…Siempre comprar tallas algo grandes hasta que den el estirón final, tener preferencia con las tallas medias para poder reutilizarlos…
Nick leyó la recomendación del Foro con intensidad. Según los datos que había leído, mini zanahoria tenía siete años recién cumplidos. Tendría que rebuscar en la zona de ocho años.
"¡Sr. Nick!" Clamó ella, sorprendiéndolo por detrás "¡He encontrado muchas cosas!"
Las patas de Nick se llenaron de imágenes y símbolos de superhéroes. Llegaba a ser demasiado ostentoso incluso para él y su sentido de la moda. Entre el pequeño revoltijo de objetos no vio pantalones ni chaquetas, ni siquiera falda o vestidos, solo un par de camisetas con tres pequeños accesorios.
Nada superaba los diez dólares.
"Eh…son todos increíbles pelusa" comenzó Nick, dudoso de como continuar "Pero, creo que no podemos llevar solo esto"
"Oh… "sus orejas bajaron contra su espalda "Lo siento" Parecía avergonzada.
"No, no, mini zanahorias, no es malo" La cabeza de Nick corría frenéticamente buscando una respuesta satisfactoria "Creo que debemos elegir más cosas ¿Qué tal si te acompaño?"
La próxima hora Nick la guio por toda la tienda, obligándola a elegir al menos una prenda de cada tipo. A medida que pasaban por cada pasillo el rostro del conejito se volvía más preocupado ante el tamaño de la cesta que llevaban.
"Mirarlo no hará que desaparezca pelusa" comentó Nick mientras se dirigían al cajero.
Sin darle opción a contestar, el cajero intervino en su conversación con una mirada preocupada.
"¿Te has perdido cariño? "mencionó la oveja de la caja lanzando una mirada recelosa al zorro "¿Dónde están tus padres?"
Ella se giró para contestar hasta que la cajera soltó un jadeo al verle sus ojos. El contacto visual se interrumpió por el zorro, que había dado un paso con la cesta entera en el mostrador.
"Me gustaría pagar ahora" el ceño fruncido que le lanzó apenas importó a Nick. Acercó al conejito a su costado mientras los ojos de la oveja seguían sus movimientos.
La oveja lo miro con sospecha, a pesar de ello, empezó a escanear los artículos notando la cola creciente que se formaba detrás del zorro. Nick empaquetó rápidamente los artículos antes de que la empleada cambiara de opinión. No parecía dispuesta a formar una escena por sus prejuicios, algo que no muchos mamíferos compartían, por desgracia. Aprovechando la distracción de los demás clientes, tiró de mini zanahoria hacia las puertas.
Ella estaba casi saltando para seguir el paso rápido de Nick. Una vez lejos de la tienda, se sentó en uno de los bancos esparcidos por el centro. Tendría que haber supuesto como iban a reaccionar, un zorro con un pequeño conejito, su presa natural, comprando un montón de artículos de conejito. La imagen era rara incluso para él.
"¿Está cansado Sr. Nick?" Ella se veía nerviosa mientras saltaba a su lado "Soy bastante fuerte, puedo cargar algunas bolsas"
Nick bufó ante su pregunta. Las bolsas apenas pesaban en sus brazos, la diferencia de tamaño entre zorros y conejos se volvía evidente con ello. Agradeció silenciosamente no tener dificultades para llevarlo todo, ahora que se había deshecho del coche en el taller del tejón, y con Finnick bastante enfadado con él, no tenía ningún transporte para poder moverse por los distritos.
"No hace falta superconejito, este zorro aún no es tan débil para que unas cuantas bolsas le puedan vencer. Entonces ¿Qué te parece si ahora vamos a buscarte algo de buena comida? Estaba pensando en unas cuantas zanahorias…
….
"¡No tenemos nada que ver!" gritó un koala ensangrentado en el suelo "No era parte de nuestro grupo, solo usamos al conejo por su cargo" un grito de dolor interrumpió las divagaciones del koala.
"Responde la pregunta" gruño el lobo, apretó aún más fuerte su pata contra el pecho de su víctima "¿Dónde está Singcor?"
"¡No lo sé! ¡Lo juro!" el olor a sangre se volvió más fuerte para los sentidos del lobo. El Koala se retorcía, provocando más rasguños de sus garras "¡Nadie sabe donde está!"
"Entonces tendré que ayudarte a pensar"
El muelle se inundó de alaridos. Las orejas rayadas del conejo escondido se mantuvieron firmes contra su traje. La disposición de los contenedores permitía una visión amplia a la vez que perfecta para mantenerse en las sombras. Aún así, Jack se había embarrado concienzudamente con Muskmask antes de acercarse. Según lo que había visto hasta ahora, el lobo tenía un olfato ligeramente superior a los de su clase.
