Red Velvet

Capítulo 133: Juntas

N/A: Lo siento…


La ciudad, a pesar del verano que poco a poco empezaba a decir adiós, estaba luminoso, soleado, tal vez un poco más caluroso de lo usual, pero luego de estar en Mistral, esto era un día más de invierno.

Pero agradecía el buen clima.

En la gran ciudad, era difícil encontrar lugares como los que vio allá, tranquilos, llenos de vegetación, porque la metrópoli avanzaba deprisa, todos con un objetivo adelante, así que rara vez se encontraba a alguien que se sentaba en las bancas y miraba el paisaje, los únicos eran la gente mayor, la cual era muy reducida ahí en la zona, y todos los que tenían dinero se iban a otro lado menos bullicioso, para dejar de lado esa vida. También los niños solían pasar por los pocos lugares verdes y calmos que había en la ciudad, y si, también eran pocos.

La mayoría de las personas que vivía ahí era gente joven, que viajaba de otros lados para trabajar en grandes compañías y oficinas, o que había nacido ahí y permanecía para mantener el nombre de su familia en alto, como era su caso.

Así que sentía que ese lugar era propio.

Bueno, no solo de ella, si no que de ambas.

Se acomodó en el cuerpo ajeno, sintiendo el brazo de Ruby rodeando sus hombros, y sabía que a cada segundo los cuerpos de ambas se enredaban más y más, sin ninguna preocupación, solo ellas.

El estar en medio de una agitada ciudad no iba a hacer una diferencia.

Ahora eso les daba igual, ya no se ocultaban.

Era tan diferente a la primera vez que salieron al exterior, donde cuidaron su caminar, su forma de expresarse, la forma en la que se miraban, fueron conscientes todo el tiempo de lucir como socias, como amigas a lo más, nada más, incluso tuvieron que mantener sus conversaciones lo más inocentes posibles para no crear una reacción en cadena.

Sentía que había pasado tanto desde eso, y si, había pasado mucho.

Habían decidido aprovechar el buen tiempo, y el hecho de que no se verían hasta el viernes, para tomarse un momento ahí afuera luego del trabajo. No se podían aguantar, y querían verse, y tenían la excusa de ser públicas para hacer lo que quisiesen. Además, si bien se habían visto el día anterior, habían almorzado juntas, no era eso suficiente, ni para ella ni para Ruby, ambas quedaron con ganas de más.

Así que se les ocurrió el salir de la rutina.

"Creo que estamos llamando demasiado la atención."

Ruby habló, y a pesar de lo que dijo, donde usualmente su voz saldría más nerviosa, incómoda, no fue así, esta sonando fuerte, incluso divertida. La miró al rostro, notando la misma expresión con la que su voz sonó, y los ojos plateados la miraron de reojo, para luego irse al frente, y con un movimiento de su mentón, apuntó hacia un punto en específico, así que miró siguiendo esa dirección.

Ver paparazis no era algo nuevo en su vida.

Sobre todo, cuando era joven, los veía, y muchas veces los buscaba con la mirada, para darles de manera explícita una nueva exclusiva como la joven rebelde que era. Ya cuando creció, empezó a molestarle sus existencias, el que la persiguiesen y le hiciesen preguntas, se volvió amargada, o simplemente aceptó que era molesto que hurgasen en su vida privada, cuando quería conservarla así, privada.

Luego del accidente, de lo de su ojo, los comenzó a odiar.

O comenzó a temer las consecuencias de que tuviesen una noticia de la que su padre, el de sus memorias corruptas, pudiese enfadarse.

Y debió ser llamativo para estos, que, de un día para otro, dejó de posar para las cámaras, de mostrarles su mejor cara, de hacerles mofa, de exponerse a sí misma para molestar a su padre, para aparecer con una cicatriz e ignorarlos, dejando de lado por completo la persona que fue.

Aun no sabía si le molestaban con la misma intensidad que antes.

Pero tampoco creía que fuese a mostrarse de la misma forma que antes lo hacía.

O tal vez…

Miró a Ruby, y los plateados la miraron de vuelta, y leyéndose la mente, ambas sonriendo, conociéndose.

Creía que iba a ser un muy mal hábito de su parte el tomar esa iniciativa, el actuar con Ruby, ahí afuera, como lo hacían dentro de cuatro paredes. Era riesgoso, lo sabía, podía ponerla en una posición comprometedora.

