Nick se sentía miserable. El efecto de las aspirinas que tomó al llegar al almacén se estaba desvaneciendo, la noche se estaba acercando y no había podido comprar nada, el problemático coche seguía aparcado a la vista del público y una conejita ansiosa no paraba de revisarlo con la mirada mientras buscaba cualquier cosa en su intento de ponerlo cómodo.
"Aquí tiene señor Zorro" el conejito dejó caer la bolsa de guisantes congelada en su estomago.
"Gracias pequeña zanahorias" La hinchazón de su ojo agradeció el frío repentino.
"¿Duele mucho? "
Nick notó la preocupación en su pregunta. La niña había sido arrastrada de arriba abajo desde que empezó a cuidarla. Pudo ver miedo en su expresión cuando Sam y Finnick le habían gritado todos los insultos posibles en su cara antes de abandonarlo en la calle, sus manos habían temblado ligeramente mientras le estaba ayudando a levantarse de la nieve amontonada.
Y a pesar de eso, ella se había quedado. Incluso se preocupaba algo por él.
"Como si un mosquito me hubiera picado, apenas lo siento pelusa" la conejita formó una pequeña sonrisa.
¿Cómo crees que te mirará cuando sepa que le mentiste? Será mejor no encariñarse. Big ha dado una semana para arreglar este lío en silencio, esa es la única razón para mantenerla. La única razón por la que ella sigue aquí.
Nick barajó sus opciones en silencio. Finnick había rechazado, contundentemente, ayudarlo en su plan improvisado, llamándolo idiota por intentar una jugada tan arriesgada contra el Sr. Big. Sam no se había contentado con palabras para rechazarlo, la punzada en su ojo era una prueba.
Deberías unirte a ellos y prepararte para dejar la ciudad.
El pensamiento se mantuvo en su mente como un bicho molesto del que no podía deshacerse. Recoger algunas cosas aquí y allá, visitar algunas conexiones para una identidad falsa, no era difícil, todo lo contrario, parecía una solución sencilla a todos sus problemas.
No tengo nada en esta ciudad.
"¿Necesita más cosas frías? "la bola de pelusa anunció su presencia, contradiciendo ese último pensamiento y recordándole su única razón por la que no podía unirse a Finn en su fuga.
¿Qué pasará con ella? No parece haber tenido suerte en el sistema, Big tampoco dejará que algo relacionado con Mc Jumper ande suelto por la ciudad ¿Debería llevarla conmigo?
Los ojos grandes del conejo seguían esperando su respuesta a la pregunta anterior. Nick se sintió lejano de la habitación, mezclando sus recuerdos de si mismo en las calles con la imagen del conejito viviendo algo similar. No podía hacerle eso a un niño, a pesar de la circunstancia tan desesperada en la que estaba.
"Estoy bien mini zanahorias" Nick pensó en la única pista que disponía para que este improvisado plan saliera bien "Todo esta bien"
Puedo cuidarla una semana, no será difícil ¿Qué necesitaba un niño? Ropa, comida y un lugar para dormir. Yo tengo todo eso.
Observó en silencio los armarios casi vacíos que quedaban tras el desayuno sorpresa de la pequeña zanahoria. El viaje a la tienda era inevitable, tendría que conseguirle algo de ropa para estos días también. En todo el tiempo que llevaba con ella, no había visto una mochila o algún tipo de equipaje con los elementos básicos.
Sin mencionar el problema del coche. Será mejor movernos antes de tener un detective acusándonos de homicidio en la puerta.
"Muy bien pelusa, arriba esas orejas, vamos a ir al centro comercial" proclamó mientras saltaba del sofá, si se daban prisa podrían conseguir todo lo que necesitaban hoy mismo. La conejita se quedó completamente quieta ante sus palabras.
"¡¿En serio?!" ella botaba emocionada sobre sus propios pies.
"Claro, tengo algunas compras que hacer. Además, puedes ayudarme a escoger la comida"
"¡Muchas gracias Sr. Zorro! ¡Siempre he querido ver un centro comercial! "Aquello llamó la atención de Nick, la conejita lo abrazaba como si le hubiera traído la misma luna. ¿Qué clase de vida había tenido para no haber estado nunca en un centro comercial?
