- "¡Clemont! Donde mierda estás? ¡Ven aquí inmediatamente!" - la mañana de un nuevo día surgía en la región de Kalos. En los suburbios de ciudad Luminalia, un grito sacudía toda la casa del rubio originario de Kalos.
- "¿Qué...que pasa papá?" - un Clemont confundido y temeroso cruzaba el umbral de la puerta de la cocina y entraba en la sala de la cual había salido el grito. Allí le esperaba su progenitor con un aparato electrónico en la mano y una cara de pocos amigos.
- "¿Qué se supone que significa esto? ¡Tendría que estar arreglado y ni siquiera lo has tocado!" - el joven observaba con disgusto y sorpresa como se había olvidado completamente de arreglar el encargo que su padre tenía que devolver ese día. Habría cumplido con el encargo sin problemas pero sus últimas tardes estuvieron completamente ocupadas por entrenar a sus Pokemon. Su deseo de hacerlo lo mejor posible y no defraudar a Ash le hizo perder la noción de todo lo demás.
- "Yo...esto...lo haré inmediatamente papá, lo siento mucho" – dispuesto a arreglar su error inmediatamente, Clemont se aproximó a su padre con la intención de tomar el objeto y llevárselo para arreglarlo lo más rápido posible. Para su disgusto, apenas había alzado la mano en dirección al objeto cuando su padre la detuvo a medio camino, apretando con fuerza su brazo y arrastrando a Clemont hacia él.
- "¿Qué cojones se supone que estuviste haciendo?" - las palabras salían de la boca del mayor con veneno al mismo tiempo que apretaba más el brazo del rubio, haciendo que una mueca de dolor apareciera en su cara. - "No habrás estado otra vez con esa mierda de batallitas ¿no?" - Clemont no tuvo tiempo de responder cuando un golpe seco lo golpeó en la cara, dejándolo tirado en el suelo. Inmediatamente un picor ardiente surgió en su mejilla izquierda mientras miraba sorprendido al causante del daño. - "¿Cuándo será el maldito día en el que entiendas que jamás lograrás nada?" - las palabras salieron como cuchillos de la boca de su padre y se clavaron directamente en el pecho de Clemont. Tras esto, el mayor depositó el objeto en la pequeña mesa de la cocina y abandonó la estancia diciendo – "Arregla esto antes de que vuelva" -
A pesar de que el adulto ya había abandonado el edificio hacía unos minutos, Clemont seguía sentado en el suelo mientras acariciaba su rostro adolorido con tristeza. No era la primera vez que su padre le ponía la mano encima y no sería la última. Cada vez que el joven entrenaba o pasaba tiempo con sus Pokemon en vez de estar estudiando o arreglando cosas, las caras de enfado y el rostro adolorido aparecía sin tardanza. Le dolía pensar que el causante de todo este daño era de su propia sangre. En su más profunda infancia jamás pensó que esto podría pasar pero tras la muerte de su madre, estos sucesos se repetían una y otra vez. A veces quería hacer un acto de valentía y dejar todo atrás pero siempre se calmaba y aguantaba por el bien de su hermana ya que solo no podría cuidarla. Además, muy en su interior, le dolía pensar que debía abandonar a su padre, a sangre de su sangre. Aún así, sabía que algún día tendría que cambiar y tomar una decisión. No podía seguir dejando que abusase de él por siempre. Con algo de dolor se incorporó y tomo el objeto que había sido depositado en la mesa para arreglarlo. Acto seguido se encaminó al taller de la tienda que estaba pegado a la casa. Justo cuando se disponía a salir, la melodía del teléfono fijo de su casa empezó a sonar con insistencia. Dando un suspiro dió media vuelta y respondió la llamada.
- "¡Clemont! Soy Ash" – la voz de su amigo resonó al otro lado de la línea, recordándole en el proceso que había quedado para hablar con él de las historias de ambos. Siempre le había costado abrirse con los demás pero con Ash todo había sido diferente desde el inicio. La energía que desprendía el chico le hacía sencillo hablar con él de lo que fuese y sentía que podía confiar en él para lo que quisiese. Es por eso que había accedido a contarle todo lo que el originario de Kanto quisiese saber. Además, el también sentía curiosidad por saber cosas del pasado de Ash y sabía que si preguntaba Ash no dudaría en responder. En específico había una duda que había rondado su mente desde que descubrió que era el actual campeón de su región. No tenía sentido que siendo campeón abandonase su región y se uniese a una escuela común y corriente. La mayoría de las futuras promesas en batallas se dedicaban a aprender y viajar tras convertirse en campeones nacionales. Jamás volvían a pisar una escuela como tal y como mucho acudían en algunas ocasiones o cuando debían defender su título frente al nuevo campeón. Es por eso que no tenía sentido que Ash estuviese en Kalos estudiando como alguien normal por lo que sabía que había una historia detrás.
