Autor Original: Masterdono
ID: 3707868
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Tsuna y los otros se vieron obligados a permanecer dentro del aula nada menos que por Reborn, ya que él se iba a hacer otra cosa…
Tsuna suspiró en su asiento, mientras pensaba en cómo empezó todo, en primer lugar…
Hace solo una semana, era su cumpleaños… el día en que Hibari Kyoya le había pedido sin rodeos que fuera a la sala de recepción… estaba muy nervioso ese día…
Mirando a la alondra a su izquierda, frunció el ceño mientras veía al prefecto acariciando a Hibird, el cual cargaba un almuerzo grande en su pico, el cómo este pájaro podía arreglárselas para levar algo tan enorme con su pequeño cuerpo estaba más allá de su imaginación… y luego miró hacia el frente, a Gokudera, que aún estaba inconsciente…
Estaba MUY nervioso ese día…
Allí estaba pensando y completamente en su propio y pequeño mundo, sin saber que el prefecto lo llamaba…
"Herbívoro" Hibari frunció levemente el ceño mientras miraba a su herbívoro con leve confusión.
Sus ojos miraron intensamente al pequeño castaño, y luego se inclinaron un poco hacia la cara del chico antes de llevar su mano derecha para pellizcar la mejilla del chico… y como era de esperar, el chico gritó de dolor, poniendo su atención en el prefecto con los ojos muy abiertos, confundido.
Hibari sonrió, antes de girarse hacia el almuerzo en su escritorio, desatando el nudo morado y seguidamente revelando un almuerzo doble.
Tsuna miró con curiosidad al prefecto mientras el susodicho alzaba las manos para levantar otro almuerzo y luego colocarla suavemente en su mesa.
"Come, herbívoro" ordenó mientras cogía su propia porción y comenzaba a comer.
Tsuna parpadeó ante la caja antes de sonreír con sinceridad.
Ahora que lo pensaba… en ese entonces, hace una semana, no sabía que el gran Hibari Kyoya podía ser una persona tan amable…
Todo el tiempo de paz y tranquilidad fue interrumpido cuando un grito conocido resonó fuera del pasillo.
"¡ESTO ES EXTREMADAMENTE EXTREMO! ¿DÓNDE PODRÍAN ESTAR SAWADA Y LOS DEMÁS? ¡SE SUPONÍA QUE NOS VERÍAMOS EXTREMADAMENTE EN LA AZOTEA!"
Luego, la puerta se abrió, con gran fuerza, Tsuna dudó ante el perturbador sonido de la puerta al chirriar ruidosamente al abrirse.
Gokudera se despertó gritando por el repentino ruido, y al lado de Tsuna se sentó Chrome, quien estaba empapada de sudor, agarrando su tridente… acababa de cambiar con Mukuro-sama y estaba un poco nerviosa por la mirada que Hibari le estaba dedicando.
"¡QUÉ NARICES CABEZA DE CESPED!" Gokudera fulminó con la mirada al otro chico.
Ignorando el comentario del bombardero, el chico se giró hacia Tsuna.
"¡SAWADA! ¡¿POR QUÉ NO ESTÁS EN LA AZOTEA AL EXTREMO?!" Tsuna se estremeció ante la pregunta… y estaba a punto de responder cuando llegó Yamamoto, y miró al aula confundido, en sus manos sostenía una caja de sushi de su padre, quien se había pasado por la puerta de Namimori puesto que lo había olvidado en casa…
"Senpai, Tsuna, ¿qué está pasando?" preguntó el fanático del béisbol, mientras se abría paso para pasar a Ryohei.
"N-Nos olvidamos de decirle a O-Onii-san que nos quedaríamos aquí…" murmuró Tsuna.
Ryohei sonrió entonces.
"¡Por qué no lo dijiste al extremo!" dijo, su voz un poco más baja para alivio a Tsuna…
Hibari, sorprendentemente, ignoró el grito del ruidoso mientras comía su almuerzo como si nada estuviera pasando, y luego se detuvo por un momento para registrar lo que estaba sucediendo…
Bajando el almuerzo, dirigió su mirada al grupo…
Ryohei y Yamamoto se dirigieron hacia el escritorio de su herbívoro; todos compartiendo ese pequeño escritorio… mientras Gokudera comenzaba a afirmar que cuando regresara, sería mejor que hubiera un sitio para la mano derecha del Jyudaime en el escritorio, cuando se fue a buscar comida a la cafetería.