Los gritos agudos molestaron al conejo. Consideró usar tapones, pero no quería perderse ningún intercambio por muy insignificante que fuera. Tenía muy poca información del lobo, a pesar de haberlo seguido durante días, no podía descartar nada.
Una leve luz en su reloj le indicó que alguien quería contactarlo. Molesto ante la interrupción no pudo ignorar el mensaje, a menos que fuera algo importante nadie en su equipo se atrevería a contactarle. Abandonando su puesto de observación, procuró mantenerse fuera del rango del lobo.
"Aquí Savage" contestó al pinganillo recién activado en su oreja.
"Hemos encontrado al segundo de Singcor" respondió rápido la voz al otro lado "Se le ha visto cerca del distrito Rainforest"
"Manda un equipo, sin contacto, queremos encontrar a Singcor ante todo"
"¿Debería retirar la vigilancia de Wilde?"
"No, aún no sabemos si está involucrado"
"Entendido"
…
Nick avanzaba con numerosas bolsas en los brazos. Ya era la hora de cierre para muchas tiendas y ellos tenían que llegar a uno de los últimos autobuses que pasaban. La mayoría de mamíferos se habían retirado temprano, dejando un gran espacio en el centro para caminar sin problemas. Su pequeña zanahoria avanzaba más tranquila a su lado, le había dejado llevar algunas compras pequeñas por insistencia suya, aquello parecía haberla alegrado.
El peso de las verduras le recordó el reto que tendría esta noche, él jamás había cocinado algo tan elaborado como para freír, hervir o asar verduras. Siempre había sobrevivido de bugburgars o platos precocinados, algunas veces un pescado de algún buen restaurante. Sería la primera vez que tendría que pelar una zanahoria.
"Hemos podido conseguir bastantes cosas ¿No? Creo que solo nos falta un detalle" Nick dejó a un lado sus compras, retiró un par de billetes y se los dio al conejito "Has sido de mucha ayuda hoy, te lo has ganado pelusa"
Ella vio sorprendida el dinero en su mano. Un conflicto dominaba su mente, su agradecimiento al Sr. Nick contradecía su deseo de no contrariarlo. No quería negarle nada al Sr. Nick, pero aceptar su dinero le parecía muy irrespetuoso ¿Era malo devolverlo? ¿Y si se lo quedaba y luego lo devolvía? ¿Podía hacer eso?
El zorro estaba confundido con la mirada profunda de la conejita. No parecía querer aceptar los billetes de su mano, pero tampoco los estaba rechazando. Tenia una vaga idea de lo que podría estar pensando, a su pesar, ella parecía tener problemas de autoestima por sus circunstancias.
"Te lo has ganado, pequeña zanahoria" volvió a declarar Nick, esta vez dejando el dinero en su pata. Su nariz se retorció fuertemente mientras sus patas arrugaban el dinero. Él observó a su alrededor, preocupado de que alguien malentendiera la actitud del conejito. Los mamíferos no parecían tener interés en ellos, sería mejor ir a un lugar para sentarse y no estar tan a la vista.
"¿Por qué no vamos a…?" El espacio vacío calló a Nick de inmediato ¿Dónde estaba? Su cabeza giró como un poseso, buscando con desesperación a la pequeña conejita. Las tiendas a su alrededor ya estaban cerradas, los pasillos centrales estaban casi desiertos excepto por algunos animales. Ni rastro del conejito "¿Pelusa?"
El zorro se estaba desesperando, dejó las bolsas en un banco cercano, corriendo por alrededor mientras preguntaba a cualquier mamífero.
"Aparta, Zorro"
"No quiero comprar nada"
"¿Un conejito? ¿Qué haces buscando un conejo Zorro?"
No podía haberse ido muy lejos, podía pedir un anuncio en megafonía. Si le creían, claro. Con frustración pasó la pata por su hocico ¿Por qué se había ido por su cuenta? Se había mantenida cerca de él en todo momento, no parecía tenerle miedo ¿Entonces, por qué?
¿Dónde estás pequeña zanahoria?
"¿Sr. Nick?" gritó ligeramente alguien cercano, el tono de miedo impregnaba las palabras. Nick corrió hacia la voz, prácticamente volviendo en sus pasos al mismo sitio donde la había perdido "¡Sr. Nick!"
"¡LILY!" gritó él sin pensar "¡¿Dónde estabas?! ¡¿Por qué te has ido sola?! Yo… "Los ojos de ella se pusieron vidriosos mientras la reprendía. Intentó calmarse con una exhalación larga, no podía gritarle así, era capaz de oler lo asustada que estaba.
