Episodio 7: Es terrible desperdiciar una mina

Cuando desperté al día siguiente Zoey seguía en su cama dormida, pues el reloj recién marcaba las siete de la mañana. Levantarme a esa hora fue decisión propia, ya que había acordado con Dawn tener la clase de meditación mucho antes de empezar con el desafío.

"Luego de que Jo se pasó al equipo de las Ratas, Dawn ya no tenía la cabaña para ella sola. Por lo que tuvimos que buscar otro sitio donde juntarnos." Dije a los televidentes en el confesionario.

Esperé a mi amiga en la fogata donde hacíamos las ceremonias de eliminación. Ese había sido el lugar de nuestra elección. Las brasas de la noche anterior seguían desprendiendo un fino hilo de humo casi imperceptible, y un olor a madera quemada muy sutil. Esos detalles me recordaron las veces que había ido de campamento con mi clase en la escuela. Me trajo gratos recuerdos honestamente. Debería volver a planear un viaje así, pero con mis amigos actuales, aunque, pensándolo bien, creo que no son de esos que les agrada ensuciarse y ser comidos por mosquitos toda la noche.

En ese momento comencé a pensar en mi familia. Hace rato que no los traía a la mente. Los sucesos ocurridos los últimos días y las emociones que me generaron me mantuvieron bastante distraída. Pero estando sola en ese sitio, por la mañana bien temprano, y con una brisa matutina que recorría por mi cabello, comencé a sentirme algo nostálgica. Inmediatamente me puse a reflexionar sobre todo lo vivido en la isla hasta el momento. Estaba muy ansiosa y preocupada por las 'advertencias' que Dawn me había manifestado la noche anterior. Y luego de meditarlo bien durante ese corto momento que tuve a solas en la fogata, noté los cambios que habían surgido en mí durante los últimos desafíos.

La lectora de auras quebró mi momento de reflexión solitaria con un delicado llamado. Al voltear, la vi a unos metros saludándome con la mano y me notificó algo de lo que ya tenía conocimiento.

"Leni, si quieres puedes venir a la cabaña. Jo salió recién para hacer su trote matutino." Me llamó con la mano.

"Oh genial. Había olvidado que hacía eso todas las mañanas."

El silencio del campamento era acogedor. Nunca lo había oído tan tranquilo en toda la semana que había pasado. Si hubiese estado allí con los amigos que había hecho, sin necesidad de cumplir desafíos, ni pensar estrategias o tener que decidir a quién eliminar de la competencia, podrían haber sido unas vacaciones fantásticas.

"Desafíos." Pensé. "¿Qué estará haciendo Chris en este preciso momento?, tal vez ideando el desafío del día o preparando las trampas." Luego me dije, ¿por qué piensas en ese malvado ser?, disfruta de la paz.

"Dawn, ¿cómo fue la noche con ella?" Pregunté refiriéndome a su nueva compañera. "Perdón por habértela enviado directo a ti." Me lamenté algo sonrojada.

"No fue tu culpa ni la del resto del equipo. Sabes que fue una decisión tomada por Chris, para su conveniencia y disfrute." Dijo con tranquilidad. "No tuve que tratar con ella ya que estuve fuera de la cabaña gran parte de la noche, y regresé cuando ella ya estaba dormida." Continuó.

"Espero no haberte generado incomodidad con su presencia." Volví a disculparme. "Tal vez su aura negativa interfirió con tu meditación nocturna."

"Leni, no fue tu culpa." Repitió. Lo que ella no sabía es que yo llevé a que Jo sea la eliminada de la noche, convirtiéndola en la nueva integrante de las Ratas Tóxicas. Lo cual sí, fue idea de Chris, pero yo contribuí.

"Deja de sentirte así Leni." Oh claro, probablemente leyó mi aura y notó mi sentimiento de culpa. "Hablando de meditación, ¿vamos a comenzar antes que regrese?"

Con una sonrisa y un gesto de 'en marcha' con mi mano procedimos a nuestra primera clase.

Llegamos a la cabaña donde vi las cosas de Jo a un costado de su cama. Dawn había preparado unas velas aromatizantes para hacer el ambiente más relajante.

"Tú sí que sabes generar momentos de armonía." La halagué.

Nos relajamos por unos minutos sin decir una sola palabra. Ella me indicaba cuándo debía respirar profundamente y exhalar a modo de liberar las tensiones. Realmente funcionaba, ¿cómo puede ser que algo tan sencillo calme las emociones de una persona?

Intenté no interrumpirla en ningún momento, pero sentía que algo hacía falta en esa sesión de meditación. "Descuida Leni, sé a qué ausencia te refieres." Wow, había leído mi aura otra vez. "La música es indispensable para estos momentos, pero sabes que no tenemos acceso a ella aquí."

Luego de aproximadamente media hora de relajo, nos tomamos un pequeño intervalo para charlar sobre mi aprendizaje del significado del chakra. La voz de Dawn era tan suave en sí misma que escucharla era una forma más de relajarse.

