N/A: Hola! Es mi primer fanfic en este fandom (no sean tan duros conmigo XD)
Entonces... he aquí un pequeño one-shot de mi ship favorita (Charlastor). Les pido que si no les gusta este ship por favor se abstengan de dejar comentarios negativos, en su lugar, los invito a buscar un fanfic de un ship que si les agrade.
Para los que sí les gusta este ship tanto como a mi, espero que este fic sea de su agrado! n_n
Los dejo, no sin antes aclarar que los personajes no me pertenecen sino a Vivziepop la creadora de la serie.
La canción utilizada es: I've Got You Under My Skin - Frank Sinatra
Ella observaba las calles de la obscura ciudad por la ventana de su habitación.
Tenía un poco más de un año que todos sus amigos habían logrado redimirse y habían podido ascender al cielo. Esto se suponía que era algo bueno, después de todo, redimir las almas era el propósito por el cual había empezado el proyecto del hotel. Y estaba dando resultados.
Pero, ¿porqué había algo en su corazón que sentía tanto vacío?.
Es decir, no es que no sintiera felicidad por sus amigos que habían logrado entrar al reino de los cielos. Por supuesto que sentía una inmensa satisfacción y felicidad al saber que todos ellos habían logrado el propósito. Pero…
Al mismo tiempo, era inevitable sentir una profunda tristeza al pensar que, probablemente, no volvería a verlos más.
Y esa tristeza aumentaba al pensar que, pronto, habría de redimirse alguien que para ella era muy importante.
Y, hablando del Rey de Roma…
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—Oh Charlie, querida…
Esa voz la hizo darse la vuelta para quedar cara a cara con el dueño de sus pensamientos.
Al verlo acercarse a ella, con esa típica sonrisa suya, la opresión en su corazón empezó a sentirse con más fuerza. No podía imaginar perderlo a él.
Después de tantas cosas que habían vivido juntos. Después de esa confianza y esa conexión tan especial que había surgido entre los dos en tan poco tiempo…
Sinceramente, se había acostumbrado a su presencia y ya le era casi imposible imaginar un mundo donde él no estuviera.
Charlie se dió la vuelta nuevamente, mirando hacia afuera por la ventana de su habitación mientras intentaba controlar ese vuelco que había dado su corazón repentinamente.
Era difícil imaginar una vida sin él.
Y mientras Charlie tenía la mirada perdida en algún punto desconocido en el panorama que observaba, Alastor se acercó hasta quedar a la par con ella.
Ella no le dirigió la mirada.
[…]
—¿Qué te inquieta?, querida, ¿hay algo que quisieras conversar conmigo? —Le preguntó Alastor al mismo tiempo que se inclinaba ligeramente buscando el contacto visual con ella.
Al no obtener respuesta de su parte, el demonio carmesí la sujetó del mentón haciendo que elevara su mirada hacia él.
Charlie no hizo más que sonrojarse intensamente.
—Oh… no es nada —dijo ella con un hilo de voz al mismo tiempo que volvía a desviar su mirada —Fue solo que un montón de pensamientos llegaron a mi de repente, es todo.
—¿Pensamientos?, ¿Qué clase de pensamientos?, cariño… —insistió él.
Charlie intentó desviar la conversación, no sentía la fuerza emocional necesaria para abordar todo lo que la hacía sentir decaída. No en ese momento.
En su lugar, optó por concentrarse en un tema que también le causaba algo de inquietud.
—Alastor… —musitó al mismo tiempo que se volteaba para quedar ahora de frente a él. Sus rostros estaban muy cerca pero ella intentó no sentirse intimidada —Supe que haz vuelto…. bueno… —empezó a balbucear.
Alastor la miraba sonriente y expectante. Ella se tomó un mechón de cabello y empezó a retorcerlo nerviosa al no saber cómo abordar el tema que iba a tratar a continuación.
Aclaró su garganta.
