Sus ojos se posaron en el techo de la sala, al mismo tiempo en que un bostezo abandonaba sus labios.

- Oye - murmuró

- ¿Mm?

- Si no prestas atención, reprobarás

- ¿Quién eres? ¿Mi padre? - sonrió, desviando la mirada - Aún tengo tiempo

- ¿Pero tu tesis no iba a ser sobre esto? ¿sobre la adaptación de la educación física a los niños con algún tipo de discapacidad?

- Lo será - respondió sin mirarlo - Ya me pondré al día con ella

La clase finalizó, por lo que, tomaron sus cosas y se dirigieron nuevamente al campus.

- Te veo demasiado relajado

- No es eso - bufó - Estoy frustrado...

- Pero... el intercolegial terminó y no sólo ganaste... estas por formalizar con la señorita Kagome... además, estamos a casi nada, de finalizar nuestra carrera... a pocos pasos de nuestros sueños, ¿qué puede preocuparte ahora?

No lo entiendes Miroku... es obvio que aún no la has visto

- ¿No te resulta familiar?

- ¿He? - lo miró confundió - ¿De que hablas?

- Sólo... mira al frente

El castaño hizo caso, abriendo ampliamente sus ojos al encontrarse con la mujer, sentada en uno de los bancos del campus, mirándolos fijamente.

- ¿Esa es Yura?

- Si - frunció el ceño - No sé que quiere, pero al menos ahora da la cara

- ¿Ahora? - volvió a mirarlo - ¿Ya la habías visto antes?

- Es una larga historia - comenzó a caminar en su dirección - Me encargaré de esto, solo

- ¿Estas seguro? - asintió - Oye - lo tomó del brazo - Espero que no estés pensando en volver con ella...

- ¿Crees que estoy demente? - se soltó, yendo en su dirección

Quisiera no volver a ver a esta mujer... pero, no olvido lo que Koga me dijo. Si realmente están tramando algo, necesito mantener la cordialidad, o puede significar, que busque lastimar a Kagome.

- Inuyasha - sonrió, poniéndose de pie

- ¿Qué quieres? - respondió en un tono hostil

- Sólo... vine a verte

- ¿Y por qué te sientes con el derecho de hacer eso?

- Bueno... yo sólo... - desvió la mirada, abrazándolo fuertemente - Te extraño

Frunció el ceño ante aquel comentario.

- ¿Me extrañas? ¿Después de dos años y un compromiso con el socio de mi hermano?

- Hueles bien - la mujer omitió sus palabras - Tu perfume, sigue siendo el mismo que recuerdo

Aquella frase provocó que sus ojos se abrieran levemente, al mismo tiempo en que su pecho se apretaba un poco, ante el recuerdo que atravesó su mente.

- Oye - olfateó un poco el ambiente, al ingresar a su departamento - ¿Es nuevo?

- ¿Te gusta? - sonrió, sentado en el respaldar del sofá - Es mi nuevo perfume

- Me encanta - se acercó, abrazándolo, mientras apoyaba su rostro en su pecho, cerrando sus ojos - Hueles bien, mi amor

- Pequeña - correspondió su abrazo, sintiéndose completo, como cada vez que la tenía a su lado - Te amo

- Keh - rio, cerrando sus ojos - ¿Cómo puedes ser tan cínica? - la tomó suavemente por sus brazos, apartándola - No mientas más... y dime lo que quieres

- A ti - tomó su rostro entre sus manos, mientras observaba fijamente su mirada de oro - Cuando te vi en esa fiesta... cuando supe que habías estado llorando por mi...

- ¿Quién te dijo eso? - apartó sus manos, dando un paso hacia atrás

- Conoces las fiestas de tu hermano... sabes que está todo monitoreado...

- ¿Espiaste? ja... no conocía ese lado tuyo, además... no lloraba por ti, Yura... sólo me contenía para no mandarlos al diablo a los dos

- Pero... si tuviste esa reacción, es porque aún sientes algo por mi

Si, repulsión

- ¿Qué hacías en el intercolegial?

- ¿No puedes responder mi pregunta?

- No respondo tonterías, dime, ¿Qué hacías en el intercolegial?

- ¿Cómo sabes que estaba allí?

- ¿Una peluca falsa y unos lentes crees que esconderían por completo una identidad?

- Bueno, parece que me recuerdas bien... si lograste reconocerme así...

- Si no piensas responderme, entonces no tienes nada que hacer frente mio

En ese momento, su celular vibro en su bolsillo y, por alguna razón, una electricidad recorrió su espalda, trayendo consigo un mal presagio.

