- Maldita bruja - volteó, buscando a la mujer, sin embargo, ésta ya no se encontraba en el campus - ¿Dónde se metió? - apretó el agarre en su celular, comenzando a teclear
- Kagome, no te precipites, no es lo que tu crees, lo juro
Envío el mensaje, sin abandonar su chat, mientras continuaba caminando.
- Maldición - gruñó al ver que había sido leído e ignorado - Kagome, vamos...
Comenzó a llamarla, sin obtener respuestas. La rabia se estaba apoderando de su pecho al darse cuenta que, con toda seguridad, el encuentro entre él y Yura había sido orquestado minuciosamente con la finalidad de generar un problema entre él y la joven.
¿Por qué hacen esto? ¿Qué es lo que están buscando? ¡Ni siquiera soy parte de sus vidas!
Continuó marcando el número de la morena una y otra vez, hasta que ella apagó el teléfono.
- Tienes suerte de que te fuiste Yura - gruñó - Eres una cobarde
- ¡Inuyasha! - volteó ante la voz de su amigo
- Miroku
- ¿Qué sucedió? ¿Estas bien?
- Esa maldita perra, me tendió una trampa
- ¿Qué?
Le extendió su celular, mostrándole el mensaje que Kagome le había enviado.
- ¿A que estas jugando, Inuyasha?
- Pero... ¿realmente ella está así de cerca? ¿Por qué no la apartaste?
Suspiró profundamente y comenzó a relatarle todo lo sucedido en la fiesta, en el intercolegial, la charla con Koga y los que acababa de vivir, todo eso mientras se dirigían a la estación de trenes.
- Vaya - meneó la cabeza, un poco confundido - Inuyasha, esa mujer está loca
- Lo sé, sin embargo, no es ella quien me preocupa - lo miró - Si Bankotsu está tratando de atentar en contra de mi, a sabiendas que soy el hermano de su socio, es porque tiene todo bien estudiado... incluso a Sesshomaru
- ¿Y tu hermano está enterado de la situación?
- Si, sin embargo, no es tan simple como ir a preguntarle - en ese momento, el celular comenzó a sonar - Hablando de el rey de Roma... Sesshomaru...
- ¿Qué sucedió?
- Vaya, y después eres tan cretino de decir que no nos espías
- Eso no es lo importante ahora, ¿Qué hacía Yura en tu universidad?
- Eso mismo quiero preguntarte a ti, ¿Qué están buscando?
- ¿Qué te dijo?
- Que quiere volver conmigo... pero sé que no es cierto - pudo sentir como su hermano emanó una pequeña risa al otro lado del móvil - Y parece que tú piensas como yo
- Trata de no acercarte a ella o te meterás en problemas
- Oye, espera... ¿Quién es el encargado de vigilarme? al menos para saber como es, cuando este viviendo mi vida
- No soy yo el que te está vigilando esta vez
Sin decir más, cortó la llamada, dejando a su hermano menor con miles de preguntas.
- ¿Qué pasó? - preguntó el castaño
- Al parecer, alguien nos está espiando... y le avisó a Sesshomaru, que Yura estaba aquí
- Inuyasha, lamento si mi pregunta te incomoda, pero... ¿Qué clase de abogado es tu hermano? - sus miradas se encontraron - Es decir, la fiesta y sus... "excentricidades", Yura apareciendo de la nada en los lugares que frecuentas... Koga advirtiéndote sobre ella... lamento si me comentario te desagrada, pero no parece ser una firma de abogados... normal
No puedo enojarme por lo que Miroku me está diciendo, porque es real... mi padre le advirtió a Sesshomaru en el momento en el que éste decidió comenzar esta especie de "alianza" sin embargo, él dijo que sabría manejarlo... sin embargo, ahora no se si estaba del todo seguro.
- No voy a molestarme por eso, comprendo lo que dices - murmuró - No estoy en el mundo de mi hermano, pero... sé que los clientes que están con Bankotsu no tienen la mejor reputación
- ¿Qué hay de Kagura?
- Ella es todo lo contrario a ellos - sonrió - Al menos, se dice que sus clientes son personas decentes y casos sin muchos inconvenientes
- Bueno, si lo dices de esa manera, tiendo a pensar que Bankotsu y tu hermano se manejan con personas "pesadas"
- Es lo mas probable - suspiró, tomando su celular, observando el chat de la joven
Kagome, ¿no piensas hablarme?
- ¿Qué harás ahora?
- Iré a hablar con Kagome
- ¿No piensas que te sacará volando si vas ahora?