"No hay de que pequeña zanahoria" le devolvió ligeramente el abrazo. Divertido ante su ataque emocional, pasó inconscientemente su pata por su cabeza en una caricia corta. Sus ojos se abrieron sorprendidos al darse cuenta de su desliz, sin pensarlo, cambio la dirección de su mano a los lentes que ella aún llevaba, retirándolos fluidamente "Voy a tener que robarte estos "comentó con burla, intentado esconder su incomodidad.
Ella se vio angustiada sin la barrera de los lentes. Sus manos fueron directamente a la capucha en su espalda, estirando la tela hasta esconderla de su mirada.
"Yo…yo no…" ella comenzó a decir, tropezando con sus propias palabras en su intento de protestar "Mis ojos…"
"Escucha mini zanahorias "Comenzó Nick, agachándose a su nivel mientras le sujetaba los brazos tensos que tiraban de la tela "Muchos mamíferos me han mirado igual que a ti, no les gusta lo que somos" ella empezó a temblar " Pero eso no significa que seamos malos ¿Crees que soy un monstruo?" ella negó silenciosamente " Ahí lo tienes, si esa gente te mira mal solo sonríe, por que eres mejor que ellos y lo saben"
"¿Mejor?" su cabeza se alzó ligeramente sin descubrir sus ojos.
"Todos esos tontos solo nos envidian pelusa" Nick llevó una mano a su pecho "Yo, un zorro tan elegante e inteligente, causa envidia por donde sea que va" el tono pomposo y su exageración hicieron reír al pequeño conejo "Y tú, con esos bonitos colores que la misma Gazelle quiere tener, también eres un modelo mejorado de conejo"
Ella sonrío ligeramente con sus palabras, pero el recuerdo de los mamíferos, escrutándola con ceños fruncidos volvió a su mente "Pero…ellos seguirán mirándome" la pata de Nick levantó su capucha repentinamente, dejándola ver su mejor sonrisa de estafador.
"Es fácil pequeña zanahoria, no dejes ver que te importa la mirada de esos tontos" los lentes se posaron en sus ojos esmeraldas, escondiendo la hinchazón de su ojo derecho "¿Quieres que te enseñe?"
La conejita observó temerosa la mano extendida, el zorro no parecía tener miedo de sus problemas, incluso mientras le gritaban con furia había mantenido una sonrisa despreocupada.
Ella quería dejar de tener miedo.
El zorro y el conejito salieron del almacén, con los lentes negros decorando el hocico del zorro.
Tras unos minutos conduciendo, Nick observó su primer destino a la vista. El taller destartalado funcionaba desde hacía años como desguace para coches robados. La conejita vio nerviosa la puerta del coche al notar como se detenía delante del edificio. Desde el principio se había escondido de las ventanas, nerviosa sin su capucha para protegerla.
"No te separes de mi pelusa" dijo Nick mientras bajaba del coche "Si estas a mi lado no te pasará nada" Por que todos se centrarán primero en el zorro añadió mentalmente.
Ella bajo del coche, pegándose a su espalda tan cerca que notaba como rozaba su cola. Nick avanzo hacia el taller, con un conejito literalmente pisándole la cola. El coyote que había a la entrada le dio un asentimiento dejándole pasar, al entrar al lugar el humo molestó la nariz del zorro.
Esto no puede ser saludable sus sospechas se confirmaron al oír la tos de la joven conejita. Retiró un pañuelo rojo de su bolsillo y se lo tendió a ella para que se protegiera su nariz.
"Bueno, bueno, quien lo iba a decir, no te veía como un tipo paternal Wilde" comentó un tejón de miel acercándose a ellos "Aunque, tampoco te imaginaba vivo después de oír sobre tu visita al Sr. Big. Supongo que hoy es un día de sorpresas"
"Yo también me alegro de verte amigo" respondió con sorna Nick "Después de todo, no me gustaría irme de este mundo sin recordar nuestros buenos tiempos" Las últimas palabras alteraron al tejón, la única vez que Wilde y él se llevaron, relativamente bien, habían estado estafando al mismísimo Sr. Big.
"Esta bien, esta bien, no hace falta mostrar las garras ¿Qué quieres Wilde?"
"Quiero que me hables de Mc Jumper" la niña levantó las orejas al oí el nombre de su antiguo tutor.
