*
Hambre
*
Si bien no era la primera vez que había tenido que recurrir a ello, las venideras ocasiones con todo y su vergüenza, dolor y fatiga embargaban los restos de aquello que se cobra en intereses difíciles de liquidar: la esperanza.
No recordaba otra época en la que se viera tan flaca. Los hombros fuertes que su padre elogiaba y su madre reprobaba ya no tenían el grosor del ejercicio ni el tacto acolchado que brindan tres meriendas al día. Su familia nunca pecó de glotonería, pero Jan-di inventaba memorias de restricción, se imaginaba con algunas curvas quizás a prescindir para poder distraer un olfato que se había agudizado cada vez que algo de comer olía cercano. No obstante, aquella ocasión en que llegó a la casa de empeño acostumbrada, el reflejo de las vitrinas evidenció unas clavículas que no se pronunciaban a su favor.
Se estaba desnutriendo.
Como siempre le habían pagado muy bien por los artículos, se diría que hasta con preferencia de cliente recurrente. Todo cuanto los F4 le obsequiaron había parado ahí. Las deudas de ese mes se abonarían con lo que enviaría a su familia y hasta para un buen ramén antes de volver al trabajo alcanzaba. El problema era que el hambre esta vez no era lo que gruñía. Había un antojo más arriba, cierto dolor casi tan pesado como la lesión del hombro, pero cerca del seno izquierdo. Cuando tocó por encima, aunque tardó, sí pudo percibir un reclamó más allá del estómago: ese artículo había sido último que tenía de él. Estaba el collar, claro, la pulsera, mas en cuanto a lo que alguna vez brindó Joom-pyo directamente a su casa, también para sus padres y hermano, se había vendido en aquellas cajas.
Esa noche no cenó. Acaso sólo bebió agua para compensar la que inmolaron los ojos. Ese tipo de desnutrición no se alimenta en bocados, sino en besos que no habían dado pronóstico de servirse pronto. Quizás ya nunca.
*
*
*
¡Hola! Este es algo triste, pero a medida que la vida de Jan-di se hacía más miserable, yo imagino que algunas veces así vivió sus noches. Y yo la entendí más que nunca.
Aquí seguimos. ;)
