Antes de iniciar:
Tu aspecto: Eres un chico bastante afeminado al punto de que fácilmente puedes ser confundido con una mujer, tienes el pelo largo hasta la espalda, y rizado. Tu rostro es bastante fino, con labios suaves y tienen un color rosa suave natural. El color de tu cabello es castaño claro. Tienes una nariz pequeña que ayuda a confundirte con una mujer, ojos de color magenta y tienes las pestañas rizadas para ayudar con tu disfraz.
Narrador Omnisciente
Te encontrabas esposado en un cuarto, parado con las manos en la espalda, con mucho miedo. Tenías miedo pues no podías si quiera utilizar tu aura, lo poco que te habría salvado en esa situación y no lo tenías. Estabas desprotegido, solo, sin tus preciadas dagas que usabas como armas, estabas sin saber que te harían.
¿La razón de tu cautiverio? Fácil.
Perdieron.
Tu grupo perdió y fue capturado por el enemigo, al menos lo que terminaron vivos y no fueron asesinados en la batalla final. ¿Batalla contra quienes? Las hormigas quimeras.
Hace años que tú y un grupo de rebeldes venían enfrentándose a esas criaturas con el objetivo de evitar que dominen el mundo, y perdieron. Perdieron y la rebelión se vio completamente reducida. Y tenías miedo. ¿Qué te pasaría?, ¿te matarían?, ¿torturarían hasta la muerte?. ¿Serias transformado en una… Una de esas cosas?... Tenías tanto miedo que solo podías temblar mientras esperabas a ver que pasaba, a que abrieran esa puerta que mirabas con tanto temor y a que decidieran tu futuro… Y pasó, esa puerta, tras lo que parecieron ser días de espera, pese a que solo fueron unas horas desde que se despertó, viste como abrieron esa terrorífica puerta y tragaste saliva, cerrando los ojos.
-N-no me dañ-dañes perdón pe-perdón. Por favor quiero vivir … -Suplicaste aterrado, tragando saliva y mirando abajo.-
-Nyajaja, que pequeño te ves humanito. -Dijo, acercándose a ti con una sonrisa sádica en el rostro, o al menos eso imaginabas mientras te quedabas en silencio, escuchando los suaves paso de esa quimera… Quimera gatuna… Solo conocías a dos quimeras gato en persona. Y las dos estaban muertas, esta tercera era… Probablemente, uno de los guardias reales del rey… Aunque rezabas porque no sea así.- ¿En serio causaste tantos problemas a mis soldados?. Que débiles debían ser, digo, mírate, toda pequeña e indefensa. -Cada palabra de esa quimera te hacía temblar del miedo.- Dime tu nombre. Quiero conocer el nombre de mi nuevo juguetito nya. -Sentiste como esa cosa puso su mano en tu rostro, haciendo que tiembles de miedo y abras tus ojos por instinto, retrocediendo un poco y mirando aterrado a esa quimera. Confirmando tu mayor miedo: era uno de los guardias reales del rey. Y ahora eras su juguete… No pudiste evitar comenzar a llorar de nuevo. Preguntandote porque te pasaba eso a ti… Usualmente el rey encarcelaba y forzaba a trabajar a los rebeldes para "compensar el daño hecho"…-
-M-mi no-nombre e-es… Es… Y-Yowai… Po-por favor deja qu-que viva, te-te lo suplico… -La quimera gatuna solo se rió, divertida ante tu sufrimiento.-
-Yowai… Débil, ¿eh?. No es divertido tener un juguete débil, Yowai. Duran muy poco jugando jeje. -Sentiste como se acercó, divertida a tu rostro y lamio tus lagrimas, raspando tu rostro con esa lengua de gato que dolía.- No llores. Después de causar tantos problemas a mí amado rey vienes y comienzas a llorar como si no pudieras haber evitado todo esto, Yowai. -El tono cruel en que dijo esa frase hizo que temblaras más, comenzando a gimotear mientras intentabas retroceder, siendo inútil pues la quimera con su cuerpo te tiro al suelo, mirando divertido como yacías en el suelo, con las manos esposadas a la espalda y un collar en el cuello que inhabilitaba tu capacidad de utilizar aura, collar de acero que en ese estado en que te encontrabas era irrompible.-
-L-lo si-siento, e-es que, es que y-yo… So-solo hacía l-lo qué creía co-correcto, qu-quería ser un héroe y-y salvar a las personas, perdón, perdón, no quiero morir por favor… -Susurraste, adolorido al haberte apretado la mano con la dolorosa caída. Mirando a Pitou encima de ti con un miedo y temor bastante grande ante la vista de ese monstruo que te comería cuando terminase de jugar contigo. Después de todo, a las otras dos quimeras gatunas que mataste viste que tenían "juguetes" y viste como quedaron. Muertos y pudriéndose porque sus "amos" no querían terminar de devorar sus cadáveres.-
-Mataste a muchos de mis soldados, Yowai. Realmente no me interesaban, pero causaste problemas de forma innecesaria. Y fue de forma innecesaria porque nosotros dejamos en claro que no queríamos dañar a los humanos, más que nada cuando nosotros dijimos "no buscamos causar daño a los humanos" al presentarnos, dime. ¿Dañamos a los humanos?.
-Ma-mataron a muchos… Y sí los dañaron… Vi como dos quimeras gatos… Tenian esclavos… Muertos…
-¿Te refieres a Cheetu y Leol?. Esos idiotas eran desertores, no quisieron acatar nuestras ordenes y antes de que los agarraramos los encontraron ustedes… Además, matamos solo a los lideres y sus soldados. Y tomamos el control de ellos, pero, apenas terminamos de liberar las ciudades tomadas, ¿qué paso?, ¿eh nya?. Mejoró sus vidas porque mi rey sabía que hacer y ustedes sucios humanos no eran capaces de entender su majestuosidad.
-A-ah, pe-pero ma-mat- -Tragaste saliva cuando sentiste una pequeña cantidad de aura más densa que la normal de la quimera filtrándose en tus pulmones, y viste la sonrisa sádica en su rostro, que, a su vez, demostraba molestia.-
-Silencio. Juguete molesto. -Sacó sus garras y las acercó a tu rostro, rozándola con tu mejilla mientras te miraba a los ojos.- Dime, Yowai. ¿Qué paso ayer?.
-A-ayer… N-no me dañes… Por favor… -Pitou apretó sus garras contra tu rostro. Tu cara era suave, bastante afeminada en general como el resto de tu cuerpo. Medias 1.66, por lo que ya de por sí la quimera era más alto que tú. Eras flaco y tu cuerpo era bastante femenino pues eras andrógino, así que, aprovechabas y usabas eso para conseguir cosas luciendo débil. Poniendo trampas y usando tu cuerpo para engañar a los enemigos y atacarlos cuando estos se descuidaban, usualmente apuñalándolos en las zonas más débiles de su cuerpo para debilitarlos o directamente asesinarlos, aunque no pasaba muy seguido eso último pues las quimeras eran muy resistentes por lo general.-
-Dime que fue lo que paso ayer. O la próxima vez que desobedezcas te clavaré las garras en tu cara de muñequita hasta que respondas bien. -Dijo ya sin un tono juguetón en su voz. Cosa que te hizo aterrorizar más… Si hubieses bebido algo en las ultimas 24 horas, ya te hubieses orinado del miedo.-
-A-ayer a-atacamos a la ca-capital pa-para liberarla y-y perdimos… M-me capturaron… -Susurraste aterrado y cerrando los ojos ante la vista del rostro de esa quimera. Un rostro fino y femenino, con sus rizados cabellos tapando parte de este mientras te miraba con sus filosos ojos rojizos.-
-Exacto. Te capturamos y perdieron. ¿Sabes qué paso después?. Juguetito. -Mientras te hablaba, acariciaba tu rostro con su garra solo para ponerte más y más nervioso.-
-N-no… N-no lo siento… N-no sé…
-Pasó que… -Sentiste como con su garra acariciaba tu mejilla, está mojándose con tus lagrimas pues no parabas de llorar.- Cuando perdiste, tus amigos perdieron también y fueron capturados o asesinados por mí y mis hermanos, además de mi magnifico rey, y, bueno, esos soldaditos que tenemos. Y, como contigo y ellos terminó la rebelión, la paz puede ser en nuestro gobierno porque ya dominamos a todo el mundo. Y, como recompensa por mi buen desempeño en esta estúpida guerra, mí maravilloso rey fue tan amable de darme un regalito, tú. -Sentiste como te dio una pequeña bofetada que te dejo mirando al suelo, viendo como las lágrimas caían al suelo pues seguías llorando sin darte cuentas.- Realmente no necesito nada, pero mí rey es tan bueno y magnifico que me dio un regalo incluso cuando solo hacía mi trabajo nya. Es tan bueno. Así que te regaló y ahora eres mío . -Sentiste como te tomó del pelo y te levantó, haciendo que veas de nuevo su rostro.- Así que, ahora, eres mío, mi juguetito. Y, sí a mi juguete no le doy permiso de hablar, no habla. Si no le doy permiso de llorar, no llora. Incluso, si no le doy el permiso de vivir, no vive. -Temblaste mucho ante eso, llorando más, pero con la boca cerrada por el terror absoluto que estabas viviendo. Si no lograbas escaparte estabas muerto.- Así que, juguetito idiota. Responde, ¿acaso yo te di el permiso de hablar?. -Preguntó con un tono juguetón que escondía una rabia enorme por cómo te atrevías a dudar de tu rey y su deseo y habilidad para salvar a la raza humana de sus anteriores y estúpidos gobernantes.-
-M-mnfh… -Y tú negaste con la cabeza, solo recibiendo una bofetada de Pitou. A causa de eso, sentías como tu boca sangraba un poco por la fuerza ejercida. Aparte de eso, tu pelo siendo estirado hacía que tu cabeza arda por el dolor.-
-¿Te permití llorar?. -De nuevo, negaste con la cabeza, la respuesta siendo una bofetada por parte de la quimera otra vez, de tu ama… Eras… Un juguete de ese monstruo ahora…- Entonces, ¿por qué lloras?. -Temblabas de miedo.- ¿Por qué hablaste si nunca te lo permití?. -Tu labio temblaba pues no sabías que hacer, si respondías, serias abofeteado, si no, probablemente también.-
-P-pido… Pe-permiso pa-para hablar… -Susurraste. Viendo como la quimera sonrió un poco antes de abofetearte. Tirándote del todo al suelo y sentándose encima de tus piernas mientras te miraba con esa cruel sonrisa burlona.-
-Permiso concedido. -Reacomodó su agarre en tu pelo, esta vez tomando un puñado más grande de tu negro castaño mientras veía divertido tu sufrimiento y miedo, su cola moviéndose con diversión ante tu miedo y temblor.-
-Lloro porqué… M-me duele y-y tengo mi-miedo se-señorita… N-no quiero morir po-por favor… Y-y hable s-sin sab-saber que tenia qu-que pedir permiso… L-lo siento… -Viste como Pitou se llevó un dedo a sus labios, mirándote divertida. Para ser un rebelde eras menos rebelde de lo que pensó. No le disgustó del todo.-
-Entiendo, entiendo… Aun así, nunca te lo permití. -Pitou comenzó a abofetearte, haciendo que cada golpe tuviera la fuerza suficiente como para aturdirte por la fuerza sin desmallarte o dañarte seriamente. A pesar de que sangrabas un poco por la boca.- Y sigues llorando. Nunca te di permiso para eso. -Esas palabras te hicieron llorar más por el miedo de no poder parar de llorar.-
-E-es qu-que me-me duele mucho, nunca pu-pude soportar q-que me golpeen a-asi de fuerte, n-no puedo e-evitarlo lo siento, lo siento, ca-casi nunca me pegan… -Dijiste cerrando los ojos mientras eras cruelmente golpeado solo para hacerte llorar más.-
-Nya, no es una excusa que me interesé, nunca te lo permití. Para de llorar. -Te abofeteó.- Ya. -Lo hizo de nuevo.- O te quitare la ropa y te violaré para mostrarte que no soy una "señorita". -Tragaste saliva al escuchar eso. ¿Era hombre?, pero si parecía una chica… Ahora entendías un poco a tus enemigos.-
-A-ah… No-no pu-puedo… -Lloraste más fuerte ante cada golpe. .- Y-y lo si-siento, e-es que pa-pareces una chica … -Dijiste mientras eras abofeteado, llorando más y más.-
-No me interesa. Para ya de llorar. -Te levantó por el pelo, te dio la vuelta y estrelló tu rostro femenino contra el suelo. Tu nariz raspándose al igual que tu frente, algunas esquirlas del piso de madera clavándose en el y haciendo que empieces a sangrar un poco.-
-A-ay, duele, pa-para por favor por favor… -Pediste pero era inútil, Pitou no era piadoso. Era un gato, y tú eras su ratón, su juguete. Se divertiría torturándote hasta asesinarte seguramente… ¿Te violarían?... Tal vez le des asco y no lo haga pero aún así tenías mucho miedo, por todo, en general.-
-Nyo quiero. -Te levanto y volvió a estrellar tu rostro con el suelo de madera, lo suficiente como para que el golpe te duela pero no para que te rompa los huesos, simplemente sangrabas por la nariz y la frente.- Así como ustedes no se rindieron y aceptaron la paz cuando mí rey la ofreció, yo no te ofreceré paz a ti si no cumples mis órdenes. -Te tomo por la muñeca, levantándote más alto antes de estrellarte contra el suelo de madera rasposa.-
-¡Agh! ¡Pa-pare por favor! -Haciendo que sigas llorando.-
-Nyo, deja de llorar. Tú te buscaste esto. ¿Sabes por qué?.
-¡Po-por atacar, l-lo siento!
-Nyajaja, no, juguete llorón. ¿Te romperás tan fácil?. -Preguntó burlón mientras seguía golpeándote y dañando tu rostro… Y muñeca, clavo sus garras ahí atravesándolas y haciéndote sufrir mucho por eso. Era la primera vez que sentias como clavaban unas garras en ti y las retorcían en tu interior sin sacarlas de inmediato, y dolía, mucho, como nada que hayas sentido antes.-
-¡Sí! ¡Pa-para te-te lo suplico! -Por lo que gritaste, más fuerte que antes.-
-Nyo nyo nyo. Nada de dar ordenes. -Dijo con ese tono burlón y cruel. Estrellándote contra el suelo sin piedad hasta que escuchó una voz.-
-Pitou. -Se detuvo, dejándote caer y rompiendo tu nariz mientras lloraba aterrado, pues la voz que escuchaste era definitivamente la del rey. ¿Se sumaría a torturarte junto a Pitou?.-
-M-mí rey. -Se arrodilló de inmediato.-
-Levantate… -Sentiste su mirada sobre ti.- Lo estás dañando mucho. ¿Cuáles fueron mis condiciones por este regalo?.
