Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.

-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :) Ya está terminada esa parte de la historia, pueden checarla en mi perfil se llama Relaciones Escandalosas jeje

-El segundo relato: Placeres robados... SASUSAKU sobre piratería y pasiones tan revolucionarias que te obligan a dejar el mundo que te gusta para volver a aquel que te ha hecho pedazo. Estoy en proceso de hacer el epílogo extra.

-Este es el tercer relato: Su loca excelencia, un relato tan lleno de misterios y enredos.

-NO OLVIDEN LEER LOS COMENTARIOS FINALES-


CAPITULO III

Mei soltó el aliento muy despacio, con las manos apoyadas en el escritorio, en un intento de contener las ganas que tenía de romper por la mitad el maldito mapa que se estaba esforzando por descifrar. Se había pasado los últimos tres años procurando encontrar el sentido de ese condenado jeroglífico y apenas había avanzado nada. Si sólo tuviera que ocuparse de sí misma, enmarcaría el estúpido mapa para conservarlo como recuerdo y seguiría adelante con su vida. Pero tenía que cuidar de los habitantes de esa casa, y con lo que podía ganar, ella jamás conseguiría mantenerlos. Mudarse de allí, encontrar un nuevo lugar donde vivir, llegar a final de mes... imposible. Ésa había sido la intención de Chōjūrō desde el principio. Mei se apretó el cinturón del batín de sega. La ropa que utilizaba para dormir la había comprado en su vida pasada, y no era la más adecuada para sus actuales circunstancias, pero se la ponía de todos modos. Le recordaban que era una mujer, que todavía era joven y atractiva. Allí, perdida y abandonada en el campo, era muy fácil olvidarse de esas cosas. Se le cerraban los ojos y sabía que tenía que ir a acostarse, pero no podía dejar de pensar en el guapo conde que estaba durmiendo unas puertas más allá. Y no podría dormir porque se moría de deseo por él, se moría por su cuerpo y por la impresionante erección que había palpado al sentarse en su regazo. Él se había pasado la noche mirándola como si no existiera nadie más en el mundo. A pesar de que no había ocultado que la deseaba y que ella no había ocultado que estaba más que dispuesta, Naruto se había contenido. No había cedido a las exigencias de la erección que se movía debajo de las nalgas de ella y no la había manoseado. El modo lento y sensual en que la había seducido le había enseñado que la respetaba, y tal vez incluso la admiraba. Siendo atrevida como era, Mei se había planteado la posibilidad de llamar a la puerta del guapo conde y dejar que él la recibiese con los brazos abiertos. Sí, tal vez debería replanteárselo e ir a...

—Hola.- Mei levantó la cabeza sorprendida y el corazón le subió a la garganta. El conde de Uzumaki estaba a escasos pasos de ella, vestido sólo con el pantalón, y con el pelo rubio alborotado. Era un hombre tan guapo, con un cuerpo tan fuerte... Seguro que esos hombros eran los sueños de cualquier sastre, así como ese estómago repleto de abdominales enmarcadas en una cintura muy estrecha. Tenía los ojos negros y entrecerrados, seductores, y la estaba mirando con su intensidad habitual.

—No te he oído entrar... —Se quedó a media frase al ver abierto el panel que conducía al pasadizo secreto—. ¿Has estado husmeando? —le recriminó. Descalzo, se acercó hacia ella con el botón del pantalón desabrochado y los abdominales marcados.

—Estaba durmiendo —empezó en voz baja y cargada de tensión—. Y alguien ha entrado a registrar mi habitación.- Mei se asustó por dentro, pero mantuvo el rostro impasible. «Maldita sea.»

—Suena como si hubieras tenido una pesadilla —murmuró enrollando el mapa—. Después de todo lo que te ha pasado hoy... –

—No he tenido ninguna pesadilla, Mei.- Se quedó paralizada al ver que Uzumaki rodeaba el escritorio y se detenía detrás de ella. Él olía maravillosamente bien, con una mezcla entre el suave perfume de su colonia y de hombre excitado.

Y no había ninguna duda de que lo estaba, pues la impresionante silueta de su erección se marcaba en la parte delantera del pantalón. Mei se quedó quieta, expectante, esperando a que él hiciera el primer movimiento. El conde apagó la vela y la dejó encima del escritorio. Apoyó el torso contra la espalda de Mei y llevó las manos hacia delante para coger las de ella y detenerlas.