- "Hola Ash, ¿supongo que llamas por lo que hablamos el otro día?" -
- "Así es amigo. Tengo algunas dudas que me gustaría que me resolvieses. Obviamente te responderé todo lo que quieras saber de mi" -
- "Esta bien, no hay ningún problema, confío en ti. ¿Cuando querrías quedar?" -
- "Si te parece bien hoy por la tarde. Después podríamos dar una vuelta" -
- "Tengo que terminar unas cosas en casa pero me parece bien. Si estás conforme cuando termine te llamó y vamos a donde me digas" -
- "¡Genial entonces! Para que no tardemos mucho me acerco yo a ciudad Luminalia y a partir de ahí vemos. Así no tienes que coger un bus" – a Clemont no le agradaba mucho la idea de que Ash fuese a su casa. No por no querer tenerlo ahí, sino por miedo a que apareciese su padre y montase una escena. A pesar de eso, sabía que no tenía sentido tratar de ocultar algo que se suponía que iba a contar por lo que simplemente accedió a lo dicho por Ash y colgó la llamada para, este vez sí, hacer el encargo de su padre y evitar otra pelea más.
- "Adiós Ash" – la voz de Clemont desaparecía al mismo tiempo que el originario de Kanto guardaba su teléfono. El joven estaba contento pues quería ayudar a su amigo como fuese posible y que el rubio accediese a contarle sus problemas era un buen indicativo. Siempre odió a aquellos que abusaban de los menos fuertes y sentía que esa inferioridad y timidez a la hora de relacionarse estaban conectadas. Sospechaba que Clemont había sufrido bullying en algún momento de su vida estudiantil pero hasta que el propio rubio lo confirmase no tenía sentido seguir especulando.
- "Va siendo hora de ir a comprar algo, ¿no Pikachu?" - el hambre hizo presencia en Ash tras una mañana de ejercicio. Notando que ya era próximo al mediodía, decidió salir de casa e ir a Pueblo Aquacorde a por su comida. Echaba de menos la comida de su madre pero sabía que si ella pudiese, le cocinaría todos los días. Lamentablemente, su marca de restaurantes sufría a menudo complicaciones que le impedían estar en Kalos mucho tiempo seguido, teniendo que volver cada semana a Kanto.
Dispuesto a hacer su compra, el joven campeón partió desde su casa con Pikachu al hombro. No tardó mucho en llegar a su destino, en donde fue saludado por la dueña de la tienda con una sonrisa. Dentro, recorrió todos los pasillos rápidamente y obtuvo todo lo necesario para realizar su comida. Sabía que no era muy buen cocinero así que no se esmero mucho en los alimentos. Tan solo los ingredientes básicos para una pasta. Rápidamente pagó y despidiéndose de la dependienta partió hacia su casa.
- "¡Ash!" - Pueblo Boceto era un pueblo pequeño pero muy acogedor. Sus vecinos eran muy amables y recibieron a la familia Ketchum con los brazos abiertos. En especial había una familia que los había recibido con especial cariño: la familia Gabena. Sus vecinos más próximos fueron los que más interactuaron con ellos desde su llegada. Esto se debía principalmente a dos motivos de peso: la relación de ambas madres y la conexión que tenían los dos adolescentes. Al descubrir que acudían a la misma escuela,sus interacciones eran mas recurrentes que con el resto de los vecinos, en especial desde que Ash se comprometió a llevar a Serena a la escuela cada día. En este mismo momento, era la misma chica de pelo color miel la cual le saludaba desde la entrada de su casa con una sonrisa mientras agitaba su mano. Ash no comprendía que le sucedía con esta chica pues a pesar de que la conocía desde hacía unas semanas, sentía como si hubiese compartido mucho con ella. Su corazón palpitaba alegre cada vez que conversaba con ella y le hacía reflexionar sobre ese magnetismo que sentía por ella.
- "¡Hola Serena!" - devolviendole el saludo, el chico comenzó a caminar hacia ella. Antes de que pudiese estar a su altura, Pikachu saltó de su hombro y corrió velozmente hacia Serena para saludarla. Parecía que el chico no era el único que tenía esa conexión antinatural con la chica. - Parece que alguien te echaba de menos – sonriendo ante la escena de cariño que estaba presenciando, Ash termino de llegar al lugar donde estaba Serena.
