Autor Original: rexlover180
ID: 2962133
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22. Aventuras en la comida
Arthur caminó por los pasillos del castillo, todavía sosteniendo la mano de Alfred, con Francis y Yao tras él. El agarre de Alfred se había aflojado ligeramente, lo que significaba que Arthur podía sentir su mano otra vez. Acababan de llegar al comedor.
"¿Te has calmado un poco, amor?" le preguntó Arthur a Alfred tranquilamente.
"Si" Alfred asintió ligeramente, su sonrisa habitual volviendo a su rostro lentamente "Lo siento por asustarme"
"Lo entiendo, está bien" Arthur se rio.
"Me sorprende que hayas sido capaz de estar calmado" se rio Alred, todavía por lo bajo para que la gente tras ellos no pudiesen escuchar lo que decían "Creo que eso es lo que me ha estado ayudando, para ser sincero"
"Es lo menos que puedo hacer por todo lo que has hecho por mí" le aseguró Arthur.
"Si los dos pájaros amorosos han terminado el coqueteo" dijo Francis, poniéndose al frente "estamos en l comedor"
Fue entonces cuando Arthur se dio cuenta por primera vez que estaba realmente en las puertas. Francis caminó frente a ellos, ante las puertas.
"Tendréis que dejar de daros la mano, aru" declaró Yao "si queréis dar una buena impresión"
"Cierto" Alfred suspiró, a regañadientes. Le dio un último apretón a la mano de Arthur antes de soltarlo. Arthur sintió que las mariposas en su estómago regresaban casi de inmediato.
Francis asintió con la cabeza al grupo, observando que se viesen bien, y rápidamente abrió las puertas del comedor. Había varios nobles en pie alrededor, sorbiendo vino o champán, y todos se giraron a mirar a la realeza entrando a la habitación. Esta vez, sin embargo, Francis no era el único con su traje naranja. Había unos pocos nobles de Diamantes por los alrededores, visto que eran aliados de Espadas. Todos estaban tranquilos, mirándoles, y Arthur deseó en silencio la mano de Alfred de nuevo.
"Bonjour" dijo Francis felizmente, obviamente acostumbrado a la atención y el estrés. Todos volvieron a sus charlas y lentamente ocuparon sus asientos. El trio de reales caminaron hacia la cabecera de la mesa, Arthur a la derecha y Yao a la izquierda.
No pasó mucho tiempo para que la comida fuese colocada frente a ellos. Arthur apenas prestó atención, incluso mientras comía. Estaba demasiado nervioso como para darle una mala impresión a todos los nobles. Todavía podía ver a Alfred mirando los cubiertos e intentando averiguar cuál usar. Gradualmente eligió uno y empezó a comer, muy cuidadosamente. Arthur se rio se sí mismo y negó con la cabeza ligeramente. Ella estaba de pie en la mesa entre él y Yao. Estaba mirando hacia la comida mientras Arthur comía, lo cual tenía que admitir, lo llevaba al límite.
"Te has dado cuenta de que podemos hablar, ¿verdad, Alfred?" habló finalmente Arthur. La multitud que los rodeaba apenas lo notó.
"Sólo quería asegurarme" murmuró Alfred, comiendo la comida con su tenedor. El correcto, añadiría Arthur.
"Me parece que no te gusta la comida, aru" Yao alzó una ceja.
"Sabe rara" murmuró Alfred y Arthur se rio, tomando otro bocado de la comida. Todavía no estaba prestando realmente atención o saboreándola.
"Se supone que esto sería la parte fácil" le recordó Arthur "Puedes dejar de estar estresado"
"Si, bueno, esta corona empieza a sentirse pesada" suspiró Alfred. Vinieron algunos sirvientes, cogieron el aperitivo y lo reemplazaron por un nuevo plato, seguramente el principal "Y puedo ver a Mattie sirviendo a estos bastardos ingratos en el otro extremo de la mesa…"
"Relájate" Arthur le dio una palmada en la mano "Le ofrecí a Mathew un lugar con nosotros, pero dijo que quería trabajar"
"Y al menos no tiene que trabajar en la boda…" Alfred suspiró y cogió el siguiente tenedor y cuchillo que tenía que usar. Tomó un poco de la comida y, al parecer, decidió que le gustaba porque empezó a comer más.
