Dos
Naruto Kyuby no era un extraterrestre feliz. Sus brillantes ojos azules brillaron sorprendidos cuando Hinata demandó regresar a casa con él. Oval había tomado su demanda como el infierno a algo mucho peor, rugió de rabia y trato de forzarla a irse con él. Nunca tuvo la oportunidad de tocarla cuando él se lanzó hacia adelante. Naruto Kyuby se interpuso entre ellos gruñéndole al hombre extraterrestre ligeramente más pequeño.
—Ella ha tomado una decisión afirmando que quiere vivir en mi casa. Retrocede ahora.
—Tú ya estas vinculado, —Oval gruño, obviamente furioso.
Hinata observo como los dos hombres se enfrentaban. Apostaba que ganaría el alíen de ojos azules si luchaban. Ya que este había sido específicamente pulido en el departamento de músculos y era el más grande que cualquier otro alíen que había visto hasta ahora en altura y masa corporal. Oval finalmente bajo la vista al suelo, dejando caer su oscura cabeza y Hinata se dio cuenta en ese momento que estos alienígenas eran algo similar a los animales en la forma en que mostro su sumisión al más grande y fuerte de su raza.
Naruto Kyuby en ese momento se volvió hacia ella, encontrándose con sus ojos y la vio fijamente por un largo momento, sin siquiera molestarse en ocultar la confusión que él estaba experimentando. Sus labios se habían torcido en una mueca.
—Ya estoy unido a una mujer así que no puedo vincularme contigo. ¿Entiendes esto? Oval es un guerrero fuerte y sería un honor estar unido a él. Quiero asegurarme que comprendes la decisión que estas tomando. Solo puedo ofrecerte casa si tú vives conmigo y te pones bajo mi protección.
—Lo entiendo completamente,—fue la tranquila respuesta de ella. Había limpiado casas antes y seguro era mejor que ser el juguete sexual de un alíen.—Si tengo que ir a casa con alguien, tú eres mi elección.
El parpadeo un par de veces, finalmente asintió.
—Como tú quieras. Juro que tú estarás a salvo en mi casa y estarás bien atendida.
Un sonido llego a los oídos de Hinata, lo que la hizo girar la cabeza mientras un extraño vehículo negro venia de la calle con un uniformado alienígena detrás de los controles. Su alíen… ella estaba comenzando a pensar en Naruto Kyuby de esa manera… respiro profundamente.
—Vámonos,—él señalo hacia el vehículo.—Él nos llevara a mi casa y podrás instalarte.
Los alienígenas eran unos caballeros, por lo menos Naruto Kyuby lo era, mientras le abría la puerta trasera para que subiera al coche. Observo el vehículo, comparándolo con uno de la tierra, había mucho más espacio entre los asientos y era más alto, vio al enorme hombre quien subió detrás de ella, pensando en que los interiores tenían que ser más grandes para que se ajustaran a los enormes chicos. Sus miradas se encontraron mientras el vehículo empezó a moverse.
—Um, ¿Puedo simplemente llamarte Kyuby ahora que vamos a vivir juntos? Tengo unas cuantas preguntas.
El parpadeo, moviendo su enorme cuerpo en el asiento para enfrentarla con una expresión un poco sombría en su rostro.
— Puedes llamarme Naruto. Haz tus preguntas.
—¿Cómo diablos voy a volver a la tierra?
El frunció el ceño, entrecerrando sus brillantes ojos azules.
—No puedes. Pido disculpas pero sabes de nuestra existencia. Muchos de mis hombres desean visitar tu planeta para conocer mujeres y traerlas a casa para vincularse. Si tus líderes son conscientes de nuestras visitas a tu planeta, estamos seguros que los humanos se alarmaría lo suficiente como para iniciar una guerra que no queremos librar contra su pueblo. Podrías ponerlos sobre aviso y eso no puedo permitirlo así que ahora tú eres un ciudadano de Konoha.
