrañas.

Eso lo estaba torturando.

Hasta que un día, él estaba necesitado de ella, ahogado en su nuevas responsabilidades; la besó. Él nunca comenzaba sus interacciones físicas y ella le dejó claro cuál era su lugar cuando lo abofeteó. Le gritó que jamás sucedería, que ella sólo amaba a Sasuke y que no se creará ilusiones.

Sus palabras dolieron más que cualquier golpe.

Así terminaron los gestos.

Y llego Hinata.

Ese día que la vio, sonrojada por él, riéndose de sus boberias, no creyendo que una chica tan bonita lo amara… hizo algo que no pensó hacer jamás, la invitó a salir.

Naruto no era ajeno a las mujeres; no era un mujeriego pero había estado con algunas. Chicas que quieren pasar la noche con el héroe de la aldea no era difícil encontrar y él era un hombre, no solo con necesidades sino que tenía una gran debilidad por el género opuesto. Quién lo podía culpar, su maestro fue Kakashi, aprendiz de Jiraiya, la verdad es que, su nivel de perversión era razonable considerando sus figuras masculinas. Pero Hinata no podía ser solo un desliz, no era una mujer que estuviera detrás de él por ser alguien importante, era alguien preciado.

Sabía que si salía con ella era para algo serio, después de todo, él le agradaba Hinata y ella arriesgó su vida por él, lo menos que le debía era respeto.

Después del ataque de Pain, Naruto le agradeció lo que ella hizo por él pero no tocó el tema de la confesión de amor, no podía corresponderle.

Salir con ella le hizo sentirse como no se sentía hace mucho. No solo era agradable estar con alguien que no lo veía como un sannin que va a ser Hokage sino que era alguien que claramente sentía algo por él, el él de verdad, no todos esos títulos y patrañas, era estimulante.

Las salidas continuaron, eran citas inocentes de comer ramen y conversar de cualquier tontería. Le gustaba hablar con alguien que no fuera sobre su trabajo o que tratará de conseguir algo de él. No se aprovechaba de ella de manera pervertida aunque era tentador, Hinata era tan bonita como una muñeca de porcelana y saber que lo quería era un reto el no tomar ventaja. Llegó a un punto en que lo único que hacía mejor sus semanas era esa pequeña cita con ella.

Una tarde iba retrasado a un encuentro con Hinata, retrasado era un término que se quedaba corto para la una hora y media que era su tardanza, asumió que ella ya no estaría pero su apartamento quedaba de camino al local de todas formas.

La vio ahí parada esperando por él.

Su corazón se apretó solo de verla, cuando se le acercó para disculparse ella le sonrió como si nada hubiera pasado y rápido preguntó por él, preocupada por su bienestar. Como si no pudiera evitarlo, la tomó por su rostro sonrojado y la besó. El cariño de Hinata era contagioso y él estaba hambriento de el. No pensó en ese momento que su corazón ya tenía dueña, que siempre amaría a Sakura sobre todo lo demás, o que Hinata no era una chica más. Solo quería disfrutar el ahora, cosa que rara vez hacía ya.

Besarla despertó algo en él, podía tener esto siempre; una dulce mujer que lo quería por quien era, que lo esperaría todos los días con una sonrisa, que lo hiciera sentirse como si él fuera el mejor del mundo, como si él fuera suficiente, sin tener que competir con otro hombre por su corazón. Creyó poder amar a Hinata, no tanto como a Sakura pero lo suficiente como para poder hacerla feliz y él serlo también.

Le pidió que fueran novios, con la idea infantil de no entender lo que eso era en realidad.

Había muchas cosas buenas con tener una relación, especialmente alguien como ella. Hinata era cariñosa, atenta, no le pedía mucho y era muy entregada, tanto que sentía que se aprovechaba. Tan pronto oficializaron su relación comenzaron a intimar. Él no era ageno al sexo y era dificil tener una novia tan atractiva y no querer siempre más. La timidez de Hinata complicó algunas cosas pero eventualmente todo funcionó. Había días que no la quería dejar salir de su departamento; estar todo el día en la cama aprendiendo del uno al otro y solo levantarse a comer. Realmente se sentía a gusto con ella pero no contó con lo que era el peso de una relación.