Pero esa era la idea, ¿No?

Lo único que le preocupada era la opinión de su familia.

Pero ya lidiaría con eso después.

Si iban a decir barbaridades de ella, de la relación que tenía, bien podían hacerlo teniendo una buena foto de ambas, y esperaba luego tenerla en su poder.

Se arrimó más al cuerpo ajeno, llegando tan lejos para subir su pierna a la de Ruby, y de inmediato la mano de esta llegó a su rodilla, sujetándola, manteniéndola ahí. Y como si su acto descarado no fuese suficiente, ambas miraron al sujeto ahí escondido, mirando hacia la cámara, sin miramiento alguno, sin vergüenza.

Bueno, no sin vergüenza del todo, porque se sintió arder.

Y notó, por el tono de voz de Ruby, grueso y rasposo, que estaba igual.

"Creo que me vendría bien comer algo frio."

Y también por lo que dijo.

Ambas se acaloraban demasiado rápido, y solo era un paseo inocente que habían comenzado hace minutos atrás, pero ya conocían como eran.

Quizás ambas estaban algo frustradas.

Y no podía culparlas.

Pero debían mantener la compostura, en algunos días se verían y podrían hacer lo que quisiesen, sin control alguno de por medio.

Asintió, dejando de mirar a la cámara, observando a Ruby.

"¿Deberíamos ir a por un helado?"

Los plateados la miraron, no sin antes darle una última mirada al paparazzi, una expresión extraña en su rostro, la cual no había visto, para luego lucir tranquila al observarla a ella.

Eso era extraño.

"Suena bien para mí."

Pero no le dio más vueltas al asunto.

Siguieron su paseo, dando vueltas por la ciudad, hasta que llegaron al centro comercial, y quería mostrarle el lugar a Ruby, un local que llevaba abierto durante mucho tiempo, y solía ir cuando niña. Habían hecho una remodelación, así que el lugar se veía más grande y colorido desde la última vez que fue.

Ruby parecía sorprendida, y la vio debatirse entre varios sabores de helado, sin poder escoger, estaban los que le gustaban más, y los que eran tan llamativos y únicos que debía probarlos. Le compraría miles para que estuviese satisfecha, pero no se los podría comer todos en ese momento.

Tal vez haría un pedido especial algún día.

Se sentaron en una de las mesas de la terraza, disfrutando el aire fresco, mientras comían tranquilamente.

No había ido ahí hace mucho tiempo, desde que su abuelo vivía y solía invitarla a lugares así para mimarla, y el sabor era exactamente el mismo, le trajo nostalgia, pero también felicidad, ya que no era algo que hiciese, porque le recordaba a su abuelo, a lo bueno de ese tiempo, y así mismo recordaba su infelicidad, pero ahora ya no era así, porque era tan feliz ahora como solía ser cuando niña.

Soltó una risa, notando como Ruby se había manchado, y ahora no era necesario aguantarse el impulso y simplemente decirle que se limpiase, no, para nada, así que tomó una servilleta y la limpió ella misma, Ruby riendo en respuesta, más de vergüenza que de otra cosa.

Era un respiro de alivio, el poder estar así ahora.

Sentía que todo era perfecto en ese momento.

Pero…

Lamentablemente, la calma no podía durar mucho, lo sabía.

Y menos en su situación.

Menos siendo quienes eran.

Obviamente imaginó que cabía la posibilidad de encontrarse con más paparazis, a alguien más agresivo e intrépido que aquel que le tomó fotos desde la distancia, pero tampoco creyó hubiese mucha probabilidad de que sucediese, porque la conocían, y nunca dio ningún tipo de entrevista, nunca se refirió a ninguna polémica, a ningún rumor, y aunque una relación apareciese de la nada, estos sabían que preguntarle sería en vano.

Así fue con su compromiso, así fue con el final de este.

Y estos lo intentaron los primeros días, para rendirse de inmediato.

Pero ahora, era diferente, porque Ruby estaba en la ecuación, así que iban a por esta.

Siempre irían a por Ruby.

Y ahora, mientras caminaban por el centro comercial, cuando notó a ese periodista acercándose, una chica con una cámara siguiéndole, supo cuál sería su objetivo. Probablemente estuviesen cazando otra noticia, y las vieron pasar, y tomaron la decisión de que era el momento, que era el momento de preguntarle a la mujer de rojo sus más oscuros secretos.

