Quedan 4 días para la reunión del Sr. Big
"¿Hola?"
"¡Nicholas! ¡Llevo llamando todo el día! ¡¿Se puede saber dónde estás?!"
"¡Has caído! Vuelve a intentarlo cuando no esté tan ocupado -bip"
Vivian lanzó el teléfono al sofá, su hijo se estaba ganando una buena charla cuando lo volviera a ver. La furia le duró poco, observó la luz de la mañana a través de las cortinas, preocupada por la desaparición de Nick. No lo había visto durante toda la tarde de ayer, algo usual en estos días, pero que no apareciera para el desayuno le había encendido todas las alarmas.
Lily no había preguntado por él hasta ahora. Vivian no sabía si sentirse aliviada o temerosa por el silencio del conejito. Las tortitas habían sido devoradas más lentamente esta mañana, y creía haber visto algunas miradas robadas al asiento vacío de Nick en la cocina, pero, por lo demás, parecía una mañana cualquiera para Lily.
Tras sentarse en el salón, frustrada por toda la situación, decidió esperar un poco para llamar a la policía. Esperaba que Nick tuviera una buena excusa.
…
"No estoy acostumbrado a colgar boca abajo Rayas, dime ¿Es normal que tenga ganas de vomitar? "
El conejo no reaccionó. Siguió trasteando sus ataduras en la espalda, clavando de vez en cuando sus nudillos en la espalda. Nick soltó un quejido cuando ese último intentó le dio un ligero pellizco.
"No te muevas Wilde, creo que casi lo tengo"
"Llevas pinchándome más de cinco horas seguidas, creo que puedo quejarme un poco"
"Si quieres que los guardias nos descubran, lo estas consiguiendo"
Nick bufó molesto. Ignorando al conejo, recorrió por decima vez toda la habitación exhaustivamente, en busca de alguna señal que le indicara donde estaba, o que momento del día era. Estaban envueltos por paredes de ladrillos en una especie de sótano, sin ningún atisbo del exterior desde que los noquearon fuera del Ferry en Outback Island.
El conejo había aceptado con demasiada facilidad su petición para acompañarlo, debería haber sospechado que había alguna trampa en su trato. Su enfoque en buscar al lobo, le había hecho seguir a Savage sin duda a Outback Island. Savage había mencionado tener un informante que podría aclarar la situación de Brown, tal vez conseguir un rastro hacia el lobo. El obvio agujero en la seguridad de Dorothy Brown mostraba un posible topo en su equipo, era mejor moverse ellos solos hasta entender totalmente la situación.
Ahora estaba colgando boca abajo por hacer caso a un conejo problemático.
"Tu servicio al cliente es muy lamentable Rayas, tendré que poner una queja" El mareo se volvía más fuerte para Nick.
"Tranquilo Wilde, me aseguraré de no volver a traerte a una misión" Jack se retorció más fuerte, balanceándose ligeramente. La pequeña púa afilada que guardaba en el puño de la camisa no era muy grande, pero después de rozarlo con la cuerda durante horas, sentía que pronto cedería al peso de los dos juntos.
"Deja de moverte, creo que voy a …"
Los dos se detuvieron al oír abrirse la puerta. Dos grandes canguros se abrieron paso con dos rifles, en medio de ellos un ornitorrinco caminó hacia ellos. Uno de los secuaces puso un taburete en medio, ocupándolo de inmediato un Singcor nada contento.
"Entonces…la ZBI en Outback Island" Sin esperar respuesta, el mamífero asintió al canguro más cercano, este se movió con la culata del rifle, golpeando el rostro de Savage con fuerza "Llegáis un poco tarde a la fiesta, ya no estoy dispuesto a ningún trato" Abandonó el taburete de un salto, indicando con un gesto que se encargaran de los dos cautivos.
"¡Irá a por ti, Singcor!" gritó Jack antes de que el ornitorrinco se fuera "Has visto lo decidido que está ese lobo, sin la ZBI estás perdido"
"¡No te atrevas a decirlo!" El ornitorrinco cargó furioso contra Jack, golpeando cualquier lugar posible del conejo "¡Todo es tu culpa! ¡Si no me hubiera involucrado con la ZBI desde el principio! ¡Ese estúpido lobo solo me persigue por haber tratado contigo! ¡Esta será la última vez que juegas conmigo Savage!" Cansado, el ornitorrinco bajo los brazos "Si tengo que morir, lo haré bajo mis condiciones" Antes de marcharse, colocó un dispositivo ante los ojos de Savage "Y serán los mismos para ti. Feliz explosión conejito"
Los canguros siguieron a su jefe fuera del sótano. Dejando a los dos mamíferos solos otra vez.
"¿Por qué no me sorprende que me hayas mentido? Creo que tu factor sorpresa se está atrofiando Rayas" Nick se había mantenido callado en todo el intercambio, más que nada, para evitar una bala en su cabeza, pero empezaba a entender que Savage era parte de toda esta situación, tal como sospechaba desde el principio.
Tras ser utilizado como un contacto para entrar a la mafia de Big, Nick reconocía los viejos trucos del conejo.
"Tengo una bomba delante mientras estoy atado boca abajo sin poder moverme, perdona si no tengo tiempo para escucharte Wilde" Los movimientos del conejo se volvieron más agresivos, intentando provocar una ruptura en la cuerda.
Hastiado, Nick devolvió el último codazo con fuerza, aquel movimiento terminó por ceder las ataduras, cayendo los dos repentinamente. El conejo forcejeó la cerradura de la puerta, estaba cerrada y tardaría demasiado en abrirla como para escapar de la explosión. Sin más opción, removió sus dientes frontales hasta encontrar la ganzúa necesaria.
