Hola
Mientras escribía esta historia, pensé mucho en encontrar en una canción adecuada para escuchar al momento de escribir este final. Parecía no encontrar alguna... Hasta que vi 86, y el ending me atrapó por completo. Avid, de Sawano Hiroyuki, fue esa canción que me acompañó durante este proceso.
Gracias por estar aquí.
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 17.A (Primer Final): La historia que se repite sin principio ni fin
Inclinándose, terminó de acomodar las flores blancas que había llevado para Fate en uno de los jarrones de mármol que estaban junto a la lápida, y se enderezó para observar su trabajo, con una sonrisa de satisfacción.
Era bastante temprano. La brisa matutina aún contenía esos restos de humedad que regaban el pasto con el rocío de la mañana, pero con el largo abrigo que cubría su torso no sentía frío. A esa hora, y con tan pocos asistentes a mitad de la semana, en el amplio cementerio predominaba el silencio.
Aún cuando el día anterior se había ido a la cama bastante tarde, Rein se había asegurado de colocar la alarma de su reloj despertador para levantarse a una hora que le permitiese pasar por ese lugar antes de encaminarse a la TSAB. Ese día, por sobre los demás, sentía que debía visitarla.
Se cumplía un año desde su partida.
Y en ese año, había pasado tanto.
Recordaba claramente como apenas una semana después de la muerte de Fate, aún con el dolor de su ausencia fresco en su ser, desde el comité le solicitaron presentar una publicación más extensa relacionada con sus conclusiones acerca de la larga investigación que llevó con su fallecida colega.
La rabia que había sentido ante la falta de tacto del comité al tratar de capitalizar la ausencia de Fate, insistiendo que la dejara fuera de los créditos del trabajo cosa a la que se negó rotundamente, y el pesar que se había alojado en su pecho luego de haber leído varias veces la bitácora de su compañera, transformó el escrito científico en una disertación filosófica ante el dilema ético que podría causar el intentar acceder a un mundo paralelo para manipularlo, y los riesgos que conllevaba esa acción. Aunque no todo el comité se mostró complacido con sus conclusiones, la publicación de la investigación generó un intenso debate entre la comunidad científica encargada de estudiar las complejidades del tiempo, y de teorizar acerca de los universos paralelos.
Unos meses después recibió la noticia de que la publicación había sido nominada a uno de los premios más importantes de la comunidad. Sin podérselo creer siquiera, luego de dos meses más recibió en su oficina un sobre sellado con el veredicto del jurado que calificaba esos trabajos.
La publicación, dedicada a Fate, había ganado el primer lugar. Adicionalmente, le habían otorgado a su amiga un reconocimiento honorífico, de manera póstuma, por haber dedicado su vida al desarrollo de esas ideas.
En parte, esa era la razón por la cuál se había acostado tan tarde la noche anterior: Se había quedado celebrando con Hayate la victoria que habían logrado arrebatarle al comité. Gracias al renombre que había adquirido la investigadora Fate Testarossa, no les quedó más remedio que autorizar la instalación de una placa conmemorativa con ese reconocimiento, entre los jardines de la terraza del edificio.
Casi podía imaginarse la cara de satisfacción que hubiese puesto su rubia colega, con esa sonrisa de autosuficiencia que le daba un aura de sabelotodo, al ver la reluciente placa con su nombre. No solo había completado el sueño de su madre, sino que también se había hecho de un nombre propio en el proceso.
Ya no se referirían a ella solo como la hija de la Dra. Precia. Ahora, en los círculos científicos se hablaba de la Dra. Fate Testarossa, una de las mentes más brillantes de su generación, que se había ido demasiado pronto.
- Así que lo logramos ¿Eh? - le habló Rein a la lápida, con una sonrisa.
El sonido de unos pasos acercándose hizo que se girara.
A algunos metros de distancia divisó a Nanoha, quién se acercaba al lugar donde se encontraba. En su regazo sostenía firmemente un paquete de rosas.
A Rein le pareció curioso que, entre tantas opciones, a Nanoha le hubiese dado por llevarle rosas rojas a Fate, justo ese día.