-Eh… -Sentiste la mirada de Pitou.- Que… Que no lo mate ni lo dañe demasiado. Que no juegue ni con sus órganos ni con partes rotas de su cuerpo… Ni le quite huesos para ver como intenta moverse sin ellos… O lo corte y lo deje desangrarse para salvarlo al ultimo minuto… -Respondió entre desilusionado y regañado.-
-Exacto. -Sentiste sus ominosos pasos acercándose a ti.- A pesar de ser tu juguete, merece un mínimo de humanidad. Después de todo por eso luchamos. Suficiente hago dejando que tengas a un esclavo.
-Pe-perdón… Po-por favor m-me rindo… Duele… -Gemías por el dolor, temblando y llorando mientras sentías como tu rostro humedecido por tus lágrimas, mocos y sangre ardía por los constantes golpes, y las astillas clavadas en él. Además de eso, tu nariz rota y tu muñeca que todavía ardía como si tuviese las garras de la quimera clavadas en él no ayudaban.-
-Silencio. Tuviste tu oportunidad antes. -Te quedaste llorando en silencio mientras gimoteabas por el daño recibido y el miedo extra que sumaba la presencia del rey.- Tienes suerte de seguir vivo. Pude haberte asesinado cuando te desmayaste al sentir mi presencia. Pero no lo hice. -Sentiste como se hincaba hacia ti, quedando a menos de medio metro de distancia mientras te miraba.- El precio de tu vida es ser el esclavo de mi guardia hasta que se aburra de ti. Cuando eso pase… Él decidirá tu próximo destino, si es que no decide simplemente dejarte abandonado y viviendo sin tener contacto con nadie. Sea lo que sea, y, a parte de las pocas restricciones que le puse, ahora eres de él, y deberás obedecer cada palabra que te diga. Es tu castigo por intervenir en el rescate de Little Pearls. -Temblaste al recordar Esa ocasión…- 342 esclavos y 215 personas secuestradas y a la venta. Era un movimiento que planee durante unos días para salvar a todos eliminando a todos los esclavistas pero por culpa de tu grupo y tuya, 21 personas inocentes murieron ese día, y 12 fueron esclavizados hasta hace unos días que logre reagruparlos y salvarlos. ¿Estás orgulloso de eso?. Este es tu castigo.
-N-no quería… Da-dañar a na-nadie, so-solo quería ser un héroe… -Lloraste recordando como esas personas morían.-
-No interesa. Por tu culpa hubo bajas innecesarias. -Se levanto, mirando el estado patético en que te encontrabas.- Esto es lo que te mereces. -Se volteó y volvió a la puerta.- Pitou, disfruta de tu juguete, y recuerda, no lo mates.
-Sí mí rey. A sus ordenes para cualquier cosa que desees. -El rey simplemente se fue de allí sin decir una sola palabra más, dejándote a merced de Pitou y llorando por los recuerdos de esa misión fallida… Solo querías que esas personas fueran esclavizadas por el rey…- . . . Nya quería que pienses que iba a matarte… Bueno, cómo sea. Ya viste a mí rey, es magnífico, la representación misma de la perfección en este universo, tan amable incluso que no te mato nya… Jeje. -Pitou puso sus manos de nuevo en tus muñecas, esta vez sin clavar sus garras en ellas.-
-N-no quería… N-no quería qu-que eso pase… S-solo quería ser u-un héroe lo juro… Perdón… -Suplicaste a esas personas. No solo a las de la venta, si no a todas las otras que murieron y pudiste evitar.-
-Oh nya, pero los mataste. Fue tu culpa por no rendirte y aceptar que somos lo mejor para la humanidad. Después de todo, esas miles de personas que matamos en su mayoría eran escoria del mundo. Y por su culpa, hay muchos vivos que ahora deberían estar muertos. Pero no pasa nada nya, simples contratiempos. Por ahora solo debo disfrutar de mi juguete. -Apretó un poco haciendo que llores más fuerte antes de voltearte. Sentiste como si te estuvieran quemando las muñecas con ese simple apretón- Oww, que lastima tener que evitar que mueras. Te ves sexy así nya. -Se burló al ver tu rostro lleno de sangre. Te dejo caer sobre el piso y lamió tu sangre antes de activar su "Doctor Blythe".-
-Pe-perdón…
-Tengo tantas ganas de jugar con tus órganos, juguete. Pero no puedo… Que lastima… De cualquier forma podré divertirme de distintas maneras contigo, ¿sabes?. Jeje. A pesar de ser una rebelde molesta, eres una sexy rebelde molesta, podría usarte para tener hijos. Unos cuantos niños que sirvan para que mi rey tenga más guardias reales jeje… Aunque si hago eso debería tratarte con cuidado nya… Mm… ¿Qué debería hacer?... -Preguntó burlón mientras te observaba con diversión. Sentías algo raro que no sabías exactamente que era pero estaba… ¿Curándote?... Debía ser su habilidad en acción…- Mm… Mm… Nya es difícil elegir…
-Pi-piedad… S-so- -Pitou te miró con esos ojos de cazador que tanto te aterraban y te recordaban tu posición actual, una simple presa.-
-Silencio, estoy pensando. -Tragaste saliva y cerraste los ojos. Mientras eras tratado por el medico nen.- Oh, bueno nya. Puedo violarte un poco antes de embarazarte, por unos meses de diversión que tenga no pasara nada… Jeje. -Sentiste como te miraba de arriba abajo.- Después de todo, esto es lo que mereces por ocasionar tantas bajas innecesarias. Usarte para crear nueva vida debería ser un honor para un juguete estúpido como tú… ¿Cierto? -Dijo burlona, mirándote y tú simplemente temblando en respuesta, sintiendo una bofetada en consecuencia al no responder.- Responde.
-Ci- -Otra bofetada.-
-No te di permiso de hablar. -Temblando negaste con la cabeza. Abriendo los ojos al recibir un fuerte tirón de pelo y viendo el rostro divertido de la quimera.- Oh, ¿no te parece?. Es cierto que eres menos que basura y que de hecho todos los derechos humanos que tenías… Bueno, casi todos, desaparecieron por completo, pero no deberías contradecirme. Habla y dime por qué no es cierto lo que digo. -Ordeno burlona mientras sentía como el dolor en tus manos desaparecía casi por completo.-
-E-es que… So-soy hombre… -Respondiste temblando por el miedo. La mirada de Pitou ante tu rostro dándote más miedo.-
-Oh… Tonto me engañaste… -Recibiste una bofetada más débil por la desilusión que Pitou sintió. Entendía como se sentía la gente que la confundía con mujer ahora.- Pero bueno, entonces queda descartado el usarte para engendrar crías dignas … -Te miró de arriba abajo, de un modo más analítico.- A ver… -Y sentiste una mano ir a tus pantalones, sintiendo como eran desgarrados y rasguñando un poco tu piel también antes de que te los arrancaran sin piedad.- Mm. -Y vio tu "paquete" marcándose un poco en tus boxers. No es que estuviera duro es que simplemente tienes un tamaño que se nota fácilmente, al menos en el boxer.- Veamos que tenemos para jugar… -Susurró divertida mientras su habilidad sacaba las astillas de tu rostro, aunque seguías lleno de sangre en este, incluso mientras tu frente también sanaba sus heridas, poco a poco sintiendo menos dolor, cosa que no evitaba que llores del miedo.-
-A-ah, po-por favor e-eso no… -Guardaste silencio y tragaste saliva al recibir la mirada asesina de Pitou, temblando asustado.-
-¿Quién te crees que eres para mandarme?. -Preguntó, poniendo su mano encima de tu miembro aún por encima del bóxer mientras te miraba y apretaba un poco.- Si quisiera, te arrancaría el pene y usaría ese agujero como su fuese una vagina, después de todo no es una parte muy importante en un afeminado como tú. Soy muy considerado al no hacerlo y encima vienes a quejarte como si un juguete tuviera derechos. ¿Acaso te gusta qué te peguen?.
-N-no. L-lo siento, e-en se-serio lo siento, no-no… No quiero q-que me la-la quites po-por favor… -Suplicaste mientras llorabas desesperado.-
-Mm… Sabes, aún no te di permiso de llorar. ¿Acaso no puedes obedecer una simple y sencilla orden, Yowai?. -Preguntó y tú temblaste y lloraste más. Tus brazos te dolían por la posición incomoda y parte de tu sangre había quedado entre el collar y tu cuello, haciendo que pique casi tanto como tu rostro.-
-N-no puedo… E-en serio no-no puedo lo-lo siento. -Dijiste mientras Pitou te miraba.- I-intento pe-pero to-todo es horrible, to-todo duele y me-me asustas mucho, n-no quiero ser un es-esclavo, qui-quiero ser libre, en-en serio lo siento…
-No me interesan tus disculpas. Eres mío, ahora, y para siempre, serás mi juguete toda tu vida así que acéptalo, y deja de llorar porque no me gusta un juguete llorón. ¿Entendido?, ¿o tengo que operarte para que acates la orden?
-N-no… Po-por favor… La-lamento todo lo qu-que hice, pero… Pero por favor te-ten piedad… -Suplicaste mientras sentías como las distintas sensaciones que tenías en el rostro desaparecían, quedando ahora solo el picor residual que venía por culpa de la sangre secándose en tu rostro, al menos en las partes que tu llanto no alcanzaban.-
-Mm… Nyo. -Con esa simple palabra y presenciando la sonrisa "inocente" en la cara de Pitou, viste como te arrancó el bóxer y dejo al descubierto tu miembro.- Mm… Mm… - Miró de cerca tu miembro como si fuera lo más interesante del mundo.- Ya veo. -Sentiste como daba una lamida a la cabeza por encima del prepucio, y luego como lo bajo para probar el glande, haciendo que sufras bastante pues la lengua del gato era bastante áspera, cosa que hizo que soltaras un gruñido de dolor.- Nya… Salado. -Dijo con tranquilidad mientras con su mano manipulaba tu miembro.- Tiene un largo… Pequeño estando flácido, pero si estuviese completamente erecto… -Susurraba cosas mientras experimentaba con tu miembro, estirándolo con sus propias manos para ver un estimado de su largo total.- Oh, 16 centímetros, tal vez más. No es malo para alguien que luce como una puta barata. Así que este es el material que tengo… Creó que me divertiré demasiado usándote juguete. -Dijo de manera burlona antes de mirarte a los ojos, que ya estaban rojos por el llanto a ese punto.- ¿Sigues llorando?, creí dejarte en claro que ocurriría si lo hacías.
-Pe-perdón, e-en serio in-intento pero n-no puedo… Por favor pe-perdoname, n-no me hagas daño…
-Mm, sabes, lo de los lagrimales es bastante, no verte llorar cuando quiera puede ser molesto… Mm, te los dejaré por ahora, aunque si me molestas más te los quitaré, juguetito. -Comentó divertida.- A ver… A ver, jeje. -Dio un pequeño golpe a tus testículos, haciendo que te quedes sin aire mientras soltabas un alarido de dolor.- Jeje.
-¡Duele! -Gritaste como pudiste antes de sentir un golpe más en tu testículo, este fue dado con solo la punta del dedo índice de la quimera pero aun así dolía como la mierda. Después de todo su piel de por sí ya es dura, sumado a su fuerza monumental, hizo que cada uno de esos dos golpes se sintieran como los más dolorosos de toda su vida, e hicieron que grites como nunca antes lo hiciste.-
-Nya, tus gritos son divertidos de oír también. En serio, me divertiré mucho cuando te abra el culo por primera vez. O bueno, quien sabe si será tu primera vez, seguramente por tu aspecto de puta ya te hayan usado cientos de veces. -Comentó burlón mientras veía cómo te retorcías del dolor por esos golpes tan crueles que recibías.-
-N-no puedo… Re-respirar… -Salieron de tu boca esas palabras, mientras te retorcías en el suelo buscando desesperadamente algo de aire. La quimera solo te miró divertido, tus reacciones por el dolor eran definitivamente encantadoras.-
-Nya, tal vez te pueda castrar… Mm, aunque sería jugar con tus órganos así que no podría… Nya que mal tener esos límites, sería más gracioso si pudiese torturarte de esas formas nyajaja. -Mirándote a los ojos antes de golpear.- Entonces, juguete, dime, ¿ya te han usado o estás nuevo jeje?. Aunque bueno, incluso aunque ya te hayan usado eres un regalo de mí rey, eso te renueva supongo jeje.
-A-ah pa-para… No… Respiro… -Pitou observó divertido tu rostro, mirándote a los ojos mientras agonizabas por el dolor de esos golpecitos tan dolorosos.-
-Responde. -Y sin importarle tus suplicas, recibiste un golpe.- Ya . -Y otro.- Vamos juguete, no me gustan los juguetes desobedientes. -Y otro más.-
-¡N-no! -Gritaste desesperado retorciéndote y tratando de voltear como podias. Cosa complicada pues por la posición se te complicaba moverte mucho, más que nada por la presión que Pitou ejercía en ti con su aura, haciendo que más que pequeños espasmos causados por los golpes no hayas podido decir más.-
-¿Te atreves a ordenarme algo?, ¿no entiendes quién manda aquí?. -Tomó tu miembro entre su mano, apretando un poco y haciendo que sientas aún más dolor del que creías posible. No te sorprendería que lo haya roto… -
-¡AGH! ¡V-virgen! -Pitou te miró un poco, su sonrisa reapareciendo y mirándote burlón.-
-¿Y encima me insultas llamándome virgen?. ¿En serio crees qué estás en esa posición?. -Se burló.-
-¡N-no y-yo!... ¡Virgen yo! -Hablaste como pudiste mientras llorabas y te retorcías del dolor, apretando tus manos con todas tus fuerzas y clavando tus uñas en las palmas de tus manos.-
-Nya, no repararas tu error solo diciendo que eres tú. Así como las personas que murieron por tu culpa no regresaran a la vida solo porque no era tu intención. -Apretó más y más tu miembro, sentías que lo aplastaría entre sus manos pero por alguna razón no lo hacía, eso no quitaba el dolor agonizante que sentías. Casi podías sentir como tu vida se escapaba de tu cuerpo.-
-¡Pe-perdón! -Gritaste y gritaste, pero no paraba tu tortura, después de todo, Pitou se estaba deleitando con tu llanto y sufrimiento. Le encantaba ver como todo tu rostro escurría sangre a causa de tus propias lagrimas humedeciendo la sangre en tu rostro y haciendo que se esparza por todo tu cuello antes de finalmente quedar atrapada en el collar.-
-No sirve, acabo de decírtelo, juguete. -Comentó divertido y sintiendo una gran satisfacción. Después de tanto tiempo podía satisfacer su necesidades sádicas después de todo. Su rey no lo dejaría torturar a nadie a menos que sea necesario, y mucho menos le permitía molestar a humanos normales y arruinarles el día. Tú llegaste en el momento adecuado para calmar todas las necesidades de Pitou, y te usaría sin cansarse durante mucho tiempo.- Nya, entonces, te mide 16 o 17… Jeje, ¿sabes cuánto me mide a mí?, humanito. -Preguntó divertido antes de llevar su mano libre a sus propios pantalones naranjas, tirando de él hacia abajo y dejando salir un miembro flácido, puesto que su control corporal era casi perfecto y podía controlar sus erecciones. Además de eso, viste como una fina capa de pelo cubría la pelvis de la quimera.- Mira, esta dormido ahora mismo y… -Te miró con una mirada que transmitía lujuria y satisfacción consigo mismo.- Es más grande que el tuyo. -Dijo divertido, tomando con una mano su miembro y poniéndolo encima del tuyo, dejando de apretar por un momento para hacer bien la comparación. Aunque el choque de su pesado pene con el tuyo te hizo soltar otro grito de dolor pues hizo que golpee tus testículos- ¿Sabes cuantos centímetros mide?.