Hinata era la heredera del clan más prestigioso de la región y eso conlleva muchas responsabilidades y burocracia. Cosas que él odiaba a muerte. El clan Hyuuga era sumamente estricto y su padre claramente no lo aprobaba. Un día le dejó claro que una de las razones era que él no parecía querer algo serio. Había algo de verdad en ello; no comenzó con Hinata pensando en casarse y tener hijos pero creía que era injusto que le pidiera algo así tan temprano en la relación. Además era evidente que él no encajaba en el mundo de Hinata, ella era de modales, etiqueta, prudencia y protocolos, él no entendía nada de esas cosas. Un cobarde le echaría la culpa de su problema actual a las presiones sociales pero sabía que si Hinata fuera Sakura él caminaría sobre las llamas, aguantaría un mal suegro, soportaría cualquier expectativa ridícula y se casaría tan pronto ella le diera el sí.

Las cosas se complicaron más cuando supo que Sakura y Sasuke durmieron juntos. Él no era tan estupido como para creer lo que pensaban todos, que sus dos amigos eran pareja pero no le resto al dolor que le causó saberlo.

Sakura no habló sobre ellos después de la bofetada que le dio y menos le reclamó por su relación con Hinata. Había veces que se sentía culpable; le prometió algo y no cumplió. Otras veces se acordaba de la cara de desprecio que mostró el día que lo abofeteó y le dolía menos.

La traición no pesaba de parte de ella; Naruto sabía que Sakura veía luces por Sasuke así que no era novedad que terminaran de alguna manera juntos, la traición de su amigo era otra cosa. Sasuke no era ajeno de los sentimientos que él tenía por la ninja médico y el último Uchiha había dejado claro que no la quería. Mientras se regaba la voz que la Haruno había por fin atrapado el corazón del frío hombre lo que él veía era un patán que apenas le decía hola a Sakura. Le encabrono que su mejor amigo estuviera con la mujer que él amaba de esa forma.

Era cuestión de tiempo que pasará lo inevitable.

Cansado de un mundo que se hacía más sofocante a su alrededor, con una novia que lo amaba pero que era mucho para él, celos, rencor contra Sasuke y una tensión amorosa con Sakura que ya no podía ocultar; una noche se besaron en el bosque como lo habían hecho hace tiempo atrás, pero esta vez no fue solo un beso y terminaron desnudos y abrazados luego de compartir lo que se les negó por tanto tiempo.

Tardó en darse cuenta lo que habían hecho, extasiado por tenerla. Había deseado tanto ese momento; Sakura buscándolo, viéndolo como algo más que un compañero de equipo, poniéndolo sobre Sasuke.

El peso de sus acciones cayeron de golpe luego.

Había traicionado a Sasuke y a Hinata.

Hinata que hacía sus días de trabajo pesado soportables, que lo ayudaba todo el tiempo con sus cosas, que en los días fríos le preparaba ramen, que lo miraba con unos ojos que dejarían a más de uno suspirando, que cuando no podía dormir lo acurrucaba en sus suaves pechos para que descansara…

…que había dado la vida por él.

Se sintió como una cucaracha y lo peor de todo es que a pesar de todo eso no se arrepentía porque desde hace mucho supo que su debilidad era Sakura, que dejaría todo por ella incluso la posibilidad de ser feliz.

Pensó en dejar a Hinata, en muchas ocasiones, después de todo estaba mal lo que le hacía y tener todo lo que quiso con Sakura pero ella no quería tal cosa con él. No importaba quién fuera Naruto Uzumaki, que tanto él arriesgara por ella o que tanto se entregase ella aun quería a Sasuke.

Continuó con Hinata no solo porque era más sencillo así sino porque la presencia de ella se sentía indispensable especialmente cuando la mujer que amas no te toma en serio.

Así que a pesar de su culpa continuo, cada vez que Sakura se destrozaba por dentro por los desplantes de Sasuke, él estaba ahí para ella y cada vez que la culpa de tener una aventura era mucho para él, trataba de convencerse que él hacía a Hinata feliz de todas maneras, le rompería el corazón si la dejaba ahora. Cosa que era una excusa, claro estaba. La razón por la que no soltaba a Hinata era porque a pesar de que no la amaba la necesitaba, era su antojo, su capricho, siempre podía contar con ella para hacerlo sentir bien cuando nada más funcionaba. Pero su culpa iba en aumento y habían veces que se negaba a Sakura porque no podía lidiar con ello.

