Capitulo 4
Yamato sentía que el corazón se le salía del pecho al ver aquel mini clon suyo delante de él, sus ojos eran los mismos y el cabello rubio peinado exactamente como el de el cuando tenia esa edad, Yamato comenzó a reír a carcajadas. Aquel chiquillo lo veía con cara de sorpresa, como si de la nada se hubiese vuelto loco.
—Es una broma ¿Verdad? A ver, Izumi sal y muéstrate, entendí que quieres que vuelva, ya fue mucho de cámaras escondías—Decía Yamato mientras volteaba a todos lados.
—¿Izumi?
—A ver niño, quítate ese maquillaje y esas lentillas—Yamato tomo la mejilla del chiquillo y comenzó a frotarla frenéticamente intentando quitarle el maquillaje.
Pero vio que no podía, era un muy buen maquillaje según él, examino su cabello en busca de la unión de la peluca, pero tampoco la encontró.
—No tengo piojos…si es lo que buscas—Dijo el chiquillo.
—Esto es imposible, es una broma.
—Si lo es, no lo entiendo—El chiquillo cada momento estaba mas incomodo con la actitud de Yamato.
—¿Cuánto te pagaron?
—¿Pagar? Por qué alguien me pagaría por verte, quería verte—Menciono el chico—Me llamo Oshi Barton.
—¿Barton? Ese apellido me suena familiar—Yamato estaba pensando, pero realmente no podía recordarlo—Pero ¿Qué es lo que quieres? ¿Un autógrafo? ¿Dinero? Has estado mandándome mensajes todo este tiempo, y no se como demonios conseguiste mi número.
Yamato parecía algo desesperado, de su bolsillo saco un cigarrillo, y lo encendió, Oshi se hizo un poco hacia atrás por el olor a tabaco.
—Vaya, creo que no dejaste de fumar.
—Ahora si me estas dando miedo chiquillo—Menciono Yamato sin emoción alguna—Conoces mi número, querías conocerme, y sabes que tengo este mal habito. En verdad dime que quieres, y como es que conoces detalles que no están ni publicados en internet.
—Mimi me lo dijo—Aquella simple frase hizo que se estremeciera, no sabía que decir o que hacer.
—¿Cómo la conoces? —Fue lo único que alcanzo a decir Yamato.
—Mimi…era mi madre—Oshi tenía una expresión triste, Yamato por un impulso tiro su cigarrillo—Encontré tu numero en un antiguo diario de mi madre, y quise llamarte…quise conocerte…
—¿Por qué a mí? Mimi y yo teníamos mas de 10 años sin hablar…—Y fue ahí que una importante pregunta vino a su mente…—¿Qué edad tienes?
—Tengo 12 años…
Fue cuando Yamato volvió a reír, casi frenéticamente.
—No me digas…que me querías conocer…porque…soy tu padre—Dijo Yamato entre risas.
—Es lo que creo…
—Crees…—Volvió a reír Yamato—Eso es imposible. Ella y yo nunca estuvimos juntos.
—Pero…
—Ella me odiaba, como podría estar con una chica que me odiaba.
—Pero ella decía en su diario…
—Eres un niño muy precoz, sabes, es malo que estes leyendo cosas que no te pertenecen. Si, Mimi y yo fuimos buenos amigos, pero entre ella y yo jamás paso nada. Así que lo que creas que paso no paso. Mimi se fue vino a vivir aquí, y como tal no se quién eres.
—Mi madre no te odiaba, mi madre te amaba, fuiste su primer amor.
—No, no lo fui—Yamato tomo una postura mas dura con aquel chiquillo—Mimi me odiaba, solo fuimos amigos…ella jamás me amo.
Oshi no entendía por qué decía aquellas palabras, quería llorar realmente. Pero la postura de Yamato no era de alguien que quisiera ceder ante aquello.
—Y si nos hacemos una prueba…nos parecemos demasiado…no es casualidad…
—No—Dijo tajante Yamato—Deja eso…eres igual de insistente que ella.
Pero su conversación fue interrumpida por un tono de llamada, Homero Simpson hablaba diciéndole que tenia una llamada, un tono muy típico para un niño de su edad.
—¿Si?... Ah…estoy en Central Park…no…vine con Martin…si…vinimos por un helado…llego en una hora…sí...si…si papá ya te escuche…no…no llegare tarde…adiós papá…—Oshi colgó el teléfono parecía algo triste.
—Lamento que hayas mentido para poder venir aquí, en verdad lo lamento. Te compro ese helado que dijiste que irías—Yamato sintió algo de pena por el chiquillo.
—No gracias…no tengo hambre.
—Oye…en verdad lamento que las cosas sean así, pero solo éramos amigos…tal vez tu padre…si sea tu padre…
—Pero…
—¿Acaso cada rubio de ojos azules sospechas que sea tu padre? Conocí a Mimi, y si de algo que estoy seguro es que ella no sea desleal.
Oshi no sabia que decir, tal vez Yamato tenia razón, tal vez no tenia que leer aquel diario, pero no se daría por vencido.
—¿Puedo hablar contigo de mamá de vez en cuando? —Yamato no sabía que decir, esa petición era demasiado para él, le dolía, pero no podía negárselo, así que afirmo.
El niño camino solo por el parque, Yamato tenia un presentimiento, algo que no estaba bien, debía de hablar con la única persona que sabía que había pasado con Mimi durante todo ese tiempo.
—Si…—Dijo Takeru con pesadez, eran casi las cuatro de la mañana en Japón, pero a Yamato no le importo.
—Hola, necesito un favor, necesito el teléfono de Michael.