Mientras, Nick observaba el dispositivo con resignación, en las películas siempre parecían tener cables alrededor con los que poder salvarse si cortaban algunos. En este caso, solo era un cuadrado compacto con una ranura donde se observaba el tiempo restante.
"Venga Rayas, es un buen momento para lucir esas habilidades de super espía" El conejo no respondió a sus palabras, aún trabajando en la puerta sin desconcentrarse.
El zorro se acercó a la puerta, por si Jack conseguía abrirla a tiempo, atento a cualquier señal de salida. Justo cuando pensaba que la vida se había apiadado de él, se encontraba atrapado en un sótano junto a su mamífero menos favorito. Al menos había conseguido hacer las paces con su madre, pero ¿Qué sería de Lily? En algún momento, la conejita había empezado a importarle.
Le importaba, aunque intentara no admitirlo.
"¡No tenemos tiempo Jack!"
De improviso, la puerta se abrió violentamente hacia dentro, golpeando con fuerza la cabeza de Jack mientras se desmayaba en las escaleras. Nick le sostuvo por el brazo, sorprendido, miró hacia delante sin ver a nadie.
"Un gracias estaría bien Wilde" La voz ronca hizo abrir el hocico de Nick con incredulidad, ante él, Finnick se mostraba con su inseparable bate. Arrastrando al conejo, empujó a Finnick hacia delante, ocupado ahora con alejarse de la bomba en el sótano.
"¡No hay tiempo Finn, corre! ¡Hay una bomba!"
Cargando al conejito en su hombro, salió por la puerta con prisas, acabando en una especie de fabrica o almacén enorme.
"¡Nick! ¡Por aquí!" Sin pensarlo, el zorro siguió a Finnick por el vacío almacén. A lo lejos, diviso una puerta de hierro entreabierta. Con un sprint final, atravesó el lugar, acabando en un atestado muelle con chatarra. Sin poder ubicarse, la explosión arrasó sus oídos, el jalón final de Finnick lo empujo tras unos coches destrozados.
"No sabes… lo contento… uf… que estoy de verte" El zorro rojo se deslizo al suelo con la adrenalina aún corriendo en las venas. Savage se encontraba tumbado al lado suyo, aún inconsciente por el golpe contra la puerta. El cielo se veía claro, posiblemente había pasado toda la noche encerrado como mínimo.
Alrededor suyo, los restos incendiados empezaban a levantar una bandada de humo por el muelle. La chatarra desperdigada por todas partes le impedía orientarse, no reconocía el lugar, pero tendría que marcharse pronto si quería evitar las sirenas que ya oía de lejos.
"Hay que irnos" confirmó Finnick, tapándose el hocico con su camiseta mientras lo dirigía entre los escombros.
Nick lo imitó, llevando al conejito desmayado, era su oportunidad de conseguir verdaderas respuestas y no la iba a desaprovechar.
…
Lily entró despacio en la habitación donde se estaba quedando. No era muy grande, había una cama a un costado y un escritorio al otro, algunas estanterías por las paredes se veían abarrotadas de diversos objetos, y un armario cerca a la puerta era el único mueble grande que se veía.
La Sra. Vivian había mencionado que el cuarto perteneció al Sr. Nick, por ello algunos posters y decoraciones aún se mantenían en las paredes. El primer día que había notado la imagen de algunos de sus héroes favoritos había estado extasiada, ahora, solo paso de largo con un objetivo en mente.
Saltó a la silla cercana al escritorio, dejando un billete arrugado en la mesa de madera.
Nunca más se dejaría volver a engañar.
Con aquella última acción, se dirigió a la cocina. Necesitaría algunas provisiones antes de marcharse, y la Sra. Vivian aún estaba fuera por sus recados, tendría que darse prisa.
…
"Solo con oír lo irritante y molesto que era aquel zorro, me pude imaginar quien era" decía Finnick, con medio cuerpo metido en la hielera aún buscando las cervezas que le quedaban "Ese koala era demasiado descuidado y torpe como para notarme seguirlo"
"Pensé que ya no te importaba Finn" masculló Nick mientras aceptaba la cerveza que le tendía.
"Un par de canguros no son lo mismo que una banda de osos polares. Además, se rumorea que Singcor está acabado, todos sus chicos se están marchando" Finn se recostó contra una silla delante suyo "Me debes una grande Wilde"
"Lo recordaré para la próxima partida de póker"
"Urg…" El conejo atado comenzó a despertarse.
"¡Buenos días Rayas!" Nick se acercó a su cautivo con una sonrisa petulante en el rostro.
Los ojos azules parpadearon antes de acostumbrarse al exterior. La luz del día lo cegó momentáneamente, estaba en algún terreno vacío, con una camioneta al lado y unos zorros mirándole. Un dolor de cabeza agudo le atontaba ligeramente, sentía la familiar sensación de cuerdas reteniéndole, esta vez, no sentía la vieja púa en su camisa.
No reconoció el lugar al levantar la cabeza. Se veían algunas viejas fábricas a lo lejos, parecían abandonadas de hace mucho, y un puente pequeño de piedra también se alzaba delante suyo.
"Creo que por fin tendremos una conversación sincera" comenzó Nick "No ocultes ningún detalle Savage ¿Qué está sucediendo?"
Jack obligó a los extremistas a ser infiltrados bajo el ZBI para conseguir al pez más gordo. Estos aceptaron, el lobo al tener el error del conejo decidió castigar a los involucrados, habiendolo dicho a Singcor antes. Estos al morir le contaron al lobo lo que había jecho singcor como venganza por sus muertes. Ahora el lobo, y algunos mas están acabando con las cabezas de los altos cargos como represalias por su engaño.