-A-ah… -Tú, sin embargo, ni podías prestarle atención, solo podías llorar y llorar ante la crueldad de sus actos, tu cuerpo dolía como nunca antes y apenas podías prestarle atención. Estabas perdido en tu dolor y desesperación.-
-¿No respondes?. -Preguntó entre molesto y divertido.-
-Vi-virgen… S-soy virgen… Lo siento… P-piedad… -Susurraste como podías, llorando más y retorciéndote en el lugar, al menos te retorcías solo lo que Pitou dejara que lo hicieras.-
-Oh, no por mucho, créeme. -Pitou apretó tu miembro haciendo que grites un poco. Apenas podías gritar por la pérdida de aire.- Mírame. ¿Cuánto mide mi miembro?, dime cuanto piensas que mide y si aciertas, te perdonaré la falta de respeto juguetito, y no entraré a la fuerza por tu culo desgarrándote y rompiéndote hasta venirme 10 veces dentro. -Miraste aterrado a la quimera, él sonriendo burlón mientras te miraba.-
-A-ah… A-ah… -Iba a… Pasar de cualquier forma, lo sabías, serías violado incluso aunque suplicaras que no.- N-no… No lo hagas… Y-yo… Ah-ah… -Cosa que no evito que suplicaras por piedad aun así, intentando apelar a alguna clase de humanidad en ese monstruo, pero sabías que no habría nada… Miraste su miembro y rápidamente sacaste algunas conjeturas de un tamaño estimado.- ¿3-33,24?... -Preguntaste.-
- . . . -Te miró sin ninguna clase de diversión en su rostro, incluso soltó tu miembro mientras te miraba, su sonrisa desapareció pero sorprendentemente no había mucha ira...- Vete a la mierda juguetito . -Infló los labios antes de abofetearte.- Se nota que eres una puta, seguro no eres virgen, sabes bien como medir una verga. Tonto, tonto . -Dijo en un tono infantil antes de apretar de nuevo tu miembro.- Tch, de cualquier forma te romperé el culo. -Dijo a lo último, casi como diciendo "ni quería hacerlo".- Si te desgarro o no, no importa. -Dijo por lo bajo antes de mirarte a la cara.-
-Po-por fa-favor, n-no eso…
-¿Acaso eres un disco rayado?, inútil juguete tonto. -Te golpeó de nuevo en los testículos antes de levantarse.- Hmph, me arruinaste la diversión tonto… Tch, pagaras por eso.
-A-ah, n-no… No… So-solo in-intente adivinar lo juro… -Miraste a su rostro, Pitou te miraba con una mirada entre molesta y sádica.-
-Cállate. -Sin importarle tus disculpas, te dio un pisotón en el miembro, haciendo que vuelvas a gritar con todas tus fuerzas, retorciéndote en el suelo de dolor, tus dedos arañando el suelo mientras gritabas,- Hmph, esa boca de puta solo sabe gritar y gritar, ¿no?. Seguro que no, seguro chupaste muchas vergas para hacer tus tontas misiones de tonto juguete tonto e inútil. -Seguía molesto, sentiste un temblor mientras veías ese miembro ponerse firme y crecer poco a poco… En el proceso pequeñas… ¿Espinas?, creciendo en él. Estás no eran muy grandes, por suerte, tenían cerca de medio milímetro de largo y grosor pero lucían bastante dolorosas.- Vamos a darle una buena utilidad a esa boca de puta tuya. Sera mejor que soporte sin rajarse toda y matarte como paso con la última perra con la que hice esto. -Eso te hizo temblar de miedo, pues tenias miedo de morir a pesar de todo… Además… ¿Tendrías que chuparle el miembro?, es decir, era… Simplemente enorme, te asfixiarías antes, no sabías si con el miembro o con tu propia sangre por culpa de las espinas haciendo que mueras ahogado por un pene… Y tu propia sangre.-
-A-ah, n-no yo… Ah-ah… -Temblaste por el miedo mirando al molesto gato, quien se acercó a ti y piso tu pecho, dejándote completamente acostado contra el suelo y dañando más tus manos por culpa del peso de los dos. Cortando tu respiración y su miembro quedando frente a tu rostro.- Pi-piedad… -Notando así las demás características de este. Tenía venas gruesas por donde la sangre fluía sin problemas, dándole a este un tono azulado. Palpitaba y se veía muy amenazante, pues su extraña forma para nada similar a la de un humano te ponía nervioso, si tuvieras que compararlos con algo, sería como si fuera un tentáculo viscoso. Tenías mucho miedo, y, antes de que te dieras cuenta, estaba debajo de tu nariz y a nada de entrar a tu boca.- M-me mataras.
-No. Te mantendré con vida y haré que sufras mucho nya. Eres un regalo de mi rey y no te romperé del todo jeje, aunque será divertido verte ahogarte en tu propia sangre un rato nyajaja. ¿Estás feliz de haberte convertido en un rebelde?, ¿Eh?. -Preguntó de manera cruel y burlona.-
-A-ah, lo-lo siento, pe-pensé que… Ha-hacía lo correcto… -Susurraste aterrado mirándolo. Su rostro solo transmitía maldad y deseos de dañarte.- Quería ser un héroe… Sa-salvar a la gente… Lo siento… No quería dañar a- -De un momento a otro el miembro te abofeteo, dejándote desorientado y mirando hacia un costado sin saber cómo reaccionar. Dolió mucho, y fue muy humillante.-
-No me interesa. Te aceptó que hayas dudado en un principio, pero viendo cómo eran nuestras ciudades debiste reaccionar, idiota. Esto es tu culpa y solo tuya. Es tu castigo por ser un idiota de mierda que se interpuso en nuestro camino por hacer el mundo perfecto. Por eso y por adivinar… Tch… -Molesto te abofeteó de nuevo antes de agarrarte otra vez por el pelo, levantando tu rostro y haciendo que lo mires.- Muérdeme y te arrancaré los dientes.
-A-ah… Ah… N-no puedes… -Pitou tuvo una mirada inquisitiva y divertida en su rostro, mirándote como diciendo "¿Tan fuerte te pegue que ya jodi tu cerebro?".-
-¿Puedo desgarrar tus brazos con un simple sarpazo y no puedo quitarte los dientes?, planeaba hacerlo con un golpe, pero-
-Hu-huesos. -Interrumpiste rápidamente.- M-mis dientes so-son huesos y-y no pu-puedes… Quitármelos… -Sin embargo, no, no jodió tu cerebro. Simplemente había actuado a toda velocidad en busca de algo que aliviara su dolor, aunque tardo por culpa del daño recibido.-
- . . . - Pitou te miro, su mirada molesta desapareciendo durante unos segundos.- Oh, bueno… -Miró hacia arriba con una mirada más pensativa.- Supongo que sí… Nya… Mierda no puedo ni romperte los dientes ni quitártelos… Tch… Bueno, de cualquier forma no pensaba arruinar tu rostro de putita con cicatrices… -Pero a pesar de lo dicho, te dio una bofetada con su miembro.- Como sea. Muérdeme y te arrancaré el pe-
-E-es un or-organo… O-organo reproductor masculino…
- . . .
-D-de hecho, n-no tendrías que da-dañarlo n-ni puedes… To-tocarlo o-o jugar con él… E-eso lo dijo t-tu rey…
- . . . Nya con jugar se refería a arrancarlo, cambiarlo de lugar y así, no a… ¡¿Por qué estoy debatiendo esto contigo?! -Molestó te volvió a abofetear, haciendo que te arda más el rostro. Aunque un extraño sentimiento de alivio te recorrió el cuerpo con esa bofetada, pues significaba que en cierta forma habías ganado.- Puta asquerosa. -Y no paró. Siguió abofeteándote con su miembro mientras te hablaba.- ¡Como mucho no puedo cortarlo o arrancarlo pero si lo golpeare y si quiero aplastaré idiota!... ¡Bueno aplastar no, pero si apretare tonto idiota! -Molesto, ese humano estaba jugando con las reglas y no le gustaba. Un juguete no debería ser así de ingenioso…- ¡Tonto!
-A-ah, du-du- -Pero eso no te quitaría el dolor. Pitou tiró de tu pelo hacia arriba y metió su miembro en tu boca de una, entrando sin problemas en tu garganta y rasgando y cortando toda tu garganta haciendo que empiece a sangrar… Bueno, no. Pensaste que pasaría pero no. Si fuese el estado normal de Pitou hubiese pasado exactamente eso. Pero Pitou no era virgen, ya había tenido relaciones sexuales con distintos hombres y mujeres y como no quería que mueran en el acto, modifico sus espinas para que no dañasen la piel en ningún momento, lo máximo que podía hacer era endurecerlos cuando se corría para que su sujeción fuera mejor, si fuera más amable, sentirías como unos pelitos rozaban contra tu esófago nada más. Pero eso no quitaba algo. Pitou no era amable, y violaba tu garganta sin delicadeza alguna, haciendo que te atragantes mientras sufrías por el estiramiento repentino de la misma.-
-¡¿Te gusta jugar eh?! ¡Pues a mi pito también le encanta jugar! ¡¿Te gusta como juega contigo?! ¡¿Eh?! ¡¿EH?! ¡Vamos di algo para que no pueda cogerme tu garganta! ¡TE RETO MALDITA PUTA! -Pitou tomaba tu pelo y tiraba de él con fuerza mientras con su otra mano empujaba desde tu nuca para meterse sin problemas en tu boca, saliendo y entrando causándote irremediablemente, muchas, muchas arcadas. Si no fuese porque tu estomago estaba vació habrías vomitado, pues Pitou estaba dañándote con la velocidad y fuerza de sus movimientos. Además de, claro, su tamaño. Puede que no esté metiendo todo en tu boca, tal vez un poco más de la mitad nada más. Pero aún así su grosor te dañaba la garganta, estirándola pues este tenía el tamaño de tu muñeca, por lo menos.-
Tú solo podías sufrir por el trato. Llorando más mientras mirabas a la quimera quedándote paulatinamente más y más sin aire. Tu cabeza ardía como loco mientras escuchaba los berrinches e insultos de ese sádico amo que te tocó. No pudiendo evitar llorar más por todo lo ocurrido, después de todo, parecía que no pararías de llorar nunca sí seguías así.
Sentías miedo, mucho, era violento. Muy violento y sádico y se notaba que disfrutaba de tu dolor. Para ti, que eras muy poco golpeado en batalla y que por eso eras débil físicamente, y mental con la tolerancia al dolor, era probablemente el peor de los resultados. Tenías miedo de que se cansé de ti, y que te deje aislado por más que no te mate. Tenías mucho miedo de terminar así.
Aunque a la vez, tenías miedo de seguir resultándole divertido a ese monstruo. Sinceramente, ningún escenario parecía bueno, y, poco a poco mientras violaban tu boca, ibas perdiendo las esperanzas de ser libre y dejar de sufrir. Tu vista volviéndose más y más borrosa mientras sentías como los efectos de la asfixia comenzaban a afectarte tras varios segundos de dolorosa penetración oral, un miedo llenando tu mente que era el de en verdad morir asfixiado en ese momento.
-¡Oh no, no, y no! -Gritó molesto sacando su miembro de tu boca. Tú tomando una necesaria y desesperada bocanada de aire, acto seguido comenzando a toser mientras sentías como tu garganta ardía, mucho, puede que no estés ahogándote en tu sangre pero sí que pensabas que sentías que sangrabas, y era un gusto extraño la sangre mesclada con el empalagoso sabor salado del miembro de la quimera.- ¡No te me duermas ahora maldita puta! ¡Esté es tu castigo por ser un juguete tonto e inútil! -Pero ni ahí tuviste descanso, pues Pitou volvió a abofetear tu rostro manchado de sangre, ensuciando su miembro azulado con tu sangre, pues la saliva hizo que tu sangre se pegara en él.-
-Du-duele… -Susurraste como pudiste, después de todo estabas mareado y con la mirada borrosa, pasar cerca de 50 segundos siendo usado como un masturbador por parte de alguien con un miembro tan grande no era algo que muchos pudieran manejar, y, si pudiste hacerlo fue porque, a pesar de no tener aura y ser débil físicamente, tus capacidades pulmonares eran buenas, peleando podías pasar una o dos horas seguidas sin cansarte, en gran parte por tu habilidad nen, pero eso no quitaba que por tantos combates y horas de entrenamiento no hayas ganado algo de resistencia y capacidad pulmonar. Eso… Era malo para ti.- Pa-para, po-por favor… -Suplicabas pero la única respuesta que tenías eran bofetadas dadas por el miembro de tu sádico amo.-
-Ah no, tienes 10 segundos para respirar antes de que vuelva a usar tu estúpida garganta, hasta no venirme no paro. -Dijo molesto, dándote una bofetada con su miembro mientras tu respirabas tanto como podías para prepararte para ser utilizado de nuevo.- 1, 2, 10. - Pero Pitou no sería amable, mientras tomabas una bocanada de aire, Pitou volvió a acomodar su miembro para que entrase dentro de ti, haciendo que te ahogues de nuevo mientras volvía a usar tu boca para darse placer a sí mismo, moviéndose con velocidad metiendo esta vez más de su miembro en tu interior.-
Veías como con cada embestida se acercaba su pelvis más a tu rostro, notando poco a poco y con el pasar de los segundos como el vello púbico de la quimera rozaba tu rostro, hasta que finalmente y sin saber cómo aguantabas (además de sufriendo por tener un miembro tan grande dentro de tu boca), tu rostro estaba enterrado en la suave capa de pelo blanco de la quimera, durante unos segundos se mantuvo clavado en tu boca, apretando tu pelo y apoyándote contra su pelvis sin gentileza alguna. Tu visión volviéndose más y más borrosa mientras te preguntabas si así era como morirías, ahogado con el pene de uno de tus grandes objetivos a eliminar… Pero no. Pitou volvió a salir de ti.