Al final, la relación de ambas estuvo en boca de todos durante varios días.

Y sabía que Atlas vivía rodeado de rumores, día y noche, y no le alcanzaban las horas del día para enterarse, por lo mismo lo ignoraba todo, a menos que su padre se enterase, como sucedía cuando era más joven. Solo sabía lo que pasaba cuando su padre hablaba de eso, diciéndole que se comportase, diciéndole que no hiciese tantas estupideces.

Al menos ya no tenía que lidiar con eso, pero este si podría regañarla, pero ya no era como antes.

Pero tal vez, ahora, debió investigar, debió poner atención, porque ya no era ella en el foco, solo ella, no, ahora Ruby también lo estaba, y debía estar preparada para cualquier golpe que les llegase, debían saber que responder ante los rumores que estuviesen dando vueltas en ese momento, y así estar listas para cualquier situación, para cualquier pregunta.

Pero no.

No estaban listas para eso.

El hombre, que lucía bastante joven, más que ambas, le habló a Ruby, diciendo su nombre, llamando su atención, y Ruby por inercia, miró, ya que sonó a un llamado muy informal, no a los que Ruby estaba acostumbrada en ese mundo.

Si se hubiese tratado de ella, lo hubiese corregido de inmediato.

No tenía tiempo para lidiar con gente chismosa, mucho menos para soportar esos tratos irrespetuosos.

Pero Ruby no, no porque no le molestase, sino porque le tomó por sorpresa, lo notó en su rostro, así como la confusión, los plateados moviéndose por el hombre que la llamó, y luego enfocándose en la cámara, leyendo la escena, dándose cuenta quien era esa persona y cuál era su intención.

No era la primera vez, pero para Ruby, que aún no se acostumbraba a esa atención, era algo que aun la desencajaba.

Podían reaccionar ante una foto a la distancia, sabiendo que ocurriría, pero ya un acercamiento así, y de pie donde no podían huir como cuando iban en auto, complicaba la situación.

"Quiero preguntarle acerca de los rumores que están circulando últimamente."

El hombre mantuvo la distancia, y si, sabía que Ruby había adquirido la fama de ser impulsiva, y este era lo suficientemente inteligente para no arriesgarse demasiado, sobre todo sabiendo que su pregunta no iba a ser bien recibida.

Ruby no dijo nada, solo frunció el ceño, pensativa, poniendo una mueca similar a la que puso allá atrás, cuando divisó al primer paparazzi.

¿Qué eran esos rumores?

No oyó nada así, ni su padre se enteró de algo, o se lo habría comentado en la mañana. Tal vez era más nuevo de lo que creía, o incluso Coco ya les habría advertido de la situación.

"Los rumores dicen que usted se dedica a la prostitución."

¿Qué?

No pudo ocultar la sorpresa en su propio rostro.

¿Se habían enterado? ¿Cómo?

Era imposible, no había forma legal de descubrirlo, revisó los papeles y estaban limpios, sin ningún rastro del lugar de donde recibía su paga cada mes. Y tampoco creía que alguien sería capaz de hablar, siendo solo mujeres a quienes Ruby atendía.

Quizás las subestimó.

Porque no quería pensar que alguien del mismo Red Velvet, la misma familia de Ruby, decidió empezar el rumor para exponer a su antigua compañera, no, se rehusaba a creer eso.

Aun así, no quería pensar que ese día llegaría.

Pero ahí estaban, la verdad saliendo a la luz, como un mero rumor, pero significaba que eso haría que más gente investigase, que más gente indagara en el pasado ajeno, y el solo pensar que Ruby, en sus papeles, parecía haber llegado hace meses a Atlas, la hacía un perfecto objetivo para ser investigado, para rebuscar en sus raíces, y le aterraba que así fuese.

Que el pasado de esta llegase, de nuevo, a atormentarla.

Tal y como sucedió aquel día, cuando esa mujer pasó por la puerta del Red Velvet, buscando vengarse.

Se distrajo por unos momentos, su mente dando vueltas, pero volvió a enfocar la mirada en Ruby, para intentar ver cuál sería su reacción, así poder hacer algo, decir algo, y salir de esa situación.

Se imaginó terror.

Se imaginó miedo.

Se imaginó incertidumbre.

