6 meses después

Nick no estaba nervioso. Era cierto que su cola repiqueteaba el suelo con cierta ansiedad, pero lo achacó a la novedad de la situación en la que se encontraba.

Era como revivir su primer dia de escuela.

El ruido ensordecedor era molesto, pero no lo mostró. El colegio que habían elegido era el más cercano a su nuevo apartamento. Tras algunos meses de ahorro, además del dinero que tan amablemente su madre le había tirado a la cara en su reencuentro, había podido reunir lo suficiente para un depósito y algunos meses de alquiler sin complicaciones.

El sitio no era barato. Alejarse de Happytown implicaba un alquiler y coste de vida más alto, pero él había intentado alejarse todo lo posible de su antiguo barrio. Ver el distrito escolar que les habían asignado era una muestra de su decisión.

El colegio se vio grande y bien conservado, a su alrededor tenía una gran zona verde con algunos arboles dispersos. A diferencia de Happytown, no vio rejas ni basura cerca. Aquí podía ver una mezcla sana de mamíferos, tanto depredadores como presas, llenando el lugar del camino de entrada.

Un bisonte lo empujó ligeramente al pasar. Casi todos los padres estaban despidiéndose de sus cachorros pero Lily seguía apretando su pata como una trampa de hierro. La pobre conejita no habia estado a favor del colegio. Desde que se lo habían mencionado, estuvo totalmente en contra de ir. Nick tenía la esperanza de que fuera una rabieta pasajera que se fuera con los días, pero ese no parecía ser el caso.

Se agachó a su altura, mirando directamente a sus ojos lagrimosos. No podía ceder en esto, pero su mirada llena de lastima casi le hizo desear poder salvarla, llevarla a casa y darle todo lo que pidiera.

No, mal Nick. No puedes consentir tanto al lindo conejito.

"Lily...tienes que ir al colegio" El conejito se pegó más a él, hundiendo su rostro en su costado mientras temblaba ligeramente.

Nick se sintió indefenso. El tema de la paternidad lo habia golpeado duro estos meses. Nunca sabia exactamente cuando mostrarse inflexible o permisivo, muchas veces se había sentido perdido y sin saber que hacer cuando Lily sufría una pesadilla o intentaba resolver las cosas ella misma sin pedir ayuda a nadie, ni siquiera a él.

Era demasiado independiente. Él quería que se relajara y disfrutara como un niño sin preocupaciones, pero no sabía como conseguirlo. Todos esos pensamientos habían inundado su mente durante días, dejándolo más cansado que nunca en su vida.

"Lily" Nick intentó mostrar un tono más serio, pero se arrepintió de inmediato al ver sus orejas abatidas. Casi se arrojó para consolarla, casi, antes de que un carraspeo lo detuviera. La maestra, una loba café que se había presentado anteriormente como la profesora de Lily, le dio una ligera mirada, dando a entender la tardanza. Eran pocos los que aún quedaban fuera, y Lily era la única que se aferraba como si la vida le fuera en ello.

"Esta bien, Pelusa" la separó de él, apretando sus hombros ligeramente "Te prometo un helado al venir a recogerte ¿Qué te parece? " su nariz comenzó a moverse, al menos parecía algo interesada "¿Dos?" a este punto la comisura de sus labios ya se vio arriba, la pequeña astuta quería exprimir todo lo que podía "¡Un helado gigantesco!" exageró, abriendo totalmente los brazos.

Lily se río antes de asentir "¿Promesa?"

"Prometido mini zanahorias" Aun con algo de angustia, el conejo se alejó del zorro, siguiendo a la maestra.

Nick sintió un nudo en su garganta al verla marchar. Intentó mantener todas sus preocupaciones bajo control, dejándolas al fondo de su mente mientras él mismo se preparaba para su propio primer día de trabajo.

Al menos la idea de un helado con su conejo favorito lo mantuvo motivado.

"Perdone señora pero este cupón esta vencido" señaló el zorro cuando el escáner comenzó a sonar, rechazando el papel.

"¿Me estas llamando mentirosa zorro?" reclamó la clienta, una cerda de mediana edad, con tono arrogante.

"Este cupón caduco hace meses señora" el zorro hizo un gran esfuerzo en mantener su voz relajada " Lo lamento pero no puedo aplicarle el descuento"

"¡Esto es inaceptable! ¡Seguro que me estas engañando! Quiero hablar con tu gerente"

Oh Diablos

Tras ocho largas horas, Nick por fin pudo respirar. La jornada no había comenzado mal, pero había tenido cuatro incidentes sólo hoy por la misma razón. La gente desconfiaba del zorro a la hora de pagar.

Nick sabía que más de uno habia intentado conseguir un descuento extra excusándose en el zorro astuto de la caja, pero eso daba igual, por que al final todos decían lo mismo de cara a su gerente: El zorro nos quiere robar dinero.

El amable tejón encargado de la tienda fue comprensivo con el. Habia demostrado ser muy justo con respecto al trabajo, incluso permitiendo a Nick entrar media hora tarde para que pudiera dejar a Lily en la escuela. Pero la conversación que habían tenido antes de irse lo había dejado claro.

"No quiero hacer nada drástico Nick, pero si esto sigue así no tendré mas remedio que despedirte"

"Señor, yo en verdad no he hecho nada" intentó decir él. Pero el tejón movió la cabeza con pesar y posó una pata en su hombro.