Un día Sakura llegó con esta idea que parecía un chiste o eso él creyó pero mientras más ella se lo planteaba más parecía que era algo de tomar en serio. Primero lo negó, Hinata era alguien importante para él y no quería ofenderla, además no veía como eso solucionaría sus problemas. Pero un día en que Hinata casi los atrapa en su departamento, la idea dejó de parecerle descabellada. Si hubiera una manera que ellos no tuvieran que esconderse no sería tan malo. Odio la idea por mucho tiempo, Hinata era su novia después de todo, pensarla con otro no era algo que le entusiasmara pero cada vez era más difícil llevar esto. Además no costaba nada proponerlo, es decir Sasuke no aceptaría o si lo hacía, sabía de antemano que no era de pasiones carnales, Sakura había dejado claro que su amigo apenas mostraba interés en intimar y Hinata, su abnegada novia, en el fondo sabía que ella lo amaba lo suficiente para aceptar.

Sería una vez quizás dos y no dolería tanto luego.

Fue un iluso en creer esto.

Cada vez era más difícil corresponderle románticamente a Hinata cuando tenía a Sakura todo el tiempo en la cabeza y cuando tenía algo físico con su novia se sentía como un canalla porque traicionaba su amor por Sakura. Mientras más estaba con la mujer que amaba más entendía que nunca sería así con Hinata. ¿Pero qué podía hacer un hombre cuando no quiere estar solo y el amor de su vida no lo ama?

"Esto es sobre… ¿Algo te ha molestado? Se que no nos vemos pero eso podemos trabajarlo. Ya entiendo mejor muchas de las tareas de la oficina, tendré más tiempo y podremos vernos más." Dijo tratando de buscarle la cara. Había creado una dependencia a tenerla en su vida. Sabía que algo no estaba bien, comenzó a comerle la cabeza que primero Hinata parecía más retraída y luego lo dejo de procurar. Le dio espacio porque era fácil para él hacerlo, pero eso no significaba que quería perder la relación.

"Es… no está bien… hace mucho tiempo no tenemos una relación y... y no quiero hacer esto más." Hinata jugaba con sus dedos y le esquivaba la mirada. Algo no le estaba diciendo pero tenía miedo de preguntar. Sus lindos ojos se veían apagados y nerviosos, de solo pensar que él era el culpable de que ella estuviera así le hacía sentirse miserable.

"¿No sería mejor darnos tiempo o algo así? Nos llevamos bien ¿no? Ni una pelea hemos tenido." Rió nervioso, era verdad, jamás discutían, ella no le mortificaba nada de él y bueno Hinata no le daba razones para que él se disgustara. "Hinata, yo sé que hemos estado ocupados pero no quiero que esto termine, no así." La tomó por la barbilla para forzarla a verlo a los ojos, sabía las debilidades de ella y usaría sus armas. "Eres mi chica Hinata, ¿Recuerdas?"

"Naruto... yo… yo te amo... de verdad que es sincero lo que siento por ti pero no eres feliz conmigo... ya no puedo… no puedo obviar eso... es doloroso para mi." Hinata cerró sus ojos mientras lágrimas bajaban por sus inusuales pálidas mejillas. No estaba sonrojada para él.

"¿El intercambio de parejas tiene que ver algo con esto?" Entrecerró sus ojos. Sabía, aunque le gustaba aparentar que no, que ella no estaba a gusto con las citas pero creyó que, como ya no se hacían todo regresaría a la normalidad.

"Algo, pero no es solo eso… no estamos llegando a ningún lado y..." Hinata abrió sus ojos llorosos y lo miró con determinación, se daba valor para continuar. "...se que amas a Sakura… yo no puedo cargar con eso más Naruto, lo siento mucho… lo siento pero no puedo más." Hinata removió sus manos de su cara pero las dejó en las suyas que temblaban, él las apretó con fuerza.

Se quedó en silencio.

No podía decir nada, no quería lastimarla o mentirle más, ya era suficiente.

La crueldad de todo es que a pesar de saber que posiblemente estaba lastimando a Hinata, las citas las detuvo a petición de Sakura. Ni siquiera eso hizo por su novia.

"Me tengo que ir… estoy preparando el evento del clan y no quiero tomarte más tiempo de tu día." Dijo ella eventualmente soltando sus manos y llevando su cabello tras una de sus orejas.

No volvería a tocar su cara, a oler su pelo, besar sus labios. Hinata ya no era de él. Se le apretó el pecho y quiso llorar pero no lo hizo.

"Siempre tan ocupada. Tu padre debería estar orgulloso, no veo como el evento, bajo tus manos capaces, no sea un éxito." Le sonrió tratando de ocultar que no quería dejarla ir y que esto le dolía más de lo que quería admitir.