- Buenos días Rein - saludó Nanoha.
Devolviéndole el saludo y con una ligera inclinación de cabeza, Rein se hizo a un lado para darle espacio a la cobriza, quién se arrodilló frente a la lápida para poder posicionar las flores que había llevado dentro del otro jarrón vacío, ubicado al lado contrario del que contenía las flores de Rein. Al terminar, Nanoha se levantó y se posicionó al lado de la investigadora.
- Es bastante temprano ¿No? - comentó Rein, casualmente.
- Sí, eso parece - concordó Nanoha - Está bastante tranquilo a esta hora. Por cierto, supe lo del premio. ¡Felicitaciones!
- Gracias - agradeció la mujer, con una sonrisa - Aunque el verdadero crédito es de ella - añadió, señalando hacia la lápida.
Al escuchar esas palabras una sonrisa melancólica apareció en el rostro de Nanoha, sin poder evitarlo.
- Fate siempre fue brillante - murmuró.
Rein casi se pone a reír en ese instante. Le resultaba tan irónica la situación que a esas alturas sólo le daba gracia el darse cuenta que, Nanoha, estaba poniendo prácticamente la misma cara que había visto tantas veces en Fate en las ocasiones donde habían hablado honestamente de la cobriza.
- Son tal para cuál - dijo entre dientes Rein.
- ¿Qué dijiste? - preguntó Nanoha, confundida.
- Que son tal para cuál - repitió Rein, más alto para que Nanoha pudiese escucharla claramente.
Un leve sonrojo empezó a extenderse por las mejillas de la cobriza. Si Hayate se hubiese decidido a acompañarla a esa hora seguramente le estuviese dando un tirón de orejas, pero ya era muy tarde para callar. Había visto cómo su amiga había preferido callar antes de ser sincera con lo que sentía y pensaba, solo para que esos sentimientos la llevaran a la tumba mientras se refugiaba en la ilusión de otra realidad.
Ella no cometería ese mismo error. Sería sincera, aunque no fuese lo más políticamente correcto.
- Supongo que ahora que es algo de dominio público puedo decirlo. ¿Leíste el resumen de la investigación? - le preguntó a Nanoha.
- Sí - confesó la cobriza - A pesar de que no es mi área, no pude evitarlo.
- Entonces, ya sabes de lo que realmente se trató la investigación todo este tiempo - concluyó Rein
- Vidas paralelas - susurró Nanoha.
Haciendo una pausa, Rein suspiró.
- Ella siempre te amó - le dijo a Nanoha.
Nanoha no pudo evitar estremecerse ante esas palabras, pero, si esa exposición de hechos la había afectado, ni siquiera estaba preparada para escuchar el resto.
- Fate te encontró en su realidad paralela - confesó Rein - En esa realidad se atrevió a decirte todo lo que en esta otra realidad no te dijo, y en esa realidad también se enamoró de ti.
Las lágrimas empezaron a formarse en la comisura de sus ojos sin que Nanoha pudiese evitarlo. Rein, observando su reacción, decidió que había llegado el momento de que Nanoha supiera toda la verdad. Pidiéndole que esperara unos minutos en ese mismo lugar, fue hasta su automóvil casi a la carrera y, rebuscando en su bolso, encontró lo que buscaba.
Había sido una corazonada lo que la había hecho guardar ese preciado objeto en su bolso antes de ir al cementerio. Y, en esa realidad en donde las casualidades parecían no existir, le pareció la sincronía perfecta.
Al fin y al cabo, había leído tanto el contenido de esas páginas que prácticamente se las sabía de memoria.
Corriendo de regreso hacia una Nanoha que luchaba por secar sus lágrimas, le extendió a la mujer el cuaderno negro que Fate le había entregado antes de morir.