—Supe que haz cometido algunos asesinatos —dijo finalmente, con algo de timidez pero intentando ser firme —Es de lo único que se habla en la ciudad … ¿cuando vas a redimirte si sigues haciéndolo? —finalizó con un tono de voz más autoritario.
—Haha querida, créeme que nadie extrañará a esas pequeñas cucarachas que hacen más mal que bien a la sociedad —intentó excusarse él.
—Oh Al, no me vengas con eso —hizo un pequeño puchero —Sabes que con un poco de esfuerzo tu… también podrías lograr la redención —aseguró con una sonrisa.
Ni siquiera pasó un segundo de esa aseveración cuando Alastor ya estaba riéndose a carcajadas. Charlie no entendía el por qué de esto.
Lo miró expectante, esperando que sus dudas fueran resueltas en cuanto él dejara de reír.
—HAHAHA Oh Charlie, querida, ¿qué te hace pensar que yo estoy buscando la redención? —tras dejar de reírse la miró, de manera profunda, clavando sus ojos en los de ella —¿Crees que te dejaría a ti sola en este infierno?…
La pregunta quedó flotando en el aire.
Ella no sabía que contestar, tan solo sentía como su corazón empezaba a latir con fuerza. La manera en la que él la miraba, esa peligrosa cercanía, aquella pregunta que parecía no tener respuesta…
Todo eso la hacía sentir cada vez más nerviosa.
Aún así, se guardó todo ese nerviosismo para lograr que las palabras salieran de su boca sin que sus labios temblaran.
—Alastor… no creo que haya alguna razón lógica por la cual quisieras permanecer aquí —musitó dudosa.
El contacto visual entre los dos parecía ser eterno. Esas miradas intensas no desistían, no se apartaban. Solo continuaban mirándose con atención, de una manera que solo ellos sabían hacerlo.
—Hay sentimientos que van más allá de la lógica, querida —aseguró Alastor —Sentimientos que aveces ni uno mismo puede comprender…
Él intentaba, con dificultad, explicar eso que sentía. Pero, ¿cómo plasmar esos sentimientos en palabras?, ¿como hacerle entender que, desde que la conoció, la percepción de su realidad dio un giro de 180 grados?.
Toda su vida se puso de cabeza.
Ahora quería enfocarse más en proteger su sonrisa… en proteger su hermoso corazón. Apoyándola en sus sueños, alentándola a dar lo mejor de sí. No por nada ella lo consideraba su mano derecha.
Pero ¿Cómo hacerle entender que, al estar a su lado, había descubierto un paraíso más satisfactorio que el cielo mismo?.
—Creo que las cosas han empezado a descontrolarse un poco por aquí —susurró Alastor con su típica sonrisa. Aún así, su voz se escuchaba más seria que de costumbre.
Charlie no comentó nada al respecto; no entendía a que se refería él. Se limitó a observarlo mientras se alejaba de ella y caminaba dándole la espalda.
—Mi querida y dulce Charlie, no te será fácil deshacerte de mi —agregó él.
Ella no pudo evitar que un sonrojo aún más notorio empezara a cubrir su rostro.
—Va-vamos Alastor, ¿cómo puedes estar tan seguro de que quieres permanecer conmigo?, es decir… ¿sabes cuál es el destino que me espera?, dedicándome a redimir pecadores y, cuando estos logren ir al cielo, repetir el ciclo una y otra vez con los nuevos que lleguen… —hizo una pequeña pausa y suspiró —El cielo no es para mi…
—Para mí tampoco, querida —aseguró él, sin siquiera pensárselo dos veces.
Tras esa respuesta, Charlie empezó a darse cuenta de que él hablaba en serio. Pero, ¿cual era su razón?.
No quería ilusionarse…
A ella aún le costaba admitir que, desde hacía ya un buen tiempo, sus sentimientos hacia él habían cambiado; se habían intensificado y eso la asustaba. Estaba enamorada de él, de eso no había alguna duda.
Pero, ¿él sentiría lo mismo?.
—¿Por qué? —preguntó ella —¿Cómo estás seguro de que quieres vivir en este infierno?, dime, ¿por qué quieres estar conmigo?, Alastor… —continuaba mirándolo mientras él le daba la espalda.