"Gracias, eso espero." Hinata le sonrió también; una sonrisa falsa, igual que la de él. Se levantó y él la acompañó a la puerta, sentía que era un error, que debía tomarla del brazo y convencerla de tratar un poco más.

Pero no sería ese monstruo que la tendría atrapada en una relación en donde no podía darle lo que ella quería; ya sabía cómo eso se sentía.

Eres un pendejo Uzumaki.

Callate Kurama.

¿Vas a dejarla ir por una mujer que hace una semana atrás estaba llorando en tus brazos por otro hombre?

No puedo seguir haciendo esto, se ve tan triste.

No estaría así si lo hubieras dejado en tus pantalones, te dije que no soportaría competir con Sakura.

¡Vete al carajo! Lo menos que necesito es consejos morales de un demonio.

Ella abrió la puerta y antes de que saliera por ella la agarró y la besó. No era como besar a Sakura; su corazón no enloquecía, su pulso no se aceleraba, no se sentía desfallecer pero aun así la extrañaría. No sabía cuando volvería a besar a alguien que lo amaba con la devoción que Hinata lo hacía.

Esa realización lo aterro.

"Hinata…" Le susurro sobre sus labios. ¿Y si esta era su única oportunidad de ser feliz y la estaba dejando ir?

Le soltó el brazo y despegó su rostro del de ella. No debía lastimarla más, no podía garantizar eso si continuaban juntos.

"Fui feliz contigo Hinata." Realmente lo fue.

"Yo también lo fui Naruto-kun." Esta vez le dio una sonrisa sincera con sus ojos llorosos. Se giró y se fue.

Al perderla de vista cerró su puerta para recostarse de ella y tirarse en el piso.

¿Por qué te haces esto? Ahora tengo que aguantar tu lloriqueo.

Esperaba que este dolor de lastimar a alguien de esta manera, algún día sanará.

iii

Estaba en un trance caminando a su destino.

Tenía planeado hoy, su primer día libre en mucho tiempo, varias cosas. A pesar de su agotamiento y falta de reposo; hablaría con Naruto a la primeras horas del día, vería a Kurenai luego, quizás también encontrase a sus compañeros de equipo y por último vería a Sasuke, para pasar el resto del día y noche con él.

Eres mi chica Hinata.

Esas palabras retumbaron en su mente cuando visitó a su maestra, mientras aparentaba sonrisas y carcajadas, para su dulce ahijada. La frase, provocó que un lúgubre escalofrío recorriera su espalda todo el tiempo que platicó con sus compañeros de equipo, sobre las misiones que se estaba perdiendo y como iban los arreglos del evento. No tuvo el valor de decirle a su equipo que dejo a Naruto; temía desmoronarse al frente de ellos.

Eres mi chica Hinata.

Hace tanto que no escuchaba esas palabras de Naruto. Casi se acobardó cuando la miró con sus salvajes ojos azules, los que la hicieron sonrojarse y perder la conciencia alguna vez. Pero fue fuerte, ella ya no era su chica y él nunca fue de ella.

Tomó el valor y como mejor pudo, rompió con Naruto. Lo había dilatado lo suficiente y aunque no se veían románticamente tenía que ser clara en que ya no tenían una relación. Pensó que él sería más receptivo, después de todo estaba con Sakura, no contó con que él trataría de buscar arreglar la relación. Se mentiría si dijera que no lo pensó por un segundo, pero solo fue eso, uno segundo.

No había querido pensarlo, porque se sentía horrible la mera idea de ello, pero Naruto no fue bueno con ella. Nunca comprometió nada en la relación, solo tomaba y tomaba. Concluir esto, de alguien que aprecias, era decepcionante. El daño de esa realidad se enlazaba con lo abrumador que era tener que ser ella la que tomara el paso para formalizar el fin de su noviazgo y una inexplicable sensación que no sentía hace tiempo la cubría.

Llegó a su destino.

Parada en la puerta, esta se abrió sin ella mover un músculo. Se encontró con Sasuke, portaba su típico imperturbable semblante. Sin saber cómo ni cuándo, se vio en el recibidor, siendo besaba con fiereza.

"Sa-suke" Dijo con algo de sorpresa tratando como mejor podía responder al feroz beso. Solía ser demandante cuando no se veían por mucho tiempo pero había algo diferente; algo no estaba bien.

"No, no voy a esperar." La empotró contra la pared para abrir su traje sin delicadeza alguna y arrancar su bragas.