"Tienes que saber que los chakras son puntos situados en nuestro cuerpo que manifiestan nuestra energía, emociones, intenciones y pensamientos." Explicaba con entusiasmo. Se notaba muy bien lo mucho que disfrutaba de hacerlo.

Instintivamente, alcé mi mano para hacer una pregunta. Ella soltó una risa. "No hace falta que pidas permiso para hablar. Sé libre de interrumpirme para preguntar lo que quieras."

"Oh, de acuerdo jeje." Me sonrojé. "¿Crees que seré capaz de comprender todo lo que tú sabes sobre esto?"

"Claro que sí Leni." Afirmó. "Además, solo hablaremos de lo que sea necesario para ti. Y si sientes mayor interés por seguir aprendiendo, seguiremos avanzando en la medida de lo posible." Me ofreció una cálida sonrisa.

"Oh cierto." Noté. "Tampoco es que tengamos todo el tiempo del mundo en esta isla para aprender todo jiji."

"Justamente por eso, hoy solo nos centraremos en un punto en específico y sus formas de trabajarlo, tal como yo lo hago." En ese momento comencé a prestar más atención a sus palabras. "Pongámonos en el contexto del juego." Dijo con más seriedad. "Sin decirlo en voz alta, en este momento de tensiones competitivas, ¿qué piensas acerca de los concursantes del juego y tu relación con todos ellos?"

Honestamente, esa sola pregunta me llenó de dudas la cabeza. Será porque ya estaba adentrada en un ambiente total de meditación y mucha reflexión, pero…¿qué es lo que comencé a pensar en ese instante?

Pues…no estaba siendo yo. El juego había cambiado mi forma de relacionarme con los demás por completo. Ya no veía la relación con mis compañeros y amigos de la misma forma, sino que los sentía más bien como…rivales. Y entiendo que así es como la competencia quiere que uno sea, pero yo no soy así, lo siento.

Mi relación con Jo era la peor, por supuesto. En vez de tratar de hacer las pases con ella, hacía lo contrario y afianzaba más la rivalidad y el desprecio mutuo. ¿Alguna vez me habían visto llegando a eso con alguien? Debía jugar a mi manera aunque significase mi eliminación de la competencia. Aquellas palabras de Lori retumbaban en mis oídos.

"Tu personalidad derretiría el corazón de cualquiera que se cruce en tu camino."

No tenía porque perder mi esencia. Esto no significaba que abandonaría el juego, o dejaría que la gente me pise, pero que empezaría a jugar más a mi modo. Si a los demás no les gustaba, bien, lo aceptaba. Como había dicho en una de mis confesiones: "con pura amabilidad y un buen corazón puedo ganar esto".

Sentí un fuerte golpe en el pecho, como si algo hubiese entrado en mi interior. "Tengo mucha dificultad para tomar mis decisiones en el juego." Finalmente solté, algo apenada y con la mirada caída. Y fue lo único ya que Dawn me había dicho que no comparta nada.

"Muy bien Leni." Cerró la actividad. "¿Qué punto de los siete chakras de nuestro cuerpo es este que acabamos de manifestar?"

"Pues no tengo idea, tú eres la experta." Le dije con una risita, hasta que noté que estaba señalando su estómago.

"Es el tercer punto de los siete chakras, el del plexo solar." Explicó, pero notó mis cejas arqueadas, a lo que agregó. "O lo que es la zona del ombligo." Aclaro aún señalando el suyo.

"Ohhh qué interesante y original." Me mantuve con la boca semi-abierta. "¿Y que debería hacer para mejorarlo?"

"Pues hay unas actividades, como las que hicimos al inicio del encuentro, que te ayudarán a potenciar las energías de este chakra y mejorar tus decisiones." Explicó. "Con tan solo unos minutos será suficiente para calmar las tensiones del día, por lo que eres bienvenida a acompañarme en mis mañanas."

Escuchamos un ruido proveniente del exterior. Ambas nos sobresaltamos creyendo que era Jo de regreso. "Siempre y cuando podamos." Agregó, observando la puerta de la cabaña algo preocupada. Por suerte solo fue una falsa alarma.

Terminada nuestra sesión, le agradecí a Dawn con un gran abrazo. "Me alegra haber hecho esto, me hizo dar cuenta de muchas cosas aquí."

"Me halaga que lo hayas disfrutado Leni. Es bueno saber que puedo contar contigo como una amiga y una aprendiz." Soltó una risita. "Y descuida que si llegas al punto de querer eliminarme para ganar el dinero, es totalmente entendible y no te hará una peor persona, para eso estamos aquí."

"Espero no tener que hacer eso." Expresé preocupada.

Ya en el comedor, volví a ubicarme junto a Cameron. Desde hace un tiempo que no nos sentábamos a charlar sobre cualquier cosa que no sea sobre el juego. Bueno, es cierto que yo era quien llevaba las conversaciones a ese tema últimamente, pero luego de mi revelación con Dawn decidí dejar eso de lado, y volver a ser la Leni de los primeros días.