—Fui secuestrada de mi hogar, en contra de mi voluntad,—ella lo miro y tuvo que parpadear para contener las lágrimas que amenazaban con mostrarle que estaba teniendo un momento de debilidad. No voy a llorar maldita sea, se ordeno a sí misma.—¿Podrías llevarme a casa por favor? No le diré a nadie y además de eso, nadie me crearía. ¿Estas bromeando? Pensarían que estoy loca y encerrarían mi culo en una celda acolchonada si digo que alienígenas me llevaron a otro planeta. No tienes de que preocuparte por mí, no le diré a nadie algo sobre de ti, así que soy totalmente inofensiva,—ella miro sus hermosos ojos. —¿Por favor?
—Lo siento, pero debes renunciar a esa esperanza. Tú has visto como mis hombres reaccionan ante ti. Si dejas mi protección para intentar buscar una nave que te lleve fuera de Konoha, los hombres trataran de reclamarte.— Hizo una pausa.— Ningún Konoha te llevara lejos de este planeta, lo que solo te quedaría que te acerques a las naves fuera de este mundo. Serian como los hombres que te trajeron aquí en primer lugar, solo que te capturarían, lastimarían y tratarían de venderte al mejor postor, —el suavizo sus ojos en simpatía. —Lo siento, pero tu vida ahora está aquí en Konoha como tu planeta natal y nunca te irás.
Su esperanza fue aplastada con sus palabras dado que fue honesto con ella hasta ahora. Respiro profundamente varias veces para relajarse, fortaleciendo sus emociones mas intimas, diciéndose a sí misma que era fuerte. Una sobreviviente, la vida la había hecho de esa manera y se adaptaría, era la única cosa de la que sentía orgullosa. Por ahora lo dejaría pasar pero se rehusaba a perder toda esperanza de que algún día regresaría a su vida en la tierra, a pesar de lo tan de mierda había sido, repitió las palabras que él le dijo en su mente.
—¿Hay escasez de mujeres en este planeta o algo así?—El negó con la cabeza, recostándose en el asiento cruzando los brazos sobre el amplio pecho.
—Hay ventajas sexuales con las mujeres humanas que las mujeres de Konoha no poseen.
—¿Cuáles serian esas?— Ella cruzo los brazos, dándose vuelta para enfrentarse a él, imitándolo.
Su mirada brillo recorriendo su cuerpo, tomando su misma postura y sus labios ligeramente se curvearon hacia arriba, dejando al descubierto su diversión.
—¿Debo seguir adelante y decirte los detalles específicos?
—Eso sería agradable.
—Las mujeres Konoha están constituidas de forma diferente que una humana eso lo leí de los informes de nuestro médicos. Las mujeres Konoha tienen una unis dentro de su cuerpo, mientras que las humanas tienen uno en frente afuera de su sexo. Sus unis pueden ser estimulados una cantidad ilimitada de veces, mientras que una mujer Konoha tendría una hinchazón incomoda, sintiendo dolor después de un par de veces en un día de tener a un hombre montado. Muchos de mis hombres desean montar varias veces así que las hembras humanas son muy deseadas por esa capacidad.
Mordiéndose el labio, Hinata estudio al hombre con los ojos entrecerrados, su mente trabajo durante varios segundos antes de hablar.
—No sé de qué demonios estás hablando. ¿Qué es una unis?
El hombre vacilo.
—Creo que el término que debí usar es coño.
—¿Coño?— Ella frunció el ceño y luego sus ojos se abrieron.—¿Quieres decir clítoris?
El asintió con la cabeza.
— Si ese término se refiere a la superficie carnosa, sexualmente estimulante entre tus muslos, entonces sí, el término seria clítoris. Me disculpo por la pronunciación. Aunque he leído informes no he tenido conocimiento de primera mano de la anatomía de una mujer humana o la experiencia de hablar con tus palabras traducidas,—él se tocó las orejas.—Los Akatsuki que te raptaron obviamente, estaban usando tecnología obsoleta Konoha cuando implantaron los traductores de oído. Con el nuevo programa se tiene un mejor entendimiento entre nosotros ya que las pocas mujeres humanas en Konoha están siempre actualizando los diálogos. El programa más reciente traducirá el unis en tu término humano. Te voy a dar implantes traductores similares a este y actualizados por lo que tendrás menos dificultad para comunicarte.
