Autor Original: mar-map
ID: 2410090
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Capitulo 4: La Frontera
El día siguiente a su excursión a la ciudad fue frío. El tiempo en Espadas parecía haber dado un giro para peor. Las tropas marchaban por el exterior lleno de barro bajo las órdenes de su comandante.
Arthur se vio mirando hacia afuera por la gran ventana de la habitación de descanso. No era una habitación que frecuentase – la verdad es que notaba un ligero olor dulce a cigarros que le resultaba absolutamente repulsivo. También se había colocado en el punto más ventajoso para ver a Alfred ordenar a las tropas en la zona inferior.
Alfred había abandonado sus ropas de seda por la lluvia de fuera así como la situación en la que estaba. Arthur podía recordarle quejándose esa mañana sobre no tener permitido llevar sus 'ropas cómodas' con Arthur notando con desagrado que era su atuendo de campesino. Arthur finalmente había sido capaz de hacer que se acomodase algo de ropa más vieja y gastada que había sido capaz de encontrar por los almacenes del castillo.
El Rey se veía verdaderamente espectacular con ellas.
Se paseaba por entre las filas de las tropas mientras gritaba cambios de maniobra. El agua de la lluvia se deslizaba por su pelo, aunque ese jodido mechón no caía para abajo. Arthur definitivamente se encargaría de eso más adelante. Alfred alzó la mano para pasar los dedos por su pelo rubio y quitar algo de agua acumulada en las puntas antes de volver a descansar su mano sobre la empuñadura de su espada envainada.
Su camisa azul marino se pegaba a su cuerpo, y Arthur no pudo evitar el examinarle tanto como fuese posible. Los músculos de sus brazos se tensaban cuando demostraba alguna maniobra bastante completa a las atentas tropas. En realidad, Arthur se vio adulando la apariencia de su rey "Deberías hablarle" Fyora se sentó en su hombro para mirar a las tropas de abajo.
"¿De qué hablaría con él? No sé nada sobre maniobras militares" en realidad, estaba bastante impresionado de que Alfred hubiese aprendido la lengua tan bien. Sin duda era un requisito para el rey, pero Alfred había puesto una consideración especial en ello y había estudiado hasta que puedo hablar con fluidez y entender el lenguaje de la guerra. La voz de Alfred se escuchó desde debajo de nuevo. Era difícil escuchar las palabras que decía, amortiguadas por la lluvia y el cristal "Apenas tenemos algo en común"
"Entonces, ¿de qué hablaron el otro día durante tanto tiempo juntos? Estuviste fuera durante bastante tiempo, Arthur" Fyora se balanceó sobre sus pies hacia atrás y adelante alegremente. Arthur continuó mirando a las tropas – o más bien, siguió mirando a Alfred "Deberías darle esto" Fyora creó unas magdalenas casi del mismo tamaño que ella misma. Arthur no estaba exactamente seguro de donde habían salido, pero había elegido hace mucho tiempo no hacer preguntar sobre eso.
"No podría–"
"¡Puedes llevárselas a todos!"
Las amigas de Fyora, Millie y Ophelia, estaba sujetando una cesta llena de magdalenas en esta. Si Arthur no las hubiese cogido rápidamente, no estaba seguro de cuánto tiempo habrían sido capaces de mantenerla suspendida en el aire, sus pequeñas alas se batían rápidamente para mantenerse en su sitio "No podría. Están entrenando" miró un poco anhelante hacia afuera de la ventana, hacia el grupo practicando. Alfred estaba hablando de nuevo.
Concluyó rápidamente lo que fuese que estuviese diciendo para saludar con entusiasmo a Arthur. Sonrojándose profundamente al ser pillado, Arthur saludo en respuesta hacia este. Desde su lugar secreto para espiar la parte de abajo "¡Podría estar bien bajar ahora!" dijo Fyora felizmente.
Arthur suspiró, pero no con tristeza. Una leve sonrisa se extendió por sus labios. Realmente no había tenido la oportunidad de hablar con Alfred en todo el día. No es que fuese demasiado capaz ahora, pero quería hablar con el otro por lo que había ocurrido la noche anterior. Alfred ciertamente no estaba esquivándole así que estaba claro que el otro no pensaba que fuese un error. ¡No es que Arthur lo pensase! No, simplemente le preocupaba que Alfred pudiese cambiar de mentalidad acerca de lo que estaba planeando.
"Si, quizás podría bajar ahora"
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"¡Magdalenas! Artie, eres asombroso. ¡Descanso de magdalenas para todos!" le gritó Alfred a sus soldados. Se movieron un poco nerviosos, inseguros de si debían o no seguir el protocolo o hacer lo que su rey les había ordenado hacer. En lugar de realmente hacer nada, simplemente cambiaron de posición.
"¡Alfred!" exclamó Arthur. Alfred se retiró bajo la parte techada en la que Arthur se había refugiado. Solo porque sus tropas y el rey estuviesen mojándose, no significaba que tuviese que hacerlo también "No puedes ordenar un descanso por las magdalenas. ¡Eso no es lo que hace una autoridad! ¡Sin mencionar que estáis en mitad de un entrenamiento!"
"¡Lo cual quiere decir que es el momento perfecto para un descanso de magdalenas!" cogiendo una de ellas de la cesta que se comió en unos pocos mordiscos "Gracias, Artie" Alfred colocó un suave beso en los sorprendido pero receptivos labios de Arthur "Eres asombroso" Arthur se estremeció cuando los fríos dedos de Alfred se presionaron ligeramente contra su brazo "¿Puedo llevarte a otra cita?"