Pero no vio nada de eso en el rostro de la mujer.

De hecho, notó una sonrisa en su cara, una sonrisa controlada, una sonrisa capaz, y cuando los plateados miraron al hombre, cuando esta levantó el rostro con superioridad, no solo notó eso, sino que también veía una dominancia en su postura, una faceta que no solía ver en Ruby.

Era una faceta que veía solo en…

Bueno, en un momento privado entre ambas.

Así que no esperó ver algo así, y no sabía que sucedía con su propia reacción, si era preocupación o emoción, o un poco de ambas. Pero de seguro estaba mezclada con la sorpresa, ya que no imaginó nada de eso, o más bien, imaginó de todo menos eso.

Ruby soltó una risa mientras metía las manos en los bolsillos, probablemente ocultando la evidencia de lo que serían sus puños, a menos que su acto fuese tan bueno como lucía, y no dejase evidencia alguna de sus verdaderos sentimientos, o que los tuviese por completo controlados. Sea como sea, le gustaba ver a Ruby así, su cabeza de inmediato olvidando la ansiedad que la situación provocaba, sus instintos haciéndola enfocarse solamente en Ruby, esta robándose toda su atención, y creía causaría algo similar en cualquiera que la viese.

Pero era suya, solo suya.

Ella entró en pánico, pero al parecer, Ruby ya sabía lo que ahí ocurría, ya estaba lista para enfrentarse a los rumores.

"¿Me dedico? ¿Actualmente? No sé de dónde salieron esos rumores, pero hasta donde yo sé, llevo los últimos meses llenando aburrido papeleo y ensuciándome las manos con grasa de motor."

El hombre iba a decir algo ante las palabras de Ruby, pero se quedó callado cuando los ojos plateados se alejaron de él, ahora moviéndose hacia ella, y se vio inerte observando a la mujer que ahora le daba toda su atención, podía ver la mofa en su expresión, repleta de esa aura dominante que la hacía hervir, y la idea de que esa cámara pudiese notar el cambio en ella, lo que el calor le hacía, le causó aún más calor.

Ruby tenía un poder inimaginable.

Apretaba sus botones, y tal vez no era el momento para que lo hiciera.

No, claro que no era el momento.

Pudo notar esa expresión en la mujer, esa expresión cálida, abrasadora, y se vio en una postura complicada. O sea, debía estar enojada porque ese idiota venía donde ellas a molestarlas, o preocupada de que el pasado de Ruby pudiese salir a la luz, pero estaba hirviendo, y esas ya no eran sus preocupaciones.

Esperaba que el rojo no se le notase.

Notase tanto.

"¿Puedes creerlo, Weiss? Estuve trabajando tan duro todo este tiempo para mantener mi negocio, y resulta que pude haber estado ganando dinero haciendo algo mucho más divertido que arreglar autos."

La sonrisa de Ruby, la dejó sin palabras.

Y también lo que dijo, como lo dijo.

Algo más divertido.

Si, si lo pensaba así, si pudiese ganarse la vida solamente teniendo sexo con Ruby, dejaría cualquier trabajo de inmediato.

Se vio sonriendo, viéndose engullida en aquel acto, sintiendo que estaba haciendo algo indebido ahí, en un lugar público, porque sabía que las miradas que ambas se estaban dando no eran algo que los demás debiesen ver, pero no era como si eso le molestase a esa altura de su vida. No podía evitarlo, debía seguir, ya se sentía completamente en sincronía con la mujer.

Probablemente se iba a avergonzar de lo que sea que podría salir de sus labios, o se arrepentiría, quien sabe, pero ya no se hacía responsable de lo que decía en ese estado, con ese calor en el rostro.

Se acercó y rodeo el brazo de Ruby con los suyos, soltando una risa, incapaz de controlarse, de mantener un bajo perfil, ya todos sabían que ambas follaban, ¿Qué más importaba?

"Mucho más divertido sin duda, ¿Deberíamos dejar nuestros trabajos?"

Realmente dijo eso.

Si, ya no se hacía responsable.

Ruby soltó una risa de inmediato, asintiendo, divertida, pero aun manteniendo esa aura alrededor.

Le encantaba, sin duda.

Escuchó como el sujeto soltó un sonido de asombro, de sorpresa, y cuando ambas voltearon a mirarlo, este parecía incrédulo, como si no pudiese creer lo que oía.