- "Chaaaa" – Pikachu confirmaba lo dicho por su entrenador mientras disfrutaba las caricias de la chica.
- "Es un Pokemon genial Ash" – incorporándose mientras Pikachu se subía a su hombro, la chica miró a Ash con una sonrisa cuando se dió cuenta lo que los había llevado hasta ahí - "Perdona si te asusté gritando. Te vi andando hacia tu casa y quería saludarte jeje" – con un ligero rubor en su mejilla Serena sonreía nerviosamente al chico. Lo había visto desde la ventana de su casa e impulsivamente había bajado lo más rápido posible para saludarlo antes de que entrase en su propia casa.
- "No te preocupes jajaja, me alegro de verte y Pikachu también" – las palabras fueron como un tranquilizante para Serena, la cual se relajo en presencia del chico. La conversación surgió con comentarios triviales sobre la escuela y los torneos. En un momento dado, Serena notó las bolsas que traía Ash en su mano.
- "Ohh perdona Ash, nos entretuvimos aquí e igual tenías que hacer recados" -
- "Ahhhh, que va no te preocupes. Es simplemente la compra de hoy para hacer la comida" – viendo hacia donde estaba mirando Serena, Ash notó las bolsas que yacían en el suelo con su comida. Al hacer esto, su mente y estómago salieron al mismo tiempo del ensimismamiento que vivían en la conversación con la chica y se acordaron de que tenían hambre y aún no habían comido. De esa forma, un fuerte gruñido salió del cuerpo del chico, el cual se rascó la cabeza disculpándose nerviosamente. - "Bueno, no tendría problema en seguir hablando aquí contigo pero creo que va siendo hora de irme jeje" – aún cuando se sentía a gusto hablando con la chica, el hambre siempre fue el punto débil de Ash y la necesidad de comer era muy fuerte. Serena tan solo se disculpo de nuevo diciendo que como ella ya había comido no se había dado cuenta de que él igual aún no lo había hecho.
Ash tomó las bolsas en sus manos y llamó a Pikachu para que fuese con él. El Pokemon hacía tiempo que descansaba en el hombro de Serena y parecía no tener intención de moverse. Serena trató de despertarlo para que se fuese con su entrenador pero el Pokemon eléctrico hizo caso omiso y siguió durmiendo.
- "¿Sabes qué? No sé si estás ocupada ahora pero sino, solo si quieres, puedes pasar a mi casa y seguimos hablando allí mientras como. Mi madre no está y nunca viene mal tener compañía" – con cautela Ash hizo su ofrecimiento. No sabía de donde salía esa necesidad de seguir hablando con la chica pero no era como si le molestase. La cara de sorpresa de Serena y lo que le pareció un ligero rubor le hizo reírse nerviosamente pues tal vez había sido un poco atrevido de más y ya estaba dispuesto a corregirse cuando la chica habló.
- "Me encantaría Ash. Pero solo con una condición, dejame cocinar a mi." - con un poco de nerviosismo y un notorio sonrojo, Serena aceptaba la oferta del joven.
- "Aún por encima que te invito a venir no sería justo que te pusieses a cocinar. Aparte, no creo que tuvieses lo necesario para poder hacer justicia a tus habilidades de cocina" – el chico lo que menos quería era incomodar a Serena. La había invitado a comer con él y no quería aún por encima molestarla con la comida. A pesar de eso, la chica ya había tomado una decisión y no había forma de que cambiase de opinión. Así pues, diciéndole que cocinaría con lo que tuviese, se encaminó cara a la casa del joven de Kanto, quién la siguió riéndose.
- "Por cierto, ¿dijiste que tu madre no estaba en casa?" - Ash tan solo negó con un giro de cabeza la pregunta de Serena. - "Pues que casualidad jeje. Mi madre tampoco está. Se ha ido de fin de semana con una amiga y no vuelve hasta el domingo por la tarde." -
- "Ohhh vaya jajaja, que casualidad. Y nosotros comiendo solos y viviendo al lado" – ambos se rieron ante la casualidad que vivían y prometieron que al día siguiente Ash sería el invitado en la casa de Serena, la cuál era la que había hecho la oferta sacando una valentía y atrevimiento que ni ella misma sabía que tenía.