"¡Hola Cameron!" Grité algo exagerada.

"Oh, Leni, hoy estás de buen humor." Noté decirlo con cierto relajo.

Parpadeé un par de veces antes de seguir la conversación. "¿Acaso…me notabas de mal humor?"

"Em, no de mal humor, pero no estabas siendo tú." Titubeó un poco en sus palabras. "¿Qué te hizo volver?"

No pensé que sea necesario explicarle mi encuentro con Dawn, así que solo fingí. "Creo que necesitaba un buen descanso, y ayer lo tuve por fin." Sonreí ampliamente. "Disculpa si te traté mal o te hice sentir apartado de mí."

"Descuida, sabía que algo te sucedía, pero no quise interferir mucho." Expresó más calmado y ya volviendo a tomar su desayuno.

"¡Pues regla número uno: cuando un amigo está diferente, debes preguntarle qué le sucede!" Dije en tono de burla.

Inmediatamente, lo vi sacar un bolígrafo y una hoja, y comenzó a anotar mis palabras repitiéndolas en voz alta. "¿En serio esa es la regla uno entre amigos?" Consultó confundido, rascando su cabeza.

Reí a carcajadas por su reacción. "No es exactamente la primera regla, pero es algo que debes tener en cuenta." Le guiñé un ojo.

"¡Escuchen campistas!" La voz del anfitrión se infiltró entre las conversaciones de todos. "Les dejaré la mañana libre, pero prepárense que luego de la hora del almuerzo tendrán un desafío que tal vez los deje enterrados."

"Nunca es solo lo bueno, siempre tiene que ser algo malo también." Comentó Mike suspirando.

"No esperen a que los llame para almorzar, recuerden venir a las doce en punto y recibir su comida aquí mismo." Y con eso se retiró.

"Bueno Leni, tenemos un par de horas para conversar, y tengo algo que contarte." Me sorprendió el pequeño nerd.

"¿De verdad?, ¿sobre qué?."

"Ayer por la noche, Brick no paraba de hablar sobre ti." Me tomó por sorpresa, a lo que respondí con un pequeño rubor. "Recalcó las veces que te enfrentaste a Jo y lo leal que fuiste con el equipo." Continué escuchando. "Dijo que serías una buena cadete en el ejército y que le hubiese encantado conocerte antes." Finalizó.

"Um…¿eso es todo?" Mantuve mi rostro enrojecido.

"No realmente. Habló de muchas otras cosas más, pero siempre positivas hacia ti."

"Um, oye…Cam, otra regla que te voy a enseñar es que…no debes andar contando las cosas personales de los demás cuando te las confíen." Retrocedió su cabeza en señal de culpa. "Ni siquiera a otro amigo."

"Oh l-lo siento Leni…no lo sabía, d-disculpa."

Solté un suspiro. Pero no uno de esos de ternura o agotamiento. Simplemente fue como una liberación de una carga que comencé a sentir.

"¡Hola compañeros de equipo!" Se escuchó una voz muy alegre. Al voltear, vi que era Brick, con su mano colocada sobre su frente saludando al estilo militar, como siempre suele hacerlo. "Finalmente logramos deshacernos de la mandona Jo." Celebró agitando uno de sus puños.

"Técnicamente, no del todo." Señaló el moreno. "Sigue en la isla y de seguro nos hará la vida imposible desde el otro equipo, ¿recuerdas lo qué dijo ayer en la ceremonia de eliminación?"

"Bueno, tendremos que esforzarnos el doble para ganar el desafío de hoy y hacer que las Ratas la expulsen." Dijo con determinación. "¿Cierto Leni?"

De pronto, sentí su mano ubicándose en mi hombro. Mis ojos se abrieron con sorpresa y mis cejas se alzaron inconscientemente.

"Sé que parece que me siento extraña alrededor de Brick. Pero les juro que no es por lo que piensan." Aclaré en una confesión en el retrete. "Me siento extraña por otra razón que no sé cómo explicarlo…¿debería consultarle a Dawn?"

Volviendo a nuestra conversación, simplemente concordé con el chico e ignoré su gesto amistoso.

Pasaron las horas para el almuerzo y poco a poco fuimos volviendo al comedor. Estábamos todos reunidos esperando por la comida del Chef, pero no estaba presente.

"Vamos viejo, ¡Lightning necesita carne!" El deportista comenzó a impacientarse.

"Diríjanse al congelador, allí encontrarán lo que buscan." Se oyó una voz sospechosa.

"El congelador, eso es. SHA-BAM." Exclamó ingresando con toda prisa.

Inconscientemente, todos lo seguimos para ver la tan preciada comida, pero fue una trampa más de la producción. Las puertas del congelador se cerraron con fuerza, dejándonos a todos atrapados. Resulta que habíamos entrado en el contenedor de un camión el cual comenzó a temblar hasta que sentimos que estábamos en movimiento. Todo esto mientras el bruto de Lightning disfrutaba de su carne cruda.