Curioso, Arthur cortó su propia porción de comida, finalmente prestándole atención, y comió. Sabía increíble y tenía el distintivo sabor de la carne. Era marrón, con una forma ligeramente extraña. El interior era muy rojo, sin embargo.
"¡Dios, esto es asombroso!" Alfred se emocionó y empezó a comer más rápido, todavía obviamente consciente de la gente que le miraba fijamente "¿Qué es?"
"Creo que se llama filete, aru" murmuró Yao, comiendo él también con rapidez.
"¿Filete?" Ella ladeó la cabeza, mirando la porción de carne. Casi la tocó pero Arthur le apartó la mano "Rancio" le sacó la lengua a Arthur y rodó los ojos rápidamente.
"Entonces, ¿crees que será a media noche el momento en que hayamos terminado con la boda?" preguntó Alfred, entre bocados del filete.
"Puede" Arthur se encogió de hombros "¿Por qué eso importa?"
"Mi plan" Alfred le guiñó un ojo, con un poco de su anterior confianza de vuelta ahora.
"Oh, Dios, ¿eso?" Arthur suspiró, inclinándose ligeramente en su silla. Su atención se vio alejada, sin embargo, cuando vio un destello de pelo blanco por el rabillo del ojo. Inmediatamente se giró, enderezándose. Pero no vio a quién pensaba. No vio a nadie. Arthur soltó un gruñido. Había pasado tiempo desde que había visto a ese Joker. Con una advertencia como esa, Arthur estaba seguro de que volvería para hablar. O quizás a hablar de lo que ocurriría con Alfred. Pero los Jokers tendían a ir por su cuenta…
"¿Qué pasa?" preguntó Alfred.
"Nada" Arthur se giró hacia su plato casi vacío "Creí ver a alguien"
"Una hada, sin duda" una mujer cercana a ellos se rio con una risa aguda y varios de los otros nobles se unieron a ella. Francis parecía decepcionado al otro lado de la larga mesa.
"Maldita mocosa" se molestó Ella y miró a Arthur, como si quisiese permiso para hacer algo. Arthur sabía exactamente el qué, también, así que rápidamente asintió "Genial" Ella sonrió maliciosamente y voló hacia la mujer.
"No la escuches" dijo Alfred entre dientes.
"¿Y por qué me importaría lo que haya dicho?" sonrió Arthur, apoyando su brazo en la mesa y su cabeza en la mano.
Alfred miró hacia la mujer y murmuró la palabra "Ella" a Arthur con una mirada interrogante en el rostro. Arthur asintió rápidamente.
La charla sin sentido continuó durante un tiempo y luego los filetes fueron reemplazados por una ligera sopa verde.
"Entonces… ¿por qué nos dan sopa?" preguntó Alfred, jugando con la sopa con su cuchara.
"Está destinado a ir entre los platos principales, aru" declaró Yao.
"Una especie de descanso" Arthur se encogió de hombros y tomó un sorbo de la sopa. No era exactamente buena pero era algo bueno para lo que estaba a punto de suceder…
Justo cuando Arthur cogía otra cucharada de sopa, se produjo un ruido fuerte junto a él y la mujer de antes gritó, levantándose rápidamente. Su vestido morado estaba cubierto de sopa verde. Ella empezó a silbar, volviendo tranquilamente a donde Arthur y los demás
Inmediatamente, la mirada de la mujer fue a parar a Arthur, con una mirada penetrante "¡Esto ha sido cosa tuya!"
"¿Cómo?" Arthur ladeó la cabeza "Me encantaría saber cómo podría hacer algo así"
"Esa… ¡Esa sucia magia que te condenó al asilo, loco!" escupió y toda la atención se centró en los dos.
"Pero, no lo entiendo" respondió Arthur con calma "Si estaba loco, entonces la magia no existiría, ¿verdad? No sabía que creías en la magia también"
"Tú…" la mujer se enfureció.
"Ni siquiera me acerqué a ti" dijo Arthur con inocencia "Solo estaba hablando con mi Rey. Si tienes algún problema, a pesar de todo…"
"No" bufó la mujer y giró sobre sus talones, yendo hacia la puerta.
"Lo siento" un hombre que estaba sentado a su lado, seguramente su marido, se puso en pie e hizo una reverencia antes de correr tras la mujer.
Mientras la puerta se cerraba tras ellos, Alfred soltó una carcajada, pareciendo estallar en su asiento. Francis se unió a él y, pronto, toda la sala estaba riéndose con ellos.