Impresionada Hinata se limitó a míralo durante largos segundos.
—Así que los chicos de allá atrás habían peleado por desearme sin estar seguros que demonios querían montar.
—Hemos leído los informes y visto un video de un hombre Konoha con una hembra humana. Este fue muy excitante para todos los que fueron testigos de su unión. Nuestros hombres son muy sexuales y cualquiera que te vinculara habría descubierto la manera de complacerte así que tú querrías que te tocaran muy a menudo. Los guerreros son muy sexuales y necesitamos liberarnos muy seguido o podemos enfermar.
Entrecerrando los ojos otra vez Hinata lo estudio.
—Déjame adivinar, ¿De otra manera tus bolas se volverán azules y tal vez tienes esas viejas historias de ama de casa alienígenas de que se te cae si no lo usas? —Su atención se redujo a la parte delantera de sus pantalones de cuero negro donde las piernas estaban un poco separadas, mirando su entrepierna antes de levantar su mirada a su rostro. —Entiendo la parte de los traductores. Esos idiotas quienes nos secuestraron, dijeron que pusieron un pequeño dispositivo en nuestros oídos cuando nos llevaron, porque todos hablaban diferentes idiomas y demonios, que lo que tú dices y lo que estoy escuchando no corresponde a los movimientos de tu boca. Es un poco molesto.
El asintió con la cabeza.
—Te adaptaras al movimiento de los labios y las variaciones de sonido. No entiendo lo de las bolas azules o lo demás que dijiste. ¿Por qué estas frunciendo el ceño?
Su mirada se levanto rápidamente al darse cuenta que ella estaba viendo su regazo de nuevo.
— No creo que tus chicos se enfermen sin no tienen sexo. He escuchado esa mierda de los hombres quienes intentaron meterse a mis pantalones durante toda mi vida.
— ¿Por qué los hombres querrían vestir tus pantalones?
De repente Hinata sonrió, divertida.
—Ellos querían...uh, montarme, no usar mis pantalones.
El asintió, su mirada se deslizo sobre ella.
—Todo varón desearía montarte.
Ella lo miro levantando las cejas. Lo dijo como si esto fuera un hecho cierto. Le hizo preguntarse qué les parecería a las chicas Konoha si este chico pensaba que ella era tan ardiente que todo hombre la deseaba. Hinata sabía que se veía bien para sus treinta y cuatro pero no podía competir con las conejitas de veintiuno que entraban en el bar los fines de semana mostrando sus pequeños cuerpos calientes. Hinata disfrutaba demasiado de la comida, era muy blanca ya que dormía de día al trabajar todas las noches en el bar, por lo que tampoco tenía tiempo para ir al gimnasio para mantenerse en forma.
Cuando el vehículo se detuvo Hinata volvió su atención por la ventana, un poco sorprendida por la vista. Estaban en medio de un bosque en rojo y negro…el color de los árboles y el pasto. Un enorme edificio de piedra con esquinas redondeadas estaba ahí. En realidad, parecía más similar a un edificio de biblioteca del tamaño de una casa, miro hacia otro lado para encontrar la atenta y desconfiada mirada de Naruto.
—¿Aquí es donde vives?
Asintió con la cabeza, alcanzando la manija de la puerta.
—Aquí es donde vivirás también.
Salió del vehículo. Él vacilo y después le tendió la mano, ofreciéndosela para ayudarla a salir.
—Gracias.
Hinata puso su mano mucho más pequeña en la suya, permitiéndole apoyar su peso mientras lo seguía al salir, una vez más se dio cuenta cuan caliente era su piel comparada con la suya y los ásperos callos de la palma bajo la suya. La mirada de Hinata nuevamente se dirigió al edificio. Este era elegante, blanco y redondeado con un largo tubo que casi lo recorría dándole forma y estilo, tenía unas enormes ventanas por todas partes y el techo debería ser alto, podía ver que era de un solo piso a través de las ventanas del coche.