—Te he dejado salirte con la tuya con tus evasivas, cariño, pero creo que ha llegado el momento de que me contestes a algunas preguntas.-

—No sé a qué te refieres. —Soltó el aliento y el corazón se le aceleró al tenerlo tan cerca. El calor de la piel de Naruto atravesaba la bata y le quemaba. Se movió, incapaz de evitarlo, y notó que la erección se deslizaba entre sus nalgas. Él cogió el mapa y lo abrió; ella pudo sentir su aliento ardiente y entrecortado pegado a su oreja.

—¿Adónde ha ido a parar el ingenio y el sarcasmo que tanto me gusta?- Mei tragó saliva. Le gustaba a Naruto, y no sólo por su cuerpo. Una de las grandes manos de Naruto se colocó encima de la de ella en el mapa. Pero la otra se apartó y se apoyó primero encima del hombro de Mei y después se deslizó por su espalda. Ella se movió en busca de la caricia. —Es una bata muy bonita —murmuró acariciando la seda—. El verde resalta el color de tus ojos y combina muy bien con tu pelo. –

—Uzumaki... —Cerró los ojos. Hacía tanto tiempo que no la tocaba otra persona. Demasiado.

—Naruto —la corrigió en voz baja, rozándole la piel del cuello con los dientes. Ella se estremeció y respiró entre dientes. Era mucho más alto que ella, así que no tuvo que hacer ningún esfuerzo para mirar por encima de su hombro. —¿Qué estabas observando tan concentrada? –

—No... no es nada.-

—Hum... —Naruto movió la mano hasta la cadera de Mei y apretó suavemente—. A mí me parece que es un mapa del Caribe. - Mei se apoyó en el escritorio; necesitaba apartarse de él.

—Lo miro cuando quiero leer algo que me dé sueño.- Naruto levantó la mano que tenía en la de ella y la puso en el estómago de Mei para volver a colocarla luego contra su musculoso pecho. Con la lengua, ardiente y húmeda, le lamió el lóbulo de la oreja.

—¿Te cuesta dormir?- Dios, se sentía como si estuviese drogada, le costaba pensar y responder a sus preguntas. El conde era un seductor experto, lo había adivinado en cuanto lo vio por primera vez. Pero ser el centro de atención de un hombre como él era absolutamente sobrecogedor.

—A veces —le contestó. Él le mordió con cuidado la piel del cuello, apretando más su erección contra sus nalgas.

—Explícame qué es este mapa. - Mei intentó recordar por qué no quería contestar las preguntas de Naruto y no lo consiguió.

—Dicen... que conduce a un gran tesoro.- La mano que Naruto tenía en el cintura se deslizó por la abertura de la bata y le tocó un pecho por encima del camisón mientras con la otra le levantaba suavemente ambas prendas por las piernas.

—¿Qué clase de tesoro?-

—El tesoro de un pirata.- Naruto capturó el pezón entre dos dedos.

—Es una manera interesante de pasar el rato.- A Mei se le escapó un gemido y arqueó la espalda en busca de la erección de Naruto.

—Ah... sí.- Él le acarició el muslo, ahora desnudo, con la mano y después siguió hacia arriba. Estaba conquistando todos sus sentidos, librando una sensual batalla contra ellos para conseguir que ella bajase la guardia. Y estaba ganando. Ya le había contado más cosas de las que debería. —¿Estás intentado seducirme, milord? —le preguntó sin aliento cuando la mano de él se posó sobre su sexo.

—Tú y yo ya hemos dejado atrás la seducción, cariño. Ahora te estoy haciendo el amor. Pero no cambies de tema. Dime por qué estás tan interesada en este mapa. —Le pasó la lengua por todo el cuello—. Y separa las piernas. - Una risa ronca se escapó de los labios de Mei ante la arrogancia de Naruto, pero cumplió con su petición porque no podía hacer otra cosa. Él la recompensó acariciándola con los dedos, moviéndolos despacio y con adoración por la prueba húmeda del deseo que Mei sentía por él.

—Prometí que encontraría el tesoro —gimió, derritiéndose en los brazos de Naruto.

—¿Por qué? —Deslizó un dedo dentro de ella y empezó a moverlo despacio, buscando una cadencia que la hizo enloquecer.