"¿El conejo? No se mucho de él, apareció hace solo una semana por Tundratown, armo un escándalo en los salones de juego que cabreó a Vinny. Me sorprende que haya vivido tanto tiempo"
"¿Qué me dices de Dorothy Brown?" El tejón quedo en silencio. El nombre no le sonaba a Nick de nada, lo había visto escrito bajo una firma, en el apartado de testigo de los documentos de adopción. Había asumido que sería una persona del mismo nivel que McJumper, pero el rostro del tejón parecía indicar que no era alguien tan desconocido.
"Es parte del grupo de Singcor" el silencio invadió la estancia "Yo que tú no indagaría más por ese camino. Yo mismo no quiero tener nada con esos pirados" replicó molesto.
"Necesito un lugar Badger. Son ellos o el Sr. Big, creo que sabes a quien me estoy refiriendo"
"Te odio Wilde"
…
"Voy a poner unas cuantas reglas antes de entrar pelusa" señaló Nick a las puertas del centro comercial "Número uno, no puedes alejarte mucho de mí, número dos, siempre tienes que obedecer la regla número uno, número tres, no puedes hablar con nadie extraño"
"No soy una niña pequeña Sr. Zorro" replicó la conejita con una expresión de enfado mientras cruzaba los brazos. Los conejitos eran demasiado adorables.
"Por supuesto que no, pequeña zanahoria. Eres una niña grande, por eso, vas a llamarme Nick a partir de ahora. Como un adulto" las orejas de la niña se levantaron con ánimo.
"Está bien, Sr. Nick" aunque intentó parecer calmada, su pie empezó a rebotar en el suelo.
El centro comercial parecía bastante concurrido aquel día, muchos mamíferos de diversos tamaños recorrían los grandes pasillos sin preocupaciones. Al principio ella se veía asustada de ver tantos animales juntos y apretados, tantas personas y ella sin su capucha de tela. El temor de caminar entre ellos se iba desvaneciendo al ver como Nick se posicionaba delante de ella.
"Todo está bien pelusa"
Algo más tranquila, avanzó mientras veía fascinada los escaparates luminosos, por un segundo parecía haber olvidar que sus ojos estaban a plena vista del público. Tan encandilada estaba que no vió una manada de Kudus que se acercaba. Nick comenzó a apartarse de ellos, hasta que notó los ojos embobados del conejito en las tiendas de su costado.
Agarró su pata repentinamente, cuidando que sus garras no la lastimaran mientras la apartaba de la manada de Kudus. La conejita sonrió por lo bajo cuando notó que Nick no la soltaba de inmediato.
"¿A dónde vamos?" preguntó ella entusiasmada.
"Necesitamos ropa nueva para el pequeño conejo" el rebote de sus pies se intensificó "También compraremos algunas verduras para tu estomago sin fondo" el rubor cubrió levemente sus orejas alargadas "Y si todo va bien, podrás escoger un regalo al final"
"¡¿De verdad?!"
"Soy un zorro honesto pequeña zanahoria, vamos, acabemos esto rápido"
Esas últimas palabras se burlaron del zorro cuando observó la gigantesca sección de conejitos en la tienda. Al estar cerca del distrito de Meadowlands sabía que tendrían artículos de conejitos, pero la cantidad era una exageración. Cualquier elemento de la tienda parecía multiplicado por seis lotes normales de cualquier otra sección.
"Esta bien mini zanahorias ¿Por qué no das una vuelta y buscas algo que te guste?" Ella se veía algo insegura de dejar su lado "Tranquila, si alguien te mira mal solo sonríe, te prometo que dejaran de mirarte si lo haces" Con un asentimiento ella se adentro por la zona de los vaqueros.
Con el asunto de la ropa por ahora cubierto, Nick se dirigió a los elementos de higiene.
Está bien, cosas básicas, cepillo de dientes, jabón ¿Los conejos necesitan Muskmask? ¿Qué son estos trozos de madera?
Algo agobiado por tantas preguntas, decidió buscar una lista en zoogle. En medio de su lectura en un foro de padres primerizos, una conejita mayor chocó con el mientras avanzaba furiosa despotricando sobre los jóvenes maleducados de estos días.
Algo molesto por la interrupción, miró en dirección contraria a la señora, donde su pequeña zanahoria estaba parada con una sonrisa socarrona parecida en algo a la de Nick. Los puntos se conectaron en su cerebro al deducir lo que había pasado, con un guiño y un pulgar arriba Nick saludó a la conejita, ella sonrió como si hubiera ganado un premio antes de marcharse corriendo.
Un calor agradable se extendía por el pecho de Nick, aunque el intentará negarlo.