Nadie en Atlas diría algo así, estaba segura.

Probablemente Coco, pero ya sabía que esta no contaba en esos aspectos. También tenía la esencia extranjera rodeándola, algo que en Atlas no se entendía del todo.

Ruby volvió a sonreír, mostrándole al sujeto una sonrisa satisfecha, y se vio hirviendo al verla. Estaba segura de que estaba mostrando una expresión poco decorosa.

De acuerdo, le daba igual.

Ya lo había dicho, quería sorprender a Atlas, a la sociedad, dejarlos con la boca abierta, y eso haría.

"¿Qué pasa? ¿Pensaste que me horrorizaría o algo así?"

Ruby soltó una risa mientras el hombre asentía, y notó como su postura de un momento a otro se puso tensa, lo sintió en sus brazos, en el bíceps que tenía sujeto, y con eso notó que sus manos debían estarse endureciendo, apretándose, y no se le notaba en el rostro, pero era claro como la ira iba subiendo, como su postura poco a poco cambiaba.

Ruby lo disfrutó, se mofó, pero ahora quedaba el enojo.

No supo si debía soltar a Ruby o no, liberarla del agarre, del control, pero quizás eso necesitaba Ruby, control, y se lo iba a dar, así que permaneció ahí. Además, si Ruby realmente quisiese soltarse de su agarre e ir a golpear al tipo, no le costaría liberarse.

Solo le recordaba que estaba ahí, que estaban juntas en eso.

Juntas contra el mundo entero.

Ruby sonrió, o al menos mostró los dientes en el proceso, mientras se hacía un poco hacia adelante, tan dominante como amenazante, y era evidente, sobre todo para la chica que sostenía la cámara, que parecía querer salir de ahí, devolverse por donde vino y dejar a su compañero solo, arrepintiéndose de cazar esa exclusiva.

De meterse con la persona equivocada.

"¿Estás diciendo que ser prostituta es algo malo, niño?"

No, no debía prenderse con la voz enojada de Ruby, no.

¿Qué control le iba a proveer a Ruby cuando lo que menos tenía era control?

Estaba perdida.

Y la forma en la que lo trató de niño, burlándose, humillándolo, simplemente encendió algo en ella, y no era el momento para que nada se encendiese en ella.

Los ojos plateados estaban fijos en los del hombre, intensos, fuertes, grisáceos, dispuesta a continuar.

"Dejame dejarte algo claro, que probablemente le sorprenda a esa cabecita que tienes; ese trabajo es tan digno como cualquier otro, y la gente que trabaja, o ha trabajado en ese ámbito, merece tanto respeto como cualquiera."

Se vio asintiendo por inercia.

Al principio, pensó erróneamente, pero ahora, lo sabía, lo tenía claro.

Ruby tenía el mismo valor que ella, y le costó erradicar sus pensamientos del pasado, los tabúes que la sociedad inculcaba, pero ahora era evidente. Ella misma nació en cuna de oro, jamás entendería lo que es verse sin nada, sin camino, y tener la necesidad de hacer lo que sea para seguir adelante, seguir viviendo.

Y esa era la razón de que muchos en la elite de Atlas mirasen aquello en menos.

Nunca había hablado en entrevistas, con periodistas, nunca, pero ahora se sentía capaz de hacerlo, con ganas de hacerlo, y antes de decir palabra, apretó el bíceps de Ruby, como si la alertase de que iba a decir algo.

"De hecho, creo que merecen mucho más respeto que gente como yo, que nace con un trabajo impuesto, con un camino demarcado, sin la necesidad de platearse como sobrevivir el día a día."

Escuchó a Ruby soltar una risa, y cuando la miró, esta la miraba de vuelta.

"O como yo, que obtuvo un buen trabajo gracias a tener contacto con una persona exitosa."

Notaba real diversión en Ruby, al parecer, ese sujeto fue a molestarlas, pero sentía que lo estaban molestando ellas a él, y ambas estaban disfrutando de la situación.

Ruby volvió a mirar al hombre, quien estaba aún estupefacto.

"¿No es casi toda la cúspide de Atlas como nosotras? ¿Con la vida solucionada? No lo sé, pero si lo comparamos, la prostitución ya no suena nada indigna."

Notó horror en la chica de la cámara, la cual abrió la boca en sorpresa.

