Aelita's Nature
Capítulo 30
Pasaron varios días hasta que Jeremy decidió que era el momento en que pedir disculpas hacia Aelita, comprendiendo que no debó gritarle así y montar el numerito. Sin embargo seguía pensando en que ella actuó de forma inconsciente e irracional, como una niña pequeña… estaba claro que no podía dejarla libre así como así, tenía que de alguna forma monitorizarla hasta cerciorarse de que podía cuidar de sí misma. Un cierto grado de autonomía no estaría mal pero nada más, al final no comprendía el mundo y era normal que no supiera muchas cosas; al final y como el sujeto responsable el culpable era él y admitía su grado, lo que no quitaba que igualmente se sintiera fatal por su reacción. Todos esos pensamientos de intentar tenerla más bajo su ala no eran más que un intento de su mente de justificar aquel comportamiento que tuvo con ella, pero en ningún caso se debía repetir ni hubo una razón real para hacerlo.
Igual que ella él se había dejado llevar y perdido los estribos; y hundirse en sus programas no ayudaba en ello, necesitaba salir y despejarse… puede que a la muchacha le pasara igual. Por ello se dirigió hacia el cuarto de la chica después de estudiar en la biblioteca un rato, tocó con cuidado la madera mientras se preparaba mentalmente para que le chillara – no la culpaba – y procedió a golpear con los nudillos el material. En el ataque del día anterior ella al menos parecía más calmada y le dirigía la palabra como hacia al inicio del todo, cuando aún no había confianza del todo pero ya se atisbaba el inicio de relación que tendría. Estaba en el mundo de sus pensamientos cuando abrió la puerta, Aelita le miró directamente a los ojos y suspiró un poco mientras bajaba el rostro.
-¿Querías algo?
-¡Sí! Quiero decir… -él frunció algo los labios- ¿Puedo pasar?
Ella quiso responder cortante, quiso mandarle a la mierda y sin embargo… no fue capaz, no había sido desde el día siguiente a la discusión. Se pasó un buen rato llorando junto a Aria y durmieron juntas porque a la chica no le apetecía descansar a solas esa noche; por supuesto la escoces aceptó de buen grado a tenerla entre sus sábanas y se limitaron a charlar entre ellas hasta que el sueño las agotó. Desde entonces había levantado un endeble muro entre ellos pero que con sólo unas pocas palabras él era capaz de derrumbar con facilidad, eso perturbaba a Aelita y decidió que simplemente se dedicaría a pensar qué haría… hasta que él llego esa tarde. Se sentó en su cama y él la imitó, estaban ambos nerviosos y el chico se limitó a rascarse la nuca.
-Yo… fui un imbécil el otro día -reconoció-. La he liado contigo y… bueno, no debí gritarte ni nada así.
Ella asintió, despacio.
-Yo tampoco debí irme sin dar explicaciones -murmuró-. Luego tuve miedo -parecía dubitativa, rumiaba mucho las palabras antes de expresarlas-, cuando me chillaste… no sabía qué pensar y salí corriendo, estaba muy disgustada.
Jeremy se puso algo rojo por la vergüenza pues no sabía cómo y, en especial, qué expresar en esa situación para salvar los muebles. Aunque dudaba que algo así pudiera suceder, a ella le debió doler de verdad todo aquello. Todas las ideas que pudo tener sobre qué hacer se cayeron como un castillo de naipes, perdidas como lágrimas en la lluvia ante esa sensación de haberla cagado de verdad; de haber cometido un error que puede que le costara su relación con esa chica a la que tanto quería. Sin embargo ella le abrazó en ese momento e incluso tiró suavemente de él.
-Lita…
-¿Sí? -ella le miró a los ojos- Oye… quiero una promesa -ella suspiró al verle asentir-. No quiero más gritos… me levantan dolor de cabeza y me agobian.
-Claro… y eso, perdóname, yo…
Sin embargo ella se limitó a negar un poco y se echó atrás antes de mirarle al rostro durante unos instantes, dudando sobre qué hacer o decir. Por un lado quería besarle, pero seguía in poder quitarse de la cabeza la imagen de Aria encima de él… los celos aún estaban allí, así que se limitó a colocarse mejor en el colchón.
-¿Qué sientes por Aria?
-Pues… es una buena amiga -respondió-. Pero no sé si…
-Jeremy, ¿te gusta o no? -él se sonrojó- Porque si no puedes decírmelo… no sé si podría…
-No.
Aquello le salió desde el fondo del alma. ¿Le parecía guapa e interesante? Sin duda, habría que ser ciego para ello pero… prefería a Aelita. De todas formas se merecía todo ese mal trago por haber jugado tanto tiempo a dos bandas, y también con los sentimientos de ambas jóvenes. Ella pareció gustar de ese acto de sinceridad pues le dio un suave pico antes de pedirle con un gesto que saliera, y es que ambos tenían mucho que pensar y digerir antes de poder volver a hablar de forma normal; al menos parecían haber limado asperezas y ahora las cosas entre ellos serían más dulces y suaves. Según salió por la puerta el chico se llevó unos dedos a los labios y se sonrojó un poco, decidió irse a continuar con el antivirus y para intentar calmarse y poder centrar sus pensamientos mientras la otra se recostaba con una suave sonrisa… al final el día sería más interesante de lo que pudiera haber pensado esa misma mañana.