"Se que no es tu culpa chico, hay mamíferos incorregibles y despreciables por doquier... pero no puedo hacer que mi línea de cobro se estanque cada pocas horas en el mismo dia" el tejón suspiró " En verdad no quiero hacerlo, eres una buena persona Nick. Por ahora, esperemos que el problema no se repita tanto y haya sido un asunto puntual ¿De acuerdo?"

Nick asintió en ese momento. Pero supo que solo era cuestión de tiempo para que el tejón no tuviera mas remedio que echarlo. En toda su vida adulta solo habia conocido la desconfianza, y eso no cambiaria ahora de repente.

Frustrado, notó como sus pasos le habían llevado hasta su nuevo hogar. Un edificio angosto y gris que estaba entre Savanna Central y Rainforest District, no era una zona popular pero tampoco un lugar de delincuencia como lo era Happytown. La humedad del lugar crispó su pelaje, y cansado, empezó a girar el pomo para subir las escaleras.

Su lugar era el último piso, sin ascensor. Una desición que ahora lamentaba, a pesar de haber ahorrado un pellizco considerable en el alquiler.

"Estoy en casa" gritó apenas, con la voz jadeando de todas las escaleras que había subido.

"Bienvenido Nicholas" saludó su madre, saliendo de la cocina con las manos llenas de harina.

"¡Nick!" gritó Lily al verle, saltando directo hacia su torso sin pensarlo.

Apenas tuvo tiempo el zorro de cogerla, tan cansado como estaba, la sonrisa de Lily lo ánimo lo suficiente para soltar una carcajada.

"Alguien esta muy animado hoy" Lily se abrazó a él con sus orejas bajadas "¿Como fue la escuela pelusa?"

Apenas fue un segundo, pero sintió como Lily se tensaba ante su pregunta.

"Yo diría que muy bien para su primer dia" bromeó la zorra mientras sonreía "cuando fui a recogerla estaba enganchada del todo a un pequeño cachorro de lobo"

Las orejas de Lily se alzaron rojas de vergüenza.

"¡No es cierto!" Nick sintió un montón de cosas al imaginarse a su pequeño conejito envuelta en las patas de un pequeño lobo.

"¿No lo es? No creo haberme equivocado Lily" volvió a provocarla Vivían, divirtiéndose con lo avergonzada que se veía.

Un ligero gruñido sorprendió a las dos. Lily sintió un pequeño tirón de miedo en su cabeza al ver los ojos duros de Nick. La vibración de su pecho se sintió directamente en sus patas, y sus garras la aplastaron contra su pecho con contundencia. Cuando sintió el pelaje cálido en su nariz volvió a calmarse.

"Nicky" dijo Vivían con fuerza para sacar a su hijo de su trance. Como esperaba, Nick pareció despertar de un mareo, sacudiendo la cabeza y entrecerrando los ojos.

"¿Q-Que...?" intentó decir él sin éxito. Dejó con cuidado a Lily en el suelo mientras pensaba en que le había pasado.

"¿Te duele?" pregunto Lily sin saber que hacer, mirando a Vivían por ayuda.

"Tranquila Lily, tu papá esta bien" la zorra se río cuando vio a su hijo totalmente desconcertado " Sólo se ha mareado un poco ¿Por que no vas a prepararte para ese helado que te prometió?"

Algo preocupada Lily dudó, pero al ver a Vivían tan tranquila decidió hacer caso yendo a su habitación.

"¿Estas mejor Nicky?"

"¿Que fue eso?" preguntó, sin saber que había pasado.

"Solo una patada de instintos paternales en tu trasero" respondió Vivían " Tus instintos ya reconocen a Lily como tu cachorro y algo los activo para protegerla" La sonrisa astuta de Vivían alertó a Nick " En mi opinión, la idea de un cachorro envolviendo a Lily supuso una amenaza para ti"

La risa de su madre hizo enrojecer sus oídos durante todo el tiempo que tardó en llevarse a Lily fuera del lugar.

"¿Puedes decirme por que me estas acompañando?" preguntó el zorro rojo mientras avanzaba por las calles de Savanna central con Lily de la mano.

A pesar de verse bastante mal en la mañana, Lily se veía bastante contenta mientras iba de su pata. Tenía una ligera sonrisa en el hocico y un pequeño rebote en su paso al andar. Nick suponía que la idea de un refiregerio había motivado la felicidad de Lily.

"Nunca pierdo la oportunidad de un buen helado" contestó Finnick " Sobretodo si es un gran Jumbo Pop gratis"

"Te he dicho mil veces que estoy retirado"

"¿No invitarás nada a quien te salvo la vida? Pensé que eras una zorro que paga sus deudas"

"Argh ¿Cuantas veces tendré que pagarte ese favor? ¡Esta es ya la quinta vez!"

"¡JA! Cuando deje de sentir frío en mis patas entonces estaremos en paz"

"Bien, sigue exprimiendo mi cartera, a ver cuanto puede durar antes de que mi guardaespaldas te patee directo al sol" grito al final, alzando a Lily en sus brazos, dirigiendo sus patas contra la cabeza del pequeño zorro.

"¡Ey!" Finnick se apartó mientras las risotadas de Lily se escuchaban en alto.

"Mi conejo me protege amigo"

"¡Esta bien, esta bien! Dejalo ya, que hemos llegado" Nick vio la entrada.

Café de Jumbeaux