Pasados unos minutos, el vehículo se detuvo y, en marcha atrás, comenzó a "descargarnos" en la boca de una cueva, como si fuésemos escombros para desechar.

Caímos por unos segundos hasta tocar con el piso lleno de rocas. Por suerte caí en algo que amortiguó mi impacto.

"Leni, ¿estás bien?" Abrí mis ojos para ver que me encontraba sobre Brick. Inmediatamente, me puse de pie y le pedí disculpas. "Oh bueno, imagino que lo estás. No hay problema." Rascó detrás de su cabeza, aun en el suelo.

Observamos con detenimiento dónde nos encontrábamos. Por lo que podíamos apreciar era una especie de mina abandonada, con luces a lo largo del camino en dirección a dos cuevas diferentes. Habían carretillas con rocas y herramientas de excavación. Alrededor nuestro habían unas mochilas de esas de expedición y unas cuantas linternas.

Una pantalla se encendió frente a nosotros y nuestro querido anfitrión se hizo presente directo desde su guarida. "Bienvenidos a su próximo desafío."

"¿Para qué nos trajiste a esta vieja mina?, ¿para ver si encontramos recuerdos de tu infancia?" Se burló Jo. Todos soltamos unas carcajadas. Hey, no me malinterpreten, quien sea que pueda dejar a Chris en ridículo se merece mi risa.

"Probablemente sean los últimos recuerdos que vean si siguen dejando pasar el tiempo." En eso, tomó un control y lo presionó activando unas bandas metálicas ajustadas a las mochilas desparramadas por el piso. "El reto de hoy consiste en recuperar una de las estatuillas McLean que se encuentran en el fondo de esta antigua mina, hay una para cada equipo." Explicó. "Cada uno debe tomar una de esas mochilas que contienen un temporizador que les indicará el tiempo que les queda de vida." Rio a carcajadas como de costumbre.

El indicador nos mostraba un color verde, que era la hora exacta que teníamos para terminar el desafío. A la media hora cambiaría a color amarillo, y faltando diez minutos se volvería rojo. Un reto de vida o muerte en el cual podíamos saber exactamente cuándo se acabaría.

Los bolsos pesaban demasiado, lo que llevó a Jo remarcar. "¿Acaso pusiste rocas dentro?" E intentó abrir el que había tomado para ella.

"Ap-ap-ap, les recomiendo que no husmeen." Advirtió el anfitrión. "Eso podría ser trágico."

¿Debíamos creerle a ese punto? Ese Chris era tan impredecible e irreal. Conociéndolo, por las dudas nadie se animó a tocar los cierres y solo nos limitamos a cargar esas pesadas mochilas en nuestras ya cansadas espaldas después de tantos desafíos.

"¿Y para qué es exactamente el temporizador?" Inquirió Cameron. "¿Al llegar a cero quedamos eliminados del desafío?"

"Jojojo, pobre ingenuo Cameron." Dijo Chris con desdén. "La mina que recorrerán fue alquilada para alojar gran parte de esos desechos tóxicos que quedaron en la isla." Reveló. "El tiempo estimado para permanecer en esas profundidades es de una hora aproximadamente, y es el tiempo que les doy para cumplir con el reto."

Pues ahora tenían sentido los temporizadores en cada una de las mochilas.

"¡Corran, corran que el tiempo comenzó hace un par de minutos!" Hizo sonar una fuerte sirena.

Rápidamente, el otro equipo tomó la delantera y se dispararon a una de las dos bocas de la gran mina. Antes de desaparecer, Jo volteó y encontró mi mirada. La vi entornar sus ojos con ansias de competir contra mí.

Recuerda Leni, jugarás siendo tú.

"¡Vamos en marcha equipo!" Lideró el militar.

A los pocos metros caminados, el imitador de personajes sacó uno más de ellos de la galera, luego de colocarse un sombrero que había encontrado en el suelo, expresando que le encantaba usar de esos.

Tomó una fuerte bocanada de aire antes de revelar su nueva identidad. "Buen día señoritas, mi nombre es Manitoba Smith." Se presentó acomodando mejor su sombrero estilo Indiana Jones. "Lo siento belleza, pero debes dejarle este trabajo a los hombres." Le arrebató la linterna que llevaba Zoey, apuntándolo a diferentes direcciones.

"Uhh, Mike, ¿qué haces ahora?" Inquirió Brick con una ceja en alto.

El chico pasó su mano por el suelo cubierto de tierra y rocas. La olisqueó por unos segundos y luego lamió el polvo para llegar a una conclusión. "Es por allí." Señaló la cueva contraria a la que fueron nuestros rivales.

"Pero las Ratas Tóxicas tomaron el otro camino. ¿No íbamos a seguirlos?" Remarcó el militar.

"Esa cueva está claramente cavada por dientes de roedores mutantes gigantescos. La otra nos llevará a un sistema de rieles." Todos nos miramos confundidos, pero le hicimos caso.