Chrome negó con la cabeza cuando su herbívoro le ofreció comida…
Hibari entrecerró los ojos… ¿desde cuándos se había acostumbrado a las multitudes…? Pensó….
Estaba a punto de levantarse para morderlos a todos hasta la muerte cuando escuchó a su herbívoro reírse de una ridícula broma que al parecer dijo el beisbolista…
Unos segundos después… dejó caer las tonfas a su lado…
Usando su cansancio como una excusa para perdonar a los herbívoros por hoy, NO estaba haciendo feliz a su herbívoro ni por una razón como esa… simplemente se sentía… cansado.
Momentos después, un tipo del comité disciplinario irrumpió en el aula A diciendo que había algún disturbio en la puerta.
Kusakabe no quería molestar a su presidente, pero esto realmente era una molestia.
Hibari miró a ambos miembros antes de suspirar.
"Volveré…" miró a los amigos del herbívoro… y luego entrecerró los ojos especialmente hacia Chrome…
Y luego, volviéndose hacia el castaño, le miró con más suavidad.
"¡O-Oh, estaremos esperando!" exclamó Tsuna.
Hubo unos momentos de silencio en los que la alondra agarró la mejilla del castaño.
"¿Eh…?" Tsuna miró al prefecto, confundido.
"Estaré fuera un tiempo… no tienes que esperar…" y luego el prefecto tiró de él, uniendo sus labios con los del castaño.
Kusakabe rápidamente giró la cabeza, sonrojándose.
La mirada invaluable de los demás lo hizo reír un poco.
Yamamoto dejó caer el sushi en la punta de sus palillos, jadeando, mientras que los ojos de Gokudera se abrieron de par en par y estaba a punto de levantarse para decir algo grosero cuando Ryohei lo agarró por la muñeca con una amplia sonrisa.
"Una pareja tan extrema, no lo estropees, cabeza de pulpo" dijo el boxeador.
"¡Cómo me has llamado, cabeza de césped!" entonces Gokudera estaba sosteniendo su dinamita, intentando como podía el apartar su mirada de su Jyudaime… dolía tanto…
"¡HIIIIII!" Tsuna empujó a la alondra a unos metros de él.
Pero en lugar de estar enfadado… el prefecto solo sonrió.
"Pero volveré…" y luego se fue, seguido por un ruborizado Kusakabe y otro miembro del comité que tenía la boca abierta e incapaz de moverse, por lo que Kusakabe tuvo que arrastrarlo fuera de la habitación.
¡AHH! ¿Por qué Hibari-sa – Kyoya – Ahhhhhh! Y enfrente de –
Entonces Tsuna se volvió hacia su amigo quien lo miró con su propia expresión.
"Entonces, ¿Hibari-san y tú realmente van a salir?" dijo Yamamoto sin comprender, dándose la vuelta… su expresión neutral.
"¡Felicidades!" entonces el experto del béisbol se giró hacia el con una sonrisa vacilante, antes de agarrar inmediatamente el sushi y llevárselo entero a la boca.
Gokudera apretó los puños a sus lados, dándole una débil sonrisa a su Jyudaime.
"Deberíamos terminar de comer, Jyudaime, es casi la hora de las clases, Reborn-san se enfadará"
"¡AL EXTREMO SAWADA! ¡AUNQUE ME DUELE DE VER, ESTOY FELIZ POR TI AL EXTREMO!" Ryohei alzo su puño al aire, ganándose una mirada confusa de todos.
El boxeador seguidamente se sentó otra vez, comiendo felizmente el almuerzo que su hermana pequeña, Kyoko, preparo especialmente para él.
"¿De qué estás hablando, cabeza de césped?" cuestionó Gokudera frunciendo el ceño.
"¿Mm?" Ryohei alzó la mirada
"¡No te hagas el tonto! ¿Por qué te dolería ver al Jyudaime con el bast-"
"Porque estoy extremadamente enamorado de Sawada, cabeza de pulpo…" interrumpió Ryohei la frase del bombardero.
Tsuna, en la parte de atrás, les miraba fijamente, el viento salido de la nada movía su pelo hacia un lado cómicamente.
"¡¿QUÉ?!" Gokudera y alguna otra voz exclamaron.
Era Mukuro, quien estaba de vuelta, golpeando con sus manos el escritorio.
"¿Desde cuándo, sempai?" el almuerzo olvidado de Yamamoto, apenas tocado cuando volvió su atención a la situación.
Ryohei se puso de pie, sonrojándose furiosamente.
"¡DESDE ESE PARTIDO DE VOLEIBOL CUANDO SAWADA SE SACRIFICÓ SUS PARTES EXTREMAS PARA GANAR!"
