Autor Original: mangaaddict26

ID: 2743398

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Todo lo que Hibari Kyoya quiere para su cumpleaños son cinco cosas muy simples.

1. Un beso

Cuando Sawada Tsunayoshi, el novio de Hibari durante casi dos años, se despierta temprano en la mañana el 5 de mayo, inmediatamente se da cuenta de que es el cumpleaños de Kyoya. Al encontrar a Kyoya esperándolo en su habitación, tímidamente le da un beso en los labios antes de que su rostro se ruborice por completo. Incluso después de salir durante dos años, Tsuna todavía está algo avergonzado por las acciones románticas.

Afortunadamente, tiene un novio muy comprensivo que alborota con amor sus rebeldes mechones castaños. Mientras hacen planes para encontrarse más tarde esa noche en el parque donde ya nadie realmente va, Hibari se levanta e informa a su amante sobre su marcha. Rodando sus ojos color caramelo ante su novio pelinegro, que iba a morder a la gente hasta la muerte, murmura una rápida despedida. Se da la vuelta para refrescarse, pero no antes de que lo atraigan para otro beso. Y esta vez es uno largo e increíblemente dulce.

Saltando de la repisa de la ventana, Hibari se lame rápidamente los labios mientras el sabor único de Tsuna persiste.

Su propia forma de decir 'Feliz Cumpleaños' y 'Gracias'…

2. Un abrazo

Hibari Kyoya se acerca a la entrada del parque, cinco minutos antes de la hora de la reunión. Mientras el gran reloj que muestra las cinco y cincuenta y cinco le devuelve la mirada, da pasos firmes hacia el árbol de los cerezos en flor. Se había convertido en un lugar especial desde que Tsuna le había confesado sus sentimientos en ese mismo lugar hace casi dos años.

Esperando al otro lado estaba Tsuna; una gran sonrisa cubría su rostro, que también estaba adornado de un rubor rosado. No solo eso, sino que sus brazos están abiertos de par en par, dando la bienvenida a Kyoya en ellos. Una sonrisa genuina se abre paso en el rostro del prefecto, mientras sus ojos de color gris azulado se suavizan. Al mirarlos, se podía ver un grupo de emociones, pero entre ellas se destacaba lo que se conocía como… amor. Los pasos agraciados hacia el más joven los llevan a ambos a encontrarse enredados en la calidez y seguridad del otro.

Con los brazos envueltos alrededor del cuerpo del chico más bajo, toma el aroma que se parece mucho a la canela mientras Tsuna, que se pone fácilmente nervioso, entierra su rostro en ese fuerte pecho. Ese es un intento inútil de ocultar ese rubor floreciente cuando siente que su novio sonríe con complicidad. Con la esperanza de apreciar ese momento un poco más, Hibari mantiene su agarre sobre el chico un poco más antes de soltarlo. Quería ver cuál era la 'sorpresa' que el chico de ojos grandes le había prometido el día anterior a su partida. Tsuna, su rubor había desaparecido lentamente hace tiempo, mostró otra sonrisa antes de arrastrarlo más hacia el interior del parque.

Su propia forma de decir 'hola' y 'me alegro de que hayas venido'…

3. Un pastel

Durante la tarde que su amante había pasado lejos, el décimo jefe de la familia Vongola había pasado su tiempo en la cocina. Haciendo lo qué, te podrías preguntar: pues un pastel, por supuesto. Al contrario de lo que la mayoría de la gente pensaba y creía, Hibari Kyoya era goloso y le gustaba especialmente el chocolate. Por lo tanto, fue ese hecho lo que llevó a Tsuna a esclavizarse en un horno caliente con chocolate, harina, huevos, leche, azúcar y glaseado. El pastel se llamaba 'Muerte por chocolate' y, sorprendentemente, era el postre favorito de Kyoya.

A pesar de que el llamasen Dame-Tsuna y todo eso, no solo heredó el aspecto de su madre, sino también sus increíbles habilidades culinarias. Sus habilidades de medición que nunca se mostraron durante las matemáticas siempre aparecían durante el hornear y se las arreglaba para usar la cantidad correcta de ingredientes cada vez. Curiosamente, solo Nana, Kyoya y el propio Tsuna sabían de su habilidad en la cocina mientras el 'Hitman Número Uno' todavía estaba en la oscuridad sobre este lado de su estudiante.

Por lo tanto, Hibari detestaba cuando alguien llamaba dame a su lindo amante; no es como si lo hubieran visto mucho en la cocina, ¿verdad? Odiaba la forma en que sacaban conclusiones prejuiciosas sobre Sawada Tsunayoshi, esos herbívoros no parecían darse cuenta del hecho de que Tsuna estaba muy por encima de ellos en términos de posición. También en su carácter, no tomaba represalias por su intimidación o burlas a pesar de tener el poder de hacerlo; detuvo a Gokudera de atacarlos cuando fue insultado, mientras que ellos mismos se enfadaban por un solo insulto.

