Autor Original: rexlover180
ID: 2962133
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Viejo amigo
Alfred estuvo más o menos curado de la enfermedad en un día. Un día lleno de conversaciones incómodas y Arthur haciendo preguntas sobre por qué Alfred lo estaba buscando. Pero, finalmente, Arthur tuvo que dejarlo volver con su tripulación, que estaba cada vez más preocupada. Arthur le dijo a Alfred dónde encontrar esa flor y torpemente le indicó que la llenara de agua dulce, por si acaso alguien más se enfermaba.
"Pero, ahora, Arthur estaba aburrido. Pasaba todo el tiempo, con toda honestidad. Se aburría terriblemente y optaba por dormir o caminar hasta el punto más alto de la isla para mirar el mar. Y, como se estaba cansando de dormir, empezó a caminar. Se tomó su tiempo, sin molestarse en usar los árboles, y el único sonido a su alrededor eran sus pues descalzos pisando la hierba tropical.
Gradualmente, llegó a la colina y trepó fácilmente al gran árbol en la cima. Su cabeza asomó sobre todos los otros árboles mientras miraba con calma al océano. Realmente nunca le gustó, con toda honestidad. Claro, mantenía a la gente alejada, pero también lo retenía aquí. Sería interesante ver qué había en esas otras pequeñas islas que apenas podía ver incluso desde aquí.
Suspiró y se dio la vuelta, para ver el océano abierto al otro lado, pero se congeló cuando vio lo que había ahí fuera. Era un barco. No la nave de Alfred, que estaba al otro lado. Y que no tenía una bandera negra con una clavera y huesos cruzados. Arthur se quedó allí un rato, mirando el barco. Era obvio que estaba a punto de atracar, seguramente con curiosidad por saber qué estaba haciendo allí otro barco, en 'mitad de la nada'.
Pensando rápidamente, Arthur desapareció entre los árboles, saltando rápidamente entre ellos para intentar encontrar a Alfred y su tripulación. Tenía que decírselo. No sabía por qué, pero sabía que ese barco era una mala noticia. Eso provocó algo en su interior que lo puso enormemente nervioso. Esto no estaría bien.
No le llevó mucho tiempo encontrarles, eran muy ruidosos, después de todo. Rápidamente saltó de un árbol y se puso frente a su grupo, que acababa de ir hacia él. Pero todos se detuvieron cuando lo vieron.
"Alfred" dijo Arthur, mirando directamente a Alfred.
"¡Apartaos!" gritó alguien y Arthur se percató de que todos tenían objetos afilados, puntiagudos (y muy brillantes) apuntando hacia él. Arthur puso los ojos en blanco y levantó las manos vacías, fulminándoles con la mirada.
"¿Qué es?" preguntó Alfred, haciendo señas a sus hombres para que dejasen las armas.
Arthur no tenía idea de lo que acababa de decir, pero sonaba como una pregunta, seguramente preguntando por qué estaba allí.
"Barco" dijo Arthur y la gente tras Alfred comenzó a charlar.
"¿Mío?" preguntó Alfred, poniendo una mano en su pecho.
Arthur negó con la cabeza. Luchó por encontrar la palabra correcta, pero la primera que el viniese a la mente tendría que ser suficiente "Barco malo"
"¿Cómo puedes saberlo?" preguntó Alfred, Arthur negó con la cabeza. No podía entenderlo "¿Qué lo hace malo?"
Arthur intentó pensar en que cojones podía decir para ayudar a que se entendiera.
"Bandera… negra" Arthur entrecerró los ojos ligeramente por la concentración. Sin embargo, no pudo pensar en la siguiente palabra. Así que se conformó con apuntar a su cabeza, presionando en el cráneo.
"¿Calavera?" preguntó Alfred y Arthur asintió. Finalmente, la tripulación se quedó en silencio.
"Calavera" repitió Arthur.
"¿Huesos cruzados?" Alfred se cruzó de brazos. Arthur asintió de nuevo "Oh, mierda" maldijo Alfred y luego todo el grupo comenzó a correr de regreso a la playa. O… en esa dirección en general. Arthur suspiró, habían estado en esta isla durante suficiente tiempo y aún no sabían cómo manejarse en ella.
