Autor Original: otakuphiar
ID: 5716813
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Se sentaron en una playa soleada, la arena cubriendo sus pies del ardiente sol. La brisa fresca ondulaba sus cabellos con suavidad y las olas chocaban con calma. Absorbieron todo, la atmosfera, el olor, el escenario. Sus manos entrelazadas, dedos llenos de arena entrelazados. Para ellos, eran los únicos vivos en ese momento.
Entonces uno decidió hablar para romper el silencio, pero estaba bien, su voz era hermosa y tenía un tono tranquilo.
"Han pasado doscientos años, ¿eh?" reflexionó, sonriendo suavemente mientras probaba la sal marina en su lengua.
"Sí" suspiró el otro, contento.
El mayor se acercó más al más joven, y el más joven al mayor. Acurrucados, escucharon en silencio las olas del océano.
"¿Qué tal un baño?" sugirió el americano.
"No veo por qué no" se sonrieron el uno al otro, y aun sosteniendo firmemente la mano del otro, corrieron rápidamente hacia las cálidas aguas, mojando sus pantalones enrollados mientras lo hacían.
Se salpicaron juguetonamente el uno al otro, antes de detenerse y correr a los brazos del otro.
"Esa promesa se ha mantenido bien, ¿eh?" se había mantenido bien, se miraron las manos, ambas con anillos de oro con grabados de sus iniciales.
Se sonrieron el uno al otro antes de abrazarse y mirar hacia la puesta de sol.
Tras ellos, el mundo no había cambiado mucho. Los coches voladores eran de esperarse, por supuesto, nunca parecían ser seguros. ¿Los edificios de cromo? Demasiado llamativo. ¿Robots? Los tenían hace doscientos años. El mundo quizás no hubiese cambiado mucho en esos doscientos años, pero su amor solo creció.