Pero a Jeremy le rondaban otras preocupaciones en la cabeza. Tenía claro que necesitaba ser mejor y los anteriores ataques de Xana solo habían demostrado que necesitaba dar su mejor versión, por ello había diseñado un aparato para mejorar sus capacidades intelectuales al que tuvo la buena idea de llamar casco neuronal. Su sistema de funcionamiento era sencillo, mandaba señales al cerebro qué potenciaban sus sinapsis neuronales y potenciaban su capacidad de raciocinio y de pensamiento, al menos en teoría pues todavía no la había probado. Sin embargo estaba seguro de que funcionaría bien y por eso estaba dispuesto a probarlo esa misma tarde, puede que fuera el momento adecuado para hacerlo dada la conversación que acabo de tener con Aelita.
Entró a su cuarto y observó el aparato que descansaba encima de la mesa de trabajo donde habitualmente estaría el teclado tenía la forma de un casco y contaba con múltiples cables que salían desde su superficie, se conectaban a la red eléctrica y estaban unidos a través de agujeros a lo largo y ancho del casco; bajo la bajo el mismo tenía amplificadores de frecuencia que en teoría incrementarían esa señal que generaba y las introduciría en su cerebro, permitiendo mejorar sus procesos cognoscitivos… esa era la idea al menos. Procedió entonces a colocárselo y lo enchufó, esperando que todo saliera adecuadamente ya que le esperaba una larga tarde y noche de ensayo y error con el programa antivirus de Aelita… así que necesitaba todo lo que su cabeza permitía darle, o incluso más.
Notó una intensa descarga en su cerebro y sus pupilas dilataron después de que sus ojos se abrieron de par en par, una oleada recorrió su espalda y gimió un poco unos segundos antes de que algo de humo saliera por el aparato. Él se lo quitó antes de que nada pasara y comenzó a murmurar un poco con la respiración agitada, dejó a un lado el casco y se colocó de inmediato ante el ordenador y comenzó a teclear encantado de la vida pues las ideas no dejaban de llegar a su mente. Eran cosas que jamás se hubiera imaginado y que claramente venía gracias a ese objeto que diseñó durante su semana de enfado con Aelita, así que ese experimento había sido realmente maravilloso… contaba con que tuviera efectos adversos pero los obviaría cuando llegaran, le daba francamente igual pues con eso superaba cualquier adversidad.
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El 1 de marzo Kadic era un bullicio, mucho más allá de lo que normalmente ya era. Todo era motivado por la presencia del joven y apuesto Chris Morales, el líder de la banda Los Subdigitales y por tanto protagonista de amores adolescentes tanto de muchachas como de muchachos: era alto, de pelo teñido de alto y grandes ojos pardos, siempre llevaba ropa cómoda y ancha de tipo deportivo, una sonrisa en el rostro y unas gafas de sol tipo aviador siempre puestas. Estaban en plena gira por esas fechas y buscaban talentos jóvenes para ser DJ en el grupo, aunque esa era la preselección y aunque no tenían previsto pasar por ese centro su tío Jim le comentó que allí tenían bastantes estudiantes talentosos y que seguro que alguno podía ser lo bastante interesante.
Así que organizaron un día para que los chavales llevaran un trabajo corto, de unos tres minutos y de composición propia. La idea es que los escucharía y llevaría para que el resto de la banda escucharan los mejores y de ahí decidieran los preseleccionados… Así que muchos habían probado a hacer algo así para lanzarse a la fama, por supuesto uno fue Odd. Cuando se enteró una semana antes del evento se dedicó a trabajar todo lo posible para crear una obra que fuera lo bastante buena para que ellos estuvieran sorprendidos y quisieran colaborar con él.
Se tiró varias noches usando un programa de edición, Ulrich de vez en cuando se quedaba por detrás observando su trabajo con algo de interés pero según veía más y más simplemente se quitaba de en medio, limitándose a seguir con sus cosas; algo similar le pasaba a Aelita. Cuando escuchó por primera vez sobre esa banda se dedicó a investigar sobre qué era eso, a qué se dedicaban… y la música simplemente le fascinó, sonreía con sólo escuchar ese tipo de estilo y le encantaba, su asombro era absoluto con cada canción nueva que descubría. En realidad luego iba de estilo en estilo durante sus ratos de estudio y luego de composición a lo largo de las tardes, tranquilas por otro lado ante la falta de ataques de Xana… sin embargo alguno había pero poca cosa si se comparaba con acciones previas por parte de la IA.