"Lo siento…yo…" un par de lágrimas cayeron antes de poder cubrirse con su mano "quería … lo siento… lo siento Sr. Nick"
El zorro se pateó mentalmente por su arrebato. Con cuidado, la abrazó lentamente, presionando su cabeza contra su pecho mientras la alzaba en brazos. Volvieron al banco donde había estado buscando hace unos minutos, acarició levemente la espalda de Lily mientras ella seguía llorando, ahora en su regazo.
"No pasa nada, Lily. No debería haberte gritado, no estoy enojado contigo" Las palabras se repitieron sin cesar hasta que los sollozos se volvieron más leves.
"¿Todo bien por aquí?" un lobo apareció repentinamente en la visión periférica de Nick. El uniforme de policía inmediatamente le hizo ser cauteloso. Incluso con la actitud amistosa Nick frunció levemente el ceño. No soportaba a los policías, la mayoría de ellos eran idiotas protegidos por placas.
"Todo bien oficial Wolford, solo consolando a un pequeño conejito. No me gustaría interrumpir su gran labor de salvar al mundo"
"¿Dónde están sus padres?" preguntó el oficial, ignorando las últimas palabras de Nick.
"El Sr. Nick me está cuidando" intervino Lily, con voz temblorosa, aún escondida en el pecho del zorro "Mis padres le pidieron que me cuidara" El recuerdo de aquella mentira provocó una punzada de culpa en Nick.
El lobo no se movió del sitio, inseguro de su proceder. No podía acusar de nada, pero ver un conejito tembloroso en las garras de su depredador natural provocaba incógnitas preocupantes.
"¿Algún problema oficial?" intervino repentinamente una zorra cercana.
Nick se tensó de inmediato, no podía ser posible, de todos los lugares…
"Estábamos a punto de marcharnos a casa, si no necesita nada, nos vamos yendo ahora" unas garras familiares se posaron sobre sus hombros, la presión entre sus omoplatos lo instó a levantarse, empujando ligeramente su espalda hacia la salida. Ansioso, recogió los artículos esparcidos por el suelo antes de obedecer a la presión de la zorra.
Fueron unos pasos, pero Nick sintió que la tensión le rompería la nuca y estallaría su cabeza. Aún sentía la mirada del lobo en ellos, pero no importaba, lo único relevante era la sonrisa falsa de la zorra que lo acompañaba.
Lily miraba a los dos zorros preocupada mientras atravesaban el aparcamiento. A su parecer, si algo era capaz de borrar la despreocupación del zorro, entonces no era nada bueno. Sobre todo, si la zorra desconocida no paraba de sonreír tan escalofriantemente.
Nick reconoció el viejo sedan donde se detuvieron.
"Mamá, creo…"
"Diez años, Nicholas" la zorra suspiró, apoyándose en la parte trasera del coche "Cualquier excusa que quieras inventarte tendrá que esperar, primero, quiero saber que haces cargando a un conejito desconocido mientras te enfrentabas a un policía"
Su cola se retorció con ansiedad.
"Yo…la estoy cuidando, hasta que sus padres vengan a buscarla"
"¿No estás en problemas?" El tono que dio al decir problemas casi le hizo bajar las orejas. Las mentiras se acumulaban, y, aunque sus últimos veinte años se dedicó a mentir y engañar, no se sentía bien hacerlo por segunda vez a su madre.
"No…es un encargo de un conocido" Bajó a Lily, aprovechando los segundos para recomponer su expresión.
Los dos zorros mantuvieron la mirada. Cada segundo era un sufrimiento para Nick, esperaba una bofetada, gritos, acusaciones o lágrimas. El silencio era el peor escenario que había podido imaginar.
Su corazón se aceleró al verla acortar la distancia. El movimiento en su hombro indicaba que pronto tendría una marca permanente en la mejilla, era lo mejor que podía esperar, si eso significaba poder aliviar la carga en su madre, lo aceptaría con alegría.
Sin embargo, los dos brazos se levantaron, abrazándolo completamente para su sorpresa. Tieso como una tabla, Nick no sabía como reaccionar.
"Me alegro de haberte encontrado Nicholas" La presa de sus emociones se rompió. Un par de lagrimas se escaparon de su control, revelando su verdadero caos emocional.
"Lo siento tanto mamá"
"Te perdone hace mucho Nicky" su madre bajo su rostro, dejando una marca maternal en su aroma.
Lily vio asombrada la escena. Sin saber que hacer, se apartó a un lado, intentando no llamar la atención de nadie. Para su mala suerte, la zorra parecía haberle leído el pensamiento. Se desenredó de Nick con una sonrisa, dirigiendo a ella su mirada esmeralda tan parecida a la de su hijo.
"Entonces ¿Cómo te llamas pequeña?"