Arthur rápidamente saltó de nuevo a los árboles y rápidamente regresó a su pequeño pueblo. Descubrió que siempre se movía más rápido en los árboles que si intentaba correr.
Rápidamente llegó allí e interrumpió lo que parecía una conversación entre tres de ellos, que estaban sentados junto al fuego. Los otros cuatro parecían estar volviendo de cazar, ya que todos llevaban una pierna de un cerdo muerto.
"Se acerca un barco malo" informó Arthur. Le llevó un tiempo y las miradas perplejas de los miembros de la tribu para que se diera cuenta de que solo hablaba en inglés "¿Qué?" se miró a sí mismo, como si fuera una especie de enfermedad
"¿Qué dijiste, jefe?" preguntó Jonathan, que estaba junto al fuego.
"Se acerca un barco malo" dijo Arthur "No sé qué tan malo es, pero puedo notarlo"
"¿Qué hacemos?"
"¿Los trajeron los intrusos?"
"Alfred no los trajo" Arthur entrecerró los ojos "Ya se lo he dicho y se están preparando. Nosotros también deberíamos"
"¿Prepararse para qué?"
"Batalla" declaró Arthur. No sabía que estaba en inglés, y al parecer tampoco los miembros de la tribu, porque todos se lanzaron en busca de sus mejores lanzas y pronto se dirigieron hacia la playa donde Arthur asumió que Alfred y su tripulación se dirigían.
Alfred se movió incómodo, mirando desde la playa mientras el barco pirata se acercaba a su barco. No había nada que pudiera hacer. Si decidían hundir su barco, solo tendría que sentarse y mirar mientras él también se quedaba atrapado aquí con solo un hacha.
"¿Qué hacemos, señor?"
"No lo sé" Alfred se mordió el labio. El barco estaba allí, justo al lado de ellos, seguramente con más de la mitad de su tripulación todavía en él "Solo podemos sentarnos y mirar…"
"Pero tiene que haber algo que podamos hacer"
"¿Puedes nadar tan lejos lo suficientemente rápido para detenerlos?" preguntó Alfred "Porque el bote largo no llegará a tiempo y-" fue interrumpido por un estruendo e inmediatamente volvió su atención a su barco. Ya podía ver a los miembros de su tripulación saltando e intentando nadar hacia la orilla cuando vio la madera astillada esparcirse por el agua clara. Hubo otra explosión y Alfred hizo una mueca. Obviamente lo estaban haciendo lentamente, sabiendo que estaban aquí.
Seguramente pasaron veinte minutos antes de que viera su barco hundirse, y luego todos vieron como los piratas soltaban una barca y algunos de ellos se metían dentro. Incluyendo, por lo que pudo ver Alfred por el largo abrigo rojo, a su capitán.
"Vienen a saludarnos" dijo Alfred, sacando la pistola que tenía metida en la parte de atrás de los pantalones "Asegurémonos de que estamos listos, ¿entendido?"
"Señor" dijo alguien "D-Dese la vuelta" Alfred obedeció rápidamente y vio que Arthur estaba de pie, con algunos de los otros 'salvajes' a su alrededor, en las afueras de la jungla. Todos iban armados con lanzas. Arthur miró hacia lo lejos, al océano y luego de nuevo a Alfred.
"Ayuda" dijo, pero sonó un poco como una pregunta. Alfred sonrió y asintió. Le vendría bien un poco de ayuda y podría hacerle bien a Arthur luchar contra piratas.
"Gracias" Alfred sonrió y miró a los piratas que se estaban acercando. Cuando se volvió para mirar a Arthur, él y su tripulación ya habían vuelto a desaparecer, en la jungla.
"Ese inglés suyo es tan asombroso" resopló uno de los miembros de la tripulación de Alfred.
"Diez años" suspiró Alfred, repitiéndolo seguramente por milésima vez. Se volvió hacia el océano y observó cómo su bote se dirigía directamente hacia ellos "Está bien, entonces debemos asegurarnos de que Arthur y su tripulación no necesiten interferir hasta el último minuto. Si esos piratas lo ven y lo reconocen, entonces tendremos un montón de problemas"
"Entonces, ¿los protegemos con nuestras vidas para que se queden atrapados aquí más tiempo?" preguntó alguien.
