Autor Original: BooksAreLikeChocolateButBetter
ID: 5636229
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Capitulo 4: Estar preparado
Alfred despertó con el dulce sonido de la lluvia chocando contra la ventana. Era el tipo de lluvia que a Alfred le gustaba, no una llovizna, pero tampoco un aguacero. Despertarse con el sonido de la lluvia era un acontecimiento típico en Gran Bretaña, ya que parecía que llovía casi todos los días. Esa era seguramente una exageración por parte de Alfred, pero ciertamente tendía a llover mucho en comparación con Estados Unidos.
Lo primero de lo que Alfred se dio cuenta fue que el calor que había tenido en su lado había desaparecido. Arthur debía de estar despierto ya. Incluso pensar en Arthur hizo que el corazón de Alfred se acelerase. Quería compartir la cama con él y realmente dormir al lado del británico, escuchar su suave respiración, sentir su cálida presencia le había dado al americano cierto confort que nunca antes había sentido.
Sentía algo por Arthur que nunca había sentido antes; ¿era amor? Alfred sentía que su estómago se agitaba cada vez que pensaba en Arthur y solo quería besarlo, ver películas de Disney con él y simplemente saber que era suyo. Alfred se incorporó bruscamente; podía oler algo que venía de la cocina. Para horror de Alfred, olía como si el británico estuviese horneando bollos. Alfred agregó el enseñar a Arthur cómo cocinar en su lista de cosas por hacer; después de todo, no quería morir por una intoxicación alimenticia.
Alfred se dirigió a la cocina y miró el reloj de camino. Las ocho de la mañana, demasiado temprano como para estar despierto. Entró en la cocina para encontrar al británico canturreando; sonaba como el Fantasma de la Ópera, pero Alfred no estaba seguro. A él nunca le habían gustado los musicales, con la excepción de Disney, por supuesto. El británico estaba dando vueltas distraídamente, con una sonrisa en el rostro; Alfred llegó a la conclusión de que Arthur estaba de buen humor, sin lugar a dudas.
"Buenos días, Artie" Alfred se estiró y bostezó, moviendo su pelo de recién levantado "Dios, te levantas temprano. Oh, y creo que pasaré de los scones, ¿sabes?" el británico le miró interrogante y Alfred asintió "Sí, no tengo mucha hambre, así que estoy bien, gracias"
En cuanto Alfred hubo terminado de hablar, su estómago resonó traicioneramente. Alfred tenía hambre y acababa de mentir para escapar de los scones de Arthur. El americano tragó saliva, esperando que Arthur no se sintiese ofendido.
Para sorpresa de Alfred, el británico se limitó a sonreír y sacó una bolsa del McDonalds del mueble "Buenos días, Alfred. Oh, no es tan temprano, amor. Tengo trabajo hoy y es mi útimo día antes de las vacaciones de invierno. Tengo un par de semanas que reservé, debe explicar porque estoy más feliz de lo normal" Arthur sonrió y fue a darle la bolsa a Alfred. Luego fue a besar la mejilla del americano pero se apartó apresuradamente "S-Sabía que no querrías mis scones, así que fui al McDonalds y te traje unas tortitas. Aquí tienes"
El americano prácticamente quitó la bolsa de las manos de Arthur y comenzó a comer las tortitas. Estaban deliciosas, no era una sorpresa. Era comida del McDonalds; por supuesto que estaría buena. Arthur había terminado sus scones y después de dejar salir un suspiro satisfecho, comenzó a lavarlo todo. Mientras Arthur estaba ocupado, Alfred finalmente procesó el hecho de que Arthur iba a trabajar y que se iba a quedar solo.
El británico ciertamente parecía listo para ir al trabajo; tenía el pelo bien peinado, llevaba una linda camisa azul cielo con botones que mostraba su estómago plano y sus ligeros músculos. Completaba el atuendo con pantalones negros que era lo suficientemente delgados como para ser unos vaqueros, pero estaban hechos con el material equivocado. Alfred también notaba que los pantalones mostraban lo adorable que era el pequeño trasero de Arthur. Alfred necesitó de toda su fuerza de voluntad para no apretarlo con fuerza. También llevaba unos lindos mocasines, y un adorable blazer/chaqueta negro que le daba a su atuendo una apariencia formal. Alfred se dio cuenta de que estaba vestido con una camiseta negra lisa y pantalones de correr, su ropa de dormir típica. Se sentía increíblemente mal vestido.
Alfred vio a Arthur mirar el reloj y fruncir el ceño; supuso que Arthur tendría que irse pronto "¡Gracias por las tortitas, Artie! ¡Estaban realmente buenas! Creo que tienes que irte pronto, ¿no? No te preocupes por dejarme solo, no romperé nada" Arthur miró a Alfred con preocupación, como si ese pensamiento hubiese cruzado su mente varias veces "Quiero decir, estaré bien" dijo Alfred, intentando tranquilizar a Arthur y a sí mismo.
Arthur sonrió pero no llegó a sus ojos, que parecían algo entrecerrados; parecía preocupado "Sé que no destruirás nada. Es solo que no quiero dejarte solo tan pronto después del accidente"
Ante la palabra 'accidente', vio que el estadounidense se estremecía y su tono se suavizó "Lo siento, amor. Sé que es difícil, pero estás recuperando la memoria. Lo de ayer por la noche fue una prueba de ello. Tengo que irme; volveré alrededor de las cinco"
Cogió sus llaves de un lado y se dirigió hacia la reluciente puerta del apartamento; la abrió y se dio la vuelta, como si hubiese tenido una idea de último momento "Lo sé, ¿por qué no llamas a Matthew? Creo que tiene el día libre hoy y su novio también… estoy seguro de que a Matthew le encantaría hacerte una visita. Su número está en un post-it al lado del teléfono. ¡Adiós Alfred!" Alfred escuchó que la puerta se cerraba y se levantó para vestirse. Hoy iba a ser un largo día…
Alfred estaba tendido en el sofá de Arthur, viendo otro episodio de Jeremy Kyle. La verdad, presentaba a una mujer embarazada un ex novio que la acusaba de acostarse con su padre. Alfred miró su reloj y suspiró, había estado solo durante cinco horas enteras, lo cual era demasiado tiempo. No quería molestar a su hermano, pero estaba muy aburrido. Apagó el televisor y caminó hacia la mesa en donde estaba el teléfono. Marcó el número de su hermano y comenzó a morderse el labio; esperando no haberle molestado.
Alfred dejó escapar un suspiro al escuchar a su gemelo responder "¿Hola? ¿Al? ¿Eres tú?"
Alfred apretó el auricular como de costumbre; sin darse cuenta de lo fuerte que era "¡Hey, Mattie! ¡Sí, soy yo! Artie está en el trabajo, y estoy muuuuy aburrido, ¿quieres venir? Puedes traer a tu novio si quieres"
Alfred escuchó una conversación apagada desde el otro extremo. Podía escuchar los susurros silenciosos de su hermano y una vez ruidosa y desagradable que hablaba en alemán que asumió que era de Gilbert, el novio de su hermano. Encontraba extraño que su tranquilo y tímido hermano saliese con alguien tan ruidoso y extrovertido como Gilbert. Le recordaba a la tiza y al queso aunque, una vez más, los opuestos se atraen. Solo tenía que ver a Arthur para acordarse de eso.
"Al, Gilbert va a venir. Va a traer cerveza; prepárate" Matthew colgó y Alfred se quedó allí, mirando el teléfono y sonriendo. Gilbert traería cerveza; hacía tiempo que no bebía alcohol. Bueno, este día no debería ser tan malo después de todo…