Esa mañana se despertó temprano y se fue directa a duchar antes de bajar al comedor para desayunar y comenzar el día. Sería a partir de la tarde que comenzaría la recogida de discos y después de una charla por parte de Chris se iría y no sabrían de él hasta que llegara a por los preseleccionados… mientras se enjabonaba silbaba un poco con cierta alegría y disfrutó de cómo el agua caía sobre su cuerpo, suspiró después de estirarse y sonrió al ver llegar a Sissi, que se acercó a la ducha que tenía a su izquierda, la chica observó el cuerpo de su compañera; no pudo evitar compararse, el cuerpo de su amiga era pequeño pero bien proporcionado, con algún que otro lunar en las caderas y largas piernas. Se preguntó si ella sería atractiva con su apariencia, pensaba en ello cuando escuchó a la otra comentar algo precisamente sobre Los Sbudigitales.
-¿Irás también?
-Pues sí, me interesa -reconoció Aelita-. Le llevaré un disco, lo tengo ya listo…
Sissi sonrió un poco.
-¡Seguro que le encanta! -celebró- ¿Cómo estás?
-Mejor… mejor, la verdad -comentó-. El otro día hablé con Jeremy, creo que está todo bien con él.
Sissi sabía – obviando el asunto del ataque de Xana, claro – lo que había pasado. Se sorprendió pero decidió que era mejor escuchar a su amiga antes que otra cosa, Aelita no llegó a derramar lágrimas ese día pero sí que se emocionó con todo aquello; su amiga por eso la abrazó un poco mientras estaban bajo el agua, se atrevió entonces a contemplarla. Sabía que Lita se quedó empanada viendo el suyo en esa ocasión, sin embargo no comprendía del todo la razón de que le pasara, al final no se veía tan atractiva. Tenía alguna que otra estría y estaba algo gordita a su gusto, aunque similar ocurría con Aelita, cuyas curvas empezaban a destacar de forma lenta y progresiva. Suponía que a los chicos les pasaba igual, de hecho precisamente eso sucedía con Jeremy: Ulrich ya se acababa de quitar la espuma de afeitar de la cara para rasurar los cuatro pelos que aparecían en sus mejillas y en la barbilla, aunque sí que tenían algo más de pelusa en el pecho.
Y sin embargo sus atributos solían destacar en su entrepierna, a Jeremy le daba cierto pudor reconocerse bastante menos armado y con un cuerpo más débil, puede… que necesitara entrenar. Odd en cambio tenía una seguridad en sí mismo tan arrolladora que se paseaba desnudo por los baños sin mayores problemas, silbando y tatareando el que esperaba fuera a ser su gran éxito comercial.
-¡Ya lo veréis, van a FLIPAR con el disco que les he preparado! -aseguraba- Pero no os preocupéis, no me olvidaré de mis buenos amigos…
-¡Qué generoso! -exclamó Ulrich, divertido- ¡Tendrás que dejarnos ir a tus mansiones!
-Por supuesto -respondió, sonriendo-. Además, necesitaré a gente de seguridad y algún asesor fiscal… ¡seríais perfectos para eso!
-No sé si me gustaría algo así… -comentó Jeremy, que salía de la ducha- Soy más de ordenadores.
-Sí, y yo paso de ser madero -Odd puso mala cara-, pero con tanto dinero no creo que tengas problemas para encontrar a alguien.
-Ya, ya… ¿Me acompañaréis a la entrega?
-Qué remedio…
El chico sonrió triunfante y salió como una exhalación después de cambiarse, llevaba su ropa y la toalla mojada hecha un ovillo y sin demasiado cuidado; sin embargo los otros dos se quedaron atrás para acabar de prepararse e ir a comer junto a él. Al menos ahora las cosas estaban mejor dentro del grupo, desde que Jeremy y Aelita charlaron parece que las fricciones desaparecieron o al menos se relajó la cosa; Aria también parecía calmada en ese sentido, y sin embargo otra bomba estaba preparándose bajo superficie aunque sus participantes no lo supieran del todo.
Sin demasiado más que hacer y a la hora habitual se reunieron en la cafetería, cada uno con su cacao con leche o con ésta tal cual y algo de comer, desde magdalenas a galletas o cereales; el ánimo en general era bueno, más por la llegada del músico que por ganas de pasar esa mañana de miércoles… sin embargo también se iba aproximando las vacaciones del inicio de primavera y en nada llegaría el verano, además desde la juventud todo se veía de forma diferente.
-Estoy bastante emocionada -explicaba Aelita-, espero que le guste mi disco…
-¡Seguro que sí! -Aria le sonrió- Lo que he escuchado es genial, tiene mucho ritmo…
-Creo que he cogido la esencia de ellos, o eso espero -murmuró-. En fin… oye, ¿habéis hecho la tarea de inglés? Es que…
Jeremy no llegó a escuchar demasiado, estaba algo sorprendido por el interés de Aelita. Sabía que le gustaba las cosas artísticas y sin embargo no la entendía; ¿cómo podía disfrutar creando música sin saber ni los rudimentos más básicos de ese arte? Además, estaba convencido de que era algo temporal, un gusto que le duraría poco y del que se olvidaría en cuanto apreciara la verdadera belleza de la programación o la ciencia. La sabía inteligente y estaba seguro de que así sería, aunque es verdad que mientras estaba entretenida con eso no estaba poniéndose en peligro con Xana o con cualquier otra cosa.