- Sólo quería verte, ya te lo dije

- ¿Y que sucedió entre estos días? Tu cabello está al natural y tu rostro descubierto

- Bueno... pensé... que no me habías visto, cariño

- No me llames de esa manera - entrecerró sus ojos - Ya me cansé de tus juegos, dime... ¿Qué es lo que quieres?

- Inu... mi bebé, ¿recuerdas cuando te llamaba así? siempre te sonrojabas, eras tan lino

- Mi rostro mantiene su color, te lo preguntaré una última vez, ¿Qué es lo que quieres?

- Quiero volver contigo... estoy dispuesta a dejar a Bankotsu y retomar donde dejamos... de dónde nunca deberíamos habernos apartado

Sonrió, pasando la mano por su barbilla, mientras cerraba sus ojos y se acercaba a ella, sorprendiéndola. Colocó su rostro al costado del de ella, rozando su mejilla, al mismo tiempo en que susurraba.

- No se que mierda están planeando... pero tú, mejor que nadie, sabes que Sesshomaru tiene el mismo poder que el imbécil de tu novio y no dudará en usarlo si se meten con uno de los nuestros - hizo una pausa - Si se atreven a hacerle algo a ella... yo los mataré

Se alejó fijando su mirada en Yura, quien poseía una expresión completamente diferente, una mezcla de ira y desafío emanaban de sus ojos.

- ¿Incluso a mi? - arqueó una ceja

- Incluso a ti - pasó por su lado

- Inuyasha - se detuvo, sin voltear - Regresarás a mi lado... no importa si no es tu deseo - sonrió

- Vete a la mierda - elevó su mano, mientras le mostraba su dedo índice

Se dirigió a la salida, mientras tomaba su celular para revisar el mensaje, que estaba seguro, que le había llegado. Se detuvo de repente, al mismo tiempo en que pecho se apretó y sus ojos se abrieron ampliamente.

- Kagome... - murmuró


Salió al campus, con la intención de dirigirse directo a la salida y tomar el tren, sin embargo, la imagen de su compañera, sentada debajo de uno de los tantos árboles, leyendo un libro, provocó que desviara su camino.

- Kikyo - sonrió, al mismo tiempo en que ella elevaba su mirada

- Hola, Kag - le devolvió la sonrisa

- ¿Puedo...? - señaló el suelo

- Por supuesto - corrió su mochila, mientras cerraba su libro, dejándolo a un costado

- ¿Qué haces aquí? es decir, vi que saliste de la clase, pero... pensé que te habías ido

- Hm - sonrió, desviando la mirada - Aunque quisiera, no podría irme

- ¿He? - se sorprendió - ¿Por qué dices eso?

- Olvídalo... no tiene sentido que lo sepas, puede traerte problemas

- Kikyo - puso su mano sobre su hombro - Sé... que tú y yo no somos las mejores amigas, al menos no al mismo nivel en el que lo eres con las demás, pero... desde la fiesta de los Taisho, has cambiado - pudo notar como el cuerpo de la joven se tensó ante aquel comentario - Puedo notar... que hay algo... que te esta pesando mucho

- Kagome - murmuró, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas - No debes...

- Sólo... quiero que sepas, que puedes contar conmigo - sin esperar respuesta, la abrazó, mientras ella explotaba en un llanto ahogado que, al parecer, llevaba demasiado tiempo conteniendo

Pobrecita... al igual que con Inuyasha, puedo sentir como su alma está sufriendo... no sé el porque... pero es demasiado evidente para mi... saber cuando alguien está en estas condiciones

Pensó, apretando un poco más el agarre en su cuerpo. Permanecieron así unos momentos, hasta que la joven estuvo lista para alejarse, mientras restregaba sus ojos.

- Lo... siento

- No tienes que disculparte - acarició su espalda - Necesitabas esto

Unos segundos de silencio no incomodo transcurrieron, mientras Kikyo recuperaba el aliento, dispuesta a hablar.

- Naraku... - pronunció - Creo... que todos saben que... estamos juntos - ella asintió - Él... él me contó algo sobre mi... algo que no sabía... algo que... me esta destruyendo

- Kikyo - la miró con compasión - Yo no quiero que te sientas presionada a decirme nada...

- No lo estoy - sonrió, con lágrimas en sus ojos - Pero... no sé que hacer

En ese momento, el celular de Kagome comenzó a sonar.

¿Identidad protegida?

Frunció el ceño ante aquella frase en su pantalla.

- Disculpa Kikyo... ¿Hola? - nadie respondió - Cortaron

Miró su pantalla, encontrándose con un mensaje de un número de identidad desconocida.