Efectivamente, al avanzar por ella, encontramos unos carros de escombros vacíos sobre rieles. "Estos podrían darnos una ventaja para alcanzarlos." Sugirió Mike (¿o Manitoba Smith?).

Solo habían dos, así que debíamos dividirnos como podíamos. El flacucho tomó a Zoey de la mano y la ayudó a subirse a uno de ellos, haciendo lo propio él luego. Brick tomó la mía y me invitó a subir a otro de los carros. No me negué ni retrocedí ante su gesto, pero me sentí extrañada por su tacto. Solo quedaba Cameron, y lo veía bastante dubitativo por decidir a cuál de las dos carretillas subir.

"Creo que ese momento debió haber sido incómodo para él. Es decir, ¿decidir entre cuál de las dos parejas romper?...quiero decir, no es que Brick y yo seamos algo, pero luego de lo que me contó Cameron tal vez él sí consideraba que podría haber algo…o mejor dicho-"

No fue mi mejor confesión en el retrete.

Lo vi tardar tanto que decidí romper sus pensamientos. "Cameron, ven con nosotros, aquí hay espacio." Señalé el pequeño lugar que quedaba en la carretilla, donde de seguro el chico cabía.

Dudó un poco más hasta que finalmente se subió con nosotros. Supongo que pensaba que había más chances de que Mike y Zoey se vuelvan una pareja oficial, y necesitaban más tiempo a solas.

Destrabamos ambas carretillas y estas comenzaron a descender lentamente, hasta que llegamos a una pendiente más inclinada y aumentaron su velocidad considerablemente. El transporte donde iban Mike y Zoey desapareció a mitad de camino, ya que tenían un circuito diferente al nuestro.

"Oh no, perdimos de vista a los chicos." Exclamó el moreno, tomándose la cabeza.

Un tramo después, el descenso ya no era tan acelerado, así que volvimos a colocar el freno y nos bajamos. Los focos de luz a lo largo del camino eran cada vez más tenues, por lo que, a medida que avanzábamos, la oscuridad nos comenzaba a rodear. Esto era un gran problema para uno de nuestros compañeros. Brick colocó una mano sobre mi hombro, temblando como un inocente niño.

"Descuida Brick, nos mantendremos juntos." Le aseguré sacando mi linterna y alumbrando nuestro camino adelante.

"¿Dónde habrán terminado Mike y Zoey?" Preguntó Cameron.

Unos chillidos aterradores comenzaron a oírse por toda la cueva, como si fuesen unos cerdos siendo torturados. El eco era tan fuerte que aturdía nuestros tímpanos. Desafortunadamente, mi linterna comenzó a fallar, parpadeando repetidas veces hasta apagarse por completo.

"¡Oh no, las baterías se agotaron!" Dije sacudiendo el aparato con fuerzas para intentar traerlo a la vida de nuevo.

"OH NO, OH NO." Exclamó el militar, desesperándose por completo. Prácticamente se encontraba abrazado a mi espalda, cubriéndose por detrás de mí.

"No lo juzgo. Un miedo es un miedo, y no creo que sea algo para burlarse." Detallé en una confesión más adelante.

No voy a negar que también me sentía atemorizada. Esos ruidos nos acechaban hace ya unos minutos y no teníamos idea de dónde provenían ni qué eran las cosas que los emitían.

"Cameron, ¿tú no tomaste una linterna en el inicio?"

"No alcanzaron para mí, ¿tú Brick?" El militar se limitó a responder con un simple 'no', trastabillando notablemente.

Luego de agitar mi linterna unas cuantas veces más, esta volvió a encenderse por unos segundos. Enfoqué frente a mí donde vi al pequeño Cameron con su manos cubriendo sus ojos por la repentina fuerte iluminación. Pero detrás suyo se veía algo extraño. Era un fondo rosado y arrugado como para ser la pared de una cueva.

Unas gotas comenzaron a caer sobre su cabeza. "Oh, esta cueva tiene pérdidas de agua. Espero que Chris no nos abandone aquí para morir ahogados." Comentó al sentir la gotera.

"E-eso no es una gotera." Titubeó Brick, aun detrás de mí.

Apunté la luz hacia arriba para ver el causante real de las gotas de agua y, para nuestro total asombro y terror, una especie de topo gigante se encontraba detrás de mi amigo. El animal comenzó a agitar sus pequeñas patas en el aire mientras lanzaba esos chillidos que veníamos oyendo desde que habíamos llegado allí. Cameron miró hacia arriba y no tuvo tiempo de reaccionar antes de que la bestia lo tome de la capucha del suéter y se lo lleve corriendo a toda velocidad, adentrándose aún más a la cueva.

Este solo hecho hizo que Brick, para mi gran sorpresa, repentinamente saliera de su escondite, tome mi linterna y comience a gritar contra el animal.

"¡Jamás dejaré a un compañero de equipo solo!"