Tras varios metros, ambos jóvenes llegaron a la entrada de la casa de Ash. Pikachu, quién misteriosamente había vuelto en sí nada mas ambos empezaron a caminar juntos, saltó del cuerpo de Serena y fue el primero en entrar en la casa. Sin preámbulos, la chica tomó las cosas que traía Ash y comenzó a preparar todo para hacer la comida. Mientras tanto, Ash le ayudó a obtener todo lo que necesitaba y mientras ella cocinaba, el joven puso los cubiertos sobre la mesa, añadiendo dos más en caso de que Serena quisiese probar algo. Como es obvio, el joven terminó mucho antes sus tareas que Serena por lo que simplemente se sentó en silencio y se dedicó a observar con que soltura y habilidad se movía la chica. Desde su posición habitual, Pikachu también observaba la escena con gracia, viendo lo absorto que estaba su entrenador con la chica.
- "¡Listo!" - tras unos interminables minutos para Ash, el cual sufría al oler que bien olía lo que la chica cocinaba, Serena emitió un grito de satisfacción mientras daba el último retoque al plato. Acto seguido, tomó el contenido y lo depositó en el plato del joven de Kanto, al cual se le hacía la boca agua al ver la comida delante de él. Sin esperar más, Ash probó la comida mientras Serena veía nerviosa como degustaba su plato, deseando que hubiese salido bien. Parte de su nerviosismo era porque no tenía mucho para crear un buen plato y pensaba que igual no había sido suficiente para poder impresionar al chico.
- "Serena… ¡ESTO ESTA DELICIOSO!" - el grito sorprendió a Serena, la cual no se esperaba una reacción así. Ash la miraba con los ojos brillando en forma de estrellas mientras devoraba la comida. Serena se llevó las manos a su pecho mientras su corazón empezó a palpitar con rapidez al ver como su esfuerzo había dado sus frutos.
- "Ash n...no comas tan deprisa, te puedes atragantar" – a pesar de advertirle, la premonición de Serena no tardó en cumplirse y ahora se encontraba dándole palmaditas en la espalda a Ash mientras el chico bebía agua con necesidad. Tras lograr estabilizarse y elogiar de nuevo a la chica por su comida, Ash procedió a seguir comiendo lo que le faltaba, esta vez con menos ritmo pues no quería recibir un regaño de la chica de nuevo.
Tras terminar la comida entres palabras y risas, Ash se dispuso a limpiar él todo lo usado por Serena para hacer la comida. Mientras tanto Serena se fue a esperar al salón a petición del chico. La joven se dedicó a observar todos los cuadros y la estancia al completo. Era la primera vez que estaba ahí ya que la anterior vez que se reunieron fue en la casa de la chica. Pasando su vista por los cuadros Serena pudo ver pedacitos de la vida de Ash inmortalizados en ellos. Desde fotos de Ash de bebé que le causaron ternura, Ash siendo más niño con un Charmander y un Pikachu a su lado, hasta un Ash más adulto sonriendo a la cámara acompañado por su madre y un señor mayor en bata que no reconoció. De todas las fotos que vió, hubo una que le causó intriga y se aproximó a verla desde más cerca. En ella salía el chico que había visto con Ash la vez que se encontraron por el camino, una chica y el propio Ash. Los 3 sonreían a la cámara y se podía ver como la chica y Ash tenían bastante complicidad por como estaban de juntos sus cuerpos. O por lo menos esa fue la conclusión que sacó Serena al ver la foto.
- "Es de cuando se celebró el festival anual de nuestra escuela en Kanto" – Ash había terminado de limpiar y había entrado en el salón en busca de Serena. Al localizarla, pudo ver como estaba observando una de las fotos que atesoraba con más cariño. Se la habían sacado Leaf, Gary y él momentos antes de la final del torneo de la escuela que decidiría quién representaría al colegio en el campeonato nacional. A pesar de que Ash y Gary sabían que se iban a enfrentar, la felicidad desbordaba en la foto. Serena notó un cierto deje de melancolía en la voz de Ash.
- "¿Cómo eran los festivales en Kanto?" - queriendo cambiar el tono que había aparecido en la voz del chico y a la vez conocer más de él, Serena preguntó sobre los festivales de Kanto. Sabía que cada región tenía su forma única de realizar los festivales escolares y nunca había visto como eran los de Kanto.
