Autor Original: mar-map

ID: 2410090

Nota de la autora: Hay algunas referencias a la novela, pero no grandes spoilers.

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Capitulo 5: El As

A pesar de lo que Alfred había dicho, Arthur notó su ausencia como un dolor agudo en el costado. Estaba preocupado. Interesante. Arthur nunca había estado realmente preocupado por nada antes. Había estado nervioso, seguro. Nervioso de ser nombrado Reina, nervioso porque la coronación fuese bien, e incluso nervioso por reunirse con Alfred por primera vez. Pero nunca había estado preocupado.

"Arthur, por favor" le suplicó Millie. Estaba prácticamente dejando surcos en el suelo con su caminar. Las alas de las hadas revoloteaban rápidamente cerca de su cabeza en el intento de mantener el ritmo del rubio. Aunque no conseguían mantenerlo y pronto fueron dejadas atrás por Arthur.

"Quiero ver a Yao, ¡que alguien me traiga al Jack!"

"¡Arthur, por favor!" Fyora estalló en enojo contra él "¡Estás comportándote como un niño!" Arthur dejó de mover para girarse hacia las hadas pero se detuvo al poco. Se alzó y respiró hondo. Cerró los ojos brevemente y asintió. Se alisó la ropa arrugada, irritado, antes de sentarse en su trono.

"Si, todo bien. Estoy bien"

Fyora resopló pero se posó tranquilamente sobre su trono de todos modos.

Las puertas de la parte delantera de la sala se abrieron ligeramente y una figura se deslizó por estas. Arthur se enderezó en la silla y sintió su corazón encogerse ante la visión. Honestamente, Athur, excediéndote en el trabajo por un chico de granja. ¿Qué te ha pasado? Aunque no podía negar su alivio.

"Su majestad, ¿está bien? ¿Le escuché gritar?" solamente el As de Espadas. Que decepcionante. Ahora que Arthur sabía que no era Alfred, no podía evitar el notar las tantas diferencias entre el Rey y su hermano. Una era el pelo, otra la forma en que se comportaban, el As era más precavido también.

"Muy bien" respondió Arthur apresuradamente. No había hablado mucho con el hermano de Alfred desde que los dos se habían mudado al castillo. Los Ases eran generalmente elegidos por el rey antes de su coronación. En realidad no había motivo para que Arthur buscase su compañía. Los ases acostumbraban a negociar con otras reuniones en nombre de la monarquía "La verdad es que no, hay algo en lo que me podrías ayudar"

Si alguien supiese sobre grandes perturbaciones porque el reino de corazones entrase en el reino, seguro sería el As "Alfred va a estar bien" respondió Matthew "por si estabas preocupado" su voz era tranquila a pesar de los pocos pasos que dio para acercarse a Arthur.

"No, no es eso, no, no lo que estaba preguntando" si, lo era "El reino de Corazones, ¿ha habido algún tipo de hostilidad por su parte últimamente?"

"No los ha habido, no, al menos no que haya llamado mi atención" suspiró Matthew "Y quizás pienses que no quieres saberlo o no te importa cómo está haciéndolo Alfred, pero sé que lo haces. De verdad, no deberías preocuparte demasiado por él. Ha hecho esto antes. Salía corriendo sin que nadie se dé cuenta y algunas veces no volvía durante días cuando era joven. Siempre volvía un poco hambriento y de lo más agotado, pero saludable y sin heridas"

"¿Ni siquiera te dijo por qué?" la curiosidad sacaba lo mejor de él "¿Por qué salía corriendo así?"

"Nunca dijo nada y nunca respondía cuando le preguntaba. Después de un par de veces, simplemente dejé de preguntar. No valía la pena" Arthur podía imaginar a un sucio Alfred volviendo a casa con esa sonrisa amplia suya con su preocupado hermano. Alfred fácilmente podría quitárselo de encima "Así que, de verdad, no te preocupes mucho por él"

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Era más fácil decirlo que hacerlo lo de no preocuparse por Alfred. Eso era lo que se podía esperar. Alfred casi le había dicho las mismas palabras y parecía mucho más elaborado. Arthur casi había cavado una zanja en mitad del pasillo con su paseíto.

"¡Su alteza!"

Arthur gruñó con disgusto ante la interrupción en el santuario que era la biblioteca. Finalmente se las había arreglado para salir de la sala y pasearse por la biblioteca. Se atrincheró dentro y amenazaba a cualquiera que se atreviese a intentar entrar. Sin necesidad de decirlo, los del castillo le dejaron solo durante el resto del día. Incluso las hadas habían huido disgustadas por su mal estado de ánimo.

"¡Su majestad ha vuelto!"

Como un perro que acababa de ser llamado por su dueño, la cabeza de Arthur se alzó del libro que estaba leyendo. La luz había ido disminuyendo del cielo y de las ventanas hasta que las lámparas habían necesitado ser encendidas. Dejó el libro colocado en la mesa al lado de una vela y corrió hacia la puerta.

Dos caballos trotaban lentamente hacia el castillo. Tras una inspección más cercana en la oscuridad, Arthur pudo distinguir el pelo rubio así como el maldito mechón arremolinado de Alfred. Lo cual era fácil de saber, aunque era fatigoso el andar de ambos caballos y sus jinetes hacia el castillo.

Un suspiro de alivio pasó a través de los labios de Arthur. En realidad, no se había dado cuenta de que había estado conteniendo la respiración hasta ese momento. Se obligó a reducir su alivio para llevar una apariencia más presentable. Había un buen número de testigos ahí, después de todo. Muchos asistentes del castillo habían llegado a las puertas para darle la bienvenida a casa a su rey.

Alfred le saludó cuando estuvo lo suficientemente cerca de las puertas. Arthur pudo ver bien esa sonrisa en su rostro a pesar de lo cansado que parecía. El caballo de Rory viajaba tras él, pero mucho menos entusiasmado que su rey "Veo que el castillo no ardió mientras estaba fuera" sonrió Alfred.

Desmontó de su caballo y un hombre del establo cogió rápidamente las riendas por él. Alfred pareció no prestar mucha atención. En su lugar, atrapó a Matthew en un abrazo y le palmeó la espalda. Matthew parecía muy pequeño en comparación de su hermano. Aunque estaba sonriendo débilmente. El Jack se inclinó ligeramente cuando Alfred le pasó.

"¡Hey, Artie!"

Antes de que Alfred pudiese atraparle en un abrazo, Arthur se alejó de su alcance "Vas a tomar una ducha antes de pensar siquiera en tocarme" Arthur alzó una de sus impresionantes cejas como si se atreviese a contradecirle.

Un puchero afloró en los labios de Alfred "¡Artie!" se quejó "¡Estoy cansado!"

"Entonces ducha y a dormir. Podemos hablar por la mañana"

Ahora que Alfred había llegado a salvo a casa, Arthur estaba empezando a sentir el enfado de que Alfred no le hubiese escuchado y se hubiese quedado en casa, para empezar. Le había tenido preocupado todo el día por nada. Quizás debería haber escuchado lo que dijo Matthew.

"¿Pero qué pasa con nuestra cita?"

Arthur le hizo callar con rapidez, los ojos moviéndose alrededor con nerviosismo para mirar las caras de los demás, sonrojándose de un ligero escarlata "Quédate en silencio, ¿vale? Podemos posponerlo hasta mañana. Ve a dormir un poco"