-Nya, puta asquerosa. -Dijo antes de volver a golpearte.- Tu boca ni si quiera es tan buena para hacer que me venga rápido, ¿hasta para eso eres malo?. -Dijo cruelmente y demostrando su molestia, tu solo podías intentar juntar aire mientras tosías por culpa de tu ahogamiento.-
-L-lo… -No podías hablar, tu garganta ardía mucho por culpa del miembro.-
-¡Pues te haré bueno a la fuerza juguetito estúpido! -Dijo molesto antes de volver a embestir tu boca.-
Tu solo pudiste dejar de oponerte y tratar de respirar como podías con la nariz. Incluso cuando estabas tirando en el suelo y con Pitou embistiendo tu boca, solo podías hacer eso para intentar sobrevivir a toda costa. No deseabas morir después de todo. Morir daba más miedo que esto… Así que intentaste no molestar al gato. No… Chupaste ni nada pero por todos tus medios intentaste no rasparlo con tus dientes.
Pitou simplemente te embestía, clavaba todo su miembro en el interior de tu garganta durante unos segundos, lo sacaba de ti para que tomes un poco de aire cuando veía que estabas por desmayarte y te abofeteaba con su miembro para castigarte por molestarlo, que no te duermas y porque le divertía y hacía acercar más al climax.
Siguieron así durante cerca de 10 minutos. Fue un proceso lento y tortuoso para ti, y muy divertido y que se le pasaba volando a la quimera, quien no podía estar más feliz con su nuevo juguete. Sumaba mucho encima que haya sido su querido rey quien le permitiría maltratar a un rebelde como quisiera (las limitaciones no importaban), era lo mejor. Realmente estaba feliz con su regalo, por más que fuera molesto por su llanto y forma de jugar con las reglas… Pero bueno, podría abusar más de él para quitar esa molestia, realmente era un juguete perfecto.
-Nya, ¿te gusta esto?. Puta… -Gruño en tu boca, embistiéndote con más fuerza que antes, su velocidad era un poco más errática que de costumbre, al parecer se vendría pronto. Dentro de tu boca… No pudiste evitar pensar en cuanto se vendría un miembro monstruoso como ese, ¿no te morirías ahogado en semen?, pensaste que no pero esa muerte parecía más humillante que las otras.- Tch, ten, será mejor que lo tragues todo. -Dijo antes de retroceder, su miembro quedando a nada de salir de tu boca, y entrar de una con una potente embestida como no habías recibido antes, poniendo ambas manos en tu nuca para empujar tu cabeza contra su miembro y que no tuvieses ni una pequeña gota de aire en tu ser. Y, tras unos segundos y él forzarse a venirse (pues a pesar de que era divertido todo eso, quería jugar de más formas contigo) se corrió en tu boca.- Tómalo todo… A-a ver si te gusta jugar así… -Gruño mientras se venía, soltando varias y gruesas cuerdas de semen directamente a tu estómago, durante varios segundos mientras apretaba tu cabello sin cuidado alguno. Hasta finalmente soltar un pequeño suspiro y salir de tu boca con un lento movimiento… Al salir apuntando su miembro a tu rostro y masturbándose con velocidad para soltar más cuerdas de semen directo a este, embarrando todo tu rostro mientras se levantaba y te miraba, divertido y con su miembro aún erecto.- Que puta. ¿Algo más para decir?. -Dijo en un tono burlón pero a la vez cruel de voz, después de todo se había quedado molesto por tu forma de usar tus palabras para limitarlo más...-
-Hah… Hah… -Tú, sin embargo, no podías decir nada, apenas y entendías lo que decías, solo yacías allí, en el piso, con tu rostro lleno de sangre, lagrimas, mocos y semen, respirando agitado mientras intentabas recuperar la cordura que la asfixia te quito, y tan, pero tan adolorido… Solo podías llorar mientras escuchabas a ese cruel gato jugar contigo.- Du-duele…
-Pff, solo puedes decir eso… Haces malas mamadas. Tuve que usarte todo el rato, tch, ni para eso sirves, puta rebelde… Aprenderás a ser útil para servirle a tu amo, después de todo eres mío ahora, solo mío, mi juguetito que moldeare a mi gusto jejeje. -Se burló mirando su obra de arte, la vista de su nuevo juguete en ese estado tan patético le encantaba, después de todo, ese juguete causo problemas al rey y esto era lo mínimo que merecía recibir.- Jeje, tu única utilidad en la vida será servir como mi muñeco nyajaja, que divertido, pegarte, violarte, escupirte y humillarte por el resto de tu vida será magnifico nya, no puedo esperar por usarte más, putita. -Dijo divertido mirándote a la cara.- Mm… -Su cola se movía de lado a lado lentamente mientras te escuchaba llorando, esta vez no a gritos, después de todo no tenías la energía suficiente como para hacerlo ya. Te seguías recuperando de la mamada todavía.-
-Perdón… -Susurraste tras unos segundos, Pitou divirtiéndose más contigo y en como seguias enfrascado en esas personas, sabiendo bien que te haría pagar por tus actos.-
-¿Perdón por qué?, ¿por ser una mala puta?, nya, lo solucionaré a la fuerza jeje, pero créeme, si te disculpas por haber sido un rebelde idiota, o por ser el causante de tanta muerte innecesaria, te diré algo, no me interesa. Tu castigo por esos actos nunca terminará, este es el castigo de tu tonta e infantil rebeldía, llora y suplica todo lo que desees, pero nunca, nunca terminará. -Dijo con un tono cruel y burlón que hizo que tu llanto aumentase en intensidad… Solo un poco, no podías hablar muy alto pues Pitou jodió tu garganta con mucha intensidad, haciendo que te duela… Al igual que tu cuerpo en general. Tus manos estuvieron atadas a tu espalda durante muchas, muchas horas y no paraban de arder, tu pecho dolía pues fue pisado por Pitou sin piedad alguna, y tu cabellera ardía, mucho, que un guardia real tire de ella no era algo que sea muy lindo que digamos… Eso y las náuseas que sentías producto de la constante falta de aire, y la asquerosa sensación de la mezcla de fluidos en tu rostro con el horrible olor que este traía, te sentías mareado, débil, con ganas de vomitar y adolorido.-
-So-solo… Quería… Ser un héroe… Solo… Salvar a la gente… -Susurraste.- N-no esto… -Dijiste… A pesar de todo, solo podías pensar en esas personas que murieron… Fue tu culpa… No sabías si el rey decía la verdad o no, una buena imagen no te daba, claro, pero… Sabías que esas muertes fueron culpa tuya, al menos algunas… Eso nunca dejo en paz tu consciencia y en cierta forma hacía que sientas que lo que te estaba pasando lo merecías por más que no sea así.-
-¿Y a cuántos salvaste con tu jueguito del rebelde?. Vamos, dime, ¿a cuantos salvaste? -Preguntó en el mismo tono cruel de antes mientras se volvía a agachar, pisando tu pecho y no solo dañándolo, sino también a tus manos. Seguido a eso, llevo una mano a tu rostro y comenzó a embarrar tu rostro con la mezcla de fluidos, esparciéndola solo para ensuciarte y humillarte más, disfrutando cada segundo de eso.-
-Mnfh… Mu-muchos… -Susurraste como podías, aunque Pitou aprovecho que hablaste para meter más de ese semen en tu boca, asqueándote más mientras sentías sus dedos en tu boca.-
-Mentira. Mataste a muchos. Muchas de nuestras operaciones eran perfectas y tú, y tu estúpido grupito de rebeldes buenos para nada interferían y causaban problemas haciendo que mueran personas que nada tenían que ver. Molestaron a mí rey por mucho tiempo y esto es lo que merecen, aunque lamentablemente solo tú sufrirás por esto. -Dijo, molesto antes de abofetearte.- Causaste mucha muerte, no eres un héroe. Solo eres esto, una puta, sucia y sedienta de semen. No eres nada más que esto, todo por culpa de tu estúpida e inútil rebeldía.
-Mngh… -Te quejaste como podías mientras te abofeteaban, a pesar de todos los sonidos que salían de tu cuerpo eran mucho más bajos que antes, todo a causa del cansancio y… El sentir que Pitou decía la verdad.- N-no… Qu-quería… Qu-que nadie sufra esto…
-¿Oh?, ¿dime cuantos casos como el tuyo conoces?. ¿Hay algo que te haya generado la duda de si esto podría ocurrirle a alguien?, ¿eh?. No. Porque eres una maldita excepción porque hiciste que más personas sufran esto y mí magnifico y perfecto rey quiere que pagues, porque te lo mereces porque eres un maldito rebelde idiota y afeminado que no merece más que esto. -Dijo contundentemente antes de abofetearte con fuerza, dejándote medio inconsciente.- Tch… Humano idiota. Viene a quejarse… -Te miró de arriba a abajo.- Pff… Maldita puta patética… -Y tras decir eso, se levantó de ti, te tomo por el pelo y te levanto hasta estar a la altura de su rostro. Esto te costó un alarido enorme de dolor.- Despierta. -Sumado a otras bofetadas más suaves. Finalmente volviste a despertar, aunque, no muy bien que digamos, pues lo primero que hiciste fue toser, saliendo una mezcla de sangre y semen.- Tch, no aguantas nada rebelde tonto, por eso perdieron. Y pensar que ni si quiera podré embarazarte para darte más utilidad… -Te miró de arriba abajo.- No entiendo como alguien como tú causo tantos problemas. Que lástima que no te capturé yo mismo… -Pensando en lo mucho que lo hubiera hecho sufrir haciendo que vea como mataba a sus compañeros.-
-Du… E… Le… -Susurraste mientras eras superado por el daño recibido. La pérdida de energía, el daño acumulado, todo era demasiado y no aguantabas más.-
-Oh vamos, no te duermas, juguete tonto. ¿Cómo me aguantaras cuando esté de mal humor, eh?. -Pregunto mientras te abofeteaba una y otra vez.- Vamos, despierta, despierta, o te tiró al suelo y destrozo tu estúpido interior en este mismo momento. -Dijo, aunque para ese momento la molestia con el rebelde hizo que su erección desapareciera por completo.-
-A… Ayuda… Cualquiera… Tengo… Mucho miedo… -Susurraste antes de desmayarte finalmente, con tus últimos segundos de visión mirando el rostro de tu amo, el causante de tu situación general, y, en el fondo de tu corazón, esperabas que fuera un sueño… A pesar de no serlo.-
-Oh vamos nya. -Refunfuño molesto mirándote, su cola moviéndose violentamente de lado a lado mientras deseaba simplemente golpearte hasta que despiertes, cosa que lamentablemente no le serviría.- Hmph … -Te miró de arriba abajo, observando los detalles de tu cuerpo.- Muy sucio, no sirve… Ugh. Tuve que durar menos, nunca duran mucho tiempo con las mamadas. -Se regaño un poco mientras te miraba. Tuvo que usarte de mejor manera. E, insultando y molesto, te dejo en el suelo y comenzó a sanarte utilizando su habilidad nen, observándote con detenimiento.- Nya… ¿Tendría que cortarlo y mancharlo de sangre?... Nyo, eso después, quiero que este limpio mientras lo desvirgo. -Susurró pensativo acerca de cómo tomarte, seria importante después de todo, estrenar a su juguete era bastante importante y ameritaba más juego previo que una simple mamada.- Jeje, incluso así es el mejor regalo que me hayan dado nya, que bien me la pasaré contigo.
Tras eso, siguió curándote mientras te miraba de arriba abajo, emocionado por su regalito, y pensar que aún ni era su cumpleaños…
Las horas pasaron y despertaste de tu sueño, seguías con hambre y sed, adolorido y asustado, pero al menos ya no estabas todo pegajoso, y, al parecer tus brazos estaban libres de cualquier tipo de esposas que te capturaban…
-¿Qu-qué?... ¿Pa-paso?... -Preguntaste aturdido por recién despertar, en tu mente pasando fugazmente los recuerdos de lo que pasó, haciendo que despiertes del todo, asustado y nervioso por todo, ya sintiendo las lágrimas en tu rostro de nuevo.- A-ah no, n-no. D-debo irme d-de aquí… -Susurraste todo nervioso y deseando salir corriendo de ahí, al levantarte lo primero que pensaste es que estarías encadenado y… No. Completamente libre de toda atadura más que el collar que te dejaba en estado de Zetsu, una gran desventaja pues, bueno, estabas en territorio enemigo sin posibilidades de defenderte. Corriste hasta la puerta y… Estaba cerrada. Tu fuerza física no era mucha, por más que intentaste derribarla no pudiste, así que fuiste a la segunda opción, la ventana… Misma situación, estaba cerrada, e, incluso si no lo estuviera, la caída de cerca de mil metros no era para nada apetecible, así que, estabas atrapado en el cuarto, sin posibilidades alguna de salir de allí.- A-ah… Ah no… No… -Tragaste saliva asustado y buscando cualquier cosa para huir, fuiste a revisar a los cajones y nada, simples muñecos y juguetes de gato que no te servirían para nada, revisaste el espejo, y nada. Lo único que notaste fue una cosa, que estabas limpio, Y tenías… ¿Un tatuaje en el pecho? Sí. Primero que nada, estabas desnudo por completo, y segundo, en el pecho, sobre el corazón, tenías un tatuaje que decía "No tocar, este juguete es propiedad de Neferpitou". Eso hizo que tuvieras más miedo aún, una sensación de pavor y horror dominando tu cuerpo entero.- A-ah… -Miraste a tu alrededor y… Confirmaste tus sospechas, estabas en el palacio. Un palacio de cerca de un kilómetro de altura y donde el rey y los guardias residían en los últimos pisos, con un piso por guardia real… Estabas… En el anteúltimo piso… Era… Era imposible que escapases…- Su… Su piso… -Susurraste antes de mirar alrededor, el piso era bastante amplio en sí, incluso jadeabas por correr tanto. Todo lleno de juguetes para gato, rascadores gigantes, algunos sillones, casas para gatos, televisores, varias estatuas del rey Meruem recubriendo el lugar, todas de oro con incrustaciones de diamantes y más joyas preciosas y siempre acompañadas de la reina Komugi, que también estaba decorada con el mismo tipo de joyas, incluso algunas siendo más valiosas pues el rey ordenó hacer así esas estatuas… Y, bueno, notaste algo raro en el techo, como si fuera muy bajo, pero aún así no importaba… Estabas tan… Asustado. No pudiste evitar caer al suelo, mirando mejor a los lados notaste otras cosas, distintas camas desplegadas por el lugar y… ¿Eso era una piscina?... Ser guardia real era redituable al parecer.-
Al menos comparado con tu vida como rebelde, o la vida anterior a esa como un simple campesino… Si fuese otra la situación estarías emocionado probando todas las cosas, pero no, no había tiempo para eso, ni tenías el ánimo.
Corriste hasta lo que parecía ser una cocina, si tuvieras que describir el lugar sería caótico, no había mucho orden que digamos, pero no tomaste mucha importancia cuando viste ese cuchillo, un cuchillo que tomaste y con el cual te dirigiste a la puerta, corriendo y casi apuñalándote en el camino por culpa tu miedo y torpeza al correr. Con toda velocidad apuñalaste la puerta para ver si lograbas atravesar el metal de la manija y abrirla, pero… No. No tenías nen. No tenías fuerza. Estabas indefenso.