- "Pues eran muy diferentes aquí. La verdad noté como en Kalos todo es más formal. En Kanto no hay escuela por 1 semana y en cambio se crean puestos de todo tipo de actividades para hacer. Por las mañanas todos los estudiantes tienen libertad para hacer lo que quieran en los diversos puestos. ¡Es súper divertido! Hay algunos puestos que te ofrecen la posibilidad de hacer competiciones por parejas con tus Pokemon. Gary y yo participamos en uno que consistía carreras de relevo. Gary decidió congelar todo el suelo para volver corriendo más rápido y acabo estrellado contra el mismísimo director jajaja" – Serena veía totalmente embelesada como las facciones de Ash se contraían y los gestos que hacía mientras se reía contando sus historias. - "Después, por las tardes, se dedica todo únicamente para el torneo escolar. A diferencia de aquí, en nuestra escuela participaba muchísima gente y los combates se emitían como si fuese una Liga Pokemon. Era verdaderamente increíble la cantidad de gente que había siempre y luego el último día, el de la final, aparecía toda la gente importante de Kanto. Las batallas están mucho más integradas en Kanto por lo que el comité de Kanto va a absolutamente todas las escuelas a presenciar quién sale como representante. Te sentías como un absoluto campeón a pesar de que solo eras un representante más." - Serena se imaginaba fascinada todo lo que contaba Ash. En verdad el chico tenía razón y Kanto parecía ser mucho más espectacular que Kalos. En cierta parte no le extrañaba pues había oído de boca de Trevor que la región de Kanto era una de las más fuertes en tema de entrenadores.
- "¿Tú participaste en algún torneo de esos?" - Ash sabía que esta pregunta llegaría tarde o temprano. Ahora era el momento en el que tenía que decidir si contarle a la chica su secreto o no.
(…)
- "¡Tyranitar no puede continuar! ¡Pikachu gana! ¡A Fletcher no le quedan más Pokemon por lo que Ash Ketchum es el nuevo Campeón Juvenil de Kanto!" - las gradas estallaban en un rumor mientras el árbitro indicaba el final del encuentro, dando como ganador nacional a Ash. En las gradas sus personas más allegadas saltaban de la alegría mientras festejaban su triunfo.
- "¡Eres el mejor Ashhhhh!" - la primera en llegar a felicitarle era una chica de cabello castaño, la cual lo embistió en un fuerte abrazo que hizo que al chico se le subiesen los colores.
(…)
- "Leaf yo…" -
- "Lo siento pero no estoy interesada en hablar más contigo" – las palabras salieron con crudeza de la boca de Leaf mientras se daba la vuelta y se marchaba. En el lugar dejaba a un Ash completamente destrozado que sentía que no podría con nada más.
(…)
- "Participé una vez pero perdí en semifinales de mi escuela. Tuvimos un torneo genial pero el entrenador que me ganó era muy fuerte y perdí 6 a 5" – Ash había tomado una decisión. No quería vivir de nuevo los errores de su pasado por lo que decidió mantener oculto su logro.
- "Ohhh vaya. Los entrenadores de Kanto deben de ser muy fuertes. Aún así es genial que llegases a semifinales" – Serena no parecía del todo convencida con lo dicho por Ash pero no dijo nada. Ella mantenía su sospecha sobre Ash pero respetaba la decisión del chico de no contársela. Al final, a pesar de que no lo parecía por como estaban juntos, se conocían desde hacia poco y era obvio que no contaría las cosas tan de primeras.
- "Así es. Deberías ir un día. Estoy seguro que te encantaría" – al ver como la chica no mencionaba nada más sobre los torneos, Ash respiraba aliviado de que su mentira hubiese surtido efecto.
- "Sii, pero necesitaría un guía estupendo. ¿No se si conoces a alguno?" - Serena completaba la frase con una sonrisa coqueta. Ash se río ante esto.
- "Creo que conozco uno genial. El mejor de todos diría yo. Además viene con acompañante Pokemon incluido" – Ash siguió las insinuaciones de Serena con una sonrisa de autosuficiencia. Ambos se rieron a carcajadas cuando Pikachu emitió un grito, confirmando la frase de Ash sobre el acompañante.
Entre risas, Ash siguió contándole a Serena cosas de su vida en Kanto y de la región. La chica nunca había salido de viaje por razones obvias y no sabía mucho de las demás regiones. Ash se sorprendía por la falta de conocimiento de Serena y pensaba que a pesar de que las Federaciones Pokemon se esmeraban en preparar a los jóvenes para explorar el mundo, muchos de ellos no saldrían preparados para enfrentarse a las dificultades del mismo.