Alastor no respondió la pregunta. En su lugar, con un chasquido de dedos hizo que la radio se encendiera y que en ella empezara a reproducirse una hermosa melodía.
—En ocasiones, querida, las palabras no son suficientes para responder una pregunta adecuadamente —dijo él al mismo tiempo que se acercaba a Charlie y le ofrecía su mano, invitándola a bailar con él.
Ella tomó su mano y los dos empezaron a bailar al son de la música. Segundos después, él empezó a cantar:
"I've got you under my skin
I've got you, deep in the heart of me
So deep in my heart that you're really a part of me
I've got you under my skin
I'd tried so, not to give in
I said to myself this affair never will go so well
But why should I try to resist when baby I know so well
I've got you under my skin"
Charlie se sonrojo aún más mientras intentaba seguirle el paso en el baile.
¿Se suponía que eso era una confesión?.
"I'd sacrifice anything come what might
For the sake of having you near
In spite of a warning voice that comes in the night
And repeats, repeats in my ear:
Don't you know, little fool
You never can win
Use your mentality
Wake up to reality
But each time that I do just the thought of you
Makes me stop before I begin
'Cause I've got you under my skin"
Al finalizar la música, los dos unieron sus frentes mientras intentaban controlar el ritmo normal de su respiración.
Charlie no pudo resistirse más y lo abrazó, rodeándolo por el cuello. Sabía que, pese a que a él no le gustaba ser tocado, ella lo tenía permitido.
Hundió su rostro entre su cuello y su hombro. Posteriormente, sintió cómo él también la abrazaba, rodeándola por la cintura.
—Quiero ver si entendí, Alastor… ¿sientes algo por mi?… ¿acaso tú… estás enamorado? —susurró. Debido a la cercanía no era necesario levantar más la voz.
—Ciertamente querida, esa es la forma más acertada de describir este sentimiento tan confuso —susurró él de vuelta.
Esa era la confirmación que necesitaba, sus sentimientos eran correspondidos.
Ella lo miró a los ojos y acercó su rostro al de él, sus narices empezaron a rozarse suavemente.
—Oh Al… yo también te amo —confesó ella finalmente.
Los dos se miraban con insistencia. Sus labios temblaban, nerviosos pero impacientes… cada uno podía escuchar el sonido de sus propios latidos, un golpeteo fuerte y acelerado.
Los dos empezaban a acercarse, cada vez más, siendo atraídos por un extraño magnetismo que los obligaba a buscar con desesperación el dulce néctar de sus labios.
Lentamente, sus labios empezaron a rozarse, con delicadeza, como si tuvieran todo el tiempo del mundo para disfrutar de ese suave toque.
Pero esa delicadeza fue interrumpida en el momento que Charlie sintió una mordida en su labio inferior. Unas pequeñas gotas de sangre empezaron a brotar de su labio. Ella mordió a Alastor de vuelta, con una sonrisa traviesa. Sintió una inexplicable satisfacción al escuchar un leve quejido por parte de él.
Sus besos empezaban a volverse más profundos y desesperados, dedicándose a colmar sus labios de su dulce sabor y esencia.
Al finalizar el beso, separaron milimétricamente sus rostros, dejando ver un hilo de saliva teñido de carmesí uniendo sus bocas. Sus ojos coloreados de un rojo intenso parecían brillar en la obscuridad de la habitación.
—No planeo dejarte sola, querida —susurró Alastor e hizo una pequeña pausa antes de continuar —Estaré aquí, así sea entre las llamas del infierno —agregó.
Charlie no hizo más que unir sus labios con los de él una vez más, siendo esa suficiente respuesta ante lo que él había dicho. Sellando entre sus labios ese pacto de amor eterno.
Estaba feliz y satisfecha. Podían estar juntos así fuera en el infierno en el que ella estaba destinada a reinar.
Tal parecía que, después de todo, los dos pertenecían al mismo lugar.
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FIN.