"Me siento un poco mal por el pobre hombre" Arthur se rio "Tendrá que tratar con ella…"
"Nunca te he visto ser tan impresionante" se rio Alfred. Ella voló hacia su hombro y se apoyó en su mejilla.
Incluso Yao estaba riéndose ligeramente "La perra se lo merecía, aru"
En el caso, la sopa fue recogida y reemplazada por otro plato principal, algún tipo de pasta. Alfred rápidamente se puso con ella, pero Arthur se encontraba ya bastante lleno, así que simplemente la probó. Después de todo, todavía quedaba el postre por comer. Todos habían reanudado sus conversaciones ahora, así que los Reales fueron dejados con sus propios asuntos.
"Entonces, ¿qué hizo Ella, exactamente?" preguntó Alfred.
"Empujó el cuenco" Arthur se encogió de hombros.
"¿Ella, aru?" preguntó Yao.
"Su hada" dijo Alfred mientras hacia un gesto con la mano "Así que… ¿le hiciste hacerlo?"
"Quiso hacerlo" suspiró Arthur "Además, lo merecía"
"¿Hada, aru?" preguntó Yao.
"Sabes por lo que me mandaron al asilo, ¿verdad?" preguntó Arthur "Hadas y magia, ¿ese tipo de cosas? Bien, Alfred fue capaz de ver un poco de todo eso antes de salvarme la vida"
"Te dije que las Reinas tenían una relación con la magia" Alfred suspiró.
"Sólo quédate en silencio" Arthur enderezó al corona en su cabeza "Ya he estado en el asilo una vez, no estoy muy interesado en volver, para ser honesto"
"Shì" Yao asintió, todavía mirándoles con extrañeza.
No pasó mucho tiempo para que la pasta desapareciese y fuese reemplazado con un pastel blanco.
"Naturalmente" Arthur dejó escapar un profundo suspiro y cogió el tenedor para probar, obviamente, el pastel de vainilla.
"Así que, ¿este es técnicamente nuestro pastel de bodas?" preguntó Alfred, dándole un gran bocado. Cuando Arthur lo probó, tuvo que admitir que sabía bastante delicioso. Le hizo falta todo su autocontrol el no metérselo en la boca prácticamente como Alfred estaba haciendo.
"Y de coronación, aru" Recordó Yao amablemente.
"¿Estás tan emocionado por la boda como lo estoy yo, Artie?" Alfred sonrió y Arthur casi se atragantó con su pastel. Casi se había permitido olvidar la boda "¡Tomaré eso como un sí, hermano!"
"Estoy empezando a extrañar al tímido y nervioso Alfred" comentó Arthur después de tragar.
"Hey," se quejó Alfred e intentó hacer un puchero, pero eso terminó con su corona cayendo por su cara. Tuvo que cogerla antes de que aterrizara en su plato. Rápidamente se la volvió a colocar antes de que alguien se diese cuenta de lo que había sucedido y se rio ligeramente "Puedo decir que extraño también al pobre e impotente Artie"
"No puedo decir que sepa quién es ese" declaró Arthur "Porque mi nombre es Arthur"
"Lo que sea" suspiró Alfred con un gesto de su mano "Misma diferencia, si me lo preguntas"
"Nunca he sido fan de los apodos" Arthur negó con la cabeza.
"Si, puedo verlo, sieso" Alfred dio otro bocado al pastel, sonriendo ligeramente.
"Hey, ese es mi apodo" se quejó Ella y Arthur solo se rio. Estaba rodeado de niños hiperactivos…
"¿Cuándo acabará está cena, de todos modos?" preguntó Alfred, girándose hacia las ventanas tras él. El cielo seguía siendo naranja, pero lentamente se volvía azul con la noche.
"Pronto" dijo Arthur. Tomó el último pedazo de su pastel y bajó el tenedor "Este era el postres, después de todo"
"Creo que tienes razón" suspiró Alfred "Sólo estoy intentando asegurarme de que mi plan se realice a tiempo…"
"Estoy bastante aterrado de a dónde me llevará este plan tuyo" Arthur negó con la cabeza.
"D'accord!" Francis se puso en pie con entusiasmo y Arthur rodó los ojos. Aquí vamos… "Ahora que todos se han llenado, ¿deberías proceder con la boda?"
Arthur se puso lentamente en pie con todos los demás. Tragando silenciosamente.
