Quedan 5 días para ver al Sr. Big
La entrada de muchos mamíferos aplastó al pobre zorro contra las puertas del metro. Su cola se crispó al tener que retroceder en un ángulo extraño para evitar posibles accidentes. Entre ligeros empujones, Nick pudo ocupar un espacio relativamente aceptable.
Habían pasado dos días desde que se había reencontrado con su madre. Después de abrazar al conejito como un peluche adorable, su madre había insistido en cenar todos juntos en su hogar de la infancia. Aunque reacio, Nick tuvo que asentir tras ver la mirada fría que estaba recibiendo al pensarlo tanto.
Lily no podía verse más satisfecha después de la cuantiosa comida que habían instalado en su regazo. Desconfiada al principio, su resistencia se derritió en un charco al no parar de recibir dulces caseros y miradas amables del mamífero mayor. Al pasar las nueve, el conejito cayó rendido contra el costado de Nick, este no había tenido más opción que instalarla en su antigua cama.
Su hogar de la infancia no cambió mucho en su ausencia, seguía teniendo el mismo papel de pared, aunque los viejos muebles se habían cambiado por algunos modelos nuevos. Aún así, el salón tenía la misma estampa de la última vez que estuvo aquí. Su madre estaba en el sillón de la esquina, con la misma mirada inquisitiva de la última vez. Un sobre blanco en la mesa del centro había sido la única diferencia del recuerdo.
Aquella noche Nick había contado todo a su madre, guardándose las peores partes para si mismo, además de la situación actual con Lily. El dinero sobre la mesa le impulsaba a terminar con todas las mentiras, pero no quería involucrarla cuando resultaba tan peligroso. Aquel sería el último secreto, esperaba, que tendría con su madre. Ella parecía comprensiva mientras le escuchaba, solo advirtiéndole al final que pasaría si volvía a desaparecer. El zorro sostuvo una sonrisa incomoda hasta que sus antiguas donaciones anónimas le golpearon en la cara. El sobre pesaba, lo que provoco una ligera punzada de dolor en el hocico.
"No soy una zorra vieja e invalida que necesita estas ayudas tuyas Nicky"
"Jamás pensaría eso mamá" El abrazo que siguió fue suficiente para los dos. Años de dolor, culpa y preocupación fueron aliviados considerablemente mientras se perdonaban.
Después de la noche tan emotiva, Vivian se había empeñado en no perderlo de vista. Sobre todo, al descubrir donde se estaban quedando. Los regaños duraron una hora, con Lily como tema principal, pues un niño no podía vivir en un almacén. La sola idea era ridícula, enfatizó Vivian. Luego lo volvió a argumentar, con un tirón de orejas como punto final.
Los dos días habían resultado en una rutina cómoda. Lily fue su sombra durante el primer día que habían pasado en su casa, o esa era la intención, hasta que el olor a galletas volvió a inundar la estancia. Vivian había tomado nota de la desconfianza del conejito, sentía que estaba cazando un conejo cuando vio un par de orejas sobresalir por la puerta de la cocina.
Nick apreciaba a Lily, eso era suficiente para que Vivian hiciera su mejor esfuerzo en agradarle. Aquella primera tarde, la zorra dio una de sus muchas lecciones sobre como hacer las mejores galletas.
Nick había intentado buscar información en las calles. Durante las tardes se dedicó a visitar a viejos conocidos, todos fingiendo no saber nada al oír un nombre relacionado con Singcor.
Aquello le hizo recordar donde estaba. El tejón había contactado esta mañana, dando por fin una dirección. El momento fue perfecto, ya que se salvó de responder algunas preguntas de su madre sobre Lily, especialmente sobre por que el conejito no estaba yendo al colegio.
Su madre no era idiota, cualquier desviación a la pregunta causaría más daño que arreglo. El tono de su teléfono fue una salvación milagrosa en aquel momento.
Su parada sonó en los altavoces. La dirección estaba a solo unos minutos caminando, suficiente para ir pensando como abordar al canguro. Suponía que no sería fácil extraer algo de información, la pandilla de Singcor estaba compuesta por fanáticos, después de todo. Por lo que sabía, eran un grupo de extremistas a favor de los derechos de Outback Island. Sus actividades consistían en pequeñas operaciones para financiar sus manifestaciones, aunque no fueran muchos, eran muy conocidos por la violencia y agresividad que tenían.
Repentinamente sintió un empujón al doblar una esquina. Todo fue tan rápido que solo notó la oscuridad de un callejón cuando pudo enfocar la vista, estaba siendo presionado contra la pared, sin tocar el suelo, y con una pata cerrando su hocico.
"Mucho tiempo sin verte Wilde"
Nick reconoció la voz inmediatamente. El disgusto brilló en sus ojos, un gruñido bajo empezó a surgir hasta que Jack lo soltó indiferentemente. Nick taladró al conejo con disgusto en la mirada, alisó su camisa pawaiana mientras intentaba recuperar su mascara de estafador.
"¡Rayas! Y yo pensando que te había comido un león ¿No has oído hablar de los teléfonos?"
"Sé a quien vas a ver Wilde" Nick se puso ligeramente tenso antes de reír.
"El acoso no te favorece, Savage"
"También estoy enterado sobre la niña" La sonrisa de Nick cayó "Lo que no sé, es que papel tienes tú en todo esto" El zorro se veía serio, con un aura amenazante que Jack jamás le había visto. El azul y el verde se enfrentaron, ninguno dispuesto a apartar la mirada.