Removió la cuchara en su vaso mientras pensaba sobre esas cuestiones, sólo se removió en su sitio cuando los demás se empezaron a levantar así que procedió a imitarles. Se fijó en Aelita entonces, estaba sonriente y parecía brillar cuando la curva de sus labios se pronunciaba al reír; su belleza natural le fascinaba, pero no tenía miedo de perderla por otro hombre… no al menos en ese instante, en lo que sí tenía miedo era que ella se perdiera en chorradas así más propias de vividores que de personas de bien. Suspiró un poco después de dejar la bandeja en el carrito y fueron a las clases como cualquier otro día.
Y mientras ellos estaban con aquello la IA ya estaba planificando su próximo ataque. Gracias a los colgantes con microchips y a sus investigaciones sabía bien cómo se controlaba una mente humana y la manera de gobernarlas de forma estable y duradera, por tanto sus ataques ahora serían mucho mejores… y más letales. Y sabía bien qué hacer ahora que tenía esta capacidad, aprovecharía la evidente destrucción de los mimbres que mantenían unido al grupo, provocaría la destrucción de los cimientos más básicos que los mantenían juntos; para ello eliminaría al principal eslabón de la cadena y a la vez el más débil de todos… esa era la misma Aelita. Su función era fundamental, sin ella el grupo jamás podría detener sus ataques y podría expandirse de tal forma que su imperio nacería en pocas semanas o incluso días.
La idea regocijaba a la IA, de haber tenido cuerpo habría sentido un agradable escalofrío a lo largo de la espalda y hasta la rabadilla; procedió a generar una poderosa onda de energía a lo largo de Lyoko, cuya superficie recorrió como circulaba el aire por el mundo. Grises hebras similares a las raíces de un árbol brotaron del suelo y empezaron a seguir el mismo sendero que la ola de energía, aparecieron en el sector del desierto. Sus solitarias roca fueron testigos silenciosos de cómo una torre en medio de un bonito lago aparecía en simulación de un oasis… Xana entonces convocó a sus monstruos, un grupo de cangrejos y una tarántula procedieron a cubrir la gran estructura y servirían como sus guardias impertérritos, sólo se moverían cuando llegaran los muchachos, si es que eso llegaba a pasar en algún momento.
El color rojo sirvió como demostración de que había tomado su poder, por lo que pudo llevar a cabo su ataque; aunque como cada día tenía una idea alternativa, un plan secundario precisamente ante la contingencia de que las cosas salieran mal… era consciente de que las batallas siempre las perdía, esos adolescentes ganaban en cada enfrentamiento pero tampoco buscaba de forma directa ganar. Había leído las tácticas de combate de pueblos antiguos y uno que llamó su atención era el romano, pues aunque cayeran batalla tras batalla era la guerra lo importante, era ahí donde se tenía que triunfar. Y estaba dispuesta a conseguir ese objetivo, daba igual todo lo demás pues la razón de ser de todo aquello era dominar todo el mundo… Fran Hopper por ahora no había vuelto a actuar o al menos a la IA no le llegó señal de ningún tipo, en cualquier caso también él caería de ser encontrado en la red mundial.
Y mientras eso sucedía en Lyoko la mañana fue pasando poco a poco en la habitual cotidianidad de las cosas que siempre pasaban: las clases pasaron sin mayores problemas hasta que llegó la clase de gimnasia para el grupo de Jeremy y compañía, Jim estaba terminando de guardar las pelotas de baloncesto del anterior grupo en las respectivas mallas cuando bostezó un poco. En el almacén del pabellón tenía toda clase de material deportivo y en esa jornada usarían unos aros de plástico para comenzar a ensayar unas coreografías, la idea era que hicieran un baile entre los grupos y lo aplicaran al final del año; los grupos acababan siendo unisex la mayoría de las veces y los de chicas habitualmente eran más variaos y en cierta medida trabajados que los masculinos; éstos hacían lo básico para sacar el aprobado, pero no podía culparles. Al final aprenderse unas coreografías y utilizar aparatos tipo esos aros, pelotas o guirnaldas y hacer una danza con música de fondo no era lo más estimulantes para ellos, pero puede que con la actividad de su sobrino las cosas cambiarían… al menos en ese año.
Estaba pensando en aquello cuando escuchó un suave chasquido proveniente desde uno de los enchufes de la sala, giró el rostro en esa dirección con interés. Se encontró con que manaba electricidad estática desde los cables internos y, después de un par de descargas más, comenzó a salir una línea negra que giraba sobre sí misma y se lanzó contra su pecho con agresividad. Jim tambaleó un poco y comprendió de inmediato lo que era aquello, sin embargo intentó encerrar esas ideas antes de que el control se consolidara en su mente. Xana tomó el mando en apenas unos instantes y se mostró el símbolo en las pupilas del adulto; sus músculos se tensaron unos instantes de la excitación y suspiró pesadamente antes de continuar con sus funciones como si nada hubiera pasado.