Hubo un incómodo silencio.
Tsuna sintió ganas de tumbarse.
Y cuando sonó el timbre… todavía seguía el silencio.
"¡MUKURO-SAMA!" Ken caminó ansiosamente por la puerta abierta de par en par hacia la clase de su Mukuro-sama.
Chikusa lo seguía sin emociones, como siempre.
"Mukuro-sama…" saludó asintiendo con la cabeza al de pelo piña.
"¡Mukuro-sama! ¡Siento que lleguemos tarde byon! ¡Esos estúpidos idiotas del comité disciplinario se interpusieron en nuestro camino! ¡No querían dejarnos entrar sin registrarnos primero!" explicó Ken, mientras Chikusa asentía.
"E-Entonces, ¿erais vosotros los que estaban molestando en la puerta?" preguntó Tsuna.
"Tsk… ¿qué te importa byon?" Ken frunció el ceño al castaño que sudaba.
"Fuimos nosotros…" respondió Chikusa en su lugar.
"¡KAKIPI!"
"¿Qué…?"
"¡No vayas respondiéndole a ese debilucho byon!" Ken señaló con grosería al castaño, que ahora estaba asustado por atención maleducada que estaba recibiendo.
"E-Entonces, ¿dónde está H-Hibari-sa – Kyoya?" Tsuna ignoró al rubio, volviéndose hacia Chikusa.
"No lo sabemos…" Chikusa se encogió de hombros.
Y así, después de unos minutos, la clase comenzó una vez más, Reborn apareció con un montón de armas de Giannini, y para el temor de Tsuna, el diabólico bebé los usaría como sujetos de prueba solo por su propias y enfermas razones… Ken y Chikusa fueron enviado a registrarse para ser completamente estudiantes de Namimori para poder quedarse con su Mukuro-sama… Ryohei dejó el salón de clases justo después de las histéricas pruebas de las armas por lo que llegó tarde a su propia clase en el aula de al lado…
Yamamoto miró fijamente la ventana sin comprender, confundiendo a Tsuna.
Gokudera estaba frunciendo el ceño en su escritorio… en silencio.
¿Pero dónde estaba Kyoya…?
"¿Por qué la cara tan larga, Tsunayoshi?" preguntó Mukuro desde su izquierda, una sonrisa en sus labios.
"¡N-Nada!" respondió el castaño.
Y así, después de la clase, cuando sonó la campana, Reborn desapareció de nuevo…
Mukuro se despidió justo cuando Chrome se hizo cargo del cuerpo nuevamente, y Ken y Chikusa se la llevaron a su 'hogar'.
Gokudera entonces sacó a su Jyudaime del aula, Yamamoto detrás de ellos.
"¡C-Chicos, adelantaos, y-yo iré a buscar a Reborn!" entonces Tsuna giró sobre sus talones, pasando corriendo junto a Gokudera y Yamamoto tras él.
Ambos fruncieron el ceño mientras veían al castaño desaparecer por el pasillo.
Se hizo el silencio entre los dos…
"¿Te gusta Tsuna?" soltó Yamamoto de repente.
Gokudera miró al suelo.
"No es de tu incumbencia…"
"Amo a Tsuna…"
Gokudera detuvo sus pasos, volviéndose lentamente hacia el idiota del béisbol.
¿Qué?
Tsuna no quería mentirles a Gokudera y Yamamoto, pero estaba realmente preocupado por Hibari-san… dijo que iba a volver… y no lo hizo.
Ahora estaba en la puerta del comité disciplinario.
Suspirando, cogió el pomo de la puerta, girándolo lentamente, abriendo la puerta…
Era gracioso que si esto fuera hace una semana… no tendría ningún valor para abrir esta puerta… y ahora sentía que era algo natural que hacer…
"¿Kyoya?" la habitación estaba vacía…
No había nadie… ¿Dónde estaba Kyoya?
Se dirigió hacia el sofá, solo mirándolo… y luego se giró para mirar el escritorio de la alondra, donde había algunos papeles.
Caminando hacia él, trazó el escritorio de madera.
Mirar los papeles le hizo preguntarse cómo el prefecto podía encargarse de todo…
Entonces algo le llamó la atención…
Era esa misma grulla de origami…
Jura que le resulta conocida de algún lado… pero ¿dónde?
Justo cuando estaba a punto de tocarla –
"Herbívoro…" era la alondra, parada en la puerta de entrada, con una mirada levemente confundida.