"Siempre estas lleno de preguntas ¿No Rayas?" Con un ligero empujón en el hombro, Nick se apartó del conejo, dispuesto a irse sin más "Una lástima que te odie, si no fuera por ese detalle insignificante, respondería encantado"
"Te enfrentas a varios cargos, Wilde"
"Una novedad interesante y para nada rutinaria, déjale el recado a mi secretaria"
"Lily podría estar en peligro" aquello detuvo al zorro "Los mamíferos que organizaron su entrega están siendo eliminados"
Jack no sabía si funcionaria. Según los informes, Wilde había desarrollado un vínculo afectivo con la conejita huérfana llamada Lily. Por experiencia propia, el conejo sabía como Nick se mantenía cerrado a los demás, siempre aparentando, nunca confiando al cien por cien en otro mamífero. El mismo Jack había fomentado aquella actitud del zorro en su último cruce con él.
Le costaba creer que alguien con tantas barreras emocionales formara un vinculo afectivo tan rápido.
"Quid pro quo Savage" el tono de Nick era casi salvaje "Vas a decirme todo lo que sabes, y esta vez, sin engaños"
El conejo no respondió, solo siguió la estela del zorro hasta la cafetería más cercana. Antes de entrar mandó instrucciones para reforzar la vigilancia a Dorothy, él se encargaría de vigilar a Wilde.
"Habla, Rayas" El conejo toqueteó su reloj, desactivando cualquier elemento de escucha con sus compañeros.
"Hace dos meses, aproximadamente, se observó un aumento en las típicas operaciones de los extremistas en Outback Island. Las cantidades que movían aumentaron, el equipo incautado era más sofisticado, incluso sus números en mamíferos crecieron. Estoy a cargo de esta investigación"
"Veo que has subido algunos peldaños en el ZBI" Jack no reaccionó a sus palabras "Siempre el alma de la fiesta"
Nick sabía que, al hablar, ya no tendría nada con que negociar. Jack Savage no era conocido por tener un buen corazón, todo lo contrario, su fama en el inframundo consistía en un asesino capaz y despiadado. Seguramente no le habría dicho toda la verdad, ni tendría la intención de hacerlo, involucrarse con él era como pedir a gritos una traición por la espalda.
Con todo eso en mente, decidió meterse de lleno en la cueva del león.
"¿Qué hay de Lily?"
"Hace unas semanas, un trabajador social procedió a removerla del sistema con una adopción no reglamentaria. Era un caso de bajo perfil, con pocas posibilidades de adopción formal, ningún mamífero se quejó de ello al completar el papeleo" Jack extendió diversas fotos en la mesa. En todas aparecía el lobo que buscaba "Sospechamos que este mamífero era un enlace al adoptante final"
"Perdona la interrupción, pero no veo que relación hay entre una cosa y la otra" pinchó con la garra al lobo de la foto "Solo veo un tráfico de personas, del que no tengo ni idea, y un aumento de delincuencia en la zona más apartada de la ciudad"
"Déjame exponer con más orden los hechos Wilde" Jack extrajo un sobre de su abrigo "McJumper era un reconocido ludópata, sin embargo, no tenía conexión con los grupos de Outback Island; el lobo de la foto es la actual mano derecha de Singcor, como ya sabes, estos dos mamíferos tenían un encuentro al que finalmente acudiste tú" Una imagen de si mismo con el lobo se lanzó a la mesa "Así que, un mamífero con conexiones en toda Zootopia, un grupo radical emergente que tenía interés en una adopción irregular, y un trabajador social con reputación dudosa ajeno a Outback Island. Todos se necesitan entre ellos ¿No? McJumper el dinero, Singcor una adopción rápida, y tú…como siempre, solo un humilde mediador, con una humilde comisión ¿Verdad?"
"Veo que sigues siendo bueno con las palabras…"
"¿Qué hay detrás de esta falsa adopción Wilde?"
"Lo siento, pero soy inocente de los cargos. Solo hacía un favor a McJumper, aquella noche me convenció de conducir a cambio de cinco de los grandes" Un recuerdo rápido pasó por la mente de Nick "Aunque, ahora entiendo por que no llegó a ver el sol. En la noche del intercambio, el lobo mencionó tener el "paquete" erróneo"
"¿Qué pasó durante el intercambio?" Jack recordaba aquel día, había seguido al lobo hasta el puerto. No pudo acercarse por estar en un espacio tan abierto y solo pudo verlos de lejos mientras intercambiaban un sobre con las manos.
"El tipo se acercó a recoger a Lily del coche, cuando estuvo cerca hundió su nariz en ella y…dijo que era el equivocado"
"Desde entonces todo el circulo de Singcor esta desaparecido o bajo tierra" Jack se levantó con el teléfono en la mano "Se equivocaron de persona, si sólo esta matando a los extremistas, es que era responsabilidad de ellos y él es un personaje ajeno a Outback Island"
"¡Rayas!" Nick agarró con fuerza el brazo del conejo "Big está tras la cola de ese lobo, necesito llegar a él antes que el ZBI "
"Wilde-"
"Sabes que me lo debes, Savage"
No hubo tiempo para responder, el tono de un teléfono sonó entre ellos. Jack respondió automáticamente, reconoció la melodía personalizada como un símbolo de problemas.
"Aquí Savage"
"¡Jefe! Dorothy Brown esta muerta"