"¿Qué… qué es lo mmhg… que sucede?" Trato de hablar entre el lastimoso beso. No lo detuvo pero estaba desconcertada con su extraño comportamiento y sus burdos, casi nerviosos, toques.

"Sucede que quiero ahora." Dijo apático como si en realidad no estuviera interesado.

"¿Aquí? ¿En el recibidor?" Rió nerviosa, viendo como Sasuke se colocaba entre sus piernas.

"No veo por qué no, lo hemos hecho antes en peores lugares. ¿pudorosa ahora?" Sorio burlonamente, había cinismo en su voz también. Estaba molesto.

"N-n-no-no…. no estoy… no estoy lista." Su tartamudeo la invadió, le costaba sacar las palabras.

"Yo lo estoy, ¿no quieres?" Dijo escuetamente colocando su miembro cerca de su intimidad.

Cla.. claro que-que-que si-si-si quie-ro… pe… ahhh" Enterró las uñas en los hombros de Sasuke cuando este la penetró de improvisto, sintiendo como su hombría se habría paso en su rígida cavidad.

"Dime que hicieron." Dijo mirándola a los ojos con frialdad.

"Ahg ¿de qué... qué hablas?" Era difícil seguir la línea de lo que estaba pasando. Llegó con la cabeza hecha un tumulto para ahora tener que entender que le ocurría a Sasuke. Apenas podía mantener los ojos abiertos y un ardor punzante en su intimidad la distraía. No era placentero para él tampoco; no había podido entrar por completo y respiraba con dificultad.

"¿Solo se besaron, o te cojio así?" Dijo cerca de su cuello para succionar en este con fuerza.

"Ahhmg no.. no déjame expli.." Hinata comenzaba a entender lo que ocurría.

"¿Qué vas a explicarme Hinata?" Habló sobre sus labios para entrar más adentro de ella. "¿Tanto querías verlo que lo primero que hiciste hoy fue ir a su departamento? Dudo que sea solo para platicar, se lo insaciable que te levantas, especialmente después de tanto tiempo. No, espera ¿Lo has estado viendo estos días mientras yo esperaba por ti como un idiota?" Había dolor en su voz, se creía traicionado.

"Sasuke no…" Trato de tocarle la mejilla pero él no lo permitió.

"Si, lo se, claramente no cojieron, estas horriblemente apretada, quizás usaste tu boca, eres muy buena con ella, jejejaja no entiendo porque Naruto anda cojiendoce a Sakura cuando tu estas de regalad…"

Hinata lo abofeteo.

Se quedaron mirándose a los ojos. Los de Sasuke rojos y los de Hinata llenos de lágrimas por el coraje y la humillación.

Los celos de ambos se habían tornado insostenibles y la naturaleza de su relación los alimentaban aún más. En más de una ocasión ella también se envenenaba con la idea de él y Sakura juntos. Tomó el nocivo hábito de buscar los días de misiones de ambos y su angustia la llevaba a aparecerse de improvisto en su casa, cada vez que coincidían sus días libres. Sasuke no le daba muchas razones sin embargo Naruto y ella siempre fueron siempre más afectuosos. No quería ni imaginar cómo se sientío al verlos juntos pero no le permitiría que le hablase así; no importaba si simpatizaba con sus celos, no dejaría que la tratara como una cualquiera.

"No hice nada con Naruto pero si lo hubiera hecho no tienes ningún derecho a reclamarme nada." Dijo por fin y se sorprendió de ella misma al notar el control y la precisión con que salieron sus palabras.

Sasuke bajó la cabeza, escondiendo sus ojos bajo su pelo, tenía una mejilla al rojo vivo y su boca se movía con duda. "Yo no… yo no estoy durmiendo con Sakura, pero tú aun..."

"No tengo manera de confirmar eso." Le viro la cara, se estaba sintiendo algo mareada.

"Te estoy diciendo la verdad." Vio de reojo como Sasuke levantaba la cabeza rápidamente.

"¿Y por qué tu palabra vale más que la mía?" Lo enfrentó con ojos entrecerrados para suavizarlos al verlo, Sasuke se veía realmente contrariado; jamás lo había visto así. Sus ojos eran esquivos y sus ojeras resaltaban más de lo usual en su piel.

"¿No te acostaste con Naruto?" El sharingan seguía en sus ojos, recorriendo su rostro con inquietud.

"Te he tratado de decir que solo fui a hablar con él, eso fue todo pero tu... tu…" Hinata comenzaba a sentir una presión extraña en sus ojos. Hace mucho que no tenía nada de intimidad con Naruto y creía que había sido evidente pero al parecer no.