La idea era relativamente sencilla, se llevaría a Aelita y la dejaría encerrada mientras el segundo y verdadero ataque – aunque el primero también era interesante y en especial útil – era ejecutado en las sombras. La idea era comenzar a hacer nuevas fábricas y extender sus colgantes más allá de lo que ya tenía, para eso no necesitaba tener una torre activada pero sí era necesaria para proceder a construir todo aquello… pues era más que probable que tuviera que robar. No las piezas para construir los aparatos o para juntarlas y construir en sí el súper ordenador, sino más bien para conseguir las baterías nucleares; sólo ese tipo de pila daba la energía suficiente para hacer funcionar los complejos sistemas que mantenía todo el engranaje interno de los sistemas.
Mientras el profesor estaba con todo aquello, los alumnos estaban ya con los calentamientos. Estiraban músculos y hacían rotar sus articulaciones para prepararse, todos con ropa deportiva larga y con ganas de hacer cosas durante esa hora de ejercicio cuando llegó Jim. Escaneó con la mirada al grupo y se limitó entonces a dar la clase como si tal cosa gracias a tener un mínimo control sobre sí mismo, por fuera se veía bastante calmado – como siempre – pero por dentro llevaba la procesión. Tenía dolor incluso físico por mandar sobre su organismo, Xana le permitía poco y cada acción era un esfuerzo titánico… y estaba seguro que la IA disfrutaba por aquella tortura.
Procedió entonces con la clase y puso a los chavales que jugaran con los materiales de la actividad, tenía su vista fija – de vez en cuando, para no llamar la atención – en Aelita, que inocente reía con Aria y Odd, con quienes se juntó de forma casi natural. Jeremy y Ulrich en cambio quedaron con Emily, que estaba comentado las diferentes ideas que había tenido; su novio escuchaba con cierta atención y le sonreía un poco pero el otro estaba desconfiado… había algo raro pero no sabía exactamente el qué. Fue entonces que Xana se impacientó un poco y corrió en un veloz sprint hasta la chica y la tomó en volandas como si fuera un saco de patatas, la joven chilló un poco por el susto; por supuesto los tres chicos se alertaron y se pusieron en movimiento… o eso hubieran querido, pues la clase se revolucionó de golpe. Sin embargo Jim desató un poderoso relámpago desde sus manos para echarlos atrás con violencia, golpeó a varios en el pecho a la altura de las clavículas e incluso se notó un moratón en el punto de entrada de la descarga eléctrica.
Eso hizo que sus cuerpos saltaran hacia atrás y golpearan sus espaldas contra el suelo, al estar en las pistas caían sobre duro y daban con sus cabezas o en las nucas; por ello Jeremy, Odd y Ulrich aprovecharon el tumulto para salir corriendo mientras Aria llamaba a Yumi, se dispuso a enfrentar a Jim y se interpuso en su camino. Apretó los puños y se colocó en posición con sus escasos conocimientos de combate cuerpo a cuerpo, frunció el ceño y se lanzó contra el otro con algo de torpeza; aún con todo Jim la enganchó con su mano libre mientras controlaba a la otra sin demasiado cuidado y procedió a tirarla hacia un lado. Por supuesto el clamor corrió por toda la escuela sobre ese incidente, con la correspondiente alerta a la gendarmería pero sin llegar a hacer el correspondiente cordón policial para controlar la situación.
Yumi llegó en muy poco tiempo hasta el lugar y se encontró con la situación: Aria estaba ligeramente magullada pero seguía enfrentándose al orondo profesor. Buscó con la mirada a los demás y comprobó que Odd llegaba con una gran rama con la intención de golpear al profesor en la cabeza, así que también se lanzó. Aelita en un momento dado se había escurrido de entre las manos del adulto y logró escabullirse para también ir a la fábrica, Jim sin embargo no fue detrás pues estaba demasiado ocupado con su enfrentamiento; cuando los otros dos llegaron a la fábrica Jeremy mandó a Ulrich a Lyoko y frunció suavemente el ceño ante lo que sucedía, comenzó a sentirse agobiado cuando escuchó que llegaba el ascensor, sonrió un poco al comprobar que era su amiga.
-¡Ve a los escáneres, venga!
Aelita asintió obediente y corrió hacia éstos con velocidad. Jeremy tecleó los comandos apropiados mientras intentaba llamar a los demás con intención de saber qué estaba pasando y si habían logrado salvarse o tirar adelante. Suspiró pesadamente, ya tardaba en llegar un ataque…
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En el sector del desierto los monstruos de Xana se habían encontrado en solitario y rondaban la torre hasta la llegada de los chicos, que se quedaron a un lado para saber qué hacer y cual era la fórmula para alcanzar el punto deseado. Ulrich llevó la mano a su espada con el ceño suavemente fruncido, muchas ideas fluían por su cabeza pero no sabía del todo cual era la mejor manera de actuar ante esa situación… sin embargo algo se tenía que hacer para detener el ataque.
-Tengo una idea -murmuró, Aelita se colocó a su lado con cierto interés-. Tengo que derrotar a varios, ¿tú podrías retirar el suelo bajo sus pies?
-Sí… pero será cansado -comentó, él sonrió-. Cuando yo llegue retira el suelo haciendo un círculo en torno a nosotros, ¿vale?