—¿Por qué busca alguien un tesoro? —Le cayó la cabeza hacia atrás, encima del hombro de él.- Cielo santo..., es maravilloso. —Se estremeció y él apretó la mano que tenía en su pecho.

—Por dinero, por fama, para vivir una aventura —sugirió Naruto con la voz ronca, delatando lo excitado que estaba—. ¿Por qué lo buscas tú?- Mei arqueó las caderas buscando la mano de Naruto; tenía el cuerpo en llamas. Él le mordió el cuello, tiró del pezón con los dedos, movió los que tenía dentro de ella hasta que estuvo a punto de provocarle un orgasmo. Ella gimió y se tensó impaciente. Naruto se detuvo y apartó la mano del cuerpo de Mei.

—No... —protestó—. No pares.- Él le puso una mano entre los omóplatos y con cuidado la inclinó hacia delante hasta que quedó tumbada encima del mapa. Le levantó una pierna y la posicionó paralela al escritorio, abriendo su cuerpo por completo.

—¿Por qué quieres encontrar ese tesoro, Mei? —Le acarició las nalgas desnudas con las palmas de las manos.

—Por el dinero.-

—¿Para la duquesa? —Le besó la piel que marcaba el final de la espalda—. ¿Para ti?

—Para las dos. —Se estremeció; estaba tan excitada que le dolía y se estaba planteando terminar ella sola. Movió la mano por encima del escritorio para hacerlo.

—Ni se te ocurra —la advirtió él. Y entonces oyó que se quitaba el pantalón—Dime que no eres virgen.- Tenía la garganta tan cerrada que sólo fue capaz de contestarle con un movimiento de cabeza. —¿Quieres esto? —le preguntó apretando los dientes y deslizando su duro miembro por entre los labios del sexo de ella.

—Dios, sí —susurró—. Quiero- Naruto se inclinó hacia delante y apoyó la mejilla empapada de sudor en la de ella. La erección descansó en el valle que había entre las nalgas de Mei.

—Te deseo más que a cualquier otra mujer que soy capaz de recordar, Mei. Tu perfume se me sube a la cabeza, tocar tu piel me vuelve loco, y tu boca... Quiero hacer muchas cosas obscenas en tu boca. —Le besó la mejilla con tanta ternura que a Mei se le encogió el corazón—Pero necesito respuestas y quiero que me las des. ¿Me las darás cuando haya terminado?- En aquel preciso instante Mei estaba dispuesta a hacer cualquier cosa que le pidiera. Naruto le acarició la espalda, moviendo las manos con cuidado para tranquilizarla. —¿Corres peligro, cariño? ¿Te estás escondiendo aquí de algo horrible, o tal vez estás huyendo de alguien?- Mei cerró los puños. Una cosa era que la sedujera y la otra que utilizase esa seducción para manipularla.

—No finjas que te importo, Uzumaki, yo no me hago ilusiones contigo. Quieres sexo. Fóllame y acabemos de una vez con esto.- Naruto se apartó de repente y le habló furioso.

—Estoy muy saciado sexualmente. Te quiero a ti. -Ella tomó aire y lo soltó despacio; le había hecho daño y se preguntó por qué le importaba.

—Juré no decírselo a nadie, Uzumaki. ¿Puedes entenderlo? No te conozco y dentro de uno o dos días te habrás ido y... -Gimió cuando él la penetró sin ningún miramiento. Clavó las uñas en el escritorio y arqueó la espalda cuando el placer le saturó los sentidos. Naruto era grande, increíblemente fuerte, y estaba duro como el acero, comenzó a temblar dentro de ella hasta que Mei sólo le sintió a él. Naruto se inclinó encima de la espalda de Mei y entrelazó los dedos con los de ella.

—Estoy metido en ti, Mei. —Se movió más adentro, recordándoselo. Como si fuera a olvidarlo—. Y tengo intención de quedarme dentro de ti durante unos días. Hay cosas que puedo hacer, maneras en las que puedo poseerte, que te harán confesar y me dirás todo lo que quiero saber a cambio de que te deje terminar. O puedes ser una buena chica y decírmelo ahora. Así podremos pasarnos los próximos días en la cama buscando el modo de solucionar tus problemas.- Los hombres arrogantes la ponían furiosa.