—Es realmente grande.
—Para mi posición social es en realidad muy pequeña. Esta es mi residencia más cercana de la ciudad y es mucho más conveniente para ir a trabajar.
Naruto continúo sujetándole la mano y la llevo a la puerta principal.
—Debo advertirte que actualmente tengo seis empleadas domésticas en mi casa que me atienden.
Ella lanzo una mirada al tamaño de la casa de nuevo y asintió con la cabeza.
— Estoy segura de que necesitas a cada una de ellas. Debe ser un infierno mantener este lugar limpio.
Él hizo una pausa mientras volteaba la cabeza y la miraba.
—Te daré la mayoría de los deberes de ellas, ahora que estas aquí ya porque eres una humana.
Parpadeo y volteo a verlo, Hinata frunció el ceño. Grandioso, pensó, él es un racista porque soy un humano. Seguramente seré la chica de la casa de los viernes, si él va hacer que sus otros empleadas dejen sus trabajos ellas no me van a querer en el plato. Aparto su mano de la de él, molesta ante la idea de que había sido amable con ella hasta el momento, solo para rociar su mierda en este momento, respiro profundamente. El ser la prostituta personal de algún alienígena, era como una paliza de muerte, además de la desventaja de recibir algún pago.
Inclinando su cabeza, Naruto frunció el ceño.
—Pareces enojada. ¿Dije algo malo?
— ¿No crees que esto sea insultante? Estoy segura que las tareas que se me asignará me tendrán bastante ocupada, sin tener en cuenta de lo que ellas hacen para ti también.
El ceño de él se profundizo.
—Pero eres un humano.
—¿Y qué? No estoy aquí porque quería estar de vacaciones. Fui secuestrada, lanzada en una jaula, transportada por el espacio exterior y nada de eso es mi culpa. Quiero ser tratada igual que las otras mujeres Konoha, maldita sea. Quiero los mismos derechos.
—¿Igualdad de derechos?—El casi dijo las palabras sin aliento.
—¿Que es tan confuso para ti, chico grande?
Frunció el ceño hacia él. Dándose cuenta de su aturdida y desconcertada expresión.
—Quiero ser tratada justo de la misma manera que sus mujeres son tratadas, lo que ellas hacen, yo lo hago, nada más ni nada menos por aquí. ¿Es lo suficientemente claro? No les quites sus puestos de trabajo para dármelos todos a mí. Eso es ser racista y está mal así que exijo que me trates como cualquier otra mujer de este planeta. Tú dijiste que soy ciudadana Konoha, así que no quiero ser tratada de manera diferente. Eso es igualdad de derechos.
—Pero estaba diciendo que las mujeres humanas…
—No quiero escucharlo,— ella lo interrumpió. — Quiero ser tratada igual que todas las ayudantes de tu casa. Así es como las llaman, ¿no? Pues bien, las tareas domesticas que ellas hacen se pueden quedar justo así y me limito a hacer lo que ellas hacen eso es justo para todos. No sé qué humanos has conocido que hayan traído aquí, pero no soy como ellos. No voy a tomar ninguna mierda.
La sorpresa se dibujo en su rostro.
— Está bien. No quería hacerte enojar, pequeña humana.
— Mi nombre es Hinata así que úsalo.
— Quiero decir sin ánimo de ofenderte o enojarte, Hinata. Estaba tratando de
hacer lo contrario, ofreciéndote darte todos los deberes de las otras ayudantes de la casa…
— Bueno, pues no me hagas ningún favor, Naruto. Lo interrumpió. — En serio, solo llévame adentro, muéstrame donde dormiré y espero sea un cuarto para mi sola y después que tus ayudantes de casa me muestren lo que tengo que hacer por aquí. Si veo lo que hacen puedo aprender. Eso es todo lo que pido.
Él seguía con el ceño fruncido.
—Si eso es lo que deseas.
—Lo quiero, así que muéstrame el camino.