Alfred había bajado la voz para que las tropas, que habían empezado a hablar, no le escuchasen "¿Por qué no hacemos planes para esta noche?" sugirió Arthur tranquilamente. No tenía mucho que hacer esta tarde. Quizás pudiese mostrarle a Alfred un poco de su mundo.
Una sonrisa casi torturada apareció en los labios de Alfred. Arthur no estaba seguro si realmente le gustaba el brillo en los ojos del Rey "¿Qué tienes exactamente en mente?" Alfred presionó sus labios contra la frente de Arthur "O puedes mantenerlo en secreto hasta la noche. No te atosigaré"
"¡Su majestad!" el grito resonó con claridad a pesar de la lluvia. Los soldados habían tomado las armas, escudando a sus monarcas del ataque. Habría sido todo un fallo si hubiese muerto ya, pensó con humor "Su majestad, están atacando todo el campo, envíe ayuda, ¡por favor!"
"¡Rory!" gritó Alfred. Se abrió paso por entre la fila de guardias ordenándoles bajar las armas mientras pasaba "¿Qué pasa?" se detuvo frente al hombre a sus pies, agarrándolo por los hombros para mantenerle derecho "Háblame"
Arthur observó con extraña fascinación como Alfred hablaba con urgencia con este campesino; ¿un amigo suyo de su antigua vida, quizás? Estaba claro que Alfred no era contrario a las relaciones del mismo sexo, ¿así que un amante pasado? ¿Alfred siquiera deseaba volver a sus días en los campos? ¿Alguna vez quiso dejar el castillo y nunca volver?
"Soldados de corazones, Alfred" soltó Rory. Nunca había escuchado a nadie más usar el nombre de nacimiento de Alfred con anterioridad. Descubrió que no le gustaba mucho "Por todos lados. Quemaron todo hasta los cimientos, Alfred. Todo el pueblo ha desaparecido. Están dejando un camino de sangre por toda la frontera. Somos muy pocos para pelear contra ellos"
Arthur de repente se sintió terrible. La casa de este hombre estaba siendo atacada, su gente estaba siendo amenazada, y todo en lo que podía pensar era Alfred, y pensamientos de celos nada menos. Arthur notó la fiero fuego azul arder en los ojos de Alfred "¿Cómo es que no he escuchado de esto antes?"
"Eres el rey, Alfred. ¿Realmente esperas escuchar noticias de que alguna pequeña ciudad campesina ha experimentado unos pocos problemas?" había un poco de amargura en el tono de Rory. Se quitó el agarre de los hombros de Alfred "No voy a arrodillarme ante ti" le dijo el otro con molestia "pero no voy a pasarte por encima para buscar ayuda"
Alfred negó con la cabeza "No quiero que te arrodilles, y aun así, debería haber sido informado. Este es mi reino y necesito protegerlo. ¡Hombres!" gritó a las tropas "Preparad los caballos. Tenemos un largo viaje por delante. Aseguraos de que este hombre tengo una montura también"
Los hombres empezaron a apresurarse para alistarse para la batalla. La voz de Arthur les detuvo inmediatamente "¡Parad!" salió de su lugar protegido y caminó bajo la lluvia podía sentir las prendas de color púrpura pegarse a su piel. Caminó a través de los confusos soldados para reunirse con su esposo "No puedes llevar a los soldados a un sitio que podría ser una masacre esperando a suceder. Necesitas quedarte aquí y reunir información" no iba a dejar que el Rey se llevase a sus hombres e hiciese que se sacrificasen aunque fuese una autoridad superior.
"¡La gente morirá si no voy!"
"La gente morirá si vas"
"Entonces Alfred y yo saldremos y reuniremos esta información de la que hablas. No es que tengas la autoridad de ordenarle a tu rey" había veneno en la voz del campesino. Nadie le había hablado a Arthur así – con excepción de su familia.
Al sentir la tormenta venir, Alfred se interpuso entre ambos "Artie, déjame ir"
"Alfred, es solo una ciudad de la frontera. Las redadas no son poco comunes. ¿Por qué arriesgas tu vida?" las pequeñas ciudades de la frontera luchaban a menudo las unas con las otras todo el tiempo. Era algo ignorado por el resto de la comunidad, y ocurría en cada reino.
La lluvia se estaba volviendo irritante ahora. Estaba deslizándose por su rostro y provocando que su pelo cayese por esta. Alfred apartó con suavidad el pelo de Arthur de sus ojos. El Rey negó con la cabeza "Sé lo que se siente al tener que reconstruir una casa de la nada. Voy a cambiar las vidas de todos los que han sido llamados campesinos. Es por eso que el consejo me nombró como el nuevo rey. Puedo cambiar sus vidas" la voz de Alfred había tomado un tono bajo de anticipación por lo que había sido el día de la coronación.
"Ten cuidado entonces, Alfred" Arthur no podía forzarle a quedarse, nunca tendría ese poder. Sabía que no podía soportar el perder a este chico con tanto cuidado y determinación en sus ojos. No todavía.
Alfred le dio un abrazo, hundiendo la nariz en el pelo rubio mojado de Arthur "Estaré de vuelta antes de la puesta de sol. Solo voy a evaluar los daños. Ni siquiera te darás cuenta de que me he ido"