—Yamato, si no puedes dormir, por favor no despiertes a los demás.
—Dormir, si es la una de la tarde—Fue cuando Takeru reaccionó.
—¡Donde demonios estas! —Dijo dando un sentón en la cama.
—En Nueva York donde más.
—Dios, ¿te tomaste tus medicinas, que demonios haces ahí?
—Si almorcé algo y ya me tomé el medicamento que me dieron. ¿Me vas a ayudar?
—Entonces que maldito tornillo se te safo ahora—Takeru estaba algo alterado mientras veía como la rubia a su lado comenzaba a despertar.
—Es una larga historia, te invito a cenar el fin de semana que viene para contarte todo.
—En verdad seis semanas en el psiquiátrico no te ayudaron—Takeru estaba perdiendo la paciencia con su hermano.
Le mando el teléfono de Michael sin antes decirle que no estuviera molestando. Yamato se apresuro a marcarle, pero no contesto a la primera. Le marco un par de veces más y fue cuando contesto.
—Ah si diga?
—Michael, que bueno que te encuentro—Menciono Yamato—Soy Yamato, el exnovio de Mimi… ¿Si me recuerdas?
—Matt…pero…que…como…
—Mi hermano me paso tu número.
—¿Tk? —Michael no parecía que estuviera feliz con su respuesta.
—Estoy en Nueva York, vine a ver a Mimi…
—Es…es para eso…—Dijo un poco aliviado el rubio del otro lado de la línea.
—Si, pero no se donde esta, y no quiero que Satoe o Keisuke se molesten conmigo, por favor, es la única cosa que te voy a pedir en mi vida…llévame con ella…
Hubo un silencio, y después un suspiro profundo.
—Ahorita estoy algo ocupado, pero ven mañana, hay una cafetería cerca de Central Park, te vere a las 11 de la mañana, te mandare la dirección.
—Gracias, muchas gracias—No recibió respuesta, pero era hasta cierto punto normal.
El y Michael no eran muy cercanos, Takeru por otro lado si lo era, junto con Mimi, ahora podría dejarle flores a su eterno amor.
La hora de la cita llego, y Yamato aprovecho para pedir algo de comer, Michael llego con lentes oscuros y un abrigo verde. Tenia el cabello ligeramente mas largo de lo que recordaba, y parecía que no quería ver a Yamato. Pensó que era normal, ya que era muy amigo de Mimi, y después de todo, él era como una especie de demonio para la familia de la chica.
—Buenos días—Dijo Yamato cordialmente—Quieres comer algo?
—No, acabo de comer algo—Menciono Michael.
—Solo vine por respuestas, y vine a dejarle flores, quiero estar con ella una última vez.
—Respuestas? ¿A qué?
—¿Cómo murió? —Michael parecía bastante tenso, y Yamato no sabía por qué —Se que no me puedes ver ni en pintura, eras muy amigo de Mimi, y que después de tantos años soy un demonio para ti, pero en verdad no quiero que estes así, quiero despedirme de ella solamente.
—Lo sé, disculpa, es que es algo…difícil…aun estoy en shock por eso—Michael hizo un silencio—Ella iba caminando, iba para su trabajo muy temprano una mañana cuando alguien ebrio la atropello, no fue algo muy agradable…
—Entiendo…pero…ella esta en un mejor lugar ahora.
Yamato termino de comer, la comida le había sentado algo mal, tenia ganas de devolver el estómago, pero simplemente pensó que eran los nervios. Michael pidió un taxi, indico una dirección, viajaron en silencio, Yamato podía ver la incomodidad del chico, pero aun así no dijo nada. Era la primera vez que visitaba Nueva York, pero realmente no disfrutaba de su viaje.
Llegaron a un cementerio muy grande, dos arcos en la entrada, con grandes torres, parecía sacado de una película de terror, pero a Yamato no le importo. Caminaron por varios minutos, siempre guiado por el silencioso Michael. Entraron a una capilla bastante grande.
—Satoe pidió que su cuerpo fuera cremado, como lo hacen en Japón—Menciono Michael por fin después de un tiempo—Quería que si no podía regresar a Japón al menos hacer su ceremonia como lo hacían donde ella nació.
Caminaron dentro de esa capilla hacia la planta baja, realmente parecía una de esas películas de terror donde ocurre un asesinato sorpresivo. Pero Yamato guardo respeto y no menciono nada. De repente se pararon frente una vitrina con un cristal y un jarrón muy bonito color blanco cubierto con pétalos de cerezo.
—Aquí esta… Satoe viene cada tercer día.
—Estas muy al pendiente de ella.
—Alguien tiene que hacerlo—Menciono Michael. De su bolsillo saco una caja con inciensos—Ten, Keisuke siempre trae un par cuando está aquí.
Yamato tomo un par, los encendió y comenzó a rezar por el alma de Mimi. Al menos lo intento, por que cada vez que intentaba pedir por su alma, siempre recordaba cuando estuvieron juntos.
Le había mentido a aquel chiquillo, ellos si habían salido, y ellos de alguna manera estaban enamorados, al menos sabia que ella estaba enamorada de él, y el se dio cuenta demasiado tarde que estaba enamorado de ella. Comenzó a llorar en silencio, Michael observo eso, observaba el arrepentimiento de Yamato en cada una de sus lágrimas, que no pudo evitar acercarse y abrazarlo mientras el continuaba llorando sumergido en sus recuerdos.
Mis estrellitas aqui traigo el capitulo 4 de este fanfic algo enredado, ¿Ustedes que creen que paso ? Déjenme sus teorías, yo las estare leyendo. Espero que te sirva de inspiración para tu siguiente fic.