-N-no… No, no, no, por favor, no, ábrete, ábrete. -Susurrabas apresurado mientras apuñalabas una y otra vez, pero nada, el metal chocaba con el metal y solo te lastimabas pues tus delicadas manos no soportaban el daño del choque del metal, y solo te dolía más y más aportando a tu llanto, tras varios golpeteos, jadeando y cansado te rendiste con eso, necesitabas intentar otra cosa, volteándote y corriendo hasta que… Tropezaste con algo, cayéndote y perdiendo de vista el cuchillo, raspándote la rodilla y el pecho en el proceso con el suelo. Al levantar la vista, viste que caíste frente a una… ¿Bola de estambre?... Era… Esperable, suponías, aunque era raro pues había un cartelito en esa bola. Lo leíste, tal vez sea algún juego sádico de Pitou para molestarte, incluso puede que si ganaba te dejasen libre…- Pouf… Sé dónde deje esto, si lo mueves te mato… -Miraste el cartel. Pouf era el nombre de otro guardia real, hermano de Pitou…- J-ja… -Era… Gracioso casi, tus pequeñas esperanzas fueron destrozadas en segundos, y no pudiste evitar reír mientras las lágrimas caían por tu rostro, mirando abajo mientras te reías.- Jaja… ¡Jajaja! -Y comenzaste a reír a carcajadas ante el absurdo de todo, llorando, adolorido, sintiendo una… ¿Extraña presión en el ano?... No le tomaste importancia, solo reíste, reíste y reíste sin parar mientras sostenías tu rodilla, adolorido. Volteaste sobre ti mismo, aún riendo, aunque, casi paraste al verlo a él… Colgado del techo y con el cuchillo entre los dientes, mirándote sonriente.- J-jaja… -Tragaste saliva mientras lo veías. Sus garras estaban clavadas en el techo. Y seguiste riendo, incluso cuando soltó el cuchillo y esté callo a centímetros de tu pierna.-
-¿Intentado escapar?, juguetito. -Sonriente te miró, haciendo que sintieses de nuevo un enorme peligro por culpa de eso.- Ese cartelito también va para ti.
-J-ja… Jaja… -Viste como la quimera se soltó del techo y cayo, parado frente a ti y con la cola tomando el cuchillo mientras te veía.-
-¿Qué es tan gracioso?. Intentaste escapar y mereces ser castigado, primero, por querer irte, no tienes derecho, eres mío. -Te piso el pecho, acostándote en el suelo y sacándote un grito de dolor.- Aquí lo dice bien. -Dijo, los dedos de su pie golpeando suavemente tu tatuaje.- Segundo, lastimaste tus manos, eres mío, propiedad 100% mío. El único que puede dañarte soy yo. Así que, tienes que recibir un castigo por eso, tal vez unos cortes puedan ayudart-
-¡Jajajaja! -Estallaste más en risas al darte cuenta de algo, Pitou mirándote extrañado durante unos segundos.-
-Nya, que juguete estúpido que me ignora, ¿tanto rompió tu mente una chupadita?, no puedo esperar a ver como te deja cuando tengas todo mi miembro metido en tu interior. -Dijo entre divertido y molesto.- Pero bueno, te cortaré un poco para qu-
-¡No puedes dañarme! ¡La piel es un órgano! -Dijiste y seguiste riendo como loco al darte cuenta de eso hecho, todas las emociones de tu cuerpo convergiendo en una risa loca mientras Pitou te miraba confundido mientras te veía enloquecer… O bueno, simplemente esa risa era tu forma de afrontar lo que estaba pasándote, y, agradecer a tu cerebro por darse cuenta de ese detalle.-
- . . . Tiene… ¡Sabes perfectamente que mí rey!... ¡Ugh! -Le molestó desobedecer tanto a su rey… Era cierto y lo sabía, y tu risa loca mientras reías sin saber cómo afrontar todo lo que vivías le demostraba que tenías razón. Solo podías reír y reír mientras Pitou te miraba molesto. Incluso cuando te tomo por el collar, levantándote, solo podías seguir riendo mientras llorabas, desesperado por salir de allí y aún más desesperado al saber que no podías hacer nada para irte… Estabas atrapado, y sin nen, eras básicamente un niño indefenso en el lugar. No… No tenías ninguna clase de salvación, lamentablemente. No… Querías admitirlo pero la situación general te superaba por completo y no te quedaba de otra que aceptarlo.- ¡Maldito idiota! ¡¿Te crees gracioso?! -Preguntó mientras te veía llorar mientras seguías riéndote, era doloroso, tus costillas dolían por la risa y estabas quedándote sin aire, aunque poco a poco simplemente seguías riendo y riendo hasta… Parar, y solo comenzar a llorar mientras maldecías tu suerte. El cambio repentino en tus sentimientos molestando a más a Pitou.- Tch, maldito juguete estúpido. -Levantó su mano como para darte una bofetada pero…- . . .Ugh ni creas que te dejare ganar está, sé exactamente cuál era la intención de mi rey, solo usas estúpidos tecnicismos para sobrevivir más tiempo pero no te saldrás con la tuya… -Pitou te tomó por el pelo.- Tch… Si nos ponemos quisquillosos todo tu cuerpo es un órgano.
-J-jaja… Ósea que… Jaja… Ayuda… -Susurraste desesperado mientras tiraban de tu pelo, llorando más por eso mismo. -
-Grr… Te enseñaré a ser graciosito, rebelde idiota. Aunque bueno, acabo de ser redundante, ser rebelde significa ser idiota… -Susurró molesto y te arrastro por el camino, haciendo que tú solo pudieses gritar por el dolor de ser arrastrado por el pelo mientras llorabas por ayuda, ahora tus emociones convergiendo en ese llanto.-
-¡Duele, duele mucho, para por favor! -Pediste de nuevo mientras era como si volvieses a estar en el día anterior, tu mente estaba confusa pero solo sabías una cosa nuevamente, debías temer.-
-Acostúmbrate, tu vida será puro dolor y sufrimiento a partir de ahora, puta rebelde. Es lo que te mereces. -Dijo en un tono cruel, te miro durante unos segundos al llegar a una pared, al mirar para arriba notaste como había un espacio… Y, mirando más atento el techo, era como si estuviera hecho de la misma tela que los rascadores pero en color oscuro, entendiste que era para mejor sujeción por parte de la quimera.- Grr… Como me gustaría saltar de una… -Susurro molesta, quería salta sosteniéndote del cabello, pero sabía que si lo hacía probablemente te arrancaría gran parte del cuero cabelludo y, primero te desangrarías, segundo quedarías más feo. Así que solo te cargo como si fueras una princesa y te arrojó al último mini piso de su cuarto, por el camino viendo una sala de juegos con un pelotero y demás cosas lujosas, como toboganes y más, una sala llena de máquinas raras con… ¿Cuerpos y monitores de seguridad dentro?... Una carnicería entera llena de carne, y muchas salas variadas en realidad, 100 metros de cuarto no se llenaban con pocas cosas que digamos… Y luego, por último, un cuarto entero que era más… Ordenado que el resto.-
Antes de caer dolorosamente al suelo, Pitou llegó a ti y te volvió a cargar con cuidado… Antes de dejarte caer al piso de cara al suelo. Al levantar la vista pudiste ver mejor el cuarto, habían distintos peluches y juguetes de gato de nuevo, aunque en una zona más alejada que el resto. Había un refrigerador, mesa, cocina y todo el pack, y demás cosas básicas. Básicamente era una casa entera, al menos era lo que podías ver pues en este piso sí había paredes al parecer.
-Ugh, puta asquerosa, que asco me da que seas tan débil. Supongo que a ti también, si hubieses sido más fuerte tus compañeros seguirían vivos, y no serías un puto juguete sin derechos humano. Lo sabes, ¿no ?. -Dijo, solo para herirte, cosa que logro pues parecía que estabas llorando más.- Vamos, te enseñaré a no joderme. -Te levantó por el pelo y te llevo por los cuartos, cruzando algunas salas con más estatuas y más cámaras de seguridad, incluso más juegos, hasta finalmente llegar al cuarto final. Su cuarto. Este era relativamente pequeño, no tenía mucho allí que digamos, era solo una gran cama de… Bueno, nunca habías visto una cama tan grandes, seguramente era una de… ¿10 plazas?... Era… Demasiado grande hasta el punto de que parecía irreal que algo así exista. En general la decoración de la cama era unos peluches que Pitou tenía por si quería amasar en algo, por lo que estaban muy rasguñados, eso y varias almohadas, antes de poder ver más detalles, Pitou te lanzó a la cama sin cuidado alguno… Rebotando un poco y terminando boca abajo al caer contra una almohada.-
-A-ah, n-no, espera… -Pediste pues imaginabas lo que te haría, estabas nervioso, asustado y, sobre todo, más débil por el cansancio anterior y por no comer en casi un día y medio ya. Ni comida ni bebida…-
-Planeaba alimentarte antes de hacértelo, pero tú te lo ganaste, maldita rebelde. -Gruño el gato ante ti, antes de que pudieras levantarte poniendo una mano sobre tu espalda para mantenerte bien abajo. Al intentar mirar abajo, sentiste como Pitou te tomó por el pelo y levantó un poco tu rostro, viendo así a… ¿Pitou encima de ti tirando de tu pelo y ya sin los pantalones puestos?. Sí. De hecho, estaba sin nada puesto, pues la camisa aún la podías ver cayendo detrás de él.-
-A-ah… Aaah… -Tragaste saliva más nervioso y atemorizado que antes, puesto que Pitou tenía una mirada obviamente molesta en su rostro. Su mirada se encontraba fija en ti, como si fueras su presa, cosa que eras… Y bueno, lo… Lo viste bien, por primera vez.-
Pitou desnudo era… Curioso, nunca se lo veía así, siempre tenía su ropa puesta en todas tus imágenes de él, y era… Raro. Más allá de las articulaciones en sus rodillas y codos, no tenía mucho más, parecería humano de no ser por su raro y brillante color de piel, como si fuera un muñeco de porcelana… Aunque bastante marcado, sus músculos eran completamente firmes y se notaba que un mínimo de entrenamiento tenía… O bueno, nació así, quien sabe… Solo te extrañaba mucho. Era casi como si fuese una mujer a pesar de su hombría… Pero bueno, no te fijaste mucho en su físico, te fijaste en el miembro flácido colgando y tocando tus nalgas. Al sentir el contacto no pudiste evitar soltar un chillido por sentir algo viscoso humedeciéndolas.
-A-ah no, no es-espera lo-lo siento, pe-pegame pe-pero no- ¡Ay! -Pitou enrosco tu pelo en su mano y tiró para arriba, haciendo que cierres los ojos por el dolor.-
-Ojos abiertos, ya. -Dijo con un tono de voz frío mientras te miraba con enojo en su rostro, solo podías temblar al pensar lo mucho que te dañaría. Te partiría a la mitad con eso, no tendría ningún tipo de piedad y lo sabías, y te hacia tener tanto miedo y temblar tanto que no podías evitar gimotear por culpa de eso. Así que, para no molestarlo más, abriste los ojos. Ahora viéndote a ti…- Tch, si en serio no eras una puta usada, felicidades, seré quien te use desde ahora y para toda la vida para enseñarte que conmigo no se juega. Juguete estúpido.
-A-ay… Duele… Duele mucho… -Susurraste llorando mientras mantenías abiertos tus ojos como podías. Y por primera vez en ese día y media, tal vez dos días, te viste… Tus ojos estaba rojos por el llanto, así como tus mejillas humedecidas por culpa del cruel trato de Pitou. Tu pelo estaba despeinado, pero… Limpio dentro de todo, aunque no se notaba pues Pitou tiraba de gran parte de este. Dejando al descubierto tu larga cabellera mientras tus rizos ocultaban parte de tu rostro, una pequeña parte nada más. Pero del resto… Bueno. De nuevo viste el tatuaje en tu pecho, invertido, pero aun así sabiendo cuál era su significado. Tu pecho, firme pero delicado, se inflaba y desinflaba rápidamente mientras temblabas como una presa para Pitou, tus piernas, tu mayor arma en toda esta larga guerra ya terminada, apenas eran visibles, pero por primera vez notaste como Pitou te sostenía una con su cola, abriéndola mientras te sostenía a la fuerza, allí, completamente indefenso, y, en definitiva, para tu criterio, luciendo como una puta… Te… Te sentías tan mal, tan desolado, no podías entender como todo había terminado de esa manera. -
-Y dolerá, más, mucho más. Por tu estúpido juego de ser un rebelde, por molestarme, por haber interferido en los planes de Mí rey, de tu rey, del rey del todo. Tú y tu estúpido grupito de rebeldes sin causa justa fueron derrotados como era lógico, y créeme, todos tendrán su castigo por ser idiota, pero tú. Oh, tú especialmente sufrirás y me encargaré de siempre, siempre, dejarte en claro que todo esto -Tiró de tu pelo hacia atrás, haciendo que sueltes otro alarido de dolor y levantaras la cabeza, él agachando un poco la suya propia para susurrar en tu oído.- Es tú culpa, pudiste evitar estar en esta situación, pero no. Pudiste ser pacifico, pero decidiste ser un problema para nuestro gobierno ideal, eres una puta problemática que arruino la vida de cientos de personas y encima vienes a llorar creyéndote la buena en toda la situación. Pues no. Eres basura, alguien que la gente celebra y celebrará que haya sido derrotada. Tú, tu grupo, no son más que una mancha en la historia del nuevo mundo, y no serás recordado más que por ser la puta de uno de los guardias reales por el resto de tu insulsa y miserable vida. Tú buscaste esto, tú buscaste ser mi puta, tú, y solo tú, buscaste lo que está pasando con tu vida. -Susurró, cada vez rompiendo más y más tu espíritu.- Tú sufrirás las consecuencias de tus actos. -Y, tras concluir con eso, soltó tu pelo, dejando caer tu cabeza mientras llorabas, ya no gritando, ni pidiendo ayuda, solo… Lamentándote…-
-Y-yo… -Lamentándote de haber decidido ser un rebelde, de no haber sido un héroe, de ser… Una mancha, como decía Pitou, de convertirte en esto… De perder a tus amigos y familia, todo por una causa que al final termino en… ¿En qué? ¿En eso? ¿En ti siendo violado por un guardia real? Ni si quiera hubo una épica batalla final, solo te desmayaste al sentir el aura del rey, ni si quiera hay un trato digno hacia ti, solo… Te convertiste en un juguete, alguien indigno de una ejecución si quiera, una… Una puta indigna de tener más relevancia en esa historia… Tú… No eras más que un juguete ahora. Y nada en tu pasado más que tus pecados importarían. Solo… Serías un juguete de Pitou hasta que se aburra de ti… Y luego… Seguramente morirías…- Mnfh… -No pudiste decir nada, solo te quedaste allí, llorando y llorando mientras tus lagrimas caían a la tela negra que cubría la cama en donde te usarían, por primera vez de… Quien sabe tantas veces. Siendo solo un objeto, un juguete para el placer de tu cruel amo… Seguías sin entender el cómo habías llegado a ese punto… Te sentías tan…- Pe-perdón… -Arrepentido…- L-lo siento… N-no quería qu-que nada de esto pasara… Lo siento…
¿Con quién te disculpabas?, ¿con Pitou?, ¿con tus amigos?, ¿contigo mismo?, ¿o tal vez… Tu familia?. Puede incluso que con las personas que murieron por tu culpa, con esas personas a las que tus planes afectaron sin querer, con esas personas que no merecían nada de los que les paso, que merecían vivir, y no pudiste salvarla porque eras débil.
