Autor Original: Masterdono

ID: 3707868

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¿Por qué…? ¿Por qué se sentía… celoso? Cada vez que pasaba esto…

Tsunayoshi…

El pequeño herbívoro se sentó solo en la azotea… ¿por qué? Por que sus amigos estaban preparando la celebración del cumpleaños del herbívoro. Lo irritaba por alguna razón… Era bastante patético verlos inventar una excusa ridícula hasta ese punto. Herbívoros idiotas…

¿Cómo se atreven a hacer feliz a lo que era suyo…?

Respirando hondo, Hibari pasó su mano por sus cabellos negros. Tenía que mantener la calma… perder los estribos no le llevaría a ninguna parte… no es que perdiese los estribos, solo los herbívoros hacen eso… estaba tranquilo… estaba…

"¡JYUDAIME! ¡LO SIENTO POR HACERLE ESPERAR, LO DEJÉ TIRADO! ¡NO MEREZCO SER SU MANO DERECHA!" Gokudera abrió de golpe la puerta de la azotea e inmediatamente comenzó a inclinarse ante su jefe más pequeño…

Tsk… por supuesto que no se lo merecía…

Hibari sonrió de lado mientras miraba desde arriba hacia donde estaba el Décimo.

"¡Gokudera-kun! ¡Por favor, levántate! No hay necesidad de inclinarte" el castaño se mostraba incómodo, levantando ambas manos frente a él.

"P-Pero Jyudaime…. A pesar de que te deshonré – ¡ES TAN AMABLE CONMIGO!" los ojos de Hibari se movieron nerviosamente mientras observaba a la proclamada mano derecha abordar a SU herbívoro en un fuerte abrazo, casi tirando al suelo al más pequeño.

Alguien iba a morir mordido hasta la muerte… agarró las tonfas a sus costados.

"¡Jajajaja! ¡Dejad que me una también! ¡¿Es un abrazo grupal?!" interrumpió la alegre voz de Yamamoto desde una distancia cercana.

"¡A-AH! ¡LO SIENTO MUCHO JYUDAIME! ¡Me aproveche! ¡PERDONEME!" Gokudera se alejó inmediatamente del ruborizado muchacho, rostro que podría avergonzar a los tomates.

"¿Mmm? ¿Qué está pasando?" cuestionó Yamamoto despistadamente.

"¡CÁLLATE IDIOTA DEL BÉISBOL!" el atacante frunció el ceño al alto adolescente, su rostro todavía rojo.

"¡Jajaja! Maa, maa, eso es grosero~" Yamamoto se limitó a sonreír mientras se dirigía hacia Tsuna, sorprendiendo al castaño de repente cuando se vio abrazado contra el experto del béisbol.

Hibari sintió otro tic en su ojo. Lo iban a conseguir… AHORA, pensó amenazadoramente mientras saltaba desde donde estaba y justo cuando estaba a punto de golpear a los inmundos herbívoros…

"¡SAWADA!" Hibari decidió morder a este también… ya estaba cabreado por toda la multitud con su herbívoro… y este estaba siendo demasiado ruidoso…

"¡Onii-san!" exclamó el castaño, y dejó escapar un grito cuando lo empujaron a un abrazo de oso aplastante.

"¡FELIZ CUMPLEAÑOS AL EXTREMO!" saludó el boxeador, casi rompiéndole los tímpanos al pobre chico.

"¡CABEZA DE CÉSPED! ¡ESO SE SUPONÍA QUE SON SERÍA HASTA QUE LE DIESEMOS LA FIESTA!" Gokudera golpeó en la cabeza al boxeador, provocando que Ryohei soltara al castaño, pero afortunadamente Yamamoto lo cogió al estilo nupcial.

"Maa, maa, calmaos, es el cumpleaños de Tsuna" Yamamoto le dedicó a Tsuna una sonrisa, haciendo que el castaño se sonrojara.

"¡Y-YA SÉ ESO, IDIOTA DEL BÉISBOL! A-Ah, feliz cumpleaños, J-Jyudaime…" sonrió tímidamente a su jefe, frotándose la nuca.

"¡AL EXTREMO!" añadió Ryohei.

Tsuna sonrió alegremente a sus amigos, convirtiendo a los tres en un desastre frenético y sonrojado.

Eso es todo… Hibari entrecerró los oos.

"Herbívoros…" todas las cabezas se giraron hacia el prefecto.

Hibari dio un paso adelante, tonfas listas para golpearles…

"¡HIIIII! ¡HIBARI-SAN!" el castaño miró con los ojos muy abiertos al recién llegado.

"Os morderé hasta la muerte…" declaró Hibari su infame frase antes de atacarlos.

"¡HIIIIIII! ESPERE HIBARI-SA-" las tonfas se pasaron al castaño, moviéndose en cambio hacia la cabeza de Gokudera y el bombardero cayó con un ruido sordo, luego Hibari giró sobre sus talones y se dirigió hacia Yamamoto, dándole un rodillazo en el estómago al adolescente más alto, ganándose un pequeño gemido de dolor antes de que él también cayera.

Hibari gruñó al último, el boxeador sonrió y se puso en posición de boxeo y lanzó un puño a su oponente casi de inmediato, pero el prefecto fue demasiado rápido y lo esquivó fácilmente antes de golpear al adolescente ruidoso en el cuello, haciendo que el chico se desmayara ante el golpe recibido en un punto vital.

Hibari estaba a punto de golpear al boxeador por segunda vez cuando el castaño se adelantó de repente.

"H-Hibari-san y-ya está inconsciente, ¡por favor, r-retrocede!" tenía los ojos cerrados mientras gritaba esto, listo para recibir cualquier golpe que el adolescente mayor le propinase.

Pero no llegó ninguno…

"Herbívoro…"

"¡HIIIIII!" chilló el castaño cuando sintió una mano posarse en su barbilla de repente, y por instinto abrió los ojos solo para encontrarse cara a cara con nadie más que Hibari Kyoya… sus caras estaban a solo unos centímetros de distancia…

Tsuna se sonrojó con fuerza, oliendo accidentalmente la colonia del prefecto, perforando sus fosas nasales.

"Herbívoro… tienes que reunirte conmigo en la sala de recepción… ¿está claro…?" la alondra le sonrió... luciendo un poco fuera de lugar, por que de repente sintió la necesidad de tocar al adolescente mayor en la frente para comprobar si estaba bien.

Pero en cambio asintió con la cabeza, aunque estaba muy asustado en ese momento, también tenía curiosidad por saber qué quería Hibari-san de él.

Observó con atención cómo el prefecto lo soltaba y se dirigía a la puerta, desapareciendo de la vista.

Después de unos segundos de silencio, gritó al darse cuenta de que sus amigos necesitaban ayuda en ese momento.