Ella asintió, comprendiendo. Era una fantástica idea pues de esa manera estarían encerrados en un sitio concreto y de ahí no podrían salir; los monstruos estarían obligados a permanecer en esa área, él estaría en desventaja pues estaría en solitario en todo momento pero su mayor movilidad sería el punto fuerte durante todo el conflicto. Y si caía y aún quedaban esbirros de Xana ella podría derribarlos al retirar el suelo bajo sus pies, luego sólo tendría que reconstruir un puente natural hasta la base de la torre. Al menos esa era la idea, Ulrich en cualquier caso corrió como una exhalación hacia los cangrejos y usó su espada para cortar sus patas; los monstruos disparaban con mucha cadencia y se movían constantemente para que él no lo tuviera tan sencillo y, aun así, a dos el chico logró cercenar sus patas delanteras y acabaron derribados de boca contra el suelo.
Aelita entonces intervino e hizo desaparecer con su canto el suelo en un amplio círculo justo mientras los otros dos avanzaban hacia ella y acabaron cayendo contra el mar digital. Jeremy dio un golpecito en el apoyabrazos de su silla y sonrió un poco al comprobar el poder de su compañera. La chica comprobó con júbilo cómo el plan de ellos funcionaba… sin embargo en tierra las cosas no iban tan bien.
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Xana había logrado dejar con moratones por el cuerpo a las chicas, que acabaron en el suelo casi con miedo a haber perdido algún diente. Los policías habían llegado en un momento dado pero lanzó unos relámpagos contra los coches para dejarlos fuera de juego en un instante, por suerte saltaron de sus asientos antes de las consecuentes explosiones; en ese instante comprendió Aria lo que dijo sobre la IA, y es que cuando quería podía llegar a ser realmente peligrosa.
Corrieron al ver que no podían con él, y sin embargo Odd se quedó atrás para proteger su huida: armado con otra rama le dio un poderoso golpe en la cabeza, de sus sienes salía un par de líneas de sangre por una anterior caída que sufrió. Ese golpe hubiera sido bastante para dejar a cualquiera bastante atontada pero no contra Jim, que se disponía a lanzar otro relámpago cuando le cayó una piedrita contra la mano. Esa intervención fue de William, que se acabó armando de valor al contemplar aquel espectáculo dantesco… la IA se fijó en él y volvió a lanzar uno de sus relámpagos contra su pecho, aunque pudo lanzarse contra un lado para dejar que Odd descansara un poco. Gotas de sudor caían por su rostro y manchaban su cuerpo con ganas pero aun así sacó fuerzas de donde no las tenía para avisar a su compañero.
-¡Será mejor que te vayas, William!
-¿Qué coño le pasa a Jim? ¿Y desde cuando puede lanzar rayos desde las manos?
-Son… buenas preguntas…
William en todo caso corrió hacia el frente para hacerle un placaje, eso tomó por sorpresa a la IA pues no pudo pararle e incluso le tiró contra el suelo. Eso armó de valor al otro, que se dirigió hacia allí de un salto y también cayó sobre el orondo hombretón; éste lanzó desde sus manos poderosos relámpagos pero ellos se quedaron allí pegados y seguían con su intenso apretar con tal de doblegar su voluntad.
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En Lyoko aunque el chico había logrado bastante al final fue la intervención de sus compañeras las que salvaron el día. La desvirtualización de él coincidió con la llegada de Yumi y Aria, pues aunque acabó con lo cangrejos aparecieron unos avispones contra los que poco pudo hacer y contra los que el truco del suelo de nada servía… sin embargo los abanicos de una y la espada de la otra volaron en cuanto tuvieron la ocasión, de hecho fue Glenn la que hizo un placaje contra los avispones y los derribo contra el suelo. Aelita preparó el camino para llegar hasta la torre en ese instante, protegida por la otra chica mientras la alada se dedicaba a luchar contra los monstruos y procurando no ser desvirtualizada… y sin embargo en un momento dado casi es derrotada por los monstruos.
No se detuvo hasta que vio a su amiga recorrer el puente hasta la torre, sin embargo algo no cuadraba… normalmente los ataques solían ser más duros pero Xana últimamente estaba haciendo ataques que eran algo… flojos. Era como si quisiera ser detenida también de alguna manera, cuestión que desconocía si era verdaderamente su intención o era algo que ella tenía algún tipo de trauma al respecto. Sólo se detuvo al verla entrar a la torre y sonrió un poco cuando comprobó que el color de lo alto de la edificación pasó del rojo intenso al delicado azul que solían tener…
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Aún con todo en un momento dado el gran hombretón se llevó las manos a la cabeza y se tambaleó un poco mientras se llevaba las manos a la cabeza, Odd comprobó con una sonrisa que el fogonazo de luz llegó en ese instante y lo cubrió todo, momento en que se produjo la vuelta al pasado; y aunque creían haber ganado las cosas eran bien diferentes, no lo sabrían casi en ningún caso pues la IA se había hecho con el conocimiento adecuado para todo eso… sólo necesitaba lanzar su red, y tenía claro a quienes hacerlo. Siempre un paso por delante, esos muchachos habían vuelto a derrotarla pero su victoria definitiva estaba un paso más cerca ahora que sus planes volvían a avanzar a buen ritmo.