Débil como estabas ahora, después de todo…
-S-si… Tan solo hubiera sido más… Más fuerte… -Lloraste, recordando las crueles palabras que Pitou acababa de decirte.- N-nada… De todo esto… Pasaría… Mngh… -Temblaste más antes de solo comenzar a gimotear mientras tus lágrimas y mocos llenaban la cama debajo de ti.- Pe-perdón… Perdón… -Seguías susurrando mientras te rompías, mientras tu corazón no aguantaba más y solo… Podías llorar… Era todo lo que podías hacer, y dolía, mucho… Pero… ¿Qué otra opción tenías?...-
-Exacto, debilucho. Esto te pasa por ser un débil inútil que se creía más de lo que era… -Dijo sonriente, una sonrisa malvada directamente, puesto que el sadismo ni si quiera era digno de compararse con esa cruel sonrisa. Después de todo, Pitou dejo que te quiebres en ese momento, no te toco casi, solo vio como terminabas de desmoronarte y disfruto cada segundo, verte aceptando a realidad, aceptando lo que eras ahora, y, sobre todo, aceptando la razón de todo esto: tu debilidad.- Por ser tan débil te pasará esto, si has de estar enojado con alguien que sea contigo, por ser tan débil que hasta un bebé podría derrotarte. -Y, con sus palabras buscaba hundirte más y más en la miseria, romperte por completo, por más que este devorando su dulce muy rápido, no deseaba más que hacerte eso…- Así que, debilucho inútil. Llora, llora todo lo que quieras pues ese es la única arma de los débiles, un arma que a nadie importará aquí, y de nada te servirá, pero hazlo: llora. Llora por todo lo que te pasara. -Susurró con una sonrisa divertida en su rostro.-
-Mngh… Pe-perdón… -Tú obedeciste, disculpándote con todos y con nadie, haciendo todo lo que podías hacer en ese momento: obedecer a tu amo.-
-Je, que puta patética eres. -Dijo, delineando con sus garras tu espalda, deseando tanto cortarte, pero al final no haciéndolo por culpa de la estúpida limitación que le impusiste con esa lógica simple. No poder lastimarte pues tu piel es un órgano… Así que, solo se aguantó las ganas, esas ganas enormes de cortarte, de hacer que sangres para él y beber tu sangre como si fuera un delicioso néctar del cual beber eternamente, no dejabas de ser un humano especial después de todo… Pero no pudo, se aguantaría hasta ir a aclarar ese problema con su rey.- Te enseñaré lo único que harás a partir de ahora, servirme, es la única forma de que tu insulsa existencia fuera de la luz de mi magnifico y perfecto rey cumpla una función útil. -Dijo, y, tras eso, llevo su mano a tu trasero.-
Tú aún seguías mirando hacia abajo, las manos a los costados de la cabeza mientras pensabas en todo lo que habías hecho mal para terminar así, en los errores cometidos, en la vida desperdiciada solo para convertirte en un muñeco sexual de una quimera sádica que te usaría como si hubiese nacido por y para su placer. Un rebelde sin causa que encontró lo único que le esperaba al enfrentarse a criaturas tan poderosas: derrota, humillación y sumisión. Eras… Eras su juguete ahora… Así que aguantes el trato que te dio, sin hacer nada más que llorar por la realización de en qué te convertiste. Y solo pudiste intentar aceptarlo mientras llorabas y te lamentabas por todos, disculpándote aún por cada una de las vidas perdidas en vano. Sintiéndote impotente por… Todo…
Así que, cuando Pitou envolvió parte de tu nalga derecha con su mano, apretando un poco y soltándola para ver como una pequeña marca rojiza se formaba ahí, solo temblaste y te quedaste callado, asustado, pero sin fuerzas para negarte.
-El culo de una puta. Es hasta insultante que un juguete como tú tenga este trasero y estas caderas de puta, se nota que naciste para esto. Para ser mi juguete como la puta inútil que eres. -Seguía hundiéndote más en el abismo de tu mente, quebrándote más y más. Y tú solo podías llorar en consecuencia.- Maldito pedazo de mierda, ¿en serio creías que tu rebeldía serviría para algo?. Dios, que patético eres… -Dijo divertido, le gustaba verte miserable.- Agradece que mi rey te haya regalado a mí, puedes servirme, y encima aprender lo que realmente eres. Un juguete, una puta, un debilucho que mató a sus amigos por su propia debilidad. Es lo más a lo que podías aspirar después de todo, a ser un juguete roto por toda tu vida. -Repitió el proceso de apretar tu trasero con tu otra nalga. Estuvo a punto de entrar casi de una, de romperte mientras lo hacía, y quería hacerlo, mucho, a tal punto de que su erección se formó y se frotaba entre la línea entre tus nalgas, apoyándose ahí preparado para entrar en ti cuando se canse de jugar contigo y quiera romperte más.- Dilo, vamos, te lo ordeno. Di a que es lo más que podías aspirar.
-Lo siento… -Susurraste de nuevo pensando en todo lo que te decía, en como tenía razón… Tus sueños… ¿Realmente importaban?, tu deseo, tu lucha… No importaba…- Yo… Solo podía aspirar a… A esto… -Dijiste, casi ni quejándote cuando Pitou levantó tu cabeza a la fuerza por tus pelos, haciendo que vuelvas a verte al espejo.- A ser… A ser un juguete roto para ti, amo Pitou… -Susurraste, resignado y sufriendo cada palabra que carcomía más y más tu espiritu.- No… No podía aspirar a más que ser una puta para ti… Mis… Mis sueños eran estúpidos… Mis deseos inútiles… Mi rebeldía sin sentido… Solo… Solo soy y seré un juguete roto para ti… Solo eso podré alcanzar… -Pitou sonrió más ante esa frase, el ver cómo te rompiste, como esa pequeña y molesta putita que tantos problemas causo a su querido rey se rompió, le encantaba. Lo llenaba de alegría, de una emoción indescriptible, casi comparada a recibir un halago de su razón de vida.-
-Bien dicho, juguete roto. -Soltó tu cabello, pero aun así dejaste tu cabeza levantada para… Ver en lo que te convertiste… Y lo odiabas tanto…-
Solo eras… Una puta sin motivo, roto, tanto por dentro como por fuera, irreconocible casi… Odiabas tanto eso… Verte así, sin nada… Era… Tanto el odio que tenías que solo agachaste la cabeza y decidiste… Solo aceptarlo… Luchar sería inútil… Así que, levantaste un poco el trasero, Pitou sonriendo más ante eso.
-Nyajaja, una puta nacida para esto… Que tengas pene solo es una equivocación al parecer nyajaja, debiste nacer como una chica para que seas una puta al 100% pero bueno, se nota que hasta para eso eres un inútil pedazo de mierda. No entiendo como llegaste tan lejos siendo tan patético. -Pero, a pesar de saber que te lo mereces, no dejaba de doler, no dejaba de hacerte sentir mal, de hacerte sentir molesto, y sobre todo, de llorar, llorar y llorar como nunca habías llorado.- Pero ya no importa, por fin entenderás qué es lo que eres. Aún así, el hecho de que hayas luchado tanto es absurdo, eres indigno de mi pene, puta inútil. -Dijo, frotando entre tus nalgas con diversión y deseo de ya entrar en ti.- Así que suplica, vamos, quiero que me supliques por mi pene. -Y, tras decir eso, abrió tus nalgas y… ¿Enrosco su dedo en… Algo?. De repente, notaste algo que antes no habías notado… O bueno, algo a lo que no prestaste atención, pues era como una presión en tu interior que se fue liberando poco a poco, sacándote algún gemido involuntario por culpa de eso.-
-A-ah… Yo… Ah… -No pudiste evitar gemir pues era la primera vez que sentías algo allí, a pesar de la situación, tu cuerpo recién terminaba de salir de la adolescencia y nunca te habías dado el tiempo de experimentar ninguna clase de placer sexual, ni si quiera masturbarte pues estabas centrado en dejar de ser débil para servir al grupo, por lo que nunca te diste el lujo de probar esa clase de cosas, con el pensamiento de que cuando esa guerra termine, intentarías algo con alguien… Y bueno, de cierta forma se cumplió lo que pensabas, aunque para nada como querías.-
-Vamos, suplica. -Dijo con un tono burlón mientras retiraba una a una las… ¿Eran esferas?... Al parecer sí, que tenías en el cuerpo. La verdad es que no sabías que era, pero tenías unas bolas chinas metidas ahí atrás, esto por parte de Pitou que decidió… Cumplir de la manera menos molesta su palabra respecto a la mini apuesta de si adivinabas o no su tamaño, no por honor, si no porque no sería divertido tener que detenerse para evitar que mueras desangrado por un desgarro anal… Y bueno, un poco por honor, esa guerra había sido una bastante extraña e hizo que un… Extraño sentimiento de honor naciera en él. No mucho pero lo suficiente como para cumplir una apuesta tan simple como esa.-
-Mngh… -Aun así se sentía muy raro y solo sumaba a hundirte un poco más en tu miseria por ni si quiera haber notado que tenías algo metido en el culo… Pero ya no importaba, tendrías muchas cosas más metidas ahí aunque no quisieras, así que…- Po-por favor… M-mete tu pe-pene en mi… Mi… Mi culo… -Susurraste, avergonzado, con miedo, y resignado a eso, por más que lo odies y no puedas dejar de llorar al pensar que… Tu primera vez será así… En primera con un hombre, en segunda siendo pasivo, y en tercera con todo lo que te hizo, y todo lo que te está pasando… Si Sabías que iba a ser así, entonces elegirías una y mil veces ser virgen toda tu vida.-
-¿No fui lo suficientemente claro?. -Preguntó con un tono sarcástico, seguido a eso, sentiste como Pitou, tras sacar todas las esferas de tu cuerpo, se arrimó de nuevo sobre ti, y tiró de tu cabello de nuevo, sacándote un pequeño grito de dolor y más lagrimas por el dolor ocasionado. Tu pelo ardía mucho, y de alguna forma, siempre eras capaz de seguir llorando a pesar de pasar tanto tiempo haciéndolo. Pero eras capaz de seguir a pesar de todo, aumentando poco en intensidad pero aun así nunca parando.- Su-pli-ca. -Susurró en un tono "sensual", lamiendo tu oreja y enviando un escalofrío alrededor de todo tu cuerpo mientras metía uno de sus dedos en tu trasero, te asustaste, pues pensaste que te desgarraría con sus garras, pero… No lo hizo… Era como si no las tuviera, por suerte.-
-A-ah… Mngh… Po-por favor, t-te su-suplico q-que metas t-tu pene en mi culo… -Gemiste un poco en contra de tu voluntad cuando sentiste como movía ese dedo en tu interior con una diversión enorme. Haciendo que te sientas extraño, no bien, te sentías horrible, pero por lo menos no era… Doloroso como era el resto de cosas que te hacía.-
-No estás suplicando. -Metió otro dedo, con su otra mano sosteniendo ahora tu rostro y obligándote a mirarlos bien. Por lo que estabas viendo a Pitou a tu lado mientras sonreía cruelmente, sintiendo como movía sus dedos en tu interior casi sin dificultad alguna. Y miraste tu rostro luego, seguías… Igual de patético que antes.- Mira tu rostro de puta, siente como muevo mis dedos en tu culo de puta rebelde. -Dijo en un tono autoritario y sádico, disfrutando de como tu cara se ponía más triste a cada segundo que te veías en el espejo.-
-N-no… -Notaste como Pitou lució confundido durante un segundo antes de enojarse.- Ya no… N-no soy rebelde… -Susurraste. La molestia en Pitou se transformó en una sonrisa cruel aún más grande que la anterior al notar que tan lejos había calado en tu psique. Lloraste más ante tus propias palabras.- N-no… N-no merezco s-ser llamado así… S-solo… Solo soy tu-tu juguete… Po-por favor… -Te quebrabas más y más ante cada palabra dicha, Pitou solo sintiéndose mejor y más satisfecho con su buen trabajo rompiéndote.- Me-mete… Mete t-tu pene en m-mi culo de-de puta… T-te lo suplico, mu-muéstrame a-algo… Algo e-en lo que si sirva… La-la única co-cosa que me hará útil… Ú-útil… En toda mi vida… Por favor… To-toma… T-toma… -Llorabas más fuerte ante cada palabra que salía de tu boca, gimoteando, temblando, moqueando, mientras intentabas forzarte a decir eso. Pitou casi te penetró en ese mismo momento, el verte tan roto era algo que lo calentaba muchísimo. Pero quería romperte un poco más antes de hacerlo.-
-¿Toma qué?. Vamos, ¿qué quiere que tome de ti?, ¿qué es lo que deseas que haga contigo?. -Pregunto divertido y lamiendo sus labios al verte tan indefenso y dispuesto a servir. Debía admitirlo, no pensó que volver una puta sumisa a una perra rebelde fuera tan divertido, pero lo era. Divertido y extremadamente placentero, pues cada palabra dicha por ti era como una inyección de sangre a su erección, en serio deseaba metértela, con todo su ser, no sabía cómo estaba aguantando, suponía que satisfaciendo un poco su necesidad masturbando tu culo con sus dedos a toda velocidad, cosa que sacaba gemidos de tu parte, que eran mezclados con tu sollozo y gimoteo por las palabras que estaban a punto de salir de tu boca.-
-Y-yo… T-te suplico… Qu-que tomes… M-mi… Mi-mi virginidad… -Susurraste, sintiendo como el miembro erecto y pegajoso de Pitou manchaba la parte baja de tu espalda, junto a un poco de la parte alta de esta por la posición en la que se encontraban… Era una sensación sumamente desagradable, pero… Ya que, pensaste, no tenía sentido rebelarse, era… Mucho más fuerte que tú, tenía todo el poder que a ti te faltaba y más… Estaban… En un lugar que el controlaba por completo como lo era su cuarto, cuarto que, si intentaras bajar probablemente te quebrarías las piernas, y, sobre todo, era tu amo… Le pertenecías y… Bueno, la última vez que te rebelaste… Solo recibiste daño, y… Y también diste… Después de todo, muchas muertes que pudieron evitarse con que seas más rápido, más fuerte, más ágil, ocurrieron porque no eras lo suficientemente bueno para eso… Es lo que te merecías… Que terminara tu lucha sin sentido era la mejor opción… Por más que no te gustara.- Qu-quiero… Q-que metas tu pene en m-mi culo y-y me hagas… Ha-hagas tu pu-puta… Pa-para que aprenda en q-que sirvo… Po-por favor, te lo suplico… -Dijiste mirando tu rostro con asco de lo que te convertiste, y luego, notando la ensanchada sonrisa en el rostro de tu amo.-
-¿En serio lo quieres?, putita. -Susurró en tu oído, metiendo su dedo pulgar en tu boca y moviéndolo dentro, mientras, con su otra mano seguía preparándote un poco más para lo que se vendría.-
-Mnfh… A-ah… -Soltaste otro suave gemido mientras eras abrumado por las emociones, tu cuerpo reaccionaba de una manera que no te gustaba ante la masturbación anal que estaban haciendo. El primer tipo de masturbación que habías sentido en tu vida…- Y-yo… -Intentabas forzarte a decir que sí, pero no podías, no te salían las palabras.-
-¿Es lo que quieres?. Responde. -Dijo en el mismo tono seductor, malvado, y autoritario de antes.-
-N-no… -Respondiste sinceramente. Pitou se lamió los labios, riendo un poco por tu reacción. Tiró de tus pelos un poco.- ¡D-digo sí! -Cerraste los ojos por el dolor. Pensando en cómo por tu estúpida rebeldía te dañaron otra vez…-
-Nya, tranquila putita, ya te educaré mejor. Tengo toda tu vida para hacerlo después de todo. -Dijo divertido mientras te veía a la cara, hubiese jugado más contigo, pero… Sinceramente no tenía muchas ganas que digamos, y te lo demostraba con las constantes palpitaciones de su miembro sobre tu espalda. Te ponía muy nervioso, pero ya no había vuelta atrás y lo sabias. Así que, temblando y aún llorando, intentaste mantener tu trasero en lo alto para no generarle más problemas a Pitou… Tu amo… Y a la vez no generarte más a ti, te dolía todo después de todo, y cada vez que te oponías de alguna forma, recibirías daño por parte de ese cruel gato… Tal vez si te dejabas no sería tan malo… Así que, sin soltar tu cabello aún, manteniéndolo firme para que estes frente al espejo, sentiste como saco su mano de tu trasero, limpiando sus dedos con una de tus nalgas antes de moverse un poco para poder acomodar su miembro en tu entrada trasera.- Abre los ojos. Quiero que veas tu rostro mientras te hago mi puta para toda la vida, ¿entendido?. -Susurró a tu oído con un tono de voz lujurioso.-
-A-ah, sí… S-sí… - Susurraste adolorido y tragaste saliva, abriendo tus ojos solo para ver tu rostro lloroso y sucio, con una expresión tal vez más asustada que las anteriores y más nervioso aún. Viendo tu pene… ¿Erecto?... Entre la sombra de la parte baja de tu cuerpo, mientras observabas como la poderosa quimera se cernía sobre ti con una presencia aterradora… Te sentías ahogado a su lado, algo que no notaste hasta ese momento pues inconscientemente tu cuerpo se había acostumbrado a su aura, pero ahora, en ese momento, se sentía como si su aura fuera el doble de densa, más pesada y te dificultaba más la respiración. Tenías miedo… Y no sabías porque seguías erecto a pesar de eso… ¿Tenía razón y eras una puta?... O solo era la reacción ante la estimulación. Sinceramente, no sabias cuál de las razones era. Pero no importo mucho cuando sentiste como Pitou dio otro pequeño tirón a tu pelo, haciendo que tu mirada vuelva a donde debía de estar.-
-Mira tu rostro mientras pierdes lo último que te quedaba de inocencia, hazlo, será un hermoso momento aunque no lo sepas ahora, te juro que en tres o cuatro días, no entenderás como es que tenías la estúpida necesidad de ser un rebelde, mi pene se encargara de educarte para aceptar mi trato y la divinidad de mí rey en un muy corto periodo de tiempo, créeme. -Susurró en tu oído.- Así que, mírate bien el rostro de puta que pondrás. Es una orden, juguete.