Me pareció increíble la valentía que sacó, prácticamente de la nada, al ver a Cameron siendo secuestrado. Una de las características más destacables que me llamaban la atención de él.

"Leni, no hay tiempo que perder." Comandó tomando nuevamente mi mano. "Subamos a la carretilla y sigámoslo antes que le perdamos el rastro."

De inmediato, le hice caso y nos subimos al transporte. No sabíamos con certeza a dónde nos llevaría, pero la determinación que el militar llevaba en su rostro me daba total seguridad para sentirme protegida. Sí, es cierto que mi corazón latía a mil por el miedo infundido en esa tenebrosa mina, y más al ver a ese roedor gigante llevarse a mi amigo.

¿O era por la conmoción vivida por el acto tan noble de Brick?

Durante el recorrido, tenía muchas ganas de expresarle mis pensamientos y felicitaciones por lograr superar su miedo tan rápido, aunque sea solo por la ocasión del momento. Pero era difícil porque permanecíamos más atentos a la situación que estábamos atravesando. Así que decidí enfocarme en el desafío de la misma forma que él lo hacía y ante todo salvar a Cameron.

Además, el temporizador cambió su color de verde a anaranjado, indicando que nos quedaban treinta minutos en la mina. Brick y yo nos miramos aterrados por un momento, pero no intercambiamos palabras.

Llegamos al fin del camino, donde dolorosamente las vías terminaban en un salto que nos hizo caer sobre las duras rocas. Esta vez no tuve un aterrizaje suave. Allí se encontraban las Ratas y, Mike y Zoey, el primero actuando como el Mike de siempre y no como uno de sus "personajes".

El lugar estaba repleto de unos roedores rosados mutantes, idénticos al que raptó a Cameron, uno de ellos llevando una extraña corona en su cabeza. Cam también estaba allí. Uno de los topos lo sostenía con sus grandes dientes, el chico permanecía desmayado.

"Dawn, usa tus poderes para calmar a las bestias y así tomar nuestra estatua." Escuché gritar a Jo.

Efectivamente, a los costados del rey roedor, podían verse dos estatuillas McLean, tal como lo había mencionado el anfitrión. Era imposible acercarse a ellas ya que la manada de topos las rodeaban. Por cierto, los animales no atacaban debido a su ceguera, pero en cuanto B quiso acercarse, uno de ellos le dio un cabezazo que lo mandó a volar y caer sobre un montículo de tierra, o eso creímos que era.

Al ver a Dawn la saludé. Me alegraba volver a verla luego de nuestro tiempo juntas esa mañana. Por lo visto, no la había pasado tan mal como mi equipo y yo. Aunque ella siempre mostraba esa actitud serena, lo cual no significaba que siempre la pasaba bien en los desafíos de este show. Sin embargo, me dio satisfacción reencontrarme con ella.

"¿Qué esperas chica bruja? ¡Hazlo ahora o perderemos el desafío!" Recalcó la deportista con su puño apretado.

Realmente quería que Dawn calmara a esos bichos y poder recuperar a Cameron, aunque significase nuestra derrota.

"Hazlo Dawn, debemos salvar a nuestro compañero." Se sumó Brick. Soltó exactamente lo que yo estaba pensando.

Las bandas metálicas de todos emitieron un sonido notificándonos de nuestros últimos diez minutos de vida allí.

Una distorsión proveniente de un viejo megáfono allí nos alarmó. "¿Qué sucede campistas?, ¿van a quedarse allí parados y morir por la explosión de las bombas?" El anfitrión largó una fea risa.

Jo de inmediato se sacó su mochila y la abrió para descubrir que dentro había una bomba. Por eso eran tan pesadas. "¡Has llegado muy lejos McLean!" Exclamó la chica.

Todos comenzamos a deshacernos de las nuestras. "¡¿Es…en serio?!" Gritó desesperado Lightning. "¡¿Bombas?!"

"Alguien tenía que cubrirme el trabajo de sepultar toda esa mina repleta de desechos tóxicos." Volvió a reír. "Y ustedes se veían como unos buenos candidatos para la tarea. Les deseo suerte muchachos, si no logran salir con vida, les dedicaremos este episodio." Y con eso la voz desapareció. No sin antes soltar una última fuerte sirena, que descontroló a todos los roedores.

Todos ellos comenzaron a desparramarse por la cueva, chillando, pataleando y corriendo sin sentido. El encargado de sostener a Cameron lo soltó, dejándolo caer sobre una de las estatuillas.

Rápidamente, todo nuestro equipo corrió hacia él. "Amigo, despierta." Lo sacudió un poco Mike.

Vimos a Lightning tomar la otra estatua y partir de allí con el resto de sus compañeros. "SHA-BAM. ¡Vamos equipo, a ganar!"

Sin embargo, Dawn se había quedado con nosotros. "Déjenme ayudarlos."

La lectora de auras se acercó al roedor rey y comenzó a acariciar una de sus patas. "Tranquilo pequeño amigo."