Naruto parecía aturdido, pero se dirigió hacia la puerta, la abrió de par en par y luego entro. Hinata lo siguió por la enorme sala de estar, mirando con sincero asombro el área con grandes altos techos. El área tenía el piso de piedra blanca, los techos y las paredes eran de piedra lisa color rojo, negro y morada. Los muebles en su mayoría eran color purpura oscuro y negro. El contraste con el blanco era impactante y elegante en alguna forma extraña. Un movimiento le llamo la atención mientras dos mujeres se apresuraron desde una habitación al otro lado del camino.
La boca de Hinata se abrió mientras veía embobada a las altas y musculosas mujeres, con el pelo largo cayendo por sus espaldas hasta las rodillas. Ambas mujeres vestían trajes que a Hinata le recordaban a un saco de papas que llegaba a medio muslo. Sus ojos eran tan cafés oscuros que parecían negros mientras Hinata se sorprendió de sus miradas, ambos ojos brillaron antes de salir corriendo hacia adelante. Ambas mujeres cayeron al suelo, bajaron las cabezas y se inclinaron ante Naruto.
¿Qué demonios? La mirada de Hinata se dirigió a Naruto. El frunció el ceño a las mujeres y luego su azul mirada se deslizo hacia la suya, estudiándola y luego suspiro ruidosamente.
— Sara y Fuke, pónganse de pie. Esta es la humana Hinata.
Ambas mujeres se levantaron de inmediato a su mandato, una vez que estuvieron de nuevo de pie bajaron su mirada, boquiabiertas hacia la pequeña Hinata.
Mientras las mujeres se movían con sus ligeros vestidos, sacos sueltos se hizo evidente para Hinata que ninguna de las dos llevaban un sujetador. La más alta de las dos frunció el ceño, su concentración únicamente estaba fija en Naruto.
—¿Ha adquirido una mujer humana, Kyuby? ¿Le hemos disgustado?— Su voz era suave, vacilante y triste sin duda. — Podemos atenderte bien. Nosotros no necesitamos una humana en nuestro hogar.
Grandioso, Hinata pensó. Toda la casa es intolerante a los humanos. Ella no estaba en este planeta por que quisiera estar allí. Eran tan extraños para ella como ella para ellos. No estaba siendo grosera y señalando que las mujeres le recordaban a unas amazonas con sus musculosas extremidades. Y que ninguna de ellas jamás se había afeitado las piernas lo que Hinata pudo darse cuenta por el rápido vistazo hacia abajo, pensando que una rasuradora les haría mucho bien.
Hinata ni muerta estaría en los sacos de papas ni tampoco sería tan atlética. Si esa era la moda en Konoha era patético, ni siquiera iba a tocar el tema de ponerse sobre sus rodillas y manos, casi arrastrándose por un hombre, algo que Hinata consideraba degradante. Frunciendo el ceño, miró fijamente a Naruto, esperando a ver qué haría.
Si alguna vez espera que me ponga en mis manos y rodillas le esperaba una gran decepción.
— Ella era prisionera de los Akatsuki y fue liberada, ahora está bajo mi protección y eso es todo lo que necesitan saber. La harán sentirse bienvenida y la trataran con respeto.— Su voz era profunda. — Esta es mi casa y ustedes mis ayudantes domésticos. No tengo que rendir cuentas a ustedes sobre a quién traigo a mi casa ¿entendido?
Ambas mujeres palidecieron un poco y bajaron la cabeza dócilmente. La que lo había cuestionado asintió con la cabeza, su cabeza realmente mucho más baja, puso sus manos detrás de su espalda agarrándoselas ahí.
— Lo siento, Kyuby.
Hinata quería retroceder asustada. Él le había dicho que lo llamara Naruto pero esas trabajadoras lo llamaban con su nombre de pila. Solo era una forma más de que el hombre alienígena le mostraba cual era su lugar al ser un alienígena de otro planta.
Ella pensó que le gustaba a él, probablemente desde ese pequeño intercambio físico que habían compartido en el callejón, pero obviamente estaba equivocada puesto que le dijo que tenía que llamarlo por su apellido. Él les estaba diciendo a las demás empleadas que la tratarán con respeto, pero que desde luego no le estaba dando mucho a ella, estaba tratando no sentirse extrañada por cómo eran las mujeres sumisas.