"Él te besó." Debió ser hiriente ver el beso que Naruto le dio de despedida; para ella lo fue. Su pecho le apretaba.

"Si, él me besó." Dijo colocando una mano en la mejilla enrojecida de él, esta vez él no la removió.

"No me gusta cuando..." No dijo más, solo la miro para bajar de nuevo la vista.

"Sasuke…" No sabía como comenzar, si le decía que terminó con Naruto pensaría que sería una buena noticia pero Sasuke era impredecible y la verdad es que no sabía qué quería él en realidad.

"No, no me debes nada, no debí hablarte así." Trató de irse pero ella lo aprisionó con sus piernas; regresandola al dolor en su entrepierna.

"No. No debiste." Lo tomó del rostro para obligarlo a que la viera, las sintió cosquillear y ajenas a su cuerpo. "¿Recuerdas? Soy tuya."

"Hinata." Sasuke cerró sus ojos para abrirlos de nuevo, creyó verlos vidriosos pero su propia visión estaba algo nublada.

"Soy tuya agh" Sasuke se movió ligeramente para acercar su rostro, ya no sentía la molestia en su entrepierna pero la verdad es que no estaba sintiendo nada.

"Eres mía Hinata." Susurro sobre sus labios.

Eres mi chica Hinata.

Hinata no pudo más.

"No-no quería, no quería lastimarlo, creí que él… no lo soportaba más… tenía que terminar… fue demasiado… ¿Por qué… por que me hizo esto a mi Sasuke?" Dijo entre llanto, Sasuke la miró atónito, trató de decir más pero era difícil hablar, sus emociones llevaban mucho tiempo reprimidas y entendió que era lo que sentía desde que terminó la conversación con Naruto; alivio. Naruto le causó el mayor de los daños el día que le propuso el intercambio y sin saberlo desde ese día su noviazgo había terminado. "Lo siento se... se que no te gusta que hable de Naruto yo... yo..."

"No Hinata, esta bien, esta bien." Sasuke le anido su cabeza en su pecho y la abrazo fuertemente.

"Es solo que... que no quería que… fue más difícil de lo que creí, no pensé... él, yo, él no quería y yo aun así… lo termine, se siente mal pero… pero lo peor…. es que también me siento... me siento aliviada y eso me hace alguien horrible, soy horrible, soy horrible… soy una horrible pers..." No pudo continuar, se sintió ligera y se dio cuenta tarde que se desmayaba.

"Lo siento Hinata, lo siento, perdóname, por favor perdóname, perdóname, debí de..." escuchaba a Sasuke decir una y otra vez.

¿Que tenía que perdonar? La crudeza con la que la recibió, la crueldad de sus palabras, el que Naruto no la amase, lo decepcionante que fue su noviazgo, el que por fin sentía que podía respirar después de mucho tiempo y él terminaría rompiendo su corazón porque nunca dejaría a Sakura por ella.

Tenías razón Sasuke, debí dormir y comer mejor.

Hinata perdió por completo la conciencia.


Este capítulo fue uno de los más difíciles de escribir. El trauma de Hinata y Neji de ser partes de un clan extremadamente estricto y severo, el punto de vista de Naruto y el encuentro de Hinata y Sasuke cargado de celos, resentimientos y trauma; no voy a mentir, incluso hubo algo de lagrimas de mi parte al crear este capítulo así que espero que ustedes no lo sufran tanto y confíen en los personajes de esta historia. Recuerden que esto es ficción y no promuevo ningun tipo de violencia especialmente entre parejas. Mis personajes; todos ellos de diferentes maneras, estan pasando por diferentes tipos de trauma y aun así no justifico la violencia que cualquiera de ellos realizan. Asi que si alguno o alguna de ustedes no se sienten cómodos con este capítulo es valido y entendible, si están pasando por cosas semejantes, y no se sienten a gusto con sus relaciones, cualquier decisión que tomen mis personajes en el futuro no es validación ni romantización de la violencia entre parejas en la vida real. Esto es puro entretenimiento. Gracias a ElyBet y compañía; los comentarios son siempre lo mejor de ser parte de este pasatiempo. ElyBet; gracias por las felicidades, ¡felicidades a ti también! Espero que no me mates; por fin Hinata dejo a Naruto pero te lo presento en un capítulo tan pesado y difícil de leer. Espero que luego valga la pena. ¡Besos para ti también! Gracias de nuevo a todos por leerme; hasta el próximo capítulo.