Era muy desconcertante ver a una chica tan diminuta como Dawn frente a semejante bestia, y gracioso a la vez escuchar que lo llamara "pequeño". "Calma a tu manada, no estamos aquí para herirlos." Continuaba tratándolo con cariño. "Dirígelos por esta cueva de aquí." La rubia se posicionó en la entrada de un túnel que al parecer tenía salida al exterior. "Escapen y sean libres." Concluyó.

Increíblemente, el gran roedor lanzó un fuerte y, honestamente, feo chillido, logrando calmar a todos sus súbditos. Estos se detuvieron en su lugar, formando posteriormente un gran círculo alrededor de él. Luego, se giraron en dirección nuestra y comenzaron a cargar contra nosotros. Todos gritamos con horror, hasta que vimos que nos cargaron sobre sus lomos y salieron a toda velocidad por la salida que Dawn les había indicado.

Nos encontrábamos justo en la boca de la mina cuando oímos reventar todas las bombas que dejamos al fondo de la cueva. Todo la prisión subterránea terminó hecha añicos, incluso la entrada quedó sellada por grandes rocas que se desprendieron de las paredes.

Nuestros ojos se abrieron como platos al ver ese espectáculo, y más aún sabiendo que segundos atrás estábamos allí abajo.

Dawn saludó a las bestias que nos salvaron la vida, y estas salieron en su libertad, desapareciendo entre la vegetación del profundo bosque mutado.

Chris apareció aplaudiendo sarcásticamente. "Qué conmovedor. Lo bueno es que llegaron en primer lugar, lástima que sin una estatua."

"¡Esto no fue por las estatuas!, ¡fue para deshacerte de los desechos enterrados allí!" Exclamé señalando lo que antes era una mina. "Realmente nos ibas a dejar morir allí abajo."

"Tranquila hermana del montón, estaba todo calculado para que salieran ilesos." Explicó con sus brazos a la defensiva, pero manteniendo su icónica sonrisa.

Me ignoró al ver al otro equipo llegar. "Oh miren, aquí vienen los ganadores del desafío de hoy."

Jo, B y Lightning arribaron agotados, también ilesos, por suerte, con la única diferencia que el moreno deportista llevaba en sus manos el premio que los convertía en los ganadores.

"¡La victoria es para las Ratas Tóxicas!" Anunció el presentador.

"Yo no estaría tan seguro de eso." Brick nos sorprendió a todos extrayendo la otra estatua casi mágicamente. Llevaba una mirada y una sonrisa de total satisfacción.

"WOW, eso si que no lo esperaba en lo absoluto." Fue la primera vez que vi a nuestro anfitrión genuinamente tomado desprevenido por el giro final. Claramente, a Chris nunca, repito, NUNCA se le pasaba algo por alto, y era digno de reconocimiento masivo lograr superarlo en ese sentido.

Todos saltamos de alegría, alentando por nuestro compañero. Yo corrí a ofrecerle un gran abrazo, generando un rubor en sus mejillas.

Jo no lo podía creer. Inmediatamente le echó toda la culpa a Dawn, ya que fue gracias a ella que logramos salir a la superficie antes que ellos. Fue algo inesperado para ella incluso. La lectora de auras no tenía ni idea que llegaríamos primeros.

Antes de que se llevara a cabo la ceremonia de eliminación para las Ratas, fui a la cabaña de Dawn, sin importarme que la deportista estuviera allí. De hecho, al entrar, por suerte no estaba.

"Dawn, lo lamento mucho. No debiste ayudarnos, ahora de seguro votarán contra ti." Solté desesperada, casi con lágrimas en los ojos.

"¿Qué dices Leni?, ¿preferías haberte quedado con tus compañeros enterrada en esa mina para siempre?" Intentó calmarme. "Esto es un juego y, más que el dinero, lo que importa es que hayamos dejado libres a esas inofensivas criaturas y que ustedes salieran sanos y salvos. El resto se dará como se tenga que dar." Suspiró.

"Trataré de convencer a B y Lightning para que voten por Jo." Dije con mi semblante caído.

La puerta se abrió y la deportista apareció. "¿Ya terminaste de despedir a tu amiguita?" Llevaba una sonrisa de satisfacción. "Acabo de conversar con los chicos y ya tengo sus votos para echarte." Señaló a Dawn.

"Ve Leni, esto fue solo un juego, una experiencia." Finalizó con calma.

Sin emitir una palabra más, me puse de pie y me dirigí a la puerta donde Jo aun permanecía triunfante, ambos puños sobre sus caderas. Caminaba casi arrastrando mis pies, con la cabeza gacha y los brazos colgando en señal de derrota.

"Así me gusta rubiecita, la próxima víctima serás tú, y haré hasta lo imposible para que tu equipo te saque." Al salir completamente de la cabaña me lanzó un portazo que me aturdió.