Y, tras decir eso, tiro un poco más de tu pelo mientras se posicionaba mejor, poniendo una de sus manos firmemente en tu trasero mientras abría más tus piernas con su cola, principalmente para hacer que te sientas más como una puta depravada y desmoralizarte aún más si era posible. Y, tras un último segundo en que miraste tu rostro, sentiste la cabeza de ese extraño y viscoso miembro entrando en ti.
-¡A-ah! -Y no pudiste evitar gritar ante el sobresalto que te genero eso… No fue doloroso, al menos no físicamente. No te gustaba admitirlo, pero el miembro junto a todas esas… Ni sabias si podían considerarse espinas gatunas, entraron sin problemas y sin causarte dolor prácticamente, las bolas chinas y la veloz masturbación de Pitou hicieron su trabajo, además de eso, no notaste ni sabías exactamente que era, pero un poco de placer recorrió tu cuerpo cuando Pitou rozó tu próstata… Pero no importaba, simplemente fue tan… Doloroso emocionalmente hablando, además de, bueno, la sorpresa de las sensaciones que te generaban. Confusas y sobre estimulantes… Lo que más te afecto definitivamente fue ver tu rostro. Te sentías tan humillado y te dolía tanto… Te molestaba… Pero así sería ahora… Así que, a cada segundo que ese miembro entraba más y más en tu culo, fuiste viendo atento tu rostro.-
Viste el cambio en tu rostro segundo a segundo. Se sentía raro. Nunca tuviste nada tan grande en tu interior y sentir como iba adentrándose era extraño, tu rostro temblaba aun llorando, tus labios temblaban mientras sentías como una presión iba creciendo en tu interior a medida que ese extraño miembro de quimera seguía entrando en ti. Notaste como tragabas saliva inconscientemente, como tus manos comenzaban a temblar y como sentías más calor a medida que entraba. Era la reacción de tu cuerpo ante tan extraña estimulación.
La quimera fue avanzando con lentitud mientras disfrutaba de cómo te veías, acariciando tu cuello y recordándote "eres mío" mientras entraba, lento… Lento… Hasta que, de repente, sentiste como si la quimera se hubiese detenido, haciendo que exhales un aire que ni sabías que estabas aguantando. Ya tenías gran parte del grueso miembro dentro de ti. Después de todo, este era casi del tamaño de tu mano entera, y te tenía jadeando ya, mientras sentías como tu boca se llenaba de saliva que tras unos segundos tragabas de nuevo.
-¿Sientes esto?. -Preguntó divertido. Por alguna razón se había detenido.-
-A-ah, l-lo siento… -Dijiste sin saber que esperaba por respuesta. Pitou rio más mientras acariciaba tu barbilla.-
-Mira bien, en serio. Necesitas saber lo puta que eres. Hasta aquí tenías metidas esas bolas en tu interior y ni lo notaste. -Dijo, tocando la unión de su miembro y tu ano con diversión.- Para que veas porque eres una puta, te mostraré cuanto falta por entrar. -Dijo, y, tras eso, llevo una mano a tu abdomen, rozando tu miembro antes de llegar a la cabeza del suyo propio, esta sobresalía y formaba un bulto en tu abdomen.- Hasta aquí entre. -Dijo, y tras eso rozo con su garra por una línea recta de manera algo lenta, contando los centímetros restantes hasta que llegó a lo que decía que era el final.- Y esto es lo que faltan, 13 centimetros. -Comentó satisfecho al ver tu rostro de sorpresa.- Todo eso es lo que falta por llenar, ¿y sabes qué?. - Tras decir eso, volvió a mover sus caderas, entrando más y más.- Pese a que no tuvo contacto con las bolas, y tu interior sigue estrecho… -Sacando más jadeos por tu parte mientras veías tu rostro, sintiendo vergüenza de la forma en que te veías, como si… De alguna forma enfermiza disfrutases de eso pues tus ojos transmitían que se sentían bien... Sintiendo más molestia al ver el rostro feliz de la quimera.- ¿Ves cómo lo toma?. Te abres sin problemas, es gracioso lo puta que eres. -Comentó como si fuese la cosa más graciosa del mundo mientras iba metiéndose más y más, y, como decía, tu cuerpo aceptaba su miembro sin problemas, abriéndose a su paso casi sin resistirse. Eso te hizo sentir peor… Aunque Pitou de cierta forma estaba haciendo trampa, pues sabías que su miembro tenía una forma y textura… Extraña. No lucia como un miembro humano definitivamente. Era viscoso por los jugos que producía y, a pesar de su tamaño, si él lo deseaba y ante una presión grande por parte tus paredes anales, se… ¿Amoldaba?, un poco ante eso, entrando sin problemas y lubricando su interior a la vez que se adentraba más y más. Era algo útil pero no lo suficiente como para poder penetrarlo de una sin desgarrarlo. Lamentablemente para Pitou. Aun así, el objetivo de hacer que te sientas peor sirvió, pues al darte cuenta de eso y sentir como Pitou entraba más y más con tanta facilidad en serio te sentiste como una puta…-
Tras unos cortos segundos, Pitou fue entrando más y más hasta estar a menos de 5 centímetros de entrar del todo, Pitou se quedó quieto un segundo para seguido embestirte con fuerza, haciendo que sueltes un gemido más fuerte que los jadeos anteriores, sacases la lengua y tus ojos se levantaran por… Por… ¿El placer?... ¿Eso se sintió bien?.
No sabías exactamente que fue, pero si te sentiste… Bien… Con esa embestida, sobre todo te sentiste bien cuando sentiste como el miembro de Pitou se clavaba bien en tu interior, y como Pitou llevó ambas manos a tu trasero, apretando un poco mientras sonreía al ver tu reacción, y susurró a tu oído.
-Vamos, centra tu mirada y mira la cara de puta que estás poniendo ahora mismo. Naciste para esto, Yowai. -Susurró con malicia mientras hacía que su miembro palpite bastante dentro de él.-
-A-ah, y-yo… A-aah… -No sabías que decir, al centrar tu mirada viste… Algo que en serio te desagrado, viste tu rostro convertido en el de una puta. Casi sacado de alguno de los mangas sexuales que tus compañeros leían a escondidas y que leías por curiosidad cuando no estaban.-
-Para ser mi puta. De nada por permitirte serlo. -Susurró divertido.- Mira bien tu rostro porque quiero que entiendas que por más que finjas que no te gusta, te encantará. -Y, tras decir eso, se volvió para atrás lentamente, las espinas oponiendo una leve resistencia que realmente no era, simplemente rozaban tu interior haciéndote sentir más raro y más… ¿A gusto?. Te… te estabas sintiendo… Bien… Solo físicamente, estaba claro.-
-A-ah… R-raro… -Jadeaste mientras sentías como Pitou salía de ti hasta solo quedar de nuevo la punta conectada a tu ano, sintiéndote extraño por el vacío de tu interior, aunque deseando que siga así de vacío. Pero tu deseo no se cumplió cuando Pitou, quien ya deseaba hacer eso desde hace rato, te embistió con fuerza entrando en ti del todo de nuevo. Sacándote un gran gemido por el placer que dominó tu cuerpo durante ese instante antes de finalmente correrte. Tu pene soltando varias cuerdas de semen y manchando tu pecho y el colchón, tus manos no aguantando y cayendo, quedando contigo con el rostro medio hundido en la cama, las manos a los costados de tu cuerpo, tus piernas arrodilladas en la cama mientras Pitou mantenía bien en alto tu trasero con sus manos.- ¡Di-dios s-se… A-ah! -No podías evitar gritar pues era tu primer orgasmo y ya no aguantaban más tus manos. Por lo que te quedaste allí, diciendo palabras incoherentes mientras intentabas recuperar el aire.-
-Nyajaja… -La risa de Pitou fue algo tétrico para ese punto, no podías verlo, pero la sonrisa en su rostro era como la que te había dado hace unos minutos atrás mientras rompía tu espíritu, una de maldad pura. Sumada a una diversión y lujuria enorme por culpa de lo que te estaba haciendo y de lo bien que se sintió la presión de tus paredes anales, con su miembro quedando del mismo tamaño en esa ocasión puesto que ya no necesitaba prepararte.- ¿Ves?. Eres una puta depravada, con dos simples embestidas te corres como una zorra. -Dijo divertido y llevando una de sus manos a tu pelo, tomando un puñado y volviendo a levantar tu rostro, haciendo que veas como… ¿Babeabas?, sí. Estabas babeando con la lengua afuera mientras seguías con tu potente orgasmo, gimiendo como puta mientras sentías como tu miembro se contraía antes de soltar más del cálido semen que guardaba desde hace tanto tiempo.- Aunque no te di permiso de correrte ni de dejar de estar en cuatro, pero bueno, me gusta más esta posición. Se nota mejor que soy superior a ti en todo sentido. -Dijo divertido mientras también se veía en el espejo. Sus orejas temblando de la emoción al darse cuenta el juguete que tiene, su interior era de lejos el mejor en el que había estado, apretado, que le pedía casi que este dentro de él, que no saque su miembro de ti.- Aunque aun así te castigaré por correrte sin mi permiso. Recuerda, si lloras es solo porque yo así te dejo hacerlo. -Te recordó mientras apretaba un poco su agarre tirando más de tus pelos haciendo que te sea imposible guardarte cualquier sonido.-
-Du-duele, a-ah, a-ah, gra-grande, a-aire… Hah… Hah… ¿Po-por q-que s-se sien-siente… Bien?... -Preguntaste. Mientras terminabas de soltar tus ultimas cuerdas de semen. Tu primer orgasmo fue muy, muy potente, sobre todo por el tamaño descomunal de Pitou, su miembro incluso llegaba a estimular tu próstata sin hacer nada más que estar adentro. Presionándola y generándote más placer. Se sentía mal lo bien que te sentías. Y, mientras estabas intentando recuperar el aire por culpa del orgasmo, Pitou comenzó a moverse de nuevo.-
-Quien sabe, tal vez después de aclarar la estúpida regla que usaste a tu favor, vuelva a cogerte mientras golpeo tu estúpido cuerpo para que aprendas que no se juega conmigo si no te dejo hacerlo . -Dijo en un, ya típico, tono cruel de voz. Mientras tú jadeabas y gemías por culpa de ese tan dolorosamente placentero miembro.- Mm, no puedo esperar a hacerte más cosas… -Susurró emocionado, imaginando como te dejaría luego de esto, tal vez te daría una paliza y te dejaría tirado en el suelo en un charco de tu propia sangre y parte de su semen. O te ataría los pies y las manos para seguido hacértelo de nuevo, dejándote atado el resto de la noche como una decoración de su cuarto. O podría romper todos los huesos de tu cuerpo, o bueno, solo algunos, y dejarte sufriendo en el piso mientras te observaba y burlaba de ti por tu debilidad. Rompiendo más y más tu mente.- Mm… Las opciones son infinitas… -Susurró emocionado mientras apretaba más y más tus nalgas, controlándose para no atravesar tu piel, cosa que mejoraría más la situación pero… Bueno, tenía algunas cosas que hacer antes de eso. Pero tenía seguro que apenas volviera te haría eso, te cogería en cuatro sin piedad alguna mientras cortaba tu cuerpo haciendo que sangres, y bebería esa sangre. Era un plan magnifico para terminar de estrenarte.-
Y tú, al contrario de él que estaba bastante emocionado, jadeabas con cada embestida recibida, perdiendo más aire mientras asqueado sentías placer por eso. Por como te cogía justo después de desvirgarte, como tu interior absorbía su miembro grueso y venoso con gusto, de como te hacia sentir bien y como hacía que tu erección doliese más y más mientras querías soltar más semen. De como te hacia ver como una verdadera puta mientras babeabas y gemías por el asqueroso placer que sentías.