- Tal vez, pero... prefiero eso, antes de que piense que siento algo por Yura
Sintió el celular vibrar en su bolsillo y, con sus lágrimas aún rodando por sus mejillas, lo tomó, frunciendo el ceño ante la pantalla.
- Kagome, no te precipites, no es lo que tu crees, lo juro
- ¿Por qué todos dicen lo mismo? - gruñó - Agradece que Sango no está aquí, de lo contrario, ya te hubiera bloqueado, Inuyasha
Intentó volver a guardarlo, sin embargo, la vibración del móvil retumbó en su mano, mostrándole el nombre del peliplata, junto con el texto "llamada entrante".
¿Y si realmente hay algo detrás de todo esto? Aún así... no me siento bien para hablar con él... si respondo, lo más probable es que discutamos y no es lo que deseo.
Lo apagó, guardándolo en su mochila, mientras continuaba caminando rumbo a la estación de trenes. Limpiaba sus ojos cada pocos pasos, mirando hacia abajo, con la intención de no ser descubierta u observada. Aquella acción fue la que provocó que chocara con la espalda del joven.
- Lo siento - elevó su mirada - ¿Koga?
- Kagome - sonrió al voltear - ¿Qué haces aquí?
- Es la estación de trenes... me voy a casa, ¿Qué haces tú aquí? Pensé que tenías auto
- Así es, pero el maldito decidió descomponerse - se encogió de hombros - Asique iré al gimnasio en el tren
- Lo lamento por tu auto - desvió la mirada
- ¿Sucede algo? ¿Estabas llorando?
En ese momento, el ferroviario se estacionó, abriendo sus puertas para que los pasajeros ingresaran. Caminaron juntos hasta encontrar un asiento para ocupar.
- ¿Ahora me dirás lo que sucede?
Dudó un momento, sin embargo, la necesidad de desahogarse fue más fuerte
- Me enviaron una foto de Inuyasha y su ex
- ¿He? - su sorpresa fue genuina
- Si, lo que escuchaste - frunció el ceño - Ella... lo está tomando del rostro, mientras él, evidentemente, no hace nada para impedírselo
- ¿Estas segura de que es una imagen legitima?
- Si, están en el campus de la universidad - entrecerró sus ojos - Al parecer... todo fue, una mentira
Koga suspiró, pasando su mano por su rostro.
- Oye, me voy a odiar por esto y ten por seguro que voy a matar a ese inútil, pero... dudo mucho que Inuyasha quiera estar cerca de esa mujer
Inconscientemente, aquellas palabras generaron un pequeño alivio en su pecho, mientras giraba para mirarlo.
- Escucha, porque no voy a repetirlo, Inuyasha se rehusó completamente a apartarse de tu lado cuando se lo pedí - hizo una pausa - Y, es probable, que esté tratando de mantener un trato cordial, por miedo a que se enfade, y te haga daño en venganza
- ¿Tu crees?
- Oye... no me cae bien Inuyasha, pero si conozco a mi hermano y la clase de personas que lo rodean... si Yura está a su lado, es porque definitivamente su personalidad se parece
- Hablas como si no tuvieras una buena relación con Bankotsu...
- Bueno... el hecho de que seamos familia no significa que este de acuerdo con las cosas que haga, además, no somos los mejores amigos que digamos - sonrió - Mucho menos si tratan de meterse contigo
Sonrió, desviando la mirada.
- No puedo negar que... me asusta un poco el saber que esa mujer puede... acercarse con malas intenciones
- No tienes nada que temer, ese perrucho y yo estaremos a tu lado - hizo una pausa - Cada uno desde nuestro lugar, pero... cuidándote
- Gracias por ser tan considerado conmigo
Continuaron hablando de otras cosas, hasta que ella debió descender. Se despidieron con un pequeño abrazo, al mismo tiempo en que ella se ponía de pie y abandonaba el tren. Caminó las calles que la separaban de su hogar, con la mente cubierta de preguntas y muchas posibles respuestas.
¿Será verdad lo que Koga piensa? Si es así... entonces Inuyasha... ¿tiene que mantenerse cerca de ella? Eso no me agrada...
Subió las escaleras del templo, emitiendo un sonoro suspiro, mientras sus ojos, poco a poco, dejaban de arder. Giró en dirección de su hogar, sin embargo, la voz de su prima llamó su atención.
- ¡Kagome! - gritó Rin, saliendo de la tienda
Abrió sus ojos, al mismo tiempo en que su expresión se contraía en una notable mueca de sorpresa, al encontrarse con el joven detrás de ella.