—Yo también sé unas cuantas cosas —le dijo apretando deliberadamente los labios de su sexo alrededor del miembro de él, llevándose a sí misma al orgasmo. Naruto rugió y flexionó brutalmente los dedos encima de los de ella al sentir que se corría. Mei movió las caderas hacia atrás para que él la penetrase del todo y se mordió el labio para no gemir. El orgasmo que tuvo la dejó sin aliento, le quemó, le abrasó los sentidos, pero sólo fue el principio, un breve alivio, y sintió que Naruto crecía dentro de ella y volvía a atormentarla. Y deseó y necesitó más. Naruto se retiró y después se movió hacia delante despacio para que Mei notase cada milímetro de la erección; la ensanchó de una manera tan deliciosa que ella creyó que iba a morir.

—Eres una chica mala, Mei —murmuró acariciándola con manos de experto—. Podemos quedarnos aquí durante horas. —Volvió a apartarse y a entrar—. O podemos ir a mi cama, donde te tumbarás de espaldas. Así podré lamerte los pechos, cariño. Los lameré, los morderé mientras te follo. ¿No crees que te gustará? -Ella apretó los dientes y se estremeció cuando él volvió a penetrarla.

—Bastardo.-

—No, te aseguro que soy hijo legítimo. Y muy rico. Puedo ayudarte, cariño. —«Fuera. Dentro»—. ¿Por qué vas a buscar un tesoro cuando puedes tenerme a mí? —Le pasó un dedo por la espina dorsal.

—A ti no te tengo.- Él detuvo todos los movimientos.

—Podrías tenerme. –

Mei estaba tumbada sobre el enorme escritorio de caoba. Tenía las piernas separadas y no podía moverse, y, con la maravillosa polla de Naruto dentro de ella, el corazón le latía tan rápido que no podía ni pensar ni oír por encima del bombeo de la sangre. «¿Qué me está diciendo? ¿Qué me está ofreciendo? ¿Y por qué, cuando me he entregado a él sin pedirle nada a cambio?». Naruto no se movió, sencillamente esperó, y Mei supo, sin lugar a duda, que no se movería hasta que ella le contestase. No entendía qué le estaba ofreciendo exactamente, pero fuera lo que fuese, lo quería a él. Desesperadamente. Se había pasado la vida entera cuidándose sola porque no había nadie más dispuesto a hacerlo. Le resultaba muy difícil confiar en la gente, y en el fondo era una pragmática que siempre había mantenido sus sentimientos completamente separados de sus relaciones sexuales. Y, sin embargo, ahora quería creer en aquel seductor. A pesar de que sabía que no debía, Mei asintió.

—Gracias a Dios —farfulló él besándole frenético la piel de la espalda, demostrándole que el control que había logrado mantener hasta ahora era sólo una farsa.

Naruto colocó las manos en las caderas de Mei y la sujetó. Dio rienda suelta al deseo y la poseyó con gula y abandono. Duro y fuerte, mantuvo un ritmo brutal e incesante que la llevó de nuevo al orgasmo, y después siguió poseyéndola, penetrándola hasta lo más profundo de su cuerpo. Naruto eyaculó, Mei estaba segura. Le oyó rugir y notó que el semen resbalaba por ella, pero no se detuvo, no perdió la erección. Naruto movió una rodilla de Mei hacia un lado y le separó más las piernas para que nada se interpusiera en el camino de su polla hacia el centro de ella. Los testículos, apretados y duros, le golpeaban el clítoris y la hacían suplicar. Naruto maldijo en voz alta y ronca y volvió a eyacular. Lo único que pudo hacer Mei fue sujetarse de la mesa y rendirse al placer que estaba sintiendo y que la estaba llenando. Un placer que eliminó las dudas que tenía hasta que sólo quedó Naruto Uzumaki dentro de ella, y un sueño que jamás se haría realidad.


NOTAS FINALES: Chōjūrō es un personaje del manga y anime que pertenece a la misma aldea que Mei y se convierte en el Kage de esta. No pierdan de vista este nombre es de vital importancia en la historia.

Fairy Tail no kyubi: Seguiras atrapado por el misterio, espero que la actualización sea de tu agrado.

Mitsuki Tsukiomi: A ti que te digo ya hasta una amiga te considero, la voz misteriosa jajaja seguirá dando vueltas pero mira que logro este candente encuentro. Si ya veras cuan unidos pueden ser estos dos. Jajaja yo también la maldije. Besos a ti nena gracias por siempre estar aquí comentando esta adapatación sigue básicamente por ti jajaja