Cuando Kyoya se permitió que lo llevaran a un solo árbol en el extremo más alejado, notó que un mantel púrpura ya había sido colocado en el suelo con una sola canasta. Tsuna sacó con cuidado el pastel del interior de la canasta y su verdadero talento se revela a través de un pastel de chocolate impecable que podría hacer que a cualquiera se le hiciese la boca agua. Sin embargo, se sorprendió aún más cuando Tsuna tímidamente cortó un trozo con el tenedor y se lo ofreció.

Su propia forma de decir 'Gracias por quedarte conmigo' y 'De nada'…

4. Un deseo

Cuando terminaron el pastel de su pequeño picnic, notaron que el sol había comenzado a ponerse. Sentados uno al lado del otro, cogidos de la mano, vieron el cielo brillar con colores brillantes de naranja, azul, púrpura y rosa. La vista era espectacular y especialmente mágica cuando la pasaban con la persona que más amaban. Una vez que se puso el solo, el cielo se oscureció y la luna salió, pero el momento mágico aún no había terminado. El sol brillante fue simplemente reemplazado por millones de estrellas brillantes que llenaron el cielo. No solo eso, notó Hibari, sino que había algunas luciérnagas revoloteando por aquí y por allá, haciendo que el lugar pareciera más encantador.

Intentando aprovechar al máximo el día, Hibari empezó a hablar sobre su vida diaria, agregando hechos para que Tsuna supiera lo que otros nunca sabrían. Tsuna también se unió a la conversación mientras hablaban de cosas mundanas, desde la tarea hasta tener a Reborn como su tutor. Fue entonces cuando Tsuna se dio cuenta de lo asombrosamente impresionante que se veía Kyoya cuando su cuerpo y rostro estaban iluminados por la brillante pero sutil luz de la luna. El resplandor a su alrededor lo hacía parecer como si fuera un mero producto de su imaginación, un hermoso espíritu mirándole.

Pero ese fuerte agarre y calidez le recordaron que Kyoya era real y que su amor era real. De repente, Tsuna tiró de su camisa y señaló al cielo. Hibari sintió que realmente estaba bendecido con el ángel en sus brazos. Después de todo, ¿quién más traería tanta suerte como para que se mostrase una estrella fugaz en su cumpleaños? Cerró los ojos como lo hizo su amante de ojos color caramelo y pidió un deseo.

Un deseo a una estrella fugaz seguramente se hacía realidad cuando uno realmente lo creía. No por codicia y orgullo, quien lo desee tendrá una respuesta diez veces mayor…

Y, por último, pero no menos importante, una persona con quien pasar una eternidad.

Abriendo sus ojos gris acero, parpadeó cuando una melodía conocida comenzó a sonar. No sabía de dónde venía, pero estaba seguro de lo que era, la hermosa canción de cuna que su madre cantaba cuando era niño. Hizo que los recuerdos inundasen su mente, sin embargo, salió de su ensueño cuando Tsuna tiró del dobladillo de su camisa.

Mirando la brillante sonrisa que siempre tenía Tsuna; Kyoya recordó que siempre tendría a Tsuna. Fue por Tsuna que cambió, para llenar el vacío, para darle el amor que había perdido de sus padres cuando tenía cinco años. Estaba dispuesto a compartirlo todo; estaba dispuesto a cambiarlo todo, todo por este chico que se había molestado en sonreírle. Aparte de morder a la gente hasta la muerte, por supuesto, eso era algo que nunca podría cambiar.

Además, como si Tsuna acabara de leer sus pensamientos, le dio un beso en la mejilla a Kyoya y asintió. El chico de pelo negro, abrumado por las emociones que el Vongola Décimo podía evocar en él, lo agarró de las manos y lo hizo girar al ritmo de la melodía que aún seguía sonando. Manteniendo sus cuerpos juntos, se movieron y se balancearon al ritmo, bailando un vals a la luz de la luna.

Ambos suspiraron de placer; la noche nunca podría ser más perfecta.

Deseo que Tsunayoshi permanezca conmigo para siempre, porque creo que me volveré loco si me deja un día.

Lo amo con todo mi corazón.

Ahora y por toda la eternidad.

Ni siquiera la muerte nos separará….

Nuestros votos silenciosos que el viento ha presenciado,

Nunca serán olvidados.

Kyoya, habiendo perdido a sus padres a una edad temprana, creció solo y destrozado. Tsuna llamó su atención, su actitud era similar a la de su madre.

Mucho antes de que Tsuna se lo hubiera confesado, ya se había enamorado. Tsuna solo lo hizo más feliz cuando prometió darle el amor que había perdido. Cambió a Kyoya para mejor y fue el 'ángel' de su vida.