No querías creer que eras una puta, pero al parecer lo eras. No entendías el porque te sentías tan bien, ni porque te viniste pero lo hiciste, y se sintió extrañamente bien. Sentir como después de años de acumular reservas estas se vaciaban con solo dos embestidas de un pene como el que tenía Pitou era algo que odiaste con cada milímetro de tu alma, pero que, sin embargo, tu cuerpo disfruto como nunca. El placer que obtuviste fue tremendo, y como Pitou, sin esperar a que terminaras de procesar tu orgasmo, empezó a moverse de nuevo, haciendo que sientas más placer, era algo que odiaste y disfrutaste a la vez.
Sentir como apretaba las distintas partes de tu cuerpo, haciendo que te doliese pero que te gustase a la vez era algo que odiaste. Te hizo sentir como una puta. Te sentías indigno de alguna vez haberte llamado a ti mismo "rebelde". No lo eras.
Al menos eso pensabas, después de todo, ¿qué clase de "rebelde" aguantaría eso sin más?, encima y lo peor de todo, ¿qué clase de "rebelde" se sentiría mínimamente bien?. Era algo que odiaste con toda tu alma. Te hizo sentir mal por ensuciar el nombre de tus compañeros, cosa que a la vez hizo que te hundieses más en esa espiral de dolor, culpa y aceptación de lo fracasado que eras, y haciendo que sientas que merecías más eso… Era algo horrible, preferías morir a eso…
-Mm, mira ese rostro… -Dijo divertido, observando todas las emociones en tus ojos que solo miraban en lo que te convertiste, una puta jadeante y que en el fondo, muy en el fondo, deseaba más de Pitou. Después de todo, ignorar las necesidades de tu cuerpo no era algo que fuera barato. E hizo que te sintieses bien incluso en esa horrible situación en la que te encontrabas.- Tu lengua está afuera como la puta que eres, estas jadeando, ¿te gusta?, ¿se siente bien?, ¿se siente bien ser mi putita?. -Pregunto maliciosamente mientras casi podía saborear como se sentía el interior de tu ano. Disfrutando como apretabas su pene mientras se movía abriéndote a la fuerza, de cómo tu cara transmitía lo bien que sentías por más de que estes sufriendo.-
-A-ah, ¡n-no! -Gritaste al sentir una embestida más fuerte de Pitou, quien solo sonrió más y aumento la velocidad en las que embestía tu cuerpo, disfrutando la forma en la que inútilmente te resistías a admitir lo que verdaderamente eras, su puta. Y más que nada la forma en que tu piel reaccionaba a las embestidas, mirando como las ondas causadas por el impacto de sus caderas con las tuyas se formaban y desaparecían.-
-Mientes. Te corriste, manchaste toda la cama, y se nota que gimes como una puta. En serio te encanta. -Dijo, embistiéndote más fuerte para castigarte por "mentiroso", disfrutando de como gemías para él y de como el sudor de todo tu cuerpo te hacia brillar en todo tu esplendor de puta.-
-¡Pe-pero… N-no me gusta! -Respondiste con un grito, sin entender porque gritabas. Tal vez era solo por culpa de que no podías evitar hacerlo por las sensaciones tan extremas que recorrían tu cuerpo. No sabias pero mierda, se sentía extremadamente placentera cada embestida que te daban.-
-Mm, mientes, putita. Te enseñaré a no mentir y a serle 100% sincero a tu amo… A su tiempo. -Dijo divertido, pues aún tenías más resistencia de la que pensó.- Por ahora, quiero que mires bien. -Dijo, enterrando tu rostro en la cama, bueno, solo la boca en realidad.- Quédate en esa posición mientras termino contigo por ahora. Es una orden. -Dijo y tu obedeciste. Más que nada porque querías dejar de escuchar esos gritos tuyos que tantos odiabas. Que se sentían como si te sintieses… Bien en verdad…- Veamos… -Se lamió los labios, cosa que te hizo asustar un poco, y dio unas pequeñas caricias a tu trasero antes de finalmente comenzar a moverse como realmente deseaba. Haciendo que grites por el placer recibido, aunque estos gritos eran ahogados en las sabanas.-
Tus piernas temblaban fuertemente, si no fuese por Pitou estas estarían ya caídas, y probablemente la posición seria otra. Pero no, esta le gustaba a Pitou. Verte con el pecho y parte del rostro hundida en la cama mientras veía como tus ojos se volvían locos por sus embestidas, ver tu trasero en el aire mientras te embestía era algo que le encantaba, y por eso se mantenía así. Así que te lo haría así, pues era tu amo y él decidía sobre ti.
Y lo hizo. Pitou no salió de esa posición todo el rato que estuvo embistiéndote. Entrando y saliendo de ti, removiendo tus entrañas con su miembro y haciéndote venir, varias veces, humillándote en cada una de las ocasiones en que te viniste como su puta sumisa. Incluso en algunas ocasiones bajo un poco su rostro para morder un poco tu trasero libre de cualquier tipo de vello corporal y saborear tu sudor, encantado de como luciste más avergonzado por eso, pues se sintió bien ese mordisqueo. Al menos tu cuerpo se sintió bien…
No sabías cuanto tiempo duró sin correrse pero sinceramente, llegaste a temer por cuanto podría hacértelo sin parar pues parecía que no llegaría a un final. Seguía moviéndose sin complicaciones mientras se burlaba de ti, de cómo te veías, de como gemías, de cómo te venias y manchabas tu cuerpo, hablando también de cómo te obligaría a lamer y limpiar tu propio esperma para que "mantengas la limpieza de mi cama". Y no paraba.
Incluso cuando creíste que estaba por venirse cuando sentiste como su ritmo se volvió más irregular (cosas que tus compañeros te contaron que pasaba cuando estabas por venirte), no paso. No se vino ni 5, ni 10 minutos después. Siguió moviéndose en tu interior por más que la expresión en su rostro se vea algo deformada. Y no paró, incluso aumento la velocidad, a ese punto dañando un poco tu cuerpo por el mismo choque de los cuerpos. Pero no paro… Hasta que paso… Bueno, estimabas que podía haber sido una media hora… Que sentiste como las espinas de su pene se endurecieron un poco repentinamente, manteniéndolo fijo en tu interior sin él moverse, y luego sintiendo como un líquido viscoso, pegajoso y sobre todo caliente se derramaba en tus entrañas. Haciendo que sueltes otro gran gemido y te vengas en el momento. Pitou cerrando los ojos y soltándote para no atravesar tu trasero con sus garras, y gruñendo por el placer de venirse al fin. De llenar a su nueva puta con su semen para enseñarle quien manda, y cuál era su lugar en el mundo. Aparte de eso, el llevaba bastante tiempo sin tener sexo o si quiera masturbarse, claro antes de correrse en tu boca hace horas, por lo que también estaba bastante cargado, así que paso cerca de un minuto entero en el que se aseguró de marcar bien tu interior, antes de que haya dejado de soltar cuerdas de semen.
Cuando eso ocurrió, el guardia real sonrió satisfecho por su trabajo, pues tu mirada se encontraba perdida mientras tus piernas temblaban por el placer.
-¿Ves?, eres una putita… Je… -Te dio una nalgada sin aguantarse ya, y comenzó a salir de ti lentamente. Te preguntaras, ¿no habría un nudo que evite que eso pase?, y la respuesta es sí. Pero a Pitou no le importo y para ese punto tu ano estaba tan pero tan estirado que el nudo no sirvió para nada. Y así fue que lentamente saco su miembro de tu interior, disfrutando cada segundo del calor que este desprendía pero deseando ya poder dañarte físicamente todo lo que quería.- Ya vuelvo, putita. Cuando regrese quiero que sepas que empezara nuestra verdadera diversión. -Dijo complacido con como habías quedado, pues al soltarte tus piernas cayeron y el semen comenzó a filtrarse por tu ano, saliendo a borbotones casi por la cantidad exagerada que soltó en ti, de forma exagerada y manchando todas tus piernas junto a las sabanas detrás de ti. La única razón por la que no moriste atragantado antes fue porque la mayor parte del semen se vació directamente en tu estomago…- Je… Recuerda… Todo esto te pasa por ser una putita rebelde… -Comentó de nuevo antes de tomar su miembro y… Ir a tu rostro, ¿iba a hacer que se lo limpies?. Sí, pero no en la forma que esperabas, Pitou divertido envolvió su miembro en tu pelo y lo seco con este. Luego, con parte de tu rostro, cuello y espalda. Hasta terminar de nuevo en tu trasero limpiando la punta. Dejándote completamente manchado de semen y sudor.- Ya vengo. Prepárate. -Ordenó con un tono de voz autoritario, cruel y que expresaba su diversión y placer al verte así, y tomo su ropa, se vistió, y salió de allí, dejándote tirado en la cama viendo tu patético estado.-
Y allí estabas… Tirado… Lleno de semen propio y de la quimera que ahora era tu dueño… Tan… Tan patético…
Tanto que no pudiste evitar seguir llorando. Pues, en ningún momento se había detenido tu llanto. No, para nada. Todo el proceso llorabas, por distintas razones, la culpa, el dolor, la vergüenza… Sin duda, odiabas en lo que te convertiste…
Viéndote a los ojos, comenzaste a… Insultarte.
- Me veo… Tan patético… -Pensaste al verte en ese estado. Sintiéndote debilitado por todo.- Pero… Lo merezco… Mi lucha… Siempre fue inútil… No logré nada más que… Hacerme todo esto a mí mismo… Yo… Merezco ser la puta de Pitou hasta que me muera… -Susurraste mientras te veías… No pudiendo aguantar el verte así por lo que enterraste tu rostro en la cama mientras pensabas en lo que te paso.-
En tu mente
Ni si quiera pude… Enfrentarme al rey… No recuerdo ni cuando lo sentí, solo… Sé que me desmaye… Como la perra… L-la perra patética qu-que soy… Y-y siempre fui… Mnfh… ¿Por qué?...
Todos… O… Algunos o… N-no sé… No sé quienes siguen vivos… El señor Sen… Millie… David… No… No sé… Quienes siguen vivos… No sé… No sé… Porque me uní a ellos… En primer lugar… Solo… Pertenezco aquí… A… A Pitou… Que es mí amo… Ese… Mngh… Ese maldito… ¿P-por qué?...
Me duele todo por su culpa y… Y-y… ¿Po-por qué me… Regalaron?...
.
.
.
Cierto… Fue… Porque maté a… A esos chicos por mi debilidad y… Hice que… Esclavizaran a algunos… Yo… Merezco esto… Merezco sentirme peor… Merezco ser su juguete… Que me… P-pegue y… Me… Me viole y… Me… Me torture… Yo… Merezco eso y más…
Nunca… Nunca merecí considerarme un rebelde… Yo… No tengo valor y… Soy el más débil de todos… Soy… Basura… Mierda… No merezco… Nada… Soy solo un juguete… De… Él… Debo… Aceptarlo… Esto es mi vida a partir de ahora… Mi vida no es… Nada… No soy ni nunca seré nada…
Aceptarlo es lo mejor… Así no daño a nadie más con mis… Estúpidas luchas de… Rebelde…
…
…
…
¿Entonces por qué no puedo parar de llorar?... Yo… ¿Por qué sigo llorando si se que lo merezco?...
Merezco sufrir esto… Por mi inoperancia mis amigos murieron… No pude… Ni enfrentarme al rey… Me desmayé y no pude ayudar a nadie… Soy… S-soy lo peor y… ¿Por qué lloro s-si me lo merezco?... No… N-no debería llo-llorar…
Llorar… Es luchar… Me… Me lo dijo Chad y… Yo no… Entiendo porque… Lloro si… Ya no quiero luchar… Es… Tan egoísta que luche… Contra esto… Es lo que merezco…
Pero… Sigo luchando… Al llorar… Porque… No quiero esto… Odio todo lo… L-lo qu-que esta ocurriéndome y… O-odio al rey… Por-por regalarme… Y-y a Pitou… Dios… Como lo odio… Quiero… Quiero matarlo… Él… E-es… L-la persona más cru-cruel que… Conocí y… E-en serio, qui-quiero matarlo… Me odio por… Seguir… Luchando pero… E-es que… No quiero… No quiero esto… Carajo…
Por más que… Lo merezca… N-no me… Interesa… Quiero… M-más… Estar… M-mejor… Quiero… Quiero…
Matarlo… Y ser libre… Incluso aunque… Duela tanto… Y-y… Sufra po-por esto pero… N-no puedo hacerlo…
No puedo… Luchar… Con mis… Ganas de… Vivir… Mis… Deseos de matarlo y… Quiero seguir luchando… Incluso aunque me dañe… No… No quiero más… No quiero sufr-sufrir esto nunca más… Mierda… Quiero… Quiero…
Rebelarme contra esto…
Fuera de tu mente
-Nyajaja, volví putita. Vengo a… -Pitou te vio, hundido en tus pensamientos mientras apretabas las sabanas con tus manos y llorabas por la impotencia. Eso le divirtió, los últimos esfuerzos de tu mente por aceptar su destino, imaginó, incorrectamente.- Prestame atención. -Dijo saltando a la cama. Ese movimiento repentino te hizo levantar la cabeza y mirarlo. Tus ojos… Ardiendo en odio y rebelión contra todo lo que Pitou significaba en ese momento. Contra la opresión de tu amo.- Oh… -Pitou no pudo evitar quedarse mirándote.- Esos… Ojos… Tiene…. La llama… -Susurró para sí mismo, recordando las palabras de uno de los últimos rebeldes contra los que luchó.-
"La llama de la rebeldía nunca morirá. Incluso aunque muera ahora, mis compañeros seguirán con mi lucha, y mantendrán viva la llama. Y si matan a mis compañeros, y logran apagar la llama… Por más que lo intenten, las ascuas de ese fuego rebelde quedarán. Y renacerá de cualquier forma posible preparado para terminar con su tiranía. Y con las siguientes. La rebeldía está en nuestras venas, y se manifestará de cualquier forma posible, Neferpitou. Puede que muera aquí pero que te quede claro. La lucha nunca terminará, y la llama nunca se extinguirá."
-Je… -Pitou sonrió un poco, viendo el fuego en tus ojos, el odio en tu ser y emocionándose un poco.- Supongo que aún no te rompí del todo… Tranquilo, me encargaré de hacer trizas el fuego en tu interior. -Dijo divertido, acercándose a ti y preparándose para terminar de romperte.-