- Esta fue la bitácora de viajes de Fate - indicó Rein, solemnemente - Allí están descritos prácticamente todos sus viajes y, en consecuencia, todas las veces que se encontró contigo en la otra realidad. Créeme cuando te digo que describió hasta el más mínimo detalle - agregó, con una risita - El penúltimo viaje no pudo escribirlo porque luego tuvimos que internarla en el hospital, pero añadí una nota con lo que me contó que sucedió. Fate dejó esa bitácora en mis manos antes de morir, pero me da la impresión de que estará mucho mejor en tu poder.
Con manos temblorosas Nanoha tomó la libreta, acercándola a su pecho como si con ese acto pudiese aferrarse físicamente a Fate, aunque ya no estuviese allí.
Rein, entendiendo que ya no había mucho más que hacer, miró su reloj y se dispuso a marcharse, no sin antes decirle una última cosa.
- Nunca sabremos qué vio en su último viaje. Lo único que sé es que me pidió viajar una última vez antes de morir porque quería verte. Espero… De todo corazón espero que haya podido encontrarte, aunque haya sido en esa otra realidad.
Nanoha, sin poder contener la curiosidad, aprovechó que Rein se alejaba a paso firme y abrió la libreta para revisar su contenido.
Al ver la desesperada caligrafía de Fate rompió a llorar.
Cuando miró el reloj que colgaba en la pared del laboratorio se dio cuenta de que era tardísimo. Por eso mismo, se sorprendió aún más cuando escuchó el timbre, anunciando que alguien esperaba fuera del otro lado de la puerta de acceso.
- ¿Quién podrá ser a estas horas? - se preguntó, mientras se levantaba de su asiento.
Al ver a Nanoha del otro lado de la puerta tuvo que parpadear un par de veces para asegurarse de que estaba viendo bien, y no era el cansancio que le estaba jugando una mala pasada.
- Tengo algo que pedirte Rein - dijo Nanoha al verla abrir la puerta de acceso.
Antes de hacerse a un lado para dejarla pasar, Rein sonrió. Su sonrisa no se desvaneció cuando la invitó a adentrarse al laboratorio, ni cuando le pidió que se sentara. La mirada de determinación que mostraban los purpúreos ojos de Nanoha, junto al horario de su visita, solo le hacían reconocer desde antes el motivo de la presencia de esa mujer en el laboratorio. Casi como si fuese un reflejo involuntario, al sentarse sus ojos se desviaron por una fracción de segundo hacia el escritorio vacío que, tiempo atrás, había ocupado su compañera de investigación.
Definitivamente eran tal para cual.
- ¿Leíste la bitácora? - preguntó Rein, aunque ya sabía la respuesta.
- La he leído todas estas noches - contestó Nanoha.
- Lo supuse - admitió Rein - Cuéntame Nanoha ¿Qué era eso que estabas necesitando?
Con un fuego indescriptible en su mirada, Nanoha habló.
- Quiero ir a esa otra realidad paralela.
Al escuchar esas palabras, Rein soltó una carcajada. Nanoha hizo una mueca, empezando a molestarse, pero antes de que pudiera levantarse Rein recuperó la compostura y se acomodó en su asiento.
- No quise ofenderte - explicó Rein - Solo que me parece curioso que quieras hacerlo y, aún así, no puedo decir que no me lo esperaba. Ahora, respecto a tu petición, en teoría, tendría prohibido hacerlo.
- Entiendo - murmuró Nanoha, sin poder ocultar su decepción.
- Pero a estas alturas me importa una mierda las prohibiciones del comité - continuó Rein - Digamos que, con motivos educativos, conservo un poco de RF6. Así que podemos hacerlo.
- ¿¡En serio!? - exclamó la cobriza, visiblemente emocionada.
- Sí, en serio. Eso sí, sólo podremos hacerlo una vez. Ya tuve suficiente con la obsesión de Fate como para tener que cargar contigo en mi conciencia. Ah, y está demás decir que requiero tu absoluta discreción. Nadie podrá enterarse de esto, ni siquiera Hayate. ¿Tenemos un trato? - inquirió Rein, extendiendo su mano
- Tenemos un trato - confirmó Nanoha, mientras estrechaba la mano que Rein le ofrecía.