Al parecer Ruby había dicho algo que no debía decirse, o más bien, ambas.

Le gustaba ayudarla en eso.

Si, quizás le gustaría verse envuelta con más periodistas, la mera idea de disfrutar de esa Ruby, le causaba impaciencia. Primera vez que le resultaba divertido en vez de tedioso.

Ruby dio un paso adelante, y se vio obligada a soltarla.

Creyó que todo saldría mal, pero Ruby había recuperado su compostura. Notó los brazos de esta tras la espalda, sus manos tocándose, pero no en un agarre tenso, fuerte, más bien relajado. Ruby había encontrado la mejor forma para lidiar con esos asuntos, y ya parecía haberse adaptado lo suficiente para controlar la situación, y controlar sus propios impulsos.

Oh no, de nuevo se encendió.

Ya no podía ver el rostro de Ruby, pero si podía ver el asombro en el rostro del sujeto, así como en la chica, que al parecer también fue observada por los ojos plateados.

"Quiero que escuchen esto bien, niños; Cada vez que escuchen a alguien referirse a la prostitución como algo indigno, quiero que piensen en quienes son los clientes objetivo de esos lugares aquí en Atlas. Gente con dinero, gente usualmente infeliz y aburrida de sus vidas monótonas, con familia e hijos. No existiría la prostitución si no hubiese demanda, ¿No? Así funciona el mundo."

Honestamente, nunca lo había pensado así.

Nunca se le pasó por la mente la razón por la que había prostitución, por qué los lugares podían funcionar sin problema, y ahora era evidente, porque era un servicio que era necesario. Y el que existiese un lugar como el Red Velvet, un establecimiento con sus estándares, con su nivel, era porque solo lo más alto de Atlas podía permitírselo. Los precios, la comida, la atención, todo eso tenía un costo elevado, y ella lo comprobó.

Era prácticamente un hotel, un buen hotel, que cubría las necesidades del cliente.

Y sabía lo que Ruby diría, lo entendió antes de que dijese palabra.

"Los que se quejan del servicio, deben ser los que más lo usen, pero ya sabes, deben aparentar, tal y como pasa con las personas que tienen gustos como los míos, ¿Qué pasa si empezaran a decir, 'si, la prostitución es buena'? ¿Qué creen que dirían sus familias? ¿Sus amigos? ¿Sus socios? Oh no, los dejaría en evidencia, así que no pueden hacer eso. Perderían todo, pero, aun así, sabiendo el riesgo, van ahí, y eso sí que es algo indigno que no puede ser expuesto."

Ruby retrocedió, volviendo a su lado, sonriendo, volviendo a guardar las manos en los bolsillos, y por su parte, volvió a engancharse en el brazo ajeno.

Ambos chicos frente a ellas parecían horrorizados, mirándose mutuamente, quedándose en silencio, sin saber que decir. Si, realmente esperaban molestar un poco, sacar una exclusiva de Ruby diciendo alguna cosa, o tal vez perdiendo el control y captarlo todo. Pero no, no esperaron eso, y honestamente, ella tampoco, pero le gustaba, le encantaba.

Quería repetirlo.

Ruby había mantenido su centro, y no solo eso, si no que habló nada más que verdad. Esta conocía ese mundo, lo conocía desde adentro, ¿A cuántas mujeres casadas tuvo que atender? ¿Cuántas familias pendían de un hilo? Conocía lo más sucio de Atlas, conocía sus secretos, y ahí estaba, manteniendo silencio, callándose.

Con ella también, jamás expuso si situación.

Y sintió que al pensar eso, Ruby hizo lo mismo, porque se puso tensa.

Tal vez pensó en el rumor, en cómo se esparció, en quien pudo decirlo, exponerla.

Y ahí volvía a notar su ira aflorar.

Pero se asomó su sonrisa.

Su sonrisa iracunda, su sonrisa incluso sádica, y de nuevo eso encendió algo en ella. Esa sonrisa la veía en esos momentos tan privados, y verlos ahora a la luz del día, la hacían sentir sedienta.

Aun no era suficiente.

Ruby aún no se iba a callar.

"La sociedad de Atlas no debería intentar meterse con una prostituta, o cualquier que trabaje en la prostitución, porque son personas, tienen ojos para ver, tienen oídos para escuchar, y si alguien les pasa por encima, van a hablar, van a exponer a quien sea que llegó donde ellos, y los pueden destruir con una sola palabra. Así que díganle a los grandes que cuiden sus palabras, que el respeto es un arma de doble filo."