Hombre, si él pensaba que yo voy a bajar la cabeza y hacer reverencia… Ella suspiro. ¡Eso no iba a pasar!
La más alta levanto la mirada, viendo de nuevo fijamente a Naruto.
— ¿Estas deshaciéndote de nosotras para tenerla a ella únicamente como ayudante de casa?
El sacudió la cabeza.
— Ella no quiere eso. Todas tus tareas son las mismas Fuka.
La sorpresa impacto en el rostro de la mujer, pero un segundo después fue de alivio también. En realidad ella sonrió, lo que hizo que su aspecto mejorara
considerablemente.
— Bien. ¿Tienes hambre o necesitas asistencia personal?
Él dudo.
— Prepara la comida mientras le muestro su habitación privada.
La más baja tenía quien debía tener unos seis pies de alto frunció el ceño.
— ¿Ella recibe una habitación privada?
Naruto gruño.
—Es mi casa.
Ambas mujeres bajaron la cabeza humildemente de nuevo, mientras retrocedían unos metros y después huyeron en la dirección por donde habían venido. Hinata tenía el ceño fruncido, mirando a las mujeres desaparecer rápidamente. Frunciendo el ceño regreso atención a Naruto quien la estaba mirando en silencio. El levanto su brazo, haciendo un movimiento indicándole hacia otra parte de la casa.
— Déjame mostrarte tu dormitorio privado.
— ¿Las otras ayudantes de casa comparten habitación?— Ella no quería un trato especial tampoco. Esa era la manera más rápida de hacer enemigos en el trabajo, sabia eso de primera mano, una vez se casó con su jefe, su ahora ex marido.— Si ellas
comparten habitación entonces yo también.
El dudo.
— Eres una rareza en Konoha, así que no estoy seguro de que las otras mujeres te responderán bien hasta que se ajusten, ya que no estuvieron contentas de verte. Lo mejor será esperar a que las conozcas si tienes un espacio personal.
Ella lo siguió a través de un largo pasillo con algunas puertas hasta la última habitación a la izquierda. Naruto hizo una pausa, mirando a la puerta unos segundos, frunció el ceño en el lugar antes de girar el picaporte y la empujo de par en par.
Hinata miro la habitación sorprendida. Realmente era un espacio muy grande, obviamente decorado para una mujer, desde la gran cama con encajes y cuatro grandes doseles con suaves colores femeninos y alfombra en el suelo. Una chimenea dominaba la esquina de la habitación y las puertas dobles estaban abiertas para revelar una enorme bañera, así que ella supo que era un cuarto privado.
— Wow.
Naruto entro en la habitación después de cerrar la puerta detrás de ellos para mirar alrededor con disgusto.
— No he estado aquí en años, pero los ayudantes de casa han limpiado la habitación y la ropa de cama debe estar recién cambiada. Siempre mantienen esta habitación lista no importa cuántas veces le diga que no hay razón para eso. Estuvo bien que ellas no escucharan así tienes la habitación lista.
Dándose la vuelta, Hinata se quedó mirando al hombre alto con el ceño
fruncido.
— ¿Lista para qué? ¿Invitados? ¿No tienes compañía que se quede aquí?
Su mirada azul se cerró con la suya, levanto sus cruzándolos en su amplio pecho.
— Esta habitación perteneció a mi vinculada, Sakura.
Ahora fue Hinata la que frunció el ceño, inclino su cabeza viéndolo.
— ¿Pertenecía? ¿En pasado? Escuche a Oval decir que estas vinculado. Es en tiempo presente, así que no entiendo.
El respiro profundamente, sin verla mientras su mirada vagaba lentamente por la la habitación.
— Todavía estamos vinculados, pero no vivimos juntos. Ya han pasado diez años desde que rechazo estar bajo mi protección y se fue a vivir a otro lugar, pero esta era su habitación cuando estábamos vinculados, quería su propio espacio y se negó a compartir la cama donde dormíamos, por lo que esta habitación fue construida para sus necesidades.— Su mirada finalmente se detuvo en Hinata de nuevo.— Sakura nunca regresara aquí por mí así que esta habitación ahora te pertenece.