La pequeña fábrica que tenía montada frente a la nave donde descansaba el súper ordenador se convirtió en ese tiempo en un importante punto de producción de sus colgantes pero también de menudeo de sustancias de toda índole, su beneficiosa venta nacía de su ilegalidad precisamente y Xana se había beneficiado bastante. Con ese dinero tenía planes aunque por ahora no lo necesitaba, era más una cuestión de conseguir adeptos, y durante el ataque posó sus ojos en una cercana central nuclear que había en la zona, ese sería su próximo destino.
Si lograba controlarla, siempre pasando desapercibida, sería un éxito asegurado y apenas necesitaría torres activadas. Esos muchachos sí que apenas podrían hacer nada si aquello salía como tocaba pero era algo más a largo plazo que una idea que fuera a ser útil para dentro de pocos días; y sin embargo ese era un gran paso adelante.
Tras el ataque Jeremy comprendió que necesitaba algo más para derrotar a Xana, pues aunque en el casco neural había sido muy útil para avanzar en sus investigaciones sobre el antivirus para Aelita, había demasiadas cosas que aún se le escapaban. Si bien utilizaba aquel aparato fantástico durante las tardes para progresar con sus actividades, empezaba a pensar desde hacía días que lo necesitaba mucho más de lo que en un inicio habría iquiera imaginado, pues Xana había demostrado una inteligencia y una capacidad de análisis que superaban con creces lo que él era capaz de idear.
A lo largo de los días anteriores se fue convenciendo él sólo de todo esto y aquella fue la gota que colmó el vaso. por ello decidió que necesitaba un apretón en ese sentido y decidió que también utilizaría ese casco por las mañanas para así pensar más y mejor sobre estrategias que aplicar contra la IA… y sin darse cuenta había llegado a un punto en el que era prácticamente adicto a aquel aparato, y el hecho de decidir usarlo al menos dos veces al día en varias tandas por semana solo era un salto hacia adelante hacia un precipicio que no era capaz de ver ni él ni sus amigos.
Éstos habían visto cosas que no comprendían del todo sobre su actitud y sobre sus acciones, pero que achacaban simplemente al estrés, por un lado por la lucha contra la IA y por otro por las actividades que tenían que hacer en la Academia; todo ello lejos de la realidad tras el cambio de humor del muchacho, pues no imaginaban siquiera lo que él estaba realizando en esos momentos. Para ellos él sólo era su líder y estaban contentos con él, agradecían mucho su labor y simplemente daban por hecho que era su forma de ser… por otro lado los ligeros cambios de humor y sus incipientes ojeras eran también comunes en ellos en algunas ocasiones. Las malas ideas que pudiera haber tenido desaparecieron ante el concepto de tener que mejorar y ser su versión superior, y el resto simplemente se quedó con que él se quedaba algo más a trabajar de lo que era habitual… y tenía sentido.
Por su parte los chicos pasaron una mañana tranquila y Jim – como todos – había olvidado todo el incidente durante el ataque, lo cual era francamente tranquilizador, de hecho esa clase fue de las más calmadas y hasta rieron y se lo pasaron en grande… hasta Jeremy disfrutó, pero se preguntó por qué Aelita volvía a preferir estar con Aria y Odd. Puede que aún estuviera molesta por su discusión… y verla feliz era lo que más alegría en la vida le daba, era feliz viéndola sonreír y al fijarse algo más en ella se dio cuenta de que su corazón daba volteretas al comprobar aquello. Ver feliz a la persona a la que él sin ninguna duda quería era una inyección de dopamina que jamás hubiera esperado, y si aquello tenía que ver de alguna manera con sus intereses o gustos estaba dispuesto a aprender de ello y comprender por qué a ella le gustaba tanto… aunque no dejaba de pensar que pudiera ser una pérdida de tiempo y que no tenía ningún tipo de relevancia, pero si ayer le gustaba ¿por qué no hacerlo?
Pensaba durante la clase de Lengua todo aquello, después de dar la de Gimnasia. Estuvo comentando de nuevo durante el desayuno todo el asunto ese de la canción, de lo feliz que se sentía con todo aquello… Puede que no fuera tan negativo todo aquello de la música, así que durante la comida tomó su mano, la tenía en frente y ella charlaba con Aria en esos momentos pero se giró a mirarle. No habían vuelto a hablar demasiado después de la discusión sobre el motivo de la misma, sin embargo aún tenían en cierta medida la espinita clavada a ese respecto, ella se empezaba a plantear la posibilidad de volver a confrontarlo para hablar nuevamente sobre esa cuestión y de esa manera limar todas las asperezas que pudieran quedar; pues aunque quedó bastante contenta con la conversación de días anteriores aún se sentía ligeramente incómoda con esa sensación que albergaba aún en el pecho.
Ayudaba sin ninguna duda no haber vuelto a verles juntos en una actitud melosa y por supuesto comprobar que Aria empezaba incluso a acercarse al mismo William… aunque poco a poco y que Jeremy no volviera a interactuar con ella más allá de encontrarse habitualmente en los pasillos en la biblioteca y de poder estudiar juntos en algún momento determinado; pero sin muchas más intenciones que la mera amistad que tenía ella, desde luego no estaba dispuesta a que ellos dos dejarán de verse ni mucho menos, por eso se alegraba de que sus dos amigos pudieran llevarse bien aún con todo lo sucedido. Por desgracia no se podía decir lo mismo de Ulrich y de Yumi.