La verdad tenía cero ganas de hablar con alguien esa noche, mientras escuchaba a Chris llamar a los del otro equipo para votar. Simplemente me quedé sentada en las escaleras de mi cabaña. A una corta distancia veía la fogata humear y proyectar las sombras de los integrantes de las Ratas, Chef y Chris, mientras este último anunciaba los salvados de la noche.

No fue el mejor momento para hacerlo, pero Brick se acercó en ese instante y se sentó a mi lado, tal como lo habíamos hecho en alguna ocasión. No dijo nada, sin embargo. Solo colocó una mano por detrás mío sobre mi hombro, dándome unas pequeñas palmadas.

En silencio, ambos vimos a lo lejos a Dawn ser escoltada por el anfitrión y su compinche al muelle de la vergüenza. La chica se posicionó en la catapulta y, segundos después, fue lanzada violentamente al cielo. Parecía un hada viajando por el firmamento estrellado.

Luego del suceso, Brick decidió hablar. "Lo lamento Leni." Agachó su cabeza, con ojos cerrados.

Lo miré por unos segundos. "Era algo que sucedería tarde o temprano." Entendí. "Estoy muy agradecida y conmovida por tu valentía para ayudar a Cameron. Realmente estás dominando ese miedo." Dije con aliento.

"Oh bueno, no estoy seguro si lo he superado por completo." Se sonrojó. "Cuando un compañero está en apuros, simplemente olvido todo eso y sigo mi código." Me ofreció una sonrisa reconfortante.

"Es realmente admirable." Continuaba mirándolo a los ojos fijamente.

Unos segundos después, noté que comenzó a sentirse incómodo. "Pues um…¿pudiste hablar con Cameron? Sigue en cama, pero puede comunicarse tranquilamente." Se puso de pie.

"Oh, este, no quise molestar su reposo." Salí de mi pequeño trance. "De acuerdo, iré a ver cómo está." Ambos partimos a su cabaña.

Aunque había sido un día de expresar muchos sentimientos, la noche por lo menos se sentía cálida y relajante. Me sentía muy triste por la ida de mi amiga, y a la vez crecía en mí una impotencia por las provocaciones de Jo.

Es cierto que Dawn me había ayudado a controlar mis emociones respecto al juego, pero la deportista era muy buena haciéndome desatar mi furia. Una furia que creo jamás he experimentado con mis hermanos en Royal Woods. Realmente no lo recordaba, debía consultarles al regresar a casa.

Tenía sentimientos encontrados. La necesidad de mantener mis cualidades para demostrar lo que soy realmente, contra la revelación de mi lado más competitivo para ir en contra de Jo…y los demás. Ya no tenía a esa pequeña hechicera para ayudarme a calmar mis estribos. Sin su presencia, podía volver a ser mi yo de Drama Total. Alguien totalmente desconocido por mí y por el mundo.

Sin embargo, eso debía esperar un poco más. Esa noche decidí revolver entre mi bolso buscando un presente hermoso que me había hecho la bebé más tierna y cariñosa del mundo. Los dibujos de Lily, representando a mi familia, y otro en el que ella y yo estábamos simplemente retratadas en un fondo blanco, hicieron que me salieran unas cuantas lágrimas. Por suerte Zoey dormía cuando comencé a sorber mi nariz pesadamente por el llanto. Era inimaginable para cualquiera allí lo mucho que extrañaba a mi familia. Supongo que el resto también pasaba por lo mismo, pero nadie podría entender lo mucho que amo a mi gran familia.

P.D.: Lo sé. Terminé con un momento personal muy emotivo, pero creo que fue lo que más me salió expresar luego de aquel día vivido. Hace rato no les dejaba un comentario de los míos.

P.D. 2: Por cierto, no olvidé mi otro blog sobre mi aprendizaje del chakra. Es uno que estoy avanzando con Dawn y Miguel en conjunto, pero ambos están ocupados por el momento así que tendrá que esperar.

Será hasta la próxima actualización. Los quiero ;)

Leni~


Bueno, bueno, aquí de vuelta con esta dramática historia. Tenía otros planes para que Dawn se quedase más tiempo en la isla, pero siguiendo el ritmo en el que venía desarrollándose la competencia, lo vi más razonable eliminarla en este capítulo. Creo que ya cumplió su propósito con Leni en el show y ahora nuestra Loud tendrá que lidiar con su ausencia y relacionarse más con la gente que le queda.

Sé que hace tiempo murió su relación con Zoey, pero eso no quiere decir que no compartirán alguna otra cosa más en lo que queda de la competición. Ahora que Dawn está fuera del mapa, la pelirroja es la única mujer que le queda como "ex" amiga, con la cual de hecho sigue compartiendo la cabaña.

Quedan ocho concursantes y los equipos aun siguen vivos. En cualquier momento podría llegar la fusión de ambos grupos y subir la temperatura de los desafíos y las eliminaciones.

Espero que este capítulo los mantenga expectantes de lo que seguirá próximamente. Estoy muy ansioso de empezar con el siguiente!

Gracias por la lectura y saludos!