Aturdida Hinata se limitó a mirarlo.
El respiro hondo.
— ¿Esto no se hace en la tierra? también aquí es raro. Por lo general, las parejas viven juntas pero Sakura no quiere tener nada que ver conmigo y nunca lo quiso. Tan pronto como nuestros hijos estuvieron fuera del hogar y tenían sus propios espacios donde vivir empaco sus pertenencias y me dejo.
Hinata no estaba segura de que fue lo que más la sorprendió. ¿Tenía hijos mayores? lo miro al rostro y a juzgar por lo que veía, él estaría a finales de sus treinta, tal vez a principio de los cuarenta por las pequeñas líneas alrededor de sus ojos y boca.
Del cuello hacia abajo él estaba en perfecta forma. Ella trago. Tal vez se había casado muy joven.
— Si entiendo esto correctamente vincular es lo equivalente al matrimonio, ¿verdad?
Él dudo y después asintió con la cabeza.
— Creo que esa es la palabra, en tu mundo significa lo mismo.
— ¿Porque no te divorcias de ella si no está contigo? En la tierra si una pareja se separa obtiene el divorcio. Demonios, yo me divorcie de mi esposo, uh vinculado.
—¿Estas vinculada?— Él no parecía muy contento.
— Ya no más.
La ira brillo en los ojos de Naruto.
— ¿Por qué dejaste a tu vinculado?
Dando un paso atrás del enfadado hombre, Hinata le frunció el ceño.
— Porque era un abusador y un borracho, por eso. Debí haber adivinado que la bebida era parte importante en su vida cuando me dijo que no solo tenía un bar si no que vivía de él.
Naruto la fulmino con la mirada, aun con el ceño fruncido aun parecía un poco desconcertado.
— Un abusador es un hombre quien golpea a las mujeres, a mí me golpeo dos veces. La primera vez estaba borracho así que cuando lloro y me suplico que lo perdonara fui lo suficientemente estúpida como para darle otra oportunidad. La segunda vez que lo hizo me fui lo más lejos posible y me divorcie de él. Bebía alcohol, uh, una bebida que lo hizo realmente estúpido y no quería dejar de beber todo el tiempo, era un verdadero perdedor. ¿Has entendido eso?
La ira se fundía en su rostro.
— Él no estaba en condiciones de vincularse si te hizo daño. Nosotros tenemos bebidas que hacen a nuestros guerreros estúpidos por lo que comprendo tus palabras.
Hinata se relajó.
— ¿Porque se separaron tú y Sakura?
El pecho de Naruto se elevó mientras daba una profunda respiración.
— Nuestros padres acordaron nuestro vínculo cuando éramos jóvenes, no estaba feliz de entrar a mi casa o en mi cama, pero no me dijo nada hasta que nuestros cuatro hijos tuvieron la madurez, fue cuando la deje irse con otro.— Su mandíbula se flexiono con el rostro tenso de ira mientras miraba lejos de Hinata. — Sakura quería dejarme para irse con él, dijo que había cumplido con sus deberes de proveer una familia con al menos dos hijos así que nuestro linaje nos contactaba a través de ellos, me dio dos hijas y dos hijos en aquel entonces.
— Oh, qué locura, eso estuvo mal. ¿Nunca te lo dijo?
Él negó con la cabeza.
— Fingió que yo le importaba mientras se daba el tiempo de darles a nuestros padres los hijos querían que procreáramos juntos. Ellos son de clase acomodada y deseaban que el linaje fuera compartido a través de Sakura y yo.
— ¿Clase acomodada?
El dudo.
— Amigos de toda la vida dedicados a la amistad como un vínculo de sangre sin las líneas de sangre. ¿Entiendes?
Sus miradas se encontraron de nuevo.
— Si lo entiendo. ¿Así que ella te abandono?
Negó con la cabeza.