Durante los minutos siguientes Rein la hizo pasar a la sala de pruebas, invitándola a subir a la camilla mientras preparaba los equipos. Una vez los electrodos estuvieron posicionados en su cuerpo, la mujer se ausentó por un corto momento solo para regresar con una pequeña cantidad de un líquido verde en un tubo de ensayo, pidiéndole que lo sostuviera mientras preparaba en una jeringa un sedante suave.
- Bien, te explicaré como funciona - empezó a decir Rein- Nunca supimos por qué Fate regresaba siempre a una misma realidad. Por los reportes que tuvimos de otras pruebas sospechamos que la realidad a la que tenemos acceso suele ser distinta para cada persona, pero de lo que sí nos dimos cuenta es que, al viajar a esa otra realidad por primera vez, muy probablemente llegues a algún recuerdo en donde anteriormente hayas tenido la oportunidad de tomar una decisión importante. Sabiendo esto, toma la decisión que creas ahora que es la correcta ¿Entendido?
Nanoha asintió, y Rein la invitó a beber el líquido que se encontraba en el tubo de ensayo.
Tragando con dificultad el líquido, que resultó ser más viscoso y amargo de lo que ella pensaba, dejó a un lado el material de vidrió y le permitió a Rein acercarse lo suficiente como para sentir luego el ligero pinchazo de la aguja.
- Buen viaje, Nanoha - escuchó decir a Rein, antes de que sus ojos se cerraran.
Cuando abrió nuevamente los ojos casi suelta un chillido de la impresión.
Miró a su alrededor, visiblemente confundida. Rodeada de libros, reconocía la biblioteca de la secundaria a la que había asistido en su juventud. Solía quedarse estudiando durante las tardes en la biblioteca luego del término de las clases ya que, para ella, el sacar buenas notas significaba tener mayores posibilidades de obtener una beca, aunque fuese parcial, para poder ir a la universidad y así cumplir con el deseo de sus padres.
Aunque, pensándolo bien, en esos momentos aún no estaba tan segura de si eso era lo que realmente quería.
Intentando calmarse, recordó la sensación que había descrito Fate al tener acceso también a los recuerdos de la otra realidad. Respirando profundamente se enfocó en tratar de recordar lo que estaba haciendo, y la facilidad con la que esos recuerdos llegaron a su cabeza la abrumó.
Según lo que recordaba ya había terminado de estudiar. Ese día había decidido parar un poco antes porque se sentía cansada, así que había optado por regresar antes a casa.
Siguiendo sus deseos, se acomodó la mochila sobre uno de sus hombros y se apresuró a salir de la biblioteca. A medida que caminaba por los pasillos de la secundaria su asombro crecía, al darse cuenta de que lo que veía se sentía tan real que, en otro momento, hubiese sido capaz de creer que simplemente se trataba de un sueño hiperrealista.
Su curiosidad hizo que se acercara al cristal de la caja que cubría el extintor de incendios, solo para poder ver su reflejo.
Desde el cristal una Nanoha adolescente le devolvía la mirada, con las mejillas redondeadas y menos marcas de estrés sobre su rostro. Ya para ese tiempo había empezado a atarse el cabello en una coleta ladeada.
Miró unos segundos más su reflejo antes de retomar su camino hacia la salida de la secundaria.
Y al salir, encontró a la persona que estaba buscando.
Bajo la sombra de un gran árbol estaba sentada Fate. La adolescente rubia tenía su mochila a un lado, y parecía estar leyendo un libro con el ceño arrugado por la concentración. Luciendo la chaqueta que la identificaba como miembro de uno de los equipos deportivos de la secundaria, algunos mechones rubios le caían sobre la cara, haciéndola ver adorable.
Desde la secundaria Fate le había gustado. La joven deportista también pertenecía al cuadro de honor de la secundaria por sus excelentes notas, cosa que Nanoha siempre había admirado, además de que era bastante atractiva. Siempre tenía una sonrisa amable en el rostro y, a pesar de su popularidad, no se aprovechaba de la influencia que podía tener. Era todo lo que una adolescente necesitaba para tener un crush instantáneo.