"No estoy muy seguro de que Arthur comprenda la situación en este momento" suspiró Alfred. Los piratas estaban muy cerca ahora "Si hace un movimiento en falso, será un prisionero y entonces será más difícil para él adaptarse a la normalidad"
"¡Hola!" dijo una voz alegre y la atención de Alfred se dirigió hacia el bote. Casi sintió ganas de darse por vencido en ese mismo momento. Era Carriedo, seguramente el pirata más famoso de los siete mares. Podía saberlo por todos los carteles de se busca que había en casi todas las ciudades en las que había estado. Pelo castaño desgreñado, temibles ojos verdes, increíblemente bronceado por estar en el océano día tras día. Y español. Alfred nunca lo había visto en persona, pero había escuchado múltiples descripciones de él antes.
"Hundiste mi barco" suspiró Alfred cuando su bote llegó a la orilla y la tripulación de seguramente diez piratas bajó.
"Debería estar feliz, señor" sonrió Carriedo, quitándose el sombrero y haciendo una reverencia "¡Te estoy dando la oportunidad de ser tan famoso como Arthur Kirkland!" Alfred hizo una leve mueca.
"Bueno, gracias, Carriedo" suspiró Alfred.
"Entonces me conoces" se rio este "Es una pena que no crea conocerte"
"Jones" dijo Alfred.
"Bueno, entonces, Jones" Carriedo volvió a ponerse el sombrero en la cabeza "Solo vine a esta isla para ver la razón por la que estás en ella. Entonces dejaré que te quedes y te pudras, como mi amigo, Kirkland"
"Estábamos escasos de suministros" mintió Alfred con facilidad "No sabía que conocías a Ar – Kirkland" Alfred hizo una mueca ante su desliz. Carriedo pareció darse cuenta.
"Estabas a punto de llamarlo por su nombre" Carriedo caminó hacia él "No sabía que nadie era tan cercano a él. Especialmente ahora"
"Es más fácil llamarlo Arthur en mi barco, a Kirkland" dijo Alfred, haciendo un movimiento con su mano libre, la que sostenía el arma estaba lista para apuntar.
"¿Es eso?" Carriedo miró la isla "Este es más o menos el lugar donde se había perdido, ¿sí?"
"Me temo que no he mirado un mapa en un tiempo" dijo Alfred. Carriedo dejó de caminar ahora que estaban a un palmo de distancia el uno del otro.
"Sería bastante sorprendente si lo encontraran con vida" sonrió Carriedo "La recompensa ha aumentado desde ayer"
"¿En serio?" preguntó Alfred. La recompensa ya era lo suficientemente alta, ¿por qué seguirían aumentándola?
"Las cosas que podría hacer con ese dinero" Carriedo negó con la cabeza "Si encontrara a Kirkland, esa sería seguramente la única vez que no querría matarlo al verlo"
"¿Entonces ambos tenéis una historia?" preguntó Alfred. Parecía que todo lo que iba a pasar era hablar, a menos que Alfred fuera tan estúpido como para volver a cometer un error.
"Hace diez años, era mi único rival" se encogió de hombros Carriedo "Me he aburrido bastante sin él"
"¿No ha estado Bonnefoy ocupando su lugar durante el tiempo que ha estado desaparecido?" preguntó Alfred.
"Es francés" se rio Carriedo "Difícilmente un desafio"
"Está bien, puedo entender eso" Alfred alzó su mano libre en señal de rendición.
"Bueno, ya que dudo que haya algo de interés en esta isla" Carriedo se dio la vuelta rápidamente "Me iré"
"Mira, eso es algo que no te dejaré hacer" suspiró Alfred, finalmente apuntando con su arma a Carriedo, y asegurándose de que tocara la parte de atrás de su cabeza para que no se moviera.
"No es Kirkland, señor" suspiró Carriedo "No intentes actuar como un héroe"