— Mi orgullo no lo permitió al principio. Me preocupaba por ella y no quería dejarla ir, independientemente de su deseo por otro, era mi vinculada y era la madre de mis hijos quienes la necesitaban. No hay manera en Konoha de prevenir el embarazo entre las parejas vinculadas. Tuvimos dos hijos y una hija después de que me hablo de su deseo de marcharse y el odio crecía hacia mí con cada nueva vida que yo depositaba con mi semilla. Ella finalmente amenazo con agredirme si la dejaba embarazada de nuevo.
En silencio, Hinata se limitó a mirarlo mientras evitaba sus ojos, viendo a cualquier parte menos a ella. Un centenar de preguntas pasaron por su mente, pero antes de que pudiera preguntar, el volvió a hablar.
— Pensé que podría recuperar su atención hacia mí si le prestaba más atención, pero eso no funciono. Mi plan para hacerla feliz fallo así que hicimos un trato después de que nuestro último hijo respiro a la vida. Ella se comprometió a quedarse en la casa hasta que el último de nuestros hijos hiciera su propia vida si le juraba que nunca más la tocaría de nuevo para evitar más descendencia que no quería tener conmigo. También tuve que aceptar que yo siempre seria su dueño una petición no podía rechazar. Estuve de acuerdo por el bien de nuestros hijos para que no perdieran a su madre.
— ¿Así que eventualmente se fue a buscar al otro tipo?
Naruto miro hacia el suelo.
— La deje en libertad de nuestro vinculo cuando nuestro hijo menor se fue, quería estar con otro hombre y ella se vinculó con él.
Confundida Hinata frunció el ceño.
— ¿Así que ya no estás más vinculado a ella?
El dudo.
— La libere de nuestro vínculo, entregándosela a él, aunque me fue difícil hacerlo. Es una gran deshonra que una mujer te deje por otro hombre, pero yo prometí liberarla y así lo hice. Siempre mantengo mi palabra, se fue con él pero él no estaba bien de su mente. — Naruto finalmente miro a Hinata. — Él decidió no solo tomar mi vínculo si no también quería mi vida. Entro en la casa que tengo en las montañas lejos de aquí para atacarme. Estaba oscuro y yo no sabía quien había llegado a matarme a mi cama. Me defendí y lo mate en defensa propia. Sakura estaba histérica y quería que sufriera, así que me exigió vincularse nuevamente conmigo como castigo por tomar al hombre que ella quería. Nunca podre vincularme a otra mujer para encontrar la felicidad en sus brazos puesto que mate a su vínculo elegido.
— ¿Y lo hiciste? ¿Estas vinculado a ella de nuevo? ¿Porque?
La barbilla de él se levantó con los ojos entrecerrados.
— Siempre mantengo mis promesas y le había dado mi palabra de darle lo que ella pidiera. Tengo honor. Soy
Naruto Kyuby.
Hinata se quedó atónita mientras se quedaba viendo al gran alienígena Había cumplido su palabra y era una locura, se casó por segunda vez con su ex esposa sabiendo que era una manera de vengarse de él, pero aun así lo había hecho. Hablando de un masoquista, ella pensó, guardando silencio para no insultarlo. La nariz de él olfateo el aire, un gesto torció sus labios hacia abajo, mientras su mirada bajo por el cuerpo de ella. En un instante se arrodillo delante de ella.
Sorprendida, Hinata se le quedo mirando fijamente mientras la olfateaba de nuevo. Un suave gruñido salió su garganta y ella vio su enojo cuando sus miradas se encontraron.
— Huelo a sangre en ti. Quítate la camisa y muéstrame tus heridas así puedo curarlas. Por todo lo que ha pasado me había olvidado que fuiste lastimada. Te pido profundamente disculpas.
— Solo son mis muñecas por las esposas de metal, rasparon mi piel. Estoy bien.
Naruto se puso de pie frunciéndole el ceño.
— Quítate la camisa o lo hare por ti, así puedo atender tus lesiones. Tú te pusiste a mi cuidado y me tomo en serio mi deber.
Continuará...