Y con eso, Ruby levantó una mano, y la llevó al hombro del chico, dándole dos palmadas, este dando un salto, pero mantuvo su posición, a pesar de la evidente incomodidad que tenía encima.

Esa era una buena amenaza, una amenaza que le decía una ex prostituta a las personas con las que se tuvo que acostar, y esperaba que subiesen aquello, para que todas las personas lo viesen, para que esas posibles culpables de soltar la información lo viesen, y aprendiesen que no pueden pisar a otra persona, o terminaran perdiéndolo todo.

Si, esas personas podrían intentar vengarse, intentar quitarle todo a Ruby, por destruirle la vida.

Pero lo que no sabían, es que Ruby ya lo había perdido todo.

Y no temía perder.

Ruby se movió, mirándola, y la miró de vuelta, sus ojos notándose fieros, a pesar de su sonrisa, se notaba que aún estaba metida en el papel, y eso le recordó a si misma de que también se había metido en el papel, y dudaba poder salirse tan rápido.

No sin antes aprovechar de esas sensaciones que tenía en el estómago.

De explotarlas.

Ruby se le acercó, lo suficiente para que sus rostros estuviesen cerca, demasiado, pero no lo suficiente. Pudo sentir el calor de la respiración ajena en su rostro, y deseó sentir más que eso.

"Si decidiese cambiar de rubro, a usted, señorita Schnee, la atendería gratis."

Su apellido, como siempre, sonó como un ronroneo, y se quedó ensimismada mirando a Ruby.

No pudo no sonreír ante eso, su cuerpo por inercia acercándose más al ajeno, pero, aun así, sus labios seguían separados, lo suficiente para hacerla arder, impaciente, desesperada por tener más contacto.

Pero cuando creyó que iba a lograrlo, Ruby giró el rostro, los plateados volviendo a mirar al chico que seguía ahí, inerte, atornillado al suelo, y podía ver cierto horror.

Si, ver a dos mujeres, en Atlas, siendo así de evidentes con la clara tensión entre ambas, era algo extraño, algo prácticamente imposible de ver, y en ese mismo día ya habían mostrado un par de veces aquello.

Ahora ya no sería inusual.

No con ellas dando vueltas.

"Y tú ¿Sigues aquí? ¿Te quieres quedar a ver el espectáculo? Pero esto no es gratis, niño, y te cobraré el triple por hacerme perder el tiempo."

Este negó de inmediato, su cara roja, mientras retrocedió, sus pies torpes casi haciéndolo caer hacia atrás, pero se recuperó, diciéndole algo a la chica de la cámara antes de alejarse, y esta las miró a ambas, antes de asentir en modo de despedida, conservando sus modales, para luego seguir al chico, tan roja como este.

Eran jóvenes aún, pero habían escogido un rubro peligroso.

Sobre todo, si iban por ellas.

Ruby soltó una risa, mirando donde estos iban, finalmente desapareciendo, y esta giró, volviendo a mirarla, a prestarle toda su atención.

"¿En que estábamos nosotras?"

Notó la sonrisa en Ruby, sobre todo cuando los labios rozaron los propios, pero de nuevo, no había cercanía suficiente, no había suficiente roce, no había calma para sus ansias, para la desesperación que tenía dentro, que exigía tener más.

Y creía que se quedaría con esas ganas.

Pero no, no sería así.

No podía.

Soltó a Ruby, soltó su brazo, pero antes de que esta pudiese decirle nada, la tomó de la muñeca, y tiró de esta, mientras comenzaba a caminar.

¿Dónde iba?

Por supuesto que iba a un lugar más privado, porque si llegaba a besar a Ruby, ya no podría contenerse.

Y por la risa que escuchó tras ella, Ruby lo sabía.

No tenían remedio.

Al parecer no sería solo un inocente paseo.


Capitulo siguiente: Desafiante.


N/A: Si, a pesar del final, esto abre un nuevo arco, siii un nuevo arcooo, ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Ahora tan cerca del final? No tengo idea, pero así funciono yo, a medias. Supongo que se viene un poco de drama para cerrar todo esto de la mejor forma.

¿O de la peor forma?

¡Lo averiguaremos!

Nos leemos pronto.