Nanoha la había observado desde lejos durante toda la secundaria pero, considerando que siempre había sentido que no destacaba lo suficiente como para poder estar al lado de Fate, pensaba que la rubia estaba completamente fuera de su alcance. En esos momentos nunca hubiese pensado que, años después, se acercarían tanto como para enamorarse de una manera tan intensa que, aun después de haberse separado, seguían anidando en el pecho de la otra, como un latido oculto, una marca que no se podía borrar.
Siempre había querido hablarle, pero nunca lo había hecho.
Quizá esa era la oportunidad de enmendar ese error de su pasado.
Con paso firme y una determinación que a esa edad aún no desarrollaba, se acercó al árbol donde se encontraba Fate.
- ¡Hola! - saludó alegremente - ¿Te molesta si me siento también a estudiar aquí?
Fate la miró, con su rostro iluminándose con una sonrisa, y se hizo ligeramente a un lado para darle espacio en la sombra.
- ¡No! Para nada - dijo Fate.
- Por cierto, soy Nanoha, Nanoha Takamachi - comentó al sentarse al lado de Fate, extendiéndole la mano - Estoy en la otra clase.
- Un gusto conocerte Nanoha - se apresuró a decir Fate, estrechando la mano que Nanoha le extendía - mi nombre es Fate.
Con la calidez de la mano de Fate envolviendo la suya supo que esa siempre había sido la decisión correcta.
Esa era la oportunidad de hacer las cosas bien.
De volver a empezar.
Final A.
N/A: Resulta irónico cómo la decisión de Nanoha, que terminó por alejarlas definitivamente en la realidad original, la llevó a desear lo mismo que Fate: Encontrarse en otra realidad, para verla de nuevo y hacer esta vez las cosas bien. Terminaron por ser dos almas que se buscaron eternamente, en una o en otra realidad, en todos los mundos posibles, alejándose solo para encontrarse de nuevo en un mar de realidades infinitas.
Yo también espero que Fate haya podido encontrarla nuevamente antes de partir de esa realidad en donde Nanoha se convirtió en solo un anhelo imposible.
Me preguntarán: ¿Qué pasó con Nanoha después?. Esa es una muy buena pregunta, pero creo que solo tendría una respuesta posible. Nanoha, al igual que Fate, terminaría obsesionandose con la idea de alcanzarla en otra realidad. Probablemente sin la ayuda de Rein (quién se reirá de nuevo por lo similares que ese par terminaron siendo, pero se negará a ayudarla en esa encrucijada por su propia paz mental) le tome muchos años conseguir algún compuesto similar que le permita alcanzarla de nuevo. Esta obsesión le hará perder muchas cosas, como su matrimonio, pero eso no la hará dejar de insistir en descubrir esa vía de acceso a esa otra posibilidad de encontrarse nuevamente con quién siempre fue el amor de su vida. Quizá más tarde que temprano, estoy segura de que encontrará la manera, de verla aunque sea una última vez más.
Gui: Se me había pasado por completo ese paralelismo! Muchas gracias por darme ese nuevo punto de vista. Así es... En esa realidad para ellas no fue suficiente. Afortunadamente, cada a una a su manera, encontró la manera de regresar para arreglarlo, así fuese en una realidad distinta. Espero que esta ruta no le haya hecho tanto daño a tu corazón! Qué tengas una muy buena semana.
Nadaoriginal: Ten por seguro que cada vez que escribí la palabra llorar era porque estaba llorando yo también, querido amigo. Y bueno... Algunas despedidas son bastante amargas, como esa, y muchas otras más. Muchas gracias por acompañarme hasta el final de esta ruta! Aún estoy muy consciente de que prefieres los finales felices jajaja. El próximo domingo, quizá. Qué tengas una excelente semana.
Muchas gracias por acompañarme en esta dolorosa ruta. El domingo daremos un nuevo salto en el tiempo para regresar al capítulo 12, esta vez de la ruta B, que nos mostrará qué hubiese sucedido si la decisión de Nanoha hubiese sido distinta.
Nos leemos pronto.