- Inuyasha - murmuró, encontrándose con aquellos ojos dorados, que la miraban con tristeza
Extra: El secreto de Kikyo
Se quedó observando a su compañera, mientras esta se alejaba en dirección a la salida.
- ¿Por qué tenemos que pasar por estos problemas? - murmuró
- En tu caso, porque tu padre es un sinvergüenza
- Naraku
Elevó la vista, encontrándose con sus ojos rojos. Él se sentó a su lado, sin dejar de observarla.
- ¿Cómo te encuentras?
- No lo sé - respondió en un suspiro - Aún me cuesta creer, que todo esto sea real
- Tú no tienes la culpa de lo que él haya decidido hacer
- Pero... creer en eso, seria aceptar... que mi vida ha sido una mentira - sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas - Mi madre... ella... esta muerta y no se fue, como él dijo...
Tomó su mano, apretándola suavemente, en señal de consuelo.
- Sabes que no debes hablar de esto en voz alta - murmuró - Estoy seguro de que tu padre nos esta vigilando
- La doble vida de mi padre - susurró - ¿Cómo pude ser tan ciega?
- Magatsughi es una persona muy hábil, Kikyo, ¿por qué lo cuestionarías si es tu padre?
- Y también puede ser un asesino - su mirada de dolor lo atravesó fríamente - ¿Sabes lo que se siente tener que mirarlo a la cara todas las noches?
Entrecerró sus ojos, recordando la noche de la fiesta, aquella en la que supo, sin querer, el secreto de su failia.
Se encontraba en la casa de su hermana, a la espera de que la limusina, que Bankotsu le había proveído a su hermano, lo recogiera.
Miró el espejo del baño una última vez, corroborando que todo estuviera en su lugar. Descendió las escaleras al living, mientras Kagura y Sesshomaru se encontraban ultimando detalles antes de salir.
- ¿Estas seguro de que irá con ella? - preguntó la mujer, acomodando su peinado
- Es la única chica, de la que tengo conocimiento, que puede acompañarlo
- Magatsuhi no estará de acuerdo en que ella se acerqué a nosotros... no después de lo que le encomendó a tu socio
Se había detenido a mitad de camino, al percatarse de que ellos no tenían idea de que los estaban escuchando.
- Ella no tiene porque enterarse de nada, al menos no hasta que él lo decida
- Si sabes que no esta bien, ¿verdad? - tomó su abrigo - Nadie merece crecer con aquella mentira... menos si se trata de su madre o de su propio origen
Abrió ligeramente sus ojos, comprendiendo de que, la mujer en cuestión, era Kikyo, ya que había visto en sus redes, fotos con aquel hombre, el mismo que había encontrado una tarde, en la casa de su hermana, en una reunión, aparentemente amistosa, con su cuñado y Bankotsu.
- En el momento en el que te vi ingresar a la fiesta... sentí la necesidad de contarte todo de inmediato... aunque, no contaba con lo que pasaría esa noche - sonrió
Ella le devolvió la sonrisa, desviando sutilmente su mirada.
- Fue... una noche increíble
- Lo sé - se posicionó a su lado, abrazándola - Prometo... que te ayudaré a encontrar la verdad, y te protegeré a como de lugar, querida Kikyo
Extra: Grieta
Cortó la llamada con su hermano e inmediatamente marcó el número de su socio.
- Sesshomaru, que agradable sorpresa, ¿Qué necesitas?
- Tienes suerte de no estar en la oficina, si no, mi puño hubiera atravesado tu rostro
- A juzgar por tu tono, no pareces muy contento, dime, ¿Qué te sucedió?
- Te deje muy en claro, que no te metieras con mi familia, bastardo - su tono iba en aumento, en consonancia con su molestia - ¿Para que enviaste a Yura a ver a Inuyasha?
- ¿Yo enviarla? No se de que hablas...
- No te hagas el idiota conmigo - se sentó, frunciendo el entrecejo - No fue casualidad la foto que llegó a mi teléfono
- No se a que foto te refieres, Sesshomaru, pero cuida tu tono... u olvidaré nuestra sociedad
- No pienses que vas a alejarme de la firma tan fácilmente - apretó sus puños - Recuerda que tengo el mismo poder que tu... y no dudaré, si me obligas a usarlo
Cortó, antes de que pudiese responder, al mismo tiempo en que sus ojos dorados, se tornaban rojos, producto de la ira que lo envolvía.
