Capitulo 0: Sekeryutei.

HUECO MUNDO

¿Qué sentido tenia ser rey, si no tenia nada que gobernar? Era la encrucijada que pasaba constantemente la mente de Barragan, aquel quien luego de infinitas batallas se corono como el Hueco mas fuerte.

Y, aun así, ya no había nada más que alcanzar. No importaba cuanto tiempo pasara, cuantos siglos sucedieran, ya nada lograba generara aquella sensación de éxtasis que logro en su época mas añorada.

¿Debería hacer que todos sus súbditos peleasen entre ellos, para descartar a los débiles y premiar a aquellos que merecen su atención?

Tal vez así lograría calmar el aburrimiento que le invadía.

- "Rey Barragan."

Una voz sonó al lado de su trono, un lugar que pocos huecos soñarían en alcanzar.

No tenia que voltear para adivinar quien era.

- "Szayelaporro. ¿Qué es lo que necesitas?"

Szayelaporro Granz, un Vasto Lord que empezó a ser temido en las arenas de Hueco Mundo debido a su crueldad al momento de cazar. A diferencia de otros Hollows que solo buscaban cernirse como los mas poderosos, este era distinto.

Un Hueco único en su naturaleza, cuya única hambruna era descubrir todo lo oculto que ofrecía el mundo. Por ello es por lo que se ganó el apodo del "alquimista."

En cualquier otra ocasión Barragan le hubiera asesinado por hacer pensar a sus súbditos que este Vasto Lord pudiese atreverse a sobrevivir a su Respira, pero los experimentos que le mostraba servían como fuente de entretenimiento.

- "Hay algo que necesito que vea."

Entre sus manos aparece un papel que le es entregado. El Rey de Hueco Mundo mira esto con aburrimiento.

- "¿Es esto? ¿Un miserable pedazo de papel? No pongas a pruebas mi paciencia. Ya los escritos no son entretenidos para mí."

- "…"

Szayelaporro Granz cierra sus ojos, sin dar respuesta alguna.

- "Absurdo, ¿Esto era lo único que tenías para darme? Lárgate de mí vista si no tienes nada más que ofrecer."

Aquel humo negro característico de su habilidad más temida inunda la hoja, con el único fin de deshacerse de ella.

Pero…

- "¡¿-?!"

La hoja no cede, el papel permanece en sus manos sin deshacerse en polvo como debería serlo.

En su lugar, un brillo verde parece oponerse ante el poder del Rey.

- "… ¿Qué es esto?"

Letras grabadas en energía espiritual verdosa brillan.

Yo, aquel que despertará...

Soy el Dragón Celestial que robo los principios de la dominación de Dios...

Yo me río del "infinito" y desprecio el "sueño"...

Yo me convertiré en el Dragón Rojo de la dominación...

¡Hundiré el mundo en las profundidades del purgatorio carmesí!

Barragan no puede evitar apretar la hoja. Es incierto si es con éxtasis o furia.

- "… ¿Dónde conseguiste esto, Szayelaporro?"

- "Uno de mis asistentes encontró el papel sumergido bajo tierra en las profundidades de hueco mundo."

Responde con tranquilidad, mientras graba las palabras escritas en su mente.

- "¿No había nadie más cerca?"

- "Extrañamente, no. Incluso cuando este pedazo de papel liberaba un Reiatsu que para los Menos pudo haber sido tentador, nadie se atrevió a tocarlo, ni siquiera dar un paso."

Peculiar.

¿Era acaso la única evidencia de una leyenda que existía incluso antes que él? Inconcebible, él existió desde que Hueco Mundo fue establecido.

- "… Toma todos los hombres que necesites."

No había necesidad de dar la orden completa.

Desde el momento que Barragan tomo interés, Szayelaporro comprendió las intenciones de aquel a quien llama "Rey".

Quien sea que haya escrito ello, o quien sea que quien se refiera la leyenda debía ser encontrado.


- "¡Y entonces el poderoso emperador rojo se cernió sobre aquel fénix que buscaba robar lo que era suyo!"

Una voz gruesa y poderosa retumbo en lo oculto de los arboles del Bosque Menos.

Un enorme dragón, con escamas de color carmesí que contrastaban con el paisaje blanco y negro que le rodeaba. El centro de su pecho era decorado por una enorme joya color esmeralda que parecía brillar ante la poca luz de la luna que caía en él.

- "Hmmm… No me termina de convencer…"

Alza un objeto que tenia en sus garras. Una hoja de papel, que parecía tener grabado en energía un texto de varios párrafos.

- "Como sea, no es como si alguien mas que yo lo leyera."

Se encoge de hombros, mientras se voltea con el papel en mano.

FUUUUUUUSH

Con un manotazo mueve grandes proporciones de arena de donde estaba. Una capa de polvo es alzada, pero de un soplido despeja el área.

Dentro de la arena se ven múltiples papeles esparcidos en el área.

- "Veamos… Si mi mente no está recordando mal…"

Con su garra libre empieza a mover uno que otro papel. Nota por encima algunas palabras escritas.

Venció al Dios del engaño…

La bestia del apocalipsis fue….

Pero ninguna de ellas le es importante en este momento.

- "Este recuerdo debe quedar por aquí."

Posiciona la hoja que tiene en su mano un poco mas arriba de una hoja que esta mas oculta que todas las demás.

Sus ojos se quedan pegados a aquel papel en particular. Con sus gigantes dedos los toma, mientras concentra un poco de su poder ahí para que los grabados que fueron puestos se observen.

E ahí, donde en vez de palabras ve un dibujo que parecía captar hasta el más mínimo detalle.

Una figura que podría hacer desmayar al que sea.

Unos ojos azules que embriagaran a cuál sea quien le mirase.

Y su pelo… Su pelo carmesí que ondeaba con el viento.

- 'Presidenta…'

Sin importar cuanto tiempo pasara, cuantas veces viera aquella imagen, la única palabra que se le venia a la mente era esa.

¿Presidenta? ¿Qué diablos significaba eso?

- "… Sigh."

Suspira. Siempre que observaba este dibujo lo único que lograba era bajar su moral.

La añoraba. La deseaba. Quería ir a su lado y preguntar sobre ellos.

Porque era tan importante para él.

Preguntar sobre estos recuerdos.

Pero… Lo más importante…

¿Por qué no estaba a su lado?

- "… Bien."

El Dragon entierra el papel ilustrado bajo tierra. Sale del hueco con rapidez.

FUUUUUUUUUUUSH.

De un manotazo vuelve a posicionar la arena sobre los papeles escritos.

- "… Por aquel poder que se me concede, aquellos que estén bajo la luz de la luna que no sean capaces de venir a este lugar."

Un enorme circulo mágico aparece en la zona, que con el pasar del tiempo se deshace en motas de luz esmeralda.

- "… Y con esto…"

Con una velocidad vertiginosa se alza al cielo.

- "Veamos… Que dirección debería tomar…"

Sus ojos vagan por el basto mundo que no parece cambiar.

- "Hmmm… Bah, cualquier lugar está bien."

Finalmente decide irse hacia el norte, en busca de cualquier cosa que le ayude a recuperar parte de sus recuerdos.

Ese era su único propósito.

No importaba cuantos siglos tomara, el recuperaría aquello que perdió.

- "…"

Sus ojos se entrecierran.

- "… Quisiera tocar unas tetas."

Y con esas palabras, desaparece en un enorme brillo verde que ningún hueco pudo alcanzar a percibir.