- ¿Sucede algo? - preguntó, al notar como el semblante de la mujer se había ensombrecido

- Eso parece... - ingresó al mensaje, tapando su boca y abriendo ampliamente sus ojos - ¿Qué? - murmuró

- ¿Kagome?

Sin responder, le extendió el celular, al mismo tiempo en que las lágrimas comenzaban a emerger.

- ¿Qué?

El mensaje no poseía texto, sin embargo, había una imagen. En ella se podía observar a Yura, sosteniendo el rostro de Inuyasha, mientras se encontraban a escasos centímetros, mirándose fijamente a los ojos.

- Él... ¿realmente está haciendo eso?

- Kag, no te precipites, no sabes el contexto...

- ¡Es su ex! - gritó - ¡¿Qué clase de contexto necesito?!

Inuyasha... tú... tú me dijiste que ya la habías olvidado, que tenías miedo de que pudiera entrometerse entre nosotros... ¿por qué... dejas que te toque y se acerque de esa manera? es que... ¿acaso no puedes evitarlo?

Tomó nuevamente su celular, mientras limpiaba sus lágrimas y buscaba el contacto del joven, enviándole un mensaje.

- ¿A que estás jugando, Inuyasha?

Reenvió la foto, mientras se ponía de pie, tomando sus cosas, poniendo su mano en su pecho. Miró a la joven, quién compartía la misma expresión que ella.

- Lo siento, Kikyo - desvió su mirada - Pero... no creo ser de mucha ayuda en este momento

- No te preocupes, Kag... podemos continuar nuestra charla, otro día

- Gracias - sonrió, mientras comenzaba a caminar

- Kag - volteó - Si necesitas hablar...

- Gracias, de verdad - reanudó su andar, mientras su corazón latía sin parar y su pecho ahogaba una angustia que quería escapar entre sus labios

Acaso... ¿aún la ama?


Extra: Ascensor

- ¿Ya te vas? - preguntó Ayame, al ver a la joven juntar sus cosas personales

- La señora me dijo que me retirara

- Supongo que es la suerte de ser la segunda - respondió, tecleando

- ¿Siempre eres tan hostil? - frunció el ceño ante su comentario

- Lo siento - suspiró - Tengo algunos problemas personales

- Pues te disculpo, pero no es necesario que seas así - colgó su cartera en su hombro - Y, espero que sea lo que sea, que te mantiene con este humor, se solucione pronto

- Gracias

La jovencita se dirigió al elevador, ingresando en el y tocando el botón para descender. Al llegar a la primera planta, salió, deteniéndose de repente, al mismo tiempo en que cerraba sus ojos.

- Mi abrigo - murmuró

Regresó, suspirando profundamente, mientras miraba el techo.

¡¿He?!

Miró el suelo, con sus mejillas ruborizadas, al encontrarse con la imponente figura del peliplata, ingresando al ascensor.

- Buenos días

- Bu... buenos días, señor

- ¿Subes?

- Mhmm

La puerta se cerró, dejándolos completamente solos, en una espacio bastante reducido, a pesar de ser lujoso. La vista del hombre estaba fija en el espejo del frente, observándola a través de el, mientras ella, por su parte, trataba de buscar algo en lo que enfocarse, por miedo a ser delatada por los nervios que la carcomían por dentro

- ¿Sucede algo?

- No - respondió rápidamente -¿Por qué...? ¿Por qué pregunta?

- Pareces incómoda

- ¡No! - lo miró - Yo... no estoy incomoda a su lado, sólo... sólo estoy cansada

- Hm - sonrió levemente - ¿Has tenido mucho trabajo?

- Un poco... para ser sincera, la señora Kagura es muy amable conmigo - sonrió - Y muy considerada - fijó su vista en el rostro del hombre, manteniendo aquella curvatura en sus labios

Permanecieron observándose durante unos segundos, hasta que él apartó la mirada, aclarando su garganta

- Kagura es una buena mujer

- Lo se - miró al frente, al mismo tiempo en que las puertas del ascensor se abrían

- Señor Sesshomaru - la pelirroja se puso de pie - Buenos días

- Buenos días - se dirigió a la oficina de su prometida

- ¿Te encuentras bien? - miró a la castaña

- ¿He?

- Tu rostro... ¿tienes calor?

- Oh... si.. es decir, si... la calefacción está un poco fuerte aquí

- Esta apagada - arqueó una ceja

- Entonces no sé lo que me sucede - se dirigió al escritorio, tomando su abrigo - Adiós

Ingresó en el elevador, apoyándose en la pared una vez que sus puertas se cerraron, al mismo tiempo en que emitía un sonoro suspiro.

Señor Sesshomaru... ¿por qué me pone tan nerviosa?