- "¿Tienes más Pokemon aparte de Fennekin?" – en un momento dado, Serena hizo mención sobre los Pokemon de Ash y Ash se dio cuenta que apenas conocía al inicial de la chica. Así pues, a petición del chico, ambos salieron al jardín para que Serena pudiese liberar al resto de su equipo. Dicho y hecho, tres Pokeballs fueron lanzadas y de ellas salieron un Pancham, un Fennekin y un Eevee.
- "¡Guau! ¡Nunca había visto a este Pokemon! ¡Y tienes un Eevee!" - Ash sacaba su Pokedex y escaneaba con ella al Pokemon panda, uno autóctono de Kalos. Ambos Pokemon solo miraban con extrañeza a Ash y a su entrenadora mientras Fennekin se acercaba a saludar con Pikachu.
- "Chicos, este es Ash, un amigo y este es su Pokemon Pikachu" – tras ser presentados por Serena, Ash y Pikachu se acercaron a saludar a ambos Pokemon, quienes aceptaron con gusto el saludo. Ash también liberó a Frogadier para que pudiese jugar con ellos. Tenía pensado liberar a los otros 4 que tenía encima pero por problemas de espacio y por temor a generar miedo en alguno de ellos, prefiero dejarlos descansar en sus Pokeballs.
Mientras sus Pokemon jugaban, Ash y Serena comenzaron a charlar tranquilamente sobre como habían conocido a sus Pokemon. Ash se enteró de que Serena había participado en algún concurso de actuación junto a Fennekin y que fue ahí donde había conocido a Pancham. Gracias a esta historia, Ash vió cuanta pasión sentía Serena por las actuaciones y le alegro que la chica quisiese dedicarse a ello una vez terminase de graduarse. Al final este era el último año de escuela y luego ya podrían viajar por todo el mundo sin necesitar de permisos especiales. Serían considerados adultos para bien o para mal y tener claro un objetivo facilitaría las cosas.
- "Perdoname un momento" – mientras Ash contaba su historia conociendo a Frogadier, su teléfono empezó a sonar y se alejo un momento para contestar. Al otro lado de la línea sonó la voz de Clemont, el cuál devolvía a la realidad a Ash, quién había estado tan absorto con Serena que se había olvidado por completo de que había quedado con él para verse. Tras confirmar que iría, Ash colgó el teléfono y procedió a comunicarle a Serena su inconveniente.
- "¡Serena! Me vas a odiar pero tengo que irme ahora mismo. Me había comprometido ya con Clemont para vernos y se me había olvidado completamente" – Ash se disculpaba sinceramente con la chica. Realmente estaba disfrutando mucho su tiempo con ella y el tener que irse así de golpe cuando la había invitado le dolía. Aún más al ver como la cara de Serena se había entristecido al escuchar la noticia.
- "No te preocupes Ash. Yo...lo entiendo perfectamente" – al ver como su respuesta confirmaba su desilusión, Ash decidió solucionarlo. No quería ver a la chica así y ser el responsable de ello.
- "Pero… si te parece bien, como mañana me debes una comida en tu casa, podemos comer e ir después a algún centro comercial en Luminalia" – la cara de Serena se iluminó de golpe al escuchar la propuesta. Por dentro estaba que no cabía de nerviosismo y felicidad pues, a pesar de que no había dicho eso expresamente, se podía considerar como una cita formal. De hecho, la chica ya consideraba como una cita el día de hoy.
- "¡Me encantaría!" - Ash sonrió ante su respuesta y tras comprobar que todo estaba en su sitio, acompañó a la joven a la puerta de su casa.
- "Bueno Serena, espero que te lo hayas pasado bien a pesar de esta interrupción" -
- "Me lo he pasado genial Ash. ¡Muchísimas gracias!" - antes de que Ash pudiese procesar nada, la chica dio un paso hacia delante y planto un suave beso en la mejilla del chico. Acto seguido, entró rápidamente en su casa toda sonrojada. Ash simplemente se quedó ahí plantado sin saber que hacer y tocándose la mejilla que había sido besada. Tras unos segundos de perplejidad volvió en sí y, liberando a Staraptor, puso rumbo a la ciudad capital de Kalos con una sonrisa y millones de pensamientos arremolinándose en su mente. Al mismo tiempo, la joven pelo color miel suspiraba mientras estaba apoyada sobre el lado interior de la puerta. Había dado un movimiento atrevido y no se había parado a ver su reacción. ¿Le habría gustado? ¿Le habría parecido mal? Su mente trabajaba a mil por hora y posiblemente no se calmaría hasta que lo volviese a ver al día siguiente…
Continuará...