-Oye… ¿cuándo irás a dejarle el CD a Chris?
-Pues luego, después de estudiar -ella le miró, con interés- ¿Por?
-Pues… me gustaría ir… contigo a acompañarte.
La sonrisa de ilusión se expandió en ella, que incluso le dio un suave pico a modo de agradecimiento y volvió a cuchichear con su amiga mientras el otro se quedaba un poco en el sitio y Odd se reía en su cara por lo que acababa de ver. Ulrich por su parte se limitó a suspirar y se limitó a comerse su yogur de fresa en silencio, aunque en el fondo se alegraba por su amigo…
Sin embargo en su mente solía divagar hacia precisamente Yumi y su inusual cercanía con William, quien en anteriores ataques había demostrado ser bastante valiente pues intervenía cuando la situación se salía de control y Xana se volvía excesivamente peligrosa; como en esta última ocasión, en esos momentos demostraba una valentía incuestionable y comparable a la que podrán tener cualquiera de ellos.
Eso parecía gustarle en exceso a Yumi, que se había acercado bastante al muchacho para molestia de Ulrich, pues aunque estaba con Emily no podía dejar de pensar en su compañera y eso iba deteriorando poco a poco su relación; aunque quería mucho a su pareja no se quitaba de la cabeza y le daba vueltas y vueltas a las muchas cosas que seguro ellos dos ya habían hecho… los celos simplemente se apoderaban de su ser. Comprendiendo que eso era algo insostenible en el largo plazo, hoy tenía intención de ir justo después de entregar los CD's de Aelita y Odd a hablar con Yumi para aclarar todo lo que estaba sucediendo, pues no le gustaba nada y para sus adentros se justificaba queriendo defender a su amiga. En realidad todo lo que quería era separarla de William, pues si él no podía estar con ella nadie podía.
Precisamente la chica estaba de vuelta hacia su casa desde la biblioteca después de haber estudiado durante la tarde, precisamente con William. Iban charlando amenamente por la calle entre risas y sin mayores pretensiones, disfrutando de la compañía del otro… hubo algún que otro tramo que lo recorrieron con ella algo más pegada a su cuerpo y disfrutando de la fragancia del otro, la chica tenía que reconocer que él le era atractivo y era un cambio significativo en su vida; un soplo de aire fresco que le sentaba fenomenal y del que no estaba dispuesta a separarse, aunque sabía que su amiga Aria gustaba del chico simplemente le gustaba estar con él y pasar un rato agradable.
Además estaba claro que a él también le gustaba ella, pero no queriendo volver a formar otro triángulo amoroso y que hubiera una nueva discusión dentro del grupo había decidido confesarse con él y explicarle que ella no estaba interesada… no en ese momento, también estaba decidida a que no le diría nada al respecto sobre que le gustaba a la otra, pues consideraba que eso debía ser explicado por ella y simplemente le dejaría caer que seguro que había otras chicas que sí que le gustara. Se detuvieron en ese momento delante de la puerta de Yumi, ella se disponía a darle un abrazo y explicarle las cosas cuando él le plantó un beso en los labios. Juntaron sus bocas y la lengua de él pasó suavemente por encima de los labios de ella, pero le separó suavemente antes de suspirar un poco.
-Pe-perdón, yo…
-No, no te preocupes -le aseguró ella, sonriendo-. Eres muy guapo, Will, pero…
-¿Sí?
-Bueno, me gusta otro -reconoció-. Al menos eso creo… en fin, ahora el tema es que no estoy interesada en otra relación, sólo… tengo demasiados líos.
-Entiendo… -murmuró él- Bueno, podemos ser otra cosa.
Ella se sonrojó y se carcajeó, no podía negar que con él sí que tendría una aventura, como diría su amiga Maitena. Dudaba que Ulrich aceptara, estaba demasiado chapada a la antigua o eso pensaba por su actitud.
-Will, Will… no me tientes -le pidió-. En serio, seguro que tienes a muchas tías detrás de ti.
-Pues no te creas -le aseguró-, en realidad aún no he encontrado el amor, soy inexperto en todo esto…
Ella le sonrió suavemente y tocó su brazo en silencio.
-Si quieres acompañarme de vuelta a Kadic, te puedo presentar a una amiga muy guapa -le guiñó un ojo-. Además, querría un autógrafo de Chris.
William se rio un poco y asintió, claro que la acompañaría… suspiró al verla cruzar la puerta, la verdad es que ella era muy atractiva e interesante pero bueno, si no le gustaba… no la podía obligar. Se quedó a la espera de que llegara de vuelta mientras revisaba su móvil tranquilamente.
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Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo. Este fanfic está conectado con Nueva Generación: Proyecto Cartago, y que se encuentra más adelante en la línea temporal de este. Habrá referencias en ambos de eventos del otro.
